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Audio Libro De la papa al caviar
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De la papa al caviar, es una manera de decir, figurativamente, que nací en una clase social modesta y que logré, con el protagonismo en el trabajo y la retribución meritoria, ascender a la clase social acomodada.

De la papa al caviar, es una manera de decir, figurativamente, que nací en una clase social modesta y que logré, con el protagonismo en el trabajo y la retribución meritoria, ascender a la clase social acomodada.

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De la papa al caviar capítulo 13 parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo trece, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 13 Con el engreimiento, por sentirme querido, pensé en un plan de lucha para lograr el liderazgo, dado que, la preferencia de la profesora impactó y, mágicamente, le bajaron los aires de orgullo, vanidad, arrogancia, autoritarismo, al líder del curso, y, sorprendentemente, se le subieron los aires a Socorrido que ambicionó el liderazgo. Al ver al líder del curso con la alicaída y a Socorrito sin esperanza alguna, llegue a la escuela emocionado por haber encontrado la forma para alcanzar el liderazgo del grado, pero la emoción fue tan notoria que la profesora, poniéndose a mi altura, entre tanto, me arreglaba el cuello de la camisa, preguntó. ¿A qué se debe tanta alegría? El estar cerca a la bella cara de la profesora me puso nervioso que, con medias palabras, respondí. Estoy emocionado porque tengo la forma para conquistar el liderazgo del grado. La profesora, con mucha curiosidad, preguntó. ¿Cuál es esa forma? Sonriendo alegremente pensé en no decir la forma en ese momento, pero ella, poniéndose seria, volvió a preguntar. ¿Cuál es esa forma? En vista de la seriedad, casi con miedo, manifesté. Que la gran escuela de la parroquia sirva para mejorar la educación de las pequeñas escuelas de los recintos. Al enterarse de la forma, reflejando gran interés como que la forma serviría para algo mejor que alcanzar el liderazgo del grado, inquirió. ¿Cómo se aplicaría esa forma? Con cierto engrandecimiento comencé a responder, diciendo. ¡Fácil! ¡Muy fácil! Por la lentitud de la respuesta, con voz hiriente, preguntó. ¿Cómo se aplicaría esa forma? Empequeñecido y con el orgullo herido, manifesté. Que la escuela de la parroquia permita ingresar a los alumnos de las escuelas de los recintos de alrededor. Volviendo a sonreír y ofreciéndome que iba a ver que podía hacer, empujándome graciosamente por la espalda, me envió al grado. Por el gran interés reflejado en la profesora y el ofrecimiento que hizo, volví a creerme, el preferido de la profesora, y, mágicamente, me sentí capaz para desarrollar adecuadamente el liderazgo del grado basado el apoyo de los alumnos de las escuelas de los recintos de alrededor. Los días pasaban, uno tras otro, sin dejar ninguna señal de la autorización para que puedan ingresar los entusiasmados estudiantes de las escuelas rurales, que hasta comenzaron a dudar de mí, y comencé a desesperar. Y para aumentar la situación desesperante, el Supervisor de Educación, visitó a la Escuela Argentina y creí que iba hacer pruebas orales, pero hizo una junta con el Director de la escuela, el sacerdote, el militar en jefe y el Teniente Político. Al siguiente día apareció en la pizarra informativa, lo siguiente: El Gobierno Progresista con el Vicepresidente Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy y el Departamento de Planeación Integral, mediante las autoridades de la Educación, ha elegido a la Escuela Argentina de Mocha, para impulsar el mejoramiento de la calidad educativa de las zonas rurales, dentro lo diez kilómetros a la redonda. La escuela de mi recinto, aunque pertenecía a otra parroquia, estada dentro de los diez kilómetros, de manera que, mis excompañeros jugadores de fútbol, ingresaron a la Escuela Argentina de Mocha. Al ver que la forma para alcanzar el liderazgo del grado estaba en marcha, andaba alegre sonriendo con toda el alma, que mi madre, asumiendo que la alegría se debía por la ayuda a los demás, preguntó. ¿Tus hermanos menores, Segundo Gregorio e Hilda Bertila, podrán ingresar? Por la preocupación de cuidar la educación de mis hermanos en vez de atender al liderazgo, respondí. No mamá, a ellos no los van a ingresar. Los cinco nuevos alumnos que se matricularon en la escuela, antes de las siete de la mañana llegaron a mi casa, para que les guie por el atajo para acortar distancia, ya que, por el carretero alterno de la Panamericana que se iniciaba más arriba de Mocha y pasaba cerca a mi casa para continuar a Quero, era más lejos, de manera que, los conduje, partiendo de la casa, en línea recta hacia la orilla del río, diagonalmente los llevé por la ladera hacia la hondonada formada por las aguas de las dos quebradas, saltando de piedra en piedra pasamos sin mojarnos, zigzagueando por el borde de la acequia avanzamos al filo del río, lentamente y con mucho cuidado por el puente, cuatro maderos torcidos, cruzamos el Río Mocha, rápidamente subimos las laderas escarpadas para alcanzar la carretera serpenteada paralela a la línea férrea, ligeramente avanzamos por la carretera para alcanzar a los cuatro nuevos alumnos de los recintos del norte de la parroquia Mocha, los dirigí hacia la escuela Argentina y al grado, mi presencia con el nuevo grupo causó gran impacto al líder del grado. Al terminar la primera jornada, entre tanto me preparaba para conducir a los nuevos, mamá, con mis hermanos menores, Segundo Gregorio e Hilda Bertila, los había matriculado, y sin escuchar explicaciones ni ruegos, me llevó a la estación del tren para almorzar. Al día siguiente, al terminar la primera jornada, intenté conducirlos pero por caminar al ritmo de mi hermanita, los nuevos se adelantaron, situación que me preocupó, pero, sorpresivamente, mamá, en medio camino, estaba esperándonos con la comida, después de los cariños a su hijita, abrió el petate y colocó las viandas para cada uno y con voz fuerte, dijo. Dejen el juego y vengan a comer que la comida se enfría. Resentido por tanto amor a su hija y, en vez de obedecer, pregunté. ¿Qué pasa, mamá? ¿Por qué nos grita? ¡Pero es que ustedes no obedecen! Por más que los llamo no vienen a comer, y deja de preguntar y siéntate. Está bien, está bien. ¡uf! ¿Por qué tenemos que caminar tanto para estudiar? Deja de hablar y come que se te enfría la comida. Segundo, mi hermano menor, dijo. ¡Pues a comer! Y olfateando la comida, exclamó. ¡Ah! Esto huele bien. Mamá, viendo que su hija iba a reprochar a Segundo por olfatear la comida, dijo. Anda hija, reza para bendecir los alimentos. Antes que inicie el rezo, pedí. Si ñaña, bendice la comida, pero que el rezo, sea corto. Mamá, me preguntó. ¿Por qué corto? Porque la comida está poca, contesté. Mamá, explicó que la muchacha contratada para la cocina no había calculado bien y que ella por estar apurando a los trabajadores en el aporque de las papas, no tuvo tiempo para ayudar en la cocina, y al verme comer preguntó. ¿No tienes apetito? ¿No te gusta la comida? Temiendo ser descubierto que la comida de la profesora me gustaba más, pregunté. ¿Por qué, pregunta eso, mamá? No estás comiendo con agrado. Y te encuentro un poco raro desde hace unos días. Vamos, cuéntame lo que te pasa. No me pasa nada, mamá. Tú te traes algo entre manos. ¡No me pasa nada, mamá! No, no seas mentiroso. Mira, yo sé lo que te pasa. Te fastidia caminar tan lejos pudiendo comer con la profesora por culpa de tus hermanos. Mamá, profundizando el acto de la comida familiar, explicó. El comer, aparte de ser un acto diario inherente al ser humano, en la familia, es un medio de comunicación que refuerza la espiritualidad para mantener la unión. Sintiéndome descubierto, procuré reconocer su magnificencia que, refiriéndome a la lejura, argumenté la razón de mí comportamiento raro. No, no me fastidia caminar con mis hermanos, pero sí, me preocupa, que los otros chicos, que no tienen una mamá buena, tengan que caminar hasta la casa para almorzar. Mamá, con su alegría que reflejaba una risita de la profundidad del alma apenas percibible, dijo. Dile a tu querida profesora que prepare almuerzos para todos y no solo para ti. Broma irónica que me llevó a pensar en un comedor para los de los recintos. Creyendo que aquella propuesta sería un buen ofrecimiento de campaña para ganar seguidores, al llegar a la escuela, propuse a la profesora poner un comedor para los estudiantes de los recintos. Dos semanas después, la profesora, entre tanto me daba el beso en mi carita alargada y radiante de alegría, con la satisfacción de victoria, comentó. El Gobierno Progresista con el Departamento de Planeación Integral, mediante las autoridades de la Educación, pondrá el comedor para los estudiantes de los recintos, además, el ejército y el Teniente Político van a promover el deporte. Comencé la campaña para afianzar el respaldo de los seguidores, que a viva voz, les decía. El líder del curso, a nuestras costumbres y conductas inculcadas por nuestros padres para que obremos por reflexión y elección, las desconoce e intenta imponer las suyas. Y con voz altisonante, también, les decía. El líder del curso prepara a los alumnos para memorizar las clases en vez de preparar para recibir una educación para el cambio de comportamiento e incrementar y profundizar los conocimientos; pero los seguidores varones, en vez de atender a mis mensajes, al pasar la profesora miraban a su traserito respingado y dinámico, con morbosa curiosidad. Los seguidores se dejaban llevar por lo apetecible del cuerpo y no por lo sensato de las acciones de la querida profesora, de manera que, para corregir aquella torpe conducta, yo la trataba cariñosamente reiterando mi admiración, estima y cariño; trato que ponía en su estado de ánimo la alegría que se reflejaba en los ojos, en el bello semblante y en todo su aspecto y la volvía atractiva y muy feliz. Socorrito al ver que yo tenía ojos solo para la profesora, dijo. Ni cuenta te das que, cuando te quedas mirándola, se te escapan suspiros, sonrojas y tiemblas, sin sospechar siquiera que, ella, para ti, es inalcanzable. Cuando tenías ojos solo para mí, recuerdo que decías: ¡Ah Dios mío, Dios mío! ¿Qué será esto? ¡Ah! Es maravilloso. Ciento volar maripositas en el estómago. Y ahora me ves antipática, repulsiva, repugnante, chocante, mojigata, hipócrita y fea. Sintiéndose burlada se acogió al poder adquirido por ser hija del representante de los padres de familia y por ser vicepresidente del grado comenzó con la campaña. El líder del grado, al ver la preferencia de la profesora hacia mí, se acogió al poder adquirido por ser hijo del director y por vivir en la parroquia y comenzó con la distinción de clase aplicando el rechazo y desprecio a los que vivíamos en los recintos. Como parte de la campaña, presumido almorzaba con mis seguidores para recibir los elogios por los reconocimientos a mi gestión para la conquista del comedor, reconocimientos que me daba fama de poderoso, fama que, aunque inmerecida, la tomé para alcanzar el liderazgo. Carlos y Socorrito, presidente y vicepresidenta del grado, como parte de la campaña decían que yo les había hecho un daño espiritual al conseguir el comedor, dado que, el acto de la comida familiar es un medio de comunicación que refuerza la espiritualidad para mantener la unión. Al llegar a la escuela con carita alegre y satisfecha fui abordado por Socorrito y, en voz baja, dijo. Deja esa cara de perrito faldero y prepárate para la pelea que vas a tener con Carlos y sus seguidores. Socorrito y sus amigas, hicieron de mediadoras y nos indicaron el lugar del enfrentamiento y habían escogido al frente sur de la escuela, al pie de la montaña conocida como Nudo del Igualata Sanancajas, por las riveras del Río Mocha, cerca de la Carretera Panamericana, por el puente de aspecto romano con sus tres arcos y al inicio de la calle, amplia, que pasaba por la escuela, lugar estratégico para no ser vistos por las autoridades. Subido sobre el montón de piedras, piedras que iban a servir para empedrar la calle, y rodeado de mis seguidores acérrimos dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias, esperaba al enemigo para pelear hombre a hombre. El contendor apareció, sorpresivamente, por los arcos del puente con aspecto romano, los unos a pie y los otros a caballo gritando estridentemente y blandiendo varas, estacas y garrotes, y muy determinados a ganarnos. Me tambaleaba del miedo sobre el montón de piedras, pero me envalentonaron, mis seguidores que estaban armados con las redondas piedras, al pedir que ordene el lanzamiento. Cuando calculé la distancia que podría llegar las primeras piedras para amedrentarlos, ordené el primer lanzamiento, piedras que quedaron rodando en el piso sin alcanzar a nadie pero que fueron utilizabas para el contraataque y, tras los ataques uno tras otro y los respectivos contraataques, logramos mantenerlos a distancia; y, obviamente, de lado y lado bajó la intensidad por los lesionados, golpeados, heridos y magullados, pero las pedradas más impactantes fueron las que asustaron a los tres caballos que los jinetes se vieron obligados a tirarse al suelo. Entre tanto celebramos por haber acertado a los caballos que asustaban cuando parados en dos patas se acercaban más y más hasta que se desbocaron y en veloz carrera huyeron, lanzando por los aires a los jinetes; sonriendo gritaba, al ataque, al ataque, pero el camión militar, conducido por un soldado, detuvo la pelea. El Militar preocupado se bajó y hablo con las chicas y sonriendo nos puso hacer flexiones de pecho y cuando ya no podíamos con las flexiones, ordenó. Formarse. Un paso al frente los dos cabecillas. Suban al carro. Los que destruyeron el montón de piedras a volver armarlo y los otros a volver a su sitio las estacas y encontrar a los caballos desbocados para entregar: el bayo, al teniente político; el negro, al cura; y el blanco, al director de la escuela. En el carro rumbo al cuartel, aunque estaba seguro que fue Carlos el que organizó la pelea, sentía temor que me declaren culpable, ya que, el castigo era pasear por las calles llevando, adelante y atrás, el letrero con la leyenda, tengo que portarme bien en la escuela. Aunque el castigo no era tan cruel, tenía miedo, porque había castigos que hacían cargar un letrero con leyendas: soy ladrón de animales, desobediente a los padres, golpeador de mujeres, roba limosnas, levantador de falso testimonio, murmurador, impío. En la corte, llamada así porque se buscaban las posibilidades para solucionar los conflictos de la sociedad a través de la mediación, nos enfrentó para que expresemos, frente a frente, lo que nos llevó a la violencia. El militar que hacía de juez le dio la palabra al líder. Tobías has abusado de la confianza y de la acogida, expresó el líder, con un tonito prepotente, y, además, te empeñas en arrebatarme el liderazgo sin percatarte que para ser líder, necesariamente, hay que comportarse como es debido en las distintas circunstancias, tener fortalecido el sentimiento parroquial, la dedicación a la educación y el respeto a la religión. Carlos, yo no he abusado de ninguna confianza y acogimiento, reproché con voz fuerte y bien hablada, me he defendido de la pelea que tú preparaste para seguir con el sometimiento y el adiestramiento y me enfrentado, justamente, para que cambies para poder integrarnos. Me acusas que yo he preparado la pelea siendo tú el que preparaste la pelea, con tono poderoso continúo, para seguir con tus forcejeos, a codazos, intentando desestabilizar mi liderazgo, creyéndote guapo por ser grosero, desvergonzado y atrevido, se expresó con cara innoble reflejando el más despreciable de los terrores, en una escuela de alumnos de clase culta. A lo que yo iba a tomar la palabra, el militar ordenó silencio y tomo la pluma y un papel, llamó al soldado chofer, le entregó la nota escrita para que le lleve a la profesora; al llegar a la escuela nos entregó a la profesora y la nota escrita en sus manos que, al leerla, se sonrió. Socorrito pasó a ser la presidente del curso, abolieron la vicepresidencia, Carlos pasó a ser el responsable de organizar el deporte con los alumnos de la parroquia y a mí, me dieron la responsabilidad de organizar el deporte con los alumnos de los recintos, como consecuencia de la pelea armada por Socorrito con sus amigas. Socorrito adoptando un aspecto de capaz, dijo. Tobías querido, tenías la forma para conquistar el liderazgo del grado, pero te equivocaste de mujer, y para que te quede de experiencia, Mujer burlada guerra asegurada. Cierro el libro, De la papa al caviar, para un pequeño descanso y vuelvo enseguida para entrar al capítulo catorce.
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De la papa al caviar capítulo 12 parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo doce, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 12 El líder del grado, creyendo que había conseguido el poder para someterme, sentenció. Ni el mejor portado de los recintos, y peor aún, los de los recintos de otra parroquia, podrán merecer el liderazgo del grado, dado que, líder del grado es el que puede y no el que quiere. Con aquella sentencia me convencí que al sistema educativo, por estar manejado y controlado por la minoría, le iban degenerando el desarrollo con las serias limitaciones que las autoridades han establecido año tras año, de manera que, creí necesario luchar para que el sistema educativo recupere su normal desarrollo. Creyendo que podía luchar intenté pero no supe cómo empezar, de manera que, busqué a Socorrito por todas partes y la encontré en el salón del boxeo pegando a la bolsa de aserrín, con movimientos boxísticos y mostrándose ruda y seria que, con miedo, le pregunté si seguía prefiriéndome, si todavía le era atractivo, si me tenía confianza y si podía seguir contando con su apoyo sincero. Basado en lo poco bueno que vi en sus miradas esquivas, por los movimientos boxísticos y la aparente rudeza y seriedad, confíe en ella y me formé un parecer favorable y seguí confiando que me amaba, deseaba y que, con todo su ser, ambicionaba que yo sea el líder del curso. ¡Ay mi Dios! En la mente tenía una lucha entre la credulidad y la duda, y sin embargo, me propuse a continuar con la lucha pero, por sentir que a mi voluntad le faltaba poder para seguir rebelándome razonablemente, decidí rebelarme amablemente. Aplicando la amabilidad tuve que soportar la altanería del líder, cuando me acercaba a las chicas, gritaba, ¡déjalas solas!; si me quedaba dentro del aula, ¡fuera!; si jugaba dinámicamente, ¡juega tranquilo!; si intentaba ir a otra parte, ¡a la casa!; si me demoraba en contestar, ¡habla rápido! y si me extendía en la explicación, ¡cállate!; cuando me paraba, ¡siéntate!; cuándo reflejaba enojo, ¡cuenta hasta diez!; cuando él quería que le acerque ciertas cosas, señalándolas, ordenaba, ¡pasa!; y cuando me divertía, ¡ándate!. A los entrenadores del deporte, por sus exigencias extremas, había que obedecerles y aplicar sus enseñanzas esforzándome eficazmente y sin reproches, sin cuestionamientos, sin miradas críticas, sin preguntas y sin provocaciones, ya que, a sus técnicas y métodos había que considerarlos inamovibles; y, además, en el boxeo tuve que soportar los malos tratos y golpes duros con diferentes nombres: rectos, curvos, gancho a la quijada y al hígado y golpes laterales a las costillas, y sobre todo, los golpes que hacían sangrar por la nariz, que al curar, me decían, tienes que soportar porque los padres de familia dicen que, la letra, con sangre entra. A los padres de familia, que por sus anhelos de una educación con principios y valores, permitieron, con la complicidad del director, la intervención del sacerdote en la enseñanza, de manera que, había que obedecerles, asistiendo a la iglesia a los catecismos, acudiendo a las enseñanzas de la oración para pedir, buscar y tocar; dado que, quienes pidan, recibirán, quienes busquen, encontrarán, y quienes toquen puertas, se les abrirá, había que obedecerles rezando el rosario, agradeciendo a Dios al levantarme y al acostarme, bendiciendo los alimentos antes de cada comida; había que obedecerles pidiendo la bendición a los padres al despedirse y al llegar, concurriendo a la iglesia todos los domingos con la familia a escuchar la santa misa, y había que obedecerles confesándose los días jueves últimos del mes, en horas de la tarde, y comulgando el viernes, a las cinco de la mañana. Al sacerdote, tuve que soportarle sus exigencias con la puntualidad, ya que, ni con amabilidad ni con razones podía justificar la impuntualidad. El primer viernes del mes, llegué a la iglesia con unos minutos de atraso, porque tuve que caminar en la oscuridad descubriendo el camino de las laderas, atinando las piedras espaciadas en la desembocadura de las quebradas para no mojarme, tanteando a los palos torcidos que hacían de puente sobre el río y encontrando a los trillos en las laderas peñascosas para subir al camino paralelo a la línea del tren, pero el sacerdote, sin escuchar razones, me reprimió por la impuntualidad con barbarie ultrajante al orgullo. Al mundo alrededor mío, tuve que soportarla sus fanatismos religiosos, ya que, según ellos los sacerdotes eran inmaculados, que nunca habían cometido delitos, errores, fallas o fracasos y cuando les dije que el sacerdote les engañaba, por poco me linchan por creerme endemoniado y a todo lo malo que sucedía le atribuían al castigo de los santos. El viernes santo acudí a la iglesia a escuchar las siete palabras de Jesús en la cruz, me ubicaron en el centro del salón de los cultos, cuando iba a iniciar me pidieron que me tranquilice y haga silencio. El silencio sepulcral fue interrumpido por la voz del privilegiado por Dios y encargado de trasmitirnos las revelaciones que, sin muchos preámbulos, mencionó la primera palabra, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Obediente hacía silencio entre la muchedumbre pero, por ser pequeño, no veía al sacerdote, de manera que, me dio por avanzar hacia el lugar apropiado, y sin que se den cuenta, logré, poco a poco, avanzar hasta las primeras filas. Cuando mencionó la segunda palabra, “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.”, por el aburrimiento y la sublime concentración de todos, me entró la curiosidad de saber que había detrás de la Virgen María, y, en el momento que la explicación contenía el énfasis necesario para el impacto emocional, escabulléndome discretamente logré llegar sin que nadie se dé cuenta. Al iniciar la tercera palabra, “Mujer, ahí tienes a tu hijo.”, estaba asustado, por lo grande, sombrío y gélido, buscando donde ocultarme y, desde mi escondite, vi al monaguillo acercarse a la virgen por la parte de atrás, expertamente se introdujo entre las ropas, estiró el brazo derecho para alcanzar el hombro y se quedó quieto, pero tan quieto que parecía parte del vestuario de la virgen, hasta cuando el sacerdote mencionó que la virgen lloraba, y el monaguillo magníficamente alaba la cuerda para engañar que la virgen se limpiaba las lágrimas y escuché a la gente, decir, milagro, milagro. Después que se fue el monaguillo me quedé más asustado escuchando la cuarta palabra, “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, la Quinta, “Tengo sed.”, la sexta, “Todo está cumplido,” y la séptima, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Al regresar a la sala de la iglesia al lugar donde me ubicaron me empujaron con dirección a la puerta de salida. Afuera de la iglesia, al ver tanta tristeza en la gente, les dije que se alegren porque la Virgen no lloró. ¡Ay mi Dios! Sin haber dicho todo lo que vi, me di cuenta que me iban a lincharme, posiblemente hasta la muerte, por creerme que estoy poseído por el demonio, que tuve que mentir adoptando una forma amable de rectificación, de manera que, les dije que no había visto llorar a la virgen por ser pequeño, ya que, los grandes, al pararse, me habían tapado. Asustado entendí que, con la gente fanática, más vale ser amable que razonable, de manera que, por seguir creyendo que podía luchar, más bien apliqué la amabilidad que la razón. Después de haber descubierto aquella mentira, todos: niños, jóvenes, adultos y las personas mayores creían que todo lo malo que pasaba se trataba de los castigos de la virgen. La muerte de mi tía Panchita, la última hija de la familia de mi papá, que con nostalgia y suspirando profundamente, recordaba cuando la vi en pedazos desperdigados sobre los rieles, durmientes y en las ramas de las plantas pegadas a la línea férrea, por haberse lanzado al tren para terminar con el sufrimiento de la infidelidad del esposo. La condena a prisión a un primo, en primer grado de la familia de mi padre, por participar en un crimen de una chica que asistió a la casa a acompañar en la abalanza a la Virgen María, por gratitud de un milagro concedido, y se dieron los hechos, entre tanto los unos, purificaban a su alma alabando a la virgen, los otros, la corrompían violando a la chica hasta el crimen para evitar ser delatados, fue tan horrendo el suceso que la policía pidió ayuda a los habitantes de los pueblos vecinos para encontrarla. La tendencia al robo de ganado para faenar en la desembocadura de las quebradas por la pequeña correntada de agua, y por pertenecer el lugar a mi recinto, los pareceres ligeros eran desfavorables. La violación a mi hermana Colombia Luzmila, por cuatro hombres, cubiertos las caras con caretas de danzantes, que por estar casada y sola, dado que, su esposo se fue a la Costa a uno de los ingenios azucareros, a trabajar en la cosecha de caña dulce, sin percatarse que mi madre me enviaba a acompañarla en las noches y, entre tanto dormíamos, llegaron y entraron violentando las seguridades, uno me sometió a la impotencia y los tres luchaban con mi hermana para reducirla a la impotencia y como no podían le pidieron ayuda al que me sometía a mí, y yo, aprovechando el pequeño descuido, me escapé y logré pedir auxilio inmediato. La acusación a mi pueblo de aplicar, la justicia por propia mano. En las fiestas del tres de mayo, en honor al niño de la cruz, sucedió que un joven de otro recinto se volvió “aguafiestas” y como no era justo que un ajeno nos eche a perder la fiesta, lo encerraron con el objetivo que el joven entre en razón y reconozca la falta, enmienda su error y que no vuelva a repetir en el futuro, ya que, los castillos pirotécnicos, la banda de músicos, las hojarascas alumbrantes, el canelazo, la comida, el licor estaba todo listo. Pero los pareceres ligeros no se hicieron esperar y aseguraban que la justicia por propia mano, lejos de proteger, lo que hace es marginar al Estado como su único administrador de justicia. ¡Ay mi Dios! Aunque seguía dispuesto a continuar con la lucha, sin darle importancia a los pareceres ligeros de los fanáticos, me daba cierto miedo que los sucesos desfavorables sean castigos de la Virgen y cuando casi, casi, perdí la esperanza, el misterio de la vida que evoluciona todo lo conocido, produjo movimientos y acciones sociales para el cambio. Al Director de la escuela, Antonio Vargas, lo removieron a la ciudad de Ambato, capital de la provincia; al profesor del grado, Leonardo Sánchez, papá de Leonel Sánchez, el niño fanfarrón, le dieron el cargo de director; a Blanca Oñate, la nueva profesora, llegada como con los militares, le posesionaron en el grado; y los militares, del Batallón Chimborazo, se posicionaron, cerca de la escuela, porque iban a construir la carretera Mocha Sanandres para acortar distancia. Mi hermano, Celio Onofre, el mayor de los varones, viajo acompañando a mi papá a Guayaquil a visitar a unos primos pero mi papá regresó sólo; Rosa Elvira, la mayor de las hermanas, se casó y se fue a vivir en Milagro, Provincia del Guayas; Luzmila Colombia, se casó y se fue a vivir en la casa donde me convertí en héroe por escapar y pedir auxilio; Maria Elisa, también se casó y se fue a vivir en Alausí, Provincia de Chimborazo; Segundo Gregorio, el menor de los varones, junto con mi hermanita, Hilda Bertila, la menor de las mujeres, querían dejar la escuela del Caserío. Mis padres, influenciados por la información recibida, por el pequeño, pero potente, radio, enviado por mi hermano Celio Onofre desde Guayaquil, dejaron de hablar de la Guerra Fría entre el Imperialismo Occidental y el Socialismo Oriental para interesarse en la política nacional, especialmente de las libertades de conciencia del Presidente Velasco Ibarra y del Vicepresidente Arosemena Monroy; y, también, se interesaron en el conocimiento de Dios para perfeccionar sus almas y reforzar los lazos espirituales de la amistad que les unía. Al calor de las conversaciones de las libertades de culto entraban en la discusión, para mamá, el Presidente, Dr. José María Velasco Ibarra, elegido por cuarta vez en 1960, era un nacionalista frustrado por gobernar, financiando las campañas con aportes de la aristocracia, y el Vicepresidente, Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, era un hijo florido de la sociedad guayaquileña, que se preocupa por reafirmar su bien, aparentando interés por el bien social; para papá, Velasco Ibarra, era un engañador a los ricos, les ofrecía más riqueza a cambio del financiamiento de las campañas electorales y, una vez en el poder, se volvía populista, y Arosemena Monroy, por no poder sobresalir en la aristocracia por sus vicios, intentaba inmortalizarse con el pueblo. En la religiosidad mamá hablaba de la promesa del Salvador. Tuve que dejar de hablar de la discusión religiosa de mis padres para escuchar la pregunta formulada por Claudia. ¿Papá, que le pasó con la nueva profesora? Por alguna razón desconocida para mí, fui favorecido con la preferencia de la profesora, con esta afirmación comencé a responder la pregunta a Claudia, y la preferencia incluía llevarme a su casa para prepararme rica comida y, todos los días, almorzábamos juntos. La invitación de la profesora a su casa, alquilada por supuesto, cada vez me agrandaba y me asombraba por su ambiente atractivo y motivador a ambicionar cosas nobles: comida deliciosa, conversación emocionante, actitud admirable que me hacía vibrar las entrañas, y la atención encantadora, cosas nobles que me motivó a valorar su amistad con un sentido más bien venerador que respetable, lo que inquietaron a mamá y a Socorrito. Cuando socorrito, con una risita que le afeaba, me pedía explicaciones, y siendo un tanto cruel con ella, no le daba ninguna y como me exigía, su cara que me había parecido simpática, se transformó en antipática; sus líneas de belleza atractiva, en repulsivas; sus guiños seductores, en guiñadas repugnantes; y su voz melodiosa, en palabras chocantes; en su comportamiento que creía estar motivado por la veracidad observé mojigatería, hipocresía y, día tras día, le aumentaba la fealdad. Claudia, entre tanto Josué, con el ánimo alegre, preparaba la mesita para el refrigerio, con un airecito de disgusto, preguntó. ¿Mi abuelita que opinó de la relación suya con la profesora? Mamá, con cara de que no había sucedido nada, actúo con ese calorcito humano avivado por su esencia misma que satisfacía las exigencias de mis necesidades cariñosas, ya que, ella era la única mujer que me entendía y me conocía bien, después que le indiqué que la profesora me ayuda a fortalecer mi valía personal, comenzó a darme consejos, según ella, para evitarme el despiste. Tienes que valorar a la amistad brindada por la profesora con distinción por el honor que te ha concedido y no la admires como santa de tu devoción, porqué cuando te falle, sufrirás amargamente que nadie podrá consolarte. A aquellos consejos, con tanta seriedad, los tomé como que sobraban pero, sonriendo, le agradecí. Cierto día cuando le contaba a la profesora acerca del sistema educativo que estaba manejado y controlado por la minoría y que le iban degenerando el desarrollo con las serias limitaciones que las autoridades han establecido año tras año, le conté también, acerca del líder del curso que, por ser hijo del profesor, se había perpetuado del liderazgo y del niño boxeador, del sacerdote con el engaño de la virgen llorona y de las exigencias de asistir a la iglesia a la madrugada, mamá llegó a la casa de la profesora y cuando salimos de la casa, preguntó. ¿Qué te gusta de la casa de la profesora? Su rico olor y su aspecto elegante, distinguido y con estilo. Mamá sintiéndose un poco herida, serenamente, manifestó: ¡Entonces no te gusta la parte espiritual de la profesora sino sus comodidades! Con cierta turbación, porque me sentí como descubierto y suavizando la dura realidad, expresé. El ambiente de su casa, por las cosas con su colorido, el orden y la limpieza, parece arreglado con un sentido superior al común ya que deleita a los sentidos e incita a tener emociones y sensaciones agradables que ponen en el ánimo la ambición noble de un mejor vivir. Mamá, dirigiéndome una mirada, no de reproche sino llena de pena, manifestó. Las personas calculadoras ponen su fortaleza, afecto, vigor y eficacia en el revestimiento de las cosas para darle un falso encanto. Mamá. ¡Ella no es calculadora! Es por sus sentimientos elevados y sus perfecciones. Le dije mirándola con reproche y nada de amor. Con alegría oculta y mirada fuerte, dijo. Entonces es sentimental y ese es el problema de ella. Su criterio lo ha formado con sentimientos y no con pensamientos e ideas. Regrese a la escuela, confundido pero radiante de alegría, y la profesora, después del beso en mi carita alargada y con satisfacción de victoria, comentó. La iglesia ya no va a exigir la asistencia a la misa en la madrugada y, tampoco, va obligara a asistir a sus enseñanzas. Con aquella confidencia, mi alegría fue tan grande que me atreví a abrazarla y, a la vez, a preguntarla. ¿Cómo logró que la iglesia no complique las enseñanzas de la escuela? La iglesia no ha estado interfiriendo en la enseñanza de la escuela, sino apoyando a la enseñanza de valores, para que cobre existencia mental los hábitos organizados racionalmente, a fin de que, los niños, se comporten por reflexión y elección. Al verla contagiada con la satisfacción de victoria, le dije. Señorita Blanca, el sacerdote, que se cree autorizado para tratar con dureza e injusticia a todos los niños, le ha dicho palabras bonitas y juicios falsos. La queridísima profesora, comprendiendo que había entendido claramente con quienes estaba trabajando, me pidió que no me preocupara por aquello y que siga con mi creatividad para liderar el grado. Sintiéndome respaldado como nunca antes jamás, y la vez, con gran esperanza del liderazgo del grado, busque a Socorrito para contarle todo lo que había logrado por la causa. Josué, con un aspecto de hombre de mundo, atendía mi relato. Claudia, con una sonrisa de victoria, me interrumpió. Papá conozco esa cara, ya que, una osada compañera que, astutamente y en silencio, se me anticipó con Josué. Josué, tratando de disimular esa alegría gozosa, excitante y apasionada, se agacho meneando la cabeza. ¿Te das cuenta papá lo bandido que es? Manifestó Claudia con mirada turbativa e indignada y separando las manos de cualquier aproximación a Josué, manifestó. Y pese a que tengo las pruebas suficientes se niega a confesarme lo innegable. Proseguí con el relato porque les vi a Claudia y Josué en silencio pero atentos. Con el engreimiento, por sentirme querido, pensé en un plan de lucha para lograr el liderazgo, dado que, la preferencia de la profesora impactó y, mágicamente, le bajaron los aires de orgullo, vanidad, arrogancia, autoritarismo, al líder del curso, y, sorprendentemente, se le subieron los aires a Socorrido que ambicionó el liderazgo. Claudia, sonriendo con toda el alma, me pidió que pare el relato. Cierro el libro, De la papa al caviar, para un pequeño descanso y vuelvo enseguida para entrar al capítulo trece.
