Del despojo a la esperanza: el poder de las comunidades ante las hidroeléctricas

Del despojo a la esperanza: el poder de las comunidades ante las hidroeléctricas

7/17/2025 · 07:12
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En lo más alto de la provincia de Chiriquí, donde el río Chiriquí Viejo serpentea entre montañas fértiles, una comunidad campesina se convirtió en símbolo de resistencia y esperanza. Caisán, un pequeño corregimiento muchas veces ignorado por los grandes titulares, logró detener varios proyectos hidroeléctricos que amenazaban los afluentes que nutren su vida cotidiana. Aunque no se logró frenar el avance total del modelo hidroenergético, su lucha es un ejemplo de organización comunitaria frente al despojo.

Por: Por: Milena Umaña. Radio Temblor internacional

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Hoy tenemos el honor de conversar con la señora Damaris Sánchez, miembro de la Red Nacional en Defensa del Agua y de la Fundación para el Desarrollo Integral, Comunitario y Conservación de Ecosistemas en Panamá, Fundicet.

Damaris es una de las voces más comprometidas en la lucha por la defensa de nuestros ríos y ecosistemas frente a los proyectos hidroeléctricos que amenazan las comunidades y su entorno.

Su trabajo ha sido clave en la organización de las comunidades afectadas por estos proyectos y en la promoción de alternativas sostenibles, como las iniciativas de energía comunitaria en lugares como Caizán.

En esta entrevista exploraremos la realidad de la resistencia local, los desafíos que enfrentan y las alternativas energéticas desde abajo que se están construyendo para un futuro más justo y respetuoso con la Madre Tierra.

Bienvenida Damaris, es un placer tenerte con nosotros.

Mi nombre es Damaris Sánchez, soy parte de la Red Nacional en Defensa del Agua y de Fundicet.

Nosotros como organización nos articulamos dentro de la Red Nacional a partir de la lucha en la que coincidimos con diferentes grupos comunitarios, pequeñas organizaciones, grupos de campesinos e indígenas que estábamos enfrentando la misma situación del acaparamiento de las fuentes hídricas para el desarrollo del modelo energético, que además de invasivo, de intrusivo, de acaparador, logró que varias normas les dieran muchísimas ventajas, como fue la norma de caudal ecológico que les otorgaba el 90% del agua para el uso de las hidroeléctricas dejando tan solo un 10% del caudal del río, decía la resolución para mantener la vida del río.

En la cadena de proyectos que se fueron estableciendo en diferentes cuencas hidrográficas, hoy tenemos el ejemplo de la destrucción que ha ocasionado esta cadena de proyectos, ya que uno toma el 90% del agua y lo devuelve para que otro proyecto hidroeléctrico inmediatamente lo tome.

Y así tenemos kilómetros del río que escasamente tiene un 10%, a veces ni siquiera consideramos que tenga ese 10%, porque estos son, digamos, volúmenes que son controlados por las empresas, por los dispositivos que estas empresas han controlado y porque las supervisiones que se ejercen desde el Ministerio de Ambiente continúan siendo, a nuestro juicio, digamos que favoreciendo y dando prioridad a los informes que dan las empresas.

No hay unos equipos especializados en monitoreo de caudales en las instituciones.

De hecho, producto de la lucha de las organizaciones, se presentó una demanda ante la Corte solicitando la anulación de la norma de caudal ecológico y fue declarada nula por ilegal.

Eso se logró hace muchísimos años y a pesar de que tenemos ese fallo de la Corte, no se está implementando y las empresas siguen utilizando un caudal de hasta 90% o más en los momentos en que los ríos no tienen esos niveles de producción de agua.

Tenemos ríos totalmente secos, que no hay una especie que pueda sobrevivir en estos ríos que se han convertido en canales de piedra y vemos que también la lucha que se ejerció entre el año 2000, que fue muy fuerte entre el año 2012-2015, logró la prescripción de 15 concesiones de agua en la provincia de Chiriquí y otras tantas en Beraguas y en Cocle.

En total fueron 21 prescripciones que se lograron de concesiones de agua. Las empresas inclusive que tenían estas concesiones de agua presentaron recursos de reconsideración que les fueron negados pero sabemos que muchos interesados en el desarrollo hidroeléctrico seguirán insistiendo, pese a que los ríos ya demuestran una inestabilidad y hay una incertidumbre en cuanto a la seguridad hídrica en Panamá.

El día de hoy casualmente estábamos atravesando la parte alta del río Chico o Piedra en el distrito de Boquerón y veíamos en la confluencia del río Chuspa y el río Piedra prácticamente lo que había era piedra, entonces significa que la empresa generadora de energía que está en la parte alta del puente donde atravesamos el día de hoy estaba reteniendo prácticamente que todo el volumen de agua que tiene el río.

Esta falta de seguimiento, esta falta de cumplimiento de las normas han convertido nuestros ríos pues en ejemplo del mal uso de lo que significa las hidroeléctricas que no son energía limpia, que son energía que se acapara para la venta pero que no dan beneficio a las comunidades que están en el río Chuspa.

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