
Margaret Crane, la mujer que inventó la prueba casera de embarazo

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Descubre la increíble historia de Margaret Crane, la diseñadora que en 1967 inventó el primer test de embarazo casero usando una caja de clips y un espejo. A pesar de que la industria rechazó su idea por miedo a que las mujeres "entrasen en pánico", Margaret luchó hasta democratizar la salud reproductiva. Aunque cedió su patente por solo un dólar y fue olvidada durante décadas, su ingenio cambió la privacidad femenina para siempre..
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Olvidadas por la Ciencia os invita a embarcaros en un viaje para desenterrar la historia de personajes que cambiaron el mundo. Olvidadas por la Ciencia, un podcast del Centro de Láseres Pulsados. Cuenta con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Olvidadas por la Ciencia. Científicas en la sombra, heroínas del progreso.
Margaret Crane, la mujer que inventó la prueba casera de embarazo.
Hola, bienvenidos a un nuevo episodio. Hoy vamos a hablar de un invento que cambió la vida de millones de mujeres en todo el mundo. Un invento tan cotidiano hoy que podemos encontrarlo en cualquier farmacia, pero que en su momento fue toda una revolución. La prueba de embarazo casera. Aunque el predictor llegó al mercado de Canadá en el 1971 y a Estados Unidos en 1975, la chispa de esta revolución ocurrió 10 años antes. En ese entonces...
La idea de que alguien pudiera o debiera averiguar si estaba embarazada en la privacidad de su propio hogar sin un médico involucrado era algo simplemente impensable. Y detrás de esa revolución no había un médico famoso ni un gran laboratorio. Había una joven diseñadora gráfica. Su nombre, Margaret Crane, aunque todo el mundo la llamaba Meg.
Estamos en New Jersey, año 1965. Meg tiene 26 años y trabaja en Organon, una farmacéutica diseñando envases y material gráfico. No es científica, pero es curiosa, observadora y con un ingenio afilado.
Un día entra en el laboratorio y se encuentra con una escena casi hipnótica. Filas de tubos de ensayo alineados sobre una superficie metálica. Pregunta qué son y le explican que se trata de pruebas de embarazo. Para poder entender cómo funciona eso que Mej estaba viendo, primero debemos conocer a la ganadotropina coriónica humana o HCG. Sí, sé que suena como un trabalenguas, pero en realidad se trata de una hormona que es producida en el embarazo y que es esencial para el desarrollo y sostenimiento de la gestación.
Esta hormona puede detectarse en el suero o en la orina de la madre y está compuesta por dos subunidades, la alfa y la beta. Es precisamente la HCG beta la que detectan las pruebas de embarazo. Y aunque hoy nos parezca ciencia moderna, la humanidad lleva milenios intentando rastrearla. En el Antiguo Egipto, por ejemplo, las mujeres orinaban sobre semillas. Si germinaban, había embarazo. Y funcionaba en el 70% de los casos. Pero antes de MEG...
Las cosas eran más oscuras. En los años 20 para detectar la HCG se inyectaba orina en animales que terminaban muriendo en el proceso.
167, rodeada de avances científicos, los Beatles sonando en la radio y la revolución sexual en marcha. Vio sus anticuerpos, que usaban en el laboratorio, y tuvo una idea que nadie más había tenido, que las mujeres podían y debían hacer esto por sí mismas en su propia casa. Como ella misma dijo, Dios mío, una mujer podría hacer esto sola, solo necesitas la química adecuada, un tubo de ensayo y un espejo.
Antes de su invención, confirmar un embarazo era un proceso clínico que resultaba lento, costoso e inaccesible para muchas. Las mujeres debían acudir obligatoriamente a un médico, quien enviaba una muestra de orina a un laboratorio para analizar los niveles de la hormona HCG. Y eso significaba que las pacientes a menudo tenían que esperar semanas para recibir los resultados, los cuales a veces llegaban a través de una carta.
Para muchas mujeres aquello significaba enterarse demasiado tarde de un embarazo. Crane comprendió que el proceso químico era lo suficientemente sencillo como para que cualquier mujer lo realizara en la privacidad de su hogar. Sin tener formación médica ni científica, utilizó su ingenio para crear un prototipo rudimentario ensamblando un soporte para clips, un tubo de ensayo, un espejo y un gotero.
Su objetivo era claro dar autonomía a las mujeres sobre su propio cuerpo sin depender del juicio moral ni del calendario de ningún médico pero claro estamos hablando de los años 60 y aquí hay que hacer una pausa y es que en esta década eeuu vivía una etapa de profundos cambios sociales Era la época de la contracultura, el movimiento por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam y al mismo tiempo había un fuerte cuestionamiento de los valores tradicionales. La sexualidad se convirtió en uno de los temas más debatidos y polémicos, pues entraba en conflicto con la moral conservadora que aún dominaba



















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