Famosa Feminista Local
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Famosa Feminista Local

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Programa de análisis de la actualidad, desde el feminismo, para mujeres, LGBT y aliados, por medio de la conversación y el debate con feministas locales.
Cada programa contará con alguna invitada que tenga que ver con el tema que se desarrolle, para reflexionar sobre esto y finalmente construir un discurso colectivo que dé cuenta de nuestra subjetividad.

Programa de análisis de la actualidad, desde el feminismo, para mujeres, LGBT y aliados, por medio de la conversación y el debate con feministas locales.
Cada programa contará con alguna invitada que tenga que ver con el tema que se desarrolle, para reflexionar sobre esto y finalmente construir un discurso colectivo que dé cuenta de nuestra subjetividad.

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FFL s02 e22 - Macho muerto no viola

En los últimos días hemos visto cómo los agresores sexuales exigen un juicio, exigen respeto a su integridad y respeto por su presunta inocencia y le exigen a la víctima una denuncia y la activación del sistema judicial. Se exige una mesura social y neutralidad y mientras lo exigen nos violan, nos matan, nos tocan, nos rompen. No se exige esa neutralidad cuando les roban el auto y acusan al ladrón, tampoco se exige en la protección de sus propiedades, ahí el paco obedece y toma la denuncia. Cosa distinta ocurre cuando eres mujer y pretendes denunciar una agresión sexual en la máxima amplitud del concepto. El paco se burla, se ríe, te somete a su valoración moral y opina, ahí deja de obedecer porque eres mujer y enjuicia. Lo hace porque nuestro cuerpo es de dominio público, somos de su dominio. La ley es esencialmente machista y el sistema también es esencialmente misógino. La ley no protege a las mujeres y protege a los agresores sexuales, ¿qué nos toca a nosotras entonces? Creer. Siempre creer y siempre estar y reafirmar el compromiso cotidiano que declararnos como feministas significa renunciar y abandonar. Renunciar a que el patriarcado se nos siga metiendo más en el cuerpo, ponerle la barrera que solo puede emerger de nuestras propias deconstrucciones. Deconstruir a diario lo que somos y renovar la convicción cotidiana. Abandonar y abandonarlos, sin importar quien sea o cuánto lo queramos. Finalmente el patriarcado se vale de nuestras hermosas sensibilidades para oprimirnos. El feminismo nos llama a tomar decisiones, a tomar un bando y a elegir de qué lado estamos. Un feminismo neutro no sirve porque no incomoda, porque normaliza y no queremos seguir normalizando la explotación. El feminismo nos llama a la sororidad y al amor entre mujeres, más allá de sus repugnantes juicios legales y formalismos misóginos. El sistema revictimiza, invisibiliza y no cree. La defensa del agresor dirá que lo buscamos, que es normal con nuestro historial, así como pasó con Nabila a quién finalmente no se le reparó ni se le reconoció “judicialmente” su calidad de víctima de un femicidio frustrado. O el fiscal no investigará ni tomará con seriedad el asesinato de una lesbiana, como ocurre con Nicole Saavedra y cuántas víctimas más de la violencia machista. Esta una guerra por nuestra vida y por nuestra dignidad y la autoinvitación diaria es seguir agudizando el conflicto, es incomodar, es molestar, es develar sus asquerosidades, identificando a nuestros enemigos y sus aliados que todavía no abandonan la inmoralidad del amor romántico y ese amor familiar y fraternal irrestricto que te convierte en un traidor. Identificarlos y asesinarlos de la forma que sea porque no puede quedar impune. Porque nunca más. Porque de nuestras entrañas solo germinan ganas de prenderles fuego. Asesinarlos, ya sea piteándose contratos comerciales con editoriales para publicaciones de libros o que bandas no vuelvan a tocar por esconder y ser cómplices de un violador. Porque cabras, si hay que morir, morirán ellos primero.
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FFL s02 e21 - Me gusta el pico pero me cargan los hombres

Cuando descubrimos el feminismo, o quizás antes, muchas de nosotras comenzamos a cuestionarnos nuestra heterosexualidad. ¿Será que me gustan los hombres porque vivo en una sociedad heteronormada o porque de verdad de verdad me gustan? Los hombres, esos seres despreciables, inconscientes, ignorantes, algunos absolutamente idiotas, perversos y, al mismo tiempo, deliciosos. Las lesbianas la tienen clara hace rato. Para muchas de ellas su sexualidad es también política, ya que amarnos, literalmente, entre mujeres es una estrategia clara contra el patriarcado. Yo las felicito. Pero pese a haberlo intentado mucho en el pasado, no puedo. Una cosa es ser heterosexual y otra, distinta, es ser heteronormada. A una pueden gustarle los hombres, pero estar constantemente cuestionando nuestras prácticas y deseos sexuales es un trabajo de tiempo completo. Sin embargo, no parece suficiente, y cada cierto tiempo dan ganas de mandar todo a la mierda, a los hombres a la mierda y encerrarnos en una orgía lésbica eterna. Suena bacán de puro decirlo, ¿se imaginan? “Las mujeres fuimos obligadas a amar a nuestro enemigo”, leí por alguna parte y pucha que es cierto. Es difícil ser mujer y vivir en el flagelo de la heterosexualidad, esta eterna tensión entre no perderse a una misma, lo que creemos, por lo que militamos, y al mismo tiempo amar a los hombres, amar ese pedazo de carne que tienen entre las piernas.
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FFL s02 e20 - Ninguna persona es ilegal

Es difícil estar en otro país y estar sola. A kilómetros de los remedios de la mamá, del olor al pan, de los amigos, de los paisajes de siempre. Migrar no es fácil y mucho menos cuando no se elige. Muchas debemos irnos de Chile, en la búsqueda de la educación, la salud y el trabajo que aquí nos es negado. Violeta Parra, a quien recientemente conmemoramos en su centenario, también debió abandonar este país donde pocos valoraban y comprendían su obra. Muchas y muchos se fueron, expulsados por la dictadura, y hoy consideran sus tierras a aquellas que los acogieron. Es difícil también venirse a un país como Chile, que a veces, la mayoría de las veces, es tan hostil. Es difícil para Lina, colombiana, de 21 años, a quien un taxista abandonó en la calle en pleno trabajo de parto y su bebé murió. Fue difícil para Joane, haitiana, a quien el idioma, el racismo y la misoginia de Chile condenaron a muerte. La migración, al igual que la pobreza, tiene rostro de mujer. Somos nosotras las que vamos y venimos, buscando mejor suerte, huyendo del dolor, de la guerra. Las mujeres somos la mayoría de las migrantes y de las refugiadas en el mundo y, como tales, experimentamos un tipo de violencia específico que es constantemente invisibilizado. Ante las vidas perdidas y la indiferencia de una clase política que odia a las mujeres, las migrantes se han organizado y hoy están en alerta roja. Miles y miles seguirán viniendo a esta faja de tierra llamada Chile y es nuestro deber, el de todas, asegurar el respeto a sus derechos básicos y a una vida digna y, de paso, desmentir la promesa de este falso jaguar de Latinoamérica, que se hace insostenible. Aquí comienza Famosa Feminista Local, segunda temporada, episodia 20:
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FFL s02 e19 - Después de vivir un siglo

