
La Isla del Tesoro – Parte 2 ⚓ El viejo lobo de mar | Audiolibro completo dramatizado

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En esta segunda parte de La isla del tesoro dejamos atrás la posada, los mapas y las sospechas, y entramos de lleno en el viaje.
Aquí empieza la travesía hacia lo desconocido: un barco, una tripulación inquietante y un muchacho que descubre demasiado tarde que no todos a bordo buscan lo mismo.
Es el tramo en el que la aventura se abre, en el que la tensión crece sin que nadie lo diga en voz alta, y donde cada gesto, cada mirada y cada silencio empieza a tener peso.
Jim Hawkins ya no es un simple espectador.
Y nosotros tampoco.
Prepárate para subir al Hispaniola y sentir cómo el viento cambia.
La aventura, ahora sí, está en marcha.
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LA ISLA DEL TESORO Una novela de Robert Louis Stevenson Parte 2 El cocinero de a bordo Capítulo 7 Me voy a Bristol Pasó más tiempo del que el terrateniente había imaginado Antes de que estuviésemos listos para zarpar Y ninguno de nuestros primeros planes Ni siquiera los del doctor Livesey, de mantenerme cerca de él Pudo llevarse a cabo como se pretendía El doctor tuvo que marchar a Londres en busca de un médico que se hiciera cargo de su consulta El terrateniente se hallaba enfrascado en sus ocupaciones en Bristol Y yo permanecía en la mansión bajo la custodia del viejo Redruth El guarda de caza, casi como un prisionero Aunque lleno de ensoñaciones marinas Y las más encantadoras anticipaciones de islas extrañas Y aventuras sin fin Pasaba horas enteras ensimismado en el mapa Del cual recordaba todos los detalles Sentado junto al fuego en la sala del ama de llaves Me acercaba en mi imaginación a aquella isla desde todos los rumbos posibles Exploraba palmo a palmo su superficie Subía mil veces a aquella alta colina que llamaban El Catalejo Y desde la cima me deleitaba con las más maravillosas y cambiantes vistas A veces la isla estaba poblada de salvajes con quienes combatíamos Otras de fieras peligrosas que nos acechaban Pero en todas mis fantasías jamás se me ocurrió nada tan extraño ni tan trágico Como lo que verdaderamente nos ocurrió Así transcurrieron las semanas hasta que cierto día Llegó una carta dirigida al Dr.
Lipsy con esta adición Abrir en caso de ausencia de Tom Redruth o el joven Hawkins Obedeciendo esta instrucción descubrimos O mejor dicho descubrí yo Pues el guarda era un negado para la lectura si no eran letras bien impresas Las siguientes noticias de suma importancia Posada del ancla vieja Bristol 1 de marzo de 17...
Estimado Lipsy Como ignoro si se haya usted en la mansión o aún en Londres Envío esta carta duplicada a ambos lugares El navío ha sido comprado y equipado Aguarda con el ancla echada listo para hacerse a la mar Jamás imaginaría usted una goleta más bella Un niño podría gobernarla 200 toneladas De nombre La Hispaniola La conseguí por mediación de mi viejo amigo Blandly Que en todo momento ha demostrado ser un as del todo sorprendente El admirable sujeto se desvivió literalmente por mis intereses Y lo mismo puedo decir de toda la ciudad de Bristol Tan pronto como se corrió la voz del puerto hacia el que navegábamos Me refiero al tesoro Redruth Dije interrumpiendo la lectura Esto no le hará ninguna gracia al doctor Lipsy Al final el terrateniente ha estado hablando más de la cuenta Bah, ¿y quién tiene más derecho a hablar? Gruñó el guarda Sería el colmo que el terrateniente no pudiera hablar por el doctor Lipsy Menuda cosa Tras eso abandoné toda intención de comentar y seguí leyendo El mismo Blandly fue quien compró la Hispaniola Y gracias a su admirable gestión la consiguió por una miseria Hay en Bristol una caterva de gentes que abriga prejuicios monstruosos contra Blandly Se atreven a afirmar que ese hombre honrado haría cualquier cosa por dinero Que el navío era suyo y que me lo vendió a precio absurdo Las calumnias más transparentes Sin embargo, ninguno osa negar las virtudes del barco Hasta aquí todo iba sobre ruedas Los obreros, aparejadores y demás, fueron molestamente lentos Pero el tiempo corrigió eso Lo que me dio verdaderos quebraderos de cabeza fue la tripulación Deseaba más


















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