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De la papa al caviar capítulo 11 parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo once, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 11 Asistí a la escuela pensando en esforzarme eficazmente, porque sabía que la calidad de la educación, no dependía de la escuela, sino del alumno, y, también, porque sabía que las personas bien preparadas, se acoplan con la naturaleza para su perfección. En la escuela resultó diferente, porque el profesor, más bien premiaba a la obediencia a las normas de comportamiento en la escuela, que al aprendizaje de las materias de estudio, argumentando que la acreditación de la condición de estudiante, los dicta las normas de la escuela, de manera que, para ser estudiante de la Escuela Josefa Calixto, tuve que memorizar, entre otras, las normas siguientes. Comportarse con el profesor con obediencia y respeto, considerando que el profesor es un delegado de los padres en la respetable profesión de enseñar a sus hijos una serie de habilidades y valores que producen cambios intelectuales, emocionales y sociales. Hacer con agrado únicamente lo que el profesor ha ordenado. Conducirse bien en la ausencia del profesor, como que estuviese presente. Convencerse que los castigos aplicados por el profesor, son por el buen deseo de hacer el bien al alumno. Obligarse a no criticar la conducta y defectos del profesor, reconociendo las limitaciones del alumno y el poderío del profesor. Proponerse a solucionar los conflictos escolares, dentro de la escuela y no en público para evitar las críticas destructivas. Conformarse con el criterio del profesor en cuanto a los premios y castigos. Expresarse del profesor gratitud. Las normas de comportamiento, según el profesor, reconocían al estudiante como responsable de sus actos y, a la vez, afirmaban la soberanía del profesor sobre el alumno para obligarlo a la obediencia. Sin entender muy bien, actuaba imitando al grupo pero, al ver que se alegraban cuando no iba el profesor y cuando enseñaba poco, me dio por expresar mi individualidad, de modo que, exigí al profesor que enseñe más, de manea que, me puso a estudiar hasta en las horas de recreo. Los estudiantes obedientes de las normas, por actuar en grupo, estaban autorizados a jugar fútbol y cuando no iba el profesor me tentaban para que juegue y por la curiosidad jugué, y como me gustó, puse todo mi esfuerzo, de manera que, me pidieron que pida autorización al profesor para que me integre al equipo. Por la gran acogida del grupo, con aires vivarachos, solicité al profesor que me autorice jugar fútbol. El profesor, con ciertos aires burlescos por haber expresado mi individualidad, como queriendo decir que yo soy diferente, no aprobó la solicitud. El grupo al enterarse que el profesor no aprobó la solicitud, me pidió que solicite nuevamente. En vez de recibirla, me insultó, como un loco, con ultrajes bárbaros. Aquel insulto en vez de asustarme me fortaleció que, por mi cuenta, solicité por tercera vez. El rechazo, ya no fue a la solicitud, sino a mi comportamiento, que, con un escándalo amedrentador, intentó aterrorizarme. Argumentando que él faltaba y que la ociosidad, es la fuente de todos los vicios y el deporte, es salud, solicité por cuarta vez. Molesto por lo que le dije que faltaba, me ofendió dando poca importancia y condenando mis razones para frustrarme. A la quinta solicitud, para recibirla me mandó bastantes deberes. En vez de recibirla, me devolvió los deberes mal hechos de forma agresiva para confundirme. Como quería jugar fútbol, insistí con otra solicitud. Para hacerme sentir bruto, me injurió subestimando mis conocimientos. Ante la negación con burlas, insultos, rechazos, ofensas, agresiones e injurias me rebelé, y protestando airadamente, dije. Usted profesor está en la escuela, para que, inmerecidamente, le saluden y le digan. ¡Oh, gran maestro! El profesor conteniéndose para no pegarme, me ordenó que vaya a ver a mis padres. Detuve el relato al escuchar a Claudia, decir, dulcemente, papito. Llamado que me impulsó a atenderla, pero me detuve al darme cuenta que no me llamaba a mí, sino a Josué. Este trato amoroso, usurpando papeles sociales, me hizo sentir carraspera que no pude decir palabra alguna, que me limité a observar de reojo a Josué a ver cómo iba a reaccionar. Al ver su cara, ruborizada por la satisfacción, deduje que le daría un beso. Beso que debía evitarlo para recordarles que estaban vigilados, de manera que, aclaré la garganta con una tosecilla. Josué, al oír la tosecilla, sonrojando ligeramente, atendió a Claudia a ver que deseaba. Claudia, parecía tener preocupación por la falta de atención de Josué, ya que, por atender a mi relato, la había olvidado. Josué, parecía tener certeza de dar atención continuada a Claudia, por estar sentados juntos. Josué y Claudia se frustraron por los malos entendidos. Y Sorprendido, por haber fracasado en el intento sincero de mantenerme comunicado con los jóvenes, decidí leer para entretenerme, mientras los jóvenes superaban su problema. El libro, Parejas rotas de Warren Adler, estaba en la maleta de mano pero antes de tomarlo recordé la película, La Guerra de los Roous, que trata de una pareja feliz, acomodada y con una vida social brillante. Jonathan era un abogado de éxito, excesivamente orgulloso y bastante odioso, que consideraba que la posición y la felicidad de su esposa y de los hijos, dependían exclusivamente de su éxito. Bárbara ejerció el papel de la gran mujer tras del gran hombre, dedicada por completo a construir el hogar perfecto; y, después de los quince años de matrimonio, tomó la decisión de hacerse independiente económicamente. Jonathan consideraba a su mansión la más hermosa de todas que invitaba sólo a amigos millonarios para engreírse; y Bárbara, también, consideraba a su mansión como la mejor que la vio como un lugar apropiado para un restaurante de alto nvilel para atender a la élite millonaria. Jonathan y Bárbara, por la casa, luchan hasta las últimas consecuencias y cuando iban a morir, se tomaron de la mano amorosamente. A lo que iba a pararme para sacar el libro de la maleta de mano, los jóvenes, que parecían estar turbados, sonriendo graciosamente hicieron preguntas. A lo que iba a pararme para sacar el libro de la maleta de mano, los jóvenes, que parecían estar turbados, sonriendo graciosamente hicieron preguntas. Josué, imaginando al profesor engrandecido con los alumnos, preguntó. ¿Su papá humilló al profesor, verdad? Mi papá, lo tomó como que él permitió que yo ingrese para que experimente realmente, la forma irregular y la mala calidad, del funcionamiento de la escuela del recinto, y no por falta de apoyo del gobierno o la comunidad, sino por incapacidad y faltas del profesor. Respondí apuradamente a Josué para atender a Claudia. Claudia, un tanto enardecida, dijo. El profesor no le dejaba jugar fútbol por pedido de su mamá. Su mamá pidió al profesor que no le haga jugar fútbol por estar convencida que la educación era buena y que su hijo le aprovecharía, ya que, lo veía como normal al funcionamiento de las escuelas en las zonas rurales, con un solo profesor para todos los estudiantes en los distintos niveles, porque son pocos alumnos y cubren las necesidades educativas y, además, porque la escuela estaba cerca y se evitaba el problema de llevarle. Y, con cierta serenidad, preguntó. ¿Por qué quiso jugar fútbol, si a su mamá le dijo que no iba a jugar? ¡Porque era un niño y estaba aprendiendo! Sonriendo alegremente, respondí. Claudia, moviendo la cabeza manifestó su inconformidad con mi respuesta. Josué, que estaba atento y poniendo vivacidad en sus ojos, pidió. ¡Cuéntenos como le fue en la gran escuela! En la Escuela Argentina, al iniciar la ceremonia, estaba formado junto a niños desconocidos, ubicado frente al director y a los profesores, teniente político, sacerdote y destacados padres de familia, nos hicieron cantar a viva voz el Himno Nacional. Salve oh Patria, ¡mil veces! ¬Oh Patria gloria a ti, ¬gloria a ti Y a tu pecho rebosa. El niño del lado derecho, cuando cantaba, “Y a tu pecho rebosa gozo y paz”, me dio palmaditas en la espalda entre tanto me indicaba que saque el pecho. Dios miró y aceptó el holocausto, y esa sangre fue germen fecundo de otros héroes que, atónito, el mundo vio en tu torno a millares surgir. Al final, el mismo niño me hizo repetir la última parte: y esa sangre fue germen fecundo de otros héroes que, todito, el mundo vio en su torno a millares surgir. Y me hizo notar que estaba mal porque no era todito sino atónito; y, además, no era en su torno, sino en tu torno; con esas llamadas de atención y habladurías entre dientes de los compañeros, decidí irme a la casa que, apenas escuché que dieron por iniciado el año lectivo, rompí la formación para ir a buscar a mis padres, pero el niño, con voz escandalosa, me hizo volver a formar. Al siguiente día en la escuela, por llegar temprano tuve que esperar que abran la puerta y, entre tanto, observé que la calle era bien larga, ancha y aplanada. También eché una mirada al macizo montañoso conocido como Nudo Sanancajas y que hace de lindero sur de la Provincia Tungurahua, formado entre el cerro Igualata con sus 2000 metros de altura, al Este, y el volcán Chimborazo, con 6200 metros, al Oeste. Asimismo, miraba a la estela del humo negro que había dejado el tren al pasar a la Provincia Chimborazo, por la parte más baja, o sea, por las faldas del Chimborazo. Además vi al páramo con un aspecto gélido, triste, por estar mojados sus pajonales y cubiertos de bruma blanca. Para poner en el ánimo el estado de alegría me puse a escuchar, las campanas, silbidos y el resoplar del tren estacionado. Incluso me puse a percibir los olores de la comida que el viento dejaba al pasar, la misma, que me hacía imaginar a la gente con el plato lleno de papas grandes, peladas y humeantes acompañadas del sabroso cuy asado y bañadas con salsa de maní. Al cansarme comencé a criticar a la escuela por su ubicación. Al frente, en primer plano, estaba la calle que parecía aeropuerto fantasmal, y en segundo plano, paralelamente, estaba la Carretera Panamericana y la Línea Férrea del tren Interandino; en la parte de atrás, estaba el filo de la profundidad del rio; de manera que, el ambiente era bullicioso por las aguas corrientosas, por los pitos y la velocidad de los carros y por los silbidos ensordecedores del tren; y, además, apestaba por los olores de la comida; y para colmo, estaba muy lejos de mi casa y tenía que caminar por despeñaderos, pasar ríos por puentes hechos de un par de maderos torcidos y subir cuestas bien empinadas. Dejé de observar, ver, percibir, imaginar y de criticar, por ser cosas de poco interés comparadas con el deseo de conocer a los niños y de actuar como ellos para ser estimado, aceptado y reconocido por todos, pero los niños pasaban mirándome solapadamente con un componente social de rechazo, aunque era apenas imperceptible, era rechazo que me causaba temor. Con el orgullo herido seguía parado en el mismo lugar porque perdí el equilibrio, la presión la tenía baja, la temperatura subida, sentía dolor y estaba engarrotado y con gran esfuerzo me sostuve para ver pasar a las chicas, que también, pasaban mirándome solapadamente, excepto la de ojos verdes y pelo corto rubio, que me miró con simpatía. ¡Oh, mi dios! Mirada con calor humano que me curó todos los males y, a la vez, me reanimó para seguir con la esperanza de satisfacer el deseo de conocerlos y de actuar como ellos para ser estimado, aceptado y reconocido por todos. Josué, al escuchar, calor humano que me curó todos los males, dijo. ¡Ajá! Supuse bien que se acordó de una chica cuando regreso a su asiento rebosando en el alma un goce fecundo y chisporroteando graciosa y vivaracha alegría. Claudia, sonriendo, dijo. Cuando vayamos a Mocha te brindaré, cuy asado. Josué, alegremente, indicó. Si he comido cuy, porque, cuando era pequeño, viví en Quito y en Cuenca. Una vez que nos reímos, proseguí con el relato. A la semana siguiente, yo seguía como enajenado disfrutando de la sensación maravillosa que estaba impregnada en mis emociones, tanto así que, el chico engrandecido, por ser hijo del profesor, y la chica con poderes curativos, por ser hija de un destacado padre de familia, se declararon dirigentes del curso. Al correr de los días el chico me corregía en todo, argumentando que las buenas costumbres, dan bienestar a uno mismo y a los demás, mejoran la conducta en el quehacer diario, y facilitan la realización personal. El bienestar a uno mismo y a los demás, resulta por ser sincero, recto, colaborador y honesto. Las mejoras a la conducta en el quehacer diario, resultan por ser dedicado, eficiente, disciplinado, ordenado y organizado. La facilitación para la realización personal, resultan de la instrucción, del buen trabajo, de la buena salud, de la atención alegre y de la gratitud. Cuando aprendí las buenas costumbres y tenía bienestar a sí mismo y con los demás, mejoré la conducta en el quehacer diario y procuraba la realización personal, pero seguía llamándome la atención. Tienes que aprender muchas cosas. Conversar animadamente, con expresión corporal armonizada con lo que se dice, con un lenguaje culto, con palabras bien pronunciadas, con tono de vos suave y una velocidad, ni muy rápida ni muy lenta. Hablar mirando a los ojos de temas serios y decentes. Reverenciar a Dios y a los santos y a no jurar. Nombrar las partes íntimas con palabras cultas, a no usar apodos ni sátiras ni ironías. Escuchar más y hablar menos, dar las gracias y aprender a pedir de favor, a pedir disculpas y a pedir perdón. Y mirándome, arrogantemente, pedía. Práctica las normas, imitándome para que adquieras las condiciones y carácter que reflejan en el aspecto de un buen estudiante. Entonces me di cuenta que el dirigente quería mi bienestar, mi buena conducta y mi realización personal pero no para crecer juntos, sino para dominarme. Intenciones de dominio que me asustaron, de manera que, me vi obligado a rebelarme y protestando pacíficamente, le dije. ¡El simple hecho...
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De la papa al caviar capítulo 10 parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo diez, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 10 El vuelo seguía su curso y yo seguía en el asiento que estaba desocupado para observar, por encima de la capa de nubes blancas, al Chimborazo y, antes de regresar al asiento donde estaba Josué y Claudia, intenté divertirme con los recuerdos de la compañerita que me hacía sentir triunfador pero, en vez de ella, recordé a los dominadores, o sea, a los que exigen a los demás, en nombre de la disciplina, un buen comportamiento, pese a que ellos se portan mal y hasta recurren a la tiranía con barbarie para obligar a los que, según ellos, son rebeldes. Dominadores que están en todas partes: en la casa, están los padres y hermanos mayores; en la escuela, los profesores y dirigentes estudiantiles; en el deporte, directores y entrenadores; en el trabajo, jefes y supervisores; en los cuarteles, todos militares; en las calles policías y vigilantes; en la Iglesia, sacerdotes y pastores; y, chisporroteando graciosa y vivaracha alegría, recordé que salí victorioso. Al hacer conciencia que estaba viajando obligado, entristecido me pregunté: ¿Cuándo mi esposa dejó de ser la gran mujer tras del gran hombre? Repasé, cuidadosamente, año tras año y en todos había debatido con mi esposa para armar los presupuestos, excepto el año 1998, que por exitoso, preparé el presupuesto para el año 1999, sin debatir con ella. Al llegar el fin del año 1998, sin haber terminado el presupuesto, viaje confiado a la casa de la playa, y, después de la celebración, me acosté pensando en el nombre que le daría al conjunto de actividades del plan del año 1999, ya que, no se trataba de un nombre que represente pasiones o deseos sino a un ideal, y al despertar, el primero de enero del año 1999, apareció en la mente el ideal de ascender a la posición superior. Al revisar al ideal que apareció en la mente, cumplía con el requisito de satisfacer a las exigencias del conjunto de actividades del plan para el año 1999. Emocionado di por terminado el presupuesto y, sonriendo con toda el alma y lleno de alegría, decidí despertar a mi esposa para poner en su conocimiento, pero despertó agresiva. Los agravios de mi esposa me causaron resentimientos y sintiendo violentos deseos de herirla de alguna manera, recordé lo malo que han dicho de las mujeres, muchos personajes famosos de la historia, pero el recordar esas cosas dio efectos contrarios, ya que, en vez de desfogar los resentimientos, los reprimí. Con los resentimientos reprimidos me volví a dormir y tuve un sueño donde atendí a la invitación del Movimiento Feminista: mujeres al poder, que desperté con pesadillas. Repuesto del susto de la pesadilla, averigüé, la causa para que aparezca en la mente el ideal de ascender a la posición superior. Justificando a la ligera, creí que se trataba de las consecuencias favorables por haber alcanzado una personalidad superior, ya que, había logrado modificar al tipo de personalidad uno tras otro, desde el más bajo al más alto, o sea, de reformador a ayudador, de ayudador a triunfador, de triunfador a romántico, de romántico a investigador, de investigador a leal, de leal a entusiasta, de entusiasta a desafiador y de desafiador a pacificador. Justificando juiciosamente, creí que se trataba de mi capacidad de percibir indicios de posibilidades nuevas generadas por las motivaciones sociales. Justificando religiosamente, creí que se trataba de un milagro de Dios. Al validar a las justificaciones descarte a la ligera y a la religiosa, de manera que, se trataba de los efectos favorables de las motivaciones sociales, pero no sabía cuál era. Al buscarla mediante varios métodos, no la encontré y al buscarla inspirado por la luz del sol naciente que reflejaba en las aguas del mar, sorpresivamente, la encontré en los efectos favorables del acuerdo de paz definitivo entre Ecuador y Perú; y, obviamente, el ambiente de paz entre naciones vecinas, me persuadía a pensar en las posibilidades nuevas para la realización personal, el desarrollo social y económico. Seguro que el presupuesto serviría de orientación para ascender a la posición superior, puse en conocimiento de la familia, pero en vez de aplausos, recibí críticas, observaciones y malos augurios, porque decían que el ambiente de paz, era un factor menor ante los problemas mayores que ellas percibían. El presupuesto me orientó maravillosamente durante la prosperidad económica y me confundió espantosamente en la crisis, de manera que, tuve que guiarme con el presupuesto elaborado por mi esposa, que, a pesar de la conmoción social generalizada, magistralmente salvé la economía familiar. El objetivo del presupuesto de mi esposa estaba orientado hacia la superioridad humana, o sea, aplicar el optimismo creador basados en lo que se tiene y, conservadoramente, enfrentar a la adversidad y seguir orientados al objetivo último. El objetivo último se trataba de la felicidad expresada en la relación familiar respetuosa, libertad personal sostenida, salud buena permanente, trabajo agradable estable, bienes materiales necesarios, amistades buen ejemplo, vivienda adecuada y con estilo, protagonismo en la productividad económica, compromiso con el medio ambiente, participación en el quehacer político, y el orgullo de ser ecuatorianos y sudamericanos. La forma de perseguir el objetivo era diferente, ya que, con el ideal de ascender a la posición superior o con el de la superioridad humana, las virtudes de la felicidad reflejarían en el rostro indicando seguridad, sabiduría, orientación y poder. Para mí la forma de perseguir la felicidad y reflejarla en el aspecto, era vivir el presente y alcanzar el éxito comprando: bienes raíces, cosas lujosas, un buen carro, ropa cara, frecuentar los mejores lugares culturales: estadios, discotecas, clubes, teatros y cines; pero para mi esposa la forma de perseguir la felicidad, era con la buena atención al cónyuge, a los hijos, a la familia, a los amigos, a uno mismo, a la religión, al placer y a los enemigos. El haber fracasado con mi presupuesto, por respeto perseguí la felicidad mediante su forma; y comencé con la atención debida. A los amigos, les atendí con el deporte del tenis. A mí mismo, me atendí de lo mejor por estar sólo en casa, feliz hasta que cayó el fuerte aguacero. Al placer, lo atendí viajando sólo a la playa a tirar canitas al aire, aunque regrese con más canas. A mi esposa, la atendí con la reunión religiosa y con el final feliz. A los enemigos internos, los atendí reflexivamente para trascender del narcisismo al objetivismo. A la iglesia, los atendí con la aceptación del cambio de religión de mi hija y con el recibimiento a la familia de Josué. A mis hijas, las atendí con el reconocimiento a su dignidad y a sus derechos iguales. Estas atenciones realizadas, a mi esposa no le satisfacían por completo por no cumplir con el requisito de satisfacer a las exigencias de la atención debida, dado que, según ella, carecían de las condiciones de la disciplina, concentración y paciencia y, a la vez, de las cualidades del buen razonamiento, objetividad y humildad, porque las condiciones y las cualidades aplicadas en las atenciones debidas, son el proceso del futuro deseable. La respuesta a la auto pregunta: ¿Cuándo mi esposa dejó de ser la gran mujer tras del gran hombre? Resultó ser que ella nunca estaba tras del gran hombre. La respuesta que ella nunca estaba tras del gran hombre, me llevó a formularme otra pregunta: ¿En realidad me convertí en un gran hombre? Para convencerme nuevamente que había alcanzado a ser un gran hombre, pase a recordar las victorias a los dominadores. Me vi cuando era un niño, recorriendo las calles, tratando con las personas mayores, con los que se creen buen ejemplo, con las que tienen buena posición, con las que profesan religión, con las que ejercer autoridad, con los profesores y líderes del curso, con los militares; y pasé a lo más bonito. Cuando me escapé, en las horas del recreo, para ir a comprar comida rápida y, vaya coincidencia, en la primera escapada, me encontré con la chica que hacía de vicepresidenta del curso. ¡Hay mi dios! Retroceder no podía. Y tuve que hacerle frente a la situación, que, con mi voluntad poderosa que aparecía sólo en los momentos de peligro, me acerqué aparentando tranquilidad y, al ver que ella se auto despachaba, me despaché también pero sin medirme, que al pagar no me alcanzó el dinero y me vi en aprietos, pero ella, bondadosamente, completó el valor; y, entre tanto caminábamos, iba abochornado por la vergüenza, pero, al mirarla de reojo, me di cuenta que ella sonrojaba más que yo. Al regreso, en uno de los escondites, me pidió que le sostenga las compras para quitarse del cuello la medalla de La Virgen del Perpetuo Socorro y guardarla en el bolsillo, porque había pecado dos veces, en primer lugar, al escaparse de la escuela y, en segundo lugar, al pagar a un hombre. Para sacarle del estado del arrepentimiento se me ocurrió decir que ella se parecía virgen por estar llena de gracia. Con esta ocurrencia ella se sintió halagada que ya no le importó el pecado. Entre tanto caminábamos de regreso a la escuela, esquivando a la vigilancia, en otro escondite, tomó mi mano, y yo, con la mejilla sonrojada tratando de disimular la sensación de felicidad, me quede sin habla, que apreté su mano deliciosamente, entre tanto, me hacía ilusiones que con ella reforzaría mi poder para encontrar las fórmulas para quitarle al dirigente del curso la vanidad, avaricia, prepotencia, soberbia, voracidad y arrogancia. Cuando estábamos cerca, con gran pena debíamos separarnos para que no nos vean llegar juntos, y motivado por las ilusiones de poder, saqué valor para decir, decididamente, te prometo sinceramente que tendré ojos solo para ti. Ella, desconfiadamente, respondió. Tú tienes ojos para todas. Aquel parecer favorable, fundamentó valía personal para que cobre existencia real la esperanza de alcanzar a terminar los estudios en la escuela, de manera que, le llamé socorrito, más bien por socorrerme, que por la adoración a La Virgen del Perpetuo Socorro. Socorrito tuvo esa persuasión natural para que me fije y me sienta atraído por ella; encanto maravilloso que las cosas de poco interés, se volvieron interesantes. Aquel parecer favorable, fundamentó valía personal para que cobre existencia real la esperanza de alcanzar a terminar los estudios en la escuela. Y tan fuerte fue la impresión de aquella vez que, al regresar al presente, seguía rebosando en el alma un goce fecundo y chisporroteando graciosa y vivaracha alegría, que Claudia y Josué se dieron cuenta. Cuando regresé a mi asiento, Claudia, ubicando la revista en su lugar, dijo. “Quien a solas se ríe, de sus maldades se acuerda” y, a la vez, riendo, preguntó. ¿Papá, se acordó de alguna maldad hecha a mis abuelitos, verdad? ¡Oh sí, me acordé de la maldad hecha a mis padres! Respondí con una sonrisa forzada. Josué, por haber visto reflejado en mi sonrisa el hálito gozoso, apasionante y loco, se dio cuenta que no concordaba con la respuesta dada a Claudia, y sólo sonrío, porque Claudia, preguntó. ¿Papá, de qué maldad hecha a mis abuelitos, se acordó? Mirando para los lados y diciendo cualquier cosa con medias palabras, rebuscaba la respuesta, pero para no seguir tartamudeando, recordé que a mis padres, pese a la dominación, me valía de sus diferencias de punto de vista, para conseguir lo que yo deseaba y, dispuesto a armar una historia con la información que logre recordar, respondí. La situación que recordé fue que mis padres por dominarme, cada quién, aplicaba sus normas según sus puntos de vista, comportamientos que generaban diferentes pareceres, los mismos que eran utilizados por mí, para conseguir lo que yo deseaba. Josué, mirándome a los ojos y sonriendo porque sabía que iba a contar lo que no había recordado, como para darme tiempo para recordar, pregunto. ¿Puede explicarme lo fundamental de su lugar natal? Con la intención de darte una idea breve de la geografía de mi lugar natal, ubiquémonos, imaginariamente, sobre la Cordillera Occidental de los Andes en Ecuador, en las cumbres del Chimborazo, a 6300 metros sobre el nivel del mar. Amablemente y sonriendo, propuse a Josué. Al oeste, veríamos a la Región Costa desplazarse hasta el Océano Pacífico; al Este más allá de la Cordillera Oriental, veríamos a la Región Amazónica desplazarse, con su maravillosa selva, hasta la frontera con el Perú; y en el centro, o sea, entre la Región Costa y la Región Amazónica, veríamos a la Región Sierra, desplazarse, del norte al sur, en medio de las dos Cordilleras Andinas, formando con las montañas transversales, conocidos como nudos, las hoyas con un rio principal, en la parte más baja, para recoger las aguas de las laderas del rededor y trasladarlas a los océanos. En el lado este del Chimborazo, en lo bajo, veríamos a la Hoya del Patate, administrativamente, dividida en dos provincias: Cotopaxi al Norte y Tungurahua al Sur. En la Provincia del Tungurahua, veríamos a su capital, la ciudad de Ambato, asentada en las riveras del Valle del Patate, y a sus ciudades importantes al Norte: Pillaro, Pelileo, Patate y Baños; y al Sur, Cevallos, Tisaleo, Quero y Mocha. Mirando a las parroquias Quero y Mocha observaríamos que están divididas por un río que corre, cuesta bajo, del Norte al Sur; y que tienen sus ciudades administrativas asentadas opuestamente, o sea, la ciudad de Quero, al Norte en la parte baja, cerca del volcán Tungurahua; y la ciudad de Mocha, al Sur, cerca del Chimborazo. En el altiplano sur, de la provincia del Tungurahua, observaríamos a la carretera Panamericana, a la línea férrea del tren Interandino, un camino, al río Mocha, otro camino y la plaza del pueblito Rumipamba, mi lugar natal, cerca de la ciudad de Mocha. Examinando a al recinto Rumipamba, veríamos en una extensión territorial de 21 Kilómetros cuadrados, siete de largo por tres de ancho, por el lado occidental, al río Mocha, mi casa, un camino paralelo al rio, veinte casas dispersas, por la mitad una calle para llegar a la plaza cuadrada, cerrada con paredes de adobe, con la casa comunal, con la pequeña iglesia sin sacerdote, con la escuela con un solo profesor. Imaginando que estamos en Rumipamba, al pasar por las veinte casas y preguntáramos por los dueños nos dirían: propiedad de los Palacios, de los Rosero, de los Pérez, de los Mayorga, de los Sánchez, de los Ocaña, de los Moreta, de los Miranda, de los Remache, de los Yahuargos, entre otros, y veríamos las casas con cerramientos naturales, con terrenos destinados para la agricultura y la ganadería en general, pero en pequeña escala. En la casa de mis padres, ubicada entre el rio y el camino, te presentaría a papá y mamá, y los verías que los dos habían cumplido cuarenta y siete años y que sus cabelleras ya pintaban algunas canas; que papá, por ser alto, estaba un tanto corcovado y a mamá, por medir menos, bien erguida. Claudia, con aires de dulzura y delicadeza cortó la explicación, y solicitó. ¡Papá, continué con el relato! Emocionado porque sabía perfectamente que esos aires de dulzura y delicadeza, aunque te corten el habla, refuerzan los lazos espirituales de la amistad que nos une, de manera que, con gusto retomé el relato. Por el año 1957, yo cumplí los siete años y mis padres, tenían la obligación de ponerme en la escuela pero, por sus puntos de vista diferentes acerca de la educación, discutían sobre la escuela conveniente para educarme. Para mi papá, la escuela de Mocha, de la parroquia vecina, era la apropiada por la buena educación que en cada clase cambiaba el comportamiento al estudiante; y para mi mamá, la escuela del recinto Rumipamba, de nuestra parroquia Quero, era la apropiada porque la calidad de la educación no dependía de la escuela sino del alumno. La enseñanza de la escuela de nuestro recinto no cumple con el requisito de satisfacer las expectativas de la buena educación. Papá dejo de hablar sin terminar lo que quería explicar por la interrupción de mamá. Si los cuatro hijos mayores han estudiado en la escuela que les corresponde, no veo la razón para enviarlo a escuela de la parroquia vecina. Mamá, también, dejo de hablar por la interrupción de papá. La enseñanza en la escuela de Rumipamba, dónde le corresponde, es para memorizarla porque hay un sólo profesor para todos los grados; y en la escuela de Mocha, es para cambiar de comportamiento clase a clase porque hay profesores para cada grado. Papá con la satisfacción de haber podido explicar algo, paró de hablar. Prefiero que sea para memorizarla porque la educación es para la vida, ya que, la vida misma es cambiante; y, además, el vivir en el campo con la práctica en el trabajo continuo, día a día, acopla a la persona con la naturaleza para su perfeccionamiento. Mamá dejó de hablar porque papá, abandonó la discusión por las contradicciones de mamá. En la madrugada cuando desperté, escuché voces susurrantes y, sin hacer ruido, me puse a escuchar lo que hablaban papá y mamá. Escuché a mamá decir. Los esposos deben tener fe. Papá, sobreponiéndose a mamá, dijo. La humanidad, en la medida que adquiere más conocimiento de Dios, debe basarse menos en la fe. Dios ha comprometido su actividad, prosiguió papá, en la marcha del universo a fin de poner a la Tierra apta para la labranza y con la cosecha darnos la riqueza, aunque sea, la indispensable para la vida dichosa. Las personas dichosas ejercitan el bien porque están aptas para servir a Dios a su regreso a la Tierra, y mientras regrese, debemos aceptar a este mundo como nuestra morada eterna y mediante las leyes del conocimiento y de la transformación, llegaremos a la inmortalidad. Mamá, con vos ardorosa, enérgica y penetrante, interrumpió. ¡Ha sí, con que, con las leyes del conocimiento y de la transformación, vamos a conseguir la inmortalidad! Con el conocimiento descubrieron la transformación de la masa en energía y fabricaron la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki, como prueba para terminar con la inmortalidad. Papá como sorprendido, con lo que respondió mamá, dijo. Los religiosos convencen a las personas basados en mentiras para que no se den cuenta de la realidad; pero para educar a los hijos, más que fe, es cuestión de no exagerar la forma de expresar protección, calor, cuidado, admiración y amor. Mamá, como disgustada, dijo. Pues, de ahora en adelante, de la enseñanza de la religión me encargo yo. Y quiero que sepas que cuando mencioné fe, recalco mamá, quería mencionar que por tu falta de fe en mis funciones de madre, soy la mala de la casa. ¿Recuerdas las veces, que me desautorizaste, cuando corregía a los chicos? Haciéndote el proteccionista, me intimidabas para que le deje en paz, esos son los resultados de la falta de fe en las funciones de las madres. Papá, como empeñado en darme una buena educación, dijo. Estoy de acuerdo que te encargues de la religión y yo me encargo de la educación escolar. Gozoso por la discusión y, a la vez, triste al recordar las quejas de mis hermanos mayores, cuando acusaban a la mala educación de la escuela del recinto formar parte del fatalismo para vivir en el campo, pero el miedo a los niños parroquianos, podía más que el recibir una mala educación, porque esos niños, por actuar influidos de las normas legales, religiosas y sociables, se creían superiores y con derecho a burlarse de los que son de los recintos y, aún más, de los que éramos de los recintos de las parroquias vecinas, de manera que, también me convencí que la calidad de la educación no dependía de la escuela sino del alumno y me propuse a estudiar en la escuela de Rumipamba; pero había un problema, convencer a mi papá, de modo que, tenía que valerme de mamá. El día que mi mamá le pedía a papá, de todas las formas, que no se vaya al fútbol, pero papá, argumentando que con el fútbol se divertía sanamente y, sin importarle las necesidades de mamá, se fue para salirse con la suya; y mamá le seguía con la languidecida mirada hasta que se perdía. Mamá con sus nervios tensionados, por no encontrar explicación, cómo funciona la persuasión del fútbol en los hombres para reducirles las facultades críticas y alterar el método con que la mente procesa la entrada de información, para que vean a la realidad de diferente manera y para que den importancia excepcional a las cosas insignificantes. Tú papá es uno más de la masa de hombres que se dejan arrastrar por el fútbol, justificando que tienen derecho al placer. Por tener reducidas las facultades de la crítica, al vicio le llaman placer y por tener alterado el método del proceso de información, pierden el tiempo y pasan, horas y horas, viendo jugar. Este parecer de mamá, lo utilicé para entrar a la escuela de mi recinto, de manera que, adopté un ambiente al gusto y voluntad de mamá para impresionarla con una aparente seriedad, puse un rostro hermoseado con una sonrisa condescendiente para ocultar la verdadera intención y con voz arrojada, dije. ¡Mamá nunca jugaré fútbol y me dedicaré sólo a estudiar! Mamá, por estar convencida de mis promesas, burlándose del propósito de papá, pidiendo al profesor que no me haga jugar fútbol, considerando que conmigo podría demostrar que la calidad de la educación, no depende de la escuela sino del alumno, sonriendo alegremente, me matriculó en la escuelita de mí recinto Rumipamba. Cierro el libro, De la papa al caviar, para un pequeño descanso y vuelvo enseguida para entrar al capítulo once.
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De la papa al caviar Entrevista Radio

