
Ecosistema y transversalidad tecnológica e industrial cuántica.

Description of Ecosistema y transversalidad tecnológica e industrial cuántica.
De la mano de Tomás Iriondo, Director general de GAIA, analizamos el ecosistema y transversalidad tecnológica e industrial de la cuántica en Euskadi.
El panorama tecnológico actual está definido por una auténtica revolución, marcada por el paso de lo analógico a lo digital. La evolución experimentada, cuyo ejemplo más evidente es el propio teléfono —que ahora es un superordenador en el bolsillo de cada uno—, ha sido posible gracias a la aplicación de la microelectrónica frente a la electrónica analógica. Las tecnologías digitales, que incluyen la capacidad de comunicación mediante móviles, WhatsApps y el intercambio de fotos, no solo nos ofrecen mayor seguridad y confort, sino que también nos acercan a nuestros seres queridos.
La principal visión del desarrollo digital es el empoderamiento de la persona. La tecnología está diseñada para asistirnos en nuestras rutinas y en la toma de decisiones, proporcionando mejor información de contexto. Este enfoque implica un cambio esencial de lo individual a lo colectivo, ya que la digitalización facilita la socialización del conocimiento. Anteriormente, el conocimiento específico a menudo se mantenía en privado para obtener una ventaja personal, pero la digitalización permite compartir ese conocimiento, fortaleciendo a todos y fomentando la innovación colaborativa.
En el ámbito profesional y social, el objetivo es liberar a las personas de las labores rutinarias y repetitivas, delegando estas tareas a los sistemas y aplicaciones tecnológicas, permitiendo que el talento humano se centre en la creatividad, el pensamiento y la generación de valor añadido.
Sin embargo, esta transición digital exige una respuesta activa de la sociedad: el mayor reto en estos momentos es el upskilling y el reskilling del 99% de la masa activa laboral para que no se quede obsoleta. La tecnología cuántica, que se vislumbra como la próxima disrupción, promete acelerar aún más estos procesos, pero refuerza la necesidad de adaptarse y actualizar constantemente los sistemas para seguir siendo competitivos y seguros. La única forma de asegurar un futuro próspero es teniendo control sobre la tecnología.
This content is generated from the locution of the audio so it may contain errors.
Hola y bienvenidos. Hoy nos vamos a sumergir en una presentación que habla de una revolución que, a ver, ya no es teórica, es que está llamando a la puerta, la cuántica.
Totalmente.
Y la idea central es que no estamos ante una simple actualización, no, no es pasar, qué sé yo, del iPhone 15 al 16.
No, no, para nada.
Es un salto de paradigma, ¿eh? Tan profundo como pasar de los teléfonos de disco a los smartphones.
Exacto. Las fuentes que analizamos hoy describen, vamos, un verdadero cambio de era. Se deja atrás la generación analógica, la digital y se empieza a hablar de la generación cuántica.
Generación cuántica.
Y hoy vamos a desgranar qué significa esto, no sólo en lo tecnológico, sino también en lo económico, en lo social. Exploraremos las oportunidades, que son inmensas, pero también, bueno, un riesgo que tiene un nombre casi de película de espías.
El Q-Day.
La seguridad digital podría, pues, simplemente evaporarse.
Y para anclar todo esto en la realidad, la presentación usa un caso de estudio muy concreto, la estrategia de Euskadi.
Sí.
Veremos cómo un ecosistema tecnológico se prepara para este salto, intentando aprender del pasado para no sólo sobrevivir, sino encontrar su nicho y, bueno, liderarlo.
Nuestra misión hoy es esa, descifrar las claves de esta nueva era.
Pues para entender hacia dónde vamos, la presentación nos propone algo curioso, que es mirar hacia atrás.
A los años 80.
A los años 80. La disrupción de entonces era la microelectrónica. Hay que pensar que un ordenador, con una fracción de la potencia de un móvil actual, ocupaba una sala entera. Era lo más de lo más.
Cuesta imaginarlo, sí. Y en ese contexto, en Euskadi se gesta algo. Un grupito de 11 empresas de electrónica, con apoyo institucional, deciden unirse. Crean una asociación, GAIA.
Era un movimiento casi defensivo, ¿no? En plan, o nos unimos o esta ola nos pasa por encima.
Al principio sí, pero fue una apuesta visionaria. Y para entender la magnitud, veamos los números, que son muy claros.
A ver.
Aquellas 11 empresas sumaban unos 250 trabajadores. Hoy, ese ecosistema que nació de ahí, cuenta con más de 315 empresas.
¡315! Y da trabajo a más de 28.000 personas, representando el 7,5% del PIB de Euskadi.
Es un crecimiento impresionante. Pero, ¿la presentación detalla cuál fue la salsa secreta? Porque muchas regiones intentaron subirse a esa ola con resultados muy dispares.
Claro.
¿Fue solo apoyo institucional o hubo algo más? ¿Un cambio de mentalidad en las empresas, quizá? Es una combinación. El apoyo público fue clave para crear el vehículo, la asociación.
Pero el motor fue una cultura de colaboración muy muy fuerte entre empresas que, en teoría, eran competidoras.
Ya.
Compartieron conocimiento, riesgos, estrategias a largo plazo. Crearon lo que la presentación llama una memoria muscular como ecosistema. Y esa memoria es la que ahora les da una ventaja fundamental.
Entiendo. O sea, no parten de cero para afrontar la cuántica.
Para nada.
Ya tienen la experiencia, la red, la confianza, saben cómo organizarse.
Exacto. Y a eso se suma un factor externo que lo cambia todo. Un cambio de mentalidad en Europa.
La soberanía tecnológica.
Eso es. La pandemia, las tensiones geopolíticas han hecho sonar todas las alarmas. Se ha instalado la idea de que necesitamos ser soberanos tecnológicamente. Ya no vale depender de los chips de Asia o de las plataformas de América.
Claro.
Y ese nuevo paradigma abre una ventana de oportunidad para que ecosistemas más pequeños y ágiles, como el vasco, puedan jugar un papel importante.
De acuerdo. Tenemos el contexto. Un ecosistema maduro que se enfrenta a una nueva revolución.
Pero antes de las oportunidades, la presentación dedica un buen tiempo a la gran amenaza.
Sí.
El Q-Day. Lo compara con el Efecto 2000.
Sí, pero es una comparación que se queda corta. Y la propia presentación lo matiza.
El Efecto 2000 era un problema conocido con una fecha límite y una solución técnica.
Era un problema de ingenieros.
Un problema de ingenieros.
El Q-Day es otra cosa. Es la llegada de un paradigma que rompe los cimientos de lo anterior.
A ver, desgranemos esto. El Q-Day es, básicamente, el día en que un ordenador cuántico, uno potente y estable, sea capaz de romper la encriptación que usamos para todo.
Para todo.
Correos, bancos, historiales médicos, secretos de estado… Todo lo que viaja por la red de forma segura. O supuestamente segura.
Exactamente. La seguridad de hoy se basa en problemas matemáticos que, para un ordenador clásico, tardaría miles de años en resolver. Por ejemplo, factorizar números.



















Comments of Ecosistema y transversalidad tecnológica e industrial cuántica.