Ya pasaron 100 años desde el 4 de Octubre de 1917, fecha en la que se documenta el primer avistamiento en este planeta de Violeta Parra, una mujer que revolucionó todas las disciplinas artísticas en las que se involucró. Recordarla hoy es crucial, no sólo por cambiar los esquemas de las artes sino también porque su reclamo en cada una de las disciplinas por las que caminó lleva firme el grito de miles de personas explotadas, maltratadas por la historia, por la elite artística y política y también miles de mujeres asoladas por el machismo repartido en toda la historia humana. Recordar hoy a Violeta Parra es importante porque carga el grito de justicia de muchas personas que compartieron con ella su canto y su esperanza, que bordaron su dolor en cada puntada de arpillera, que hirvieron con ella una comida comunitaria o recorrieron a pie distancias incalculables sólo por ir en búsqueda de una canción perdida en el campo. Es pertinente recordar también lo mal pagada que fue la labor de Violeta Parra en vida, desempeñándose también como malabarista económica y eterna recolectora de dinero y materiales necesarios para sus menesteres. Violeta Parra estaba tan mal pagada que decidió incluso renunciar a estar viva, terminando a la vez con sus agobios y penurias. Violeta Parra es una figura conflictiva pues su legado es del pueblo, pero tan grande que incluso las instituciones del Estado la reconocen, a pesar de ella cantar contra los mismos sinsentidos que el Estado y los gobiernos propician. La misma Violeta era consciente de que su obra era para el pueblo, que el sufrimiento de la clase trabajadora, de los pobres y las pobres, de las mujeres libres y luchadoras, estaba en su voz, y en cada cosa que sus manos tocaran, fuera el formato que fuese. Esta sensibilidad la aprendió caminando, escuchando y documentando a su propio pueblo y al mundo entero en el que vivió. y esos sonidos no se encuentran en los conservatorios, donde sólo se aprende a usar la matemática de la música. Violeta Parra hizo muchas cosas mientras estuvo viva, y hoy, después de vivir un siglo, la recordamos a través de sus lozas, costuras, canciones, poemas, diseños de vestuario, bordados, sus múltiples importaciones de instrumentos al folcklore chileno y latinoamericano, e incluso, locutora radial e investigadora musical. Una de las enseñanzas más importantes que podemos encontrar en el trabajo de Violeta Parra es situarse: hablar desde lo que somos, nuestra clase, nuestro género y las inquietudes que nos aquejan, desde donde nacimos o elegimos vivir. Aquí comienza Famosa Feminista Local, episodia 19: Después de vivir un siglo.
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FFL s02 e16: Mi cuerpa es mi campo de batalla

Mi abuela materna se casó con un hombre veinte años mayor que ella, viudo y con seis hijos. Con él, tuvo siete más. Uno de los primeros recuerdos de mi mamá, la menor de esos siete hermanos, es el de mi abuela desangrándose después de hacerse “los remedios” y teniendo que ir al hospital. Porque no quería y su cuerpo no podía un hijo más. Mi abuela paterna también se hizo “remedios”. Lavaba y planchaba en casas ajenas para mantener a su esposo enfermo y a su hijo, mi papá. Era demasiado pobre para darle a mi papá un hermanito. La encargada fue su mejor amiga, la señora Mirna. Todavía recuerdo cómo lloraba mi abuela cuando la señora Mirna murió. Y nunca podré olvidar el almuerzo familiar arruinado por los gritos de mi padre llamando a mi abuela “asesina” y reprochándole haber “matado a su hermano”. Mi mamá tenía 24 años cuando tuvo que pasar meses con un feto muerto dentro de su útero, porque el Estado no la dejó abortarlo. Meses. Fue tanto que incluso el feto tenía nombre. A mi mamá todavía le duele cuando se acuerda. Si yo quedo embarazada, hoy, voy a abortar. Porque no tengo plata, porque no quiero, porque no está en mis planes. Porque es mi derecho y el de todas. Esta semana, el Tribunal Constitucional, compuesto por ocho jueces y sólo dos juezas, decidió escuchar a 135 personas y agrupaciones debatir, todavía más, sobre si garantizar mínimamente el derecho a decidir sobre nuestras cuerpas o seguir negándolo. Entrampando el aborto tres causales, que representa un porcentaje minúsculo de las mujeres que abortan en Chile. Basados en una Constitución heredada de Pinochet, la derecha, la Iglesia y los grupos anti mujeres argumentan el derecho a la vida. ¿La vida de quién? Sin duda no les importa ni jamás les importó la vida de mis abuelas, la de mi mamá y menos la mía. Ni las vidas ni la autonomía de miles de mujeres que no pueden, o no quieren, convertirse en madres. Si se niegan a dejarnos decidir sobre nuestras propias cuerpas, se los decimos: esto es guerra. Las mujeres abortamos y lo seguiremos haciendo, en nuestras casas, con nuestras amigas, en contra de la Iglesia, del Estado y de cualquier autoridad que no sea la nuestra. Aquí comienza Famosa Feminista Local, episodia 16, Mi cuerpa es mi campo de batalla.
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FFL s02 e15 - Más King Kong que Kate Moss

Históricamente siempre hemos creado un montón de cosas. Hacemos ruido cada vez que nos apropiamos de elementos del cotidiano, de los roles, del trabajo y de nuestros lugares como mujeres. Desde la niñez siempre nos han mencionado que hay ciertas cosas que no podemos hacer porque no servimos para eso, porque no nos saldría bien, porque se nos van a rajar las pantis o porque se nos puede ensuciar el vestido. Antes de poder empezar a crear sí o sí hay que derribar temores, amenazas y empezar a transar con nosotras mismas según lo que queramos conseguir, siempre cargando con el hecho de ser mujer, que jamás generará indiferencia. Sabemos que hay otros obstáculos. Cada vez que nos acercamos a la creación hay una desobediencia, porque no nos interesa hacer lo mismo que tantos hombres, los mismos de los que siempre nos han hablado en los libros, los mismos que escuchamos en los discos y los mismos que después garantizan que cada acción por nuestras manos es exagerada, hormonal y desmedida. La creación en nuestras manos es rebeldía. Uno de los momentos más bellos es cuando nos encontramos a nosotras mismas y nuestras propias discusiones y disidencias siendo transformadas en algo nuevo por nuestras propias manos. El feminismo en medio de nuestros procesos creativos se va forjando, orientando y enriqueciéndose con la sororidad que nos vamos encontrando. No es casualidad que cuando nos encontramos en un grupo de mujeres, la conspiración toma forma. Encontramos redes y más mujeres que están pensando inquietudes similares entre todas. Cada vez que creamos arte utilizamos nuestra capacidad creativa como arma, como crítica y como destrucción. Igual, el arte, palabra cargada del peso de la invisibilizacion y negacion de nuestro trabajo. ¿le hace justicia la palabra “arte” a nuestras creaciones? queda mucho por resignificar, reconstruir y hacer arder.
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FFL s02 e14 - El amor romántico mata