_Hoy día…, tengo a un maestro para hablar: ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo no se desanimó? ¿Cómo sigue teniendo ganas de lograr cosas y se hace propuestas toda la vida? En la mesa tengo a un queridísimo amigo, cada vez y cuando yo digo y recalco que en Capital Humano invitamos y compartimos la mesa con gente conocida, salvo raras excepciones, y que me recomiende alguien muy conocida, puedo traer a esta mesa a alguien que no conozca, porque tratamos en este diálogo que no es de enseñar sino de seguir aprendiendo de ser coherente y para ser coherente tenemos que conversar con gente que conocemos en el ejercicio en la praxis porque en el discurso vemos unas maravillas. Hoy día, para hablar del “Si se puede”, para hablar del dejar de quejarnos e ir por retos nuevos, e ir por cumplir nuestros sueños y de asumir responsabilidades, está mi querido, querido amigo el Sr. Tobias Palacios. Y lo está acompañando para demostrar que “Si se puede” que también en familia se puede seguir caminando, como decimos en mi tierra los montubios su hijo político, su yerno el Sr. Josué Arauz. Porque todo queda en familia, porque de alguna manera tenemos que rescatar que sí podemos crecer de la nada; que cuando hay responsabilidades, que cuando hay valores de por medio, si se puede hacer muchísimo. Bienvenido Tobias. Muchísimo gusto el tenerte aquí. Hasta aquí la presentación a Tobias Palacios y Josué Arauz, los famosos por la conversadera en el trabajo. Desarrollo del tema: Capital Humano. Forma del uso correcto del supremo recurso de la rebelión. Con el micrófono Tobias: _Muchas gracias Martita, me van a tener que disculpar, porque en realidad, no soy hombre de radio, soy hombre de cartones, hago cajas de cartón, así que, cualquier fallita me perdonan. Soy Tobías Palacios, un hombre que viene de las alturas de la Provincia del Tungurahua de Rumipamba de Quero, cerca de Mocha… Con el micrófono Martha _¿Cómo, cómo? ¡Repítalo otra vez! Tobias _Se llama Rumipamba de Quero (El lugar más cercano a la luna por estar ubicado al pie del Volcán Chimborazo) Martha _Allá lo descubrió Nelly? Tobias _No, no. Nada que ver. Ya le voy a contar. Bueno, soy Tobias Palacios… Martha _Tobias es hombre que vino con muchos sueños, con muchas ilusiones, que vino queriendo mojarse el poncho para cumplir estos sueños, ¿no es cierto? y vino a Guayaquil a construir y no se equivocó. Esta ciudad a la que, también, la hemos estado rindiendo tributo, porque así como Tobias, Martha también tiene que decirle muchísimas gracias y creo muchísimas personas que vivimos allá, ha sido la puerta que nos ha brindado muchísimas posibilidades y el cumplir sueños. Josué, ¿cómo está? ¡Que gusto tenerte aquí! Con el micrófono Josué: _Igualmente, muchas gracias por la oportunidad. Martha _¡He! ¡Ha venido de la mano, te das cuenta! Josué _¡Sí! He venido asesorarlo también… Martha _Tobias, ¿cuéntanos que te trae a Guayaquil? ¿Qué hace que hombre que está allá en su pueblito, ¿puedo decirle pueblito sin que parezca peyorativo? Tobias –Diga no más, no hay problemas Martha _decida venir, emigrar, a Guayaquil? Tobias _Lo que pasa que a mí, mi tierra mi Botó. Martha _¡Ya! Tobias _¡Ah¡ Sí. Me Botó mi tierra. Martha _¿Se le murió la vaca? Tobias _No, no. Nada que ver. Lo que pasa es que yo era un chiquito bien inquieto y aprovechador del problemas de mis padres, entre mi madre y padre se peleaban y yo aproveche esa situación para que me pongan en la escuela que yo quería, en realidad la escuela era una pequeña escuela de un pueblo, con cuatro casas y varias casas espaciadas; un carretera principal, un carretero que conectaba entre Quero y Mocha, la Panamericana; y yo tenía miedo que me pongan en la escuela de los muchachos de la parroquia, porque pertenecía al caserío, yo quería estar en la escuela de los chicos del caserío. Pero mi papá quería algo mejor para mí, porque era el mellizo, y ya mi hermano se murió y él quería para mí algo mejor, donde había muchos profesores, linda escuela y cancha de fútbol. Pero para mi mamá… Martha _!Lo que los adultos consideran mejor¡ Tobias _Pero para mi mamá el fútbol era un pecado. Ella tenía muchos problemas con mi papá porque era un gran aficionado al fútbol, le gustaba mucho el fútbol, se pasaba horas y horas sentado mirando jugar pero no jugaba nunca. Martha _¡Pero eso no se ha superado mucho! Tobias _Entonces me valí de ese enojo de mi madre. Yo le dije: no permitas que a tu hijo querido el mellizo vaya a esa escuela de Mocha y me enseñen a jugar fútbol, déjame en la escuela… Martha _¡Ayayay! Para los que creen que los niños no saben, no se dan cuenta. ¡Manipulador al ciento por ciento! Tobias _Entonces me aproveche y mi mamá me puso en la escuelita donde yo quería. Pasó un tiempito y me tenían cantando a viva voz… Martha _¿Tu eres hijo único? Tobias __!No, no¡ Había hermano mayores. Yo era el quinto hijo. Martha ­_¿Pero cómo que tenías un espacio especial, allí, especial? Tobias _Por ser mellizo Martha _Alguna condición había que quiebres a mamita. Tobias _ Entonces que pasa, cuando estaba en la escuela cantando a viva voz, como enseñan en las escuelas unidocente, las vocales, los números, todo el mundo jugando pelota. ¡Y yo no! Y me salí a reclamar al profesor: ¡quiero jugar pelota! ¡Tú no puedes jugar pelota! Tú no puedes, terminantemente, jugar pelota. ¿Por qué? ¿A qué se debe? Entonces le voy a decir a mi papá, para que le diga lo mal que piensa de usted y ver si es capaz de responderle. Entonces, cuando ya fue mi mamá, ya me di cuenta, al verla la cara, lo que me iba a pasar. Me Botaron de la escuela. La discusión que tuvieron ellos. Martha _¿Por haber querido jugar fútbol? Tobias _Es que, ese era el trató que mi mamá hizo con el profesor: mi hijo no quiere jugar fútbol en esa escuela, aquí no le haga jugar fútbol. Entonces mi papá la descubrió y hay viene: a partir de ahora me encargo yo de la educación. Y me mandaron a la escuelita de Mocha. Martha _ ¡Pero había fútbol pues! ¡Había fútbol, no se pues, ya te había pasado el miedo, ya habías superado el miedo y el deporte te pudo más! Van a decir toditos aquí, se dan cuenta que el futbol logra lo que otros no. Yo no estoy tan en contra de eso, es un deporte que reúne muchas cosas. Tobias _El problema de mi mamá era que le dejaba botada a ella. Ella no quería que se vaya a ver jugar fútbol, sino que pase con ella. Martha _Bueno, ese no es el problema de tu mamá. ¿Por qué vamos a engañarnos? Ese es el problema como del ochenta y cinco por ciento de personas que a veces nos toca convivir con alguien. Bueno, también, debe ser cuando se vuelve fanatismo, ¿no cierto?; pero hay que saber llevar. ¡No es fácil! Tobias _Entonces en la escuela nueva había linda escuela, todo maravilloso, pero un muchacho que cuidaba a todas las chicas y me quería poner en orden. Martha _!El líder del lugar¡ Tobias _Entonces, él era hijo del profesor y líder del curso. Y había un problema, en mi pueblo no había cura y en el pueblo de él había sacerdote. Entonces la educación tenía mucho que ver con la religión y ahí yo tenía problemas, entonces a mí me atacaban, como que yo era ateo; pero yo no sabía. Martha _ Lo que no tenías era conocimiento. Tobias _Pero por suerte, hay cambios, como siempre la propia sociedad hace los cambios, cuando uno pide al Maestro al Dueño de todo, ¡ayúdame! Te llega con un cambio, llegó una profesora, y al profesor le cambiaron a Director, y la profesora simpatizaba conmigo, porque yo no era muy religioso. Martha _Pero no es que no eres muy religioso, a esa altura, cuando uno no conoce algo y no es punto, no se sabe y nada más. No es que tengamos algo en contra de eso. Por lo menos sostengo: el que no conoce de que le acusas. No. Tienes que enseñarlo y luego cuando tu aprendes, ya puedes tener un criterio y hacer una selección. Tobias _Para explicarle por qué me botó la sociedad. Lo que pasa es que en ese tiempo de mil novecientos sesenta y dos, estamos hablando del tiempo de Castro, los ecos del comunismo se venía para acá y también había el fútbol que se estaba dando a nivel mundial, hubo un partido que se dio entre Argentina y Rusia. Y bueno la profesora armó un equipo con, yo siendo el capitán, el profesor, con el hijo de capitán también; bueno que nombre vamos a poner a los equipos: ellos se ponen Argentina y nosotros nos ponemos los rusos. ¿Y por qué se pusieron? Nosotros pensamos que ellos se pusieron ese nombre porque son buenos los argentinos, pero ha sido por el nombre de la escuela, y a nosotros, tontamente, nos acusaron de subversivos y se riega las noticia son comunistas, son comunistas, son comunista… Martha _¿A qué año eres comunista? Tobias _ En mil novecientos sesenta y dos. ¡Yo no era comunista! Martha _Yo sé. Pero para la sociedad. Por eso lo quiero recalcar. ¿Cuántos años tenías? Tobias _Doce años. Martha _!Que bestia! Así seguimos hasta ahora. Etiquetando a las personas: eres gay; a los diez años o a los ocho si ten han violado; eres lesbiana, a los diez años; eres comunista a los doce años, cuando ni siquiera tienes una idea de la palabra que te están poniendo en la frente. Tobias _Entonces resulta que, la CIA, ayudada por los terratenientes peleaban el capitalismo, el problema de Velasco Ibarra con el Vicepresidente que se peleaban. Bueno la CIA mando la Alianza para el Progreso, justo van a mi pueblo sospechando que ahí están los comunistas. Martha _O sea, ¿le engañaste hasta los dueños? Tobias _Lo bonito es que, parte del cura para la Alianza para el Progreso. Cuando un día yo me pongo hecho el malcriado con el cura y me dice: te voy a botar, te voy a lanzar, te vas al infierno. Yo le digo mejor. ¿Y por qué mejor? Porque a mi casa van unos colorados con la religión verdadera y tengo hasta la Biblia. ¿Cómo dijiste? La religión verdadera. ¡Gracias! Al siguiente día, no sé qué hizo el cura, pero los botó a la Alianza para el Progreso con todos los adventistas que llegaron, y se acabó. El pueblo acostumbrado a la comida gratis, todo lo que llevaba la Alianza para el Progreso, buscaba quien era el culpable. Que hizo mi mamá, ándate de aquí, a Quito o Guayaquil o donde sea. Y yo elegí Guayaquil. Martha _ ¿Fue una buena elección Tobias? Tobias _!Uh¡ También, aparentemente, yo quería llegar como los cuentos que me contaba mi papá de los de la Mil y una Noches, con la alfombra roja, que salga la reina. Pero, en realidad, llegué a las cuatro manzanas(Avenidas: Seis de marzo y Guaranda, entre las calles: Manabí y Huancavilca) a un barrio, pero de esos, bien, bien pobres, y mucho ratero, los fumones, delincuentes sobre el robo, se veía como robaban a diario; pero ahí también había mucho gente buena, pero parecía gente exiliadas: de Esmeraldas, Manabí, Ibarra, de Loja, en un conventillo, ahí era caché vivir a la calle, los migrantes los que veníamos de otro lado vivíamos en los cuartuchos, Cuarto uno, cuarto dos, tres, cuatro, cinco, seis cuartitos había. Y ahí, en todos los cuartitos había mujeres y, también, había maridos celosos… Martha _ ¡De esos, ya no hay! Tobias _ Pero los maridos siempre se iban. Martha _¿Qué hace que Tobias no sucumba eso? ¿Qué hace que Tobias…? ¿Qué crees tú que el ser humano hace hoy día con unos años más de vida, con una vida diferente? ¿Qué hace que, nos cuenta esto al venir lo dejamos plateado, Tobias a esa edad no sucumba eso? ¿Que pueda hacer una vida diferente y que hoy día pueda estar aquí sentado para decirnos? ¡Con valores que deben de ser que te trajeron hasta este momento en tú vida se puedan obtenerlos! Estamos hablando nosotros de posicionar, la idea de Sentido Común siempre ha sido y será ir posesionando cosas que ayuden a la construcción del ser humano; este ser humano que sostenemos con nuestro amigo Gino cuando nos acompaña decimos biopsicosocial y ahora decimos espiritual, porque en vez de posicionar narcos y posicionar gente llorona y dramas y todo que viven intoxicando que a veces dicen que son necesarios que no, yo no sé hasta donde el hombre tiene que ver tantas cosas malas para aprender; entonces ahorita estamos tratando de posicionar alguien que viene logrando cosas con una ayudadita, por ahí media simpática, que me peleo aquí, que parezco subversivo allá, pero miren que unas cosas que podrían ser negativas que pudieron haberlo señalado el resto de la vida y marcado, hacen y son el motivo, trampolín, trampolín, trampolín, para que el baya consiguiendo cosas. Llega a los diecisiete años a Guayaquil, ya expulsado y todo lo demás, no ha terminado la escuela, no ha terminado el colegio, cuéntanos ahí rapidito eso. ¡Y consigue ser un contador ese subversivo se hace contador! Tobias _Pero te cuento que yo no vine vacío pues, o sea, yo vine con pensamientos de libertad personal, la filosofía de vida, la salud, el trabajo, la relación familiar… Martha _¿A los cuantos años llegaste con todo eso Señor? Tobias _O sea, la profesora… Martha _!Ya habían valores¡ Tobias _Mi amiguita y mi mamá se encargaron… Martha _Entonces coincidimos que la casa es la primera escuela… Tobias _Claro. Entonces, la relación familiares sobre todo, la comunidad y los amigos hay que cuidar y la situación financiera, con eso en la cabeza no importa el barrio donde llegues y con quien te reúnas… Martha _¿Cómo hiciste? ¿Haber en ese barrio como no me intoxico tanto y puedo sobresalir? Tobias _Entonces, ahí habían seis mujeres que me protegían, prácticamente, porque era un niño simpático, según ellas. Y yo, bueno. Bueno en el sentido que les decía lo feo que tenían; Yo nunca les decía que eran guapas sino también les veía la falla. Y como que les gustaba, no se pues, por ser sincero, algo así, pero, nunca que eres guapa, pelo negro, ojos bellos, pelo suelto, nada. Simplemente te queda feo esto, te queda… ´!que chévere! ¡dime, dime¡ Martha _Te convertías en una verdad, en un estímulo real. Tobias _Entonces, de ahí, ellas mismas me buscaron la escuela para que termine el sexto grado, en la nocturna. Ahí en ese pasillo había un señor que hacía la zapatería y yo traje un poco de dinero, digamos unos 100 dólares. Martha __¡Cien dólares, en esa época, era bastante plata! Tobias __ ¿El cómo comencé a trabajar? Las señoras de ahí me dicen: dile a Juan que te haga los zapatos y nosotras te vendemos. Pero el Señor no quería hacer zapatos para el pueblo. Él estaba acostumbrado hacer buen zapato: tenía el arte, cocía a mano, hacía todo bello. Cuando yo le propuse, me dijo: lo que puedo hacerte, conseguirte unos zapateros baratos que te hagan pero yo no puedo hacer eso; no está en mi personalidad hacer zapato malo. Por ahí me consiguió… Martha _O sea, usted quería hacer zapato malo para ganar más o menos. Tobias _No, no. Las chicas me decían. Martha _O sea, la capacidad adquisitiva que tenían. Tobias _Entonces, comienzo, como, con veinte pares y las Señoras me devolvieron rapidito la plata. Entonces vi que era una forma fácil de poner el negocio, después ellas mismas me botaron de ese barrio, porque me dijeron que yo no debo estar en ese barrio, porque aquí mucho delincuente, es zona roja. Martha _O sea, hasta en esos sitios se puede encontrar personas que te dan algo positivo. Tobias _Todas eran buenas. Para el zapatero eres todas malas. Para ellas, a todas les tenía sobrenombres. Para mí eran buenas y las trataba por el nombre, eres lindas personas. Me querían y yo las quería y cuando me sacaron de ese barrio yo me fui hasta llorando. Entonces ahí me fui por el Estadio Capwell, barrio más aniñado, había estadios, clínicas… Martha _¿Que seguías buscando en ese andar? Tobias _La libertad personal, la familia… Martha _!Someterte, después¡ Di Josué, opina. Fue decisión propia. Josué _Solito se metió. Tobias _Entonces, con todo eso. Tú tienes en la cabeza el Norte y no puedes descarrilarte: Si tú le cuentas a la gente lo que quieres ser ellos, por más que uno quiera cambiar, te orientan. Uno quiere descarrilarse, tú sabes la muchachada, el deseo sexual. No, no. Usted dijo tal cosa y tiene que seguir ese camino. Y me encarrilaron. Ya llegué a la universidad, ya conocí a mi esposa, ella una mujer maravillosa, guayaquileña y ese era mi propósito: casarme con ella: Y ella me ayudo, porque yo esperaba tener carro, tener casa para tener que ofrecer. Porque antes se estilaba que el hombre tenía que un poco de cosas para poder ofrecer a la mujer. Martha _Hoy día también. Tobias _Bueno no se… Martha _Dicen que es una forma de empezar las relaciones.. Tobias _Yo tenía pero en palabras pero ella se subió al programa. Hagamos el programa: Ella me trató como que yo tenía mucha riqueza pero tenía un plan. Hasta no había metido la pata. Martha _Tenías un proyecto de vida. Tobias _Entonces mi mujer se sumó al proyecto. Pero para cumplir ese proyecto había que pedirla, casarme. ¡Uh¡ Un problema. En mil novecientos setenta y cuatro ya estaba casado, tres años sin hijos… Martha _Terminaste la escuela, fuiste al colegio, fuiste contador. Este hombre terminó siendo contador y luego vas a la Universidad. Estudiaron juntos. ¡Miren! Miren que si se puede. Para todos aquellos que decimos que no podemos. Ya me caso. Hoy día dicen: ya no puede hacer esto porque me case, ya no puedo estudiar porque tengo un hijo. Lo que tenemos que repartir el tiempo mejor. Lo que tenemos poner prioridades y cosa urgentes. Miren Tobias ¿cuántos años atrás lo pudo hacer? Tobias _Ahora, tengo sesenta y tres años, cuarenta años atrás. Martha _Cuarenta años atrás, se podían hacer y se pueden hacer. La cuestión es que nos siguen vendiendo cosas muy fáciles: Entonces ahorita tener un hijo es una complicación. Antes tener un hijo, y hasta hoy día no quiero agredir a nadie, que ese hijo se vuelve motor de cosas positivas no se vuelve un obstáculo. Que de alguna manera hay tratar de quitar esa idea de la gente. Cuando tienes un hijo, en la persona, ya tuviste un problema. El hijo debe ser el motor más maravilloso a continuar. Dígame señor, se casa, tiene, ¿cómo termina en una cartonera? Es un hombre con el que llega allá, pone una empresa comienza a liderarlo, tiene una familia y va construyendo, que han habido inconvenientes, segurísimo, problemas, presupuesto. Si los problemas y los errores son los que hacen que abramos los ojos y estemos despiertos para corregir y poder seguir. ¿No cierto? Tobias _Yo tuve la gran ayuda de mi esposa porque mi mujer trabajaba con el más rico de aquí de Guayaquil, Ella era gerente de una empresa famosa y esa ayuda, mientras yo estudiaba, terminaba el colegio, yo tuve la oportunidad de practicar la contabilidad, cosa que yo terminé el colegio y me pasaron de contador: Pero eso no me gustaba, andar con la levita el ternito… Martha _¡No te imagino de contador, de verdad! Tobias _ Después pase a trabajar a la Armada, ahí todo está dicho, yo quería trabajar en la industria. Por cosas de la vida, un día falté y me fui a trabajar en una empresa de plásticos la más grande de aquí de Guayaquil: De ahí, un amigo me dice: acompáñame a la Universidad, voy y veo un letrero que dice: se necesita jefe de bodega en una empresa. ¡Ya! Véngase. Entonces hay comienza, el negocio, el aprender a trabajar en los cartones. Entonces después, si saber mucho, me pusieron de Secretario General del Comité de Empresa. Martha _¿Cómo que volvimos a las raíces por las que te botaron? Tobias _Oiga, me meto en un problema. Porque ellos querían que yo levante un pliego de peticiones para no traer una imprenta. Yo estaba a favor que traigan la imprenta. ¡Chuzo! Martha _¡El miedo! El miedo a lo desconocido. Porque es el miedo a prepararte. Cuando uno comienza a prepararte, comienza abrir las posibilidades los miedos se van acabando: Pero también nadie prepara al personal, a ese capital humano del que estamos hablando aquí: Vamos a traer una imprenta pero le vamos a dar un curso. Que es lo debieron asumir: traen una imprenta ya nosotros no somos necesarios. Tobias _¡O sea! Hubo error de ellos, de pensar así… Martha _ Pero si no te avisan, si no te preparan… Tobias _¡Si le avisamos! Si le avisamos lo que pasa es que no creen: porque uno se convierte en un político y ellos no creen en los políticos… Martha _¿Ah bueno, muy claro en las cosas… Tobias _Entonces hay viene, ellos no quieren creer que es verdad que vamos a crecer. Esa empresa era pequeña comparada con las grandes cartoneras y el gerente, le voy a decir aquí, era un hombre maravilloso Eduardo Amador Jouvin… Martha _Guayaquileño de sepa. Tobias _ Claro que sí. Es un genio en el cartón. Entonces él era el gerente y con la confianza de él… Martha _¿Qué es lo iban a traer? Tobias _Una imprenta. En ese tiempo… Martha _Porque lo que ustedes les falta escuchar, es que este hombre que se sumó para que traigan una imprenta, está conversándonos cómo llegó hasta allá, también pinta para escritor. Imagínese tiene un título de un libro pero que describe con dos palabras, perfectamente, este proceso: De la papa al caviar. Martha _Para ir sintetizando. ¿Yo no creo que esos cien dólares hayan sido el capital suficiente? Después que me diga, al final, vamos hablar: De la papa al caviar. Eso de ahí, porque ya creo que estas cumpliendo con la tarea de ida: crear un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. ¿Entonces cuál fue el capital, aparte de esos cien dólares que se le pudieron ir en cualquier cosa, es el que ha hecho que usted llegué hasta aquí, yo no creo que sean los cien dólares? Tobias _No. La verdad es que, los valores que uno trae: la libertad personal, la filosofía de vida que te enseñaron, la salud, buscar la parte económica y eso. Martha _El trabajo, te enseñaron a trabajar desde chico, te enseñaron dignidad, la constancia y la voluntad Tobias _La comunidad y los amigos. Mantener esa maravilla… Martha _ Le escuchado durante cuarenta y cinco minutos, a su papá político, su yerno. ¿Cuántos años tienes Josué? Josué _Treinta y seis años. Martha _Josué: ¿cómo se puede vivir alado de hombre como este, por encima, aparte que sea el suegro, realmente es un hombre que a uno le puede enseñar mucho? ¿Cómo se puede sacar una relación laboral creo que también tienes con él? Josué _ Exactamente eso, yo creo que la disponibilidad de aprender, eso es lo primero. Si uno como joven está ansioso, piensa que uno conoce las cosas o sabe delante de una persona que ha podido desarrollar sus capacidades, lo va a tomar equivocadamente. Martha _¿Hay que tener humildad para asumir eso? Josué _Humildad, humildad. Yo creo más que nada, uno se va dando cuenta, es una persona que ha sabido tener soluciones a la mano. El detalle con Don Tobias es muy especial, bueno, la relación suegro yerno ha sido muy especial para mí con él y yo creo que el tema de aprender de la parte porque uno ve la historia uno sabe que ha venido de problemas, entonces el hecho de venir con situaciones de problemas le ha hecho que él tenga soluciones a la mano… Martha _Hay es cuando debes sacar veinte en la vida Josué _ Exacto, exacto. Entonces él, por ejemplo, si yo he tenido cierto tipo de educación, soy un chico de ciudad una persona de ciudad por decirlo así, puedo tener otro tipo de solución pero él tiene otra mentalidad completamente diversa Martha –Mucho más práctica. Josué _ Abierta, práctica, abierta completamente diferente y que lo hace muy ágil en la toma de decisiones, yo puedo tener encasillado, algo ya estereotipado, preestablecido para solucionar problemas pero ello tiene totalmente diferente, yo creo que es una capacidad adicional Martha _ ¿Está la admiración al ser humano, entonces? Josué _También, también. Así es, así es. Por un ejemplo: Yo a veces comento esta ilustración para poder comprender ciertas cosas, porque a veces es difícil el poder comprender y uno se pone como medio testarudo queriendo decir: no es que debería ser de cierta manera. He… Martha _Eso cuando nos creemos que nos las sabemos todas… Josué _ Que nos la sabemos todas… Martha _ Pero es el aprendizaje que te da esa capacidad de aceptación. Josué _ Exacto. En el caso de Don Tobias por decirlo: él ve Guayaquil y él no ve las calles, él ve el cerro, él ve el río, él ve el árbol, él se guía con la posición del sol… Martha _ Él ve el bosque, más que el árbol, él ve el bosque, sí. Josué _ Él ve el bosque. Entonces de alguna manera uno está encasillado en las calles: yo ya conozco la calle Nueve de Octubre, voy por aquí, cojo la Gomez Rendón voy directo por aquí, uno ya sabe; pero él no, y dice, oye, ese cerro que está allá no conozco, allá me voy a ir. Digo no, tenemos que ir a esto y la hora. Él no está en eso, busca algo diferente, busca nuevos caminos, nuevas situaciones, nuevas ideas… Martha _Sesenta y tres años no han hecho que él diga: ya me la se todas. ¿Siempre tiene una expectativa de vida? Josué _Yo creo que la filosofía de él no, porque de alguna manera cuando conversamos con él yo veo que él asiente y también aprende de mí, de alguna manera, o sea, es como que nosotros nos trasmitimos… Martha _Es un hombre con bastante sabiduría, ¿no cierto? Yo te tengo que felicitar a ti, porque eres un hombre de treinta y cinco años con mucha sabiduría, y te has pinchado lo más difícil de pincharse, que se llama el ego, que se llama la vanidad porque generalmente cuando andamos por esa edad como que nos sabemos todas, ¿no cierto? Cómo que todas las tenemos resueltas. Ya él señor acá como ya está viejito, ¡ya no!, mírate…Es admirable y te felicito que le des cabida a eso, que tengas la valentía de asumir el respeto y la admiración a la experiencia. Y ha a una experiencia, que, estamos viviéndola ¿pues no?. Josué _ Muchas gracias. Por ejemplo al comienzo, solamente como un corto, al comienzo uno quizás dice bueno, yo lo veía, él estaba sentado he… en la gerencia, quizás no conoce mucho… Martha _Todo bromista, todo un bonachón… Josué ­_ Bueno uno venía de la universidad uno conoce todas las cosas yo vengo con todo el arranque y todo, pero a la larga uno viendo las cosas invisibles va reconociendo cosas que tangiblemente uno no las puede definir que son filosofías, principios, valores que son las cosas más fuertes con las cuales uno quizás se llega chocar. Martha _Tobias tiene la universidad de la vida sumada a la universidad académica, a él, más que la universidad académica, como me dijo un señor en otra radio, me facultó la universidad de la vida y eso es lo importante porque ha unido las dos cosas porque no están divorciadas. El problema es cuando la academia se divorcia de los valores de la humildad y cuando el hombre, sólo producto de la experiencia, cree que se la sabe toda. Entonces no logramos reunir, no logramos sumar. Logramos como las especialidades que, a veces, desmiembran al ser humano, uno por aquí y el otro por allá… Josué _ ¡Exacto! Y algo muy importante, he… quizás, bueno de rescatar es la relación. Mi suegro, y de alguna manera, él ha hecho eso que, en la parte principal la parte familiar las relaciones sean muy vinculante, muy vinculante la parte de la familia de alguna manera él ha hecho que todas las personas tengamos una participación, participación… Martha _Esta basado en el respeto en el respeto al que tiene al lado… Josué _ ¡Exactamente! Martha _El reconocimiento a la capacidad de cada uno… Josué _ El reconocimiento a los derechos a la dignidad de las personas… Martha _A la individualidad… Josué _ Al saber que seamos iguales. Podemos venir con un problema o con una situación personal muy difícil y quizás con una decisión que no vaya a favor o en relación con lo que él crea pero él lo respeta y aun así él toma decisiones respecto a ello y nos hace saber que él respeta y él reconoce; y de alguna manera nos dice: bueno, esto podría pasar, esto podría suceder… Martha _Tiene su forma que no te das cuenta, ¿no? pero va allí. Tiene su sutileza, ¿no? Y la verdad que sí, cuando tú tienes estereotipos, cuando uno tiene estereotipos tratar con Tobias, tú te vas con ese concepto preconcebido: ¡no! este señor bonachón hay que salir a caminar no más, ¿verdad? entonces después te enteras que es un hombre que nos puede estar dando en su juventud aunque sigue siendo un hombre joven una cátedra de cómo vivir, de cómo vivir, de cómo encontrarle soluciones a la vida. Qué tal si le decimos a Tobias que nos diga en dos ratitos en dos palabritas que ya mismo nos despiden: ¿cómo así ese título tan maravilloso, yo preveo que todo lo que hemos conversado aquí es un poco el resumen de lo que es, De la papa al caviar. ¿Ese es otro sueño, Tobias? Polarizarse, el escribir el publicar un libro Tobias _¡Claro que sí! Ese libro es para mis nietos porque ahí está resumido todas las picardías de la vida de uno y que hay está: gente que te quiere dominar, que él está para estar arriba y tratar de impedirte subir, pero no se dan cuenta que uno, el error de ellos, uno está trabajando, cuando el cae uno sube y no se ha dado ni cuenta. Por ejemplo yo recuerdo como me puse mi propia cartonera. Enantes nombre al Ing. Eduardo Amador, cuando yo decidí ya ponerme la empresa le digo a mi esposa, pon, hazte la empresa legal. Cuando voy a trabajar en la empresa no tenía el dinero. Entonces “despierto”: ¿en qué estaba pensando que tenía dinero? Pero, yo voy donde el Ing. Eduardo Amador, digo: sabe, he puesto una cartonera pequeña y quiero esta cantidad de material y yo le puse treinta días y él me dice: mejor ponte a sesenta, me dice. Y entonces… Martha _Otro elemento el apoyo, la confianza. Hay grandes seres humanos. Mira Tobias, tuvo un maestro también en la vida. El Sr. Amador y hay que hacer un reconocimiento. Hay personas así. Por favor señoras y señores, adultos que ya estamos caminando un poquito más allá y los jóvenes que ven un niño tiendan la mano, den las posibilidades, no cierren puertas, ábranlas hay que crear puentes no hay que crear abismos porque si no, no vamos a ningún lado No nos vamos a desgastaren en debates absurdos como los que hay ahora producto de que todos estamos tan individualizados: lo mío, mío y lo tuyo, tuyo. Mira esa confianza, eso, ¿Quién lo hace? ¡No lo hace ni un banco, pues! ¡Lo hace un hombre que cree en el ser humano! Te aseguro que hoy día esa lección lo está repitiendo hoy en su entorno familiar que lo está multiplicando y que luego lo va irradiar a la sociedad. Josué _ No tan solo seres sino también humanos. Aparte que nos hace que nosotros nos podamos ayudar, ser altruistas, ver las necesidades de los demás y poder apoyar… Martha _Y que está generando todo un entorno familiar porque ya no te queda solo en la persona, solo en Tobias, él. El Señor Amador tuvo una onda expansiva que imagínate llega hasta acá. Esas cosas son las que tenemos que ir posesionando. Las que tenemos que ir citando, las que tenemos. Mira él tiene un artículo, que ahora que estaba revisando se llama: El supremo recurso de la rebelión. Mira cuando la rebelión tiene sentido. No hay que satanizar las palabras. A todas las cosa podemos ponerla una carga de positivismo, podemos hacer transformaciones. Tobias lo ha venido haciendo durante todo este tiempo, Josué, con treinta y cinco años seguramente está sembrando increíblemente en tus hijos. No bajen los brazos, sigan sembrando en el de a lado en el de atrás y en el de adelante, mientras, el cuerpo puede envejecer ha, pero el espíritu y el corazón jamás señores. Gracias Tobias, yo creo que me están despidiendo por aquí. Yo creo que este tema no lo vamos a poder terminar, tenemos que seguir aprendiendo, ya he dicho yo que algún rato vamos a hacer una tertulia… Tobias _Para despedir… Martha _¡Sí! Muchas más amplia… Tobias _Lo importante en la vida es: pensar en ser protagonista de la riqueza para uno ser destinatario de la riqueza. Si no eres protagonista no eres destinatario de la riqueza que sirve para la vida digna y desarrollo personal y social. Muchas gracias Marthita. Martha _La riqueza en todos los sentidos… Tobias _ ¡Claro! Martha _No solamente monetaria, ¿no cierto? Porque no tenemos que ponerlo sólo un título, pues de pronto soy rico y soy feliz tampoco, ni soy pobre y soy nada. Vamos a buscar el equilibrio. Pero hay que tener sueños hay que ponerse parámetros de vida. Hay que a los sueños ponerle fecha para que se cumplan en realidad. Una vez más un testimonio de una persona que quiso, que pudo, que se sumó, que debió tener muchas caídas, que debió tener muchas malas noches, penas y tristezas pero que decidió transformarlas y como decimos: coger los toros por los cuernos, ¿no es cierto? Y hacer una vida todos los días más digna. Muchísimas gracias Nelly por dejarlo venir por acá. Muchísimas gracias a todos ustedes. Josué mucho gusto, gracias por estar aquí con nosotros… Josué _Muchas gracias. Martha _Siga proyectando esas ganas de hacer las cosas diferente, siga predicando por ahí que si se puede entre familia sacar adelante, termines con esas cosas: de que no, no, confiemos en tu hermano, ¿no?. Podemos seguir. Gracias.
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De la papa al caviar capítulo 9 parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo nueve, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 9 Comencé preocupado, el día sábado cinco de mayo del 2001, cumpleaños de Nelly, mi esposa, por su desacuerdo del viaje de Claudia con Josué; y tenía en la mente su voz que, parecía oírla, repetir y repetir: “El análisis con resultado favorable y la seguridad ofrecida, no te da el derecho a decidir, lo que corresponde decidir a todos los miembros de la familia.” “…no te da el derecho a decidir, lo que corresponde decidir a todos los miembros de la familia.” Con la celebración del cumpleaños, logré quitarme de la mente aquel delirio y complacido, una vez más, por tener una buena visión para encontrar las posibilidades favorables en las situaciones adversas, como lo son: la crisis nacional y el fallecimiento de un ser querido; y, además, por saber aprovecharlas en el cumplimiento de la filosofía de vida trasformativa, en lo que respecta, al reforzamiento de la relación familiar respetuosa. Mi esposa, tan solo por oponerse a mi decisión tomada, argumentó que la decisión tomada como jefe del hogar, corresponde tomarla a todos los miembros de la familia, argumento perjudicial a la relación de poder, entre hombres y mujeres, ya que, va más allá de la igualdad de los derechos en lo económico, en lo social y en lo cultural; y, sin embargo, mi esposa, por considerar que la decisión tomada, de cualquier forma yo la ejecutaría, ella con sus dos hijas: Claudia y Gabriela y con Josué, el cuasi yerno, sin volver a hablar del tema conmigo, y sin descuidar el trabajo, hacían las gestiones necesarias para el viaje de Claudia y Josué. El diecisiete de mayo, en la media tarde, para superar el mal ambiente de los sin sentidos de los desacuerdos y volver al goce de la relación familiar respetuosa, me invitaron al comedor a un café con maduro asado que, con el olor dulzón del maduro alegraba al estómago y con el olor a tierra mojada del café, estimulaba y reforzaba al corazón; y por el reforzamiento de la, relación familiar respetuosa, disfrutábamos de las delicias preparadas por mi esposa. Claudia, la hija mayor, alegremente pero con una vocecita un tanto resentida, dijo. Compramos los pasajes y salimos el miércoles, 23 de mayo del 2001, a la una de la tarde. Consideré que la poca alegría en el estado de ánimo de Claudia, se trataba porque iba a separarse de la familia un mes, lo cual me pareció normal, y respondí. ¡Qué bien! Disfruten del viaje y de la estadía en los Estados Unidos de Norte América. Gabrielita, la hija menor, un tanto sorprendida por sospechar que algo pasaba con mi buen entendimiento, dijo. ¡Papá! ¿Cómo que disfruten del viaje? Si tú, también, viajas. Nelly, mi esposa, como que no había escuchado nada, entre tanto, alzaba la taza de café, conversaba, con Josué. Estas palabritas de mi hija: “Si tú, también, viajas” y la impavidez de mi esposa, me cambió el estado de ánimo, que el sabor dulce del maduro y el amargo del café, me supieron a veneno cuando comprendí que mi esposa, gestionando silenciosamente, en vez de premiarme me castigaba por haber tomado, sólo la decisión. Y solo en mi oficina reflexioné que el gran hombre, con el ideal de ascender a la posición superior, en vez de tener a la gran mujer detrás del gran hombre, la tenía adelante. ¡Hay mi Dios! Mi esposa, con la madurez, en vez de configurar la personalidad con rasgos pacificadores ha configurado su personalidad con rasgos desafiadores por el delirio defensivo, que al exagerar, parece una persona desadaptada con la realidad de las tendencias modernas. Las mujeres luchadoras contra la violencia machista crean tendencia con su realidad feminista que cuestionan a la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y a la asignación de los roles según el género por ser pragmáticas, dogmáticas, utópicas, novedosas y perfeccionistas. Realidad feminista equivocada porque la realidad es mucho más compleja de lo que ellas creen, dado que, sus percepciones de la realidad verdadera está sesgada por los estándares, concepciones y convencionalismos, establecidos como verdaderos en el sentido común, más no en la buena visión de las cosas verdaderas por carecer de capacidad para la eficiencia y racionalidad, además, por carecer de buen juicio para la crítica constructiva, para la creatividad de nuevas cosas, y por último carecen, de carácter bien formado para comportarse aplicando la ética. Mi esposa en vez de seguir siendo la gran mujer detrás del gran hombre porque yo tengo una buena visión de las cosas por poseer eficiencia, racionalidad, criticidad, creatividad y eticidad, intenta desafiarme porque me ve bueno pero desconoce la práctica común de los hombres para derrotar a las esposas. Y recordé unas cuantas para reprobarlas poniéndolas bajo un temporal de críticas, amonestaciones y reprimendas; atacándolas por sus deficiencias y menospreciándolas para restarles méritos a los resultados de sus funciones; rechazándolas por el comportamiento honesto, modesto y recatado con escándalos amedrentadores que debilitan, derrotan y aterrorizan; agrediéndolas dando poca importancia y condenando su punto de vista para frustrarlas; agrediéndolas culposamente de las cosas mal hechas para confundirlas y castigarlas; y, también, injuriándolas al subestimar sus conocimientos, gustos y estilos, para hacerlas sentir incultas y brutas. En la casa, en horas de la noche y a solas, aunque envenenado protesté pacíficamente por el castigo vergonzoso de viajar a vigilar el comportamiento de mi hija, mayor de edad, profesional y que lleva con Josué ocho años de enamorados. Nelly, sin conmoverse por mi protesta, dijo. Antes de tomar la decisión de inquietar a nuestra hija, tenías que haber pensado, en la relación familiar respetuosa, pero como no lo hiciste: ¡Tienes que viajar a cuidarla! Aquella forma, aplicada por mi esposa para obligarme a viajar, me indignó a tal grado, que refute con una pregunta con tono alto. ¿Por qué hiciste aquello sin mi consentimiento? Sin inmutarse siquiera, respondió. ¿Por qué decidiste lo que corresponde decidir a todos los miembros de la familia? A lo que arremetí con otra pregunta. ¿Tienes miedo al qué dirán? Con un aspecto de estar muy segura de sí misma, contestó. Aplico la filosofía transformativa, que tú mismo proclamas, para conservar la relación familiar respetuosa. Por estar seguro que el argumento siguiente era irrefutable, elevando el orgullo y los aires de triunfador, manifesté. Esta es una decisión acertada, al igual a las que he tomado, como jefe de familia, para el protagonismo y destinación de la riqueza para la vida digna; y por saber tomar decisiones, basado en las funciones que me competen, para integrar a la familia, contribuir en el desarrollo social y emocional de los hijos, me castigas. Mirándome a los ojos muy seria y con desagrado, impugnó. Te recuerdo que en todas las decisiones económicas hemos participado los cuatro por ser competencia de la autoridad absoluta. Con la seguridad del argumento utilizado que, mirándome a los ojos, y creyendo a verme dejado fuera de discusión, culminó diciendo. En las sociedades del mundo, el pueblo es el mandante con autoridad absoluta y el presidente elegido es el mandatario con autoridad relativa, o sea, al pueblo, le compete la autoridad absoluta y al jefe, la autoridad relativa. Pensando y repensando encontré un argumento, y rebatí. La ley divina nos indica a conducirnos a la plena realización y a la consecución de la felicidad eterna, de manera que, por mandato divino, “el hombre es cabeza de la mujer y del hogar”. Con una frialdad, sequedad y desparpajo, y de forma cortante, dijo. La sociedad ecuatoriana es laica; y los laicistas nos valemos de la libertad intelectual sin dejar de aplicar las normas y valores morales de la religión que cada quien profesa. Al darse cuenta que en mí había desaparecido la sonrisa feliz y, en su lugar, estaba una mueca, porque fui superado en los argumentos y, según ella, no me quedaba otra cosa que viajar, se retiró a ver televisión. Cuando se fue, me quedó fijada en la mente esa frialdad, esa sequedad y ese desparpajo, que con gran pena entendí que he vivido equivocado, al pensar que mi esposa era la gran mujer detrás del gran hombre. Pero tampoco podía aceptar aquello, que detrás de una gran mujer esté un gran hombre; y dejando de pensar tonterías amablemente, dije. Nelly, no comparto tu forma de ver las cosas pero debo respetarla, por tratarse de cuidar el prestigio de la familia y la buena reputación de nuestra hija, a fin de evitar pareceres ligeros desfavorables, de manera que, viajaré para cuidarla. Aquello le causó cierta risita que la reprimió de inmediato para volverla imperceptible. Y utilizando mis encantos y amabilidad peculiar que no podría decir que no, le pedí. Mi amor, por favor, revise todos mis documentos necesarios para viajar. Complacida por mi comprensión y con esa seguridad de las mujeres que creen que están en todas y que todo marcha como debe; me pidió. Mi vida, descanse tranquilo que mañana le tengo todo listo. En la oficina, el diecisiete de mayo, a las ocho y media, mi esposa me comunicó lo siguiente: Los documentos: cédula, licencia, pasaporte y visa, prácticamente están caducados y tienes que renovarlos. Por mi contentamiento reflejado en la cara, mi esposa, con un aspecto de triunfadora, me pidió: Cambia esa estrategia que tienes, basada en la ineficiencia de la burocracia estatal, porque igual vas a viajar, dado que conseguiré renovarlos a tiempo, ya que, no habrá barreras que me detenga. Por la experiencia, con la burocracia estatal ineficiente, estaba seguro que no lograría la renovación de los documentos a tiempo, porque los del Consulado Americano son insobornables y se requiere de mucho tiempo. El día viernes dieciocho de mayo a las nueve horas, mis dos hijas con Josué, en la empresa del Registro Civil, lograron que me extiendan la cédula de identidad; y, ese mismo día, hicieron la solicitud en la Gobernación para el pasaporte con la ayuda de un excompañero de la universidad de Claudia, quien se comprometió a tenerlo el día lunes, ya que, él iría a la casa de la funcionaria encargada de la autorización. El día lunes, a las once de la mañana estaba en la Gobernación para firmar y, sinceramente sin mala fe, firme en el lugar equivocado por no ponerme los lentes; pero mis hijas y Josué muy serenos pidieron ayuda de nuevo y le convencieron para que gestione diligentemente otro pasaporte para que nos entregue el día martes a primera hora. El día martes, a las once, entré al Consulado Americano y había dos filas; una, para las personas de las provincias y otra, para las de la ciudad; y me ubique en la larga cola de la fila de las personas de la ciudad a esperar que termine la fila de las personas de las provincias para que atiendan a la fila de las personas de la ciudad de Guayaquil; y al calcular, basado en la cantidad de personas de las provincias que faltaban por ser atendidas, en la gran cantidad de personas de la ciudad y por ser el último de la fila, los resultados salieron que no era posible obtener el pasaporte visado, lo que me alegró. Al ver que la fila no se movía y seguía siendo el último, confirmaba mi teoría que en esta institución, por su seriedad, no lograría la renovación de la visa y, por lo tanto, no viajaría. Sorpresivamente se acercó un joven a ofrecerme, por veinte dólares, el puesto cinco, pero como no entendí, el que estaba delante se interesó; y, obviamente, este tipo de servicio en el Consulado Americano, me sorprendió. Después de una hora, seguía en el mismo lugar pero veía que la fila de las personas de las provincias estaba por terminarse. En la fila, entre tanto escuchaba las lamentaciones por la dificultad para conseguir la visa, observé que de las oficinas del consulado salía el padre de una excompañera de Claudia, llamada María Belén y, con una atención por cortesía, saludó conmigo y, en cuanto vio a Claudia, Gabriela y a Josué, se les acercó y conversando animadamente con voz imperceptible se alejaron. Sonriendo confiado porque la fila de los de la provincia recién se acercaba al final y quedaba poco tiempo para atender a tan larga fila, que según mis cálculos, basados en el tiempo que llevaban en atender a cada persona y la formalidad americana, era imposible adquirir la visa. El jefe de la seguridad se acercó a pedirme la cédula y, moviendo la cabeza y hablando para que todos escuchen, dijo: Usted está haciendo cola en fila equivocada y me ubicó en la fila de las personas de las provincias y después de dos provincianos, me tocaba pasar. Cuando pasé a la ventanilla, el personal del Consulado Americano, que atendía a los de las provincias, me pidió que me quede tranquilo frente a la ventanilla, por el cambio de personal. Y, entre tanto, se instalaba el personal que atendía a los de la ciudad, me recuperaba de la sorpresa que me dieron valiéndose de mi lugar de nacimiento para atenderme primero. La funcionaria, entrante, me atendió con los mejores respetos y, nombrando mi nombre dulcemente, puso el documento sobre la mesa para que lo tome y, con una palmadita acariciante sobre mi mano, me hizo saber que para ella fue un placer atenderme; trato que me hizo recobrar la personalidad de la más baja a la más alta, pasando una tras otra: del tipo de personalidad reformador pasó al ayudador, de ayudador a triunfador, de triunfador a individualista, de individualista a investigador, de investigador a leal, de leal a entusiasta, de entusiasta a desafiador, y, de desafiador, a pacificador. En la casa con la personalidad en el nivel más alto y con una actitud movida por motivación social, o sea, por la responsabilidad familiar, recibía instrucciones de mi esposa para que atienda a la hija y a Josué en caso de vértigo, mareó, cólico, sudoración, convulsiones y contracciones, pero, en vez de instrucciones parecían adiestramientos que transformaba a mi personalidad de pacificador a desafiador, de desafiador a entusiasta, de entusiasta a leal, de leal a investigador, de investigador a individualista, de individualista a triunfador, de triunfador a ayudador y de ayudador a reformador. En la mañana del día miércoles veintitrés, a las nueve, en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, reconfirmamos la hora de abordar el avión, de manera que, sabíamos que partíamos a Miami a las dos de la tarde, y también, por precaución, revisamos los pasajes, de ida y vuelta, y todo, incluyendo el equipaje, estaba como debe de ser, pero, como había tiempo, a Claudia le dio el deseo de volver al trabajo y se fue con su mamá para, entre otras cosas, traer a su hermana Gabriela para despedirnos formalmente. Después de una larga espera hubo un movimiento de gente que se encaminaba a la antesala de abordaje porque decían que el avión se había adelantado con una hora. Josué, llamó a la empresa y comunicó a Claudia la novedad. A la llamada última, a que pasen inmediatamente al avión, con Josué no hicimos caso a la llamada, dado que, Claudia no llegaba. Josué y yo actuábamos como que no era con nosotros pero nos llevaron, casi a empellones, porque el avión ya iba a despegar; y por mi descontento, la jefa de la sala, con miradas coléricas, vigor y eficacia, estiró la mano con un celular para que le ponga en contacto con la pasajera que estaba en tránsito, pero, en vez de poner a Claudia, le puse en contacto con mi esposa e inmediatamente le devolví el aparato. La jefa bravucona al inicio le recordó que hay que estar tres hora antes en el aeropuerto y, también, preguntó, ¿por qué tanta irresponsabilidad? y se quedó en silencio temblando los labios para sostener las palabras que no podía decir. Y, cuando pudo hablar, dijo. Está bien señora, pero corra que quedan diez minutos, y concluyó sonriendo la firme jefa. Por los ventanales grandes del aeropuerto divisamos que llegaron. Claudia, se bajó por la puerta delantera con el neceser simpático en la mano; Gabriela, por la puerta trasera; Nelly, desapareció con el auto en busca de parqueó. A lo que avanzaban a la entrada las dos hermanas, se encontraron con mis sobrinas, hijas de mi hermano Celio Onofre Palacios Rosero, que al parecer estaban despidiendo a una de ellas porque viajaba a España formando parte de la gran movilidad humana por la migración forzada por los efectos desfavorables de la crisis nacional. Nosotros desesperados veíamos a Claudia charlar con las primas, y no nos quedó otro recurso que indicar a la Jefe de la Sala de Embarque, que de las tres chicas que estaban conversando, la del neceser, era Claudia. Cuando abordaba el avión de último, por intentar despedirme de Gabrielita, mi segunda hija, la escalera del avión estaba comenzando a separase y, prácticamente, sonriendo y con una dulce bienvenida a bordo, me jalaron. Y no pude despedirme. ¡Qué pena por mi hija! En el avión los pasajeros, estaban en total silencio, que al avanzar hacia el asiento veía caras serias, por tanto esperar; las aeromozas, apuradas daban las instrucciones de seguridad; el capitán, inició la marcha rumbo a la pista para el despegue; nosotros, ubicados en el lado izquierdo sujetados a los asientos: Claudia Elizabeth Palacios Coronel, a la ventana; Josué Gabriel Aráuz Yungancela, en el medio; y Tobías Sebastián Palacios Rosero, o sea, yo, al pasillo. Sintiendo un poco de miedo, por temer que no se eleve el avión por tanto peso, miraba de reojo por las ventanillas ovaladas y me di cuenta que el avión avanzaba hacia el lado norte de la pista, y el despegue sería de Norte a Sur, en sentido contrario al punto de destino, de manera que, sobrevolaría Guayaquil para dar la vuelta y entrar en la Avenida Aérea de América del Sur, enmarcada por la Cordillera Occidental de los Andes y las riberas del Océano Pacífico, para enrumbarse hacia Miami Florida EE.UU. Inmediatamente al despegue, pasamos sobre el Cementerio donde descansa el cuerpo de Doña Marina, mamá de Josué, y muy cerca al monumento del Corazón de Jesús, erigido en lo más encumbrado del Cerro del Carmen, mostrando el poder publicitario de la Iglesia Católica. Seguidamente alcancé a divisar panorámicamente el aspecto de la ciudad que se iniciaba, al pie de los cerros Santa Ana y Del Carmen; se alargaba hacia el Sur hasta el Puerto Marítimo, ensanchándose entre las riveras del Río Guayas al Este y las del Estero Salado al Oeste; y las avenidas y calles brillaban por la intensa luz del sol. A lo que giró a la derecha lo hizo ladeadamente y con movimientos bamboleantes que el miedo fue casi doloroso por la posición que quedamos: Claudia y Josué estaban sobre mí, el asiento vacío del otro lado del pasillo estaba sobre mi costilla izquierda, que por poco me pierdo de apreciar al Estadio Capwell, edificación de azulada belleza. Después observé al ancho sector del Suburbio oeste, con su único edificio alto, el hospital, y con sus ramales del Estero Salado que lo dividía; al pasar sobre el Cerro Azul, observe al lado Este, a la ciudad, al Río Guayas que conducía a sus abundantes y dulces aguas, bordeando al bello “Malecón Dos Mil” y la Isla Santay, hacia el Golfo de Guayaquil; observé el norte de la ciudad, después del Cerro Santa Ana y del Cerro del Carmen, la inmensidad urbanística formada en ciudadelas y cuando intenté identificarlas, entramos a las nubes que el avión temblorosamente las traspasó para entrar a un espacio de horizontes amplios y, a la vez, escuche el sonidito “din don”, vi el movimiento de las azafatas y cuando el avión alcanzó buena altura, se puso en posición plana y apareció la señal de cinturones libres. La gente rompió el silencio y entre el bullicio sonó una voz parecida a la de mi esposa que inundó de susto a mi ser por haber descuidado la misión que me confió. Disimuladamente les observe: Claudia, estaba emocionada con las revistas en la manos más bien hojeando que leyendo y Josué, puesto los audífonos escuchaba música y haciendo ruido con las manos sobre la mesita del frente que se desprende del espaldar del asiento de adelante, para acompañar a los sonidos que emitía con la boca; y pensé que esa forma correcta de comportarse de los jóvenes enamorados era porque estaban bien vigilados y castigados con mi silencio. El comandante de la nave invito a contemplar la cima del grandioso Chimborazo asentado en la Cordillera Occidental del Callejón Interandino, pero por estar ubicado en el asiento con la ventanilla que daba al horizonte Oeste de la ribera del Océano Pacífico no estaba disponible para mí, de manera que, me cambié de asiento al del otro lado del pasillo que estaba desocupado. Entre tanto contemplaba en el horizonte Este, a la cumbre del gigante Chimborazo, sentí vacíos en el estómago, por el tambaleo de la nave por las turbulencias; tristeza en el corazón, por el debilitamiento de los lazos espirituales de la relación amistosa que nos une con mi esposa; y cargos de conciencia, por abordar el avión sin despedirme con honor y orgullo. Y sobreponiéndome a los vacíos, tristeza y cargos de conciencia me puse a escuchar a los que estaban en el asiento de adelante, que con acento chileno, decían: ¡Huevón! Que linda la vida. ¡Huevón! Estamos contemplando de cerca al coloso Chimborazo. ¡Huevón! Que maravilloso sería vivir cerca para observarlo todos los días. ¡Huevón! Podríamos descubrir los secretos que generan el ambiente de paz. Las personas que presenciaban la parte más alta del Chimborazo, me parecieron observadores de las obras de arte, ya que utilizaban una especie de auto ilusión consciente para liberar la lógica y la razón para ver lo que querían ver. La observación de la enorme prominencia desde la comodidad de un avión es diferente a observar de la profundidad del Callejón Interandino y el vivir, en aquella zona, no es maravilloso sino una constante rebeldía contra la naturaleza y las estructuras sociales con sus instituciones de mecanismos integradores, que, en vez de integrar, dividen por los conflictos de intereses y desigualdades de poder; y sin embargo había algo que aplacaba a la rebeldía, la admiración de una compañerita que, aunque celosa con mi querida profesora, me hacía sentir triunfador. Cierro el libro, De la papa al caviar, para un pequeño descanso y vuelvo enseguida para entrar al capítulo diez. Ven canta sueña cantando vive soñando... Hola. Ya estoy de regreso para empezar el capítulo diez, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica.
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De la papa al caviar capítulo 8 parte 4- 4

