
Lucas 22:3-6 Judas prepara su traición - Ruby Sáez Montoya
Description of Lucas 22:3-6 Judas prepara su traición - Ruby Sáez Montoya
Judas prepara su traición
Luc 22:3 Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
Luc 22:4 y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría.
Luc 22:5 Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.
Luc 22:6 Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
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Palabra de Dios, Evangelio según San Lucas, capítulo 22, versículos 3 al 6, que lleva por título, según la versión Reina Valera 1960, Judas prepara su traición. Dice la palabra de Dios en el nombre del Señor Jesús. Y entró Satanás en Judas por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce. Y éste fue y habló con los principales sacerdotes y con los jefes de la guardia de cómo se lo entregarían. Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. Y él se comprometió y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo. Estamos ya en los eventos finales, en los últimos días antes de que el Señor fuera a la cruz. Judas Iscariote era uno de los doce apóstoles elegidos personalmente por el Señor.
Estos hombres, estos apóstoles, compartieron durante tres años aprendiendo el evangelio, siendo testigos de grandes sanidades, de poderosos milagros, de la expulsión de demonios, de la resurrección de muertos y del control del Señor sobre la naturaleza que mostraba que venía desde los cielos. En todo tiempo sabía el Señor quién sería el traidor. A Judas Iscariote se le otorgaron privilegios, pues se desempeñaba como tesorero del grupo, pero era ladrón y robaba el dinero. Cuenta el apóstol Juan, en Juan capítulo 12 versículos 2 al 6, que hicieron en casa de Simón una cena donde Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de enardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos y la casa se llenó del olor del perfume.
Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar, ¿por qué no fue este perfume vendido por 300 denarios y dado a los pobres? Pero dijo esto no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón y teniendo la bolsa sustraía de lo que se echaba en ella, dice el apóstol Juan. Hermanos, debemos tener mucho cuidado con cómo llevamos nuestro evangelio. Fíjense ustedes que en la casa de Simón en Betania, cuando María rompió un frasco de perfume de alabastro muy caro, de unos 300 denarios, el salario de unos 10 meses de un obrero, Judas dijo molesto por la situación que hubiera sido mejor que María lo hubiera donado al grupo en vez de romperlo. Pero no pensaba por los pobres, sino que deseaba robarlo, dijo el apóstol Juan. Como el Señor Jesucristo sabe todas las cosas, también sabía por supuesto que Judas Iscariote era varo y ladrón.
Y el Señor Jesús permitía todo esto, porque este hombre Judas calzaba perfectamente con los planes que Dios tenía desde el principio. Tal vez por ese motivo lo probó dejándolo a cargo de la tesorería, sabiendo que sería el punto clave para que luego deseara hacer un negocio con los principales sacerdotes que deseaban arrestarle y matarle. Pero le faltaba esa pieza clave para lograrlo y Judas podía encajar perfectamente allí. Y así mismo fue, hermanos, el Iscariote se dio cuenta que algún beneficio económico podría obtener y puso la pieza clave que hacía falta. Y los principales sacerdotes fariseos no querían matar a Jesús en aquella pascua por miedo al pueblo a que reaccionara mal e hiciera algún motín en contra de ellos. Pero Dios permitió que desde su grupo íntimo surgiera esa pieza faltante para completar el complot en su contra. Para que se cumplieran las escrituras, Dios dejó actuar a Judas Iscariote y su maldad.
Judas tenía perfecta información, información privilegiada y conocía todos los movimientos del señor. Podía hallarlo fácilmente, podía sorprender al grupo en una hora en que todos estuvieran desprevenidos. Judas era un informante preciso. La pieza clave que necesitaba el sumo sacerdote y los principales sacerdotes fariseos.
Judas era un hipócrita, se movía dentro del grupo sin despertar sospechas. Nadie estaba al tanto de su fechoría y de su traición. De hecho, siguió bien pegado al señor. Se comportaba como su amigo para no despertar sospechas y se sentó incluso al lado de Jesús en la última cena. Allí cuando estuvieron juntos y lamentablemente esa fue su última cena.





















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