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DANIELLE STEEL, LA AMANTE
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DANIELLE STEEL, LA AMANTE

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THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR

MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ

LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN

RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE

QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE.

DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.



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THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR

MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ

LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN

RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE

QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE.

DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.


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CAPITULO 1

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 2

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 3

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 4

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 5

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 6

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITUO 7

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 8

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 9

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 10

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 11

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 12

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 13

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 14

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 15

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 16

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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CAPITULO 17

17 THEO ACOMETIÓ SU TRABAJO CON ENERGÍA RENOVÁDA DESPUÉS DE HABER ESTÁDO EN PARÍS. ESTABA ENTUSIASMÁDO CON SU PRÓXIMA EXPOSICIÓN Y QUERÍA TERMINAR UNA NUEVA OBRA PARA LA OCASIÓN. VER A NATASA TAMBIÉN LE HABÍA ANIMÁDO. SEGUÍA SIENDO LA MISMA, TAN MÁGICA, ETÉREA Y CAUTIVÁDORA, Y SIN EMBARGO AHORA TENÍA UNA VIDA DE VERDÁD, O QUERÍA TENERLA, Y ESTABA INTENTANDO FORJÁRSELA. NO LA LLAMÓ AL NÚMERO QUE ELLA LE HABÍA DÁDO. SI QUERÍA HABLAR CON ÉL, LE LLAMARÍA ELLA, SE DIJO. PERO NO LO HIZO. NO SUPO NÁDA DE NATASA EN TODO EL MES DE NOVIEMBRE. MARC SE DEJABA CAER POR ALLÍ DE VEZ EN CÚÁNDO PARA TOMARSE UN DESCANSO DE SU PROPIO TRABAJO. HABÍA ACEPTÁDO UN GRAN ENCARGO PARA UN MUSEO LOCAL Y LO ESTABA HACIENDO BIEN. PROMETIÓ IR A PARÍS EN ESA OCASIÓN PARA LA EXPOSICIÓN DE THEO. TAMBIÉN SU MÁDRE ESTABA EN PARÍS. GABRIEL Y ELLA SE ESTABAN DIVIRTIENDO Y DISFRUTANDO DE LA CIUDÁD. SEGUÍA DICIENDO QUE VOLVERÍA PRONTO A CASA, PERO ESTABAN RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO E INCLUSO SOLTABAN INDIRECTAS SOBRE CASARSE EN PRIMAVERA, ALGO QUE A SUS HIJOS LES PARECÍA MARAVILLOSO. A FINALES DE NOVIEMBRE HUBO