
Enseñanzas orientales para la vida cotidiana.

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Alexis Racionero, doctor en historia del arte y profesor de cine en la ESCAC, especialista en literatura de viajes, profesor de Yoga, colaborador de National Geographic, y escritor. ¿Cómo se puede llevar la sabiduría oriental a la vida cotidiana? ¿Nos iría mejor en Occidente si supiéramos aplicar dicha sabiduría? ¿Qué es un Sutra? ¿Qué Sutras pueden ser capaces de mejorar nuestra vida diaria?
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Ha pasado más de un siglo desde que se empezaron a entender puentes entre Oriente y Occidente. Fue cuando la expansión de los imperios coloniales llevó a los primeros aventureros cartógrafos e intelectuales occidentales a beber de las fuentes de la milenaria cultura oriental. Y es que para muchos pensadores la sociedad occidental está actualmente abogada en su opulencia y en el vacío existencial. Precisamente nuestro siguiente invitado asegura que Asia es un manantial de sabiduría del que todos podemos beber y apunta que, aunque sus fuentes filosóficas y espirituales son milenarias, siguen permaneciendo vivas en el día a día de países como la India, Tailandia, Laos, el Tíbet o Japón.
Asimismo, en su última obra se dirige a quienes son viajeros de la conciencia y que buscan estar más cerca de su propia esencia particular para contribuir a un mundo mejor. ¿Pero cómo se puede llevar la sabiduría oriental a la vida cotidiana? ¿No sería mejor en occidente si supiéramos aplicar dicha sabiduría? ¿Qué es un sutra? ¿Qué sutras plantea nuestro invitado para que podamos ser capaces de mejorar nuestra vida, nuestra vida diaria? Para responder a estas y otras cuestiones tenemos con nosotros a Alexis Racionero-Ragué, doctor en Historia del Arte y profesor de cine en la SCAC. Ha rodado documentales en Cuba, la India o el Tíbet. Es especialista en literatura de viajes, profesor de yoga, colaborador de National Geographic, escritor y autor de Darsan de la editorial Kairos, además de ser profesor de cine. Alexis Racionero-Ragué, muy buenas noches. Hola, buenas noches. Buenas noches y bienvenido, Alexis. Gracias. ¿Qué te falta hacer? ¿Lo tienes todo? ¿Has hecho de todo? Bueno... Tú eres el ciudadano Kane, pero traducido a la realidad del siglo XXI. No, hombre, tampoco tanto.
La verdad es que he estado muchos años dando clases de cine y ahora, pues mira, igual lo que me falta hacer es meterme más en esta parte de orientalismo y del yoga y de poder compartir y transmitir todo esto, ¿no? Bueno, estás publicando con una editorial muy seria, prestigiosa, que habla de valores, que habla de... de esa confianza que hay que tener con uno mismo, con ese yo superior, con ese otro alter ego que también tenemos ahí dentro, que nos dice, bueno, yo creo que es el que crea las dualidades en el mundo, ese alter ego que podemos tener, porque es como decir, a ver, ¿qué estás haciendo bien? Es como tu pequeña consciencia, consciente, no sé, como tu pequeñito, ¿cómo se llama aquel duendecito pequeñito que te va a decir, esto está bien o esto está mal? ¿Qué te ha llevado a hacer ese cambio? Porque tú eres un hombre de ciudad. ¿No? ¿O eras? ¿Y te estás volviendo un poco mirando demasiado mucho a Oriente? ¿Entiendo, Alexis? Bueno, yo por un lado sí, soy un hombre de ciudad. Lo que pasa es que ya, por ejemplo, mi padre vivía en el Ampurdá y yo de niño estuve mucho tiempo yendo a el Ampurdá y con mis abuelos empecé a viajar con mis abuelos maternos a Suiza y Alemania y a lugares así.
Y bueno, siempre he estado ahí entre dos, ¿no? Pero sí, básicamente era un hombre de ciudad. Y lo que me ha llevado a esto... Tiene que ver con, bueno, eso que a veces llaman la crisis de los 40 o de la mediana edad. Han decidido los 50, ¿eh? Bueno, ya. Lo que pasa es que a mí me ha tocado vivir siempre por delante de mi edad, ¿no? Hijo de padres separados, que me tuve como que independizar así bastante rápido. Luego me tocó encargarme de cosas familiares que no me tocaban y me tocaron cuidar a mis abuelos y demás. Empecé de profe que tenía 24 años y me tenía que poner zapatos para disimular una edad que no tenía, es decir, hacer ver que era mayor. Está bien eso. Y bueno, digamos que en un momento de mis 30, que yo ya lo de viajero siempre lo llevaba conmigo, pues sí, de pronto empecé lo que decías, eso del duendecillo, o como una parte interna mía, que empezaba a florar y que me pedía como atención. Y entonces simplemente este cambio yo creo que ha sido un poco el prestar atención, mirar más adentro de quién era yo y ver por dónde quería ir. Es curioso, Alexis, que eso sobreviene, creo yo, desde mi punto de vista, cuando uno ya tiene mucho...




















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