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Unidad 4. La oferta, la demanda y el mercado
Episode in
Economía I
Unidad 4
La oferta, la demanda y el mercado
Durante los meses de verano, el precio de alquiler de los apartamentos que se encuentran en la costa se eleva. Cuando llegan las fiestas de Navidad, algunos alimentos suben el precio de manera rápida; sin embargo, a mediados del verano el precio de las hortalizas suele alcanzar sus niveles más bajos.
Estos hechos y otros parecidos que podríamos citar tienen en común una serie de factores que actúan a través de la oferta y la demanda, y que se hacen patentes en el funcionamiento de los mercados.
1. El funcionamiento de los mercados
La oferta y la demanda son las fuerzas que hacen que las economías de mercado o capitalistas funcionen. La interacción de la oferta y la demanda en el mercado determina la cantidad que se produce de cada bien y el precio al que debe venderse. Fijando precios para todos los bienes, el mercado permite la coordinación de compradores y vendedores, asegurando la viabilidad de un sistema de economía de mercado.
2. La demanda
Las cantidades demandadas de un bien que los consumidores desean y pueden comprar se denominan demanda de dicho bien. La tabla de demanda de un consumidor recoge las distintas cantidades que desea demandar para cada precio, mientras que la tabla de demanda del mercado recoge las distintas cantidades que, para cada precio, desean demandar los consumidores que integran el mercado.
La demanda del mercado muestra, para cada precio, la suma de las cantidades que los demandantes estarán dispuestos a demandar.
La representación gráfica de las tablas de demanda es la curva de demanda. Esta muestra la relación existente entre el precio de un bien y la cantidad demandada del mismo, manteniéndose constantes todos los demás factores que pueden afectar a la cantidad demandada, excepto el precio. La curva de demanda refleja gráficamente la relación inversa existente entre el precio y la cantidad demandada, que se conoce como ley de la demanda: cuanto menor sea el precio de un bien, mayor será la cantidad demandada del mismo, y viceversa.
Para explicar la relación inversa existente entre el precio y la cantidad se puede recurrir al efecto sustitución y al efecto renta.
El efecto sustitución recoge la incidencia de un cambio en los precios relativos, de forma que, cuando aumenta el precio de un bien, la cantidad demandada de ese bien se reducirá, pues su consumo se sustituirá por otro que se ha abaratado relativamente.
El efecto renta refleja la incidencia de un cambio en la renta real de los consumidores, de forma que, ante el aumento del precio de un bien, se consumirá una menor cantidad de todos lo bienes, incluido el bien que se ha encarecido.
La curva de demanda tiene su expresión matemática en la función de demanda, que recoge la relación entre la cantidad demandada de un bien y las variables que influyen en su consumo: su precio, la renta, los precios de los bienes relacionados y los gustos.
3. La oferta
El lado de la oferta tiene que ver con los términos en los que las empresas desean producir y vender sus productos, y se aborda con herramientas analíticas muy parecidas a las que hemos tratado para estudiar la demanda.
Así, la tabla de oferta individual muestra las distintas cantidades que una empresa desea ofrecer para cada precio, y la tabla de oferta del mercado recoge las distintas cantidades que los productores desean ofrecer para cada precio.
La curva de oferta es la representación gráfica de la relación entre el precio de un bien y la cantidad ofrecida, suponiendo constantes todas las demás variables distintas del precio que pueden afectar a la cantidad ofrecida. Su pendiente es positiva, y ello es el reflejo de la ley de la oferta, que expresa la relación directa que existe entre el precio y la cantidad ofrecida: al aumentar el precio se incrementa la cantidad ofrecida.
La representación matemática de la curva de oferta es la función de oferta, que establece que la cantidad ofrecida del bien en un periodo de tiempo concreto depende del precio de ese bien, de los precios de los factores productivos, de la tecnología y del número de empresas que actúan en este mercado.
4. La oferta y la demanda: el equilibrio del mercado
En general, un precio arbitrario no logra que los planes de demanda y de oferta coincidan: solo en el punto de corte de las curvas de oferta y demanda se dará esta coincidencia, y solo un precio podrá propiciar un pleno acuerdo entre productores y consumidores. A este precio lo denominamos precio de equilibrio, y a la cantidad ofrecida y demandada, comprada y vendida a ese precio, cantidad de equilibrio.
A cualquier precio mayor que el de equilibrio, los productores desearán ofrecer una cantidad que excede la que los demandantes desean adquirir: se producirá un exceso de oferta. En estas condiciones, la presión de las existencias no vendidas y la competencia entre los vendedores hará que el precio descienda hasta la situación de equilibrio.
Por el contrario, si el precio es inferior al de equilibrio se produce un exceso de demanda o escasez. En este caso, las fuerzas del mercado impulsarán el precio al alza.
La ley de la oferta y la demanda establece que el precio de un bien se ajusta para equilibrar la oferta y la demanda. En economía, entendemos por equilibrio aquella situación en la que no hay fuerzas inherentes que inciten al cambio.
5. Cambio en las condiciones de mercado
Hasta ahora hemos supuesto que todos los factores que inciden sobre la demanda y la oferta, excepto el precio, permanecían constantes. Pero ahora vamos a analizar los efectos sobre el precio y la cantidad de equilibrio de alteraciones en factores, tales como la renta o los precios de bienes relacionados.
La curva de demanda de un bien se traza manteniendo constantes todos los factores que inciden sobre la demanda, excepto el precio del bien. Sin embargo, si se producen cambios en la renta de los consumidores, en sus preferencias o en los precios de los bienes relacionados, se producirán desplazamientos de la curva de demanda.
Si la renta de un consumidor se incrementa, este normalmente deseará gastar más, y demandará una mayor cantidad bienes, pero no de todos los bienes. Cuando se trata de un bien normal, el aumento de la renta de los consumidores eleva la cantidad demandada. Los bienes inferiores suelen ser bienes para los que hay alternativas de mayor calidad. Cuando aumenta la renta de los individuos, generalmente disminuye el consumo de estos bienes.
