
EMMANUEL CARRANCO
Investigaciones recientes descubrieron que la soledad está asociada con un riesgo de muerte temprana que es equivalente a fumar 15 cigarrillos por día y que es más letal que la obesidad.
Por el contrario, las personas que reportaron tener mayores conexiones sociales están asociadas con un riesgo 50% menor de muerte temprana.
Tema: NO ESTÁS SOLO
Juan 16:31 – 33
¿Por fin creen? —preguntó Jesús.
Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando ustedes serán dispersados, cada uno se irá por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.
En primer lugar, hay que diferenciar entre estar solo y sentirse solo.
Son dos situaciones totalmente diferentes.
Alguien puede estar a solas sin sentirse solo, y también se puede sentir solo en un lugar lleno de gente.
La soledad incluye sentir un vacío, sentirse alejados, excluidos o separados.
La soledad es una emoción provocada por un estado de ánimo.
La soledad es diferente a estar solo.
Cuando alguien acepta la soledad comete errores y se deprime.
Signos de soledad.
Dependiendo de la situación, los signos de un estado oculto de soledad pueden incluir lo siguiente:
* Sentirte aburrido y excesivamente cansado.
* Sentirte desesperado y amenazado.
* No dormir bien.
* Estar físicamente inactivo.
La soledad consecutiva activa un estrés tan potente que afecta la vida diaria.
Debido a que la gente que experimenta soledad se involucra en comportamientos y adicciones que le hacen sentir que calman el dolor.
Alcohol, drogas, tabaco, alimentación excesiva, sexo, compras y trabajo.
Hay personas que provocan su aislamiento para estar en soledad aun cuando pudieran compartir un espacio con amigos y familiares.
Pero hay quienes por alguna razón quedaron solos y confían plenamente en la presencia de Dios, reflexionan con sabiduría y toman decisiones correctas.
La palabra hebrea traducida “desolado” o “solo”, significa “abandonado”, y “miserable”.
No hay tristeza más profunda que en algún momento venga a la mente la idea de que estamos “solos” en el mundo, que no tenemos un amigo, que no le importamos a nadie, que nadie se preocupa por lo que nos pudiera ocurrir, o que a nadie le importaría si llegáramos a dejar de existir.
Dios dijo que Él siempre estará contigo.
Josué 1:9
“Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”.”
Si estás en la prueba, en el desierto, en la ciudad, en la adversidad, Él está allí contigo.
El ser humano, no fue hecho o diseñado para estar en soledad.
En Génesis, relata como Dios mismo, luego de crear al primer hombre dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda adecuada para él. Entonces el Señor Dios hizo una mujer, y la presentó al hombre…” (Génesis 2:18,21)
Fuimos diseñados para estar en comunión con Dios y con otros.
Grandes hombres de Dios también experimentaron momentos de soledad.
David, el salmista y rey de Israel, sintió ese vacío profundamente.
En una serie de peticiones sinceras y desde lo más profundo de su corazón que David le hizo a Dios, clamó en su soledad y desesperación.
Su propio hijo se levantó contra él, los hombres de Israel lo persiguieron, y se vio obligado a huir de la ciudad, y dejar su casa y su familia.
Su único recurso fue volverse a Dios y suplicar por la misericordia y la intervención divina:
Salmos 25:16 – 20
Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado. Mis problemas van de mal en peor, ¡oh, líbrame de todos ellos! Siente mi dolor, considera mis dificultades y perdona todos mis pecados. Mira cuántos enemigos tengo, ¡y de qué manera despiadada me odian! ¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos! No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.
Salmos 102:6 – 7
Soy como un búho en el desierto, como un búho pequeño en un lugar remoto y desolado. Me acuesto y sigo despierto, como un pájaro solitario en el tejado.
Los tiempos a solas son con Dios.
Allí reflexionas, tomas las mejores decisiones, descargas las tristezas, los lutos, las pérdidas y recibes fortaleza.
A menudo Jesús se retiraba a lugares donde podía estar solo para orar.
Lucas 5:16
“Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.”
El Maestro se retiraba a lugares apartados, solitarios… donde el Señor Jesús iba para estar a solas, pero no porque se sintiera en soledad, sino que lo hacía con un propósito: llenarse de la presencia del Espíritu Santo.
Nunca olvides:
Cualquiera que sea la causa de la soledad, puedes experimentar sanidad completa mediante la comunión y el consuelo que sólo se encuentra en Jesucristo.