La trampa del amor romántico heterosexual es muy peligrosa. Es un imaginario con el que se nos bombardea desde que somos muy chicas. Se nos refuerza tanto en la música, la televisión, las películas, en los colegios y en nuestras casas. Se nos enseña a perdonarlo todo y a conciliar. A mantener la paz en nuestras casas evitando decir nuestras opiniones, y se nos va formando desde muy pequeñas la costumbre de obedecer, callar y aguantar. La trampa del amor romántico también se sustenta en el silencio y la supuesta “complicidad” que debe haber en la pareja. Y desde ahí se perpetúan códigos muy violentos para nosotras, que nos hacen difícil terminar esas relaciones abusivas. Es muy común cuando se destapa un caso de violencia machista, que se cuestione a la mujer por “haber aguantado tanto”, un juicio que viene sobre todo desde otras mujeres, que poniendo en duda también el por qué se demoró en denunciar, y de paso la realidad de las acusaciones, teniendo muy poca empatía con la mujer. Se hace difícil pensar en una respuesta contundente frente a tanta violencia y es devastador pensar que las mujeres hace muchos siglos no estamos seguras o tranquilas ni en nuestras propias casas. Tampoco podemos esperar que solo siendo feministas estemos libres de todo esto, y la mayoría de las veces toda esta información solo hace más pesado caminar entre tanta odiosidad en nuestra contra, tan presente y al parecer tan imposible de terminar. Nos queda conversar entre nosotras, advertirnos entre todas, cuidarnos y aliarnos con las otras personas que también estén en esta resistencia, armar espacios seguros para poder crecer en conjunto, y desde ahí encontrar las respuestas para sobrevivir en este mundo patriarcal. El amor que sea para liberarnos, y no porque nos sintamos presionadas a vivirlo. No necesitamos a nadie más que nosotras para ser felices, y tenemos una vida para experimentar y hacer de ella algo que nos haga sentido. No queremos más amigas atrapadas en la trampa del amor romántico. Nos queremos felices y libres.
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S 02 E 13 - Abortar la justicia patriarcal

