
Comes y no te sacia: el hambre que no es del estómago
Description of Comes y no te sacia: el hambre que no es del estómago
Hay un hambre que no se calma por mucho que comas. Porque no viene del estómago.
Comes sin tener hambre. Lo sabes mientras lo haces. Y después llega la culpa,
que muchas veces pega más fuerte que el hambre que no tenías. Si te suena, este
episodio es para ti.
El endocrino Joaquín Puerma y la psicóloga Blanca Santamaría cruzan hormonas y
emociones para responder a una pregunta que parece sencilla y no lo es: ¿cómo
saber si lo que sientes es hambre física o hambre emocional?
Hablamos de ansiedad, atracones, presión del entorno, la culpa después de comer
y el peso de la historia familiar. Y de por dónde se empieza a reconstruir una
relación con la comida que muchas veces está rota.
Aquí no vas a encontrar soluciones mágicas ni discursos que te culpen. Solo
explicaciones claras, herramientas reales y una mirada amable hacia tu cuerpo y
tu historia. Porque no se trata de fuerza de voluntad. Se trata de entender.
En este episodio:
— Cómo distinguir el hambre emocional del hambre fisiológica.
— Por qué comemos en piloto automático, y cómo volver a escuchar tus señales.
— Qué papel juegan la familia, la cultura y las emociones en cómo comes.
— Por dónde empezar a comer con más conciencia y menos culpa.
Si sientes que tu forma de comer intenta decirte algo, este es tu sitio.
Más info: joaquinpuermaendocrino.com
Instagram: @drpuerma · @blancasantamaria_psicologa
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Comes y aún así no te llena, como si nada terminara de ser suficiente, como si no buscaras comida, sino tapar otra cosa. Soy Joaquín Puerma, endocrino, y esto es Cuida tus hormonas. Hoy no vengo solo, me acompaña Blanca Santa María, psicóloga, porque esto no es solo de hormonas, también es de lo que sientes. Vamos a hablar de ese hambre que no se calma comiendo, de que tiene que ver con tu historia y con lo que te rodea. Y de por dónde se empieza a salir mediante escucha y dejarte ayudar. Porque la pregunta no es cuánto comes, es qué intentas calmar cuando comes. Bienvenida y bienvenido a Lo que el cuerpo habla, el podcast donde vamos a poner palabras a lo que muchas veces el cuerpo vive en silencio. Yo soy Joaquín Puerma Endocrino y aquí estoy con mi compañera Blanca Santamaría, que es psicóloga. Y vamos a entrar juntos los dos en un territorio donde se cruzarán las hormonas, las emociones y los sentimientos para intentar dar luz a la relación que podemos tener con la comida y con nuestro propio cuerpo, de una perspectiva entre las dos especialidades. Aquí no queremos hablar ni de diagnóstico, ni de números, ni de cosas muy complejas.
Aquí lo que queremos hablar es de cosas que te interesan a ti, de cómo lo vives tú para darte mayor sensación de control, mayor sensación de bienestar. Porque no hay salud sin comprensión y sin escucha y no hay bienestar sin comprensión. Bueno, ¿de qué vamos a hablar en este primer episodio, Blanca? Pues mira Joaquín, vamos a hablar sobre las diferencias entre el hambre fisiológico real y el hambre emocional. También vamos a hablar sobre cómo tenemos que aprender a comer para relacionarnos con la comida de una manera más saludable. Vamos a hablar también de la ansiedad por la comida. Vamos a hablar también de formas que tenemos de cómo gestionar emocionalmente para no desbordarnos y no utilizar ese recurso. Vamos a hablar también un poquito de los factores que pueden influir en que las personas tengan un comer compulsivo, una ansiedad por la comida o una adicción a la comida. ¿Todo eso solamente en un episodio? Lo vamos a intentar. Vale, muy bien. Vamos a empezar con lo primero, que es un tema que se habla mucho, pero yo creo que no se queda del todo claro. ¿Qué es exactamente el hambre emocional? Mira, el hambre emocional es una respuesta que tiene la persona cuando gestiona las emociones de una manera que no es adecuada y utiliza la comida como una forma para calmarse.
Entonces, ¿el hambre emocional es distinta del hambre fisiológica a lo que llamamos real? Pues sí, porque el hambre fisiológica se calmaría con cualquier tipo de alimento. El hambre emocional es específica por un determinado tipo de alimentos que suelen ser dulces, comida procesada, comida vaso. basura, etc. El hambre fisiológico en teoría te sacia cuando has comido una porción normal y el hambre emocional, incluso habiendo comido una gran cantidad de comida, además de esta comida que suele llenar mucho por la cantidad de grasa y aditivos que lleva, no nos calma. Entonces, ¿cómo podemos identificarla una u otra? A ver, el hambre emocional surge de una necesidad de que hay una emoción que no estoy atendiendo, ya sea tristeza, aburrimiento, rabia, a veces por soledad. Entonces, cuando utilizo la comida para calmarme, esto es un hambre emocional. Cuando veo que aunque como no me sacio, ahí hay hambre emocional. Como esta sensación de que a veces contar a los pacientes que nada es suficiente. Hay que intentar llenar algo. Como si estuvieras compensando una cosa, por ejemplo, yo desde otro punto de vista diferente al tuyo, yo lo veo como cuando en el trabajo, en tu familia o en tus relaciones te aprietan mucho, pues utilizamos ese recurso que podemos todos tener en el mundo moderno en el que vivimos, que es la nevera, abrir la nevera o el globo o el supermercado o cualquier cosa.
Hay diferencia entre lo que está en el supermercado y lo que está en la nevera, que eso también es otra cosa muy a trabajar. A mí, por ejemplo, como profesional de la salud, como médico que soy, y yo creo que también es súper útil para los pacientes que nos puedan estar escuchando, es cómo luchar contra ese hambre emocional. Porque vamos a entender que ese comer compulsivo y ese hambre emocional es una cosa negativa. Pero hay un problema con el hambre, hay un problema con la comida, es que necesitamos comer. O sea, yo a una persona le puedo decir con los ojos cerrados, deja de fumar. Y dejar de fumar siempre va a ser un buen consejo. Siempre va a ser un buen consejo de salud. Si una persona deja de comer, primero que es imposible y luego también puede tener muchos condicionantes negativos. ¿Cómo se puede mejorar ese comer compulsivo, ese comer emocional? Pues realmente ese es el problema. Porque de cualquier vicio que tengamos, cualquier conducta dependiente o adictiva, si dejamos de hacerlo, podemos desvincularnos de ello para sobrevivir. Pero de la comida no. El hambre emocional...



















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