
Arnold Ehret
Arnold Ehret falleció el 10 de octubre de 1922, justo al terminar de dar una serie de cuatro conferencias sobre “La Salud a través del Ayuno”, en el Hotel Angelus, entre las calles Spring y 4ª sobre las 11:00pm y las 11:30pm. Según fuentes oficiales, en el certificado de defunción se detalla que la causa del fallecimiento fue por una fractura del cráneo a consecuencia de un fuerte golpe. En esos días la gran afluencia de vehículos filtraron una cantidad importante de aceite sobre la zona pavimentada en frente del “White Garage” en la calle Oliva, que en su totalidad fue también empapada de aceite y además humedecida debido a la niebla pesada de esos días.
Según las declaraciones de su socio y editor Fred S. Hirsch, caminaba rápidamente por la calle mojada y escurridiza, en condiciones de niebla, donde en un último paso resbaló y se precipitó de espaldas sobre su cabeza. Hirsch estaba ligeramente adelantado cuando se volvió para tomar el codo del hombre que había salvado su vida siete años antes, desafortunadamente se encontró a Ehret tendido en la calle pero no fue testigo de la caída. La base de la cabeza de Ehret se golpeó con la parte del bordillo que daba junto a la calzada.
Benedict Lust, también amigo y editor de Ehret, comentó que iba caminando demasiado rápido hacia la estación de ferrocarril para subir al tren que le llevaba dirección a su casa, a las afueras de Los Ángeles, y que los zapatos de vestir que llevaba eran nuevos y pudo resbalar por la falta de familiaridad con el calzado.
Por otro lado, Carl Kuhn, editor alemán de Ehret en 1920, cuestionó si realmente su caída fue un accidente dando a entender que fue asesinado.
Arnold Ehret falleció el 10 de octubre de 1922, justo al terminar de dar una serie de cuatro conferencias sobre “La Salud a través del Ayuno”, en el Hotel Angelus, entre las calles Spring y 4ª sobre las 11:00pm y las 11:30pm. Según fuentes oficiales, en el certificado de defunción se detalla que la causa del fallecimiento fue por una fractura del cráneo a consecuencia de un fuerte golpe. En esos días la gran afluencia de vehículos filtraron una cantidad importante de aceite sobre la zona pavimentada en frente del “White Garage” en la calle Oliva, que en su totalidad fue también empapada de aceite y además humedecida debido a la niebla pesada de esos días.
Según las declaraciones de su socio y editor Fred S. Hirsch, caminaba rápidamente por la calle mojada y escurridiza, en condiciones de niebla, donde en un último paso resbaló y se precipitó de espaldas sobre su cabeza. Hirsch estaba ligeramente adelantado cuando se volvió para tomar el codo del hombre que había salvado su vida siete años antes, desafortunadamente se encontró a Ehret tendido en la calle pero no fue testigo de la caída. La base de la cabeza de Ehret se golpeó con la parte del bordillo que daba junto a la calzada.
Benedict Lust, también amigo y editor de Ehret, comentó que iba caminando demasiado rápido hacia la estación de ferrocarril para subir al tren que le llevaba dirección a su casa, a las afueras de Los Ángeles, y que los zapatos de vestir que llevaba eran nuevos y pudo resbalar por la falta de familiaridad con el calzado.
Por otro lado, Carl Kuhn, editor alemán de Ehret en 1920, cuestionó si realmente su caída fue un accidente dando a entender que fue asesinado.