Dentro de los bienes normales cabe distinguir entre bienes de lujo y bienes de primera necesidad. Un bien es de lujo cuando, al aumentar la renta, la cantidad demandada del bien aumenta en mayor proporción que aquella. Un bien es de primera necesidad cuando, al aumentar la renta, la cantidad demandada del bien aumenta en menor proporción que el aumento de aquella.
La cantidad demandada de un bien depende de las variaciones de los precios de los bienes relacionados con él. Ahora bien, esta influencia depende de que dichos bienes sean sustitutivos o complementarios. Dos bienes son sustitutivos si la subida del precio de uno de ellos eleva la cantidad demandada del otro, cualquiera que sea el precio. Por contra, son complementarios si la subida del precio de uno de ellos reduce la cantidad demandada del otro.
Los gustos también experimentan alteraciones que pueden ocasionar desplazamientos en la curva de demanda. Si varían los gustos en el sentido de que se desee demandar una mayor cantidad de un determinado producto, se originará un desplazamiento de la curva de demanda hacia la derecha, mientras que si la modificación de las preferencias es en sentido contrario, el desplazamiento será hacia la izquierda.
Por su parte, la curva de oferta de un bien sufrirá desplazamientos si se altera alguno de los elementos que la condicionan, como los factores productivos, la tecnología, las expectativas sobre el mercado o el precio de otros bienes.
Así, si se reducen los salarios, mejora la tecnología o entran más empresas en el sector, la curva de oferta del mercado se desplaza hacia la derecha. Un desplazamiento de la curva de oferta hacia la derecha implica una reducción del precio y un aumento de la cantidad de equilibrio.
6. Elasticidad-precio de la demanda y elasticidad de la oferta
La elasticidad-precio de la demanda mide el grado en el que la cantidad demandada responde a las variaciones del precio de mercado (normalmente, del 1 %). Se expresa como el cociente entre la variación porcentual de la cantidad demandada del bien y la variación porcentual de su precio.
La elasticidad-precio mide la sensibilidad de la cantidad demandada ante alteraciones en el precio. El cálculo de la elasticidad-precio de la demanda permite analizar la curva de demanda, estudiando su comportamiento ante variaciones porcentualmente pequeñas del precio.
Así, cuando una variación del precio de un 1 % provoca una variación de la cantidad demandada superior a ese porcentaje, decimos que la demanda es elástica con respecto al precio.
Por otro lado, si una variación del precio de un 1 % provoca una variación de la cantidad demandada inferior a ese porcentaje, decimos que la demanda es inelástica con respecto al precio.
Finalmente, cuando una variación del precio de un 1 % provoca una variación de la cantidad demandada de ese mismo porcentaje, decimos que la demanda tiene elasticidad unitaria.
La elasticidad de la demanda es un concepto importante para los vendedores, porque les permite saber si, al reducir o aumentar el precio en un determinado porcentaje, el ingreso total aumentará, disminuirá o permanecerá inalterado. Conociendo la elasticidad de la demanda de un bien podremos saber en qué sentido variará el ingreso cuando lo hace el precio.
Así, cuando la demanda es elástica, una reducción del precio incrementará el ingreso total, y un aumento lo reducirá. Por otro lado, cuando la demanda es inelástica, una reducción en el precio disminuirá el ingreso total y un aumento lo incrementará.
La elasticidad de la oferta es la variación porcentual que experimenta la cantidad ofrecida de un bien cuando varía su precio un 1 %, permaneciendo los demás factores constantes.
Teniendo en cuenta su similitud con la elasticidad de la demanda, solo comentaremos dos casos extremos. Cuando la elasticidad de la oferta es cero, esto es, la oferta es perfectamente inelástica, la curva de oferta es vertical. En este caso, la cantidad ofrecida no aumenta, independientemente de lo que suba el precio. Así, por ejemplo, la curva de oferta del cuadro Las Meninas, de Velázquez es perfectamente inelástica.
Por otro lado, cuando la elasticidad de la oferta es infinita, esto es, la oferta es perfectamente elástica, la curva de oferta es horizontal. En este caso, el precio es inalterable, y los oferentes están dispuestos a vender toda la cantidad que se demande. Es la situación que se produce a largo plazo en los mercados competitivos con muchos proveedores. Los estudiaremos en la Unidad 5.
Fuente:
https://www.mhe.es/ceo_tabla.php?tipo=2_03_RE&isbn=8448181042&sub_materia=57&materia=17&nivel=B&comunidad=Castellano&ciclo=0&portal=&letrero=&cabecera=
10:37
Unidad 5. Modelos de mercado
Episode in
Economía I
Unidad 5
Modelos de mercado
En los mercados de competencia perfecta, la existencia de muchos vendedores y compradores hace que ningún productor pueda influir en el precio del mercado. La competencia perfecta fuerza a las empresas a buscar la minimización de los costes y a alcanzar la eficiencia productiva. En el mundo real no es frecuente que se dé la competencia perfecta, pues existen fuertes incentivos para romperla y lograr controlar los precios.
El caso opuesto a la competencia perfecta es el monopolio. Este tiene lugar cuando no hay más que un único oferente, de forma que tiene capacidad para fijar el precio. Una situación intermedia entre el monopolio y la competencia perfecta se da en los mercados oligopolísticos, esto es, cuando hay un número reducido de productores, y en la competencia monopolística.
1. Tipos de mercado
Distintas empresas tienen distintas oportunidad de obtener beneficios. Las pequeñas empresas no tienen capacidad para incidir en los precios, y se muestran muy sensibles a los cambios del mercado. En cambio, las grandes compañías tienen poder para subir los precios, moldear los gustos de los consumidores o incluso impedir que los posibles competidores entren en el mercado que ellas dominan.
