
La Espada Llameante de la Gracia: Derritiendo la Frialdad Espiritual en Nuestras Vidas. Nuestra Disipación Espiritual.

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¿Buscamos a Jesús con tibieza porque no queremos cargar con nuestras cruces para seguirle?
Ciertamente, no basta con creer en Jesús, en su ejemplo y en sus enseñanzas; también necesitamos un movimiento de nuestro corazón para seguir su ejemplo.
Cualquiera puede creer en Jesús; incluso Satanás y sus demonios creen que Él existe.
La única manera de conocer a Jesús es a través de una experiencia directa. Esto se logra mediante el conocimiento vivencial que surge de obedecer la voluntad de Dios para nuestras vidas - tal como nos mostró nuestro Salvador durante su ministerio en este mundo - lo cual puede transformar nuestro carácter a imagen de la justicia de Jesús y guiarnos por un camino seguro hacia el Reino de los Cielos, incluso aquí en la tierra.
Sin embargo, si evitamos los sacrificios necesarios para nuestro crecimiento espiritual, nos expondremos al rechazo de Cristo, pues la riqueza material no nos dará acceso a las puertas del Paraíso ni al Árbol de la Vida, por más que llamemos con insistencia.
Entonces quedará al descubierto nuestra verdadera desnudez y comprenderemos nuestro auténtico estado de tibieza, al recordar cuántas veces Cristo llamó a nuestra puerta y no le escuchamos debido a nuestra indiferencia espiritual.
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Nuestro desorden y disipación espirituales. El apóstol Pablo de Tarso sostenía que sin una renovación interior no habrá morada del Espíritu Santo. Los apegos mundanos, el estatus o los placeres pasajeros provocan una disipación espiritual, es decir, La dispersión de la energía del alma, lo que hace que la persona se desconecte de su centro espiritual. John Wesley, 1872















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