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Fitness en la Nube
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Consejos y estrategias para mejorar tu físico y tu estilo de vida mediante el entrenamiento y la alimentación. Soy Luis Carballo y en este podcast te mostraré todos los aspectos que debes conocer para devolverle a tu cuerpo la vitalidad que se merece. Si quieres descubrir el verdadero significado del fitness, únete a las ondas de Fitness en la Nube.

Consejos y estrategias para mejorar tu físico y tu estilo de vida mediante el entrenamiento y la alimentación. Soy Luis Carballo y en este podcast te mostraré todos los aspectos que debes conocer para devolverle a tu cuerpo la vitalidad que se merece. Si quieres descubrir el verdadero significado del fitness, únete a las ondas de Fitness en la Nube.

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¿Tu plan para perder peso va a fracasar?

Si estás intentando bajar de peso y quieres saber si el camino que has elegido te llevará a conseguirlo, solo tienes que hacerte una pregunta muy simple. Una pregunta que puede ahorrarte una cantidad enorme de frustración en el futuro. Las estadísticas nos muestran una realidad contundente: 6 de cada 7 personas que se proponen perder peso lo consiguen. Sin embargo, de todas esas personas que logran bajarlo, casi ninguna consigue mantener el resultado a largo plazo. Esto nos demuestra que el verdadero problema no es la pérdida de peso en sí, sino mantener el peso que has conseguido previamente. En mi experiencia, la mayoría de las personas confunden lo que significa que un método funcione o no funcione. Solemos pensar que si una estrategia nos ha hecho perder peso, entonces ha sido exitosa. Pero la realidad es otra: si ese método no te ha servido para mantenerte en tu nuevo peso, en realidad no ha funcionado. El enfoque tradicional está equivocado. Para tener un plan que dé resultados reales, no necesitas un plan para bajar de peso rápido; lo que necesitas es una estrategia de alimentación que puedas mantener día a día durante el resto de tu vida. La Pregunta del Millón para Evaluar tu Estrategia ¿Cómo puedes saber si tu plan actual va a funcionar? La respuesta es tan sencilla como proyectarte en el futuro y preguntarte de forma honesta: ¿Podré seguir manteniendo esto que estoy haciendo durante todo un año? Si la respuesta es un no, ya tienes la certeza de que tu estrategia va a fracasar. Es muy probable que pierdas peso durante el tiempo que logres sostener el esfuerzo, pero si no te ves capaz de mantenerlo en el medio plazo, no te servirá de nada. A lo largo de los años he presenciado cómo este error se repite constantemente. Recuerdo dos casos muy claros que ilustran a la perfección este autoengaño. El caso de Harrison: El mito de la dieta milagrosa En 2015, cuando vivía en Irlanda, compartía casa con un chico australiano llamado Harrison. Cuando llegó al país no estaba gordo, pero comía francamente mal y a los pocos meses empezó a ganar mucho peso. Al hablar con él, me confesó que no le preocupaba en absoluto porque en cualquier momento haría una dieta cetogénica y perdería todo el peso, argumentando que ya lo había hecho antes más veces. En ese momento vi muy claramente la diferencia entre funcionar y no funcionar porque si esa dieta realmente le hubiera funcionado, no habría vuelto a engordar después. Él estaba convencido de que la dieta cetogénica era efectiva porque le permitía perder peso de golpe, pero el resultado real a largo plazo fue que recuperaba lo perdido y sumaba unos cuantos kilos más. Años después, su estado físico evidenciaba que aquellas estrategias restrictivas solo le habían llevado a una obesidad aún mayor. Lo que te sirve para perder peso hoy de forma agresiva, no es necesariamente lo que te ayuda a solucionar el problema. El esfuerzo desproporcionado: Perder peso implica mucho sufrimiento Hace tan solo unos días, conversando con una conocida que padece una obesidad fuerte, volví a detectar este patrón. Ella ha intentado prácticamente de todo para perder peso, logrando bajar muchas veces pero recuperándolo siempre con intereses. Se mostraba decepcionada porque, tras llevar «toda la semana a dieta», solo había perdido medio kilo. Con el peso que tiene actualmente, lo normal sería perder más volumen al principio, es cierto. Sin embargo, la forma en que lo decía evidenciaba el problema real: el nivel de sacrificio que estaba realizando era tan alto que no iba a ser capaz de aguantarlo mucho tiempo. De hecho, al llegar el fin de semana ya se saltó la pauta bajo la clásica justificación de «es fin de semana, me lo merezco». El elefante en la habitación no es si estás perdiendo poco o mucho peso en siete días; la clave absoluta es cuánto tiempo podrás extender ese comportamiento. Si la respuesta es poco tiempo, ten por seguro que no va a funcionar. Por Qué Nadie Debería Imponerte su Forma de Comer Mi enfoque con la alimentación no se basa en buscar la dieta más perfecta del mundo. Una dieta perfecta que solo eres capaz de seguir durante unas semanas o unos meses no sirve para nada. El objetivo real es consolidar una forma de alimentarte que te dure años y, potencialmente, toda la vida. Para que esto suceda, existe una condición indispensable: nadie puede imponerte su forma de comer. Si un profesional te impone una lista cerrada con lo que debes comer minuciosamente por ser lo más sano, puede que la teoría sea correcta, pero si te horroriza y no la cumples, no tiene ninguna utilidad. La única manera de que nadie te imponga un menú es involucrarte directamente en el diseño de tu plan de alimentación. Cuando eres tú quien diseña el plan atendiendo a una estructura y a un esqueleto correcto para perder peso, pero escogiendo los alimentos que a ti te gustan, el panorama cambia por completo. Es infinitamente más fácil mantenerlo en el tiempo porque estás comiendo lo que tú quieres. Para que un plan funcione necesitas tiempo, y para ganar tiempo necesitas disfrutar de lo que comes. La trampa del castigo psicológico en las dietas Hace poco vi un vídeo en youtube de Will Tennyson donde probaba la alimentación de una de las supermodelos más top de Victoria’s Secret. Ella explicaba que su mentalidad antes se basaba en una regla muy destructiva: si lo que estaba comiendo sabía bueno, es que estaba mal. Había asociado por completo el placer de comer con algo negativo. Nadie puede vivir así a largo plazo. Si una supermodelo con metas profesionales tan competitivas sufre con ese enfoque, imagina el impacto en una persona común que solo busca mejorar su salud o bajar un poco de peso. Cuando empiezas a «hacer dieta» comiendo alimentos que te horrorizan, te colocas en una posición de urgencia: como el proceso es un sufrimiento, necesitas perder la máxima cantidad de peso rápido porque sabes perfectamente que esa tortura tiene una fecha de caducidad cercana. Por eso a esta mujer que conozco le parecía poco perder medio kilo en una semana. El esfuerzo y el hambre voraz que estaba pasando eran totalmente desproporcionados para el resultado obtenido. Sin embargo, si diseñas tu alimentación bajo unas reglas básicas pero eligiendo lo que disfrutas, perder medio kilo a la semana se convierte en una noticia excelente. Como mantener ese plan apenas te cuesta energía ni sacrificio, el tiempo deja de ser una barrera y se transforma en tu mayor aliado. Diseña tu Propia Estrategia Sostenible Para solucionar este conflicto y permitir que cualquier persona sea parte activa de su nutrición, he desarrollado el Planificador Nutricional. Se trata de una herramienta diseñada para que puedas estructurar tu propia dieta atendiendo a los alimentos que más te gusta comer, permitiéndote evaluar de manera objetiva cómo de saludable es tu planteamiento. Es muy probable que al principio tu diseño tenga margen de mejora, pero la calidad de la alimentación es algo que se pule con los meses. Lo verdaderamente crucial es que entiendas que la responsabilidad de mejorar está en tu mano, no en la de un preparador ni en la de ningún nutricionista. Recuerda que la única forma de que tu plan para perder peso funcione es que puedas mantenerlo el año que viene. No te dejes seducir por los métodos más rápidos o restrictivos; aunque te hagan perder peso a corto plazo, la estadística demuestra que, irónicamente, NO funcionan. Origen
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Los peores consejos de nutrición que estás recibiendo

Si llevas tiempo intentando comer mejor, probablemente hayas recibido decenas de consejos contradictorios. Que si debes eliminar los carbohidratos por completo, que si el desayuno es obligatorio o si está sobrevalorado, que si comer de noche te hace engordar, que si es mejor ayunar por las mañanas, que el pan es malo, la leche es perjudicial, el azúcar es veneno… La lista es interminable. Te dicen que tienes que comer cinco veces al día y, al minuto siguiente, que lo mejor es comer solo dos. El verdadero problema de todos estos consejos no es solo que sean altamente discutibles; es que logran que alimentarse de forma saludable sea muchísimo más complicado de lo que realmente es. En mi experiencia, comer sano no responde a un alimento concreto que decidas consumir o desterrar de tu despensa, sino más bien a tu alimentación evaluada a nivel global. Hoy quiero explicarte por qué no existen alimentos buenos o malos y cómo la obsesión por señalar ingredientes individuales nos está impidiendo ver el panorama completo. El mito de la demonización: tu dieta global importa más que un solo ingrediente Vivimos en un entorno de abundancia alimentaria. Sin embargo, en lugar de entender esto como una ventaja, muchos gurús de las redes sociales te lo pintan como un escenario terrorífico. Te aseguran que la industria alimentaria quiere enfermarte y que existe una especie de conspiración para perjudicar tu salud a base de ultraprocesados. La realidad es que la nutrición no funciona analizando un producto de forma aislada. No hay alimentos buenos o malos por sí mismos: existen dietas que te aportan los nutrientes que necesitas y dietas que no lo hacen. Obviamente, si basas tu día a día exclusivamente en galletas y chocolates, será sumamente difícil aportar a tu organismo las vitaminas y minerales que requiere y, al mismo tiempo, será facilísimo que consumas más calorías de las que tu cuerpo gasta. Pero la responsabilidad real de esa situación no es de la galleta; es del planteamiento general de tu dieta. El experimento de los Twinkies: calorías frente a marcadores de salud Para entender cómo influye el contexto global, podemos analizar el famoso experimento del profesor Mark Houb, quien llevó a cabo lo que se conoció como la «dieta de los Twinkies». Durante un tiempo, este hombre se alimentó únicamente de estos conocidos bollos ultraprocesados. El resultado inmediato fue que consiguió perder peso corporal debido a que, a pesar de la pésima calidad de su fuente de alimento, logró generar un déficit calórico. Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente no fue la pérdida de peso, sino que sus analíticas de salud mejoraron notablemente. Sus marcadores físicos, como el perfil lipídico y la proteína C-reactiva, experimentaron una mejoría rotunda. ¿Cómo es posible estar clínicamente más sano comiendo solo bollos que llevando una dieta teóricamente variada? La explicación es sencilla: la mayoría de estos marcadores de salud responden directamente a tu estado físico y a la reducción del sobrepeso, no a si consumes un producto concreto o no. Al eliminar el exceso de grasa, sus parámetros mejoraron. Esto no significa que debas alimentarte a base de bollería, sino que demuestra que lo verdaderamente crucial es que tu cuerpo reciba lo que necesita y gestione correctamente su balance energético. Desarmando el discurso alarmista de las redes sociales Me resulta frustrante ver a influencers, gurús e incluso a profesionales de la nutrición lanzar mensajes basados en el miedo: «no comas pan», «no consumas brócoli porque tiene antinutrientes», «el agua actual no hidrata», o «elimina la sal por completo porque te subirá la tensión». Este tipo de afirmaciones, lejos de educar, lo único que consiguen es confundir y paralizar a las personas. Hace poco analizaba un vídeo titulado «3 Alimentos que nunca consumo como nutricionista». En él, se desaconsejaban tres opciones argumentando que eran «potencialmente cancerígenas». Uno de los señalados era el edulcorante aspartamo, respaldándose en que está catalogado en el Grupo 2B de la escala de la Organización Mundial de la Salud. Lo que este tipo de discursos alarmistas omiten es el contexto real de las herramientas de medición: El teléfono móvil que utilizas a diario también pertenece a ese mismo Grupo 2B de sustancias con riesgo potencial. Si aplicáramos la misma regla de medir de manera coherente, habría que alarmar con idéntica intensidad sobre el uso del teléfono. En esa misma escala, la carne roja se encuentra en el Grupo 2A, lo que significa que tiene una clasificación de riesgo superior a la del aspartamo. Curiosamente, esta nutricionista no mencionaba a la carne roja en su vídeo, aun siendo más «potencialmente cancerígena». Químicamente, el aspartamo se descompone en tres moléculas; dos de ellas son aminoácidos y la tercera se transforma en metanol, el cual genera formaldehído, que es la problemática. Lo que no te cuentan es que un tomate natural contiene más formaldehído que un palé entero de refrescos sin calorías. El miedo infundado no soluciona los problemas de las personas. Si alguien padece un fuerte sobrepeso y le apetece disfrutar de un refresco cero calorías para hacer más llevadero su proceso, decirle que eso es malo y que es dañino solo sirve para poner otra piedra en el camino. De la prohibición a la estrategia: cómo evitar la ortorexia Hace unas semanas compartía un análisis sobre por qué considero que vivimos en la mejor época de la historia para perder peso y cuidar la salud, precisamente por la enorme variedad de opciones que tenemos a nuestro alcance. El peligro de escuchar listas de «alimentos prohibidos» es puramente psicológico. Cuando te repiten constantemente que un alimento es dañino y que no debes tocarlo, automáticamente te apetece más, sobre todo si es un producto diseñado para ser altamente palatable (es decir, muy sabroso). Nadie va a pasar el resto de su vida sin volver a probar sus alimentos favoritos. Por eso, los mensajes basados en el terror solo conducen a dos escenarios posibles: Vivir en un estado constante de frustración y culpabilidad cada vez que consumas un producto fuera de la lista «permitida». Desarrollar ortorexia, que es la obsesión patológica por comer solo alimentos considerados puros y saludables por determinados dogmas. En lugar de pretender que vivimos en el Paleolítico o en una época donde no existen los caprichos alimenticios, yo prefiero aceptar el mundo actual y diseñar una estrategia inteligente. Es totalmente viable disfrutar de tus comidas favoritas de forma controlada y, al mismo tiempo, mantener una composición física óptima, sin diabetes, sin colesterol elevado y con digestiones excelentes. Una solución práctica: optimiza tus nutrientes sin dogmas ni temores Para construir esta estrategia es imprescindible dejar atrás la mentalidad errónea de los extremos. La clave reside en aprender a evaluar tu nutrición mediante datos reales y no mediante el pánico. Por esta razón, considero muy útil utilizar el planificador nutricional que cuenta con un panel completo de nutrientes. Al registrar lo que consumes, puedes comprobar de forma objetiva si estás cubriendo tus requerimientos mínimos de: Minerales esenciales: Calcio, magnesio y potasio. Vitaminas clave: Vitamina C, A, E y el complejo B. Cuando configuras una alimentación que cumple rigurosamente con estas necesidades biológicas, descubres por ti mismo que ningún ingrediente aislado tiene el poder de destruir tu salud. Te invito a dejar de seguir los dogmas radicales de internet, a medir objetivamente lo que tu cuerpo necesita y a empezar a disfrutar de una relación completamente sana y libre de temores con la comida. Origen
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Esta industria NECESITA que fracases