Llevo días esforzándome por armar una pauta feliz para Es Mi Fiesta. Quiero contarles algo bonito, que se puedan reír, o que se emocionen conociendo una historia linda. Y aquí estoy, fracasando en todos los ritmos posibles. No es que este sitio dependa completamente de nuestros estados de ánimo, pero sí es un lugar que fue creado con el espíritu de compartir, entre todas. Entonces, siento que sería hipócrita de mi parte forzar publicaciones cuando llevamos días y días viendo como la violencia nos pega por todos lados. Desde lo cotidiano, hasta lo mediático. Así que, probablemente, esta entrada sea más personal en algunas partes. La semana pasada supimos que Tea Time golpeaba y violentaba de muchas formas a Valentina, su pareja, y entre medio, también me enteré de casos de violencia a amigas. Diferentes tipos. Celos, golpes. Manipular para obtener sexo. La prohibición de faltar a trabajos cuando un hijo se enferma. Y de todo eso te enteras por teléfono, tomadas de las manos tomando té. Intentas ayudar. “Termina”, “denuncia, todas te acompañamos”, “te cuido a la guagua cuando tú no puedas”. Y después tu amiga se va y tienes que seguir funcionando. Y ella tiene que seguir funcionando, porque no tiene otra opción. Porque tiene que trabajar para pagar su arriendo. Porque tiene que trabajar para pagar el tratamiento de su hijo. Todas seguimos funcionando. “Lo que hiciste es periodísticamente inadecuado”, me avisaron la semana pasada, por esta columna. Y no me arrepiento de ni una sola coma. Volvería a escribirlo. Quizás mejor. Ojalá mejor. Siempre mejor. “A veces es mejor no decir nada”, fue algo que escuché de varias personas durante esos días, después que Valentina denunció. Y todas las veces no pude más que responder que en un país en el que mueren mujeres casi todos los días, no decir nada es ser cómplice. Si creer en el testimonio -más que elocuente- de una mujer que ha sufrido violencia es ser periodísticamente inadecuada, dale, como quieras. Pero muchas no vamos a dejar de hacerlo. Periodísticamente inadecuado es el tratamiento que se da en los medios a este tipo de casos. Tremendamente errónea fue la resolución del caso de Nabila Rifo. Los reproches a Valentina por esa publicación en redes sociales me hicieron recordar cuando estuve en una relación con una persona sumamente insegura y violenta, que me llegó a hacer creer que yo era la de los problemas, que yo estaba loca. Una persona que sentía celos al ver que me iba mejor que a él. Que hacía y decía cosas que su entorno no sospechaba, que de forma casi invisible intentaba bajarme la autoestima y la seguridad. Calladito, suave de voz, buen amigo. Y bueno, los que supieron, lo pasaron por alto. Que nadie te crea cuando estás metida en un infierno, sólo hace que esa espiral de violencia crezca. Que te hundas poco a poco en un hoyo de caca, en el que a cada minuto cuestionas las decisiones que tomas, lo que dices, lo que no dices y lo que no haces. ¿Estaré loca en realidad? Puede ser. Si él lo dice… si todos los quieren. Pero logras salir de ahí, te deja de importar que te traten como una loca y sigues funcionando. Una niña de 14 años en Olmué, embarazada de 23 semanas, recibe un disparo en la cabeza por parte de su pololo. Y mientras ella está hospitalizada en riesgo vital, a la gente le importa sólo su embarazo. “La evolución del embarazo es bastante satisfactoria”, decía Carlos Wong, Jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Van Buren. Como si en primer lugar no fuera completamente descabellado que una niña de 14 años estuviera embarazada. Comentarios como este (con gente escuchándolos y dando las gracias por aquella buena nueva), confirma lo que ya sabemos. Para la sociedad el cuerpo de la mujer no es su cuerpo, somos incubadoras y mientras funcionemos a ese nivel, el resto de nuestras perspectivas y deseos no importan. Y esa adolescente, entonces, sigue funcionando. Y mientras seguimos funcionando nosotras también, una organización de ultraderecha extranjera financia una propaganda de odio para que circule por Santiago y Valparaíso, amparándose en argumentos más pobres que las pautas de los matinales y en la . Y los medios de comunicación no cuestionan ni por un solo segundo aquel discurso. No se averigua -de verdad- quiénes son los que están impulsando esta campaña que violenta a aquellos y aquellas ciudadanas que ni siquiera tienen los mismos derechos que los demás en Chile. Tampoco se averigua si esas cifras que tiran al aire son ciertas. Sin un razonamiento previo, vemos equipos de prensa que repiten como robots el comunicado de prensa que Marcela Aranda y su equipo les envió. “Bus de la libertad”. Les dieron las neuronas sólo para poner comillas. Porque cuando te da paja investigar, mejor citas y así no te haces cargo. Y mientras día tras día, repiten sin cesar la palabra “libertad” asociada a un mensaje de odio, lo que hacen es que discursivamente vincular el significado de aquella palabra con ideas homofóbicas, machistas y transfóbicas. Y les da lo mismo. Lo repiten una y otra vez, sin vergüenza en sus caras, en vivo, para todo el país, a través de sus cámaras. Todos los fines de semana ruego por que mis amigos y familiares salgan de las discos colas y lleguen vivos y sin golpes a la casa. Pienso en todo lo que luchan mis amigos, para ser quienes ellos y ellas son. Por ser libres. Y ¿ustedes vienen a asociar la palabra libertad con el odio, la violencia y la ignorancia?. No puedo más que sentir vergüenza e indignación. Indignación por ver cómo se les olvida a los periodistas y editores la responsabilidad que tienen. Que con pensar cinco minutos más, se puede hacer la diferencia. Y dentro de todo ese circo pobre, aparece Daniel Matamala desde el Olimpo del periodismo a decir que “al fanatismo se le derrota con argumentos, con un debate público e informado”. ¿Perdón? ¿Vamos a relativizar discursos de odio dirigidos a niños y adultos que no tienen derechos en este país?. Devuélvete por donde entraste. La libertad de expresión. ¿Se acuerdan de ese pésimo artículo que defendía lo políticamente incorrecto?. Bueno, esa conversación pobre fue exactamente la misma que muchas y muchos hemos tenido que aguantar estos días. “Es que ya no se puede decir nada, todo es ofensivo”. Yo les digo: subnormal, a la gente que quiero la están matando y no tienen derechos. Por supuesto que ese discurso es ofensivo y somos muchos y muchas las que vamos a seguir hueviándote y hueviándolos a todos, una y otra vez, sin descanso, aunque se nos vaya la vida entera en eso. Lo que ustedes llaman opiniones son violencia y los privilegios que tienen -a los que no están dispuestos a renunciar, lo sabemos- son los que no les dejan ver más allá de sus narices y de lo que les causa gracia. Y no queremos sus privilegios, no queremos ser como ustedes. Porque gente como ustedes son los culpables del mundo en el que estamos viviendo. Durante estos días, también, un panel de hombres de la Corte Suprema -instancia máxima de justicia en Chile- decidió que Mauricio Ortega no tenía ganas de matar a Nabila Rifo cuando la golpeó en la cabeza, le sacó los ojos y la dejó tirada con poca ropa a grados bajo cero, en la madrugada de Coyhaique. Carlos Künsemüller, Haroldo Brito, Lamberto Cisternas y Jorge Dahm acordaron que no existían pruebas fehacientes de que Ortega quisiera asesinar a Nabila. Milton Juica fue el único capaz de votar en contra. Un año de investigación, de numerosas revictimizaciones a una mujer, que dio testimonio y peleó por justicia, una y otra vez, no sirvieron para que se le pusiera el nombre que corresponde a una condena que, además, disminuyó en cantidad de años. He leído a varias personas decir “pero por qué reclaman, no quedó impune, va a la cárcel”. El reclamo y la indignación vienen de ver que cuando una ex pareja que maltrató sistemáticamente a una mujer es capaz de sacarle los ojos, la justicia chilena no sea capaz de ver que sí existe una intención de matarte por ser mujer. ¿Cómo se podría haber probado ese propósito? Si Nabila hubiese muerto. Las instituciones, los medios de comunicación, las oficinas, las universidades, los colegios y todo lo que nos rodea ejercen violencia sobre los niños, los animales, las mujeres, los homosexuales, las lesbianas, las y los trans. O sea, sobre todo lo que no sea un hombre. Estoy harta de poner un informativo en la radio o la televisión mientras ceno o almuerzo y echarme a llorar de rabia. Así han sido los últimos siete días. Sin parar. Estoy harta de sentirme completamente indefensa cuando salgo más tarde a la calle. Estoy harta de sentir terror cuando mis amigos no me avisan que volvieron a la casa. Estoy harta de que nos hagan sentir todos los días que nunca vamos a vivir tranquilas porque no somos hombres. Porque al final, eso es lo que nos recuerdan todos los días cuando nos maltratan y nos violan. No somos hombres. Y seguimos funcionando.
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FFL s02 e12 - Muerte a los machitos del rock

Esta semana el caso de Valentina Henríquez, ex polola de Camilo Castaldi (o Tea Time) que lo acusa de violencia física y sicológica, vino a recordarnos que la violencia de género sigue metida en espacios que una cree seguros, como lo es una relación de pareja, o en espacios supuestamente libres como las artes y la música. Sabidos son los casos de abuso de Cristian Aldana, vocalista de El Otro Yo, quien está en la cárcel por abusar de al menos seis fanáticas de su banda. O José Miguel del Pópolo, de La ola que quería ser chau, procesado por abuso sexual y violación contra sus ex parejas. En cualquiera de los casos, no solo los acusados siempre van a negar y tratar de “loca” a quién acusa, sino que van a ser protegidos y contenidos por sus pares y fans, haciendo de el círculo musical un ambiente tóxico y no libre. La violencia ejercida en contra de una de nuestras compañeras nos indigna y nos recuerda que músicos, productores, fanáticos y periodistas musicales actúan como Club de Toby y se cubren las espaldas. Los machitos del rock se han apoderado de este género y lo han intoxicado, con acusaciones históricas que van desde que Yoko Ono separó a Los Beatles siendo que era ella quien sufría de violencia por parte de Yon Lennon, quien NI SIQUIERA consideró reconocer que la autoría de Imagine, una de las canciones más emblemáticas de la historia de la música occidental, era de Yoko Ono porque ella era “sólo su esposa”. El machismo vive no solo en el rock. El punk, metal y hip hop también siguen siendo territorio del patriarcado. Desde las letras misóginas y machistas, hasta las tocatas y conciertos que històricamente han sido un espacio completamente alienado para las mujeres. Como feministas, de a poco hemos ido reclamando estos espacios para librarlos de misoginia. Desde las mujeres que siguen peleando por ser tomadas en serio como artistas, hasta todas quienes ejercen cualquier profesión dentro de la industria de la música. De a poco vamos invadiendo su Club de Toby y exigiendo el espacio que siempre nos ha pertenecido.
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FFL S2 E11: Justicia para Nicole

