Cuatro días en blanco y negro (Parte 2)

Cuatro días en blanco y negro (Parte 2)

10/28/2025 · 33:10
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Description of Cuatro días en blanco y negro (Parte 2)

El 12 julio de 1997 fue uno de los más intensos para los periodistas que cubrieron el secuestro de Miguel Ángel Blanco. Se cumplía el plazo dado por los terroristas. Esa jornada y las posteriores estarán siempre marcadas en su memoria. Esta es la crónica de aquellos días que paralizaron un país.

“Cuatro días en blanco y negro” es una miniserie sonora de 3 episodios del podcast Historias a pie de micro. 

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Créditos del episodio:
Dirección: Chema Martínez Pastor y Luis Blanco
Entrevistas y guión: Íñigo Elortegui y Luis Blanco
Diseño visual: Chema Martínez Pastor
Diseño sonoro y atmósferas musicales: Luis Blanco

Algunas melodías que suenan en el podcast son variaciones y adaptaciones de partes de la canción 'Hilzori' del grupo Itoiz.

Queremos dar las gracias al Ayuntamiento de Ermua por su colaboración y por cedernos las grabaciones de la Televisión Local del pueblo de las cuales se han extraído muchos de los sonidos y testimonios que aparecen en este podcast.

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El sol, aun en lo alto, avanza lento y pesado. El calor no da tregua. En realidad, la temperatura no es tan elevada. Hoy no superará los 30 grados. Pero en este lugar, eso es bastante calor. Dos personas pasean con sus perros por la pista forestal del barrio de Oztarán, a las afueras de la sarte, cobijándose bajo la sombra de los árboles. Uno de los perros comienza a ladrar de forma insistente unos metros por delante. Se ha parado cerca de un árbol, a un lado del camino, y da vueltas alrededor de algo que yace junto a un tronco.

Uno de los paseantes se acerca y descubre un cuerpo tendido boca abajo, con las rodillas encogidas y con la cabeza postrada en la tierra, en medio de un charco de sangre. Es un joven, aniatado. El hombre que lo descubre no sabría decir si está muerto, pero le parece que aún respira. Se gira, avisa a su acompañante y ambos parten corriendo hacia la carretera más cercana, para buscar ayuda. En Ermua, este 12 de julio de 2025, también es un día caluroso.

Mi compañero periodista Íñigo Elortegui y yo nos refugiamos en un fresco soportal en el centro del pueblo. Hemos venido aquí para revivir uno de los momentos más intensos de aquel 12 de julio de 1997, justo cuando se cumplía el plazo dado por los terroristas para mantener con vida a Miguel Ángel Blanco. Frente a nosotros está la fachada principal del ayuntamiento, separada de este lado de la iglesia por una estrecha calle peatonal. Son unos 15-20 metros de ancho.

Y aquí esta calle, Íñigo, estaba repleta de gente. No se podía entrar. La gente estaba esperando noticias. El caso es que un poco antes de las cinco de la tarde se empezó a correr el rumor de que habían encontrado a Miguel Ángel muerto, o al menos con un disparo en la cabeza. Todo el mundo esperaba alguna respuesta y todo el mundo miraba ese balcón, y estábamos todos aquí alrededor. Sí, la gente, digamos que cansada emocionalmente de la intensidad de las 48 horas anteriores, y también yo creo que mucha gente esperanzada en un feliz desenlace, es decir, que no ocurriera lo que se podía temer que podía ocurrir.

Y aquí yo estaba justo al lado de la puerta del ayuntamiento. Justo ahora mismo lo que veo ahí es una papelera y estaba con mi espalda mirando hacia la pared y viendo toda la escena, había como una especie de semicírculo en lo que es la puerta para dejar entrar y salir gente del ayuntamiento o periodistas que estábamos en su momento ahí, y yo me quedé ahí a la espera.

La espera era cada vez más tensa. El periodista de la SER, Juan Carlos de Rojo y yo nos habíamos trasladado en coche a Hermua tras cubrir la manifestación de Bilbao por la mañana.

Aparcamos detrás del ayuntamiento cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde. Nos abrimos paso entre la multitud para llegar hasta la puerta del consistorio. Las últimas y confusas noticias corrían veloces entre la gente. Al llegar, notamos un creciente nerviosismo en el ambiente.

Claro, la gente ya estaba recibiendo noticias de qué es lo que había sucedido. Era toda confusión, porque a principios no se sabía si se le había liberado, se oía de todo. Yo estaba en la casa del portal de los padres de Miguel Ángel. Ignacio Pérez, el fotógrafo del correo, decidió abandonar el portal de la familia Blanco y acercarse al ayuntamiento. Allí, una mujer que escuchaba la radio con auriculares comunicaba las informaciones a otros que estaban a su alrededor.

Junto a la puerta del ayuntamiento estaba Óscar Gómez, otro compañero de la cadena SER. Sujetaba el inalámbrico, un micrófono con un cable conectado a un aparatoso artefacto que le colgaba del hombro, y estaba atento para realizar una conexión en directo en cualquier momento. Cuando me vio, me pasó el inalámbrico y me dijo que iba a entrar en el ayuntamiento para enterarse de qué pasaba. Cruzó el hall y subió corriendo las estrellas.

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