Si entras hoy mismo en cualquier librería online y buscas la palabra «fitness», te encontrarás con más de 1.500 resultados. Si cambias los términos y buscas «nutrición», la cifra se dispara por encima de los 7.000 libros. Cada uno de estos textos promete un enfoque único, un sistema infalible y la solución definitiva a todos tus problemas físicos. Pero esa solución, es solo un engaño. https://youtu.be/HxpGjOQSWGc Para entender el panorama actual de la salud y el entrenamiento, siempre recurro a una analogía cinematográfica muy clara. En la célebre película Braveheart, hay un momento memorable en el que William Wallace se sitúa a la cabeza de su ejército y pronuncia uno de los discursos más épicos de la historia del cine justo antes de comenzar la batalla. Era un solo hombre liderando a su ejército, recordándoles su deber y guiándolos hacia un objetivo común. Ahora, imagina esa misma escena completamente al revés: todo un ejército de miles de personas gritándole simultáneamente al pobre William Wallace, enviándole mensajes contradictorios desde cada rincón sobre lo que debe hacer. Así es exactamente como funciona la industria actual del fitness y de las dietas. Nos encontramos ante millones de voces y perfiles públicos lanzando discursos distorsionados por incentivos económicos, cuyo único propósito real no es que logres mejorar, sino mejorarles a ellos. La Paradoja de los Mil Discursos En la película había mil hombres y un solo discurso. En el mundo del bienestar actual, por cada persona que intenta cuidarse hay mil creadores de contenido con mil discursos diferentes y contradictorios: ¡Come aguacate para obtener vitamina K! ¡Haz cardio en ayunas para quemar grasa de forma eficiente! ¡Es completamente imprescindible el ejercicio en zona 2! ¡Elimina la fruta por completo porque solo contiene azúcar! ¡Come mucha fruta porque está llena de vitaminas! ¡Debes alimentarte estrictamente como lo hacían nuestros antepasados! ¡Consume más grasas para lograr quemar grasa! ¡Suprime los carbohidratos durante la noche! Esta saturación responde a un modelo de negocio basado en la influencia y el patrocinio. Las marcas comerciales buscan activamente estos perfiles con audiencias masivas para promocionar sus productos. Aunque existe una narrativa común en la que se asegura que solo se colabora con firmas en las que se cree firmemente, la experiencia demuestra que esa confianza suele desaparecer en el momento en que competidores del sector ofrecen condiciones económicas más ventajosas. Cuando sigues las recomendaciones de un influencer y utilizas su código del 10% de descuento, debes ser consciente de que ese beneficio aparente es, en realidad, una comisión comercial encubierta. Esos ingresos acumulados sirven para que el profesional gane atractivo ante marcas aún mayores, un cambio de patrocinador bajo la premisa de una supuesta «evolución profesional» y una integridad intachable. El Puetne BAB y la Necesidad de la Recaída La mayoría de los productos y soluciones que se comercializan en este sector se sustentan sobre el fracaso ajeno. Para lograrlo, se emplea de forma sistemática una estructura de redacción persuasiva o copywriting conocida como BAB (Before, After, Bridge / Antes, Después, Puente): [Antes: El Problema] ──> [Después: La Solución Ideal] ──> [Puente: El Producto] El Antes (Before): Se muestra a una persona con un físico idílico y aspiracional narrando un problema cotidiano con el que es fácil identificarse (dificultades para conciliar el sueño, hambre incesante entre horas o falta de energía). El Después (After): Se describe la situación idílica actual, asegurando que ahora se descansa de forma ininterrumpida, no se padece ansiedad por la comida y se ha optimizado la pérdida de peso de forma drástica. El Puente (Bridge): Se introduce el suplemento o artículo específico que supuestamente ha propiciado ese cambio radical, disponible para su compra inmediata a través de una comisión directa. Si analizas el mecanismo con frialdad, entenderás que si un producto eliminara el problema de raíz, la industria perdería un cliente para siempre. Un tejido comercial de esta envergadura no se consolida perdiendo usuarios, sino fidelizándolos a largo plazo a través de la necesidad constante de consumir la siguiente novedad del mercado. Una vez entras en esa dinámica, te conviertes en un consumidor cautivo de por vida. Esto explica por qué existen personas que llevan décadas «a dieta». Antes de la era digital, el canal utilizado eran las revistas especializadas en papel; cada mes era indispensable publicar un método revolucionario para la pérdida de peso, invalidando por completo las pautas del mes anterior para asegurar la venta del nuevo ejemplar. Aunque los soportes han evolucionado hacia los formatos digitales, el trasfondo sigue siendo idéntico. La Lavada de Cara del Sector: De la Estética a la Longevidad En mi trayectoria profesional he rechazado de forma sistemática numerosas propuestas de patrocinio por parte de empresas de suplementación. La razón es una cuestión de coherencia básica: apenas consumo suplementos en mi vida diaria. En mi rutina actual solo incluyo proteína en polvo por criterios de comodidad logística, creatina de forma temporal, y vitamina D pautada de forma estricta para el control analítico anual de la espondilitis que padezco. Sería una absoluta incoherencia recomendar comercialmente productos que no forman parte de mi día a día, especialmente cuando los contratos de patrocinio imponen la obligación de promocionar sustancias bajo la premisa falsa de que eso te servirá para algo. Actualmente, el sector de los suplementos experimenta un auge sin precedentes gracias a un lavado de imagen muy estratégico. Se ha sustituido la publicidad tradicional protagonizada por modelos o atletas con vestimentas sugerentes por una estética mucho más sobria y corporativa: Prescriptores sanitarios: Ahora son profesionales de la medicina quienes avalan las líneas de producto. Identidad visual seria: Se emplean gamas cromáticas oscuras, diseños limpios y tipografías que transmiten rigor científico, alejándose de los colores estridentes del pasado. Precios premium: El coste económico es notablemente superior bajo el argumento de una efectividad médica diferenciada. Cambio de objetivo: Ya no se promete únicamente rendimiento deportivo o pérdida de grasa, sino longevidad y aumento de la esperanza de vida. A pesar de este cambio estético, los problemas estructurales de la población siguen siendo exactamente los mismos: los índices de exceso de peso no disminuyen, el sedentarismo sigue al alza, los problemas de descanso persisten y las patologías crónicas no transmisibles continúan multiplicándose. Lo único que cambia de forma constante es la solución comercial ofertada, diseñada específicamente para que fracases y te veas empujado a adquirir el siguiente lanzamiento. Lo que Realmente Importa (Y lo que Menos Dinero Cuesta) Personalmente he escrito cinco libros de divulgación y coordino una academia digital orientada a la mejora física general. Ofrezco mis propios servicios, porque dependo exclusivamente de mi, no de nadie más. Pero sinceramente, podrías conseguir lo mismo sin contratar mis servicios, solo que te costará mucho más tiempo, pero podrías llegar al mismo sitio si decides centrar tus esfuerzos diarios en las variables que verdaderamente mejoran tu estilo de vida, que son precisamente las que menos dinero cuestan: Entrenar, cuidar tu alimentación, dormir… No existe ningún inconveniente en que las industrias busquen la rentabilidad económica. El conflicto ético surge cuando se confunde y manipula la percepción de las personas para dejarlas en una situación de vulnerabilidad física y financiera, persiguiendo una solución milagrosa que nunca llegará. Aunque por supuesto, la decisión final sobre cómo gestionar tu salud, tus recursos y tu tiempo te pertenece solo a ti. Origen
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Cómo perder peso sin contar calorías

Si alguna vez has intentado perder peso, seguramente hayas oído que tienes que contar calorías de forma obsesiva o ir «rastreando» cada bocado en una aplicación del móvil. Aunque esto puede funcionar a corto plazo, la realidad es muy distinta cuando miramos a largo plazo: nadie quiere pasar el resto de su vida escaneando códigos de barras de todo lo que come. Contar calorías es útil durante un tiempo determinado, pero acaba convirtiéndose en una jaula mental donde nadie quiere estar atrapado. La buena noticia es que existen soluciones y estrategias que permiten conseguir exactamente el mismo objetivo físico pero sin tener que contar una sola caloría. A continuación, te detallo las tres vías que implemento y recomiendo para optimizar tu alimentación de forma sostenible. 1. Limpiar tu Castillo: Controla el Entorno en tu Propia Casa La primera vía para optimizar tu alimentación consiste en eliminar lo que ya sabes que tienes que eliminar. Nadie necesita que le digan qué productos son los que no debería tener en la despensa. En mi academia llamo a esto «limpiar tu castillo». Perder peso se vuelve extremadamente difícil cuando exponemos nuestra fuerza de voluntad a un entorno hostil. Fuera de casa, todo está diseñado para que consumamos alimentos muy altos en calorías: los carteles gigantes de comida rápida o el olor a bollería y pan recién hecho al pasar por una panadería. Si te llevas esas tentaciones de la calle a tu hogar, estás saboteando tu propio progreso: Si está en tu casa, te lo acabarás comiendo. Así de simple. La solución es radical: No metas estos productos en la cesta de la compra. Al evitar la presencia de estos alimentos hipercalóricos en tu día a día, darás un gran paso adelante y reducirás drásticamente la ingesta calórica de forma completamente pasiva. 2. Priorizar Alimentos por su Índice de Saciedad (Y el Mito de la Proteína) La segunda estrategia es controlar lo que sí comes sin necesidad de pesarlo o registrarlo, basando las elecciones en alimentos muy saciantes. Existe una gran confusión generalizada sobre cómo funcionan realmente los mecanismos de saciedad en nuestro cuerpo. Un error muy común es pensar que la proteína es el único elemento saciante. Sin embargo, la saciedad depende de las características del alimento y no del macronutriente de forma aislada. Si la proteína por sí misma fuera lo más saciante, el alimento con mayor concentración proteica —como la proteína en polvo— sería el que más nos llenaría, y sabemos que un batido no sacia a largo plazo. La cultura actual de la proteína nos hace creer que todo lo que la contenga es milagroso para quemar calorías, ganar músculo o quitarnos el hambre, pero los factores clave son otros: El volumen del alimento: El estómago tiene receptores de estiramiento que miden cómo de lleno se encuentra. Si eres capaz de llenar mucho el estómago a cambio de pocas calorías, te será muy fácil mantener un déficit calórico de forma natural. De hecho, el alimento con mayor índice de saciedad que existe es la patata, la cual no destaca precisamente por ser alta en proteínas. El consumo de fibra: La fibra ralentiza todo el proceso digestivo. De media, por cada 14 gramos de fibra consumidos se reduce un 10% las calorías totales que la gente ingiere de manera espontánea. El problema real es que muchas personas ni siquiera llegan a esos 14 gramos diarios. Esta es una razón más que demuestra que deberíamos preocuparnos mucho más por la fibra que por la proteína. 3. La Estrategia Definitiva: Crear un Plan de Alimentación Sólido Comer a voluntad (lo que técnicamente se conoce como alimentación ad libitum) seleccionando buenos alimentos y evitando las tentaciones puede funcionar para generar un déficit calórico sostenible. Sin embargo, a veces no es suficiente. Ir a ciegas y cruzar los dedos para que sea suficiente no es la mejor opción cuando se quiere corregir un problema como el sobrepeso. Querer perder peso sin controlar en absoluto lo que comes es como intentar ahorrar para irte de vacaciones sin saber cuánto dinero ganas. Puedes recortar algún gasto aleatorio y esperar que quede algo de dinero en la cuenta, pero es un plan débil. Un plan sólido implica saber cuánto cuestan las vacaciones (por ejemplo, 1000 euros) y cuánto ganas (por ejemplo, 1600 euros) para saber que debes guardar un mínimo de 90 euros al mes. Sin control, no sabes si vas en la dirección correcta. Para conseguir lo mejor de los dos mundos —perder peso controlando lo que comes pero sin vivir obsesionado contando calorías— la solución idónea es utilizar un plan de alimentación. La clave del método: Las calorías solo se tienen en cuenta una única vez al diseñar el plan. Una vez estructurado, te olvidas por completo de los números y te centras exclusivamente en seguir el plan. Cómo lo aplico en mi día a día Cuando diseñé mi propia estructura nutricional, utilicé un baremo de calorías específico, pero en mi rutina actual yo no sé cuántas calorías estoy consumiendo ni me importa. Solo sé que mi desayuno se compone de 50 gramos de avena, 5 gramos de semillas de lino y 5 gramos de chía, por ejemplo. Este enfoque aporta tres ventajas muy claras: Elimina la obsesión: No necesitas contar nada en el momento de comer, solo te preocupas por cumplir las porciones establecidas. Flexibilidad y adherencia: El plan lo diseñas tú mismo con los alimentos saludables que realmente te gustan. Capacidad de manipulación: Si te estancas, tienes una variable medible que ajustar. Por ejemplo, si con 50 gramos de avena en el desayuno no consigues bajar de peso, pasas a consumir 40 gramos. No necesitas calcular cuántas calorías se han reducido; solo sabes que si con la primera medida no funcionaba, modificando la porción reactivarás el progreso. Tener un plan siempre va a ser superior a no tenerlo. Si quieres diseñar tu propia estructura de forma totalmente gratuita y sencilla con los alimentos que tú elijas, he desarrollado una herramienta específica para ello que puedes utilizar gratis desde aquí. Actualmente se encuentra en fase de pruebas y seguiré añadiendo mejoras, pero ya está completamente operativa para que estructures tus menús y dejes atrás la esclavitud de las aplicaciones de conteo calórico. Origen
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Cómo NO parecer estúpido en el gimnasio

