
Gertrude Elles. La mujer que leyó la historia en las rocas

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Gertrude Lillian Elles fue una destacada paleontóloga británica especializada en el estudio de los graptolitos, fósiles clave para comprender la historia geológica de la Tierra.
Su trabajo científico ayudó a clasificar y entender estos organismos, aportando avances fundamentales a la paleontología y la estratigrafía.
En este episodio exploramos su legado, su impacto en la ciencia y el camino que abrió para las mujeres en la geología.
Con la colaboración de: Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
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Olvidadas por la Ciencia os invita a embarcaros en un viaje para desenterrar la historia de personajes que cambiaron el mundo. Olvidadas por la Ciencia, un podcast del Centro de Láseres Pulsados. Cuenta con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Olvidadas por la Ciencia. Científicas en la sombra, heroínas del progreso.
Gertrude Ailes, la mujer que leyó la historia en las rocas.
A viajar, pero no al desierto ni a tierras exóticas. Nuestro destino son las canteras, los museos y las aulas de la Inglaterra victoriana. Allí conoceremos a una mujer que, martillo en mano, descubrió las piedras secretos de hace más de 400 millones de años. Ella es Gertrude Lillian Ells, una de las grandes pioneras de la geología y la paleontología.
Gertrude nació en 1872 en Wimbledon, en una familia acomodada que más tarde se vería golpeada por problemas financieros. Pasaba los veranos en Escocia, en la montaña de Ben Lowers, un paisaje que la marcaría para siempre y que quizás encendió en ella la pasión por las piedras y por los fósiles. En el colegio, el Wimbledon High School, era popular y querida. Allí tuvo la suerte de contar con algo inusual en la época.
Clases de geología. Imagina la escena. Un grupo de adolescentes en 1887 con cinceles y martillos saliendo al campo a recoger fósiles y minerales. Gertrude era feliz clasificando sus hallazgos y aprendiendo a leer en cada fragmento de roca una historia del pasado de la Tierra. Tan brillante era que antes de terminar la secundaria ya había recibido premios y becas para continuar sus estudios. Eligió el Newtham College de Cambridge.
Uno de los pocos creados para mujeres en aquella época. Y es que, en la Inglaterra victoriana, las universidades tradicionales como Cambridge y Oxford eran instituciones masculinas. Las mujeres, aunque empezaban a tener acceso a la educación secundaria, tenían enormes dificultades para llegar a estudios superiores. Por eso, a finales del siglo XIX, comenzaron a fundarse college exclusivos para mujeres, que funcionaban asociadas a las grandes universidades, pero...
Con ciertas limitaciones. Así, en Cambridge se crearon dos, Girton College y Newton College. Estos centros permitían que las alumnas asistieran a clases, recibieran formación y hasta se examinaran en igualdad de condiciones que los hombres. Pero, sin embargo, no podían recibir un título oficial. Es decir, Nehal fue una puerta de entrada para que mujeres brillantes como Ells pudieran acceder al conocimiento universitario, aunque sin el mismo reconocimiento que sus colegas varones.
Gertrude terminó sus estudios universitarios con honores brillante como pocas, pero ¿adivináis cuál era el problema? En aquel momento Cambridge no otorgaba títulos a las mujeres, así que, aunque lo había conseguido todo con esfuerzo y talento, se quedó sin diploma oficial. Y ojo al dato, la universidad no empezó a dar títulos a mujeres hasta 1948. Imaginad lo que significaba eso para una joven científica como ella, que ya despuntaba como una de las mejores de su generación.
De hecho, Hertrude tuvo que esperar 10 años para recibirlo oficialmente en Dublín, como tantas otras compañeras que cruzaban el mar para que se le reconociera lo que habían estudiado. Pero esto no la detuvo. Siguió en Cambridge investigando fósiles del Paleozoico, esa época remota en la que los mares bullían de vida. Incluso consiguió una beca para viajar a Suecia y conocer la geología del país. De su estancia en Cambridge tenemos que destacar un hecho importante. Hertrude no estaba sola.
Allí conoció a tres jóvenes tan apasionadas por la geología y los fósiles como ella. Juntas fueron conocidas como el Cuarteto de las Palentólogas. El grupo lo formaba la propia Gertrude, Ethel Wood, que más tarde se llamaría Ethel Shakespeare, Ethel Skid y Margaret Crossfield. Imaginad lo que significaba en aquella época a finales del siglo XIX. Cuatro mujeres estudiando ciencias naturales en un entorno casi completamente masculino.
Fue una especie de pequeña hermandad científica en un mundo que todavía las miraba con desconfianza, y ese apoyo marcó la diferencia. De hecho, de esta amistad surgieron colaboraciones científicas de gran impacto, la más famosa la de Gertrude con Ethel Wood. Juntas trabajaron durante casi 10 años en la monografía de los Graptolitos Británicos, un libro monumental en el que Ethel hacía las ilustraciones y Gertrude las descripciones. Todavía hoy es una referencia. Las otras dos, Skit


















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