
En las montañas de la locura (cap. 4) - H. P. Lovecraft

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«En las Montañas de la Locura» (en inglés, «At the Mountains of Madness») es una novela escrita por Howard Phillips Lovecraft en 1931 y publicada por primera vez en la edición de febrero de 1936 de la revista Astounding Stories. La historia fue rechazada por el editor de Weird Tales debido a su longitud.
Esta novela corta de Lovecraft ha dividido a los expertos en dos grupos: aquellos que postulan que «En las Montañas de la Locura» es una novela de ciencia ficción, y los que defienden la teoría de lo sobrenatural.
La historia detalla los eventos de una desastrosa expedición a la Antártida en septiembre de 1930, y lo que encuentra allí un grupo de exploradores dirigido por el narrador, el Dr. William Dyer de la Universidad de Miskatonic. A lo largo del relato, Dyer detalla una serie de eventos nunca antes contados con la esperanza de disuadir a otro grupo de exploradores que desean regresar al continente. Estos eventos incluyen el descubrimiento de una civilización más antigua que la raza humana y la comprensión del pasado de la Tierra contado a través de varias esculturas y murales.
La novela tuvo como inspiración el interés de Lovecraft por la exploración antártica; el continente aún no estaba completamente explorado en la década de 1930. Lovecraft se basa explícitamente en la novela inconclusa de Edgar Allan Poe «La narración de Arthur Gordon Pym», evocada en numerosos pasajes del relato, sobre todo en el grito: «¡Tekeli-li!», y es posible que haya usado otras historias como inspiración. Muchos elementos de la historia, como el "shoggoth" sin forma, se repiten en otras obras de Lovecraft. La historia ha sido adaptada y utilizada en novelas gráficas, videojuegos y obras musicales.
El director de cine Guillermo del Toro estuvo al frente de un proyecto cinematográfico que adaptaría esta película. Dicho proyecto fue cancelado, al parecer por problemas con la financiación.
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La luna deslumbrante asoma entre los árboles. La oscuridad de la noche lo inunda todo. Y una tenue niebla comienza a aparecer. Adéntrate en el bosque, busca el árbol viejo, siéntate a su lado. Ponte cómodo, cierra los ojos y escucha la historia que traen hasta ti las criaturas de la noche. Bienvenidos. Estos son los cuentos del bosque oscuro. Si te gusta lo que hacemos, recuerda suscribirte. Es totalmente gratuito y estarás al tanto de la aparición de nuevos audios. Y recuerda darle a me gusta antes de que acabe el audio, que no se te olvide.
Quién sabe qué horribles pesadillas nos aguardan después. Solo con enorme vacilación y repugnancia, permito a la memoria que vuelva al campamento de Lake y a lo que allí encontramos verdaderamente. Y aquella otra cosa que se encuentra más allá de las montañas de la locura. Siento la constante tentación de rehuir los detalles y dejar que las insinuaciones ocupen el lugar de los hechos y de las inevitables deducciones. Espero haber dicho ya lo suficiente para que se me permita mencionar apresuradamente lo demás, es decir, el horror del campamento.
He hablado del terreno devastado por el viento, de los cobertizos dañados, del desorden de la maquinaria, de la inquietud de los perros, de la desaparición de trineos y otros objetos, de la muerte de hombres y perros, de la desaparición de Getty y de los seis ejemplares biológicos enterrados de forma que dijera se obra de un loco, procedentes de un mundo muerto, hacía 40 millones de años. Y con sus tejidos extrañamente incólumes a pesar de todos los daños de la estructura. No recuerdo si he dicho que cuando contamos los cadáveres de los perros advertimos que faltaba uno. No pensamos mucho en ello hasta más tarde.
Y en realidad solo lo hemos hecho Danforth y yo. Lo principal que he venido callando tiene que ver con los cadáveres y con ciertos detalles sutiles que pueden dar o no una especie de explicación horrenda increíble del aparente caos. En su momento, traté de mantener la mente de todos alejados de estas cosas, pues era mucho más sencillo y mucho más normal achacarlo todo a un ataque de locura de algunos de los hombres del grupo de Lake. Por el aspecto que ofrecía todo, el viento demoníaco, llegado desde las cumbres, debió bastar para enloquecer a cualquiera que se hallara en aquel centro de todo el misterio y toda la desolación de la tierra.




















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