Hay una razón de peso por la que a muchas personas les cuesta tanto apuntarse al gimnasio o mantener la constancia durante los primeros meses: la falta de confianza. El primer día que entras a una sala de entrenamiento te encuentras en un entorno completamente desconocido, una situación que puede llegar a ser sumamente intimidante. Es tan intimidante que la gran mayoría de las personas abandona durante el primer o segundo mes. A menudo nos autoconvencemos de que ese lugar no es para nosotros o de que no nos gusta el entrenamiento de fuerza. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que realmente nos desagrada es la incómoda sensación de sentirnos estúpidos dentro del gimnasio. La buena noticia es que este sentimiento se puede solucionar por completo. Hoy voy a darte 5 trucos que te permitirán entrenar en cualquier gimnasio del mundo con absoluta seguridad y confianza desde el primer minuto. 1. El Error del Principiante: Ir a Entrenar Sin un Plan Definido El primer gran fallo que comete la mayoría de las personas es cruzar la puerta de la sala de musculación sin saber exactamente qué van a hacer. Es habitual esperar que el monitor de sala nos solucione este problema. Sin embargo, debemos entender cuál es su rol real: el monitor de sala es un supervisor, no un entrenador personal. Su función es velar por el cumplimiento de las normas, mantener el orden, abrir y cerrar la instalación o ayudarte de forma puntual si tienes un problema con un equipo. Exigirle una atención personalizada constante es inviable en centros con miles de socios. Así que cuando acudes sin una estructura clara y el monitor está ocupado, te encuentras de repente en mitad de una sala llena de equipamiento que no sabes utilizar, ni sabes para qué sirve, lo que genera una gran frustración. Por esta razón, las actividades dirigidas suelen tener tanto éxito: aunque no domines la técnica, simplemente sigues lo que hace el resto del grupo y la sensación de incertidumbre desaparece. La Importancia de la Planificación a Corto y Largo Plazo Para entrenar con confianza, debes llegar siempre con un programa de entrenamiento establecido. Si cuentas con la tabla básica que ofrece el mismo gimnasio, síguela. Al final, lo ideal es utilizar una estructura sólida que elimine la improvisación desde el primer momento. En mi experiencia con las personas a las que asesoro, la clave para mantener la constancia no solo radica en saber qué hacer hoy, sino en conocer el camino a largo plazo. Hacer exactamente lo mismo de forma indefinida genera aburrimiento. Aunque la base del progreso biológico consiste en repetir los mismos patrones de movimiento para dominarlos y progresar en ellos, la motivación se sostiene cuando el plan evoluciona. Saber que estás en una fase inicial pero que en unas semanas avanzarás hacia una etapa diferente aporta la variedad y la estructura necesarias para no sentirte aburrido. 2. Derribar el Mito de las Comparaciones Físicas Es completamente normal que al entrar a una sala de entrenamiento te encuentres con personas que tienen un nivel de desarrollo físico muy superior al tuyo. Históricamente, estos espacios estaban habitados casi en exclusiva por usuarios avanzados, lo que solía generar grandes dosis de inseguridad a los recién llegados. Hoy en día, el perfil de los usuarios es mucho más diverso, pero la sensación de inferioridad sigue apareciendo. La realidad que debes interiorizar cuanto antes es muy simple: a los demás usuarios les da exactamente igual tu físico. Nadie está pendiente de ti, ni juzgando si tienes sobrepeso, falta de masa muscular o celulitis. Cada persona está completamente sumergida en su propio entrenamiento, y en sus cosas. Esto lo comparo mucho a lo que ocurre cuando acudimos a la playa. Muchas personas pasan meses sufriendo restricciones alimenticias para lucir un cuerpo determinado, pero la persona que coloca la sombrilla a su lado ni siquiera se fija en ti. Lo sé porque tú tampoco te fijas en esa otra persona. Si tú no pasas el tiempo juzgando los cuerpos de los desconocidos, los demás tampoco lo hacen contigo. No permitas que la inseguridad inicial sabotee tus resultados; la única forma de lograr un físico que se parezca algo más al de esas personas que ahora mismo te intimidan, es permaneciendo allí el tiempo suficiente. 3. Civismo Básico: Dejar el Equipamiento Listo para el Siguiente Usuario Si bien a nadie le importa el aspecto físico de los demás, existe algo que sí genera una gran irritación: encontrar las máquinas cargadas de peso o el material desordenado. El comportamiento cívico en un entorno de entrenamiento se basa en dos reglas innegociables: Descargar las barras y las máquinas: Al finalizar un ejercicio, retira todos los discos y coloca las mancuernas en su soporte correspondiente. Tener que descargar un peso que ha dejado otra persona es una de las situaciones más molestas del gimnasio. Mantener la higiene: Utiliza siempre una toalla de entrenamiento para cubrir los puntos de contacto (asientos y respaldos). Si debido a la intensidad o al calor de la sala dejas restos de sudor en el tapizado, límpialo antes de dejar la máquina. El respeto por el espacio común es la primera señal de alguien que no es estúpido. 4. Inteligencia Social y Uso Compartido del Material Un error frecuente de actitud es asumir de forma inconsciente que el equipo que estás utilizando te pertenece en exclusiva durante toda tu sesión. En un centro de entrenamiento comercial, todo el material está a disposición de todos los socios. Si otro usuario te solicita compartir una máquina o un banco durante tus tiempos de recuperación, la respuesta correcta debe ser siempre afirmativa. Una serie de entrenamiento dura habitualmente menos de un minuto; el resto del tiempo estás descansando. Durante ese intervalo de recuperación, el equipamiento está técnicamente libre y puede ser aprovechado por otra persona de manera alterna. Compartir el material de forma fluida y educada no solo optimiza el ritmo de la sala, sino que te otorga el derecho total a pedir tú también compartir una máquina cuando esté ocupada. 5. Cuidado del Material y Seguridad en la Sala de Musculación Aunque tratar el material del gimnasio como si fuera tuyo es algo molesto, es incluso más molesto el extremo opuesto: Pensar que el material no es tuyo. He visto cientos de veces como las personas maltratan el material de los gimnasios por ejemplo, tirando los discos y las mancuernas al suelo. Esto no solamente deteriora el material sino que puede ser un peligro para tu seguridad y la del resto de personas. Cuidar el equipamiento como si fuese tuyo demuestra que no eres estúpido. El Uso Correcto del Espacio en el Mancuernero Nunca realices tus ejercicios con mancuernas justo enfrente del mancuernero. Aunque resulta cómodo coger las pesas y realizar el movimiento en ese mismo punto para no caminar, al hacerlo estás bloqueando físicamente el acceso al resto de pesos para los demás usuarios. Lo correcto es coger el material, dar dos o tres pasos hacia atrás para liberar el pasillo del mancuernero, hacer tu serie sin impedir el paso al resto de personas. Créeme que si no haces esto, el resto del gimnasio pensará que eres estúpido. Preguntas Frecuentes (FAQ) ¿Qué debo hacer si el monitor del gimnasio no me hace caso el primer día? Debes entender que su función principal es supervisar la seguridad general de la sala y mantener el orden de la instalación, no dirigir tus sesiones de forma individual. La solución idónea es acudir siempre con un plan de entrenamiento estructurado de antemano para no depender de la disponibilidad del personal técnico. ¿Cómo puedo turnarme en una máquina con otra persona de manera correcta? Cuando la otra persona termine su serie, introduce tus cargas o ajusta la altura del asiento a tus necesidades para realizar tu ejercicio. Mientras tú realizas tu descanso de uno o dos minutos, el otro usuario aprovechará ese tiempo muerto para hacer su serie, optimizando así el uso del equipamiento sin retrasar los entrenamientos de ninguno de los dos. ¿Por qué está mal visto entrenar justo pegado al soporte de las mancuernas? Porque al situarte de forma estática frente al mancuernero impides físicamente que otros usuarios se acerquen a coger o dejar las pesas que están situadas a los lados. Retirarse un par de pasos hacia atrás garantiza que el material permanezca accesible para toda la sala en todo momento. Origen
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¿Por qué es tan difícil ponerse en forma después de los 40?

