¡Últimas horas! Disfruta de 1 año de Premium al 40% de dto ¡Lo quiero!

Podcast
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
5
20
Estos son los auidos de los Cuentos de mi libro que ya teneis de venta en Amazon.
Mis Cuentos Prestados
Estos son los auidos de los Cuentos de mi libro que ya teneis de venta en Amazon.
Mis Cuentos Prestados
Suelta el vaso
Episode in
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
Un psicólogo, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua y preguntó:
– ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El psicólogo respondió:
- El peso absoluto no es importante.
- Depende de cuánto tiempo lo sostengo.
- Si lo sostengo un minuto, no es problema.
- Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo.
- Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
- El peso del vaso no cambia, es siempre el mismo.
- Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, y más difícil de soportar se vuelve.
Las preocupaciones, los pensamientos negativos, el resentimiento, son como el vaso de agua.
Si piensas en ellos un rato, no pasa nada.
Si piensas en ellos todo el día, empiezan a doler.
Y si piensas en ellos toda la semana, acabarás sintiéndote paralizado, e incapaz de hacer nada.
¡Acuérdate de soltar el vaso!
este cuento y muchos más están en mi libro, Mis Cuentos Prestados, de venta en amazon para todo el mundo.
Regalar cultura es lo mejor que puedes hacer.
Se inquebrantable, invencible, cree siempre en ti y pásatelo pirata
Nos vemos en los bares
Chao familia
01:13
Papi ¿Cuánto me quieres?
Episode in
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
El día que mi María José nació, en verdad no sentí gran alegría, porque la decepción que sentía, parecía ser más grande que el gran acontecimiento que representa tener una hija.
¡Yo quería un varón!
A los dos días de haber nacido fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.
En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisita de mi María José y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura.
Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi María José.
Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de María José y yo también sentía gran afecto por la niña, que era la razón más grande para vivir de Randolf según aseguraba él mismo.
Una tarde, estaba mi familia y la de Randolf haciendo un picnic a la orilla de un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos escuchábamos:
- Papi... Cuando cumpla quince años ¿Cuál será mi regalo?
-Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?
- Bueno papito... Tú siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto alas a los relojes.
La conversación se extendía y todos participamos de ella. Al caer el sol regre- samos a nuestras casas.
Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba María José, quien ya tenía catorce años.
Randolf con gran orgullo me mostraba las calificaciones de María José, eran notas impresionantes y felicité al dichoso papá.
Fue un domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando María José tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de inmediato para que no cayera...
Ya instalados en la iglesia, vimos como María José fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento.
La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.
Allí permaneció por 10 días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente a su corazón, pero no era algo definitivo, ya que deberían practicar otras pruebas para dar un diagnóstico.
Los días iban pasando, Randolph renunció a su trabajo para dedicarse al cui- dado de María José, su madre quería hacerlo, pero decidieron que ella traba- jaría pues sus ingresos eran superiores.
Una mañana Randolph se encontraba al lado de su hija cuando ella le pregun- tó:
- Voy a morir, ¿no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?
-No mi amor no vas a morir, Dios que es tan grande no permitiría que pierda lo que más he amado sobre este mundo. - Respondió el padre.
- ¿Las personas cuando mueren van a algún lugar papá? ¿Pueden ver desde lo alto a su familia? ¿Sabes si pueden volver?
Bueno hija en verdad nadie ha regresado para contar algo sobre ello, pero si yo muriera no te dejaría sola, estando en el más allá buscaría la manera de co- municarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para venir a verte.
- ¿Al viento y como lo harías?
- No tengo la menor idea hijita solo sé que si algún día muero sentirás que estoy contigo cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.
Ese mismo día por la tarde llamaron a Randolph. El asunto era grave, su hija se estaba muriendo, necesitaban un corazón pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días más.
Un corazón, ¿dónde hallar un corazón? lo vendería en la farmacia, acaso en el supermercado o en una de esas grandes tiendas que propagan por radio o en internet. Dios mío un corazón, pero dónde.
Ese mismo mes, María José cumpliría 15 añitos. Y fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos y parecía que las cosas iban a cambiar.
El domingo por la tarde ya María José estaba operada, todo salió como los médicos habían planeado, éxito total.
Sin embargo, Randolph no había vuelto por el hospital y María José lo extra- ñaba muchísimo.
Su mamá le decía que todo estaba muy bien y que su papito sería el que tra- bajaría para sostener a la familia a partir de ahora.
María José permaneció en el hospital por 15 días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicie- ron.
Al llegar a casa todos se sentaron en su enorme sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre:
“María José hija de mi corazón, al momento de leer mi carta ya debes tener 15 años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron.
No puedes imaginarte ni remotamente cuánto lamento no estar a tu lado en este instante, cuando supe que vas a morir decidí dar respuesta a una pre- gunta que me hiciste cuando tenías 10 añitos y a la cual no respondí.
Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por ti hija mía, te regalo mi vida entera sin condición alguna para que hagas con ella lo que quieras. Vive hija, te amo con todo mi corazón.”