En el mundo real no solo hay empresas grandes y pequeñas; estos son los extremos de la estructura de mercado que ilustran el grado de poder de mercado que tiene una empresa. La estructura de mercado se refiere al número de empresas que hay en una industria, y el tamaño relativo de estas.
En un extremo se encuentran los mercados competitivos o de competencia perfecta, aquellos en los que las empresas no tienen ningún poder sobre el precio, esto es, son precio-aceptantes.
En el otro extremo se encuentran los monopolios. El monopolista, al ser el único oferente, tiene poder para fijar los precios de mercado, esto es, tiene poder de mercado, y no se limita a responder a la señal de los precios.
Entre el monopolio y la competencia perfecta hay otros dos tipos de mercados. Así, hablaremos de oligopolio cuando existen pocos vendedores, y de competencia monopolística cuando existen muchas empresas que venden productos similares pero no idénticos.
2. La competencia perfecta
Un mercado competitivo es aquel en el que hay muchos compradores y vendedores que intercambian productos idénticos. En consecuencia, cada uno de ellos es un precio-aceptante, esto es, toma el precio como un dato sobre el cual no puede influir.
Un ejemplo de mercado competitivo es el del trigo. Ningún comprador de trigo tiene capacidad para influir en su precio, ya que cada uno compra una cantidad muy pequeña en relación con el tamaño del mercado. Del mismo modo, ningún vendedor de trigo tiene control sobre el precio, porque el trigo que ofrecen muchos agricultores es esencialmente idéntico.
Las empresas competitivas son precio-aceptantes, pues consideran el precio que percibirán por su producto como un dato, determinado por el mercado. La decisión clave que debe tomar la empresa competitiva es si debe producir o no, y, en caso afirmativo, qué cantidad debe lanzar al mercado. Para maximizar su beneficio, solo podrán esforzarse en ser eficientes y operar con el menor volumen posible de costes.
Debemos distinguir entre la curva de demanda del mercado y la curva de demanda a la que se enfrenta una empresa. La primera sigue teniendo pendiente negativa; sin embargo, el productor individual se enfrenta a una curva de demanda horizontal, debido a que su cuota de mercado es tan pequeña que las variaciones de su producción no alteran el equilibrio del mercado.
El precio de equilibrio competitivo en un momento dado es el mismo para todas las empresas, pero no los costes y beneficios, que dependen de cómo sea cada una de ellas. Aunque con el transcurso del tiempo, las empresas que no lleguen a obtener los beneficios normales del sector cerrarán o readaptarán sus procesos productivos para aumentar los beneficios.
En los mercados de competencia perfecta hay una tendencia a que, a largo plazo, los beneficios extra desaparezcan y se obtengan beneficios normales, o beneficios nulos, es decir, que los ingresos que obtengan las empresas solo permitan cubrir todos los costes.
La existencia de beneficios extra en un mercado competitivo provoca la entrada de nuevos oferentes, mientras que la existencia de pérdidas en una industria competitiva provoca la salida de empresas. A largo plazo, el mercado competitivo se estabilizará en aquel punto en el que no existan ni pérdidas ni beneficios extraordinarios.
3. La competencia imperfecta: el monopolio
En la vida real es poco frecuente encontrar mercados perfectamente competitivos. Lo normal es que los mercados no reúnan alguna de las características de la competencia perfecta. Se dice que un mercado es de competencia imperfecta cuando las empresas que lo integran tienen capacidad de influir en el precio del mercado actuando individualmente.
Los tipos de mercados de competencia imperfecta que vamos a estudiar son el monopolio, el oligopolio y la competencia monopolística.
El monopolio es aquel mercado en el que existe un solo oferente que tiene plena capacidad para determinar el precio.
En el caso concreto del monopolio desaparece la distinción entre la curva de demanda de la industria y la curva de demanda a la que se enfrenta la empresa. Así, la pendiente de la curva de demanda a la que se enfrenta el monopolista es negativa. El monopolista siempre se hace la siguiente pregunta: ¿cuánto producir y a qué precio? Lo que equivale a preguntarse: ¿qué punto de la curva de demanda elegir?
Existen diversas situaciones económicas que llevan la aparición de los monopolios, como el control exclusivo de un factor productivo o de una materia prima por una empresa, la concesión de una patente o el control estatal de la oferta. También puede darse por la existencia de un mercado de gran tamaño y una estructura de costes peculiar, en la que el coste medio no deja de reducirse a medida que aumenta la producción total. Esto da lugar a lo que se conoce como monopolio natural.
En las industrias monopolistas, el precio de venta será mayor que el que el mercado fijaría libremente en competencia perfecta, y el nivel de producción, inferior. Por tanto, la empresa monopolística obtendrá, por lo general, mayores beneficios que en condiciones de competencia perfecta y los consumidores se verán perjudicados al pagar un precio superior y ver reducida la cantidad ofertada del bien. Por ello, los gobiernos suelen establecer políticas reguladoras en relación con los monopolios, en un intento de proteger a consumidores y empresas competidoras.
4. Los mercados oligopolísticos y la competencia monopolística
Los mercados oligopolísticos se caracterizan por la existencia de un número reducido de oferentes que ejercen un cierto control sobre el precio y que son mutuamente interdependientes. Al existir pocas empresas en el mercado, las reacciones y decisiones de una de ellas afectan y se ven afectadas por las acciones y decisiones de las otras participantes. Es decir, se produce una interdependencia estratégica entre los productores.
Las empresas tratan de determinar sus precios teniendo en cuenta las decisiones que probablemente tomarán sus competidores. En medio de esta incertidumbre caben diversas posibilidades. Una es tratar de adivinar las acciones de los rivales y diseñar estrategias en consecuencia. Otra opción consiste en alcanzar acuerdos y formar un cártel, esto es, cooperar, en vez de competir. Por último, las empresas a veces inician guerras de precios como medio de incrementar su cuota de mercado.
