

Description of Fresa y chocolate
Hacía tiempo no abordábamos una obra maestra del cine cubano. Y aunque alguna que otra vez "Fresa y chocolate" se ha colado en nuestras conversaciones, siempre ha quedado la idea de dedicarle un episodio.
En el presente Cinemafilia, recién acabando un mes tan significativo para la igualdad como es junio, intentaremos decir algo nuevo (cosa nada fácil) sobre una obra clave en la cultura cubana de las últimas décadas. Un símbolo de humanidad en formato celuloide.
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Bienvenidos a Cinemafilia, un podcast del periódico Jiró.
Somos Mario César Fiallo Díaz y José Alejandro Gómez Morales, y juntos les invitamos a descubrir, entre cámaras, luces y sonido, el arte de todas las artes.
Permiso.
Estaba en Coperia tomándome un helado, cuando viene un tipo y se me sienta a la mesa.
No pude resistir la tentación. Un maricón chico.
¿Y cómo tú sabías que era maricón? Me la vi a chocolate y pidió fresa.
¿La vi? Tienes que inventar algún pretexto y volver a su casa.
¿A su casa? Si ese tipo nos va con maricón.
Oye, esto es una misión.
¿Tú crees que se puede confiar en un tipo que no le fiel ni a su propio sexo? ¿Me aceptas un brindis con la bebida del enemigo? He tenido problemas con el sistema.
¿Qué tipo de problemas? Fíjate, de todo tipo.
Bueno, yo creo que cada uno tiene derecho a hacer su vida como la de la derecha.
Tal vez lo presentí.
Una revolución necesita más militantes como tú.
Estará cacteando el maricón ese.
A mí no me capta nadie, ¿ok? A mí me capto yo.
Coño.
Me estaré volviendo un hijo de puta.
Compadres, ¿sabes que me hace muy feliz que estemos grabando este capítulo? Porque creo que se lo debíamos muchísimo a las audiencias.
Tanto a las audiencias que nos escuchen fuera del país y que sean cubanos o no cubanos.
O como las que están dentro de la isla.
Y yo creo que es un episodio que, después de 70 y pico ya, no sé si me dan bien los números, si estoy haciendo buenas las matemáticas, que no hayamos hecho un tema sobre esta película.
Esta película pasó por aquí cuando hablamos de la emigración en el cine cubano.
Ese capítulo gran querido nos es.
Pero, en concreto, por el protagonismo que tiene en el cine, y yo creo que por la falta que le hace al mundo, no está de más, no está de más dedicarnos un poquito a hablar de Fez y Chocolate y sobre todo ver qué tenemos nuevos nosotros que aportar al respecto de esta película y su análisis.
Porque se ha hablado mucho, se ha visto mucho.
¿Qué podemos nosotros decir de Fez y Chocolate? Se podría decir que Fez y Chocolate revolucionó lo que era la Cuba de los años 80, 90, final de los 80, principio de los 90.
Se podría decir que es una película que ha trascendido en el tiempo.
Conozco muchísimas personas que cuando le preguntas cuál es tu película favorita cubana, la primera que van es a Fez y Chocolate.
¿Cuál es la primera película cubana que has visto y se van a Fez y Chocolate? Creo que es una película que el inconsciente colectivo nacional tiene muy presente cuando se habla de la Cinemateca Nacional.
A mí me gusta mucho incluso que es una de estas películas que, ojo, hay muchas películas en la historia del cine que son hasta de las mejores pero no todas logran un impacto social.
Esta película en Cuba sí tuvo un impacto social muy fuerte que influye hasta en cosas tan, digamos, aleatorias como la percepción que existía la homosexualidad en este país a nivel de la calle, a nivel de estudiar en la universidad, a nivel laboral.
Logró cambios en el inconsciente colectivo.
Algo que muchas películas aspiran y no logran.
Y no logran. Y esta película lo hizo creo que porque faltaba en la filmografía de lo que se estaba haciendo después de la creación del ICAE y además que con la valentía que tuvo Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tavido a la hora de escribir o dirigir una película de este tipo.
Porque recordemos que uno de los lemas que más me gusta a mí de Tomás Gutiérrez Alea es que él quería que el espectador fuera a ver la película y que se fuera del cine con ganas de cambiar lo que le rodeaba.
Y creo que es un director que vivió con esa máxima.
Tenemos la última escena, tenemos memorias de su desarrollo, tenemos esta.
Era un director que siempre estaba pensando en crear escenas con las que el espectador se sintiera identificado y que después quisiera cambiar para mejor.
Y a mí en lo personal, con respecto al codirector de Alea en esta película que es Juan Carlos Tavido, a mí me encantan las películas de Tavido.
Sí, Tavido es muy bueno.
Tanto lo que hace aquí como en el resto de su filmografía a mí me encanta también.
Es decir, viene apadrinada por dos...
Incluso en términos de la ficción me gustó muchísimo en Vestido de Novia la parte donde van a ver fresas y chocolates que acaban rompiendo la vidriera del cine porque había una cola tremenda como las que se ven incluso ahora que todo el mundo quería ver la película, todo el mundo quería verla.




















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