

Description of Eider Rodríguez: Era todo el mismo hueco
Entrevista de Manuel Pedraz a Eider Rodríguez sobre su libro de cuentos “Era todo el mismo hueco” (Random House)
Los personajes de los seis relatos que Eider Rodríguez ha reunido en su libro habitan un territorio confuso , viven al borde del abismo y abrumados de incertidumbres. En todos ellos es palpable el malestar contemporáneo que rodea la vida de mucha gente y especialmente de muchas mujeres, que son mayoritariamente las protagonistas de estas historias. Una pareja de muchos años que durante un caluroso verano tiene que enfrentarse a la realidad de su relación, dos amigas que antes de despedirse deciden visitar la casa en la que alimentaron ilusiones de adolescencia, una mujer que excava con sus propias manos para ampliar su hogar hacia abajo, una turista con una lesión en la pierna que se mira ante el televisor o una pareja de mujeres que se despiden por la enfermedad terminal de una de ellas son algunas de las líneas argumentales de unas historias que se van diluyendo en la vida cotidiana de sus protagonistas, que no están satisfechos con el hueco que la vida las ha reservado
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Historias de papel. Premio Nacional de Fomento de la Lectura. Era todo el mismo hueco de Eider Rodríguez. Yo creo que el libro habla de un malestar muy contemporáneo, que tiene diversas caras y que se somatiza o se materializa de diferentes maneras. Una puede tener ansiedad, otra tristeza, otra no estar contenta con su físico, al final son huecos que se nos han dado a todo el mundo y muchas veces no cabemos en ellos. Hay gente que aprende a vivir ahí. Porque somos muy todoterrenos, casi todos y casi todas, muy resistentes y nos adaptamos a cualquier cosa. Pero otra cosa es, vale, nos hemos adaptado pero queremos estar ahí. Entonces, no, no van muy bien las cosas, pero ¿quién de nosotros podría someterse a una mirada escrutadora durante X tiempo y que la conclusión final fuese qué bien le van las cosas? Te quiero decir, no van muy bien las cosas, pero también van muy bien las cosas.
Es ese caos en el que vivimos, en el que se ve mezclado las cosas buenas con las cosas malas, con las incomodidades, con los pequeños placeres, con los grandes placeres, con las pequeñas incomodidades. Toda esa locura que nos rodea me interesa mucho. que estén los relatos también. No son relatos quirúrgicos en los que solo hay una historia y me he centrado en esa historia y hago el camino de esa historia. No, hay muchas historias entrelazadas y me gusta construir unos personajes, echarlos a andar y luego que cada uno de los lectores y lectores haga lo que pueda con ellos. que los cuentos que Eidar Rodríguez ha reunido en su libro, Era todo en el mismo hueco, hablan de nosotros, de cualquiera de nosotros, en estos tiempos tan nuestros de incertidumbres que vivimos, aunque es verdad que con una atención especial a ellas. porque mayoritariamente son mujeres quienes los protagonizan, pero las encontramos conviviendo en pareja, en familia, manteniendo relaciones de amistad, de amor o laborales.
Y además las temáticas se diluyen como lo hacen en el día a día de cualquiera, en la cotidianeidad, que es el ámbito en el que se desarrollan todas las historias. Así que esos protagonistas femeninos también digamos que se van atenuando. desvaneciendo, dando paso a otros personajes, a otras situaciones que nos acercan más y más esas historias a nuestras vidas en el día a día, al tiempo que los relatos se hacen también más corales. Y en todos los cuentos aparecen los huecos y esa palabra polisémica nos puede hablar de ausencia, los que no están nos dejan huecos en la vida y en el alma, nos puede remitir a un agujero por el que mirar ¿Podemos pensar en un lugar donde esconderse, donde cobijarse, donde desaparecer? ¿Podemos atifar el hueco existencial que nos anima constantemente a esa pregunta tan resbaladiza de quiénes somos? Las casas olvidadas encierran también sus huecos, al igual que los desafectos.
Ya ven que jugando con la polisemia de hueco, como hace Eider Rodríguez, los caminos por los que se adentran sus personajes, sus historias, son múltiples. Personajes que mayoritariamente están en una especie de proceso de cambio, de transformación, en la frontera entre diferentes realidades y en muchos casos al borde de sus propios abismos, y muchos de ellos... Por una razón u otra se topan con un detonante que los obliga primero a pararse, a reflexionar y después a moverse, a salir. Y va a decir de su zona de confort, pero mejor habría que hablar de zona de acomodamiento, porque el confort en todo caso es fingido, asumido como un mal menor, como fiel expresión de aquello de virgencita, virgencita, que por lo menos me quede como estoy.




















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