¿Quién es el rey?
El cliente.
La única motivación del proveedor, es que el cliente obtenga satisfacción y vuelva a comprar en el futuro.
Mi dinero vale, lo que me vendes también.
TB escribe en Sat, Nov 26, 2011 at 10:08 AM
Tengo esta forma de explicarlo: el objetivo de toda relación comercial es que el cliente se quede satisfecho y que el proveedor gane lo justo por el servicio otorgado. Si se me ocurre otra cosa, pues más delante la diré.
Quiero que me compres algo que ocupas y con lo que me pagues, poder vivir y a la vez que el negocio viva. Una relación falsa, termina con este sistema de productor-consumidor.
Este país, en su horrenda ignorancia y discapacidad mental, ha menospreciado el gran poder que existe en la Cultura Cliente Proveedor. Si le venden tomates podridos, no replica.
Soy el proveedor, y tú me entregas dinero legal, limpio. Si te entrego algo que está mal, te estoy estafando y si tu nada haces ¿de quién es la culpa? Si me dan un servicio pésimo y me quedo callado, no debo quejarme.
¿Cuánto vale mi dinero o el tuyo? Valen igual. Los productos deben satisfacer el mismo criterio que el valor del dinero, ser 100% buenos.
Todo lo que haga para que decidas comprarme, lo haré con la mayor calidad posible según lo que tu consideres calidad. Hasta para hacer el amor uno tiene que pensar en la Cultura Cliente Proveedor.
No compraré mi venderé porquerías...
Como tú eres mi cliente, te ofreceré el máximo servicio.
Si el cliente es un inculto, conformista, tonto... ¿que gano? Su poder adquisitivo es nimio.
Clientes informados significa que el comercio será mejor. Clientes ignorantes por lo general son clientes miserables. Para ellos están diseñados los productos chinos, el waldos, el aurrera y los sobre-ruedas...
La venta masiva de porquerías enajena el sistema. Es tremendo comprender que un millón de pobres, consumen más que un millonario.
¿Tú compras caca cola, compras celulares, sky, comida chatarra ... ? Bajo esas circunstancias, eres un cliente pobre.
Mi principal cliente, soy yo mismo. No me daré el lujo de gastar mi vida, tiempo y dinero en productos innecesarios. Un cliente exigente y que se niega a consumir porquerías, es un cliente inteligente... el proveedor tendrá que mejorar y dejar de abusar...