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Ep.21 Granada en el Tiempo (11/02/2026)

Ep.21 Granada en el Tiempo (11/02/2026)

3/12/2026 · 38:28
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Conociendo la historia de Granada y provincia desde sus inicios en el tiempo

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Granada en el Tiempo Conociendo su historia con Andrés María Droer En Granada FM En Arqueología de la Carta nos toca hablar de un hallazgo que tuvo lugar en la ciudad de Granada hace casi ya medio siglo, concretamente en 1977 en la calle San Antón. Los periódicos de la época, tanto El Ideal como el ya desaparecido Patria, se hacían eco de lo que acabó llamándose la tumba de San Antón.

El hallazgo se describía como una tumba construida en sillares con restos de un individuo incinerado, presuntamente. El material que acompañaba este conjunto constaba de 15 vasijas de barro compuestas por pequeños cubiletes de un tipo que se llama paredes finas romanas, de platos y cuencos de fuerte tradición ibérica, de pequeñas ánforas, o también se llaman anforiscos, y algunos vasos que son típicamente iberos.

En aquel momento, el hallazgo se fechó entre los siglos III y II a.C. De ser así, se trataría de una tumba de época romano-republicana, aunque quedaba muy lejos de la necrópolis ibérica del Mauror, en cuyo caso debía ser una tumba de algún asentamiento rural cercano que aún no era conocido o no es conocido todavía hoy en día, próximo a la ciudad de Iberri.

Estudios posteriores apuntan hacia una nueva propuesta. De entrada, respecto a la cronología del material, éste se asemeja mucho al que rellenaba una cisterna ibera que se conserva, y es visible, por cierto, en la plaza Alamo del Marqués, en el Albaicín, y que apunta hacia el año 100 a.C. aproximadamente. Por tanto, algo más tardía de la cronología que inicialmente se propuso.

Por otra parte, ninguna de las vasijas de barro se asociaba a una típica urna que portase las cenizas de un difunto, lo que es obligatorio en el caso de una tumba. Es verdad que existen los cenotafios, tumbas sin una persona enterrada en el interior, que se levantan en memoria de algún ser querido cuyo cuerpo no se ha podido recuperar. Pero en este caso, lo más frecuente es que el cuerpo se sustituya por otro elemento, como por ejemplo un canto rodado.

A modo de metáfora de los restos, y este de lobo no fue el caso.

El conjunto de material no se parece en nada a lo que estamos acostumbrados a encontrar dentro de una tumba, que es evidentemente y necesariamente una urna que contiene la ceniza y un plato o tapadera, puesto que es la misma forma que se utiliza de tapadera, y luego algunas vasijas más a modo de ofrenda. Y este, de luego, no es el tipo de composición que vemos en San Antón. Además hay que tener en cuenta la repetición casi obsesiva del número 3. 3 son los vasos para beber.

Tres los cuencos, tres los platos, tres son también las pequeñas ánforas o anforiscos y tres los pequeños cubiletes. Parece más bien el resultado de un ritual donde este número jugaba un papel importante. Tres personas, tres familias, tres clanes unidos en una ofrenda. Hay que tener en cuenta que el río Darro pasa muy cerca de la calle San Antón, que de hecho es la ribera derecha del mismo.

En 1999 tuvo lugar el hallazgo de una ofrenda en la calle Zacatín, sobre la que hablaremos en un próximo programa, y que permitió confirmar que los íberos hacían efectivamente ofrendas a una divinidad natural, que era el río Darro. Una tumba tan cerca del río, por otra parte, corría el peligro de ser arrollada por alguna que otra crecida. Sin embargo, no importaba que el río se llevara la ofrenda, pues finalmente eran de su propiedad.

De esta forma, el depósito de la calle San Antón viene a demostrar una vez más que el río histórico de nuestra ciudad es el Darro, no el Genil, y que hubo una época en que nuestros antepasados lo consideraban una divinidad protectora de la ciudad de Iberri. Pero bueno, este no va a ser el tema que nos va a tratar hoy en la sección de lo que nos cuenta el pasado, en esos testimonios de las personas que lo investigan. Aquí, en Granada en el Tiempo, contamos hoy con Rocío González Calabuch.

Es colaboradora del Departamento de Historia y Arqueología de la Universidad de Granada, aunque viene de una fuerte experiencia profesional en la Universidad Autónoma de Madrid, donde se formó colaborando con un equipo dirigido por el catedrático Juan Blanques Pérez y donde realizó múltiples actividades de organización y coordinación de documentos de todo tipo relacionados con la historia de la arqueología. Actualmente colabora con el equipo de la Catedrática de Granada Macarena Bustamante, a quien esperamos en breve, por cierto, en nuestras ondas, y con quien realiza su tesis doctoral.

Por su especialidad en arqueología cristiana, vamos a adentrarnos con ella en un tema extraordinariamente interesante.

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