Juan Suarez, director de producto y adjunto a la presidencia de Aristocrazy, la empresa de joyería de diseño propiedad del Grupo Suárez, señaló que la idea de su creación surgió hace tres años y medio. Con ello pretendían hacer algo nuevo en el mundo de la joyería, productos con un precio menor con los que pudieran llegar a un público más amplio. La empresa se planteó desde cero y la intención, desde el primer momento, fue hacer una marca nueva con valores nuevos. Para ello, entendieron que la venta de joyas se tenía que desprogramar de los calendarios que llevan a su adquisición, como bodas, cumpleaños, etc., y convertirlo en algo diferente. Para ello, metieron el ecosistema de la moda en la joyería, para concebir sus productos como elementos que forman parte de esa moda. Para sacar adelante la idea, además, abrieron tiendas con una nueva imagen, distinta a la de las joyerías Suárez, basada en una estética vintage. Este movimiento vino acompañado de una campaña de comunicación disruptiva para dar a conocer la firma. Los valores por los que apuesta la empresa son honestidad, identidad, creatividad, ambición y exigencia. La imagen que quieren proyectar con Aristocrazy es que, por un lado, son aristocracia, entendida como la herencia derivada de su pertenencia al Grupo Suárez, pero por otro lado que son crazy, esto es, creativos. A partir de esta declaración de principios, la marca se construye sobre innovación, creatividad y excelencia, basándose en tres elementos: profundizar en valor y experiencia de marca, enriquecer la experiencia en el punto de venta y conectar al máximo con el estilo de vida de la generación actual y del cliente.
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