Hola. Ya estoy de regreso para iniciar el capítulo ocho, cuarta parte, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Por la muerte de Barak el presidente, David Ben Gurión, hizo cambios. Ari, con el ejército, Las Fieras del Negeb, se encargó de la protección de la frontera con Egipto a todo el ancho del desierto del Negeb, habilitando el puerto Eilat, en el Golfo Akaba, para tener un puerto alterno al Canal de Suez y con asentamientos judíos. Jordana, con los jóvenes se encargó de los asentamientos de judíos en la frontera con aldeas lineales formando una cadena humana, desde la Franja de Gaza hasta el puerto Eilat, en el Golfo Akaba. Kitty, se encargó de las funciones de la difunta Harriet Saltzman y viajaban por todos los hospitales y centros de salud de Israel. Bruce Sutherland, se encargó de la protección de Kitty. El doctor Ernest Lieberman, se encargó de la cultura y viajaban por todas las aldeas. Sarah, se encargó de las enseñanzas de urbanidad y buenos modales y viajaban, prácticamente, juntos con el doctor Ernest Lieberman. Dov Landau, se encargó de la realización de los ambiciosos proyectos de irrigación de los desiertos. Karen, se encargó de la fundación de la aldea, Nahal Midbar y de la salud, de las aldeas ubicadas en la frontera Sur. Los israelitas, a inicios del mes de abril del año 1953, por los tiempos de paz, en cada aldea, triunfalmente se preparaban, para tener, el día quince, el banquete con un carácter elevado y serio al celebrar la fiesta de la pascua de la liberación. La preparación del banquete con etiqueta estaba basado en las enseñanzas del doctor Ernest Lieberman y de Sarah Ben Canaán, todos debían saber de la historia del éxodo de los judíos de Egipto y que las mesas se prepararían con los vasos y cubiertos lanzando destellos, los candelabros y las copas de Elías brillando colocadas en el centro, los vasos especiales delante de cada silla, el cojín en la silla del jefe del hogar y el plato de oro de la pascua con los alimentos simbólicos. Dov, al ser invitado por los Ben Canaán para celebrar el Seder, viajó a visitar a su amada Karen para pedirla que la acompañe y al llegar a la aldea, Nahal Midbar, se deprimió al contemplar el panorama, pero, al ver a la hermosa joven convertida en una magnífica mujer, se alentó. Karen, dejó la tienda hospital y echó a correr gritando, ¡Dov! ¡Dov!, se arrojó con los brazos abiertos y lo estrechó con fuerza. Cada uno sentía a sus corazones que latían aceleradamente por el entusiasmo y el gozo de sentirse tan cerca el uno del otro, luego, cogidos de la mano llegaron al punto favorito de los chicos solteros para sus citas. Karen, le ordenó al centinela que se vaya, una vez solos, dejaron los rifles apoyados en la pared y se abrazaron y besaron. Karen, sintiéndose la mujer más dichosa de Israel y besando apasionadamente, susurró. ¡Oh, Dov! ¡Te amo con el sentimiento más maravilloso de mi alma. Dov, sintiendo la perfección, dulzura y afabilidad de su amada, susurró. ¡Amor te confieso que me moría de ganas por estos momentos felices! Dov y Karen, ignorando el sol abrasador del mediodía del desierto, descuidando la vigilancia y sentados en el suelo, se comieron a besos y acostados se acariciaron que parecían fusionados en uno. Kitty, al llegar a Nahal Midbar, creía haber llegado al borde del infierno, aspecto que le hizo renacer las esperanzas de que Karen estuviera deseosa de irse con ella a los Estados Unidos. Karen sintiéndose parte integrante de Israel, la acompañó por todas partes, mostrándole con orgullo las edificaciones que habían hecho en tan solo tres meses. Kitty, no vio las edificaciones sino unas cuantas chozas de madera y unos cuantos terrenos cultivados que, el panorama, era descorazonador, que para librarse del sol se refugió en la tienda hospital de Karen y bebiendo un vaso de agua con arena, observó los campos con alambradas y trincheras y con algunos jóvenes trabajaban bajo el sol implacable mientras otros andaban detrás de ellos con el rifle al hombro, guardándoles; y por las observaciones de Bruce Sutherland, Kitty se enteró que al otro lado de las alambradas, estaban los árabes, en los campos de refugio, recibiendo: armas, adiestramiento, odio mediante la prensa, la radio y los púlpitos, y el desconocimiento de la existencia de Israel que juraban destruirlo. Karen, con la misma perfección, dulzura y afabilidad que la caracterizaba, emocionada con el sentimiento patrio y por la grata visita, manifestó. Cuando Dov, logré la irrigación, verá usted, árboles y flores por todas partes. Kitty, comprendiendo que el renacimiento de la esperanza de irse con Karen a los Estados Unidos, solo era alucinaciones del deseo, porque Karen, estaba tan arraigada con Israel que tenía fe que el porvenir le proporcionaría una existencia normal con la verdadera felicidad; y tomando una decisión, dijo. Ya no lo veré, porque me regreso a mi patria. Karen, fríamente, preguntó. ¿Y cuándo se iría? Kitty, seriamente, respondió. Después de la Pascua. Karen, demostrando preocupación, pregunto. ¿Tan pronto? Kitty, chasqueando los dedos, manifestó. La familia Ben Canaán me ha pedido que vaya a pasar la Pascua en Yadel y prometí ir. ¿Por qué no vienes tú a Yadel? Karen, creyendo que es un deber el pasar con el grupo, respondió. Dov, vino a pedirme que le acompañe pero la Pascua debo pasar en mi kibbutz. Kitty, sintiéndose merecedora de un homenaje, exclamó. Sería un regalo de despedida que me harías a mí. Karen, reconociendo las ayudas de Kitty y sonriendo, respondió. Iré a la bella aldea Yadel. En la casa de los Ben Canaán, en el Valle del Jordán, sentían el corazón estallar esa noche, porque era distinta de todas las demás del año, era la noche de la festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto. Sarah, luciendo sus mejores galas, en su casa, que parecía una tacita de plata, esperaba a los invitados al banquete con todas las habitaciones adornadas con rosas de Galilea; con las mesas llenas de pastelillos y dulces de la Pascua; con el candelabro ritual despidiendo un brillo cegador y con todos los platos especiales a punto. Sarah, estaban esperando a los invitados al Séder, que al llegar Bruce Sutherland con Kitty, Sarah mirando con afectuosa bondad y ceremonialmente, dijo. Bienvenidos, nos honran con vuestra presencia. Dov, al llegar abrazó calurosamente a Sarah y Kitty y estrechó fuertemente la mano a Bruce Sutherland. Kitty, le hizo un saludo especial, apartándole hasta donde le permitía sus brazos y observando de pies a la cabeza, manifestó. ¡Mayor Dov Landau! ¡Cada vez que te veo más guapo! Sarah, triunfalmente por haber preparado la mesa para el Banquete de la Liberación, anunció. Ya pueden pasar a examinar la mesa del Seder. Y abrió la puerta del comedor. Y los encaminó a todos. Todos, sin tocar nada solo admirando, en coro. Dijeron. ¡Ooooh! ¡Wuaoooo! ¡Qué maravilla dios mío! Los vasos y los cubiertos de plata, utilizados con motivo de aquella fiesta, lanzaban destellos. En el centro de la mesa brillaban los candelabros y la copa de Elías. Delante de cada silla estaban varios vasos especiales. En la silla presidencial había un cojín. En el centro de la mesa, cerca de los candelabros, estaba el plato de oro del Séder, con los alimentos simbólicos. Sarah, después de un tiempo prudencial, los encaminó a todos al salón.
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De la papa al caviar capítulo 8 Parte 3- 4