La competencia monopolística es la estructura de mercado en la que muchas empresas venden productos similares, pero no idénticos. La diferenciación de los bienes o servicios que se ofrecen es la clave de la aparición de la competencia monopolística.
En estos mercados la publicidad y el trato personalizado juegan un papel muy importante, intentando crear y mantener diferencias entre los productos y absorber la clientela. Se habla también de mercado de clientelas, entendiendo como tal un conjunto de mercancías que satisfacen un mismo tipo de necesidad, pero diferenciadamente.
Los aspectos clave de la competencia monopolística son cuatro. Para empezar, el mercado está atomizado. Muy relacionado con ello, los bienes producidos por cada empresa están diferenciados. Además, cada productor tiene poder, pero limitado, para fijar el precio del producto cuando actúa individualmente. Y por último, no existen barreras de entrada y salida del sector.
El uso intensivo de la publicidad en estos mercados ha originado críticas, relacionadas con la creación de necesidades artificiales y la exageración de las cualidades de los productos. Aunque también es cierto que la publicidad facilita información de interés y fomenta la competencia. La publicidad está estrechamente relacionada con el nacimiento de marcas.
Fuente:
https://www.mhe.es/ceo_tabla.php?tipo=2_03_RE&isbn=8448181042&sub_materia=57&materia=17&nivel=B&comunidad=Castellano&ciclo=0&portal=&letrero=&cabecera=
08:30
Unidad 3 La producción y la empresa
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Economía I
Unidad 3
La producción y la empresa
Las empresas son las encargadas de la producción, es decir, de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. La actividad económica productiva consiste en la transformación de materias primas y productos semielaborados en bienes, mediante el empleo del trabajo, el capital y otros factores. Se considera actividad productiva no solamente la producción de bienes físicos (alimentos, vestidos, automóviles, etc.), sino también la prestación de servicios (comercialización, sanidad, enseñanza, transportes, investigación, etc.).
1. La empresa y la figura del empresario
La empresa es el agente económico encargado de la producción y la distribución de los bienes y servicios a los consumidores.
Las empresas tienen la capacidad para organizar la producción con eficiencia. Esto supone utilizar y combinar los factores productivos de forma que se emplee la menor cantidad de factores y al menor coste posible.
El empresario establece los objetivos de la empresa, negocia con los distintos factores de la empresa y coordina las relaciones en el entorno en el que esta se desarrolla.
Todo empresario toma continuamente decisiones sobre cómo organizar los factores y asumir riesgos. A medida que surgen empresas de gran tamaño, se produce una separación entre las funciones clásicas del empresario, entre la propiedad y la gestión de las compañías, o función directiva. En las grandes empresas, esta se realiza por un grupo de directivos.
La actividad fundamental que realiza toda empresa es la producción, que consiste en la utilización de los factores productivos y de los inputs intermedios para obtener bienes y servicios, y acercarlos a los consumidores para que puedan satisfacer sus necesidades. Por ello, las actividades de la producción son la fabricación, el transporte, el almacenamiento y la comercialización.
2. La producción en el corto plazo
Considerando que contemos con una cantidad fija de factores, la cantidad de producto o output que podremos obtener dependerá de la tecnología que utilicemos. Podemos describir la tecnología, esto es, el estado de los conocimientos técnicos de la sociedad, en un momento determinado, por medio del concepto de función de producción.
La función de producción especifica la relación entre la cantidad de factores utilizados —trabajo y capital— para producir un bien y la cantidad producida de ese bien.
Las empresas emplean factores muy diversos, que pueden englobarse en dos categorías. Unos son los factores variables, como las materias primas, cuya cantidad se puede cambiar conforme varía la producción. Pero junto a estos, en el corto plazo, hay otros factores cuya cantidad no puede cambiarse, como los edificios. Estos son los factores fijos.
En economía, el corto plazo es un periodo de tiempo a lo largo del cual las empresas pueden alterar la producción cambiando los factores variables. En el corto plazo los factores fijos no pueden alterarse plenamente. En este horizonte temporal, la eficiencia se estudia a través del producto marginal y de la productividad media.
El producto marginal del trabajo es la variación del producto, o el producto extra que se obtiene, cuando la cantidad de trabajo utilizada se incrementa en una unidad.
La productividad media del trabajo es el cociente del producto total y la cantidad de trabajo empleada. Esta variable nos informa del producto que se obtiene por unidad de trabajo empleada.
La ley de rendimientos decrecientes establece que, si en la producción hay al menos un factor fijo y se van añadiendo unidades sucesivas del factor variable, llegará un momento a partir del cual los incrementos de la producción serán cada vez menores. Esto se debe a que el factor variable (por ejemplo el trabajo) tiene cada vez menos cantidad de factor fijo (por ejemplo, local y equipamiento) con que operar, por lo que, a partir de un determinado momento, se van generando incrementos en el producto total cada vez menores.
3. Los costes de producción en el corto plazo
La producción conlleva la utilización de inputs, lo que genera unos costes. El coste viene determinado por el valor de los factores utilizados por la empresa para producir los bienes y servicios. En un entorno cada vez más competitivo la reducción de los costes es un elemento clave para poder fijar el precio a un nivel que permita competir en el mercado. Por ello, el coste es una variable estratégica para la empresa.
El concepto de coste utilizado en contabilidad, o coste contable, se corresponde con el gasto monetario en el que se incurre por la utilización de los factores productivos. En economía, el concepto de coste relevante es el coste de oportunidad, e incluye los costes contables y los costes implícitos, o costes de los factores que no exigen un desembolso en dinero. Un ejemplo de coste implícito es el salario al que renuncia un electricista que deja de trabajar para una empresa para establecerse por su cuenta.
En el corto plazo, los costes totales de una actividad productiva se dividen en costes fijos, que son los de los factores invariables, y costes variables, que son aquellos asociados a aquellos factores cuya cantidad sí podemos variar. En este horizonte temporal existen dos variables de control fundamentales para la empresa: el coste marginal y el coste medio.
