

Description of I- 18. Cábala
Programa Agartha. Introducción a la Ciencia Sagrada. Módulo I. Acápite 18. Cábala. Grabado por el Ateneo del Agartha.
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18. Cábala.
El modelo del árbol de la vida sefirótico ordena de manera prototípica las fuerzas verdaderas que constantemente producen el hecho creacional, o sea, el descenso de las emanaciones espirituales que conformarán posteriormente aquello que vulgarmente llamamos materia o plano físico o hílico.
Por lo tanto, merced a la familiarización con estas energías, es decir, con su aprehensión, se puede ir tejiendo el sentido analógico de vibraciones y correspondencias que mantienen ligado al universo entre sí en sus aspectos visibles e invisibles, materiales o inmateriales, con el propósito de ir ascendiendo a otros planos de identificación con el ser universal por medio de los vehículos herméticos y la doctrina tradicional.
A continuación, ofrecemos otras correspondencias astrológicas y alquímicas del diagrama.
También incluimos en él a Ensoff, sin fin, que se halla por encima de Keter, simbolizando el no-ser, lo auténticamente metafísico y supracósmico, incluso lo no-manifestado ni siquiera como principio.
Marte, hierro, 6. Tiferez, belleza. Sol, oro, 7. Netsá, victoria. Venus, cobre, 8. Hod, gloria.
Mercurio, mercurio, 9. Yesod, fundamento. Luna, plata, 10. Malkuth, reino. Tierra.
Con el objeto de ir cargando las esferas del árbol de la vida con ideas que sirvan de soporte a la meditación y promuevan la realización, queremos ir agregando algunos elementos referidos a sus relaciones astrológicas que nos ayudarán a comprenderlos mejor.
Ellas están vinculadas con las nueve esferas de la cosmogonía tradicional, siete de ellas correspondientes a los planetas. Ensoff, el no-ser, asimilado por los cabalistas muchas veces a la nada supraesencial, es decir, a la vacuidad, se encuentra más allá del firmamento y a él se llega atravesando Aqueter, al que puede atribuirse el simbolismo de la estrella polar como puerta de los dioses, verdadera piedra filosofal de la que pende la plomada del arquitecto del universo.
Este astro reina en el Empíreo, sitio del fuego puro y eterno, lugar del cielo en que los arcángeles, y bienaventurados, gozan de la presencia perenne de la suprema deidad, pues en él converge el eje central, siendo las estrellas fijas e incorruptibles asimiladas a Jokhmá. A Biná se le relaciona con Saturno o Cronos, el tiempo vivo y siempre presente, que devorando a sus hijos, la creación entera, la regenera perennemente y hace posible que los seres manifestados regresen a su inmanifestada morada eterna, siendo éste el padre de Zeus o Júpiter, rey del Olimpo, que como Gesed gobierna y legisla la creación entera.
Geburá, el riguroso destructor, es asimilado a Marte, dios guerrero, y Tífered, la belleza divina, centro de centros, se relaciona claramente con el Sol, dador de la vida, luz y calor, a través del cual accedemos a aquellos mundos superiores.




















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