Hola. Ya estoy de regreso para iniciar el capítulo ocho, tercera parte, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Don José al verme un tanto confundido, me recordó algunos puntos. El Éxodo es un libro basado en la fundación de Israel. Los descendientes hebreos y de religión judía, de diferentes países, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, abandonaron los ghetos y los campos de concentración para viajar a Palestina, pero el bloqueo naval británico los detuvieron y los llevaron a la Isla de Chipre. Ari, por haber sido mayor del ejército británico y aprovechando la orden de traslado, de los detenidos que sobre pasaban la capacidad del Campo Caraolos, al Campo Larnaca, logró desviar los camiones al otro lado de la isla y los embarcó en el barco Éxodo y zarpo rumbo a Palestina. El bloqueo naval británico lo detuvo. Ari iba a volar el barco si los británicos intentaban subir. El periodista Mark Park, alarmo al mundo acerca del pacto suicida y de la huelga de hambre. El mundo presionó a los británicos a ceder. Bruce Sutherland, con el amor a los judíos y Freddie Caldwell, con el odio. Ari Ben Canaán con el amor a Dafna y David Ben Ami, con el amor a Jordana. Kitty, con el amor de madre hacia Karen. Karen, con el amor a su padre. Dov, con el odio a los británicos por enviarlo a Chipre. Barak y Sarah, con la no violencia. Akiva con la violencia y agresión extrema. Harriet Saltzman, con la beneficencia. Ernest Lieberman, con la cultura. David Ben Gurión, con la representación del sionismo en Palestina. Haifa y el Monte Carmelo, lugar de entrada. Jaffa, centro de operaciones del sionismo. Jerusalén y el Monte Scopus, centro médico con la mayoría de los hospitales y centros médicos de Palestina El Valle del Jordán, con las aldeas: Einor, fundada por Akiva. Yadel, fundada por Barak. Abuyesha, fundada por Kammal y heredada por Taha. Gandafna, fundada entre todas aldeas en honor a Dafna. Don José, al verme menos confundido, continuó. Los británicos después de la victoria del sionismo en la Isla Chipre, siguieron con el bloqueo naval a los judíos por el favoritismo a los árabes, de manera que, restringieron totalmente la inmigración judía y, además, intentaron el desarme del ejército y de las guerrillas. David Ben Ami, por la intensión británica y el abandono de Akiva, pasó a comandar a la unidad del ejército de la aldea Einor y Jordana que comandaba al ejército de niños en la aldea Gandafna, por celos, imponía tareas difíciles a Karen: ordeñar la leche a las vacas, limpiar fusiles, escalar montañas y dormir en las tiendas de los campamentos, tareas forzadas que movieron a Kitty a que gestione con el doctor Ernest Lieberman, para tomarla como su asistente; y cuando estaban felices trabajando y viviendo juntas, se enteraron que el informe del Comité Especial para Palestina, pese a conceder a los árabes la mayor parte de Palestina, tres a uno, no fue aceptado por los árabes ni por los británicos, solo por los judíos, dado que, para el optimista doctor Lieberman, por algo se comenzaba. Y cuando el sopor de la rutina hacía ver la pasividad de la estatua de Dafna, la beligerancia de Jordana, la ausencia de Ari y de Dov, llegó el brigadier Bruce Sutherland a Gandafna. Al brigadier Bruce Sutherland, después de los sucesos de Chipre, le llegó pronta y calladamente la orden de pasar a la reserva y por tener descendencia judía, por parte de madre, le trasladaron a Palestina. Estableciéndose en el Monte Canaán, a cuatro kilómetros de Safed, en la entrada del Valle de Jordán, en una amplia y preciosa villa con un terreno nivelado, que él, logro convertirlo en un lozano jardín coronado por cuatrocientos rosales de Galilea. Al llegarle la orden, del cuartel general de Jerusalén, el general Haven Hurst, le pedía que evalúe la potencia bélica de cada población judía en el Valle del Jordán desde el sur del Mar de Galilea hasta la frontera con el Líbano. Y, después de visitar al sur del Mar de Galilea, a la aldea Shoshonna, visitó la parte Oeste del Mar de Galilea, Tiberiades, Nazaret, Rosh Pinna, Canaán, Safed, Hazor, y luego visito el norte del Mar de Galilea, o sea, visito a las aldeas del Valle del Río Jordán: Einor, Yadel, Abyuyesha, Gandafna, el muro Ester, el Monte Tel Hai y la frontera con el Líbano. En la aldea, Gandafna, el doctor Lieberman le atendió y, a la vez, le presentó a Kitty y Karen, a quienes las reconoció y entablaron una gran amistad. Kitty, aprovechó la ocasión para pedirle que le permitiese ir con los muchachos más aplicados a visitar su villa y la población de Safed; y después de poco tiempo, entre el general y la enfermera establecieron firmes lazos de amistad. Sutherland, después del reconocimiento de las fuerzas del Norte, regresó a casa. Y Sutherland sorprendido, pregunto. ¿Cuánto tiempo lleva en Palestina, Freddie? El mayor Freddie Caldwell, con ciertas ínfulas de superioridad, respondió. He llegado hace poco al cuartel general de Jerusalén y estoy en Información, actuando de enlace con la División de Investigación Criminal, porque vamos a hacerles la guerra al ejército y a las guerrillas judías, y el general Haven Hurst, me ha pedido que le visite personalmente porque estamos evacuando de Palestina a todos los ingleses que no son necesarios, dado que, él no podrá proteger su seguridad personal. Sutherland, haciéndose como que Haven Hurst no le había ordenado ninguna misión y antes que le pregunte sus planes, dijo. Mayor Caldwell, dígale al general Haven Hurst, que sus órdenes, serán cumplidas inmediatamente. Caldwell, creyendo haber asustado al despreciable Sutherland, entre tanto se dirigía al campamento del cuartel de Safed, saco en claro que Sutherland era cómplice del ejército judío y de las guerrillas. Al pasar por el campamento de Safed, un soldado le pidió que se presente en las oficinas del inspector de la División de Investigación Criminal. Freddie Caldwell, mirando al reloj, preguntó. ¿Inspector que necesita? El inspector, convencido que sería más seguro trasladar al detenido en el carro de Caldwell que en un convoy, dijo. Tengo aquí a un muchacho judío que quisiera llevar al cuartel General de Jerusalén para que lo interroguen, dado que, pertenece a las fuerzas guerrilleras. Caldwell, con el muchacho tendido en la parte trasera del carro y un soldado armado vigilándole, admiraba a Hitler porque sabía cómo ajustar las cuentas a los judíos. Al entrar al poblado árabe, fortaleza de los Husseini, delante del café, le empujaron al muchacho para que caiga en la calle y escaparon a toda velocidad hacia Jerusalén. Un miembro del grupo guerrillero, estaba presente en aquel café y vio todo. Ben Salomón, después de una hora estaba sin vida, mutilado y decapitado. Y veinte árabes, riendo a carcajadas, se retrataron en grupo alrededor del que tenía la cabeza, cogiéndola por el cabello, para que la fotografía sirva de advertencia de lo que les ocurriría tarde o temprano a todos los judíos. El general sir Arnold Haven Hurst, furioso y paseando a grandes zancadas en el cuartel de Jerusalén, decía. El mayor Fred Caldwell, ha cometido un error funesto. Akiva Ben Canaán, jefe del grupo Irgun, con Dov Landau como miembro, por sus antecedentes y habilidades entró a formar parte del operativo para vengar la muerte de Ben Salomón. El general sir Arnold Haven Hurst, recibió la noticia sobre el cadáver de Freddie Caldwell que había aparecido sobre el Monte Sión, con el retrato de Ben Salomón. Don José para sacarme del ambiente terrorista en Jerusalén pasó, al frente oeste del Río Jordán, más arriba de la aldea árabe Abyuyesha, a la aldea Gandafna.
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De la papa al caviar capítulo 8 parte 2- 4