El coste marginal es la variación que experimenta el coste total cuando la cantidad producida se incrementa una unidad. Se expresa como cociente entre el incremento del coste total y el incremento de la cantidad. La curva de costes marginales tiene un tramo decreciente, alcanza un mínimo y posteriormente tiene un tramo creciente.
El coste medio, o coste unitario, es el cociente entre el coste total y la cantidad producida. La evolución de la curva de costes medios es similar a la del coste marginal: durante esta fase decreciente alcanza un mínimo y posteriormente crece.
Una explicación intuitiva de la forma en «U» de las curvas de coste marginal y de coste medio es que estas son la otra cara de la moneda de la forma de las curvas de producto marginal y productividad. Así, cuando el coste marginal se reduce, se debe a que aumenta el producto marginal, mientras que cuando el coste marginal se incrementa es porque el producto marginal se reduce.
4. La producción y el largo plazo
El largo plazo es un horizonte temporal amplio, en el que las empresas tienen la posibilidad de alterar la cantidad de cualquiera de los factores que emplean en la producción, incluido el capital. Las propiedades técnicas de la producción a largo plazo se establecen en torno al concepto de rendimientos a escala o economías de escala. "Escala" significa el tamaño de la empresa medido por su producción.
Los rendimientos a escala o economías de escala reflejan la respuesta del producto total cuando todos los factores se incrementan proporcionalmente. Pueden ser crecientes, constantes o decrecientes.
Existen rendimientos a escala crecientes cuando, al variar la cantidad utilizada de todos los factores en una determinada proporción, la cantidad obtenida del producto varía en una proporción mayor.
Por otro lado, hablamos de rendimientos constantes a escala cuando la cantidad utilizada de todos los factores y la cantidad obtenida de producto varían en la misma proporción.
Finalmente, existen rendimientos a escala decrecientes, o deseconomías de escala, cuando, al variar la cantidad utilizada de todos los factores en una proporción determinada, la cantidad obtenida de producto varía en una proporción menor.
Los rendimientos o economías de escala también se pueden conocer a partir del análisis de la curva de costes medios a largo plazo. Así, si los costes medios a largo plazo son decrecientes diremos que la empresa experimenta rendimientos o economías de escala crecientes. Este sería el caso de una empresa de autobuses que se dedica a organizar excursiones. Si solo se cuenta con 10 alumnos, se emplearía un microbús; si son 40 alumnos, se utilizaría un autobús, que sale más barato por estudiante.
Por otro lado, si los costes medios a largo plazo son constantes la empresa experimentará economías de escala constantes. En la práctica suele ser frecuente que los costes medios se reduzcan durante un cierto tramo de la producción pero a partir de un momento los problemas de coordinación, control y comunicación compensen las ventajas ligadas al tamaño y los costes sean constantes. Las industrias de bienes para el hogar suelen presentar este perfil de costes.
Por último, si los costes medios a largo plazo son crecientes, la empresa experimentará rendimientos a escala decrecientes o deseconomías de escala. En determinadas industrias manufactureras, como la textil, pueden aparecer este tipo de situaciones.
5. La empresa y la maximización de los beneficios
La decisión básica que toda empresa debe tomar es la cantidad que producirá, en función del precio al que pueda vender y del coste de producción, de modo que maximice su beneficio.
Los beneficios se definen como la diferencia entre los ingresos totales y los costes totales. A su vez, el ingreso total se calcula multiplicando el precio de venta del producto o servicio por el número de unidades vendidas.
Las personas y las empresas racionales toman sus decisiones en términos marginales. Pensemos en el caso de un pequeño empresario que produce videojuegos y que tiene cinco empleados. Dado que sus videojuegos se están vendiendo sin dificultad, se está planteado lanzar al mercado un videojuego más, para lo que tendría que contratar un empleado adicional. Si el empresario actúa racionalmente, lo que deberá hacer será comparar lo que el nuevo empleado le aporta a los ingresos, esto es, el ingreso marginal, con el coste adicional que incurriría si lo contrata, esto es, con el coste marginal, que es el coste adicional derivado de producir una unidad adicional de output.
Cuando, para una unidad de producto determinada, el ingreso marginal sea mayor que el coste marginal, esa unidad de output le convendrá producirla. La empresa continuará incrementando su producción hasta aquella unidad para la cual el ingreso marginal sea igual al coste marginal.
Por tanto, la regla de comportamiento de la empresa maximizadora de beneficios viene dada por la igualdad "ingreso marginal igual a coste marginal".
Fuente:
https://www.mhe.es/ceo_tabla.php?tipo=2_03_RE&isbn=8448181042&sub_materia=57&materia=17&nivel=B&comunidad=Castellano&ciclo=0&portal=&letrero=&cabecera=
Economía >> CEO
CEO - Economía 1º Ed.2012-Recursos actualizados
Mochón, F.
ISBN: 84-481-8104-
10:08
UNIDAD 2. Factores productivos y sistemas económicos
Episode in
Economía I
Unidad 2
FACTORES PRODUCTIVOS Y SISTEMAS ECONÓMICOS
La actividad económica se lleva a cabo por los denominados agentes económicos, que son las familias, las empresas y el sector público. En esta unidad se presentan las características fundamentales de los tres tipos de agentes citados y se estudia la forma en que se relacionan entre ellos. Para ello, estudiaremos los distintos sistemas económicos, es decir, las diversas formas en que se organizan las sociedades para hacer frente a los problemas económicos y responder a las tres preguntas siguientes: ¿qué producir?, ¿cómo producir? y ¿para quién producir?
1. Las empresas
En las sociedades modernas, la práctica totalidad de los bienes y servicios los producen las empresas. La empresa es la unidad de producción básica. Contrata trabajo y compra o alquila otros factores con el fin de elaborar y vender bienes y servicios.
El objetivo básico de la empresa es maximizar los beneficios. Estos se definen como la diferencia entre los ingresos de la empresa y los costes que debe afrontar.
