

Description of Convocar con alegría
Meditaciones preparadas (aunque no exclusivamente) para hacer un retiro espiritual y mejorar en su vida cristiana, de oración y de trato con Dios. A cargo del Padre Ricardo Sada Fernández de México.
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Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía inmaculada, San José, mi Padre y Señor, Ángel de mi guarda intercede por mí. Vamos a fijarnos ahora en el acontecimiento que tuvo lugar después de que llegaron sobre los apóstoles las lenguas de fuego y después de que tuvo lugar ese viento impetuoso que atrajo a una multitud que estaba ahí congregada para las fiestas Apóstoles asombrados hacen un recuento de las distintas procedencias de los que estaban oyendo.
Y dice, entre nosotros hay Medos, Partos y Elamitas, otros que vinieron de Mesopotamia, de Judea, de Cappadocia, del Ponto y de Asia, Frigia y Panfilia. Egipto o la zona de Libia que limita con Sirene, otros venidos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes. ¿Y por qué habrá Dios haber dispuesto que estuvieran presentes a multitud? Y San Lucas, el autor de los Hechos de los Apóstoles, nos presenta, mira, vienen de regiones de Asia, Medos, Partos y Elamitas de Mesopotamia. lo que actualmente es Irán e Irak, las grandes regiones que recibieron la fe cristiana desde los orígenes.
Pero luego vienen también de Asia Menor, de Judea, de Cappadocia, de Ponto, de Frigia y de Panfilia, lo que es actualmente Turquía, Israel, Líbano, Siria. Y luego nos habla de que vinieron también de África, de Egipto. y de la zona de Libia que limita con Sirene. Sirene, una antigua ciudad griega en la costa del Mediterráneo. Y luego vinieron también de Europa, otros venidos de Roma, judíos y prusélitos, cretenses, los de la isla de Creta. Y los árabes, la península arábiga de lo que hoy son los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. El mundo es la heredad, el mundo es el campo de apostolado, de predicar el mensaje.
El Señor se había dicho, y aquí lo ven cumplido, vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. Ahorita podríamos decir, el mundo ha venido aquí. Aquellos tres mil que se van a convertir después seguramente serían el fermento para que llegara el mensaje del Evangelio a cada uno de esos países. Porque el mundo es la heredad, es nuestra heredad. Y lo que sucede en este momento es que la Iglesia nace, no la Iglesia particular, no la Iglesia, por ejemplo, de Jerusalén, que es donde están. No van a quedarse aquí en esta región donde tuvo lugar el misterio pascual, sino el mundo es su heredad. Y nace la Iglesia porque la Iglesia...















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