Frente al lamentable hallazgo del cuerpo de Nicole Saavedra Bahamondes, una mujer de 23 años, encontrado en Los Aromos de la localidad de Limache, Región de Valparaíso, demandamos una vez más al Estado y sus autoridades competentes acelerar la investigación para conocer los motivos específicos de este nuevo caso de femicidio en Chile. Reiteramos que el alza de la violencia misógina y el particular ensañamiento hacia las mujeres y sus cuerpos es un atentado a los derechos humanos: hace un poco más de una semana, otra mujer fue golpeada y abandonada herida en El Quiso y esta semana Carol Mora fue desfigurada por su pareja con una botella rota. De ambos casos, tampoco se conocen más antecedentes. Nicole Saavedra estuvo desaparecida durante más de una semana y fue hallada con una data de muerte de 30 horas, lo que hace presumir que en ese período estuvo secuestrada siendo sometida a tortura. Algunos familiares de Nicole además han denunciado por televisión que habrian motivaciones lesbofóbicas en su crimen, ya que tenía una novia y vivía abiertamente su orientación sexual. Si se llega a confirmar esta motivación, estaríamos frente a un nuevo crimen de odio y a una violencia hacía la mujer por orientación sexual, por lo que se hace urgente que desde toda la sociedad se visibilicen todas las formas que adquiere la violencia de género, tal como lo han solicitado organizaciones feministas y lésbicas. Insistimos en la urgencia de que se instale a nivel de Estado y la Sociedad Civil, una Alerta de género o una Alerta de Violencia machista, como se realiza en otros países, ante el recrudecimiento de la violencia hacía nosotras que se debe detener con campañas sistemáticas con enfoque feminista y de derechos humanos, con la instalación de un discurso de género en la educación, y medidas efectivas de parte de las autoridades y la sociedad en su conjunto. Lo anterior, de la mano con la amplia experiencia de las organizaciones de mujeres y feministas en el país.
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El cuerpo de las mujeres, última frontera del capitalismo.

En las últimas semanas la violencia en el sur de Chile parece haber aumentado. Las policías en complicidad con el estado y los gobiernos locales han sido protagonistas de desalojos, represión y directas agresiones a niños y niñas mapuche. En concordancia con la política de persecución al pueblo mapuche que actualmente mantiene a más de 50 presos políticos en las cárceles del estado. Al caso de Lorenza Cayuan, quien fue obligada a parir engrillada de sus pies y con un vigilante, a su hija Sayen, se suman los más de 50 comuneros presos todos quienes fueron detenidos gracias a montajes y con importantes irregularidades en sus procesos. Esta misma semana, gracias a un video que circula por las redes sociales de internet, pudimos ver cómo carabineros entra a una escuela con un carro lanzaaguas, afectando a niños y niñas, y donde hasta ahora la institución no ha aclarado la razón de esta acción, que por ningún lado podría justificarse excepto por la sistemática persecución a un pueblo que defiende una forma de vida que va directamente en contra de la expansión capitalista. Como consigna Mapuexpress, son muchos los puntos de gravedad que se han visto en estos días, desde actos de racismo, despojos, desplazamientos, exclusiones, negaciones, asesinatos, empobrecimiento y explotación de los territorios. La política extractivista del país, también coherente con el capitalismo global, ha respondido con extrema violencia hace muchísimos años. Cargamos con nuestras muertas y muertos que han sido asesinados por defender la tierra y enfrentarse a grandes proyectos mineros, forestales y eléctricos, que depredan ecosistemas y acaban con la vida de animales, flora y comunidades enteras. Macarena Valdés, Berta Cáceres, y muchas otras luchadoras y luchadores han entregado hasta el cuerpo en la defensa de la tierra. En cambio, el capitalismo que no es más que muerte y destrucción continua avanzando en sus proyectos que sólo sirven para llenar los bolsillos de unos pocos, sacrificando comunidades y formas de vida que no sirven a sus intereses. No podemos, quienes estamos más al norte, dejar de mirar lo que ocurre en el sur. Los medios de comunicación son cómplices de no alertar la urgencia de la situación, y cómo sistemáticamente se vulneran los derechos de niños y niñas, con represión y persecución al pueblo mapuche. Y tampoco podemos ignorar desde donde proviene esta violencia. Latifundistas, forestales, policías y un estado racista, que abusa de las instituciones del estado, en complicidad con la justicia chilena, también racista y también misógina.
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FFL S2E9: Este es mi cuerpo, conchetumare

Nuestro cuerpo es lo primero que conocemos, es lo primero que podemos sentir: el roce de nuestra piel con la ropa, el olor y el sabor de nuestros alimentos, el calor de un abrazo y los sonidos que nos rodean, los colores que nuestros ojos son capaces de percibir. Cuando crecemos vamos aprendiendo a relacionarnos con el entorno, aprendemos a hablar para comunicarnos con otras personas y nos fueron enseñados diferentes conceptos para ordenar nuestra experiencia comunicativa, para tener una mayor precisión al enunciar diferentes cosas, situaciones, sentimientos y percepciones. Tristemente, las cosas que nos enseñan son aquellas a las que nuestros padres y madres, o quienes nos cuidan, tienen acceso y no necesariamente representan la totalidad de las posibilidades que el mundo tiene para nosotres. Cuando aprendemos a hablar ya nos están vistiendo con la ropa asignada a un género u otro, nos enseñan que si nuestro cuerpo tiene genitales masculinos somos varones y si femeninos somos mujeres, nos enseñan que el comportamiento que debemos tener debe estar relacionado con esta especie de mandato biológico. La realidad nos muestra que ese mandato es una ilusión, y cuando comenzamos a conocer cuerpos desobedientes de estas normas entramos en un mundo que sólo procura la libertad y la alegría, que sólo pretende sentirse bien consigo mismo más allá de lo que las demás personas piensen. Actualmente en Chile se encuentra en discusión (hace más de 4 años) la Ley de Identidad de género, un conjunto de normas que regula la legalidad de estos cuerpos que no están interesados en ser catalogados con el sexo asignado al nacer y, como siempre, la derecha chilena se ha opuesto tajantemente a otorgarle libertades a los cuerpos que no pueden controlar. Irónicamente la comisión de Derechos Humanos del Senado, donde se han discutido distintas indicaciones a esta ley, está presidida por Jacqueline Van Rysselberghe, histórica antiderechos de las mujeres y las personas sexodiversas y disidentes, defensora de las torturas ocurridas durante la dictadura, y quien además desobedece a su propio conocimiento como psiquiátra, patologizando y denostando la existencia de las personas trans. Nuestro cuerpo es lo único que realmente nos pertenece, aunque diferentes leyes digan lo contrario sobre nuestros derechos sexuales o reproductivos, sobre la identidad que reconocemos como propia o sobre la forma en que queremos conducirnos en nuestro cotidiano. Nuestro cuerpo, por más modificaciones que le realicemos, por más ropa o maquillaje que sostenga nuestra piel, es auténtico, real y merece respeto. Nuestros cuerpos existen, nuestros cuerpos no están equivocados, en palabras de la difunta compañera Mara Rita “Yo toda soy innegable, yo toda soy verdad”.
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FFL S2E8: Dame la mano y marcharemos