Estrechamente relacionado con la noción de beneficio está el concepto de rentabilidad. Se trata de la relación entre lo ganado y lo invertido, en porcentaje, y se calcula como el cociente entre los beneficios y el capital de la empresa. Los datos de rentabilidad permiten comparaciones inmediatas, pues muestran el beneficio relativo.
Aunque el beneficio es un objetivo básico, las empresas se guían también por otros, entre los que destacan los llamados objetivos estratégicos, como el crecimiento y el poder de mercado. Además, las empresas deben cumplir ciertos objetivos sociales, relacionados con el bienestar general de la población, y que configuran la llamada responsabilidad social de la empresa. Por último, la empresa esta condicionada por diversos objetivos medioambientales, relacionados con mantener el entorno en el que se desarrolla su actividad.
Un sector económico está integrado por un grupo de empresas que llevan a cabo una actividad similar. Así, las empresas pueden pertenecer al sector primario, al secundario o al terciario. Y dentro, por ejemplo, del sector secundario o industrial, una empresa puede pertenecer al sector farmacéutico, al energético, etcétera.
Por su forma jurídica, las empresas pueden ser personas físicas o jurídicas. Dentro de las empresas que son personas físicas cabe destacar el empresario individual. Muchos pequeños negocios en los que trabaja el dueño-empresario, adoptan esta forma jurídica, como un bar o una pequeña tienda. Es una forma idónea para empresas de muy reducido tamaño, ya que requiere menos trámites. Sin embargo, el empresario responde personalmente de todas las obligaciones que contraiga la empresa con su patrimonio personal.
De entre las empresas que son personas jurídicas vamos a estudiar la Sociedad de Responsabilidad Limitada, la Sociedad Anónima y la Sociedad Laboral. También estudiaremos las Sociedades Cooperativas.
En una Sociedad de Responsabilidad Limitada el capital aportado por los socios está dividido en participaciones. Los socios no responderán personalmente de las deudas de la empresa. Este tipo de sociedad es la más utilizada por empresas de pocos socios que no necesitan demasiado capital.
En la Sociedad Anónima el capital se divide en acciones. Es el tipo de sociedad que se adapta mejor a las necesidades de las grandes empresas. Todas las empresas que cotizan en bolsa deben adoptar la forma de Sociedad Anónima.
Una Sociedad Cooperativa está formada por varias personas que se asocian para realizar una actividad económica. Son muy frecuentes en la agricultura.
Para crear una empresa y propiciar su funcionamiento y crecimiento, se necesita contar con recursos financieros. Dependiendo de su origen, se clasifican en dos grandes categorías: recursos propios, o financiación propia, y recursos ajenos, o financiación ajena.
Los recursos propios son los que aportan los propietarios o socios de la empresa constituyendo el capital, así como los beneficios que no se distribuyen entre los propietarios, y que se quedan en la empresa para cubrir sus necesidades financieras. Las grandes empresas también pueden obtener financiación propia mediante la emisión de acciones, generalmente en los mercados o bolsas de valores.
Una acción es un título que representa una parte alícuota de la propiedad de una empresa. Las acciones son títulos de renta variable, ya que su rendimiento depende de los beneficios que se repartan entre los accionistas.
Las vías para obtener recursos financieros ajenos a la empresa son fundamentalmente tres: los bancos, mediante préstamos, los bonos u obligaciones emitidos por la empresa y el crédito comercial, concedido por los proveedores de la empresa.
2. Las familias o economías domésticas
En economía se supone que las familias, al igual que el resto de los agentes económicos, actúan racionalmente. Esto quiere decir que se escogerán las alternativas que les producen mayor satisfacción o utilidad, en función de sus preferencias y su dinero disponible.
Según el tipo de participación de las familias o sus miembros en la actividad económica, podemos hablar de consumidores puros, si no participan en el proceso productivo, trabajadores, si aportan su trabajo a las empresas, empresarios, si coordinan la actividad productiva, o rentistas, si viven de las rentas que generan los factores productivos de los que son propietarios.
3. El sector público
El sector público se compone de un conjunto de órganos y administraciones públicas con, al menos, tres niveles de gobierno: las administraciones locales, las administraciones autonómicas y la administración central.
Los instrumentos para llevar a cabo su actividad son los impuestos, el gasto público y la regulación. Con frecuencia, el sector público ofrece ciertos bienes, los denominados bienes públicos. Además, establece la política macroeconómica, tratando de alcanzar ciertos objetivos de crecimiento, empleo y niveles de precios. Por último, crea el marco de leyes e instituciones que rigen la actividad económica.
4. Los sistemas económicos y las decisiones básicas
En España, la economía funciona de una forma diferente a la de otros países como Rusia, Estados Unidos o Etiopía. Aunque, pese a las diferencias, nuestra economía se parece más a la de unos países (como Italia) que a la de otros (como Cuba). Estas diferencias o similitudes en el funcionamiento global de la economía son explicadas por los economistas utilizando el concepto de sistema económico.
Un sistema económico es la forma en que se organizan los individuos de una sociedad para solucionar sus problemas económicos básicos.
Todo sistema económico debe intentar dar respuesta a los tres problemas económicos básicos: ¿Qué producir? ¿Cómo producirlo? ¿Para quién producir? Esas tres preguntas básicas se las han planteado siempre las sociedades, y los distintos sistemas económicos encuentran respuestas diferentes a todas ellas. Para tratar de dar respuesta a los tres problemas básicos existen, fundamentalmente, tres mecanismos o sistemas económicos: la tradición, el sistema de economía de mercado y el sistema de planificación central.
Las doctrinas económicas han condicionado la evolución de los sistemas económicos. Se trata de conjuntos de ideas y opiniones de un grupo de economistas importantes. Las dos grandes doctrinas económicas son el liberalismo (partidario del libre mercado) y el marxismo (partidario de la intervención del estado y la planificación).