Hola. Ya estoy de regreso para iniciar el capítulo ocho, segunda parte, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Ari, alojándola en la pensión del bosque de los pinos y aprovechando el taxi para regresar a la ciudad, pidió. Kitty, descanse un poco y esté lista para la cena. Kitty, rebosaba de entusiasmo y de gozo, por la buena atención de Ari y por el encanto del panorama, casas con estilo árabe, arborización apropiada, calles con alumbrado brillante, industrias grandes y, en general, con un aspecto moderno mucho más que Atenas o Salónica, comparaba con el lugar donde ella trabajaba antes de ir a Chipre. Ari, al regresar con el carro, la llevó a un restaurante de la cumbre misma del Monte Carmelo, desde donde se contemplaba todo. La sensación de encontrarse en tierra extraña desapareció en buena parte cuando el camarero que les servía se dirigió a ella en inglés y media docena de conocidos de Ari se pararon sucesivamente en su mesa a saludarlo. Ari, mientras tomaban unas copitas de coñac, después de la comida, mostrándose cortés, dijo. Todavía no le he dado las gracias del modo que se debe. Kitty, agradecida, respondió. No es preciso que me las dé de palabra, dado que, me las está dando de otro modo muy agradable. Ari, contento porque no tuvo que hablar, sirvió otra copita y brindó por la amistad de los dos. Kitty, alzando la copa, brindo por la paz. Y haciendo tintinear las copas, los dos, a la vez, se sirvieron y antes de terminar, una onda explosiva sacudió el restaurante, resquebrajando algunos platos de encima de las mesas. Un segundo después, vieron una enorme esfera de llamas subiendo amenazadora hacia el cielo. Vinieron en seguida una serie de nuevas explosiones que hicieron temblar el edificio. Y se levantó una gritería: ¡La refinería de petróleo! ¡Han alcanzado la refinería! ¡Es una incursión de los guerrilleros judíos! Ari, interpretando que las explosiones son la pirotecnia que le ofreció su tío Akiva, cogió a Kitty de la mano, y dijo. Salgamos de aquí que dentro de diez minutos, todo el Monte Carmelo será un hormiguero de soldados ingleses, vamos a la pensión del bosque de los pinos. Don José, sonriendo pícaramente, dijo. Dejemos a Ari y Kitty en las alturas del Monte Carmelo, al frente este del Mar Mediterráneo, para pasar a la profundidad del Valle del Jordán, al límite este de Palestina, a la aldea judía Yadel. Karen, en primera fila tenía al frente a Barak, Sarah y Jordana Ben Canaán, al árabe Taha y al doctor Ernest Lieberman, y, entre tanto, se concentraba para escuchar atenta el discurso de Barak Ben Canaán, mentalmente se trasladó a su infancia, cuando era una niña de siete años, en la cuidad Colonia Alemania, y la vida era una maravilla con mi papá, el famoso profesor Johann Clement y mamá, Miriam Clement y mis hermanitos: el mayor y el recién nacido, pero la vida se volvió una pesadilla en el año 1938 cuando se desataron las atrocidades verbales, las acusaciones y las insinuaciones escritas, el boicot a los negocios y a los profesionales hebreos, las humillaciones públicas con las palizas, el tirar de las barbas a los judíos, el terror nocturno, los campos de concentración y la vigilancia de la Gestapo para callar toda voz de protesta. Papá con todo esto y por el pánico de poder evitar el holocausto inminente, tuvo que acudir a la Mossad Aliyah Bet a pedir auxilio y dijo que Ari Ben Canaan le había ayudado para poder salir de Alemania pero a diferentes lugares. A la hora de partir, mi padre me dio un rápido abrazo y me subió al tren, entre tanto subía, me volví para lanzar la muñeca de trapo a papá diciendo que ella cuidará de él. El viaje en el tren me aturdió pero al destino, Aalborg, Dinamarca. Los Hansen eran mucho más viejos que mis padres y no tenían hijos. Y recordó que Aage y Meta Hansen le dieron el calor humano necesario para vivir, le enseñaron la religión cristiana y educaron en los mejores colegios y en academias, que en el ballet, con la danza Cascanueces, fui requerida por la mejor academia de danza de Copenhague, la capital de Dinamarca. Y dejó el pasado suyo para entrar al pasado de los Ben Canaán. En el año 135, nuestro antepasado, Bar de Kojba se levantó contra el Imperio Romano, pero fue aniquilado y los que alcanzaron a huir se fueron donde pudieron y, al pasar el tiempo por la noción del bien comunitario y la religión, lograron construir comunidades judías en todo el mundo. Tuvo que pasar miles de años para que los franceses, basados en la noción del bien universal, se levantaron con la Revolución Francesa, en el año 1789, y forjaron el reconocimiento de la dignidad y los derechos de todos. En Rusia, noventa años después, en el año 1880, se volvió a restringir los derechos y se excitó el odio contra los que profesaban la religión judía, simplemente, por sospechar que los de descendencia hebrea habían participado en la muerte del Zar. Situación política rusa que dio señales a los judíos pudientes para organizarse a nivel mundial con el movimiento sionista para crear el Estado Judío, y, en el año 1882, comenzaron a comprar tierras en Palestina para fundar las primeras colonias agrícolas. La familia Ben Canaán, vivía en el Gueto de Zhitomir y fue humillada con la muerte del padre de familia y con el ultraje bárbaro, a la madre. Los del Gueto de Zhitomir, los de la iglesia judía y los del sionismo, justificaron el motivo para que los hermanos Ben Canaán hayan vengado las atrocidades, y, además, sabían que el tribunal ruso, por la muerte del director del colegio por ser el encargado principal de la persecución a los judíos, aplicaría la pena de muerte a los hermanos Ben Canaán, de manera que, les facilitaron el escape de Rusia. Barak, con 16 años y Akiva con 14 años, en los inicios del año 1884, abandonaron Zhitomir y se dirigieron a Palestina. Los hermanos Ben Canaán por trabajar en las colonias agrícolas judías, haciendo de todo, se convirtieron en hombres ejemplares de un nuevo tipo de judíos que gozaban de la capacidad, jamás conocida por los musulmanes y cristianos, para generar soluciones que resuelvan los problemas sociales, mediante el proceso de la propuesta y la contrapropuesta, aunque entre ellos no funcionaba aquel proceso. Barak, creía que para convivir con los turcos y los árabes solo era cuestión de entenderlos; y Akiva, creía que para convivir con los turcos y los árabes era cuestión de pelear mejor que ellos. El sionismo, en el año 1902, creó el Fondo Nacional Judío, el Banco Anglo Palestino, la Oficina Palestina en Jaffa, con el objetivo de aumentar la población, de manera que, contrató a los hermanos Ben Canaán. La compra de tierras, le asignaron a Barak, y la enseñanza del cultivo, a Akiva. Akiva, inició la enseñanza en las primeras colonias agrícolas, en la llanura de Jezreel, con sentido técnico y competitivo; pero encontró judíos descontentos debido a que los árabes les obligaban a que les entreguen la cuarta parte de las cosechas por la protección de las tribus beduinas. Los hermanos Ben Canaán, a pesar de ideas diferentes de protección, armaron la guardia judía.
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De la papa al caviar capítulo 8 Parte 1- 4

