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EL LUISMI DE LA 45

EL LUISMI DE LA 45

8/23/2025 · 11:27
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Description of EL LUISMI DE LA 45

Hugo Robles, el colectivero de la línea 45, que decidió cambiarle el día a sus pasajeros cantando canciones de Luis Miguel.

Hugo entona canciones mientras hace su recorrido entre Remedios de Escalada y Retiro.
Comenzó en pandemia y lo que busca es “cambiarle el día a la gente».

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Y ahí estamos nuevamente, Hugo, estamos grabando.

Bueno, no, la pregunta que me quedaban eran dos.

Una, pedirte si me podrías cantar, aunque sea dos estrofas de la canción de Diego Torres, con la que empezó toda esta aventura hermosa.

Aunque yo sé que estás tomado de la garganta, pero aunque sea un poquito.

Y la otra pregunta era, ¿cuándo la gente sube? O sea, vos parás, ponele en la autopista, que es el lugar que vos elegís con mucha prudencia.

¿Vos parás y qué haces? ¿Cortás la canción mientras le das el boleto o mientras cantás le das el boleto a alguien? ¿Cómo hace una persona que sube y se encuentra con alguien que está cantando, me toca, me olvido, y le das el boleto? ¿Cómo haces? No, no, no.

Normalmente cuando yo subo a la autopista no hay parada y no sube ni baja nadie.

O sea, en la autopista no baja nadie, no sube a nadie tampoco.

Entonces, ya cuando sube empiezan, bueno, llegamos al escenario, bueno.

Y ya empiezan, viste, a incomodarte como diciendo, bueno, a ver, tenés que cantar.

Y ahí empezamos a cantar.

Claro, hay más gente, sí, sí.

Entonces, ya entre ellos ya empiezan a filmar, empiezan a hablar.

Entonces, ya digo yo, buen día.

Y empiezan todos, buen día.

Parece los chicos del colegio, viste, todos juntos.

Dicen, buen día.

Bueno, ¿quiénes cantemos? Algo así.

Todo el colectivo.

Y ahí empezamos a cantar.

Normalmente, los que pusieron que los viernes quieren enganchado, viste, tengo que cantar dos temites enganchado porque es viernes y hoy domingo entonces.

Hay alegría.

Claro, entonces están más alegres.

Pero, bueno, mis pasajeros siempre están alegres.

Así que yo lo disfruto todos los días.

Tus pasajeros están alegres porque vos abriste esa puerta para que entre la alegría.

Porque si no, supongo que no serán distintos a cualquier otro pasajero.

Pero viste que el cemento, la ciudad, no sé qué será el ritmo de vida.

Todo eso nos va como opacando, opacando.

Vos sos como un foforito que enciende el fuego, de que tal vez sí todos tenemos ese fueguito adentro, solo que no nos animamos a sacarlo en cualquier lugar.

Y eso yo creo que es lo maravilloso de tu iniciativa es recordarnos a todos que somos humanos, que hermanos en la especie, ¿no? Yo creo que a veces si dejamos salir el que tenemos adentro, hacemos cosas lindas como esto, que es una explosión al mundo, digamos, de cosas lindas.

Y yo creo que a veces no tenemos que reprimirnos y hacer cosas.

Mi señora me decía siempre, vos sos muy atrevido, me decía, Vito, porque vos todo lo que querés lo conseguís.

Y es verdad.

Tenemos que ser así.

Y lo que tenemos en mente lo tenemos que largar, ¿no? Siempre sin lastimar a nadie, ¿no? Obvio.

Pero yo creo que si abrimos nuestra cabeza a hacer cosas lindas, pueden pasar cosas lindas como las que vas a ver en mi colectivo.

Mirá la otra vez, aprovechando mi comunidad, lo que pasó, me pasó algo re lindo.

Resulta que me sube un chico que tenía, se ve que había trabajado de noche y juntando latita y cartón, y me sube la luz y me dice hasta Constitución.

Bueno, le digo, le marco el bolito y tenía cara de cansado, como que había estado caminando mucho toda la noche.

Entonces agarré y digo, ¿cómo se durmió? Y en vez de bajarse en plaza a Constitución, siguió de largo.

Entonces venía pensando, ¿cómo podía hacer? ¿Cómo podía hacer? Quería cambiar el día, quería cambiar el día, ¿cómo puedo hacer? Bueno, no se bajó en plaza, siguió y no lo desperté yo.

Entonces quedó, se fue hasta Ciudad Universitaria y se durmió.

Entonces agarré y aproveché mis redes sociales, aproveché el TikTok, hice un vivo y le conté a la gente de que tenía un muchacho que estaba durmiendo en el colectivo que aparentemente no tenía pinta de que tenía mucho dinero, que le quería cambiar el día.

Le digo, ¿me ayudan? A ver si le podemos cambiar, pero abrimos despacio, que yo qué sé.

Bueno, yo hablaba despacito y le mostraba la foto de él durmiendo.

Le pasé mi alias y abrí una cuentita ahí como para juntarle dinero para ver si le podemos cambiar el día.

Cuando se despierta, bueno, terminó el vivo porque no tenía mucho tiempo.

Entonces salgo por los carritos de la costanera y le digo, no, vení, le digo.

Y se viene para adelante y le digo, ¿comiste algo? No, me dice, no, no comí nada.

Le digo, ¿querés comer algo? Bueno, sí.

Entonces paré en los carritos de la costanera un cachito, bajé del colectivo con él y le digo, vení, vamos.

Y fui y le compré algo para comer, algo para tomar.

Y le digo, ¿la única? Espéralo y yo me tengo que seguir mi rumbo.

Le digo, así que después tómate algo para volver.

Uy, muchas gracias.

Y me abrazó y me dice, que Dios te bendiga.

Me dice, nunca nadie hizo esto por mí, dice, ¿viste? Y a veces tenemos que tomar iniciativa como para hacer algo, para ver si podemos cambiarlo el día.

Hermoso.

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