5. El funcionamiento de una economía de mercado
En una economía de mercado los problemas económicos básicos se determinan principalmente por la oferta y la demanda en los mercados. Los medios de producción son propiedad de los individuos (los capitalistas).
Un mercado es toda institución social en la que se intercambian libremente bienes y servicios, así como factores productivos.
Todos los mercados de bienes y factores están relacionados entre sí, dando lugar al llamado flujo circular de la renta. Se trata de la corriente de bienes y pagos entre las economías domésticas, las empresas y el sector público. En este flujo, que ilustra el funcionamiento de una economía de mercado, las familias ofrecen factores de producción a las empresas en los mercados de factores, a cambio de rentas. Por otro lado, las empresas ofrecen a las familias bienes y servicios en los mercados correspondientes a cambio de un precio.
El precio de un bien es su relación de cambio por dinero, esto es, el número de euros que se necesita para obtener a cambio una unidad del bien. Gracias a los precios, el mecanismo de mercado no requiere el contacto directo entre consumidores y productores. De hecho, la relación suele ser indirecta: la clave son las señales que proporcionan los precios. Las ventas y los precios transmiten el mensaje y dirigen el mercado, como lo haría una mano invisible.
Las ventajas de la economía de mercado residen en que los individuos pueden elegir, sin la intervención del estado, qué producir y consumir según sus preferencias y disponibilidades. El sistema de precios hará posible que los excedentes y las escaseces de bienes y servicios no duren mucho. Por último, la búsqueda de beneficio incentiva que los individuos y las empresas actúen de forma eficiente.
En cualquier caso, el sistema de economía de mercado presenta algunas limitaciones. Para empezar, la renta no se distribuye de forma equitativa, dando lugar a unas diferencias económicas muy grandes. También existen fallos de mercado, situaciones en las que el mecanismo de precios falla en su intento de alcanzar la eficiencia. Por otro lado, la publicidad puede utilizarse para manipular a los consumidores. Finalmente, las economías de mercado tienden a ser inestables, y sufren crisis con frecuencia.
6. El funcionamiento de una economía centralizada
En las economías centralizadas, los medios de producción son propiedad estatal, y las decisiones clave le corresponden a la agencia de planificación, o poder central, quien distribuye las tareas del plan y los medios de producción. El control del poder económico por parte del estado permite llevar a cabo una distribución de la renta más igualitaria.
En las economías planificadas los gerentes de las empresas no tratan de minimizar los costes, sino de asegurarse la mayor cantidad posible de recursos, para alcanzar los objetivos fijados en el plan. En la práctica, la falta de incentivos para procurar la eficiencia, junto con el crecimiento de la burocracia asociada a la planificación, fue lo que determinó la inviabilidad del sistema.
7. Las economías mixtas de mercado
Las limitaciones de las economías capitalistas y la ineficiencia de la planificación centralizada explican la primacía de un sistema intermedio, que se suele denominar de economía mixta. En una economía mixta el sector público colabora con la iniciativa privada en la respuesta a las preguntas sobre el qué, el cómo y el para quién del conjunto de la sociedad.
La economía mixta se basa en el sistema de precios para su organización. Las tareas más importantes del estado en una economía mixta se concretan en: mantener un marco jurídico e institucional estable y eficiente, ofrecer bienes públicos, redistribuir la renta y establecer políticas estabilizadoras.
La idea de poner en práctica políticas de estabilización no es algo unánimemente aceptado: los economistas que se muestran más partidarios de ellas son conocidos como keynesianos. Frente a ellos están los que, siguiendo a los economistas clásicos, defienden que el estado no debe intervenir, pues la economía de mercado se ajusta por si sola.
Fuente: https://www.mhe.es/ceo_datos.php?tipo=1_01_NE&isbn=8448175476&sub_materia=57&materia=17&nivel=B&comunidad=Castellano&ciclo=0&portal=&letrero=&cabecera=
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CEO - Economía 1º
Penalonga, A.
ISBN: 84-481-7547-6
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UNIDAD 1. La economía la necesidad de elegir
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Economía I
Unidad 1
La economía: la necesidad de elegir
Los problemas básicos de la economía se derivan de la existencia de unos recursos escasos y de unas necesidades prácticamente ilimitadas. Los recursos, tales como el petróleo, el trabajo o la maquinaria, están disponibles en cantidades limitadas. Con estos recursos se producen bienes y servicios para satisfacer las necesidades y deseos humanos, siempre superiores a los medios disponibles para satisfacerlos. Este hecho conlleva la necesidad de elegir, y afecta a individuos, empresas y al propio estado. Podríamos decir que la economía es, desde este punto de vista, la ciencia de la elección.
1. El concepto de economía
Cualquier estudiante debe distribuir su asignación semanal, que es limitada, en función de sus necesidades y preferencias. Debe ajustar sus gastos de modo que satisfagan sus necesidades del mejor modo posible.
La economía se ocupa de cómo se administran los recursos escasos, para producir bienes y servicios y distribuirlos para su consumo entre los miembros de la sociedad.
El estudio de la economía tiene lugar bajo dos enfoques: el microeconómico y el macroeconómico.
• La microeconomía estudia el modo en que toman decisiones los individuos, los hogares, las empresas y el sector público, y la forma en que interactúan. Así, cuando decido comprar una entrada para el cine, si mi familia compra un coche nuevo o cuando una empresa decide invertir en nueva maquinaria, se trata de decisiones microeconómicas.
• Por el contrario, la macroeconomía se ocupa de los fenómenos que afectan al conjunto de la economía, tales como el empleo, el crecimiento de los precios o el producto total de una economía. Si el gobierno decide reducir el gasto público, estará tomando medidas macroeconómicas.
Para producir bienes y servicios es preciso el empleo de recursos o factores productivos. Estos se clasifican en tres grandes categorías: tierra, trabajo y capital.
• El factor tierra incluye todos los recursos naturales.
