

Description of Dios y la empresa
Puede estar Dios detrás de una empresa? Puede Dios animar la vida de una empresa? Como? Eduardo nos lo cuenta...
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Comienza tu cura en las ondas con el padre Íñigo Ugalde. Muy buenos días, amigo de Radio María. Bienvenido a este nuevo programa. Ya casi hemos clausurado el verano, ya tenemos que empezar a ponernos las pilas, el tema del trabajo. Y hoy el invitado que tengo, porque hoy tengo un invitado excepcional, nos acompaña Eduardo Gómez. Muy buenas. Buenos días, encantado. Gracias por la invitación. Sí, señor. Al final hablaremos algo de trabajo, ¿no? Acabaremos ahí, desembocaremos el tema del trabajo, etcétera, que me parece bastante interesante ese tema, ¿no? Pero antes, si quieres, vamos a hacer un pequeño recorrido de tu biografía casi espiritual, diría, y para entender esto último de lo que vamos a hablar para que se entienda mejor CTA. Cuéntanos, Eduardo, quién eres, de dónde vienes, cuál ha sido tu estilo de vida, tu modo Super Gandhi y luego qué ha pasado. Muy bien.
Bueno, pues yo diría que soy una persona que he vivido en una familia católica, muy tradicional y que no me ha faltado de nada. Tenía muy buena educación, formación, colegios, mucho cariño en casa. Yo nací en Barcelona hace 52 años y viví poco, 10 años, luego ya nos mudamos, he estado casi toda mi vida aquí en Madrid, viviendo en Madrid. Y bueno, yo estudié empresariales y pues como todos, ¿no? Al terminar, bueno, hice la miligra de los cocos, yo creo que fue de los últimos que hicimos el servicio militar. Y nada, y fue al terminar la carrera y empezar a trabajar, pues que conocí a mi mujer, a Valeria, a Angelito. Pues tuvimos dos años de noviazgo y enseguida nos casamos. Y me puse a trabajar, me puse a trabajar en el mundo de la consultoría, una consultora que era en aquel entonces, Arthur Andersen, empezamos ahí a trabajar, la verdad es que me dio mucha ilusión, a mí me ha encantado mucho el trabajo, el asesoramiento, la consultoría.
Y además en aquel entonces esa era la mejor, la número uno. Sí, pero más o menos tenemos la misma edad y me acuerdo que Arthur Adamsen era el no a más, ¿no? Era el no a más, ya suele entrar y ver ahí el edificio y la gente, era como un sentimiento de pertenencia, de decir, guau. ¡Qué suerte! Y eso lo trasladaba yo también a mi día a día en cuanto a trabajo. A mí no se me caía el boli, era que si había que trabajar hasta las mil, trabajabas hasta las mil. Y bueno, yo estaba absolutamente emocionado con el trabajo. Y empecé a tener hijos, empezamos a tener hijos, tuvimos cuatro relativamente seguidos. Y bueno, yo seguía mi ritmo, muchos viajes, mucha preocupación, digamos que el trabajo para mí era como, no sé, era un sentimiento de responsabilidad, pero mal llevado. Mi mujer estaba mucho tiempo sola, llegaba tarde, me iba temprano, viajaba y cuando llegaba, oye, si quiero descansar, es mi momento de descanso y tal.
No me siento realmente orgulloso de esa etapa como padre o como esposo. Y bueno, fui creciendo profesionalmente. Luego me ficharon en otra consultora. Estuve en Ernst & Young, otra consultora, desarrollando la línea de negocio. Luego a los años me ficharon desde PricewaterhouseCoopers y estuve también con responsabilidad a nivel europeo. Y luego acabé como socio de KPMG de consultoría a nivel Latinoamérica también, en España. Como que fui creciendo profesionalmente, pues básicamente porque estaba plenamente centrado en el trabajo y no paraba. Y descuide mucho, mucho, mucho mi vida familiar, mi vida matrimonial. Y eso que quería mucho. ¿Trabajando o no? Era full time casa. ¿Tu mujer tenía también trabajo? Ella decidió ser madre, trabajar en casa en cuanto al cuidado de la familia. Eran cuatro niños seguidos, cuatro hijos seguidos y como al final mi profesión desde un punto de vista económico nos permitía...

















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