Hola. Ya estoy de regreso para iniciar el capítulo ocho, primera parte, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 8 El día martes 17 de abril, a las seis de la mañana, mi esposa, me sorprendió con caricias amorosas, que al comenzar a corresponder eróticamente, con voz baja y dulce, dijo. La noche del jueves, voy a ofrecer a la familia Arauz una cena en casa. Me pareció bien, el maravilloso gesto, pero me disgustó, que ella haya decidido sola, y como rayaba el alba y para no comenzar mal el día, callé. Ella, asumiendo que estoy de acuerdo, por aquello de que, él que calla otorga, con voz de dictadora, decretó. Tienes que comportarte cuidadoso y exacto, para el cumplimiento de los deberes sociales; moderar esos aires de encumbramiento, para no causar, disgustos a nadie; ser tolerante, con los gustos, caprichos y debilidades de los invitados; debes estar atento, cordial, complaciente y privarte de tus gustos y comodidades para complacer a los gustos y comodidades de la familia invitada; y tienes que vestirte con ropa impecable, llevarla con garbo y elegancia para poner en el ánimo la simpatía y buen humor para merecer la admiración y estima de la familia Arauz. Decreto que hizo que me moleste y que desaparezca la poca alegría de las caricias amorosas y, para poner en el ánimo el estado alegre y comenzar bien el día, sin decir palabra me levanté para ir a caminar con el perro. Al bajar por los primeros peldaños de las escaleras, despacio y sin rencor, escuché a mi esposa, decir. ¡No se debe correr, en las escaleras! Conteniéndome la indignación con más prisa bajé y recorrí la sala y el comedor y pasé a la cocina, abrí la puerta con fuerza, salí al patio trasero y me dirigí a la perrera a sacar al perro pero estaba desperezándose: se estiraba cuán largo es entre tanto emitía aullidos soñolientos y luego pasó al retoce echado panza arriba restregándose el lomo, y, entre tanto esperaba con disgusto la gana del perro, escuché sonar, en la flauta traversa, la bella melodía “Para Elisa” interpretada por mi hija Claudia. Con el ánimo recobrando el estado alegre disfrutaba de la música pero escuche, a la vez, sonar al piano con la misma canción, que al parecer, enojó a la flautista que dejó de sonar la flauta. Cuando al perro le dio la gana que le saque, Claudia apareció en el patio, vestida de veterinaria para aplicarle la medicina para las pulgas, garrapatas y mosquitos. Sujetaba al perro para que Claudia, con el pulverizador aplique las medicinas, entre tanto, le pedí que perdone a su hermana menor por la interrupción en la flauta traversa, y sonriendo, dijo. Me puse en la flauta para motivarla, para que discipline a los músculos de las manos para la finura en la fuerza, coordinación y movimientos precisos con más práctica, dedicación, concentración, paciencia y fe. Sorprendido, porque no fue interrupción como yo supuse sino motivación, no sabía que decir; y después de la atomización entre los dos lo tranquilizamos para que se mantenga quieto; y, entre tanto, le pregunté acerca del grado de conocimiento bíblico de la familia Arauz, y Claudia, tranquilamente, respondió. Don José Arauz, ha trabajado en la Radio Trans mundial, en la Isla Bonaire, trasmitiendo, el Evangelio de Jesucristo, para los cristianos del norte de Sudamérica y del caribe en los idiomas: inglés y español; los conocimientos de Ari, no lo sé, pero si sé, que en la iglesia evangélica usa la Kipá, o sea, la gorrita que cubre solo la corona, para el culto y la oración; y los conocimientos de Patricia y Josué, son como los míos, o sea, los que están basados más bien por las enseñanzas religiosas de la casa y del colegio que por las de la Iglesia Cristiana. ¡Ay mi Dios! Los conocimientos de Don José, me preocuparon. Claudia, al percatarse de mi preocupación, sonriendo, dijo. Papá, para conversar agradablemente con los cristianos que saben, no hay que meterse en la parte del culto sino en los tiempos bíblicos que son, el de la creación, el edénico, antediluviano, postdiluviano, patriarcal, legal, eclesiástico y mesiánico. Finalmente, Claudia, se fue, y yo, entre tanto, bañaba al perro, recordaba susurrando los tiempos de la biblia: Creación. Edénico. Antediluviano. Postdiluviano. Patriarcal. Legal. Eclesiástico. Mesiánico. Cuando llegué al trabajo, entre tanto gestionaban papeles, susurraba los tiempos bíblicos: Creación. Edénico. Antediluviano. Postdiluviano. Patriarcal. Legal. Eclesiástico y Mesiánico. Y repetía en el otro sentido: Mesiánico. Eclesiástico. Legal. Patriarcal. Postdiluviano. Antediluviano. Edénico. Creación. Y volvía a repetir y repetir hasta que me aprendí de memoria. El día Jueves, diecinueve de abril del año dos mil uno, al comenzar la noche, la familia Arauz: Don José, Ari y su esposa Anita, Patricia y Josué, llegaron puntuales y, entre otros, comentarios bonitos, escuché decir a Don José, que Dios por su gracia, me ha bendecido con una vivienda con estilo, en un lugar maravilloso y apartado de la ciudad. En la sala les di la bienvenida y las atenciones preliminares con un carácter elevado y serio; y manteniendo esa sensación maravillosa de alta etiqueta, les invité a conocer los diferentes ambientes de la casa, que en el recorrido, se dieron las pequeñas asociaciones: en el área de la piscina, se ubicaron Ari y Josué; en los jardines: Nelly, Patricia, Claudia, Gabriela y Anita; Y Don José y Tobías, o sea, yo, nos ubicamos en el área de la pérgola en el punto que podía ver tanto al área de la piscina, al del jardín con la pintoresca pileta, de manera que, podía observar los movimientos de todos. Don José me hizo una broma de buen gusto, al decirme que tendré dificultad para entrar al cielo, haciendo alusión a lo que dijo Jesús a sus discípulos, que era difícil que un rico entrara en el cielo, lo que me llevó a contarle que cuando tenía doce años me habían acusado de comunista. Don José al escuchar, comunismo, sintió que le tocaron las fibras íntimas, que sobreponiéndose a lo que yo manifestaba, comentó. Cuando yo estaba en la adolescencia, mi papá, por su encanto al comunismo, al enterarse que yo andaba encantado con la religión cristiana, me echó de la casa. Nelly, mi esposa, seguida por Ceferina Carvajal que traía en una elegante bandeja de vidrio grueso más plana que profunda con las esquinas interiores redondeadas, rebanadas de pan crocantes y calientes con una apetitosa salsa de caviar de berenjena con buen queso, que Don José, agradeciendo, comenzó a untar el caviar al pan y al probar, dijo. ¡Qué rico apelativo con su color, textura y sabor único! Nelly, entre tanto escuchaba la apreciación de Don José, me analizó mi estado de ánimo y como vio que era alegre, y no hostil, cortésmente, se retiró. Don José, cuando vio que Nelly, con Ceferina, estaba donde Ari y Josué, sonriendo, comentó. Mi hijo, Ari, se le va a comer todo lo de la bandeja a la Sra. Nelly. Recordé que debo estar atento, cordial y complaciente, de manera que, para tener tema de conversación, pregunté. ¿Cómo a si le puso el nombre Ari a su primer hijo? Le puse Ari, por el protagonista principal del libro Éxodo. Respondió. Al escuchar, Libro Éxodo, repasé a los personajes del libro pero no había leído el nombre Ari. Don José, erguido con su altura, ligeramente superior a la mía que es un metro setenta y seis centímetros, con su tez no muy clara, entre tanto limpiaba las migajas impregnadas en las comisuras de la boca con la servilleta, discretamente me hizo un estudio de mis conocimientos del tema, y dijo. Éxodo es un libro del escritor americano, León Uris, escrito en 1958 basado en la fundación de Israel, y con el nombre del barco que utilizaron para huir de la Isla Chipre, en el año 1947. Entre tanto, ubiqué al tiempo bíblico del Éxodo, como el Legal, don José, inició con la novela de León Uris. Los descendientes hebreos y de religión judía, de diferentes países, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, abandonaron los ghetos y los campos de detención de judíos, con la aspiración de llegar a Palestina a restablecer la patria para vivir liberados del temor y la miseria, pero el bloqueo naval británico en las costas de Palestina, los detenían y los llevaban al campo de refugiados judíos, en la isla de Chipre. Al escuchar abandonaron los ghetos, se me hizo preciso preguntar. ¿Qué es un ghueto? Gheto es un área de la ciudad separada para que vivan los judíos. Respondió pacientemente. Los sionistas en Chipre, de los cincuenta mil detenidos en el campo Caraolos, lograron sacar a seiscientas personas, trecientas mayores de edad y trescientos muchachos comprendidos entre los diez y los diecisiete años y los embarcaron en el buque Éxodo y partieron en secreto a Palestina, pero el Éxodo, con sus refugiados a bordo, fue descubierto antes de abandonar el puerto. El Éxodo permaneció anclado donde fue detenido desafiando todos los esfuerzos británicos por conseguir el desembarque. El comandante Ari Ben Canaán con un espíritu suicida y una bodega llena de dinamita, decidió volar el barco si los británicos intentaban subir. El periodista Mark Park utilizando el sensacionalismo de la prensa, alarmó al mundo acerca del pacto suicida y de la huelga de hambre declarada, al votar los alimentos al mar, y cada hora de huelga de hambre el mundo entero se enteraba, que a la hora 92, presionaron a los británicos a que cedan. Los británicos, Bruce Sutherland y Freddie Caldwell, presionaban para obligar a los judíos a llevar al barco a los muelles para regresarlos al campo de detención Caraolos. Los palestinos, Ari Ben Canaán con su cuasi cuñado, David Ben Ami, cuidaban de lo anímico a los pasajeros para mantener el espíritu suicida. La americana, Katherine Fremont, más conocida como Kitty, por ser la enfermera del campo Caraolos, cuida la salud de todos. La alemana, Karen Hansen, más conocida como Karen, sobresaliente entre los detenidos del campo, cuida a los niños de la salud aplicando la técnica del placebo, o sea, con la acción de la gracia de Dios. El polaco, Dov Landau, más conocido como Dov, sobresaliente entre los detenidos del campo, alimenta a los niños aplicando la técnica de alimentarse con la energía vital, o sea, al respirar hacerse la idea del sabor y la apariencia de aquello de lo que más deseaba comer. El americano, Mark Park, corresponsal del sindicato americano de noticias, escribía los reportajes y los hacía salir de Chipre de forma que llegue a la oficina del Sindicato de Noticias en París para que sea publicado al mundo. Ari, para motivarlos a seguir firmes en la huelga de hambre, dijo. Estamos manteniendo vivo el interés del mundo con la guerra de David contra Goliat, en versión 1946, aparentemente con nuestro coraje y nuestra fe. Pero las guerras no se ganan por el coraje y la fe, ni por el poder de las armas, sino por el poder de la inteligencia. Ahora mismo, no tenemos otro poder que el de la inteligencia para poder luchar contra los dueños de aquellos tanques y de aquellos barcos de guerra. Por el coraje y la fe de nuestros antepasados hemos vivido dos mil años recibiendo miserias y afrentas. Todos sabemos los riesgos que estamos corriendo. Y para ganar la lucha inteligentemente debemos estar dispuestos a luchar hasta con las fuerzas últimas. David, para motivarlos, manifestó. Si nuestros antepasados, por no saber luchar inteligentemente fueron dispersados hacia todas partes del mundo y, durante dos mil años, no han tenido la oportunidad de luchar por recobrar la nación, pero nosotros la tenemos y no debemos abandonar este barco, porque es la oportunidad para recobrar Israel. Kitty, trabajaba para cerrarle el paso a la muerte pero observó que no disponía de medicamentos, de agua ni de otros elementos necesarios para mantener a los chicos con buena salud, y para el colmo, el recurso más eficaz, el alimento, estaba prohibido. Ari, en el Éxodo con sus refugiados a bordo, vio a David con sus ayudantes, levantar el letrero que indicaba: La Huelga de Hambre entró a la Hora 100. Kitty, desesperada vio en la cubierta del Éxodo a setenta niños tendidos en estado de coma. Karen, tranquila vio que los niños aplicaban la técnica de alimentarse de la energía vital, siguiendo las enseñanzas de Dov. En los muelles del puerto de Chipre hubo protestas y en las filas del ejército ingles hubo insubordinación, porque los soldados no podían soportar más aquel espectáculo y pedían que les relevasen, aun a riesgo de ser llevados ante un Tribunal Militar. Los ojos de todos estaban fijos en el barco Éxodo. Kitty, para no caerse en la enfermería y sin que Karen la vea, avanzó tambaleante a la timonera, entró con las justas y, exhausta, se dejó caer sobre una silla, dado que, había trabajado sin interrupción durante cien horas y tenía la mente embotada y confusa. Ari, considerando que ella no estaba en la huelga de hambre, llenó una copa de coñac y, delicadamente, preguntó. ¿Kitty, está dispuesta a morir por el amor a Karen? Kitty, sintiéndose halagada por oír su nombre en el diminutivo en la voz de Ari, confirmando que estaba movida por el amor a Karen e ingiriendo el licor pausadamente para sentirlo, comentó. Karen es el vivo retrato de mi hija fallecida. Karen, al ver a Kitty entrar en la timonera donde estaba Ari, ella también buscó a Dov y se acostó junto a él. David, saco del bolsillo las cartas de Jordana Ben Canaán, que le entregó Ari al llegar, para leerlas y releerlas. Ari, sin dejarse intimidar, se negaba a entregarse y, al precio de la vida, exigía el permiso para que el barco, el viejo carguero, rebautizado como Éxodo, zarpe rumbo a Palestina, aunque tengan que pasar todo tipo de penurias. La autoridad británica le pide al general Bruce Sutherland que solucione el enfrentamiento según las sugerencias del mayor Freddie Calwell, pero el general Sutherland, se niega. Para el mayor Freddie Calwell, la autorización que zarpe el barco equivalía a hundirlo sin acusación alguna. En Chipre, Bruce Sutherland, es separado del cargo y viaja a Londres. El mundo entero reacciona y presionan a los británicos en todas partes. Los británicos autorizan al barco, Estrella de David, un viejo carguero, rebautizado como Éxodo, que zarpe a Palestina. Ari Ben Canaán, emocionado por el júbilo de todos, autoriza la atención a los pasajeros y la revisión y reparación del barco. Ari, con el barco Éxodo, después de pasar todo tipo de penurias, llegó al puerto de Haifa Palestina.
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De la papa al caviar capítulo 7 Parte 2-2

Escondido en el bosque descansaba sentado sobre un árbol caído con la mirada fija a la isla, contemplaba a las aves como lo hacían los aficionados que decían reconocer las distintas especies por su plumaje o por el canto pero yo no reconocía nada y, en su lugar, logré el entendimiento sobre la motivación de mi hija para la conversión religiosa: la ilusión de evitar conflictos religiosos en el matrimonio para consagrar a sus vidas la felicidad completa. ¡Ay mi Dios! ¡Que visión equivocada de los conflictos! Los conflictos entre las parejas no son destructivos sino constructivos, porque contribuyen a fundamentar los criterios para que cobre existencia real la aspiración más elevada de la pareja: el advenimiento de un porvenir que proporcione a sus vidas la felicidad completa, como resultado de la integración corporal y sustancial de los dos, para, fortalecidos, buscar las oportunidades al transitar, libre y consentidamente, por las estructuras sociales integradoras pese a su realismo aplastante por las divisiones de clase, conflictos de interese y desigualdades de poder. Al avanzar a la casa con el esplendor de la gracia y el de la distinción del hombre bien dispuesto, recordaba los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, de Stephen Covey, que reforzaba a los factores sustentadores de la vida: seguridad, sabiduría, orientación y poder, por atender a los principios, tales como, la familia, la esposa, dinero, trabajo, iglesia, propiedades, placer, uno mismo, amigos y a los enemigos. Jajaja. A los enemigos, faltaba atenderlos. Al entrar, las encontré bajando las escaleras para ir a la cocina que, adoptando una expresión facial que manifieste alegría y ostentación con ritmo y distingo, hice propicia la ocasión para invitarlas a desayunar en Guayaquil en ciudadela Urdesa, en la Dulcería y Cafetería, La Palma, lo que causó gran alegría, que mi esposa, disimuladamente y de forma agradable, con la mano derecha empuñada y el dedo pulgar levantado, me indico que le gusta la invitación. Todas se volvieron a sus dormitorios a vestirse y yo al baño para no hacerlas esperar; y entre tanto me bañaba el teléfono sonó y sonó que intente salir envuelto en la toalla a contestar pero alguien contestó y, seguidamente, mi esposa entró avisarme que la mamá de Josué había fallecido. ¡Ay mi Dios! Me dije asimismo: La muerte engaño a mi hija Gabrielita, porque, muy convencida anoche nos dijo: La mamá de Josué ha mejorado en su salud, que muy pronto habrá recuperado su buena salud. Reunidos nuevamente pero impresionados dolorosamente por la mala noticia que de la invitación al desayuno nos olvidamos que improvisamos un desayuno: engaña estómago y entre tanto nos organizamos o a decir verdad nos organizó mi esposa. A las tres mujeres les toco ir a acompañar a Josué en el más triste de los deberes, que con dolor, turbación, silencio estático, aromas a encierro y medicinas, el tener que vestir a su madre llorando en silencio y conteniéndose para no llorar alto o gritando; y a mí me tocó cuidar la casa. Después de despedirlas, subí a mi estudio a redactar la nota de pesar, que lo expresé en estos términos: Josué, en nombre de los trabajadores de la empresa Ensocorp, por este medio de mayor circulación social te hacemos llegar nuestras sentidas condolencias por la pérdida de tu mamá. Sabemos que son momentos difíciles para ti y para tu familia, sin embargo, queremos que sepas que Dios en la creación del Universo y de la Tierra, también creo al hombre a su semejanza espiritual, varón y mujer, los creo; y en el paraíso los materializó del polvo de la tierra y con el aliento de vida, soplado en las narices, los sustanció para que cobren existencia como seres vivientes a fin de que con el sudor de sus frentes coman el pan hasta que vuelvan a la tierra, porque de ella fueron tomados; pues polvo son y a polvo volverán. Ante esta situación irreversible pediremos a Dios con rezos por el alma de tu mamá para que le tenga en el lugar de justicia y no en el de tormento con el fuego de calor que nosotros ni siquiera hemos imaginado, visto o sentido nunca jamás; y queremos que cuentes con el apoyo de todos nosotros tus compañeros de trabajo en la cristiana sepultura del cuerpo de tu mamá y además cuenta con nuestro apoyo para el desarrollo adecuado de tus labores hasta que asimiles que la vida continúa. La estructura de la nota de pesar ésta basada en la Biblia, en el primer libro del Antiguo Testamento, para que se entienda, como dice el científico Albert Einstein, “La Biblia una colección pero primitivas leyendas que son bastante infantiles”. Jesús les hablaba en parábolas: la de la oveja perdida, las diez vírgenes, la de los talentos, etc. pero llegó un momento que a los discípulos los confundía que hacían preguntas; y Jesús les confeso lo siguiente: “Les he dicho estas cosas poniéndoles comparaciones; pero viene la hora en que ya no les pondré más comparaciones, sino que les hablaré claramente acerca del Padre”. “Entonces dijeron sus discípulos: Ahora sí estás hablando claramente, sin usar comparaciones. Ahora vemos que sabes todas cosas y que no hay necesidad de que nadie te haga preguntas. Por esto creemos que has venido de Dios. Jesús les contesto: ¿Así que ahora creen?”
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De la papa al caviar capítulo 7 Parte 1-2

Capítulo 7 “Para tener enemigos no hace falta declarar una guerra; solo basta decir lo que se piensa” Desperté antes del amanecer del día catorce de abril del dos mil uno, consciente de haber conciliado con mi esposa en un viernes trece, día que, aunque se diga lo contrario, lo consideramos como de mala suerte; y sonriendo gozosamente, recordé: Después que las hijas se fueron al dormitorio y daban señales que dormían, adoptando el esplendor de la gracia y el de la distinción del hombre bien dispuesto para la conquista, retomamos la celebración íntima y con las luces apagadas, los cuerpos, por la atracción mutua y por los deseos apasionados, instintivamente se ensamblaron perfectamente y comenzaron a realizar movimientos y giros, en preciosa armonía, buscando, gozosamente, complacencias mutuas; y las almas coincidían en un mismo objetivo que, delirante, mi amada esposa, terminó. Sí, terminó el castigo por tener un corazón que perdona, de manera que le agradecí con caricias, besos, abrazos y con palabras dulces que sus oídos deseaban oír, y dije: Nelly del alma mía, gracias por abrir las puertas de tu corazón para que entre el más bello y verdadero amor. Después de la celebración íntima, mi esposa dormía plácidamente, que por su bella apariencia, esmerada limpieza, proporcionada silueta y respiración sosegada, tenía un aspecto angelical. Aspecto que parecía reflejar restablecimiento de la fuerza, la energía y el vigor del cuerpo y del alma; y muy feliz cuidaba de ella, obviamente, creyéndome el gran esposo que satisface sexualmente a su esposa y, a la vez, creyendo que con la conquista gloriosa y el placer espléndido, había restablecido al orgullo de mujer para que tenga la moral alta, ya que, la supuesta infidelidad, la mantenía con la moral baja. Mi motivación del reconocimiento de la dicha que pone en el ánimo el estado de la alegría fue desmotivado por la duda que me hizo sospechar que el aspecto satisfecho de mi esposa no era por ser un gran amante, sino por haber procedido, con mi hija Claudia: respetuoso a su singularidad y a sus derechos morales y legales a fin de que ella busque su felicidad, según su propio y peculiar punto de vista. Y en vez de poner en el ánimo el estado de alegría ponía tristeza porque mi esposa creía que yo estaba aplicando lo que habíamos leído juntos, en la Gran Enciclopedia Didáctica Ilustrada Salvat, Hombre y Sociedad, acerca de la Libertad y de la individualidad. Sospecha que llevó a recordar: La libertad implica un compromiso entre los derechos del individuo y los derechos de la sociedad. Cada individuo es único, dado que en algunos aspectos es distinto de cualquier otra persona. Pero la sociedad integra a los individuos sobre la base de lo que tienen en común, como lugar de residencia, lenguajes, raza o religión. En las sociedades liberales y democráticas, los individuos poseen derechos morales y legales derivados del reconocimiento y respeto a su singularidad; se limita el derecho del Estado a interferir en la vida de los individuos, y también la capacidad de éstos para inmiscuirse en la libertad de los demás. Continué recordando acerca de La libertad y la dignidad: El concepto de individualidad está íntimamente relacionado con el de libertad, que es el derecho de cada individuo a buscar su felicidad según su propio y peculiar punto de vista, con la menor interferencia posible por parte del Estado o de los demás. También recordé acerca de La individualidad como hecho científico: La idea de que cada miembro de la raza humana es único no es tan sólo una conjetura legal y moral, sino también un hecho científico y biológico. No hay dos personas con las mismas huellas dactilares, ni con la misma voz y tampoco con la misma disposición de los genes en los cromosomas del núcleo de cada célula del cuerpo; y la amplia variedad de diferencias innatas en el hombre se ve aumentada por la diversidad de circunstancias sociales en la que crece y que moldean su personalidad.
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De la papa al caviar capítulo 6 Parte 1- 1