Investigaciones recientes descubrieron que la soledad está asociada con un riesgo de muerte temprana que es equivalente a fumar 15 cigarrillos por día y que es más letal que la obesidad.
Por el contrario, las personas que reportaron tener mayores conexiones sociales están asociadas con un riesgo 50% menor de muerte temprana.
Tema: NO ESTÁS SOLO
Juan 16:31 – 33
¿Por fin creen? —preguntó Jesús.
Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando ustedes serán dispersados, cada uno se irá por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.
En primer lugar, hay que diferenciar entre estar solo y sentirse solo.
Son dos situaciones totalmente diferentes.
Alguien puede estar a solas sin sentirse solo, y también se puede sentir solo en un lugar lleno de gente.
La soledad incluye sentir un vacío, sentirse alejados, excluidos o separados.
La soledad es una emoción provocada por un estado de ánimo.
La soledad es diferente a estar solo.
Cuando alguien acepta la soledad comete errores y se deprime.
Signos de soledad.
Dependiendo de la situación, los signos de un estado oculto de soledad pueden incluir lo siguiente:
* Sentirte aburrido y excesivamente cansado.
* Sentirte desesperado y amenazado.
* No dormir bien.
* Estar físicamente inactivo.
La soledad consecutiva activa un estrés tan potente que afecta la vida diaria.
Debido a que la gente que experimenta soledad se involucra en comportamientos y adicciones que le hacen sentir que calman el dolor.
Alcohol, drogas, tabaco, alimentación excesiva, sexo, compras y trabajo.
Hay personas que provocan su aislamiento para estar en soledad aun cuando pudieran compartir un espacio con amigos y familiares.
Pero hay quienes por alguna razón quedaron solos y confían plenamente en la presencia de Dios, reflexionan con sabiduría y toman decisiones correctas.
La palabra hebrea traducida “desolado” o “solo”, significa “abandonado”, y “miserable”.
No hay tristeza más profunda que en algún momento venga a la mente la idea de que estamos “solos” en el mundo, que no tenemos un amigo, que no le importamos a nadie, que nadie se preocupa por lo que nos pudiera ocurrir, o que a nadie le importaría si llegáramos a dejar de existir.
Dios dijo que Él siempre estará contigo.
Josué 1:9
“Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”.”
Si estás en la prueba, en el desierto, en la ciudad, en la adversidad, Él está allí contigo.
El ser humano, no fue hecho o diseñado para estar en soledad.
En Génesis, relata como Dios mismo, luego de crear al primer hombre dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda adecuada para él. Entonces el Señor Dios hizo una mujer, y la presentó al hombre…” (Génesis 2:18,21)
Fuimos diseñados para estar en comunión con Dios y con otros.
Grandes hombres de Dios también experimentaron momentos de soledad.
David, el salmista y rey de Israel, sintió ese vacío profundamente.
En una serie de peticiones sinceras y desde lo más profundo de su corazón que David le hizo a Dios, clamó en su soledad y desesperación.
Su propio hijo se levantó contra él, los hombres de Israel lo persiguieron, y se vio obligado a huir de la ciudad, y dejar su casa y su familia.
Su único recurso fue volverse a Dios y suplicar por la misericordia y la intervención divina:
Salmos 25:16 – 20
Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado. Mis problemas van de mal en peor, ¡oh, líbrame de todos ellos! Siente mi dolor, considera mis dificultades y perdona todos mis pecados. Mira cuántos enemigos tengo, ¡y de qué manera despiadada me odian! ¡Protégeme! ¡Rescata mi vida de sus manos! No permitas que me avergüencen, pues yo en ti me refugio.
Salmos 102:6 – 7
Soy como un búho en el desierto, como un búho pequeño en un lugar remoto y desolado. Me acuesto y sigo despierto, como un pájaro solitario en el tejado.
Los tiempos a solas son con Dios.
Allí reflexionas, tomas las mejores decisiones, descargas las tristezas, los lutos, las pérdidas y recibes fortaleza.
A menudo Jesús se retiraba a lugares donde podía estar solo para orar.
Lucas 5:16
“Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.”
El Maestro se retiraba a lugares apartados, solitarios… donde el Señor Jesús iba para estar a solas, pero no porque se sintiera en soledad, sino que lo hacía con un propósito: llenarse de la presencia del Espíritu Santo.
Nunca olvides:
Cualquiera que sea la causa de la soledad, puedes experimentar sanidad completa mediante la comunión y el consuelo que sólo se encuentra en Jesucristo.



