En nuestra edición correspondiente al martes 9 de junio de 2026, quisimos rendir un homenaje a Héctor Gallego con décimas alusivas a él y también con un material producido en nuestros estudios.
En esta producción, no solo abordamos el reciente giro judicial en torno a su desaparición, sino que también repasamos diversos aspectos de su vida, su obra comunitaria y el impacto de su legado en la provincia.
El panorama judicial en torno a la desaparición del sacerdote diocesano Jesús Héctor Gallego Herrera ha tomado un giro definitivo.
El Ministerio Público, a través de la Sección de Homicidio y Femicidio de la Fiscalía Regional de Veraguas, admitió la reapertura de la investigación tras una solicitud formal ante el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial.
Esta decisión responde a las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al Estado panameño.
Como primer resultado de esta reactivación, se logró la ubicación de Eugenio Nelson Magallón Romero, exmiembro de la inteligencia militar condenado en ausencia en 1994 por su coautoría en el crimen.
El martirio en la montaña santafereña
El padre Gallego llegó a Santa Fe de Veraguas a inicios de 1967, donde impulsó el «Plan Veraguas» y fundó la Cooperativa La Esperanza de los Campesinos para frenar el monopolio comercial de los terratenientes locales.
Su labor de concientización social provocó la persecución del régimen militar de la época.
Días antes de su secuestro, en una histórica entrevista en Radio Hogar, dejó una advertencia profética: «Si desaparezco, no me busquen, sigan la lucha».
La noche del rapto y el desenlace final
La noche de un 9 de junio, en la comunidad de Santa Fe, miembros de la unidad militar interceptaron al sacerdote.
Investigaciones y testimonios señalan que los captores lo subieron a un vehículo con tal brutalidad que le provocaron heridas mortales.
Edilma Gallego, hermana del párroco, reveló tras un careo judicial con el exdictador Manuel Antonio Noriega que la cúpula militar planificaba inicialmente deportarlo a Colombia.
Sin embargo, al percatarse de que el sacerdote agonizaba a causa de las golpizas durante su traslado hacia Santiago, se ordenó ejecutarlo con un tiro de gracia para ocultar las torturas.
Una deuda histórica
A pesar de las movilizaciones civiles, los restos del sacerdote nunca fueron restituidos.
Aunque las excavaciones en el antiguo cuartel de Los Pumas en Tocumen desenterraron osamentas en fosas clandestinas, su identificación absoluta mediante pruebas de ADN sigue formando parte de un inconcluso periplo forense.
Para los veragüenses, la reapertura judicial representa una oportunidad indispensable para saldar una de las deudas más profundas de la memoria histórica en Panamá.
Fuentes e Investigaciones Periodísticas:
Este contenido está sustentado en las investigaciones y notas de prensa de los siguientes profesionales:
Abdiel de León: Comunicador y autor del artículo titulado «El martirologio de la esperanza de los campesinos».
Julio Alfaro: Periodista de investigación para el portal de noticias Destino Panamá
Julia Elena Alvear: Periodista de investigación entrevista a Edilma Gallego, hermana de Héctor Gallego