En Argentina, ad portas de una nueva convocatoria de la marcha Ni Una Menos, que protesta a nivel mundial por los altos índices de violencia machista contra mujeres y niñas, medio centenar de feministas se desnudaron en una de las entradas de los tribunales de justicia, para denunciar la nula respuesta de esta frente a las denuncias de violencia contra las mujeres y los femicidios, 50 mujeres se sacaron la ropa y se agruparon simulando estar muertas en la entrada de los tribunales, disponiéndose de la misma forma en la que fueron fotografiadas las víctimas fatales de diferentes holocaustos alrededor del mundo, con un lienzo y relato que gritaba “Femicidio es Genocidio”, haciendo un paralelo entre ser mujer y pertenecer a una categoría que trata de ser eliminada por el simple hecho de pertenecer, porque las mujeres y las niñas son agredidas y asesinadas con la complicidad del Estado y su aparato de justicia, porque quien calla otorga y es igual de culpable por no prevenir las agresiones y asesinatos a las mujeres, niñas, travestis y todo lo femenino que venga de cualquier identidad no masculina. Estamos cansadas y nos enoja que sigan dudando de nuestros testimonios, que los servicios médico-legales y los carabineros sigan relativizando nuestras denuncias y justificando la violencia machista sobre los cuerpos de nuestras compañeras y de nosotras mismas, estamos hasta la coronilla de que las Iglesias sin excepción sean cómplices y perpetuadoras de estas violencias, porque la única iglesia que ilumina es la que arde. Nos enfurece que las autoridades locales, que las rectorías de universidades, las direcciones de los colegios y todo el aparato administrativo nos diga que nuestras vidas no valen nada, que tenemos que resistir porque el mundo es así y no podemos cambiarlo. Nos enoja porque todo contribuye a que nos sigan maltratando y asesinando. Desde que comenzamos a realizar este programa hemos llamado a la guerra, porque vivir hoy en día se ha convertido en una lucha que, por supuesto, nos interesa ganar; porque nos queremos con vida y con la capacidad de compartir una sonrisa, una canción y una vida juntas, porque no queremos que sigan extinguiéndose las vidas de las mujeres, de las niñas, de las trans-travestis, de las colas y no queremos más que vivir sea un desafío, estamos cansadas de resistir porque es un trabajo de tiempo completo y muy mal pagado. Ante la inutilidad de las denuncias llamamos a la acción directa, tal y como están haciendo las compañeras de Historia de la Usach que se encuentran en Paro indefinido hasta que exista una desvinculación efectiva de Luis Ortega y Augusto Samariego, denunciados por acoso sexual durante el ejercicio de la docencia en la Usach, y cuyo sumario tiene un atraso de 6 meses, sin resultado alguno. La única respuesta de rectoría ha sido una querella por homicidio frustrado frente a las marchas realizadas dentro de la universidad para presionar por los resultados de este sumario. Las compañeras de Historia no están solas y a pesar de que Zolezzi no quiera responder a sus requerimientos ellas pasaron a la acción, que es la única herramienta que la historia nos ha enseñado que funciona, porque como dice Sara Hebe, antes que histérica, histórica.
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Los orgasmos, como la tierra, son de quien los trabaja.

“Me amo a mi misma, no es un pecado, no puedo controlar lo que está pasando. Un día más sin un amante y puedo entender mejor la caricia de mi mano”. Así describía la sagitario Britney Jean Spears, en la canción Touch of my hand lanzada en el año 2003, la noble y placentera acción de masturbarse. Las mujeres nos masturbamos. Aunque pueda parecer obvio, no lo es, y decirlo y hacerlo es un acto político. Las mujeres eyaculamos. No es un invento del porno ni una habilidad exclusiva de algunas: todas podemos hacerlo, pero la maravillosa posibilidad de eyacular nos ha sido arrebatada por el patriarcado, que ha separado a las mujeres de sus cuerpos. Nuestra sociedad machista ha legitimado en el género masculino el disfrute público de la sexualidad. La naturalización de la masturbación en los hombres es un ejemplo de ello: a través de esta práctica niños y adolescentes ejercen un derecho sobre su cuerpo, un derecho al placer del que se sentirán acreedores para el resto de sus vidas. Mientras los niños comienzan a masturbarse desde pequeños, hay mujeres que nunca han explorado sus vaginas, sus labios, su clítoris por sí mismas en toda su vida. Las mujeres crecemos rodeadas de tabúes y prohibiciones en torno a nuestra sexualidad, la cual parece desarrollarse de forma misteriosa y lejana, ajena a nuestro control. Se nos dice que es sucio, se nos dice que está mal. Nadie nos enseña a tocarnos, nadie nos dice que el placer, el orgasmo, no proviene necesariamente del accionar de un hombre, sino que puede ser generado por nosotras mismas. La ciencia ha trabajado siempre al servicio del hombre y por eso incluso se ha mutilado nuestra próstata, que es mucho más que el publicitado punto G. Las mujeres no somos un mero objeto de deseo. Somos deseo, deseantes, deseables y deseadas, estupendas y dueñas absolutas de nuestro placer.
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Si hay que durear, dureamos

El martes pasado, políticos de todos los sectores rechazaban “todo tipo de violencia”, refiriéndose al ataque que recibió el diputado Felipe Kast durante un acto. Diez jóvenes le lanzaron escupos y piedras, pero nadie salió lesionado. El viernes pasado, Fabiola Antiqueo era agredida con una lacrimógena de parte de Carabineros en Padre las casas. Esta semana se supo que perdió su ojo izquierdo por culpa del ataque. En octubre del año pasado, mientras miles de mujeres marchaban en contra de las violencias machistas, a Lorenza Cayuhán la obligaban a parir engrillada. Violencia machista de parte del estado, el mismo que proyectaba #NiUnaMenos en el Palacio de La Moneda durante la marcha. Da rabia cuando las noticias se llenan de un ataque sin daños a un diputado, pero una mujer mapuche que pierde un ojo siendo violentada por Carabineros apenas llega a portales alternativos de noticias. Eso no es condenar todas las violencias. Porque la violencia siempre existe si eres mujer, pero siempre va a ser peor si eres pobre, mapuche o migrante. Y no solo va a ser peor, sino que invisibilizada. De los casos de la Machi Francisca, Macarena Valdés, Fabiola Antiqueo y la misma Lorenza se sabe poco, porque no solo el Estado es cómplice, sino que los medios tradicionales también. No se está en contra de todas las violencias cuando solo se condenan y visibilizan ataques a quienes viven en una burbuja. Felipe Kast no solo es hombre, es Kast. Pertenece a la elite política del país y proviene de la clase alta. Por estas razones nunca podrá estar expuesto a las violencias que sufre una mujer, sino que al más mínimo incidente, tendrá el resguardo que le otorga la posición de poder que tiene.
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No es una broma no más

