

Description of Podcast Encuentro dedicado a Ñico Saquito
Benito Antonio Fernández Ortiz, conocido universalmente como Ñico Saquito, nació el 13 de febrero de 1901 en Santiago de Cuba y murió en La Habana el 4 de agosto de 1982. Su infancia en el barrio del Tivolí, crisol de culturas y ritmos, marcó su destino musical. Sin formación académica, aprendió en los puertos, mercados y bares, donde descubrió que “la música no se escribe, se vive”. Ese aprendizaje empírico lo convirtió en un cronista de la vida cotidiana cubana, capaz de transformar la ironía popular en poesía sonora. A su sonoridad se dedica el nuevo episodio del podcast Encuentro.
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En cada esquina son cubanos su voz divina Las manos crean arte al momento Rodando en radio rebelde el viento Hola, ¿qué tal? Un saludo desde La Habana, Cuba. Mi nombre es Alija Villalón y este es Encuentro, el podcast de Radio Rebelde que te permite acercarte un poquito a la cultura cubana. Hoy te propongo conocer acerca de un músico al que el musicólogo Elio Orobio, en su imprescindible diccionario de la música cubana, lo definió con una economía de palabras que lo retrata de cuerpo entero. Saquito fue el cronista musical de la picaresca cubana, un jugular de ciudad que convirtió el doble sentido... en arte mayor. Vamos a compartir en este encuentro con el arte sobre Benito Antonio Fernández Ortiz, más conocido como Ñico Saquito. ¿Me acompañas? Nació el 17 de enero de 1901 en Santiago de Cuba, la ciudad que durante siglos ha sido crisol de las tradiciones musicales del oriente cubano.
Su infancia transcurrió en el barrio de Tivoli, una zona popular donde convivían descendientes de franceses, haitianos, africanos, españoles y donde el son, la droga y la huaracha se respiraba con el aire. Toda una mezcla, toda una fusión que aportaba a su arte. Según él refirió en siete entrevistas, él no estudió música, porque él comentaba que en su casa no había dinero para eso. En su escuela fue la calle, el puerto, el mercado, los bares. Y ahí aprendió que la música no se escribe, la música se vive. Y de todo lo supo aprovechar y llevar a la música, regalándonos piezas. Inolvidables. El gato caza ratón, el ratón come queso. El queso lo da la leche, la leche la da la vaca. La vaca tiene dos tarros, tú ves. Ay, ay, lo mato. Ay, ay, lo mato. Ay, ay, lo mato. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Por decirme qué, qué. Lo digo. Sí. Por decirme qué.
Su trayectoria artística comenzó en Santiago de Cuba de los años 20, cuando formó parte del grupo de trovadores que rondaban la calle Heredia y el parque Céspedes, compartiendo serenatas, controversias y bohemias con figuras como Sindo Garay, Manuel Corona y Rosendo Ruiz. Pero Saquito no era un trovador al modo tradicional. Mientras que ellos cultivaban la larga tradición de la canción trovadoresca, él prefería los ritmos más terrenales del son y la huaracha. Y sus letras, lejos de la idealización romántica, se intercambiaban en el terreno movedizo de la sátira, el choteo y la observación costumbrista. En 1934 viajó a La Habana y formó su primer grupo importante, el Cuarteto Saquito. con el que comenzó a grabar para el sello R.C.A. Víctor. Aquellas primeras grabaciones, María Cristina, el vaivén de mi carreta, adiós compay gato, se convirtieron en éxitos inmediatos que traspasaron las fronteras de la isla y cimentaron su reputación como uno de los compositores más brillantes y ocurrentes del panorama musical cubano. que María Cristina me quiere jovenar.
María Cristina me quiere jovenar. Y yo le sigo, le sigo la corriente, porque no quiero que diga la gente que María Cristina me quiere jovenar. Ahí que vamos para la playa. Allá voy. Coge la maleta. Y la cojo. Súbete en la loma. Y me subo. Baja de la loma. Y me bajo. Ahí súbete en el puente. Y me subo. Ahí quítate la ropa. Y me la quito. Tírate en el mar. En el mar. No, no, no. María Cristina que no, que no, que no, que no. María Cristina me quiere jovenar. María Cristina en particular se ha convertido en un clásico de repertorio popular latinoamericano. Una canción que varias generaciones han bailado sin tal vez reparar en la malicia de sus versos. Su obra plantea además la relación entre humor y resistencia en la cultura popular cubana. Sus canciones repletas de sobreentendidos.




















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