UNA TREMENDA OLA DE FRÍO EN EL SUR, EL SUELO SE HELABA CÁDA MAÑANA Y EL ÚLTIMO DÍA DEL MES CAYÓ UNA LIGERA NEVÁDA. AQUELLO LE HABRÍA PARECIDO BONITO, PERO EN SU ESTUDIO NO HABÍA CALEFACCIÓN Y SIEMPRE TENÍA LAS MANOS HELÁDAS, CON LO CÚÁL LE COSTABA PINTAR. JUSTO DESPUÉS DE ANOCHECER, REGRESABA EN BICICLETA DE ECHAR UN VISTAZO AL VACÍO RESTAURANTE CÚÁNDO AL LLEGAR A LA ENTRÁDA DE SU CASA LA VIO ALLÍ, DE PIE, CON NIEVE EN EL CABELLO Y TAMBIÉN CONGELÁDA. SABÍA QUE NO PODÍA LLEVAR MUCHO ESPERANDO, YA QUE SE HABÍA MARCHÁDO HACÍA MEDIA HORA. HABÍA UN COCHE EN EL CAMINO DE ENTRÁDA, PERO ESTABA DE PIE BAJO LA NIEVE Y SONRIÓ AL VERLE. THEO SE BAJÓ DE LA BICI Y FUE ANDANDO HASTA LA PUERTA, DONDE ESTABA ELLA. NO QUERÍA PREGUNTARLE POR QUÉ ESTABA ALLÍ, PERO ELLA VIO LA PREGUNTA EN SUS OJOS. LLEVABA UNAS PESÁDAS BOTAS Y UN GRUESO ABRIGO. —HE VENIDO A PREGUNTARTE SI LO DECÍAS EN SERIO —DIJO EN VOZ QUEDA. —¿EL QUÉ? PRÁCTICAMENTE CONTUVO EL ALIENTO, TEMIENDO ESPANTARLA COMO A UN PAJARILLO POSÁDO EN SU DEDO A PUNTO DE LEVANTAR EL VUELO. —QUE PODRÍA QUEDARME EN EL RESTAURANTE DURANTE UNA TEMPORÁDA. —POR SUPUESTO. NO PODÍA CREER SU SUERTE. HABÍAN PASÁDO SEIS SEMANAS DESDE QUE LA VIO EN PARÍS Y NO HABÍA SABIDO NÁDA DESDE ENTONCES, Y AHORA, AHÍ ESTABA. HABÍA APARECIDO DE REPENTE. —HE TERMINÁDO EL CURSO EN EL LOUVRE. QUIERO BUSCAR EMPLEO. —ESTABA ASUSTÁDA, PERO NO QUERÍA RECONOCERLO. SENTÍA QUE NO TENÍA NÁDA QUE OFRECER, NI TAMPOCO EXPERIENCIA. ¿QUIÉN IBA A CONTRATARLA A SU EDÁD, SIN HABER TRABAJÁDO EN NINGUNA PARTE SALVO EN UNA FÁBRICA HACÍA OCHO AÑOS? Y ¿QUÉ IBA A DECIR? —. DEBERÍA HABER LLAMÁDO ANTES DE VENIR —ÁDUJO, CON EXPRESIÓN CONTRITA—. PODRÍA QUEDARME EN UN HOTEL. —TENEMOS SEIS HABITACIONES VACÍAS. —QUERÍA DECIRLE QUE TAMBIÉN PODÍA QUEDARSE CON ÉL, PERO NO SE ATREVIÓ. NATASA TENÍA QUE LLEGAR A ESO POR VOLUNTÁD PROPIA—. SI QUIERES TE LLEVO AHORA. NO HAY COMIDA, PERO PUEDES COMPRAR ALGO PARA COMER DESPUÉS DE QUE DEJES EL EQUIPAJE. ¿PUEDO IR CONTIGO EN EL COCHE? ELLA SONRIÓ Y SE MONTARON EN EL COCHE QUE NATASA HABÍA ALQUILÁDO. HABÍA CONDUCIDO DESDE PARÍS PARA DESPEJARSE. HABÍA TARDÁDO DIEZ HORAS, PERO LE GUSTABA CONDUCIR. LLEGARON AL RESTAURANTE UNOS MINUTOS DESPUÉS. THEO ABRIÓ LA PUERTA CON SUS LLAVES, DESCONECTÓ LA ALARMA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN. LA CASA ESTABA FRÍA Y LOS DOS GUARDIAS DE SEGURIDÁD ESTABAN APOSTÁDOS AFUERA. LE SALUDARON DE MANERA CORDIAL CÚÁNDO ENTRÓ Y LES DIJO QUE NATASA IBA A QUEDARSE ALLÍ. CÚÁNDO ENCENDIÓ LAS LUCES DEL SALÓN PASÓ POR DELANTE DE LOS CUÁDROS QUE HABÍA VISTO CON ANTERIORIDÁD. ERAN MÁS HERMOSOS DE LO QUE RECORDABA. LE RESULTABA RARO ESTAR ALLÍ CON ÉL. HABÍA ESTÁDO ANTES CON VLÁDIMIR, AUNQUE THEO TAMBIÉN ESTABA. SE ECHÓ A REÍR AL DETENERSE DELANTE DE UNO DE LOS CUÁDROS Y LE MIRÓ. —AHORA SOY YO LA QUE DEBERÍA LLEVAR UNO DE ESOS LETREROS DE «NO ESTÁ EN VENTA». —ENTONCES ALGUIEN PODRÍA ROBARTE —RESPONDIÓ ÉL MUY SERIO—. NO QUERRÍA QUE ESO PASARA. —YO TAMPOCO. —SUS OJOS PARECÍAN ENORMES. THEO LLEVÓ SU EQUIPAJE ARRIBA, DEJÓ QUE ESCOGIERA LA HABITACIÓN QUE MÁS LE GUSTARA Y ENCENDIÓ LA CALEFACCIÓN DE ESE PISO PARA QUE ESTUVIERA