
Colócate la tortilla 85: Una serie de catastróficas desdichas de Juanma Snicket

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Pues eso, cosas que pasan que no pasan y que deberías callarte la boca Chojín.
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¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es una polla con orejas? No, es Colócate la Tortilla.
¡Colócate la tortilla! ¡Para conocer a un tortillo de patatas! Y ole.
Bueno, bueno, bueno.
Hola, Juanma Vázquez.
Hola, Zalimacias Pajas.
Pero qué pajas.
Entonces...
Te voy a contar la fantástica semana de las desdichas, ¿vale? Estoy aquí para escucharte.
Esto ya se arrastra de la semana que viniste tú a comer aquí, que Mirna casi se parte la cabeza con la esta.
Y tenía una contrastura muy gorda.
Efectivamente. A raíz de eso, se nos han roto varias cosas.
Bueno, liadas varias.
Pero la gracia así de cositas recientes que nos ha pasado es que el sábado pasado quedamos con un colega para comprarle su coche.
Hicimos una vueltica, todo chachi, el coche nos convenció, nos lo traemos para casa.
Vale.
Total, llegamos aquí, dejamos el coche...
Es decir que a lo mejor algún día te lo pido para cargar Pelet.
¿Qué coche? La verdad es que tienes un maletero que te queda loco.
Por eso. Igual en algún momento te digo a la que vengas, pásate por El Héroe Merlín, que ya he hecho el pedido, lo recoges y ya todo.
Sí, fantástico.
Sin problema.
Vale, pues resulta que entonces llegamos a casa e hicimos el festival este, el maratón de Halloween.
Os hubiera gustado mucho, la verdad, estuvo guapo.
Guay.
Porque pusimos así la casita decorada, vino gentecita, chachi.
Entonces nos ponemos a ver una peli y tal, y cuando acaba la primera dice, Mirla, voy a bajar en un momento a por tabaco al estanco, ya que tenemos coche por fin.
Me acerco en un momento.
Vale, se acerca mientras estábamos mi primo y yo aquí tranquilamente y en mi casa se oye, digamos, el rellano que flipas.
Entonces oímos el ascensor que se abre y oigo que suena algo y que dice, no me jodas.
Guay.
Y digo, algo ha pasado, sin duda.
Abre la puerta y dice, no te vas a creer, se me acaba de caer la llave del coche por el agujero.
Ascensor.
Digo, ¿cómo? Pues efectivamente se coló directo, o sea, no cayó y de mala suerte, no, es tan grande el puto agujero que yo no me había percatado que cayó directo.
Ya, a Noel se le cayó la llave de casa, por ahí.
Pues así pasó con el coche, tenía el coche en nuestro poder exactamente tres horas.
Vale, pues ya sin llaves. ¿No tenéis portero? No tenemos portero, entonces llamé a los de Gorona, que es la empresa esta, y les digo que me ha pasado esto y dicen, cuando haya un técnico por la zona, a lo largo de esta semana, que ayer ya vino, pero yo no cogí el teléfono y hoy ya me lo ha dado, han sido rápidos, porque esto pasó el sábado, te lo damos.
Entonces digo, bueno, pasa nada, porque el Rubén, el que nos ha vendido el coche, tenía otra llave.
Digo, se la pedimos y ya está.
Vale.
Le pedimos la llave.
A todo esto decoramos la casa con unas gelatinillas de esas que son como dos manos sangrientas y con diversas cosas.
Vale, esas gelatinillas… Me cago en sus muertos que se han quedado.
Ya.
¿Borrador mágico del Mercadona? No, pues no sale.
Uf.
O sea, alucinan. Lo pusimos en una puerta y al día siguiente lo quito y de repente las manchas.
Digo, no te creo. Pongo un poco de alcohol, me cargaba la puerta. Pasó el borrador mágico y nada.
Y ahora tengo dos putas manos, que pueden ser la foto perfectamente de esta semana del… del… Del post.
Dos putas manos de mierda sangrientas.
Pues ya solo te queda poner más.
No, desde luego. Me cago en su puta madre.
Esto nadie me lo había avisado. Bueno, total.
Aquí no acaban las desgracias.
Una pequeña tontería absurda, pero que me resultó muy curiosa, porque la improbabilidad absoluta.
Eh… Teníamos 170 euros en cash, ¿vale? De una movida, y entonces… Esto que no lo metes en el banco nunca, no lo gastas.
¿Cómo vamos a gastar este cash? Y digo, bueno, la compra del mes del Mercadona… O sea, que teníamos que hacer una tocha, y digo, la pago.
¿Qué pasó? Que, como no, se me olvidó el dinero en casa.
Porque soy así. Sí.
¿Sabes cuánto costó la compra de ese día? 169.
Ojalá.
170,00.
Hostia.
O sea, no es que digas… Pues eso, 169,58. 170,12.
No, te lo habías gastado justo.
Con cero, cero.
O sea, que se lo dije hasta el cajero.
Digo, mira, me ha pasado esto. O sea, es alucinante.
Es que es alucinante, porque dice… Compro un montón en Mercadona y creo que…















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