Si ya has soplado las 40 velas, es muy probable que te hayas dado cuenta de que las reglas del juego han cambiado. Antes perdías peso con solo proponértelo, tenías energía de sobra, comías lo que querías sin que nada te sentara mal y podías trasnochar para luego rendir al día siguiente como si nada. Hoy, cualquiera de esas situaciones te parece de otro planeta. Es fácil caer en la trampa de pensar que tu cuerpo se ha roto o que tu metabolismo se ha ralentizado de forma irreversible por la edad. Pero déjame decirte algo con total honestidad: tu cuerpo no ha cambiado tanto; quien realmente ha cambiado eres tú. Por esta razón, jamás lograrás ponerte en forma siguiendo los consejos del influencer de turno de 25 años que vive con sus padres y no sabe ni lo que es una cana. El problema real no es que tu cuerpo tenga 40 años, el problema es que tu vida ya no tiene 20. El Verdadero Culpable: Tu Vida, no Tu Metabolismo Solemos utilizar la edad como el saco de boxeo de todas nuestras frustraciones físicas. Le echamos la culpa de los dolores de rodilla, de la falta de energía y de la facilidad para ganar peso. Sin embargo, si analizas cómo era tu vida hace dos décadas, te darás cuenta de la realidad. Hace 20 años tenías mucho más tiempo libre, menos responsabilidades, un nivel de estrés mínimo, un sueño reparador y podías comer prácticamente cualquier cosa sin sumar un solo gramo a la báscula. Hoy, tu realidad es muy diferente: Un trabajo exigente. Hijos, pareja, hipoteca y responsabilidades familiares. Reuniones de trabajo y problemas que resolver. Horas perdidas en el tráfico de ida y vuelta. Una lista interminable de tareas pendientes. No es lo mismo intentar cuidar tu físico cuando tu mayor preocupación es aprobar un examen, que cuando no sabes si llegarás a fin de mes o cuando tienes a un familiar enfermo que requiere toda tu atención. Tus problemas son distintos y el cuerpo responde de forma diferente ante ese estrés. La Pérdida de Masa Muscular: El Origen de la Resistencia Anabólica Aunque tu estilo de vida es el factor principal, existen cambios biológicos inevitables si no se combaten activamente. El más destructivo de todos es la pérdida progresiva de masa muscular. A partir de los 30 o 35 años (las mujeres un poco antes, los hombres algo después), el cuerpo empieza a perder músculo de forma natural si no haces nada para evitarlo. Esto genera una desventaja física cada año más pesada y desencadena un fenómeno conocido como resistencia anabólica. La resistencia anabólica provoca que tus músculos se vuelvan menos eficientes a la hora de absorber los aminoácidos de los alimentos. La solución convencional y perezosa que casi todo el mundo te venderá es «comer más proteína». Pero te aseguro que es infinitamente más efectivo realizar un entrenamiento de fuerza antes que inflarte a batidos de proteínas. Lo fácil es venderte la suplementación; lo eficaz es el estímulo real sobre el músculo. La Espiral de la Obesidad Sarcopénica Cuando sumas la pérdida de músculo biológica a un estilo de vida sedentario (propio de la adultez y las obligaciones diarias), entras en un círculo vicioso sumamente peligroso: la obesidad sarcopénica. Funciona exactamente igual que el interés compuesto en economía, pero al revés: Sedentarismo + Edad: Te mueves menos por tus obligaciones y pierdes masa muscular por falta de estímulo. Reducción del Gasto Calórico: Al tener menos masa muscular, tu tasa metabólica basal (las calorías que tu cuerpo necesita solo por existir) disminuye drásticamente. Ganancia de Grasa: Si comes exactamente lo mismo que hace años, ahora esa misma cantidad de comida te hace engordar porque tu motor gasta menos. Menos Movimiento: Al estar más pesado y fatigado, tienes menos ganas de moverte, lo que acelera la pérdida de músculo y ralentiza aún más tu metabolismo para el año siguiente. Si quieres romper este bucle y optimizar tu metabolismo para volver a quemar grasa con facilidad, necesitas aplicar entrenamiento de fuerza. Cómo Configurar tu Entrenamiento de Fuerza a partir de los 40 años Cuando hablo de entrenamiento de fuerza, me refiero a trabajar contra resistencias. No hablo de yoga, no hablo de pilates ni tampoco de zumba. Todo eso está muy bien si te divierte, pero no te engañes pensando que tiene el mismo efecto metabólico. El estímulo que tu cuerpo necesita para rejuvenecer requiere entrenar la fuerza. Pero para adaptar este entrenamiento a tus necesidades biológicas actuales, debes seguir estas tres reglas fundamentales: 1. Repeticiones Altas y Peso Moderado para Proteger tus Articulaciones Con el paso del tiempo, el tejido conectivo (tendones y ligamentos) se vuelve más rígido, desgastado y propenso a lesiones, ya sea por años de sedentarismo o por antiguos accidentes o lesiones. En mi experiencia trabajando con cientos de personas de entre 30 y 60 años, no existe ninguna ventaja competitiva en levantar 100 kilos para hacer 5 repeticiones si puedes conseguir el mismo estímulo levantando 50 kilos para hacer 20 repeticiones. El uso de cargas moderadas a altas repeticiones reduce drásticamente el riesgo de lesión y protege tu estructura articular. 2. Entrenar hasta el Fallo Muscular Real A medida que cumplimos años, sufrimos una menor señalización genética post-ejercicio. Mientras que un joven de 20 años activa hasta 150 genes anabólicos tras una sesión de entrenamiento, una persona de más de 40 apenas activa la mitad. Tu cuerpo se ha vuelto un poco «sordo» al estímulo del ejercicio. Para solucionar este inconveniente y «gritarle» a tu genética para que responda, debes entrenar hasta el fallo muscular. Esto significa realizar repeticiones hasta que físicamente no puedas completar una más de forma correcta. Cuando creas que ya no puedes más, es ahí donde empieza el verdadero estímulo que despertará tu musculatura. 3. Priorizar el Descanso (Entrenar de 3 a 4 Días por Semana) Entrenar con la intensidad necesaria para alcanzar el fallo muscular tiene una contrapartida: requiere un mayor tiempo de recuperación. Olvídate de machacarte en el gimnasio los 7 días de la semana. Entrenar entre 3 y 4 días semanales es el equilibrio perfecto. No solo le dará a tus articulaciones y músculos el tiempo necesario para repararse y crecer, sino que además encajará a la perfección con tu apretada agenda laboral y familiar. Conclusión: Dentro de tus Limitaciones, Encuentra tus Posibilidades La gran diferencia entre tener 20 años y tener más de 40 es el margen de error. A los 20 puedes hacer casi todo mal (comer mal, no entrenar fuerza, no descansar) y aun así lucir un aspecto aceptable. A partir de los 40, ese margen de error desaparece por completo; necesitas un plan inteligente y estructurado. No puedes cambiar el hecho de tener obligaciones, pero sí puedes decidir cómo respondes ante ellas. Encuentra tus posibilidades dentro de tus limitaciones actuales. Cuida de tu cuerpo, y tu cuerpo cuidará de ti. Preguntas Frecuentes (FAQ) ¿Por qué engordo con más facilidad a los 40 años si como exactamente lo mismo que antes? Esto se debe a la pérdida progresiva de masa muscular (sarcopenia) combinada con un estilo de vida más sedentario. Al tener menos músculo activo, tu tasa metabólica basal disminuye. Tu cuerpo consume menos energía a lo largo del día y la comida que antes utilizabas para mantenerte, ahora se acumula en forma de grasa. ¿Se puede solucionar la resistencia anabólica simplemente comiendo más proteína? No del todo. Aunque los requerimientos de proteína pueden ser ligeramente mayores con la edad, el método más eficaz para contrarrestar la resistencia anabólica es el entrenamiento de fuerza. El ejercicio de fuerza activa la señalización celular necesaria para que tus músculos vuelvan a absorber eficientemente los aminoácidos de la comida. ¿Es mejor entrenar con mucho peso o con peso moderado al pasar los 40? Es muy recomendable priorizar pesos moderados con repeticiones más altas (por ejemplo, series de 20 repeticiones en lugar de 5). Con la edad, el tejido conectivo de los tendones y ligamentos se vuelve más rígido. El peso moderado reduce la presión articular y previene lesiones, ofreciendo el mismo estímulo muscular si se entrena con intensidad. Origen
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Cómo Controlar El Hambre Para Perder Peso

Uno de los mayores obstáculos cuando intentas perder peso no es la dieta, el entrenamiento ni la falta de motivación. Es el hambre. Muchas personas comienzan un plan para adelgazar con ilusión, pero a medida que pasan los días el apetito aumenta, aparecen los antojos y mantener el déficit calórico se vuelve cada vez más difícil. Por eso es tan importante entender una realidad que muchas veces se oculta: si quieres perder grasa corporal, vas a sentir hambre en algún momento del proceso. La buena noticia es que existen estrategias que pueden ayudarte a controlar el hambre y hacer que la pérdida de peso sea mucho más llevadera. En este artículo voy a explicarte cuáles son las más efectivas. El primer paso: entender que el hambre es normal Existe una idea muy popular de que es posible adelgazar sin sentir hambre. Sin embargo, desde un punto de vista fisiológico, esto no tiene demasiado sentido. Para perder grasa necesitas crear un déficit calórico. Es decir, consumir menos energía de la que tu cuerpo utiliza diariamente. Cuando haces esto, el organismo interpreta que está recibiendo menos combustible del que necesita y responde aumentando las señales de apetito. En otras palabras: si estás en déficit calórico, sentir algo más de hambre es completamente normal. Esto no significa que estés haciendo algo mal. De hecho, suele indicar precisamente lo contrario. El objetivo no debería ser eliminar totalmente el hambre, sino aprender a gestionarla. Mantén horarios de comida regulares Uno de los métodos más simples para controlar el apetito consiste en acostumbrar al cuerpo a comer en horarios relativamente estables. Nuestro organismo desarrolla expectativas sobre cuándo va a recibir alimento. Si todos los días comes aproximadamente a las mismas horas, el hambre tiende a concentrarse alrededor de esos momentos. Por el contrario, cuando los horarios son impredecibles, es más frecuente sentir hambre durante todo el día. No importa demasiado si haces tres, cuatro o cinco comidas diarias. Lo importante es que exista cierta regularidad. Dormir bien puede ayudarte a comer menos Muchas personas relacionan el sueño con el descanso, pero pocas lo relacionan con el control del peso corporal. Y es un error. Cuando duermes poco o mal: Aumenta la sensación de hambre. Aparecen más antojos. Resulta más difícil tomar buenas decisiones alimentarias. El cuerpo busca fuentes rápidas de energía. Por eso, después de una mala noche de sueño es habitual sentir más ganas de consumir: Dulces. Bollería. Chocolate. Snacks ultraprocesados. Mejorar la calidad del sueño suele ser una de las herramientas más infravaloradas para controlar el apetito y facilitar la pérdida de grasa. Utiliza bebidas sin calorías para aumentar la saciedad Las bebidas sin calorías pueden ser una herramienta útil durante una fase de pérdida de peso. Especialmente aquellas que contienen gas. El motivo es sencillo: El gas aumenta temporalmente la sensación de llenado gástrico, lo que puede ayudar a reducir el apetito entre comidas. Algunas opciones interesantes son: Agua con gas. Refrescos sin azúcar. Bebidas light o zero. No son obligatorias ni imprescindibles, pero para muchas personas facilitan bastante la adherencia al déficit calórico. Evita las calorías líquidas Si tu objetivo es controlar el hambre, normalmente resulta más interesante comer las calorías que beberlas. Las calorías líquidas suelen producir menos saciedad que los alimentos sólidos. Por eso conviene limitar: Refrescos azucarados. Zumos. Bebidas alcohólicas. Batidos calóricos. Cafés con grandes cantidades de azúcar o nata. Cuando el objetivo es perder peso, priorizar alimentos sólidos suele ayudar a controlar mejor el apetito. Mantente ocupado Puede parecer un consejo demasiado simple. Pero funciona. Muchas veces no comemos porque tenemos hambre. Comemos porque estamos aburridos. Cuando tienes tareas importantes, proyectos que te ilusionan o actividades que requieren atención, es frecuente que el hambre pase a un segundo plano. Por eso una estrategia útil durante una fase de pérdida de grasa consiste en llenar el día con actividades productivas y gratificantes. Menos tiempo pensando en comida suele traducirse en menos ansiedad relacionada con la comida. No permanezcas eternamente en déficit calórico Este es uno de los errores más comunes. El hambre es acumulativa. Durante los primeros días de una dieta, el apetito suele ser relativamente fácil de gestionar. Sin embargo, a medida que pasan las semanas, las señales de hambre tienden a intensificarse. Por eso no tiene sentido intentar vivir permanentemente en déficit calórico. Una estrategia mucho más inteligente consiste en alternar: Fases de pérdida de grasa. Fases de mantenimiento. De esta forma resulta más sencillo mantener los resultados a largo plazo sin sufrir constantemente. Prioriza alimentos con baja densidad calórica La densidad calórica hace referencia a la cantidad de calorías que contiene un alimento en relación con su volumen. Los alimentos con baja densidad calórica permiten comer más cantidad aportando menos calorías. Algunos ejemplos son: Verduras. Hortalizas. Frutas. Legumbres. Patatas cocidas. Sopas y cremas de verduras. Este tipo de alimentos ayudan a llenar el estómago y aumentar la saciedad sin disparar la ingesta energética. Por eso suelen ser una herramienta muy útil para quienes buscan perder grasa corporal. La fibra soluble puede ayudarte a controlar el hambre La fibra es uno de los nutrientes más importantes para la saciedad. En algunos casos puede ser interesante utilizar fuentes de fibra soluble como el psyllium. Cuando se mezcla con agua, esta fibra absorbe líquido y aumenta su volumen. Esto puede generar una mayor sensación de saciedad y facilitar el control del apetito entre comidas. Sin embargo, debe utilizarse correctamente: Siempre acompañada de abundante agua. Respetando las dosis recomendadas. Sin excesos. Si tienes cualquier condición digestiva o duda específica, consulta previamente con un profesional sanitario. Conclusión Si estás intentando perder peso, es importante aceptar una realidad: El hambre forma parte del proceso. No existe ningún método mágico que permita adelgazar sin que el cuerpo reaccione ante la reducción de calorías. La clave no está en eliminar el hambre, sino en aprender a gestionarla. Dormir bien, mantener horarios estables, priorizar alimentos saciantes, evitar las calorías líquidas y utilizar herramientas como la fibra soluble pueden marcar una enorme diferencia. Y recuerda: El objetivo no es hacer una dieta perfecta durante unas semanas. El objetivo es construir hábitos que puedas mantener durante años. Origen
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Los 5 Peores Ejercicios Para Gente +40 Años

