
Es nuestra alegría: ¡Cristo ha resucitado!
Si hermanos y amigos, con el Salmo 125, podemos decir: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Dios envió su Hijo al mundo, no para condenarnos, sino para que el mundo se salve por él (cf. Jn. 3,17).
En efecto, Cristo Resucitado es fuente de luz, de una luz reconfortante y positiva. La resurrección de Jesús muestra todo el valor de su pasión y muerte; demuestra que ésta no ha sido una derrota, sino una victoria, el triunfo del amor. El Buen Pastor ha dado su vida por las ovejas (cf. Jn. 10,11), y como el mismo dijo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos” (Jn. 15,13).
Si hermanos y amigos, con el Salmo 125, podemos decir: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. Dios envió su Hijo al mundo, no para condenarnos, sino para que el mundo se salve por él (cf. Jn. 3,17).
En efecto, Cristo Resucitado es fuente de luz, de una luz reconfortante y positiva. La resurrección de Jesús muestra todo el valor de su pasión y muerte; demuestra que ésta no ha sido una derrota, sino una victoria, el triunfo del amor. El Buen Pastor ha dado su vida por las ovejas (cf. Jn. 10,11), y como el mismo dijo: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos” (Jn. 15,13).