Capítulo 6 En Guayaquil, el día lunes, nueve de abril del año dos mil uno, desperté con el alma asustada. Si, con el alma asustada por la ofensa a mi esposa con la sonrisa reveladora de mi conducta baja y ligera que perjudica a la perfección del alma y que para redimirla debía someterme al castigo aplicado con la desconfianza y la ley del hielo. Recordé que al regreso de la playa, por la desconfianza me acompañó mi hija Claudia, para que no me descarriara. Y en lo poco que habló. Dijo: Papá, haz envejecido, tienes más canas que antes. Eso te pasa por tener los pies presurosos para correr al mal, los ojos altivos, la lengua mentirosa y el corazón que maquina pasiones inicuas. No le dije nada a mi hija, pero en silencio yo mismo me decía: Mi hija por no saber de la Biblia, en vez de decir, lujuria, gula, codicia, pereza, ira, envidia y orgullo, dice: pies presurosos para correr al mal, ojos altivos, lengua mentirosa y corazón que maquina pasiones inicuas. Deje de recordar cosas desagradables para buscar la forma de perfeccionar el alma. Y reflexioné: La desconfianza y la ley del hielo era por supuestos y no por haber sido cogido infraganti en la infidelidad; y además solo intenté tirar canitas al aire porque las conquistas se interrumpieron, de manera que, seguía siendo íntegro con más virtudes que vicios; y el castigo, con la desconfianza y la aplicación del ley del hielo, tenía que ser cambiado por otro más llevadero por ser injusto. Con aquella intención de encontrar la forma para conseguir el cambio o la suspensión del castigo logré tranquilizar al alma; y continúe con el descanso del cuerpo y de la mente. Con el alma tranquila, me dejé llevar por la imaginación, como cuando era un niño, para disfrutar de las vivencias fantásticas, que volaba entre las cordilleras por el callejón interandino estirado cuán largo era con los brazos abiertos, mirando hacia abajo a los valles con ríos corrientosos y la naturaleza copiosa, de todas las provincias. Como ya había abandonado con donaire a la juventud para aceptar ser el adulto mayor, la imaginación presentó vivencias fantásticas en mi mundo personal dividido en dos: animal y racional, constituidos en reinos y empeñados en manejar y controlar la perfección del alma, de manera que las vivencias contenían vientos de guerra. El reino animal y el reino racional percibían lo que les rodeaba de una manera diferente, de manera que, lo que veía el reino animal eran unas cosas y lo que veía el reino racional eran otras cosas distintas; y por estos malos entendidos el ambiente presentaba aspectos bélicos que les obligaba a la preparación en las estrategias de combate, exhibición de poderío, maniobras de combate, planes de movilidad de las milicias y elegir el lugar apropiado para el combate. El reino animal, con el mandato de la naturaleza, deseaba alcanzar la perfección del alma, con el régimen totalitario de Dios del que no se puede escapar por la constante y eterna supervisión y vigilancia sobre la vida; y el reino racional, con el consentimiento de la razón, defendía la perfección del alma con el libre albedrío, el amor a Dios y el ejercicio del bien. El reino animal, puso de comandante al narcisismo, por su astucia, injusticia, egoísmo, osadía y severidad; y el reino racional, puso de comandante al objetivismo, por su sagacidad, equidad, benevolencia, valor y seriedad. El comandante narciso basado en el poderío de las facultades vegetativas, motrices y sensitivas, preparaba, bélicamente, a su ejército para el combate con autoritarismo, indiferencia, vanidad, avaricia, prepotencia, soberbia, voracidad y arrogancia. El comandante objetivo basado en el poderío de las facultades del entendimiento y de la voluntad, preparaba a su ejército para la guerra con altruismo, discernimiento, cooperación, creatividad, organización, estrategias, autocrítica y comprensión. El alma se ubicó en la sustancia gris del cerebro y se enteró que el espíritu enviaba información; y por no saber a quién, se asustó como nunca antes jamás. El comandante narciso al analizar a su ejército se percató que contaba con dos fuerzas bestiales como son la de la pulsión y las del instinto que las utilizó para la preparación en las estrategias de combate, exhibición de poderío y maniobras de combate. La fuerza de la pulsión organizada en unidades, por los méritos de la educación de la casa, una tras otra con los que se mueven por la altivez, arranques, impulsos, arrebatos y caprichos; y la fuerza del instinto, por los méritos de la educación primaria, con los que se mueven por la práctica, fanatismo, ambición, novelería y heroicidad. El reino racional al analizar a su ejército encontró también dos fuerzas racionales como son las del entendimiento y las de la voluntad, que las utilizó igual para la preparación en las estrategias de combate, exhibición de poderío y maniobras de combate. La fuerza del entendimiento organizada en unidades, por los méritos de la educación media, una tras otra, con los que se mueven por la eficiencia, racionalidad, criticidad, creatividad y éticidad; y la fuerza de la voluntad en unidades, por la noción universal del bien, con los que se mueven por las opciones, la aprobación, el esfuerzo, la deliberación y el consentimiento. El alma observó con recelo a la formación de los ejércitos para realizar la preparación de las estrategias de combate, exhibición de poderío y maniobras de combate. El comandante narciso hizo simulacros de movilidad a las unidades de la pulsión y las del instinto que consistía pasar por los lugares abiertos en el menor tiempo posible; y las unidades de la altivez, arranques, impulsos, arrebatos y caprichos, competían para que parezca de verdad con las unidades de la práctica, fanatismo, ambición, novelería y heroicidad. El comandante objetivo en el lugar del combate, con camuflajes confundía con la copiosa vegetación a las fuerzas del entendimiento y las de voluntad para tener ventaja por ocupar primero y para no tener que emprender un ataque temerario; y las unidades de la eficiencia, racionalidad, criticidad, creatividad y éticidad, hacían barricadas, trincheras, murallas y cercados competiendo con las unidades de las opciones, aprobación, esfuerzo, deliberación y consentimiento. El espíritu, utilizando el sentido último de las cosas, enviaba mensajes, tras mensajes sobre las jerarquías de las tropas, la coordinación de las comunicaciones y la transmisión de órdenes. El alma por no saber el destino de los mensajes seguía asustada; y cuando supo que no era para ninguno de los reinos, se tranquilizó. El espíritu, por conectarse con la divinidad, logró detectar las causas que mueven a los reinos a la tensión: En el reino animal existía un desequilibrio de los humores: colérico, melancólicos, sanguíneo y flemático. Desequilibrio que afecta al desarrollo de la personalidad; y en el reino racional encontró que la percepción no era pensada, sino intuitiva. El alma puso a funcionar sus facultades: apetitivas, emocionales, sabias, imaginativas e intencionales, para tomar partido, diplomáticamente, a fin de investigar a los reinos a ver si estaban consciente de lo que había detectado el espíritu. El alma en el punto de las preguntas comenzó con esta: ¿Cuál es la causa que genera la tensión permanente entre los reinos? El reino animal, argumentó que la tensión es por falta de su evolución, ya que, seguía, casi, casi en su estado natural, porque la racionalidad piensa después que suceden las cosas; y las consecuencias son desfavorables a la buena salud porque afectan a la funcionalidad de los sistemas y al desarrollo de la personalidad. El reino racional, argumentó que la tensión se debía a la falta de reconocimiento del reino animal, porque los conocimientos teóricos han sido fundados en la intuición, mediante la práctica con disciplina, dedicación, concentración y paciencia, para la percepción inmediata de lo necesario, sin pensar. El alma, entendiendo que los malos entendidos eran la causa de la tensión, volvió a preguntar: ¿Cuáles son sus exigencias para dejar la tensión y vivir en armonía y civilizadamente? El reino animal para no llegar al combate exigía dos cosas: una guía apropiada, para seguir hacia la vida con propósitos, sin yerros; y una vigilancia constante, en cada momento de la vida, para ser el lugar apropiado para el perfeccionamiento del alma. El reino racional aseguró que siempre orienta hacia la convivencia responsable para la realización personal y el desarrollo social con acciones humanas que contienen aspectos relacionados a la perfección del alma mediante el amor a Dios y el ejercicio del bien. El alma con las exigencias de los reinos: el régimen totalitario de Dios, por parte de reino animal; y régimen del libro albedrio, por parte del reino racional, pidió un debate a los dos comandantes. El alma reunida, con el reino animal y el racional, les manifestó: Mi situación actual es imperfecta debido a la tensión permanente de los reinos por los malos entendidos: el reino animal y el reino racional perciben lo que les rodea de una manera diferente. Lo que ve el reino animal son unas cosas y lo que ve el racional son otras cosas distintas, lo que genera los malos entendidos; entonces los dos reinos sacaron a sus comandantes a defender sus posiciones. El comandante objetivo, con humildad, confesó su ignorancia. El comandante narciso, ostentosamente aseveró tener conocimiento de todo. El comandante objetivo, serenamente manifestó que él sólo tiene preguntas. El comandante narciso, inquietamente presumió que tiene respuestas para todo. El comandante objetivo, gentilmente invitó a ejercitar la razón. El comandante narciso, dominadoramente ordenó a dejarse llevar por la voluntad de Dios. El comandante objetivo, cordialmente pidió a dudar de todo. El comandante narciso, autoritariamente exigió a aceptar todo por fe. El comandante objetivo, prudentemente declaró que él no evidencia la vida eterna. El comandante narciso, convencido afirmó su aspiración a la vida eterna. El comandante objetivo, lucidamente demandó a ser responsables de los actos. El comandante narciso, confiadamente aseguró estar limpio de todo pecado por el sacrificio de Jesucristo. El comandante objetivo, diligentemente se comprometió a hacer planes y dirigir los pasos para tener una vida digna de vivirse. El comandante narciso, desenfrenadamente expresó que él hace los planes y que pone en las manos de Dios. El espíritu, al ver la dificultad del alma porque sus facultades: apetitivas, emocionales, sabias, imaginativas e intencionales, no proporcionaría la solución al problema de la tensión de los reinos, intervino. Y manifestó: El problema de los reinos no está en los malos entendidos; sino en la falta de criterios para formular los juicios o definir las cosas por alguna de sus cualidades. Los criterios están en las diferentes filosofías: En lógica, la consistencia, es un criterio. En la teoría del conocimiento, la evidencia de los sentidos, la comparación y la razón, son criterios. En la especulación abstracta, la correspondencia, la representación y la coherencia. En ética, el placer, la calidad de deseable, el deber, la conciencia y la felicidad. En la estética, el interés, la satisfacción, el goce, la utilidad y la armonía. Y en la religión, la evidencia de la fe, la revelación y los milagros. Y las cualidades, más fundamentales de la investigación filosófica, entre otras, son: la validez, la verdad, la bondad, la justicia, la virtud y la belleza. El alma con el espíritu analizaron las posiciones expuestas por los comandantes y encontraron lo siguiente: El reino racional se basaba en los criterios: en la consistencia, encontrada en la lógica; en la evidencia de los sentidos, la comparación y la razón, encontrada en la teoría del conocimiento; en la correspondencia, la representación y la coherencia, encontrada la especulación abstracta; en el placer, la calidad de deseable, el deber, la conciencia y la felicidad, encontrada en la ética; en el interés, la satisfacción, el goce, la utilidad y la armonía, encontrada en la estética. Y el reino animal se basaba en los criterios de la fe, la revelación y los milagros, encontrados en la religión. El espíritu, utilizando el sentido último de las cosas y el alma con sus facultades: apetitivas, emocionales, sabias, imaginativas e intencionales, concluyeron declarando lo siguiente: El reino mejor orientado es el animal por estar igual a igual con el reino racional utilizando únicamente los criterios de la religión: la fe, la revelación y los milagros. El reino racional para una elevada pauta de conducta, necesita, también, de los criterios de la religión para que observe las normas legales del Estado de derecho y a las buenas costumbres y creencias sociales. Dejé las vivencias imaginarias con sus problemas y soluciones fantásticas para seguir con la intención de encontrar la forma para conseguir el cambio o la suspensión del castigo
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De la papa al caviar capítulo 5 Parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para entrar al capítulo cinco, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 5. Después de dos días del torrencial aguacero, al despertar, busqué a mi esposa para darle el mañanero, pero ya no estaba en la cama, y, sin mucho esfuerzo, la localicé, por el murmullo, de la animada conversación, con las hijas, que fui a buscarlas, para darle el mañanero saludo con la canción que cantábamos siempre con devoción y para motivarlas a cantar, les dije: “Buenos días Señor Jesús. Buenos días por darnos luz. Buenos días a toda tu creación. Buenos te digo en devoción”. Me regresé a mi cama porque ellas no estaban con el ánimo alegre, pero yo, si, estaba con el ánimo alegre, y no por llevarles la contraria, sino porque me daban ganas de cantar y de reírme con toda el alma. Al regresar a la cama, pensé en los cincuenta y un años, que pesaban sobre mí, pero me sentía, como nunca antes por el reforzamiento de la facultad de la crítica y en el mejoramiento del método del proceso de la información; lucidez mental que me indicaba las máximas a seguir: Ser paciente para perseverar en lo sensato y obtener la plenitud de la dicha. Ser prevenido para recibir de las causas consecuencias propicias para el disfrute del buen vivir. Y también me indicaba, la lucidez mental, lo que debo evitar: Los inquietos se deleitan en lo extravagante y alimentan a la desgracia. Los caprichosos por las consecuencias desfavorables se lamentan cuando ya, el lamentar, no sirve para nada. La proyección de mi esencia: ser paciente para obtener la plenitud de la dicha y ser prevenido para el disfrute del buen vivir, no era la causa de mi alegría, sino las emociones de mis componentes físicos y psicológicos expresadas en mi personalidad pacificadora; y orgulloso recordé el ascenso de la personalidad del rasgo desafiador al pacificador. Personalidad desafiadora con la que hice frente a las circunstancias adversas, cuyas vivencias impresionantes, en vez de empequeñecer, la engrandecieron con el rasgo más alto, el pacificador; y me puse hacer memoria de las circunstancias adversas últimas. La primera, fue la pesadilla donde las mujeres protestaban por el abuso verbal de los hombres, y decían: Por cualquier cosa que hacía la esposa, sin consultar al esposo, la recriminaba, haciendo que se sienta culpable, criticando por sus faltas e intimidando con insultos, gritos, sarcasmos, culpabilidad y subestimándola. La segunda, fue la corrupción con el feriado bancario y la dolarización, donde los políticos robaron al pueblo para pagar a los financiadores de la campaña política, sin importarles la migración de la población, la recesión económica, el desempleo, la pobreza y la indigencia. Y la tercera, fue el torrencial aguacero donde la naturaleza con su poderío me dejó desvalido con el susto, sobresalto, impresión, ansiedad, miedo, terror, horror y pánico. Totalmente convencido de que por poseer la personalidad pacificadora, sí, por poseer la personalidad pacificadora nada ni nadie podrá modificar mi personalidad nunca jamás; y sonriendo con todo el alma entré al baño y me puse a cantar.
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De la papa al caviar capítulo 4 Parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para entrar al capítulo cuatro, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 4 Al llegar a la casa, me cuadré para entrar al garaje, pero, por desertar de mis amigos, sentía cargo de conciencia y en vez de bajar a abrir la puerta, me puse a deliberar, a meditar y a analizar las consecuencias que resultarán del abandono descortés pero, en vez de deducir las consecuencias, encontré un buen argumento para no regresar. A ver, a ver, para justificar a una acción irrespetuosa no hay argumento que valga. Protestó la vocecita de la conciencia. Y sin hacerle caso a aquella vocecita resumí el susodicho argumento, en lo siguiente: Mis amigos por estar centrados en sus experiencias vividas en la crisis económica y política, condenaban y censuraban a los políticos banqueros por sus desgracias y a mí me subestimaban porque decían que tuve suerte. La ejecución del sinnúmero de cosas bien hechas no es por suerte sino por conocimiento y la subestimación al saber, también, es un irrespeto. A ver, a ver, no se debe pagar mal con mal. Protestó, otra vez, la vocecita de la conciencia. La razón con su supremacía convirtió al bien y al mal en positivo y negativo, y concluyó: Todo es un cálculo matemático y en su ley, los signos iguales, dan resultados positivos; y, aliviado del cargo de conciencia di por terminado la atención a los amigos y entré. Al cerrar la puerta hice conciencia de la gravedad de la crisis económica y política que, por haber realizado un montón de cosas bien hechas, el feriado bancario y la dolarización no me arrebató los bienes y, con cierto orgullo, me dio por valorar a la casa tanto por su costo como por su utilidad para la vida y, ligeramente, me puse a observarla: Comencé con los cerramientos que la resguardaban y observé a los de los lados y al de la parte de atrás, que eran de paredes altas revestidas con piedras decorativas y de bases amuralladas; y los del frente eran de pilares altos con enrejados de hierro forjado de formas distinguidas. Observé el patio delantero con sus palmas de copa, árboles frutales, plantas con flores y césped con un verdor que invitaba a acostarse, los patios laterales, el uno, era el garaje y el otro, área de césped con un caminito de forma caprichosa en medio; y el patio trasero con barbacoa, pérgola, pileta, piscina, baños turcos y carpas. Continué observando a la casa en su interior y se veían grandes y preciosos los sillones, a la mesita del centro con adornos muy delicados, a la lámpara colgando con los brazos con sus respectivos focos, al comedor con mesa rectangular con capacidad para seis personas, a la cocina confortablemente y amoblada y lavandería; y, por la escalera en tres niveles con escalones de fina madera, amplios descansos y barandilla color verde y negro jaspeado, subí al piso superior y observé a las salitas de entretenimiento y a los dormitorios. Al tratar de puntualizar cómo había realizado el montón de cosas bien hechas comencé atribuyendo al actuar centrado en los principios que refuerzan los factores sustentadores de la vida que los nombre: poder, dinero, seguridad, trabajo, sabiduría, propiedades, orientación, placer, amigos, enemigos, familia, iglesia, cónyuge y uno mismo, pero los nombre mesclados: principios y factores. Al razonar que tenía mala la memoria, la vocecita de la conciencia preguntó: ¿mala memoria? o ¿alzhéimer? Ni mala memoria ni alzhéimer, de manera que, separé primero a los factores sustentadores de la vida: la seguridad, sabiduría, orientación y el poder y luego a los principios: el dinero, trabajo, propiedades, placer, uno mismo, amigos, enemigos, familia, iglesia y cónyuge. Y para dejar según el libro de “Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, de Stephen Covey, los ordené: Los principios son: el dinero, trabajo, propiedades, placer, uno mismo, amigos, enemigos, familia, iglesia y cónyuge. Y los factores sustentadores de la vida son: la seguridad, sabiduría, orientación y el poder. Contento tenía ganas de decir: ¡Gracias mi Dios! Pero aquello me pareció como que la memoria sufrió un daño y que Dios, por su gracia, la reparó, pero sabía que no funciona así porque Dios la hizo perfecta solo que hay que vigorizarla con el ejercicio de la razón. Al poner a vigorizar la memoria recordé que para reforzar a los factores sustentadores de la vida, o sea, a la seguridad, sabiduría, orientación y al poder, debía dar la atención necesaria a todos los principios, entonces revisé, a que principios le había dado la atención debida: al dinero, trabajo, propiedades y cónyuge, o sea, a la esposa e hijas les atendían todos los días y a los amigos, acababa de atenderlos; y revisé a los principios que faltaban de atenderlos a la familia, iglesia, al placer, a mí mismo y a los enemigos. Después de saber los principios que faltaba de atenderlos, hice propicia la ocasión para atenderme a mí mismo.
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De la papa al caviar capítulo 3 Parte 1-1

Hola. Ya estoy de regreso para entrar al capítulo tres, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobías Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 3 Como funcionó el aprendizaje de la gerencia en tiempos difíciles de Peter Drucker, el mayor filósofo de la administración del siglo XX, para superar la crisis económica, me decidí a poner en práctica el aprendizaje de “Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, de Stephen Covey, para centrado en los principios, reforzar los factores sustentadores de la vida, debilitados por la conmoción social. A ver, si me acuerdo lo que dije: Centrado en los principios desarrollar los factores sustentadores de la vida. Y ¿cuáles son esos principios y esos factores sustentadores de la vida? Los principios son: el dinero, trabajo, propiedades, placer, uno mismo, amigos, enemigos, familia, iglesia y cónyuge. Y los factores sustentadores de la vida son: la seguridad, sabiduría, orientación y el poder. En Guayaquil, centrado en los principios pasaron los tres meses sin sucesos impactantes y al entrar al mes de abril, hice propicia a la ocasión para reforzar a los factores sustentadores de la vida, dando la atención necesaria a cada uno de los principios, de manera que, comencé con los amigos. Logré hacer los contactos y quedamos, con los amigos vecinos, a reunirnos, el jueves 5 de abril del 2001, a las cuatro de la tarde, en las canchas del Club de la urbanización Lago de Capeira. En la oficina, a primera hora, hice despachos diligentemente para estar libre a las tres de la tarde porque tenía que ir a la casa, ubicada al frente sur de la cancha, a equiparme para jugar tenis. A la hora indicada, dejé la fábrica y salí a la vía Daule rumbo al Lago de Capeira, zona norte, lado oeste de la ciudad de Guayaquil. Entre tanto conducía entusiasmado, me ensimisme en los recuerdos, sí, me sumí en los recuerdos para reproducir de los amigos en las reuniones con las amigas y amigos en las diferentes casas en los buenos tiempos pero me detuve en la reunión que se dio por la invitación de la apreciada amiga Cecilia de Haylock, apellido que, por no saber inglés, se me hace difícil de pronunciar, a ver si, castellanizando, lo hago mejor: Cecilia de “Jaylock”. Sí, ahí está mejor. Invitación hecha para celebrar su cumpleaños.
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De la papa al caviar capítulo 2 Parte 2-2

Arrancamos el trabajo con mi plan donde mis ideas, con la práctica, se materialicen en hechos; y los resultados iniciales fueron más de los deseados porque las acciones cumplían el requisito de satisfacer a las exigencias del manejo y control de los procesos a fin de que se desarrollen conforme a lo planeado y para mejorar los estándares existentes, pero el gobierno, en marzo del año 1999, decretó feriado bancario y congelación de todos los depósitos e inversión bursátil; y en aquella situación social económica donde las ideas no se combaten con ideas, sino con hechos, tuve que basarme en la práctica de mi esposa que como maestra que fue decía que: la práctica hace al maestro.
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De la papa al caviar Capítulo 2 Parte 1-2

Hola. Ya estoy de regreso para entrar al capítulo dos, del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobias Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Capítulo 2 Mi familia compuesta por un hombre y tres mujeres. Como hombre de la casa ambicionaba con la posición superior, soñaba con el miedo del poder de la mujer, contemplaba la fuerza cósmica perfecta, intentaba la meditación para prevenir el estrés y me enteraba de los sucesos pasados basado en la Biblia, historia universal y nacional; Mi esposa, la gran mujer detrás del gran hombre y lideresa de las dos hijas con esa complicidad de apoyo y respaldo entre ellas, con cualidades físicas que les dan belleza extraordinaria y aspectos esenciales que marcan la tendencia actual de la belleza. Después de los saludos respetuosos y cariñosos me pidieron que me prepare para desayunar; aquello implicaba eliminación de las malas ideas, moral en alto, ordenamiento racional de los hábitos, limpieza e impetuosidad para aportar a lo bueno. La mesa, estaba engalanada de mantel largo, flores y con trastos los necesarios de la mejor vajilla: cevicheras, tazas y vasos con sus respectivos platos, ensaladeras, salseras, azucarera, hielera, fuentes y bandejas, tetera, lechera y jarras con refrescos. Y según yo, íbamos a desayunar con los calentados, pero me premiaron con ceviches de camarón y pescado acompañado de plátano en patacones y chifle, maíz en canguil y tostado, café, refrescos y postre. Al ver el plátano, en patacones calientito, por mi autenticidad propia de mis instintos primarios, me daban ganas de meter mano, pero me detuve, para aplicar los modales delicados propios de personas con dignidad, decoro, elegancia, benevolencia, consideración y respeto. Por ser el jefe del hogar y el primer día del año me pidieron agradecer a Dios. Y con la cabeza doblegada, los ojos cerrados, agradecí por el nuevo año y otras situaciones; y callé esperando que digan: amen. Nelly, mi esposa, dijo: Señor bendice los alimentos para que sean de buen provecho, en nombre de Jesucristo. Y todas al unísono, dijeron: ¡Amen! Y, mirando a todas, de forma agradable y con una señal corporal de respeto, di por iniciado el desayuno. Comenzamos a servirnos con un carácter serio y elevado; entre tanto comíamos, tenía ganas de contarles acerca del ideal de ascender a la posición superior con el que desperté, pero pensé que podían confundir, como que se tratara de trabajo, porque los temas políticos, religiosos, deportivos y de trabajo, estaban prohibidos topar en las comidas.
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De la papa al caviar capítulo 1 parte 3-3

Hola. Ya estoy de regreso para continuar con el capítulo uno, en las escenas de la búsqueda de la causa que puso en la mente la ambición de ascender a la posición superior, del del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobias Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. El grupo de la mayoría perdió la paciencia y se fue encima del grupo de la minoría y yo quede en medio, asustado con desesperación. Asustado por soñar con las mujeres bondadosas de mi familia Rosero como que todas estuvieran vivas y asustado por las mujeres hostiles desconocidas que me acusaban de narcisista y que vaticinaron mi desdicha en el futuro. Estaba seguro que el sueño resultó por recordar esos fragmentos de los tratos machistas en los tiempos pasados y por la asociación con las mujeres de mi familia que nunca pensaron que el hombre era la cabeza de la mujer; y, obviamente, tuvieron problemas con los maridos por los hábitos machistas pero nunca se dejaron y vivieron hermosamente vinculados. Estaba seguro que las vivencias del sueño reforzaban a las facultades críticas y a la forma del proceso de la información. La aspiración de la superioridad humana resultó porque había escuchado mencionar a mi esposa y la ambición de ascender a la posición superior porque estaba latente en la mente; y pensé que la aspiración y la ambición eran lo mismo solo que la aspiración de mi esposa era consciente y mi ambición inconsciente. Antes de la pesadilla había procesado la información de la ambición inconsciente suponiendo que se trataba de la fase superior de la felicidad para completarla y, obviamente, para dormirme lo incorporé al plan del año 1999 y hasta le puse fecha tope, el 14 de diciembre, día de mi cumpleaños. Asombrado por la ligereza y, a la vez, preocupado por los efectos de la abundante pirotecnia quemada en la fiesta, me hice una pregunta a mi conciencia: Las facultades críticas y la forma del proceso de la información: ¿estaban sanas o afectadas? La respuesta de la conciencia fue inmediata: Afectadas. Y muy afectadas. ¡Ay mi Dios! La conciencia completo la respuesta: Afectadas. Y muy afectadas por el sueño. El fin en mente: ascender a la posición superior, conscientemente, sabía que fue armado inconscientemente; pero lo que no sabía era lo que motivó y si las consecuencias serían favorables o desfavorables. Como faltaba para amanecer, seguí acostado para completar el reposo, si, quería seguir con el reposo y no deseaba dormir, de manera que, acomodé las almohadas, una sobre la otra, pegadas al espaldar de la cama y mullido en las almohadas completa el reposo y para no dormir me interesé en averiguar la causa y sus consecuencias posibles de la ambición de ascender a la posición superior. Estirado totalmente reposaba mi cuerpo y mentalmente intentaba averiguar con los pensamientos, la imaginación, los supuestos y con la autoilusión consciente, pero no conseguí nada, de manera que, quise averiguar con la meditación; pero no podía meditar por estar acompañado y no me quedo otra cosa que salir al balcón para, en la comodidad de la hamaca, ponerme a meditar para averiguar. Sentado en la cama comencé a ejercitar las articulaciones con movimientos suaves para el calentamiento y escuchando resonar los huesos, susurrando me decía: No debo hacer ruido, para evitar despertar a mi esposa que dormía placenteramente. Me paré para ejercitar las articulaciones del cuello y de los hombros y me di cuenta que ya estaba claro, de modo que, primero, corrí las cortinas de la ventana del lado de la punta de la Península Santa Elena y, luego, las cortinas de la ventana del lado de las aguas del Océano Pacífico; y como observaba desde un quinto piso, y último, del edificio Territorial, ubicado a tres kilómetros del final, el paisaje lucía precioso por la claridad del alba: la franja de tierra estrecha, terminada en punta aguda y con un cerro que rompía las olas y dividía al agua para armar el Mar Bravo por el Oeste y a la Bahía Santa Elena por el Este. La ciudad de Salinas por el lado oeste está rodeada de las aguas del Mar Bravo, el aeropuerto militar y las minas de sal y por lado este está rodeada por las aguas de la Bahía Santa Elena donde están, por la punta los cuarteles de las Fuerzas Armadas Ecuatorianas y a continuación los edificios y playa del Barrio Chipipe, en el rompe olas está el Salinas Yacht Club, los edificios y playa del centro de la ciudad, los edificios sin playa del Barrio San Lorenzo, la pampa petrolera, puerto y pueblo Santa Rosa, las casas dignas y con estilo, el hotel y el edificio en el malecón del Barrio las Conchas, todos los edificios altos enfilados por la ribera de la bahía resaltaban, sobre todo, sus ventanales de vidrio y su diferenciación del uno del otro por los preciosos colores. Sonriendo recordé que el piso lo compré en la playa de la Región Costa, Zona Occidental de la Provincia del Guayas, lejos del lugar de mi residencia, a 160 kilómetros de la ciudad de Guayaquil, para el reposo. Listo para salir al balcón, me dirigí hacia la puerta, entre tanto caminaba, observé la humanidad de mi esposa estirada cuán larga es, que me dispuse a cubrirla con la sábana de excitantes colores, al hacerlo, sentí sensaciones que impulsan a quedarse en la cama, para el goce sexual, pero tenía que meditar y salí del cuarto y entré al pasillo separador de los dormitorios y, al pasar por el interruptor, apagué la luz. Caminé rumbo al balcón para la meditación, procurando no despertar a mis dos hijas. Y al paso por la cocina prendí la hornilla para hervir agua en la tetera, en el comedor y la sala, primero quité las seguridades a la puerta principal para que entre el personal de servicio sin hacer ruido y, finalmente, abrí el ventanal, para pasar al balcón; y enseguida estaba con las aguas de la Bahía de Santa Elena, frente a mis ojos. Observando por encima de las paredes con balaustres, fantaseando con los barcos, dije: Lo primero es lo primero. Contar a los barcos a ver si están todos, ya que, estaban fondeados cargando gasolina de la refinería de la vecina Ciudad La Libertad, pero me resultó difícil contarlos que conté y reconté a ver si me había equivocado, pero, definitivamente, faltaban dos para completar los diecisiete de siempre.
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De la papa al caviar capítulo 1 Parte 2-3

Hola. Ya estoy de regreso para continuar con el capítulo uno, en las escenas del sueño del libro, De la papa al caviar, escrito por Tobias Sebastián Palacios Rosero en Guayaquil Ecuador Sudamérica. Sobrellevando la angustia y el dolor del ultraje, aunque tenía ganas de sacudirla y gritarla, pero por los deseos del goce sexual, pasé a explicarle: Esposa del alma mía, la molestia causada fue para evitar asfixiarme debajo de la sábana por estar soñando cosas que producen angustia y temor... Dejé la explicación, porque caí en cuenta que estaba, profundamente dormida. Olvidé el ultraje para recuperar la personalidad en el rasgo superior, ya que, en el sueño la tenía por el piso, y contento, exclamé: Qué bueno que desperté porque fue angustioso y desesperante soñar estar modificando la personalidad por la alegría y por el sufrimiento en medio de dos grupos de mujeres en desacuerdo. ¿El sueño se inició? ¡Sí! ¡Claro! ¿El sueño se inició? ¡Ay mi Dios! ¡A ver, a ver! El sueño se inició cuando… Cuando estaba en el reposo del rebelde, haciendo conciencia que era un hombre admirado y estimado socialmente y, a la vez, me deleitaba engreídamente por el encumbramiento, respetabilidad y reputación alcanzada; y elevé el sentido de la admiración y estima social al recibir una invitación enviada por el Movimiento Feminista. Invitación que me llevó a confirmar que gozaba de la admiración y estima de las mujeres por ser inteligente y agradable, además, por mis juicios verdaderos con palabras bonitas basados en principios sensatos, rectos, buenos y en la responsabilidad con los deberes morales; pero el eslogan, del Movimiento Feminista: mujeres al poder, por aludir a una aspiración inalcanzable, tuve que averiguar sobres las conquistas. Después de la averiguación, a decir verdad, me impresionaron, a tal grado que sentí modificación de la personalidad; pero como tenía la conciencia limpia, y el que no debe no teme, volví a sentir a la personalidad fija. La modificación de la personalidad me dejó impresionable que, en el trayecto, mientras conducía un flamante y deportivo auto, repasé las conquistas del movimiento feminista, pensando en voz alta: El sufragio universal de la mujer, los derechos iguales entre hombres y mujeres, la inclusión de la mujer en el campo laboral, el control de la natalidad, la abolición de la discriminación por las diferencia psicológicas y culturales, la terminación de la explotación laboral y el acoso sexual. Conquistas que me dejaron con miedo; y este estado susceptible se convirtió en un desestimador de la autoestima que parecía que la personalidad perdía altura gradualmente. Al llegar a la dirección indicada, estaba un enorme edificio de fantástica arquitectura, todo de vidrio, acero inoxidable y mármol blanco brillante. En el ascensor pulsé el botón que decía: último piso, al salir, vi el letrero: Mujeres al poder, en un discreto tono metálico en las puertas acristaladas a la entrada del apartamento grande y lujoso por su rica arquitectura, edificación sobria y preciosa. Al entrar al lugar inmenso de vidrio y acero con sólidos mostradores de mármol mate y piedra gris para que atiendan unas chicas atractivas y vestidas impecables que, sinceramente, me intimidaron, pero a la chica que me dijo: Buenos días. Le dije: Buenísimos. Ocurrencia que la motivó a sonreír amablemente y a colocarme, diligentemente, por el cuello la cinta sujetadora del gafete identificador, pero a más de diligente, con un calorcito humano que deseaba que se demore colocando la cinta sujetadora de la credencial. En otra sala estaba la seguridad: guardias elegantes pero por dentro del saco cubiertas con verdaderos blindajes, y lindas también, que al ver la credencial, con un saludo reverente, se limitaron a verme pasar. Antes de llegar a la sala de conferencias eché una mirada al gafete identificador y caí en cuenta que, en vez de decir invitado, decía conferencista, pero como resultó de más categoría alargué el paso; y antes de enfrentarme a las guías me volvió la intimidación; y una de ellas me pidió que le permita guiarme, que con un ademán y una mímica accedí, porque no me salía palabra alguna y entre tanto era guiado a voluntad, escuche a la mujer disertadora, decir: Fue práctica normal de los hombres, por cualquier cosa que hacía la mujer y a ellos no les gustaba, ponerlas bajo un temporal de críticas, amonestaciones y reprimendas. Enunciado que me pareció compuesto por juicios falsos y palabras bonitas pero que igual me puso nervioso y desencantador que decreció, aún más, la autoestima y, consecuentemente, la personalidad perdía altura. Al pasar por donde estaban las mujeres invitadas adopté arrogancia para no mirarlas y atender a la disertante, y escuche que decía:
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