Entrenar con pesas es, sin duda, una de las mejores actividades que puedes realizar para mejorar tu salud y composición corporal. Sin embargo, existe una realidad que muchos ignoran: entrenar sin una técnica adecuada o elegir ejercicios con un perfil de riesgo elevado puede provocar lesiones crónicas. Muchas de las molestias que hoy ignoras en el gimnasio pueden enquistarse con el paso de los años. Especialmente si superas los 40 años y has sido una persona sedentaria, es fundamental entender que el objetivo no es solo entrenar duro, sino entrenar de forma inteligente. En este artículo, analizamos 5 ejercicios que suelen ser el origen de numerosas lesiones y te propongo alternativas más seguras y eficientes para proteger tus articulaciones. La realidad de entrenar pesas después de los 40 La edad no es una excusa para dejar de entrenar, pero sí un factor para ajustar nuestras limitaciones. Si nunca has practicado deporte o has sido muy sedentario, tu estructura articular puede no estar lista para ciertos movimientos complejos. El principio básico que debemos aplicar es el de riesgo-beneficio: si un ejercicio te ofrece un beneficio limitado pero pone en peligro la integridad de tus hombros, rodillas o espalda, es momento de cambiarlo por una opción más segura. 1. Remo al mentón Es un clásico en muchos gimnasios, pero es uno de los ejercicios que más compromete la salud de tus hombros. Al elevar la barra hacia el mentón con los codos apuntando al cielo, fuerzas una rotación interna que sobrecarga el supraespinoso y el infraespinoso, que son músculos pequeños y vulnerables. Por qué evitarlo: Es una forma ineficiente de trabajar el trapecio y el hombro lateral que pone en riesgo tus manguitos rotadores. La alternativa: Realiza elevaciones laterales con mancuernas, poleas o bandas elásticas. Lograrás el mismo estímulo, necesitarás menos carga y tus articulaciones estarán mucho más protegidas. 2. Ejercicios «tras nuca» (Jalones y Presses) Cualquier movimiento que implique desplazar una carga por detrás de la cabeza requiere una movilidad de hombro excepcional que, a los 40 años, rara vez se posee. Los presses tras nuca comprimen el espacio articular del hombro, aumentando la probabilidad de impingement (pinzamiento). La alternativa: Si buscas trabajar tus tríceps, enfócate en extensiones de tríceps en polea o extensiones katana, donde el hombro permanece fijo y el esfuerzo recae sobre el codo. Para trabajar la espalda usa jalones con la barra delante de ti, no detrás. Y evita cualquier press con la carga detrás de la cabeza, usa cualquier otra variación de press de hombro, menos la que te cuento a continuación. 3. Press Militar tradicional El press militar de pie es un ejercicio exigente que, de nuevo, choca con las limitaciones de movilidad en la columna torácica y los hombros. Si al intentar hacer el gesto pegado a una pared (talones, glúteos, espalda y cabeza en contacto) no logras tocar la pared con el dorso de la mano teniendo el brazo estirado sobre la cabeza, estás forzando una articulación que no está preparada para este ejercicio. La alternativa: Realiza un press de hombro en banco inclinado (entre 70º y 80º). Esta ligera inclinación elimina la necesidad de llevar el brazo estrictamente sobre la cabeza, siendo mucho más amigable para tus articulaciones a largo plazo. 4. Sentadilla con barra libre No me malinterpretes: la sentadilla con barra es un ejercicio increíble, pero si eres principiante o tienes más de 40 años, el riesgo técnico de la barra libre suele superar al beneficio. La alternativa: Aprovecha las máquinas de tu gimnasio. La sentadilla hack o la sentadilla pendulum ofrecen una estabilidad que la barra libre no puede dar. Si entrenas en casa, la sentadilla en TRX es la forma perfecta de aprender el patrón de movimiento sin riesgos innecesarios. 5. Correr (carreras de larga distancia) sin preparación Más que un ejercicio de gimnasio, este es un comportamiento común: llegar a los 40 años, querer ponerse en forma y lanzarse a una carrera de 10K o eventos tipo Hyrox sin haber corrido nunca antes. El problema: Estamos hechos para desplazarnos, pero correr es una habilidad técnica que la mayoría no domina. Correr sin técnica sobrecargará tus rodillas, caderas y espalda. Además, la larga distancia genera un estrés oxidativo elevado que, sumado a la edad, puede acelerar el envejecimiento celular si no se compensa adecuadamente. La recomendación: Si te gusta correr, busca a un profesional que te enseñe la técnica correcta. Si no te entusiasma, no sientas que «necesitas» inscribirte a una carrera para estar en forma; existen alternativas mucho más seguras y eficientes. Conclusión: Dentro de tus limitaciones, encuentra tus posibilidades No se trata de alarmar, sino de ser estratégicos. El entrenamiento debe ser una herramienta para mejorar tu calidad de vida, no para acumular lesiones y vivir dependiendo de un fisioterapeuta. Origen
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¿Por qué algunas personas envejecen mucho mejor que otras?

¿Por qué hay personas con 55 años que parece que tienen 60? ¿Y por qué hay otras que con 70 parecen tener 40? No es una cuestión de genética, ni tampoco es cuestión de suerte, sino más bien de capacidad. En concreto, es cuestión de cómo de rápido pierdes tus capacidades, porque cumplir años implica que cada vez el juego de la vida es un poquito más difícil, a menos que hagas lo que te voy a explicar hoy para revertir esto. https://youtu.be/xdb0YRiRKA8 Para empezar, cada persona puede decidir llevar la vida que quiera. Y ahí está la clave del envejecimiento, en las decisiones que se toman. Pero como digo siempre: Escoge el comportamiento y acepta las consecuencias. Porque es cierto que actualmente sin hacer nada especial, la esperanza de vida ha aumentado principalmente por motivos sanitarios, tecnológicos e higiénicos… PERO, lo que sí ha cambiado es la capacidad de manipular la velocidad del envejecimiento. La verdadera diferencia entre una persona que parece joven y otra que parece mucho mayor no suele estar en la fecha de nacimiento. Está en lo que su cuerpo todavía es capaz de hacer. Haz una prueba mental rápida. Piensa en cómo estabas hace diez años: ¿Te levantabas del suelo con más facilidad? ¿Subías escaleras sin pensarlo? ¿Podías cargar peso sin molestias? ¿Te sentías más ágil? ¿Tenías más energía? Si la respuesta es sí, entonces ya sabes exactamente de qué estoy hablando. Porque eso son capacidades. Y cuando las pierdes, empiezas a interpretar esa pérdida como envejecimiento. Los dos principales retos del envejecimiento: Osteoporosis y Sarcopenia Los dos grandes responsables de que pierdas tus capacidades con los años son dos procesos degenerativos de nuestro organismo: la osteoporosis y la sarcopenia. Casi todo el mundo sabe lo que es la osteoporosis porque ya hay una industria que se encarga cada año de gastarse miles de millones de dólares en que entendamos qué es, que le tengamos miedo y que, por supuesto, la combatamos con sus productos. Y no voy a decir qué industria es para que los de la leche no se me enfaden, pero es así. Sin embargo, lo curioso es que, aunque todo el mundo conozca la osteoporosis y casi nadie a la sarcopenia, ambas son primas hermanas porque son procesos de degeneración directos que se producen al ir cumpliendo años: La osteoporosis: Es la degeneración de la masa ósea. La sarcopenia: Es la degeneración de la masa muscular. La parte buena es que, aunque estos procesos no se pueden revertir por completo, sí que se pueden retrasar. Eso es lo que hace que una persona con 50 años parezca que tiene 30 y otra con 40 parezca que tiene 60. La diferencia radica exclusivamente en las decisiones que ha tomado cada uno de ellos con respecto a la osteoporosis y la sarcopenia. La encrucijada del envejecimiento: Dos caminos obligatorios Años vas a cumplir igual, por lo que te ves obligado a escoger entre dos caminos. No puedes escoger ir por los dos, ni tampoco puedes quedarte parado y no ir por ninguno. Tienes que decidir: Camino 1: Dejarse llevar y no hacer nada. En este caso, te beneficiarás de los avances médicos y de la farmacología, permitiéndote seguramente vivir una vida larga. Pero notarás que cada vez todo te cuesta un poquito más. Te dolerán las rodillas al subir las escaleras, no podrás cargar las bolsas de la compra, te dolerá la espalda al levantarte, dormirás fatal y engordarás más. Es el camino de los que dicen que todo esto es «cosa de la edad». Camino 2: Minimizar la osteoporosis y la sarcopenia. El camino de los que toman acción para blindar sus capacidades físicas y retrasar las consecuencias de la degradación ósea y muscular. El poder del entrenamiento de fuerza y musculación ¿Andar? ¿Zumba? ¿Pilates? ¿Cómo se minimizan realmente la osteoporosis y la sarcopenia? Con actividad física, especialmente entrenamiento de musculación. Si hubiera otra forma mejor, la diría. Si la zumba fuera mejor lo diría, si el spinning fuera mejor lo diría, si el pilates fuera mejor lo diría, si la natación fuera mejor lo diría. Pero es que lo mejor para fortalecer la musculatura y los huesos y, por tanto, retrasar la osteoporosis y la sarcopenia, es el entrenamiento de fuerza/musculación. Porque cuando aplicas entrenamientos de fuerza, lo que le estás diciendo al cuerpo es que debe preservar la masa muscular e incluso hacerla más fuerte y más grande. Y cuando haces esto, automáticamente todo lo demás mejora. Los beneficios metabólicos colaterales de entrenar fuerza: Mejor control del apetito y de la glucosa: Te haces más sensible a la insulina y puedes almacenar más glucógeno, lo que provoca que almacenes menos grasa y, por ende, engordes menos. Optimización de la tasa metabólica basal: Al preservar la masa muscular, usarás más calorías en reposo. No es una cantidad enorme, pero es muchísimo mejor que perder masa muscular y provocar que tu metabolismo disminuya de golpe. Si pierdes masa muscular (siguiendo el Camino 1), aunque sigas comiendo lo mismo que has comido toda la vida sin engordar, ahora vas a engordar. Pero no es por la edad; es porque has decidido tomar el camino 1. Si tomas el camino dos, no solamente no vas a perder capacidad metabólica con esas cantidades, sino que es posible que tengas que comer incluso más sin engordar, haciendo tu día a día mucho más placentero al poder disfrutar de cantidades más grandes de comida. Solo necesitas 3 horas a la semana Hablamos de algo que cualquiera puede conseguir entrenando 3 días por semana. No es necesario pasarse media vida en el gimnasio, son 3 horas a la semana. Probablemente menos. Todo el mundo tiene ese tiempo, pero es comprensible que no todo el mundo quiera hacerlo. De ahí el tema de que sea un camino que tienes que decidir tomar de forma consciente. Edad Cronológica frente a Edad Biológica ¿Por qué Wayne Rooney y Cristiano Ronaldo tienen la misma edad y Rooney parece el abuelo de Ronaldo? ¿Ha sido por suerte? ¿Por genética? ¿Por dinero? No, ha sido porque ambos han seguido estilos de vida muy diferentes. Eso es lo que separa de manera radical la edad cronológica (la que marca tu DNI) de la edad biológica (la que muestras al mundo). Y aunque hay muchos tests que te dicen cuál es tu edad biológica, la manera más honesta de medirla es mirarte en el espejo y preguntarte: ¿Cuántos años tendrías si no supieras los años que tienes? Eso es lo que separa a alguien que envejece muy rápido de alguien que parece que no envejece. No es el colágeno, no son las cremas, no son los retoques estéticos. Es la decisión de tomar el camino uno o el camino dos. La Curva de Joseph Signorile: Nunca es tarde para cambiar de camino La parte buena es que, aunque hasta ahora hayas ido por el camino uno, siempre tienes la opción de cambiarte al camino dos. La ciencia nos respalda a través de la curva de Joseph Signorile. Esta curva muestra cómo incluso una persona sedentaria que no haya hecho deporte nunca, empezando a entrenar fuerza en torno a los 40 años, puede conseguir que su envejecimiento se haga mucho más sostenido; casi parecido (aunque evidentemente no igual) al de una persona que lleva entrenando de forma constante desde su juventud. Escoge tu comportamiento y acepta las consecuencias Aquí están los datos, ahora te toca a ti escoger el camino que quieras. Porque escojas el camino que escojas, lo que es innegable es que envejecer es un premio, y es muchísimo mejor cumplir años que no cumplirlos. Pero asumiendo que los vas a cumplir, tú decides cómo quieres llevarlos. Como te dije al principio: escoge el comportamiento y acepta las consecuencias. Origen
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5 razones por las que ahora es más fácil perder grasa que antes

