

Description of Pigmalión
Adaptación de Sandra Rivero Pino sobre un original de Leopoldo Hurtado. La historia relata el misterio de un asesinato en una galería de arte. El principal sospechoso descubre quién fue el verdadero criminal.
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Radio Guamá, en su espacio el cuento, presenta Pigmalión, obra original del escritor argentino Leopoldo Urutado, con la asesoría de Odalis Bárbara Hernández Ceballo, en versión para la radio de Sandra Rivero Pino, dirección general, Ángel Felipe Machín Bento. 28... Treinta y dos, treinta y nueve, cuarenta y siete, cincuenta y tres, cincuenta y cinco, llevo cinco, siete, once, diecinueve. ¡Qué cansancio! En cuanto termine, un buen venito antes de cenar y a dormir. Mañana me espera otro día muy duro. Y continúa el señor Dussek, sumando una y otra vez la factura. Se detiene. Piense en el cansancio y cuando finalmente se dispone a tomar un vaso de agua. Se escucha a lo lejos algunos disparos. Sonaron secos, duros, apagados por las alfombras y las paredes.
El señor Duce levantó la cabeza azorado y miró hacia el lado de los estampidos. Durante un instante quedó inmóvil y luego se lanzó hacia afuera. Tomó por el corredor. Atravesó dos salas pequeñas y llegó al salón grande del frente. A esa hora, con las luces apagadas, con la puerta de la calle entornada, todo estaba en la penumbra. Alcanzó a divisar un bulto caído en el suelo y le llegó a las narices el olor de la pólvora. En la sala no había nadie y la quietud del ambiente le era más impresionante aún. Por Dios, ¿pero qué es esto? ¡Un bulto! Hace casi veinte minutos, el señor Dussek permanece con los ojos desorbitados. Finalmente se acerca al bulto. Frente a él, aún sigue en su asombro. Es un hombre de edad madura, caído de costado, y en la alfombra comenzaba a ensancharse una mancha oscura de sangre.
Dussek cae en cuentas. Está en peligro. Podría ser el acusado. Hay un muerto. De pronto se agiliza, corre por el corto saguán que da hacia la calle, abre la puerta y se lanza desfavorido por la vereda en busca de un agente de policía. Algunos transeúntes lo miran con sorpresa, aunque un hombre corriendo por la calle no les llama mucho la atención. Con ademanes desordenados sale en busca de un vigilante, le apremia, sabe que puede salir muy perjudicado. Venga, han matado a un hombre. ¿Qué es lo que pasa? ¡Han matado a un hombre! Pero cálmese. Dígame, ¿qué pasó? Yo he estado en la casa. Con mis cuentas. Con mis cuentas y solo. Bueno, usted indague para que vea que allá en la casa solo visitan personas de alcurnia. Y cuando más entusiasmado estoy, siento unos tiros.
Sonaban secos, pero ensordecedores. Por fracciones de segundos me desorienté. Después me atacaron los nervios, ¿sabe? Desde muy pequeño soy muy nervioso. Mi madre solía darme tizana todos los días antes de dormir y recuerdo que ya con 15 o 16 años una vez entró un saltamontes y aquello fue horrible. Claro, la pasé más mal cuando con 23 años... Por favor, por favor, vamos al grano. ¿Al grano? Ya, bueno, sí. La cosa es que casi cuando tenía... Señor... Dusek, vigilante, Dusek. Señor Dussek, le pido que vaya al grano con el asunto del finado, del muerto, del cadáver. Ya, ya, ya, comprendo. Usted quiere decir que le hable del incidente. Acabamos. Él le decía que cuando estaba en mis cuentas sonaron dos disparos o tres. No recuerdo bien y...












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