• El factor trabajo se refiere a las facultades físicas e intelectuales de los seres humanos que intervienen en el proceso productivo. El trabajo es el factor productivo básico.
• El capital comprende las edificaciones, las fábricas, la maquinaria y los equipos, las existencias de medios elaborados y demás medios utilizados en el proceso productivo.
2. La economía y la satisfacción de las necesidades
Las personas necesitamos alimentarnos, vestirnos, recibir educación, etc. La sociedad, así como las personas, también tiene necesidades colectivas, como las comunicaciones, la defensa o la justicia. Todas estas necesidades se satisfacen a través de actividades de producción, distribución y consumo.
Así, las empresas productivas deciden qué se va a producir, en qué cantidades y con qué medios; las empresas de distribución deciden cómo poner los bienes a disposición de los consumidores. Por último, las familias realizan las decisiones de consumo que mejor satisfagan sus necesidades.
Una necesidad es la sensación de carencia de algo, unida al deseo de satisfacerla.
Los primeros bienes que deseamos son los que satisfacen necesidades básicas, como la alimentación, el vestido o la salud. A continuación, queremos satisfacer otras más refinadas, como el turismo; o buscamos una mejor calidad de los bienes que satisfacen las necesidades primarias, como una vivienda mejor o vestidos de determinadas marcas. En todos estos casos hablamos de necesidades secundarias.
Las necesidades humanas también se clasifican en necesidades del individuo y necesidades de la sociedad.
Un bien es todo medio capaz de satisfacer una necesidad. Los bienes pueden clasificarse de muchas formas, pero la más relevante es la que los clasifica en bienes económicos y bienes libres. Los bienes económicos son aquellos de los que se dispone de una cantidad limitada en relación con los deseos de los individuos. Todos los bienes que se comercializan en los mercados son bienes económicos.
3. El problema económico: el coste de oportunidad y la frontera de posibilidades de la producción
La escasez es un concepto relativo: existe el deseo de adquirir una cantidad de bienes y servicios mayor que la disponible, incluso en las economías más ricas del planeta. Además, en la medida que aumenta la renta de los individuos, los gustos se refinan y se desean bienes de más calidad. Entonces se puede caer en el consumismo, por el deseo de imitar comportamientos que se muestran, por ejemplo, en la publicidad.
Razonar en términos económicos implica una evaluación de las distintas alternativas. Supongamos que, en fechas de exámenes, a un estudiante se le plantea la alternativa entre salir de marcha, y correr el riesgo de obtener una mala calificación, o quedarse en casa estudiando. La necesidad de elegir surge porque el tiempo disponible es escaso, y debe administrarlo entre salir de marcha o estudiar. Si decide salir, el estudiante no obtendrá buenas calificaciones. Este será su coste de oportunidad.
El coste de oportunidad de una decisión es aquello a lo que tenemos que renunciar para obtener algo. Más concretamente, el coste de oportunidad de un bien o servicio es la cantidad de otros bienes o servicios a la que se debe renunciar para obtenerlo.
El modelo económico conocido como la Frontera de Posibilidades de la Producción ilustra el concepto de coste de oportunidad.
Supongamos una economía muy simplificada que produce solo dos tipos de bienes: ordenadores personales y teléfonos móviles. Construyamos un gráfico, de modo que en un eje se representen los ordenadores y en otro los móviles, y coloquemos en él todas las combinaciones de ambos bienes que puedan producirse haciendo el mejor uso posible de los recursos disponibles. Veremos que todas ellas configuran una línea, que llamamos Frontera de Posibilidades de la Producción.
Si a partir de una situación dada se decide producir más ordenadores, y se orientan los esfuerzos en esa dirección, se tendrá que estar dispuesto a producir menos móviles.
Así, la Frontera de Posibilidades de la Producción ilustra tres conceptos esenciales:
• En primer lugar, la escasez de recursos, ya que muestra que se pueden producir cantidades limitadas.
• Además, representa el coste de oportunidad, ya que solo podemos obtener cantidades adicionales de cualquier bien que deseemos reduciendo la de otro.
• Por último, muestra la producción potencial, que es la producción máxima que una economía puede obtener con unos determinados recursos productivos y un nivel tecnológico dado.
4. Aplicaciones de la Frontera de Posibilidades de la Producción
El modelo de la Frontera de Posibilidades de la Producción permite introducir los conceptos de eficiencia y crecimiento económico.
La frontera muestra las combinaciones de productos en que la sociedad está produciendo eficientemente. Los puntos situados bajo ella representan una producción ineficiente, y los puntos más allá de ella) representan producciones inalcanzables.
Además, la Frontera de Posibilidades de la Producción traza el límite de las opciones alcanzables. El crecimiento económico supone el aumento de la capacidad productiva de la economía, y gráficamente se puede representar mediante un desplazamiento hacia arriba y a la derecha de la frontera.
5. Los sectores productivos y el intercambio
La diversidad de actividades productivas se pueden clasificar en tres grandes sectores económicos: el sector primario, que abarca actividades relacionadas con la naturaleza, el sector secundario o industria, y el sector terciario o de servicios, compuesto por una amplia gama de actividades cuyo producto es intangible.
El intercambio permite que los agentes económicos especialicen en la obtención de unos pocos bienes, facilita la mecanización del trabajo eficiencia y permite acceso a una amplia variedad de productos. La empresa propicia el intercambio y la especialización y la división del trabajo.
La forma más primitiva de intercambio es el trueque: el intercambio de un bien o servicio por otro. Tiene serias limitaciones, que desaparecen cuando interviene el dinero en el intercambio.
Llamamos dinero a todo medio de pago generalmente aceptado que puede cambiarse por bienes o servicios y que favorece el intercambio.
Al utilizarse el dinero en los intercambios, todos satisfarán sus necesidades sin preocuparse de que alguien desee precisamente aquello que ellos pretenden intercambiar. Todos venden sus bienes por dinero.
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