Si le dijeras a alguien hace 20 años que podrías comer palomitas y tortitas todos los días y, aun así, perder grasa corporal e incluso marcar abdominales comiendo este tipo de cosas, te dirían que estás loco. Sin embargo, la verdad es que perder grasa corporal hoy en día es más fácil que nunca, especialmente si te aprovechas de las herramientas a las que todos tenemos acceso. Y eso es lo que voy a explicarte hoy: Las 5 claves que demuestran por qué, si quieres perder grasa, ahora es el mejor momento. 1. La evolución del menaje del hogar y la cocina tecnológica Cocinar de manera tradicional a fuego lento puede tener sus ventajas nutricionales, pero es indiscutible que herramientas actuales como los robots de cocina, los procesadores de alimentos o las air fryers suponen una auténtica revolución. Estas herramientas te permiten imitar texturas crujientes o cremosas que el cerebro asocia directamente con la «comida basura» (que son precisamente las texturas que hacen que nos gusten tanto esos alimentos). Con la tecnología actual de cocina, tenemos la posibilidad de replicar estos platos en casa, pero utilizando un 80% menos de grasas o azúcares. Por ejemplo, gracias a un procesador de alimentos puedes prepararte un helado de proteína bajo en calorías y sentir que estás comiendo un helado tradicional. O puedes cocinar unas patatas fritas en una freidora de aire que no están realmente fritas, pero que saben de forma muy similar o idéntica a las patatas fritas convencionales. Cualquiera que sea tu plato favorito y más calórico (ya sea helado, galletas o cualquier otra opción), hoy en día existe una versión mucho más baja en calorías que podrías comer incluso a diario para perder peso. Basta con buscar recetas adaptadas en plataformas como YouTube. No se trata de que estos alimentos sean «saludables» por sí mismos; el hecho saludable radica en que son bajos en calorías y, si introduces menos calorías y consigues bajar de peso teniendo sobrepeso, eso es lo que genera salud. Además, si eres un poco «cocinillas», estas herramientas te permiten disfrutar de las comidas para perder peso tanto como de tus platos favoritos. 2. La grandísima oferta adaptada en los supermercados Aunque una gran parte del supermercado actual sigue llena de productos ultraprocesados que conviene evitar, si nos ceñimos puramente a la pérdida de grasa corporal, ahora existen muchísimas más opciones con menor densidad calórica que hace años. Los supermercados actuales te lo ponen muy fácil ofreciendo versiones menos calóricas de prácticamente todo. Entre las alternativas disponibles hoy en día destacan: Salsas cero calorías (ideales para quienes disfrutan de los aderezos). Quesos bajos en grasa (y, por tanto, menos calóricos). Gelatinas light que apenas aportan calorías. Diferentes tipos de edulcorantes y siropes cero calorías. Esto no significa que estos productos sean los mejores alimentos del mundo, sino que facilitan llevar tu misma alimentación habitual pero ahorrándote muchas calorías por el camino, lo que simplifica el proceso de pérdida de peso. La clave en este punto consiste en identificar tus «no negociables»: aquellas cosas a las que no quieres renunciar bajo ningún concepto. Si no quieres renunciar al ketchup, por ejemplo, simplemente debes buscar una alternativa en el supermercado que sea más baja en calorías, y aplicar esta misma estrategia con el resto de tus productos habituales. 3. El acceso inmediato a la información y el fin de los mitos La facilidad para encontrar información hoy en día es otra gran ventaja. Las redes sociales e internet permiten compartir de forma masiva una inmensa variedad de recetas bajas en calorías creadas con el menaje moderno, haciendo que lleguen potencialmente a todo el mundo. Además, la difusión de la información ha ayudado a combatir antiguos mitos nutricionales. Anteriormente se pensaba que comer cualquier cosa después de las 6 de la tarde (especialmente carbohidratos) se almacenaba directamente como grasa corporal y te hacía engordar. También se afirmaba categóricamente que el pan o la leche engordaban. Aunque algunos de estos mitos siguen perpetuándose por ciertas personas, hoy es más fácil que nunca dar con buena información. Nota: También es más fácil encontrar mala información, pero afortunadamente la buena también está disponible para todos. A día de hoy se ha comprobado miles de veces, tanto a nivel clínico como empírico, que el único factor necesario para perder grasa es sostener un déficit calórico. No es lo que comes ni cuándo comes, sino cuánto comes (a pesar de que lo que comes y cuándo lo comes pueda influir en la cantidad total de lo que comes). Este principio del déficit calórico funcionaba exactamente igual en el pasado, cuando la gente intentaba bajar de peso sufriendo en la cocina a base de ensalada y pechuga de pollo sin sal. La diferencia radical es que ahora podemos acceder a esta información de calidad, mientras que antes imperaba la creencia popular de que para perder grasa era obligatorio sufrir tanto en la cocina como en el gimnasio. 4. La evolución de la tecnología y las herramientas digitales La tecnología ha simplificado de forma directa el proceso de pérdida de grasa mediante herramientas y aplicaciones cotidianas: Rastreadores de comida y escáneres: Existen aplicaciones que permiten escanear los códigos de barras de los alimentos en el supermercado para ver su calificación o registrar lo que comes para llevar un control de las calorías consumidas (un método válido para las personas a las que les funcione la tecnología, aunque tener un plan de alimentación estructurado sigue siendo una gran alternativa). Planificadores nutricionales digitales: En el pasado, diseñar un plan de alimentación requería utilizar un libro con tablas de alimentos e ir calculando la dieta a mano con una calculadora para conocer las calorías en función de los gramos. Por este motivo, la gente recurría a dietas monótonas de únicamente arroz y pollo: cuantos más alimentos se incluían, más complejo era el cálculo. Hoy existen herramientas tecnológicas avanzadas que te permiten crear planes de alimentación personalizados en minutos sin necesidad de calcular nada manualmente. Inteligencia Artificial: La IA añade facilidades al proceso; aunque no sea exacta al 100%, permite enviar una foto de un plato para obtener una orientación de sus calorías, o enviar fotos del frigorífico lleno y vacío para generar automáticamente una lista de la compra rápida. 5. Perder peso como una elección en un mundo de abundancia Este último punto invita a la reflexión profunda: hoy en día perder peso es una elección. Las generaciones actuales no han vivido guerras ni periodos de escasez generalizada. Aunque se pueda pensar que existen periodos mejores o peores a nivel político, cultural o social, la realidad es que ahora vivimos mejor. Es una gran ventaja poder decidir perder peso por voluntad propia en lugar de perder peso por no tener nada que llevarse a la boca. Las generaciones que vivieron conflictos bélicos o posguerras tuvieron que ingeniárselas duramente para poder comer algo debido a la escasez real. Por este motivo, resulta incoherente la obsesión por romantizar la «dieta paleo» o la «dieta ancestral» bajo la premisa de comer como nuestros antepasados. Aquellos hombres comían de esa forma porque no tenían otra alternativa por necesidad, no por elección. Cualquier persona de la época paleolítica o el emperador más poderoso de hace 500 años se cambiaría sin dudarlo por cualquiera de nosotros para disfrutar de las posibilidades alimenticias y la abundancia que tenemos a día de hoy. Paradójicamente, el hecho de que ahora existan mayores índices de exceso de peso es un indicador de que no hay escasez de alimento, y es preferible vivir en un mundo de abundancia que en uno de escasez. Por lo tanto, quien quiere perder peso hoy en día, lo hace porque ha tomado la decisión consciente de hacerlo. Perder peso por decisión propia es una posición de poder, por lo que no cabe la victimización (quejarse por tener hambre, estar cansados o decir que el proceso es muy duro). Cualquier objetivo en la vida —ya sea sacarse el carnet de conducir, mudarse de casa o pedir matrimonio— nace de una decisión inicial. La pérdida de peso en este momento histórico es exactamente eso: una decisión que te coloca en el asiento del conductor. Como dice mi mentor Scott Abel: «Escoge el comportamiento y acepta las consecuencias». Origen
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Push Pull Legs o FullBody ¿Cuál es el mejor entrenamiento?

En su momento estuvieron de moda los calentadores, los pantalones de campana y las zapatillas de muelles. En el mundo del entrenamiento actual, la moda es la rutina Push/Pull/Legs (Empuje/Tracción/Pierna). Esta división consiste en que, cuando vas a entrenar, un día haces todos los músculos que empujan, otro día haces todos los músculos que tiran y otro día haces las piernas. Esto es lo que ahora hacen todos los influencers, una tendencia traída de América que se ha replicado aquí de forma masiva. Sin embargo, antes de sumarte a la corriente, es importante analizar qué sentido tiene realmente esta distribución a nivel fisiológico y cómo encaja en una planificación a largo plazo. La física externa vs. la realidad interna del músculo Para empezar, a nivel interno, esta rutina no tiene sentido bajo la premisa del «empuje», porque para los músculos no existe el empujar. Los músculos únicamente tiran del tendón; ninguno de ellos empuja. El hecho de que estés empujando es algo físico externo del cuerpo, no interno. Nosotros empujamos cuando alejamos algo de nosotros y tiramos cuando acercamos algo hacia nosotros. A pesar de esto, sí tiene sentido agrupar los músculos de esta manera por un factor práctico: los músculos que alejan cosas de nosotros son músculos sinergistas. Esto significa que para empujar vas a usar los mismos músculos para casi todos los ejercicios. Agruparlos en una misma sesión de entrenamiento va a hacer que tengas que calentar menos, porque todos los ejercicios del entrenamiento van a usar los mismos músculos. Lo mismo ocurre con el día de pull (tirar) y el día de pierna. El error de copiar a los influencers: Principiantes vs. Avanzados Cuando ves a tu influencer favorito haciendo su rutina push pull legs, tiendes a pensar que lo que está haciendo él es lo que tienes que hacer tú. Pero, igual que lo que hace un entrenador no tiene por qué ser lo mismo que le mande a su cliente, lo que hace alguien en las redes sociales no tiene que ser lo que hagas tú. Por qué el principiante debe elegir Fullbody Si estás empezando hoy mismo a entrenar, hacer una rutina push pull legs tiene mucho menos sentido que hacer una rutina Fullbody (cuerpo completo). Entrenar el cuerpo entero cada vez que vas al gimnasio es mucho más óptimo que entrenar solo los músculos que empujan. Esto no significa que hacer una push pull legs sea malo para un principiante, sino que, por comparación, la rutina de cuerpo completo es superior. Si puedes hacer algo más óptimo para empezar a entrenar la fuerza, no hay razón para elegir otra opción. Qué pasa si eres una persona avanzada Si eres una persona con más experiencia, quizás te plantees hacer una rutina push pull legs. En este punto debes entender que no hay ninguna división que sea mejor que otra, ya que todas tienen sus pros y sus contras. La push pull legs no es superior a otros tipos de entrenamientos. La importancia de la planificación anual y la periodización Una forma eficiente de organizar el entrenamiento es de manera anual. Al igual que en cualquier deporte (como el fútbol, donde las temporadas son cíclicas, terminando en ciertas fechas y empezando de nuevo en agosto o septiembre), el entrenamiento recreativo se puede estructurar en torno a un año por una cuestión de funcionamiento social. Dentro de una planificación anual, una rutina push pull legs tiene cabida, pero no porque sea la mejor de forma absoluta: Para entrenar de forma casual o ir poco al gimnasio: La rutina fullbody es superior porque en menos días entrenas todo el cuerpo. En una rutina fullbody, cada día que asistes entrenas el cuerpo entero. En cambio, para entrenar todo el cuerpo en una push pull legs, tienes que ir tres veces al gimnasio en lugar de una. Si no te gusta mucho el gimnasio y vas por salud y sin muchas pretensiones, la push pull legs no es tu mejor opción. Para gestionar el volumen de entrenamiento: En una rutina fullbody no puedes meter demasiados ejercicios ni demasiadas series en una sola sesión porque debes cubrir todo el cuerpo. Al dividir el entrenamiento en tres (push, pull o legs), cada día que vas puedes meter más ejercicios y más series. Como un principiante no necesita ese volumen, esta distribución tiene más sentido colocarla al final de una temporada y no al principio. ¿Por qué elegir una sola rutina si puedes usarlas todas? Todas las divisiones de entrenamiento (ya sean push pull legs, fullbody, torso-pierna o cualquier otra) tienen sus ventajas y sus inconvenientes. No hay una que sea buena y el resto malas. Por eso, en lugar de casarte con una sola opción para siempre, la clave está en periodizar para aprovechar las ventajas de todas. Aunque para el entrenamiento de fuerza a nivel recreativo periodizar no sea estrictamente necesario para progresar, combinar las distribuciones te permite cubrir las deficiencias de una con las fortalezas de otra. Si utilizas varios entrenamientos diferentes a lo largo de la temporada, obtienes los beneficios de todos y corriges sus desventajas. No existe una rutina que sea la respuesta definitiva. La clave real está en entrenar de forma intensa utilices la división que utilices. Si quieres optimizar tus resultados, inclúyelas todas de forma programada. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti. Origen
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Cómo planificar una dieta que funcione