María José lloró todo el día y toda la noche.
Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá, lloró como nadie lo ha hecho y susurró:
- Papá ahora puedo comprender cuánto me amabas, yo también te amaba y nunca te lo dije. Ahora comprendo la importancia de decir te amo y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces.
En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algu- nas hojas y florecillas y una suave brisa rozó las mejillas de María José, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lágrimas de su rostro, se levantó y emprendió el regreso a su hogar.
Este cuento lo tienes en mi libro Mis Cuentos Prestados, lo puedes comprar en amazon para todo el mundo. Si lo haces sube un video etiquetándome y yo te haré un dúo. Un abrazo muy fuerte
y ya sabes nunca dejes de decirle a esa persona cuánto la quieres, la vida puede cambiar en un minuto.
Se inquebrantable. Invencible siempre que en tiy pásatelo pirata.
Recuerda que la vida es muy corta como para beber mal vino
Lo vemos en los bares, chao. Familia.
05:40
El amor de una princesa
Episode in
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente.
Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día de ese muro.
Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real.
Pero claro, al primer frío, la mitad se fue. Cuando empezaron los calores, se fue la mitad de la otra mitad. Cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue.
Habían empezado el primero de enero y cuando entró de nuevo diciembre, empezaron otra vez los fríos, y solamente quedó un joven.
Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena.
Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro esperando pacientemente que pasaran los 365 días.
La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho aguantaba, empezó a mirarlo con los ojos de que este hombre quizá la quisiera de verdad.
Lo había espiado en octubre, había pasado a su lado en noviembre y en diciembre, disfrazada de campesina, le había dejado algo de comida y bebida.
Lo había visto en sus ojos, se había dado cuenta de su mirada sincera. Enton- ces ella le dijo al rey:
- Papá, creo que esta vez vas a tener boda, este hombre realmente me quiere.
El rey se puso contento y empezó a preparar todo lo necesario para la boda. Y había mandado a la guardia real que el 1º de Enero cuando se cumplieran los 365 días, fueran donde el para llevarlo a palacio para hablar con él.
Todo estaba preparado, todo el pueblo esperaba ansioso el 1º de Enero.
La noche del 31 de diciembre, después de pasar en ese muro 364 noches allí, pasando hambre y frío. El joven, ese último día, se levantó y se fue.
Él fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y la madre le dijo:
- Hijo, querías tanto a la princesa, estuviste allí 365 días y 364 noches. ¿Qué pasó? ¿No pudiste aguantar más?
Y el hijo contestó:
- Sabes qué madre, me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo.
- Y a pesar de todo eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor y pudiendo hacerlo, no fue capaz de evitarme una noche de sufrimiento.
Alguien que no es capaz de evitarme una noche de sufrimiento no merece de mi amor ¿verdad mamá?
Este cuento lo tienes en mi libro Mis Cuentos Prestados, de venta en amazon.
Cómpralo y cuando lo tengas sube un video y etiquétame para hacerte un duo.
Si la persona que está a tu lado y está en su mano evitarte dolor no lo hace, es porque todo se ha terminado.
Estamos aquí para dar, para compartir, para ayudar, para echar una mano, porque un mundo mejor es posible y depende de ti y de mí.
Se inquebrantable invencible siempre cree en ti y pásatelo pirata
Recuerda que la vida es muy corta como para beber mal vino.
Nos vemos en los bares
Chao familia
03:08
El amor y sus sacrificios
Episode in
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
Hace tiempo escuché la historia de una pareja que se conocía de toda la vida, desde niños y al llegar a la mayoría de edad se casaron.
Todo el pueblo estaba encantado con esa boda.
Ella era rubia con una hermosa cabellera que le llegaba hasta la cintura. El at- lético y fuerte. Y se fueron a vivir juntos a una cabaña a las afueras del pueblo.
Al llegar el primer aniversario habían pasado un año tan felices que ella quiso hacerle un regalo que nunca olvidara.
Ella fue al pueblo con las monedas que había ahorrado, buscó por todas las tiendas hasta que llegó a una joyería, vio una preciosa cadena de oro y se acor- dó de que el único objeto de valor que él tenía, el único bien material que él apreciaba, era un reloj de oro que su abuelo le regaló.
Todas las noches él acariciaba ese reloj y escuchaba su tic-tac como si oyera hablar a su abuelo. Así que decidió comprar esa cadena. Pero cuando preguntó el precio era más de lo que podía pagar.
Volvía a su casa cabizbaja y al pasar por la peluquería vio un cartel que ponía:
[SE COMPRA PELO NATURAL]
Su larga y rubia cabellera podía hacer posible la compra de la cadena; entró, preguntó y vio que si se dejaba el pelo muy muy corto podría comprar ese regalo para su amado esposo.
Qué importaba ese sacrificio por la persona amada, ella no se cortaba el pelo desde los 15 años, pero no se lo pensó dos veces.
