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#off-topic28: La evolución del cine: De Orson Welles a la era de los algoritmos

#off-topic28: La evolución del cine: De Orson Welles a la era de los algoritmos

7/18/2026 · 16:35
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Hoy me olvido de negocios digitales y de inteligencia artificial. Quiero hablar de cine. De lo que era hacer una película cuando cada fotograma costaba dinero y de lo que es hacerla ahora que todo es infinito y barato. De Orson Welles picando hormigón con un pico para meter la cámara donde nadie había metido una cámara antes. De por qué las películas ya no te rompen por dentro de la misma manera. Y de qué tiene que ver todo eso con cómo contamos historias hoy, en cualquier formato.

Un episodio para los que creen que la forma en que se hace algo cambia profundamente lo que esa cosa es.

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Hay una imagen que no me puedo quitar de la cabeza. Un hombre en un estudio de Hollywood en el año 1941. Tiene en la mano un pico y empieza a picar el suelo de hormigón del estudio porque necesita meter la cámara más abajo de lo que nadie había metido una cámara antes. Los técnicos le dicen que es imposible, que no se puede, que las cámaras no llegan hasta ahí y él coge el pico y empieza a picar. Ese hombre seguro que te suena, es Orson Welles. Y lo que estaba haciendo era ciudadano Kane. Hoy quiero hablarte de cine, y sé que no es algo de lo que hago habitualmente, pero como sabes, todos los sábados hago un nuevo off-topic. Por lo que te invito a acompañarme, porque de lo que vamos a hablar hoy dice mucho sobre qué ocurre cuando una tecnología nueva reemplaza a una antigua, sobre qué se gana, qué se pierde y por qué esa pregunta importa en cualquier industria, incluida la tuya. Y volvamos a Orson Welles y ese pico. La escena que necesitaba rodar era la siguiente. El joven Kane, de niño, está fuera en la nieve jugando con su trineo. La cámara está sobre él y luego empieza a retroceder lentamente. Atraviesa una ventana y nos lleva hasta el interior de la habitación donde sus padres están firmando unos papeles con un abogado que va a cambiar su vida para siempre.

Un único plano continuo, sin cortes, de exterior e interior, de la inocencia del niño a la decisión de los adultos que lo cambiará todo. Para hacer eso en un estudio, en el año 1941, necesita resolver tres problemas simultáneamente que son casi imposibles de resolver a la vez. Primero, necesitas la nieve, el niño, la luz exterior. Segundo, necesitas la oscuridad relativa del interior, con la diferencia de exposición que eso implica. Y tercero, necesitas que una mesa que está en el camino de la cámara desaparezca en el momento exacto para dejar paso el movimiento. Lo que Wells hizo fue resolver cada uno de sus problemas con una precisión matemática que hoy, viendo el resultado, sigue siendo difícil de procesar. Hizo volar la mesa en el momento exacto, calculó la luz para que la transición de exposición fuera invisible y picó el suelo para meter la cámara donde necesitaba estar. Y recuerdo, todo eso fue en el año 1941, con una cámara que pesaba lo que pesa una nevera industrial fabricada de hierro fundido, con un sistema de insonorización externo que necesitaba cuatro personas para moverse. ¿Sabes cuál es el error que cometemos cuando miramos el cine antiguo? Pensamos que era más sencillo porque era más antiguo, y es exactamente al revés. Hay otro plano de Wells que me parece muy revelador, esta vez en Set de Mal, del año 1900.

La película empieza con un plano secuencia de varios minutos, sin corte. La cámara sigue a diferentes personajes por las calles de lo que se supone que es una ciudad fronteriza en México, aunque en realidad es el centro de Venice, en California. Charlton Heston, con un bigote haciéndose pasar por mexicano, cosa que es casi cómica en sí misma, pero... Eso es otro tema. Lo importante es el plano. Porque para hacer ese plano en el año 58, con esa cámara de hierro fundido montada sobre una grúa, siguiendo actores que se mueven por las calles reales sin que nada falle, sin que nada se salga del encuadre, sin que la luz cambie de forma que arruine la continuidad, eso es una operación casi militar. Y Charlton Heston estaba ahí, confiando en la visión de Wells, diciéndole con su presencia que creía en lo que estaba construyendo. Wells fue destruido. William Randolph Hearst, el magnate de la prensa en cuya vida estaba inspirado Ciudadano Kane, usó toda su influencia para hundir la película, para bloquear la distribución, para frenar la carrera de un hombre que estaba haciendo cosas que nadie más estaba haciendo. Y en gran medida lo consiguió. Nos robaron películas. Ese es el pensamiento que se me queda. ¿Cuántas películas que ese hombre podría haber hecho y que no existirán nunca? Porque alguien con dinero y poder decidió que no era conveniente. que existieran.

Pero quiero ir más allá de Wells porque lo que pasó con él es el síntoma de algo mucho más grande. Hay una forma de entender el cine que me parece esencial para comprender por qué las películas de hoy se sienten distintas a las de antes. Y esto no es nostalgia barata, es algo técnico, filosófico y muy humano a la vez. Cuando rodabas en película fotoquímica, cada fotograma tenía un coste, literalmente. Cada vez que encendías la cámara, estabas quemando dinero. Se habla de unos... cuatro céntimos por fotograma y una cámara rueda 24 fotogramas por segundo. Hace el cálculo. Eso significaba algo. Significaba que nadie encendía la cámara a la ligera, que había una preparación obsesiva antes de rodar. Los actores llegaban al set habiendo pensado exactamente qué iban a hacer. Los técnicos tenían cada cosa en su sitio, cada luz ajustada, cada movimiento ensayado. Y luego, cuando todo estaba listo, alguien decía motor. Y ocurría algo extraño. Se describe como capturar el rayo en una botella. Ese momento en que la cámara arranca y los actores saben que cada segundo cuenta y de repente algo real ocurre delante del objetivo. Algo que no habías visto en los ensayos. Algo que no podrías haber planificado.

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