

Description of Marian Peyró: Los incendios
Entrevista de Manuel Pedraz a Marian Peyró sobre su novela “Los incendios” (Alianza)
En un pueblo perdido en un valle de la sierra de Ávila, en la España de finales de los 80 del siglo pasado, se desarrolla la trama, en apenas cuatro días, que protagoniza Cristina, de 16 años, que acaba de dejar atrás la niñez para ingresar en una adolescencia que quiere experimentar en todos sus extremos, sobre todo en los que respectan al amor y el sexo. Junto a esa adolescencia, Marian Peyró nos acerca también a la de la madre de Cristina, Ana María, que la vivió en ese mismo pueblo en circunstancia y tiempo bien distintos. Cristina vuelve al pueblo `para las fiestas del 15 de agosto. Allí la espera, como todos los años, Paco, un joven algo mayor que ella, que en esta ocasión está acompañada de su primo Joaquín, que se convertirá en combustible para el fuego que Cristina empieza a sentir en su interior.
Novela coral, que rinde homenaje a los pueblos y a los veranos de aquellos adolescentes que volvían con los calores de agosto a los lugares de origen de sus padres para pasar unos días de vacaciones. Las culpas que se heredan, los silencios que se infectan con el paso del tiempo, los secretos o esas reglas no escritas que marcan la vida de quienes habitan los pueblos son algunos de los temas que Marian Peyró aborda en su primera novela.
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Historias de papel. Premio Nacional de Fomento de la Lectura.
Los incendios de Marianne Peyrot Cristina es una chica que vuelve todos los veranos al pueblo de su familia, pero este verano vuelve distinta porque ha pasado, ha dejado la niñez, por así decirlo, y ya es una adolescente hecha y derecha, parece una mujer y antes no lo parecía. Yo lo que quería contar era eso, me interesaba mucho ese cambio vital.
Es estar justo pisando la frontera entre la niñez y la adolescencia, porque ella todavía no está cómoda con ese papel de pronto, pues es nuevas formas, nuevo cuerpo, con esa poco vulnerabilidad que da tanto cambio de pronto.
Cristina es la protagonista de la primera novela.
Y ya ven que la encontramos a Cristina en uno de esos momentos vitales de paso, de transición, del que seguro que todos recordamos algo de nuestra propia experiencia personal, algo que se quedó para siempre en nuestra memoria, el paso de la niñez a la adolescencia. Ese momento, esa experiencia, a todos nos dejó seguro algo de pozo y, curiosamente, casi siempre, asociado a la vida.
A un verano y mayoritariamente también a un amor, a un sentimiento que por primera vez agita el cuerpo, provoca que se sientan dentro esas mariposas que ya verán, que también aparecen en el estómago de Cristina y que revolotean por toda la novela. De hecho, en la portada vemos una mariposa negra, que es uno de los elementos simbólicos con los que juega Marianne Peyron. El otro lo señala en el título.
Los incendios, algo muy fuerte, se mueve dentro de los adolescentes primerizos cuando entran en esa etapa vital en la que los calores parecen una consecuencia lógica de cómo se afrontan, entre otras cosas, los primeros amores pasionales. Hay varios símbolos en la novela, pero yo creo que el más potente es el de la mariposa, que como muchas cosas en la novela...
Se repiten o hay paralelismos, porque también hay una mariposa para su madre, Ana María, pero tiene otro significado. En el caso de Cristina es bastante manido, pero yo creo que funciona aquí no como tanto sentir mariposas, sino sentir algo que tienes en el estómago que no sabes dónde está. Que a veces es una mariposa, que a veces es una polilla, que a veces es un bicho mortal.
Yo cuando me di cuenta que estaba hablando sobre incendios de los personajes, el explorar ese elemento tan versátil, porque es que aquí el fuego es pasión, es misterio, es destrucción, es purificación, y hay muchos personajes en esta novela que están en esa línea, o están sobre la cuerda floja.
De decir, bueno, me quemo y empezamos otra vez o no me quemo. Y esto puedo hacerlo yo o es solo una ilusión. A veces es una ilusión porque el fuego también es algo muy difícil de manejar, igual que las emociones.
Ya ven que la novela está cargada de simbolismo, porque es verdad que la diferencia entre una mariposa y una polilla depende simplemente de cómo nos afecte o de la forma que tengamos de mirarla, pero en ambos casos representa el cambio, la transformación.




















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