Así que el día del aniversario, a primera hora ella bajó al pueblo, se dirigió a la peluquería, se dejó el pelo casi al cero, cogió el dinero y compró la cadena.
El relojero emocionado por el detalle de ella le regaló un pañuelo para que se cubriera la cabeza.
Llegó a casa, la pareja se abrazó, se dijeron cuánto se amaban y ella sacó la caja donde estaba la cadena, el subió a la habitación y bajó con una caja de cartón con el regalo para ella.
Abrieron muy despacio y emocionados sus regalos, dentro de la caja de ella había dos enormes peines que él había comprado vendiendo el reloj de su abuelo.
Conviene pensar que es inútil el sacrificio y que aun cuando uno lo justifique por amor, que eso no sea su unidad de medida.
El amor no se mide por lo que somos capaces de sacrificar sino por el tiempo que disfrutamos juntos.
El verdadero amor no exige sacrificios.
Este cuento le tienes en mi libro Mis Cuentos Prestados, está de venta en Amazon.
Cómpralo y cuando lo tengas haz un video, súbelo etiquetándome y yo te haré un dúo.
Mil gracias por tu apoyo.
Se inquebrantable invencible siempre cree en ti y pásatelo pirata
Recuerda que la vida es muy corta como para beber mal vino.
Nos vemos en los bares
Chao familia
02:37
Vivir el Presente
Episode in
Audios de mi libro Mis Cuentos Prestados
Mi amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levantó un paquete en- vuelto en papel de seda.
- Esto -dijo- no es un simple paquete, es lencería.
Retiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje.
- Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace ocho o nueve años.
Nunca lo usó; lo estaba guardando para una «ocasión especial». Bueno... Creo que ésta es la ocasión.
Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con el resto de ropa que iba a llevar a la funeraria.
Su esposa acababa de morir. Volviéndose hacia mí, dijo:
- No guardes nada para una ocasión especial.
Todavía estoy pensando en esas palabras... ¡Han cambiado mi vida!
Ahora estoy leyendo más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro el paisaje sin fijarme en las malas hierbas del jardín.
Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.
He comprendido que la vida debe ser un patrón de experiencias para disfru- tar, no para sobrevivir.
Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días y me pongo mi chaqueta nueva para ir al supermercado. Ya no guardo mi mejor perfume para fiestas especiales; lo uso cada vez que me apetece hacerlo.
Las frases «Algún día...» y «Uno de estos días...» están desapareciendo de mi vocabulario.
Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora.
No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sa- bido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera.
Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos.
A lo mejor hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y ha- cer las paces por posibles enojos del pasado.
Me gusta pensar que hubiera ido a restaurantes de comida china, su favorita.
Son esas pequeñas cosas dejadas sin hacer las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas.
Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto «algún día...»
Enojado porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir «uno de estos días...».
Enojado y triste porque no les dije a mis hijos, a mis padres, a mis hermanos y a mis amigos, con suficiente frecuencia, cuánto los amo.
Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras vidas.
Y cada mañana me digo a mí mismo que este día es especial... Cada día, cada hora, cada minuto... Es especial.
Este cuento le tienes en mi libro Mis Cuentos Prestados, de venta en amazón para todo el mundo.
Es un cuento, pero también es una realidad. Dime, ¿Cuántas veces dices mañana lo hago?
¿No crees que es hora ya de vivir el presente y disfrutar de todo lo bueno que nos rodea?
Deja el móvil y dile a esa persona que está a tu lado todo lo que no le has dicho porque esperabas un mejor momento
Coge este momento y hazlo espectacular.
Compra mi libro Mis cuentos prestados en amazon, súbelo y etiquétame para hacerte un dúo
Se inquebrantable invencible siempre cree en ti y pásatelo pirata
Recuerda que la vida es muy corta como para beber mal vino.
Nos vemos en los bares
Chao familia
03:02
More of Carlos Canal CCS View more
Jim Rhon
Audios del mentor de mentores, Jim Rhon.
Escuchar estos auidos te ayudarán en tu cambio, como me ayudan a mi Updated
Cuentos Prestados
Cuentos con mensaje que nos ayudan en el día a día a crecer como personas y disfrutar de lo que nos rodea. Updated
You may also like View more
Tú decides cómo quieres ser
Aquí tienes herramientas de Coaching emocional para tomar las riendas de tu vida. Si no te gusta cómo reaccionas o no te sientes feliz, con este podcast conseguirás una autoestima saludable y lograrás descubrir lo que vales, resolver tu dependencia emocional, superar tus miedos o tu ansiedad, y hacer que tu soledad o tus fracasos dejen de ser un problema. Te hablaré de proyecto de vida, autonomía, bienestar, motivación, respetarte y conocerte mejor… todo lo que necesites para sentirte muy orgulloso/a de ti. Ya es hora de dejar las preocupaciones, que tu corazón deje de estar encogido y te sientas libre. Soy Mercedes Cobo, psicóloga colegiada M-23793, creadora de www.emocioteca.com, 633 74 52 77. Updated