Si quieres planificar una dieta que te permita perder grasa corporal, es probable que te preguntes qué cosas son las que debes tener en cuenta exactamente. Evidentemente, tienes que tener un control de tu alimentación. Controlar tu alimentación significa que seas tú quien decida qué comer. Cuando eres el encargado de tus decisiones, se requiere más proactividad por tu parte. Es como el que lleva un coche: si vas en un autobús o en el coche de un amigo, te puedes dormir si quieres, pero no controlas ni a dónde vas ni cómo vas. Si eres tú el que conduce, no te puedes dormir; tendrás que asegurarte de conducir correctamente y llegar al destino. Es más engorroso, pero tienes más control. Con la alimentación sucede lo mismo: debes elegir tú lo que quieres comer, pero a cambio tienes que seguir algunas reglas. El mito de la proteína y el marketing de los alimentos enriquecidos Si hablamos de nutrientes, es necesario empezar por la proteína, que es el macronutriente que todo el mundo tiene en un pedestal. Hoy en día vas al supermercado y todo tiene proteína: yogures, natillas, flanes, galletas… Intentan meterle proteína a los mismos productos de siempre para que creas que ahora son mejores. Pero aunque le pintes los labios a un cerdo, sigue siendo un cerdo. Estos productos siguen siendo opciones de baja calidad. El marketing hace que veas la palabra «proteína» y pienses que es algo bueno, pero no es ni bueno ni malo. Tu cuerpo lo que necesita son aminoácidos y, a diferencia de lo que se suele pensar, hay aminoácidos en todos los alimentos. Una lechuga tiene aminoácidos (por lo que técnicamente es proteína), pero sería imposible conseguir todos los que necesitas a base de lechuga. Por eso no se considera un alimento proteico. La realidad es que, sigas la alimentación que sigas, es mucho más fácil que llegues a la cantidad mínima de proteína que necesitas a que no llegues. La supuesta epidemia de escasez de proteína es absurda. En el mundo desarrollado no hay este déficit; la falta de proteína se llama desnutrición, y no es algo que prevalezca en nuestro entorno. Por lo tanto, no es un problema que haya que solucionar con productos enriquecidos. ¿Cuánta proteína necesitas realmente para perder grasa? La recomendación general de consumo de proteína es de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso. Sin embargo, usar el peso corporal total como multiplicador es una lotería. Una persona con obesidad tendría unos requisitos enormes solo porque su peso total es elevado, pero tú no necesitas más proteína por tener más grasa corporal. Lo ideal sería calcular estas cantidades usando el peso magro (sin grasa), pero como calcular el peso magro es relativamente difícil, casi todos los estudios utilizan el peso total. Para solucionar esto y ser más preciso, debes aplicar esos 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de tu peso objetivo (tu peso asumiendo unos niveles de grasa bajos). De hecho, ni siquiera te hace falta calcular nada porque las cifras finales suelen ser muy estables: Si eres mujer: debes consumir entre 90 y 120 gramos de proteína al día. Si eres hombre: debes consumir entre 120 y 150 gramos de proteína al día. Puedes estructurar esto fácilmente con herramientas como el planificador nutricional gratuito. Si aseguras estos rangos, comprobarás que no necesitas ningún alimento enriquecido, ya que lo difícil es no llegar a esas cifras. Puedes utilizar carnes, pescados, huevos o legumbres, pero recuerda que alimentos como el pan también aportan proteína y todo suma. Los nutrientes ahorradores de proteína (Protein Sparing Nutrients) No necesitas tanta proteína como la gente piensa porque en una dieta normal consumes otros nutrientes llamados nutrientes ahorradores de proteína (protein sparing nutrients). Se llaman así porque, al incorporarlos, el cuerpo preserva la proteína para que cumpla sus funciones estructurales y evita que se use como fuente de energía. Estos nutrientes son los carbohidratos y las grasas. Si alguna vez haciendo ejercicio has notado que tu sudor huele a amoniaco, es porque estabas degradando proteínas para usarlas como energía al hacer dietas absurdas. Tu fuente de energía principal deben ser los carbohidratos o la grasa, no la proteína. Tu dieta debe estar basada mayoritariamente en estos nutrientes ahorradores. Incluso en las dietas cetogénicas, que la gente confunde con dietas hiperproteicas, el 70-80% de la energía proviene de la grasa. Opción 1: Priorizar los carbohidratos Favorecer los carbohidratos es una excelente opción en un contexto de pérdida de grasa por dos motivos: Tienen menos calorías por gramo: Los carbohidratos aportan 4kcal por gramo, mientras que las grasas aportan $9kcal por gramo. Puedes comer el doble de peso en carbohidratos e ingresar menos calorías que con la grasa. Su almacenamiento es más costoso: Para que los carbohidratos se transformen en grasa corporal, el cuerpo debe realizar un proceso más costoso. En cambio, la grasa dietética (ácidos grasos) se une fácilmente con el glicerol para formar triglicéridos y almacenarse directamente. Para obtener los carbohidratos necesarios, las frutas y verduras son saludables, pero como necesitas una cantidad relativamente alta para que actúen como ahorradores de proteína, tendrías que comer kilos y kilos de verdura, lo cual no es viable. Por eso entran en juego opciones como el arroz, las patatas, el pan y la pasta, que te dan más carbohidratos por gramo. Un alimento no es sano ni insano por sí mismo; depende del contexto global de la dieta. Si eres celíaco no debes comer pan porque te hace mal, pero si no lo eres, no le tengas miedo al pan, ni a la pasta, ni al arroz, porque no engordan. Además, se suele decir que «la grasa se quema en la llama de los carbohidratos» porque los necesitas para producir oxalacetato y hacer más eficiente la producción de energía. Opción 2: Priorizar las grasas También es perfectamente viable usar la grasa como principal ahorrador de proteína y reducir los carbohidratos. Quienes defienden esta postura argumentan que la grasa contiene ácidos grasos esenciales (Omega 3 y Omega 6) que el cuerpo no puede fabricar, mientras que no existen los carbohidratos esenciales. Sin embargo, esta es una visión simplista. Para alcanzar los niveles de ácidos grasos esenciales necesitas muy poca cantidad de grasa. Una vez cubierta esa pequeña cantidad, seguir metiendo grasa para llenar el resto de la dieta tiene el mismo sentido que meter carbohidratos. Si eliges la ruta de la grasa, debes tener en cuenta que las investigaciones dejan claro que un exceso de grasa saturada y colesterol procedente de productos animales sí es un problema. Por ello, para perder grasa, si optas por esta vía es más recomendable priorizar fuentes como: Semillas Frutos secos Aceite de oliva Aguacate Cómo ajustar las calorías para generar el déficit calórico La idea principal es mantener la proteína fija en tu nivel óptimo. Los carbohidratos y las grasas son las palancas que debes tocar para generar un déficit calórico, que es lo único que va a marcar que puedas perder peso. Si te haces un plan y no consigues perder peso, tendrás que bajar las cantidades de carbohidratos o de grasa. Por eso es fundamental tener un plan de alimentación de referencia. Si no lo tienes, no puedes ajustar nada. Es como un velocista que quiere correr más rápido pero no controla sus tiempos; no tiene forma objetiva de saber si está mejorando. Con la comida pasa igual: si no sabes cuánto estás comiendo, «comer menos» es solo una ilusión. Regla simple para calcular tus calorías iniciales Aunque existen muchas fórmulas en internet que te dan un punto de partida, puedes usar esta regla sencilla basada en tu altura en centímetros: GéneroCálculo de caloríasEjemplo (160 cm / 180 cm)MujeresMultiplicar altura por 8 y 10160 x 8 = 1280 kcal 160 x 10 = 1600 kcalHombresMultiplicar altura por 10 y 12180 x 10 = 1800 kcal 180 x 12 = 2160 kcal Si eres una mujer que mide 160 cm, tu rango estará entre 1280 y 1600 kcal. Al usar el planificador, te aseguras de que tu dieta se mueva en ese rango calórico, que tu proteína esté entre 90 y 120 gramos, y el resto lo llenas con los carbohidratos o grasas que te dé la gana, eligiendo un lado de la calle o el otro (no vale comer mucha grasa y muchos carbohidratos a la vez). Si la llenas de alimentos que te gusten, será mucho más fácil de cumplir. La importancia de la estructura y los horarios A partir de ahí, otra cosa que debes tener en cuenta es hacer cada día el mismo número de comidas y a las mismas horas. El cuerpo se acostumbra a comer en determinados momentos y a no comer en otros. Si educas a tu cuerpo a comer a las 2 de la tarde, es normal que a partir de la 1 te empiece a dar hambre. Pero si un día comes a las 2, otro a las 3 y otro a la 1, vuelves loco al cuerpo y tendrás hambre siempre porque te falta una estructura. Mantén fijos tus horarios y tu número de comidas. Toma el asiento del conductor Con estas pautas tendrás una dieta que tal vez sea peor que la de un nutricionista a nivel objetivo, pero será mucho mejor a nivel subjetivo porque será tu dieta. Si algo no te gusta, podrás cambiarlo porque estarás sentado en el asiento del conductor en lugar de ir de copiloto. La parte mala es que sentarse en el asiento del conductor implica tomar decisiones y decidir el destino, y no todo el mundo está dispuesto a eso. Es mucho más fácil decir que tienes un metabolismo lento, que has nacido así o que no puedes bajar de peso, en lugar de sentarte una tarde a diseñar una dieta que realmente funcione para ti, hecha por ti. Pero si quieres hacerlo, ya tienes todo lo que necesitas. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti. Origen
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Por qué NO usar relojes inteligentes

Si lo primero que haces al levantarte es mirar en tu reloj o pulsera o dispositivo inteligente cómo has dormido hoy, estás cometiendo un error muy grande y hoy te voy a explicar por qué. Para empezar, todas estas herramientas de biohacking me parecen una completa idiotez sobre todo teniendo en cuenta el nombre de esta categoría «biohacking», es decir hackear la biología, hackear el cuerpo. ¿De verdad creemos que es posible hackear el cuerpo? ¿Es posible que tú seas más listo que el cuerpo? Y es más, ¿Es posible que tú seas más listo que el cuerpo usando estos aparatos que lo que hacen es ignorar los mensajes del cuerpo? Porque yo creo que esto es perder el tiempo. Y siempre he sido partidario del biofeedback en lugar del biohacking, porque creo que entender que ocurre en el cuerpo y cómo se comunica tu cuerpo contigo es más útil y más real que mirar números y gráficos en una pantalla. Y voy a poner un ejemplo real que pasó hace como 3-4 años. Era un día de primavera/verano, estaba con unos amigos en una terracita con buen tiempo, solecito, y un amigo mío me estaba enseñando el nuevo reloj inteligente que se ha comprado. Y me decía: -Mira, mira, te mide todo: Te mide las pulsaciones, la presión arterial, los pasos, el nivel de estrés…. Y yo le respondí: -¿Qué nivel de estrés dice el reloj que tienes ahora mismo? Y él miró el reloj y me dijo que le marcaba un nivel de estrés muy bajo. Y yo le dije: – ¿Y si el reloj te dijera ahora que tu nivel de estrés es muy alto? ¿Qué pensarías? Y él me dijo -Pues pensaría que el reloj está roto. Y yo le respondí -¿Entonces para qué quieres que un reloj te diga cómo estás si tú ya sabes como estas? Es decir, el reloj es completamente innecesario. Lo mismo para dormir, yo cuando me levanto ya sé como he dormido, no necesito que un reloj me diga que mi indice de recuperación es del 67% ¿Qué hago yo con ese dato? Incluso aunque tratara de mejorar ese dato cuantitativo, si ayer decía que mi indice de recuperación era del 67% y hoy que es del 75% pero ayer me encontraba mejor que hoy ¿Para qué cojones me vale ese dato? El cuerpo humano no se puede hackear, y estos trackers o dispositivos inteligentes intentan ponerle puertas al campo y te venden una falsa ilusión de control tratando de parametrizar todo con gráficos bonitos y numeros irrelevantes. que ni siquiera son reales. Porque esa es otra ¿Son fiables estos dispositivos? No tienes que preguntarselo a nadie, simplemente usa 2 dispositivos, el tuyo y el de algún amigo y vas a ver que para los datos que son menos cuantificables, como el estrés o las calorías que gastas y demás, los resultados van a ser distintos ¿Qué significa esto? Que no son fiables. Porque si hubiera una forma fiable de calcular ese dato, todos los fabricantes usarían esa forma de calculo. Por eso si te subes a diferentes básculas, el peso va a ser igual prácticamente porque es un dato muy objetivo. Pero si intentas calcular las horas de sueño profundo que has obtenido con diferentes fabricantes tendrás diferentes resultados porque no hay una manera objetiva y mucho menos doméstica para evaluar esas cosas. Con lo que no es biohackling es bioinventing. Lo mismo con las calorías y este me parece el más grave porque genera comportamientos que surgen de esos datos, y esto me pasó hace unos días hablando con una persona que me decía que yo en mis entrenamientos seguramente estuviera gastando como 750 calorías, porque ella en su reloj inteligente cuando hacía sesiones de spinning de una hora estaba gastando 600 calorías según su reloj. Y esto es absurdo, igual de absurdo que las máquinas de cardio de los gimnasios que te dicen las calorías que estás gastando mientras las usas. Esto es absurdo porque el cuerpo se adapta, con lo que estandarizar la actividad física por intensidad y tiempo para dar un resultado de calorías, es no tener ni idea de cómo se genera la adaptación metabólica a la actividad física. Porque el cuerpo humano intenta conservar la energía que pueda y cuando la gente se queda con este dato de: -Ah, en mi clase de spinning quemo 600 calorías. Lo que suele hacer es pensar que tiene 600 calorías de margen para comer. Y esto no funciona, porque ni las calorías que gastas son precisas, ni las calorías que comes son precisas. Pero solemos sobreestimar las calorías que gastamos e infraestimar las calorías que ingerimos. Por eso la gente sigue estando gorda y por eso intentar dejar de estar gordo a base de ejercicio es un error y mucho más error cuando ese ejercicio lo intentas cuantificar traduciéndolo a calorías. No se puede hacer eso, o al menos no se debería hacer porque ni es exacto, ni es útil, ni es recomendable pensar así en el ejercicio físico. Y cualquiera que no me crea se puede leer el libro Burn del doctor Herman Pontzer donde se explica el por qué hacer más actividad física no te hace a largo plazo quemar más calorías. Por eso ahora estoy haciendo este reto o grupo de caminar cada día 30 minutos. Porque de no hacerlo a hacerlo si que hay diferencia, pero en unas pocas semanas el cuerpo se adaptará y no quemaré las mismas calorías el día 30 que el día 1, aunque sea la misma actividad. De hecho, el estudio de los Hadza que también se expone en ese libro mostraba como sociedades cazadoras recolectoras donde están continuamente moviéndose todo el rato, con un nivel de actividad física muy muy superior al nuestro, y su gasto energético diario es muy similar al de un tío sedentario que esté todo el día sentado. Y dirás esto no puede ser. Si, si puede ser porque el cuerpo se adapta a aquello que le impones. Y cuando lo haces un día y otro día y otro día y otro día, el cuerpo aprende a ser más eficiente. Por eso el ejercicio físico no sirve para perder grasa. Puedes usarlo esporádicamente como estoy haciendo yo en este reto que podéis entrar si queréis aprender a perder grasa corporal. Es gratuito, lo hacemos en telegram y está en fitnessenlanube.com/caminar. Pero al final, el ejercicio no es equivalente a una cantidad de calorías y esa cantidad de calorías no es equivalente a lo que tu cuerpo esté gastando. Al menos no de forma lineal, y por supuesto no de forma que se pueda hackear. El biohacking es un invento para venderte pulseras, para venderte anillos, relojes y cualquier cosa que te haga creer que estás controlando algo que no puedes controlar, porque como supuestamente dijo Einstein: No todo lo que se puede medir se debe medir y no todo lo que se debe medir se puede medir. Así que mi consejo: Deja de confiar en estos aparatos para tomar decisiones y aprende a escuchar a tu cuerpo. Porque si aprendes a escuchar a tu cuerpo sabrás guiar al cuerpo hacia lo que necesites o lo que quieras conseguir, pero si ignoras al cuerpo y te basas en números cuestionablemente obtenidos y que son irrelevantes, acabarás en el mejor de los casos pensando que estás biohackeando al cuerpo tomando decisiones probablemente erroneas, porque te basas en datos erroneos, y en el peor de los casos acabarás obsesionado con estos números y crearás un estado de ánimo en función de lo que digan tus gráficos, y si miras tus gráficos y todo está en verde estarás muy contendo y si miras tus gráficos y todo está en rojo estarás muy triste sin valorar cómo te encuentras realmente porque cada vez que confías en que una pulsera te diga que hoy no estás muy recuperado y que tienes levantar el acelerador y no tener mucho desgaste, estás dejando que alguien te diga como estás sin valorar tú cómo estás, y eso no te conecta más a tu cuerpo sino que te aleja más de tu cuerpo porque estás buscando algo fuera del cuerpo cuando deberías buscarlo dentro. Y cuanto más te acostumbres a hacer esto, más te costará interpretar los mensajes de tu cuerpo. Es como si tienes un reloj de manecillas y cambias a uno digital. Con el tiempo te costará más leer las manecillas porque te acostumbraste al otro formato. Sé que esto no es muy popular y que lo guay es utilizar todo esto, y que te patrocinen y mostrar lo fantástico que es. Pero si quieres mejorar la conexión con tu cuerpo, deberías mirar más dentro de tu cuerpo y menos fuera de él. Al menos es mi opinión, porque como digo siempre: cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti Origen
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Cómo entrenar los bíceps (3 ejercicios)