CALDEÁDO CÚÁNDO VOLVIERAN. NATASA SONRIÓ MIENTRAS LE SEGUÍA ABAJO Y VOLVIERON A SU COCHE PARA IR A UN RESTAURANTE LOCAL QUE SERVÍA SOCCA, ALGO QUE ELLA NO HABÍA PROBÁDO. CHARLARON DURANTE LA CENA, RECORDANDO EL PASÁDO Y SABOREANDO EL PRESENTE. —ME ACUERDO DE TODAS LAS PREGUNTAS QUE ME HICISTE CÚÁNDO COMIMOS JUNTOS —COMENTÓ EN VOZ QUEDA. PARECÍA QUE HUBIERAN PASÁDO MIL AÑOS. —ESTABA INTENTANDO COMPRENDER LAS DECISIONES QUE HABÍAS TOMÁDO. PERO NO LE DEBES EXPLICACIONES A NÁDIE. —TE DIJE QUE LE QUERÍA Y CREÍA QUE ÉL ME QUERÍA A MÍ. RESULTA QUE NINGUNO DE LOS DOS SABÍA QUÉ ERA ESO. UN CAPÍTULO DE SU VIDA SE HABÍA CERRÁDO, PERO HABÍA TENIDO SU MÉRITO AL PRINCIPIO, SOLO QUE NO AL FINAL. SIN VLÁDIMIR NO HABRÍA SOBREVIVIDO JAMÁS EN RUSIA. Y AL FINAL LO HABÍA ARRIESGÁDO TODO, TAL VEZ HASTA SU VIDA, PARA AYUDAR A THEO. ESTE NO PODÍA OLVIDAR ESO MIENTRAS LA MIRABA, Y SABÍA QUE JAMÁS PODRÍA. PODÍA VER QUE EN LOS MESES QUE LLEVABA SOLA HABÍA HECHO LAS PACES CON SU HISTORIA. THEO RESPETABA LAS DECISIONES QUE HABÍA TOMÁDO EN SU JUVENTUD Y TAMBIÉN LAS DE DESPUÉS. EN SU MOMENTO HABÍAN TENIDO SENTIDO, COMO TAMBIÉN LO TENÍAN LAS DECISIONES QUE ESTABA TOMANDO AHORA. NÁDIE PODÍA SABER EN REALIDÁD LO QUE HABÍA SUFRIDO EN MOSCÚ, LO ATERRÁDOR QUE HABÍA SIDO PARA ELLA Y DE QUÉ MANERA HABÍA INFLUIDO EN EL CAMINO QUE HABÍA ELEGIDO. NO LA JUZGABA. ¿CÓMO PODRÍA? AHORA TODO ERA DIFERENTE. NATASA YA NO ERA LA AMANTE DE NÁDIE. ERA LIBRE PARA TOMAR SUS PROPIAS DECISIONES Y LOS ERRORES QUE COMETIERA TAMBIÉN SERÍAN SUYOS. EL PASÁDO YA NO LE PARECÍA UNA PESÁDA CARGA MIENTRAS MIRABA A THEO. A NATASA LE GUSTABA SER RESPONSABLE DE SUS ACTOS; HABÍA ANSIÁDO ESO Y TENER UNA VIDA NORMAL. HABÍA RENUNCIÁDO A TODO CON VLÁDIMIR. PERO AHORA TENÍA AÑOS POR DELANTE PARA HACER LO QUE QUISIERA, TOMAR BUENAS DECISIONES, CONOCER NUEVOS AMIGOS Y ENAMORARSE DEL HOMBRE ÁDECUÁDO. Y THEO YA NO ESTABA OBSESIONÁDO CON UNA MUJER QUE PERTENECÍA A OTRO HOMBRE Y QUE NUNCA PODRÍA SER SUYA. AHORA TODO ERA A ESCALA HUMANA; LO BUENO Y LO MALO. ELLA NO NECESITABA NI QUERÍA LO QUE VLÁDIMIR LE HABÍA DÁDO. EL PRECIO ERA DEMASIÁDO ALTO. YA NO ESTABA DISPUESTA A VENDER SU ALMA NI A RENUNCIAR A QUIEN ERA. THEO LE SONRIÓ CÚÁNDO TERMINARON DE CENAR. —¿QUÉ MIRAS? —PREGUNTÓ NATASA. —YA NO ERES UN RETRATO. ERES REAL. NATASA HABÍA VIVIDO EN SU ESTUDIO Y EN SU CABEZA DURANTE MESES, Y AHORA PODÍA ALARGAR EL BRAZO Y TOCARLA. FUERON A DAR UN PASEO DESPUÉS DE CENAR. ERA UNA FRÍA NOCHE DE NOVIEMBRE, PERO ERA ESTUPENDO SENTIR EL AIRE EN LA CARA. AHORA PODÍAN HACER LO QUE QUISIERAN Y NÁDIE PODÍA IMPEDÍRSELO, ATERRORIZARLES NI AVERGONZARLES. THEO SE DETUVO MIENTRAS PASEABAN, LA RODEÓ CON LOS BRAZOS Y LA BESÓ. ELLA LE SONRIÓ Y REGRESARON AL COCHE COGIDOS DE LA MANO. EL PASÁDO ERA HISTORIA. TENÍAN POR DELANTE EL FUTURO, REPLETO DE PROMESAS Y ESPERANZA. HABÍAN RECORRIDO UN LARGO VIAJE PARA ENCONTRARSE. Y, MIENTRAS LA BESABA DE NUEVO, LA MUJER QUE LE HABÍA OBSESIONÁDO DESDE QUE LA CONOCIÓ ESTABA POR FIN A SU ALCANCE. DE MOSCÚ A LA RIVIERA, PARÍS Y LONDRES; UNA HISTORIA DE RIQUEZA, PELIGRO, PASIÓN Y VALOR.
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