

Description of No todo vale en la pizza
¿Pizza con cocido madrileño? ¿Croquetas encima de una napolitana? ¿Sirope de arce, chistorra, morcilla y lo que sea con tal de salir en TikTok?
España, tenemos un problema.
Este episodio es para todos los que están hartos de ver cómo un ejército de influencers (aka INFLUHECES) juega a ser chef mientras destroza uno de los mejores inventos de la humanidad.
Spoiler: NO todo vale en la pizza. Ni de lejos.
Hoy viene a poner orden Emi Torralba (Marquinetti), una de las voces más respetadas del país, para explicar por qué la pizza puede llevar casi cualquier ingrediente… siempre que detrás haya oficio de verdad.
Lo demás —sí, lo de internet— es puro circo.
Si quieres saber:
-por qué estamos premiando barbaridades gastronómicas
-qué diferencia al pizzero profesional del vendehumo viral
-por qué estamos premiando barbaridades gastronómicas
-qué diferencia al pizzero profesional del vendehumo viral
-cómo reconocer una pizza hecha con criterio…
Este episodio te va a encantar. O te va a enfadar. O las dos cosas.
Pulsa play y empecemos a devolverle la dignidad a la pizza.
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Estás escuchando El Anticrítico Gastronómico. Sí, sí, sí, sí, sí. Que me quedo cinco meses. Esta berenjena ha salido con nariz. ¡Quiero mi boncalillo! ¡Quiero mi boncalillo! Y ya todavía sigues comiendo.
Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo estáis? Soy David Díaz y esto es el Anticrítico Gastronómico. En redes se ven barbaridades suficientes como para que la Unesco revoque la protección del patrimonio cultural inmaterial de la pizza. Y lo peor es que estas tonterías ya no se quedan solo en Internet. Han saltado a las cadenas industriales, a las líneas del súper y casi casi a nuestra conciencia colectiva, como si de verdad fuera normal ponerle a una pizza cualquier cosa que tengamos por la nevera. Pero la pregunta es, ¿de dónde...
¿Viene todo esto? ¿De verdad todo vale en la pizza? ¿Estamos confundiendo creatividad con guarindongada? ¿Innovación o espectáculo? ¿Pueden algunos influencers fecales seguir imponiendo su estupidez inventando pizzas sin sentido? ¿O vamos a recuperar de una puñetera vez por fin la profesionalidad? Hoy nos ponemos serios, vamos a analizar el fenómeno, las modas, las locuras y las supuestas innovaciones que están llevando este plato universal a territorios donde quizá no debería haber entrado nunca.
Y sobre todo, vamos a intentar responder a la pregunta que atraviesa este episodio. ¿Dónde está el límite? Si es que queda alguno.
¿Obra de arte o guarindongada? Conviene preguntarnos de una vez si todo vale en la pizza, porque parece que las tonterías que se ven en las redes sociales ya han llegado a las grandes empresas de pizza industrial y da la sensación de que estamos normalizando el todo vale. Está claro que la pizza es una creación que admite casi todo tipo de ingredientes.
Pero bueno, para saber si todo vale o no vale en el mundo de la pizza, yo me he desplazado no a Italia para comprobar lo evidente, que tengo mucha plancha aquí en Madrid, sino que he preferido invitar al podcast a una de las grandes eminencias del universo pizzero. Y nos llega desde La Mancha, más concretamente desde Tomelloso con una tarjeta de presentación que honestamente intimida. Marquinetti, es restaurante, escuela y asesoría levantado sobre una idea fija, hacer de la pizza un plato de alta cocina.
El proyecto lo funda Jesús Marquina, cinco veces campeón del mundo de pizza y capitán de la selección española de pizzeros, además de embajador de la pizza en España por la API. Atención, atención, atención, récord Guinness a la pizza más larga del mundo en 2011 y como todo esto es asunto de familia, Rocío Marquina, la hija del clan, se ha convertido en la cara visible de Marquinetti como campeón y subcampeona del mundo de pizza por parejas, mejor maridaje y mejor pizza picante que ahí es nada.
Pero quien ha venido al podcast es la mamá, la gran Emi Torralba. Emi, de Tepeyoso al Mundo, bienvenida al Anticrítico Gastronómico. Cariño, ¿cómo estás? Muy buenos días, pues estoy estupenda, encantada de estar aquí contigo. Bueno, menudo palmarés, estoy como muy loco para que luego digan que para comer pizza hay que ir a Italia, ¿verdad? Sí, la verdad que no se te escapan, sino que hay muchos más premios que son como más pequeñitos, pero siempre nombramos los mayores, pero hay mucho más. Es que si tuviera que nombrar todos, yo creo que no nos daba para el programa, teníamos que estar aquí. Pues sí, llevamos ya 20 años prácticamente, pues desde el 98 concursando y siempre.
Siempre hemos traído un premio desde el 98. Algo ha caído siempre. Desde luego. Oye, a mí lo que me llama muchísimo la atención es el nivel gastronómico en general que tiene Tomelloso. Es una pasada.
Sí, sí, sí. En Tomelloso tenemos grandes gastronómicos y artistas. En Tomelloso tenemos una gente estupenda. Es verdad, es verdad. Sí, porque además incluso artistas convertidos hosteleros. ¿Tenéis? Sí, sí. Es tremendo. Bueno, vamos a ir al lío, vamos a meternos en harina. ¿Qué significa ser embajador de la pizza en España? Porque esto es una responsabilidad. Bueno, pues un poquito así para que todo el mundo lo entienda, o como por lo menos lo entiendo yo, como no.
Nos lo transmitieron así los italianos, pues dijéramos que... Tú imagínate que la pizza es un plato italiano y ellos luchan con uñas y dientes como debe de ser por su plato. Y son muy competitivos, no permiten que nadie fuera de su tierra vaya a hacer algo mejor que ellos en algún momento. Pues ¿qué pasa? Cuando la selección española, en todo caso, mi marido empieza a competir y empiezan a entender...
Jesús Márquina está llevando la pizza a un alto nivel, porque hace unos años la pizza no pasaba de ser margarita, poco más. Y Jesús empezó a experimentar, a hacer cosas nuevas, a intentar levantar el nombre de la pizza aquí en nuestro país. Y los italianos se dieron cuenta que Jesús estaba poniendo el nombre de la pizza en España en un alto nivel.




















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