

Description of Emprendiendo con la Escuela Juana Millán
En pleno siglo XVI, Juana Millán tomó una decisión insólita para su tiempo: asumir la imprenta de su marido tras enviudar y convertirla en su propio proyecto de vida. Dirigió equipos masculinos, gestionó un negocio con éxito y dejó su huella en la historia a través de los libros que editó. Cinco siglos después, su nombre inspira a nuevas generaciones de mujeres emprendedoras. Con motivo del Día de la Pyme y la Micropyme, Fraternidad-Muprespa pone el foco en la Escuela de Emprendedoras Juana Millán, un espacio de acompañamiento y formación nacido en 2021.
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Juana Millán es el nombre de una emprendedora valiente, como todas, que reaccionó sin miedo a una situación vital difícil. Se queda viuda y decide asumir el negocio de su marido, convirtiéndolo en su forma de vida. Ese negocio, una imprenta, le permitió pasar a la posteridad a través de los libros que editó, pero su presencia en la historia tiene quizá más peso por el hecho de que esto sucedió en el siglo XVI. Juana, viuda en tres ocasiones, emprendió, lo hizo con éxito en la Zaragoza de 1537 aproximadamente. Ella era quien dirigía equipos exclusivamente masculinos y asumió un negocio en vez de ser la responsable interina entre un hombre y otro. Y en el siglo XXI da nombre a una iniciativa de la que hoy hablamos en Podcast FM, con motivo del Día de la Pyme y la Micropyme, poniendo en valor a mujeres ayudando a otras mujeres a emprender. Bienvenidos a Podcast FM. Como os comentaba en la intro, Juana Millán da nombre a una escuela de emprendedoras, un espacio creado a partir del programa Juntas Emprendemos, proyecto nacido en 2014, enfocado a la creación de empresas e ideas de negocios rentables con una triple perspectiva, económica, ecológica y social.
Así nos resume Lourdes Jiménez, del equipo de comunicación de la escuela, sus principales características. La escuela Juana Millán nace en 2021, pero tiene un precedente... En 2014, con un proyecto que se llamaba Juntas Emprendemos, el proyecto se institucionaliza en la escuela, con esa visión, ese propio deseo de hacerlo más grande. Se empiezan a hacer pilotos con mujeres emprendedoras que se sienten reconocidas en un entorno mucho más amable para poder emprender. Y también qué diferencia a la Escuela Juana Millán de otros espacios donde se gestan futuras empresas. Totalmente lo contrario a lo que son las aceleradoras o las startups, hacemos pedagogía de emprender a tu ritmo y respetando los tiempos de la vida y de nuestro entorno. Es decir, tenemos una escuela que forma, informa, ayuda, pero es mucho más, es una escuela que crea comunidad. No es solo una escuela en la que se forma o en la que se acompaña o hay asesorías especializadas, sino que es un lugar de ida y vuelta, en el que algunas emprendedoras pasan pero siguen estando como dentro de la comunidad para participar en todas las actividades que tenemos.
Y ello con un equipo profesional estable, relativamente pequeño, pero con una amplia red de colaboradoras. Lo que es el núcleo de la escuela somos seis. Nos rodeamos de un montón de colaboradoras y asesoras para poder adaptar estas formaciones y estos acompañamientos a las necesidades que tienen las alumnas. Hemos escuchado a Inol Agartos, también del equipo de comunicación de la escuela, que además detalla cómo es el proceso para lanzarse al mundo empresarial y emprendedor, tanto si hay un proyecto claro como si es necesario todavía rediseñarlo, repensarlo o darle un tiempo. Empiezan alrededor de 25 alumnas en cada edición con una idea de negocio y el objetivo es que lo pongan en... en marcha, que al final del curso tengan las suficientes habilidades empresariales y autonomía como para poner estos proyectos en marcha o repensárselos, que también esa puede ser una de sus necesidades, que tengan que parar y decir, bueno, pues en estos momentos me lo voy a replantear y más adelante pues sigo con este proyecto o con uno similar o con otro que no tenga nada que ver.
Antes tenemos que cumplir con unos requisitos que pasan por registrarse en la escuela y conocer y elegir el itinerario formativo más apropiado a cada situación personal. Existen cursos autogestionados para quienes tienen menos tiempo y una idea de negocio que permite poner en marcha el proyecto sin seguir un ritmo fijo de aprendizaje. A esta opción se han inscrito 77 mujeres en los cinco primeros meses de este año. Y luego está la opción de formación en grupo y con acompañamiento personalizado para aquellas emprendedoras que aún deben dar forma a su proyecto. Hay convocatorias dos veces al año y cada una dura unos tres meses. En las 10 ediciones ya celebradas, más de 300 mujeres han recibido esta formación. En total, más de un millar de horas lectivas. También es importante que la emprendedora no esté en situación de urgencia económica, precisamente para poder dedicar sin excesivas presiones el tiempo necesario para madurar esa semilla. En resumen, clases que abarcan diferentes elementos del ámbito empresarial y siempre latente el sentido de comunidad. Se ven distintas habilidades empresariales desde la marca, formas jurídicas, las finanzas, la rentabilidad, equipos.



















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