Nos han dicho gordas, nos han dicho feas, nos han dicho flacuchentas, nos han dicho tetonas, nos han dicho planas. Nuestras cuerpas eternamente segmentadas, cosificadas y humilladas porque no podemos ser cómo quieren y creen que debemos ser. Nos sentimos monstruas, sentimos que éramos menos, todo esto tras escuchar las risas burlonas de las supuestas bromas. Quisimos cambiar nuestra forma de vestir, los lentes, los frenillos. Quisimos cambiar nuestra forma de actuar, renegamos de nuestro camionismo, de nuestra feminidad, de nuestra actitud. Porque siendo niñas teníamos miedo, pero eso ya no volverá a pasar. Ese “es una broma no más” trajo consigo pensarnos de otra forma y creer que ser mujer era algo que los demás debían imponer. Creímos por mucho tiempo de niñez y adolescencia que estábamos equivocadas. Estuvimos horas frente al espejo tocándonos la guata, renegando de los pelos, renegando de la joroba por no caminar como modelos. Estuvimos horas renegando de quienes éramos por tu “broma”, por tu humor simplón, incoherente y naturalizado. Tu humor jamás fue humor. Fue un acto invisibilizador, pisoteador de emociones, percepciones y temores. No era humor, era insulto. Tu humor es el mismo que se replica por generaciones, del padre al hijo y al espíritu santo. Tu humor construyó una parte de los temores de la idea que comenzamos a percibir de lo que es ser mujer. El humor vano nos determinó por años a varias. Tu humor sobre nuestros defectos hizo que por años nos creyéramos defectuosas sin dudar. ¿Y qué si me encontrai fea? es sólo porque te molesta verme con la grasa al aire y con menos temores encima. Estamos resignificando el insulto, apropiándolo, tomándolo como arma. El humor está de nuestro lado y no está para servirles a los hijos sanos del patriarcado y sus incoherencias. El humor no está para que avales tu pobre masculinidad, ni para que te posiciones encima de los demás. El humor está para ser resistencia, es el acto mismo, es la autocrítica, es la forma de derrocar la actitud que te impone todo lo neoliberal. El humor servidor del patriarcado naturalizó nuestras muertes, la violencia y los estereotipos. Tu humor justifica que nos golpeen porque no servimos un plato de comida –que tampoco tenemos por qué servir-. Tu humor nos posicionó como histéricas, eternas locas, exageradas y dependientes, por decir lo que sentíamos, por aburrirnos de tu existencia. Tu humor de macho nos recuerda una vez más lo desagradable que eres.
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FFL S02E04: Yo no trabajo para ustedes los gays

Hace unos días las transformistas Asskha Sumatra y Stephanie Fox (más conocida como la Botota) dijeron en una rutina humorística que se iban a cortar la cara, haciendo chistes sobre la marginalidad que envuelve una vida transformista, una apología a la violencia que es común en estos espacios y que tristemente continuó con la frase “Vai a quedar como la Nabila”, enfrentando cualquier crítica a este desatino con la ridiculez de que en el nombre del humor está todo permitido. Como una tribuna que defiende el humor con la misma seriedad que defiende los derechos de las mujeres y las colas queremos decir que no, no podemos reírnos de cualquier cosa, menos de la violencia machista que por poco le arrebató la vida a Nabila Rifo. Nos resulta imposible encontrar diversión en la historia de Nabila, encontramos una fortaleza despampanante, pero no nos da risa que perdiera sus ojos porque Mauricio Ortega creyera que ella era de su propiedad, hemos dedicado varios capítulos, entre el congojo y la rabia, a hablar de la historia de Nabila, pero a reírnos ninguno, porque la violencia machista no es graciosa, ni cuando ataca a las mujeres ni cuando ataca a las travestis o a las colas, la violencia machista no es graciosa porque nos mata todos los días, o por lo menos evita que podamos vivir en plenitud. Desde la niñez a las colas nos acosan diciendo que lo femenino es inferior, que nuestros modos y formas de desplazarnos e interactuar con el mundo deben masculinizarse, a veces logramos vencer estos mandatos terribles para comunicarnos de la forma que nos parece mejor. Algunas con el tiempo desarrollamos disciplinas como el transformismo/travestismo y encarnamos no sólo a las mujeres que nos inspiran sino que expresamos nuestra propia femineidad. La tendencia actual a eliminar el género de nuestro cotidiano ha calado hondo en la historia de muchas colas, permitiendo tener referentes transformistas en televisión y de forma mucho más visible que hace tan solo unos años atrás, tristemente el desarrollo de esta disciplina no cuestiona el aparato ideológico que está detrás de la existencia de los mismos géneros y es por ello que no es difícil encontrarse con colas machistas o misóginos, colas que viven de forma estática su sexualidad porque así nos enseñaron los esquemas heterosexuales que son fijos y obligatorios: de activos y pasivos, de locas y piolas, de machos y machomenos. Este desprecio a lo femenino, que se nos enseñó desde muy temprano, se llama “misoginia”, y está arraigado en la forma en la que nos educan, en la forma en la que nos venden productos e incluso en las leyes. Si somos mujeres o colas y no nos damos cuenta que arrastramos esta carga terrible significa que no hemos reflexionado sobre quienes somos y cómo nos presentamos frente al mundo. Deshacerse de la misoginia que tenemos dentro es una de las primeras tareas para poder decirnos feministas, para poder empatizar con nuestras compañeras, para poder decir que ni una menos, para poder vivir seguras y felices sin el yugo del patriarcado. Aquí comienza Famosa Feminista Local, episodio 4: Yo no trabajo para ustedes los gays.
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FFL S02E03: No hay nada más parecido a un macho de derecha, que un macho de izquierda

“Era militante y mi pareja machista y misógino en la cama, a veces en la casa, siempre a mis espaldas. Soy feminista, soy revolucionaria, soy rebelde y fuerte, me defiendo, reclamo y me hago respetar. Eres macho, machista y patriarcal cuando respetas a tu compañera, pero agredes a tus amigas, cuando cosificas e hipersexualizas a tus compañeras de curso, a tus primas, a las amigas de tu polola. La Juventud Rebelde es una organización que tiene entre sus filas a hombres que tratan a las mujeres de putas, de zorras, de maracas, de lachas, sueltas y cuántas cosas más. Es la organización que, cuando quiere reclutar a una compañera, avala prácticas como las de mandar a un compañero a pololeársela. Es la organización de mi ex pareja. El que intentó prohibirme defender a una mujer violentada, agredida y acosada.por el padre de sus hijas en Bolivia, el que no paraba hasta que le gritara que no en la cama, el que acosaba a mujeres por redes sociales hablándoles de forma obscena sin su consentimiento.” Este es uno de los 17 testimonios de mujeres ex militantes de Juventud Rebelde y Ofensiva Secundaria que el domingo pasado denunciaron a ex parejas y compañeros militantes por censura, acoso y abuso. No es la primera vez que escuchamos este tipo de casos y tampoco será la última. La izquierda que se dice a sí misma revolucionaria, pero que replica lógicas patriarcales no nos sirve. No nos sirve tu colectivo con mujeres que solo ocupan posiciones inferiores o que ni siquiera pueden tomar la palabra en asambleas y reuniones. No queremos hombres llevando el lienzo en la marcha feminista, gritando consignas y que se escuchen y vean por sobre las voces de las mujeres. Muchas de las compañeras -así como muchas otras mujeres- decidieron no hacer la denuncia formal de estos hechos. La justicia no nos sirve ni nos servirá si modelo patriarcal que la valida no tiene espacio para acogernos, solo para cuestionarnos. Es por eso que nos vemos obligadas a recurrir a otros espacios, como las redes sociales, donde la veracidad de nuestros testimonios sigue siendo puesta en duda. Siempre seremos cuestionadas. Porque el macho no entiende que ningún espacio es completamente seguro para nosotras. Porque no entienden lo que es tener que esforzarse el doble para ser escuchada y tomada en cuenta a la par de sus opiniones. Queremos que el feminismo tiña a todas las agrupaciones de izquierda, no que sea una mera cuota dentro de ellas. Compañero: la revolución será feminista o no será. Aquí comienza la Episodia 3 de Famosa Feminista Local: “No hay nada más parecido a un macho de derecha, que un macho de izquierda”.
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FFL S02E02: Compañera, nosotras te creemos

En Coyhaique, el 14 de mayo de 2016, Nabila es encontrada en la calle con síntomas de hipotermina, semi-desnuda, inconsciente, con múltiples fracturas y sin ojos. Se los arrancó Mauricio Ortega, su agresor y ex pareja. El 13 de marzo de 2017, comienza el juicio oral a Mauricio Ortega, juicio que se prolongó por 36 días. A Nabila le preguntaron sobre cuántas parejas sexuales había tenido, cuántos rastros de semen fueron encontrados en su cuerpo tras el incidente y si practicaba o no sexo anal. Ortega, además de declararse inocente en un principio, la acusó de alcohólica, promiscua y mala madre. Mauricio Ortega fue declarado culpable el pasado martes 18 de abril por el femicidio frustrado contra Nabila Rifo. Además, fue encontrado culpable de los delitos de agresiones graves gravísimas y violación violenta de morada, pero fue absuelto de la imputación de amenazas (A pesar de que haya amenazado a Nabila con un hacha). La sentencia de Ortega se dará a conocer el 2 de mayo. A pesar de todos los años que Ortega pase en la cárcel, nunca será suficiente. Nunca será suficiente porque la cárcel no basta para delimitar el accionar de un agresor, tanto de Ortega como de los que quedan sueltos, los que nos topamos en las micros o en el metro o en el trabajo o en la universidad. Ortega en la cárcel no quiere decir que una parte del patriarcado cayó, nos recuerda que aún queda un montón afuera y que se mueve con impunidad porque el ámbito judicial en Chile le sirve al patriarcado. Ortega estará 27 años en la cárcel, pero nunca será suficiente. Nabila ha sido juzgada, violentada y pasada a llevar constantemente por los medios y por la gente que se siente con la atribución de desligitimar un testimonio de violencia. Es preocupante pensar que si el caso de Nabila no hubiese tenido estos niveles de violencia, hubiese sido mencionado como un caso de violencia de género como tantos otros que se pasan por la televisión. Es preocupante, porque el territorio aún es un obstáculo para que las verdades de las mujeres se cuenten y se haga justicia por ellas. Nabila es de una ciudad al extremo sur de Chile y este país y su institución, fuertemente orientadas en una lógica centralista, se encargan de invisibilizar a como dé lugar lo que realmente está pasando en los otros lugares que no son Santiago. Si Nabila no hubiese sido agredida de esta forma y si es que no hubiese sobrevivido, su caso no hubiese sido planteado con la urgencia con la que se abordó y eso está mal, porque así es como se siguen aplazando las políticas para legislar sobre la violencia de género. No podemos esperar a que haya otro caso como el de Nabila para que las penas a los agresores y a los femicidas sean más altas. Mauricio Ortega estará 27 años en prisión. ¿Después de esos 27 años qué? Un femicida no va a dejar de serlo por estar 27 años en la cárcel, un violador tampoco. El patriarcado y el machismo perduran en los hombres en tanto la educación y el sistema lo abalen. Nabila fue violentamente expuesta en los medios de comunicación, fue juzgada por su vida sexual, porque lo que decía, por lo que hacía. Ella expuso su testimonio para que más mujeres se atrevieran a denunciar y no olvidaran de que NO ESTÁN SOLAS. ¿Por qué tuvimos que ver Lucho Jara en el matinal, con un primer plano de su rostro mostrando la lágrima que derramaba por escuchar el testimonio de Nabila? Las mujeres no necesitamos la compasión barata de hombres que no cuestionan sus roles, ni sus privilegios y ni su posición en la sociedad, mucho menos, si están en espacios donde se puede realizar un comentario más crítico sobre lo que es la violencia de género. No nos interesan ni nos sirven tus lloriqueos, Luis Jara, ni los tuyos ni los de tantos otros, porque no haces nada más que permitir que estas lógicas perduren dentro de la televisión chilena. El 2 de mayo es la lectura de la sentencia de Mauricio Ortega, pero no descansaremos, porque así como Ortega hay muchos femicidas en cada lugar y así como Nabila, hay muchas mujeres que viven la violencia. ¿Cuántos testimonios de mujeres han sido invalidados por la forma en que lleva su vida sexual?, ¿cuántas mujeres han sido asesinadas tras años de violencia?, ¿a cuántas jóvenes no les han creído que su pololo las violenta?, ¿cuántas mujeres aún no cuentan que viven violencia? Por temor o por vergüenza. ¡¿Cuántas más faltan para que esto se acabe?! No descansaremos.
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Programa Ayni Somos el programa de radio AYNI, espacio para la promoción, educación y defensa de los derechos humanos, y actualidad de los pueblos originarios, medio ambiente y movimientos sociales. Una hora de música, conversación, informaciones y entrevistas conducido por Leyla Noriega. AYNI, es un concepto andino que significa trabajo en reciprocidad, por eso decimos: hacemos radio, hacemos AYNI. Contáctanos en: www.programa-ayni.blogspot.com - programaayni@gmail.com - Síguenos en twitter: @AYNI2013 Updated
Alerta Educativa Alerta Educativa es una iniciativa realizada por la Cooperativa de Trabajo Centro Alerta y el Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH) de la Universidad de Chile, como respuesta a la necesidad de construir un programa radial para las radios comunitarias, el año 2010. El objetivo del programa es permitir una construcción de saber colectivo utilizando el formato radial, difundiendo las luchas de los movimientos sociales, experiencias y contenidos que les sean de utilidad. Updated
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