Si hay un grupo muscular que es simple como el mecanismo de un chupete pero al mismo tiempo la gente lo complica de forma excesiva e ineficiente son los biceps. Para entrenar los bíceps solo necesitas hacer una cosa y esa cosa es flexionar el codo. Ya está, aquí podríamos terminar el tema porque la función principal del bíceps es flexionar el codo. Así que si tu entrenamiento de bíceps se basa en curl alterno con mancuernas, curl con barra, curl en banco Scott y curl en máquina… debes saber que estás haciendo lo mismo muchas veces. Es decir, son ejercicios redundantes y así no es como se entrenan los bíceps. Cuando era pequeño me echaron los reyes magos en casa de mi abuela un juego de mancuernas ajustables que todavía las tengo en mi gimnasio. Y yo en esa época tendría como 17 años, no tenía ni idea de ejercicios ni entrenamientos ni nada, y lo único que hacía en mi casa era un curl concentrado, que en esa época no sabía ni cómo se llamaba, pero lo había visto alguna vez en alguna película, sobre todo en las escenas de patios de la cárcel que siempre sale alguno haciendo este ejercicio y yo era lo que hacía, y saqué unos bíceps bastante mejores que el resto del cuerpo porque solo hacía bíceps y solo hacía ese ejercicio. A lo que voy con esto, es que con que escojas un ejercicio que flexione el codo con resistencia (es decir, cualquier ejercicio de curl de biceps) ya tienes cubierto el trabajo de biceps. No hay ejercicios para el pico del bíceps, para la parte de abajo, para la parte de arriba. No existe eso, hay un único tendón en el bíceps y por tanto todos los ejercicios de bíceps flexionando el codo consiguen exactamente lo mismo. Solo hay 2 pequeños matices, pero que son tan pequeños que diría que son insignificantes, pero anatómicamente el bíceps es un músculo bi-articulado ya que una porción solamente cruza el codo y otra porción cruza el codo y también el hombro. Esto para no aburriros mucho significa que la contracción del bíceps puede cambiar en función de la posición del hombro. Por eso, si voy a hacer diferentes ejercicios para los bíceps, debería intentar que fueran ejercicios donde la posición del hombro fuera distinta porque hacer 2 ejercicios con la misma posición del hombro, es hacer lo mismo 2 veces y eso no es interesante. Por eso si queremos hacer diferentes categorías de ejercicios de bíceps yo diría ejercicios de biceps en posición neutra o con los hombros ligeramente atrasados para estirar más esa cabeza larga y otra categoría de ejercicios con los brazos adelantados para que esa misma cabeza larga tenga menos facilidades para contraerse. Ya está. Así que ejercicios de la primera categoría donde los brazos están neutros o ligeramente por detrás del cuerpo podríamos tener un curl de biceps con barra, un curl de biceps con mancuernas, con bandas elásticas, un curl de biceps con polea, un curl de biceps con mancuernas sobre banco inclinado… Todos estos ejercicios estarían dentro del mismo saco y no haría falta hacerlos todos. Coge uno, el que quieras. Aquí deberías buscar otros factores que son los que vimos en el episodio sobre selección de ejercicios porque si vas a coger uno, coge el que objetivamente sea mejor y que tengas el equipamiento para hacer. Pero de todos estos ejercicios solo necesitas escoger uno, el que quieras. Yo he mencionado varios para que según el equipamiento que tengas escojas el que más rabia te de, pero solo uno. Y en otra categoría de ejercicios de bíceps meteríamos los ejercicios con el brazo por delante del cuerpo, para que esa cabeza larga tenga más dificultad para contraerse y se tenga que contraer más la otra. Pero repito: estas diferencias en la contracción son mínimas. Y en esta categoría, el ejercicio que más me gusta a mi y que tampoco podréis hacer la mayoría es un curl Scott en la máquina de palancas. Es importante que sea en la máquina de palancas porque un curl Scott normal que podéis encontrar en cualquier gimnasio, se hace con barra o con mancuernas y está a 45º y esto es muy peligroso porque cuando estiras el brazo en uno de estos bancos Scott es cuando el tendón del bíceps está en una posición más delicada para tirar y al mismo tiempo es cuando más se magnifica la carga que estás usando, con lo cual es un combo perfecto para desgarrarte el bíceps. De hecho hay muchos vídeos de gente rompiéndose el tendón del biceps haciendo este ejercicio y no es casualidad, es que se juntan 2 factores de riesgo: El tendón está en una posición donde no tiene ventaja mecánica para tirar y además ahí es donde más se magnifica la carga. Por ejemplo si haces un curl de biceps de pie con barra como hemos visto antes, sí que cuando tienes los brazos estirados el tendón del biceps no tiene ventaja mecánica para tirar, ¿Pero por qué nadie se rompe el tendón haciendo un curl de pie con barra? Porque el tendón no tiene ventaja mecánica pero cuando tienes los brazos estirados apenas hay tensión en el bíceps, por lo que es un ejercicio perfecto, cuando más tensión hay en el bíceps que es cuando tienes el codo a 90ª es cuando el tendón tiene mayor ventaja mecánica. Pero en un curl Scott no, por eso la gente se rompe aquí y por eso yo no lo recomiendo. Pero al hacerlo con las palancas, eso cambia la dirección de la resistencia y cuando tengo los brazos estirados no tengo apenas tensión en los biceps, así que es un ejercicio mucho mejor y menos peligroso que hacer un curl Scott con barra tradicional, por eso lo pongo como primera opción. Pero si no tienes este set up que seguramente no lo tengas, otras buenas opciones serían un curl Scott pero usando el respaldo de un banco inclinado. Esta es una buena opción porque el respaldo del banco lo puedes inclinar todo lo que quieras y si lo tienes casi a 90 grados, el riesgo se reduce mucho. Y si quieres reducirlo aún más puedes hacer curl Scott sobre banco inclinado pero en lugar de con mancuernas hacerlo con una polea. Y eso consigue lo mismo que conseguía yo con las palancas y es que la resistencia no vaya hacia abajo sino hacia adelante. Y si tienes polea pero no tienes banco, o estás en un gym y no puedes llevar un banco a las poleas, puedes hacer un curl arquero, que es colocar la polea a la altura de tu cabeza o ligeramente arriba y hacer un curl de biceps llevando tu mano hacia tu frente. Otra opción si tienes banco pero no tienes polea, es hacer un curl araña que es inclinar el banco a unos 30 grados o así tumbarte boca abajo sobre él y o bien con mancuernas o bien con una barra hacer un curl de bíceps en esa posición donde los brazos están adelantados con respecto al cuerpo. Aquí de hecho estaría ese curl concentrado que hacía yo de pequeño con las mancuernas que me regalaron, sería un ejercicio que pertenecería a esta categoría. Estas son algunas opciones que podríamos meter en esta categoría de brazos adelantados. Pero cualquiera nos serviría. Incluso un curl de biceps en TRX, sería exactamente lo mismo. Y por último, una categoría extra no sería especificamente para trabajar los biceps, sino para trabajar el braquial anterior, que es un músculo que complementa el biceps. Y aquí la idea es hacer que el braquial se involucre más y el biceps se involucre menos, y esto se consigue cambiando el agarre. Si en lugar de usar un agarre supino (con las palmas de las manos hacia arriba), usas un agarre neutro (con las palmas de las manos mirandose entre si), y haces un curl de biceps así, el biceps va a seguir trabajando porque estás flexionando el codo. Pero el músculo que queda más en línea con la carga es el braquial así que el biceps trabaja algo menos y el braquial trabaja algo más y por eso se hacen los curls martillo. Que se llaman curl martillo porque es como un agarre como si cogieras un martillo. Así que vale la pena hacer una tercera categoría para meter ejercicios tipo martillo. Y lo puedes hacer como quieras, curl martillo con mancuernas, curl martillo en polea, curl martillo con bandas elásticas. Incluso puedes hacer un remix con los ejercicios anteriores y hacer curl martillo en banco inclinado, o curl martillo en banco scott. El ejercicio aquí da un poco igual, es básicamente un curl de biceps con un agarre martillo, haz el que más rabia te de. Y ya está, si quisieras hacer una rutina de bíceps con diferentes ejercicios teniendo las menos redundancias posibles, simplemente haz un ejercicio donde los brazos estén neutros o ligeramente por detrás del cuerpo, otro ejercicio donde los brazos estén por delante del cuerpo y otro ejercicio con un agarre martillo. Escoge el mejor ejercicio que puedas de cada categoría en función de tu equipamiento disponible y de las variables que vimos en el episodio de selección de ejercicios. Y ya estaría, fácil, rápido, simple y para cualquier persona que quiera desarrollar unos buenos bíceps tenga el equipamiento que tenga, ya sea en casa, en el gimnasio, en un parque o donde te de la gana. Con estos 3 ejercicios, no necesitas ninguno más. Origen
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Este es mi plan para perder grasa corporal (otra vez)

Perder grasa corporal es absurdamente sencillo. Yo lo he hecho decenas de veces, he ayudado a cientos de personas a hacerlo e incluso dentro de mi academia enseño a hacerlo. Pero hoy te voy a contar mi plan para perder grasa corporal (otra vez). Perder grasa corporal es una cuestión de mantener un déficit calórico durante un tiempo prolongado y este déficit calórico se genera principalmente en la cocina. Aquí hay muchas formas de hacerlo y diría que todas son correctas siempre y cuando generen un déficit calórico. Están los que siguen una dieta, da igual la que sea, y las reglas de esa dieta conducen a un déficit calórico. Están los que aplican ayunos, que literalmente es restringir todo tipo de alimento y con eso consiguen generar un déficit calórico. En mi caso, yo lo que hago y lo que recomiendo es tener un plan de alimentación. Un plan de alimentación es una dieta, pero que te has diseñado tú ¿Qué tiene de especial haberla diseñado tú? Tiene de especial que vas a seguir tus propias reglas en lugar de seguir las reglas de otra persona. Y seguir tus propias reglas implica que va a ser más sencillo que puedas seguir el plan. Porque si yo te digo que a partir de ahora no puedes comer más pan nunca más y a ti te encanta el pan ¿Cuánto tiempo vas a poder mantener esa dieta con 0 pan? ¿No tiene más sentido que puedas incluir pan en tu dieta y aun así generar un déficit calórico usando alimentos que disfrutas comer? Pues eso lo consigues a través de tu propio plan de alimentación. No sigues las reglas de nadie, sigues las tuyas, que siempre es mejor, porque probablemente no sea objetivamente la mejor alimentación, pero es la alimentación que más fácilmente vas a seguir. Y la gente se obsesiona con lo perfecto cuando debería obsesionarse con lo constante. Tu plan probablemente va a ser una mierda, pero da igual porque lo vas a seguir. Y es mejor un plan mediocre que sigues que un plan perfecto que abandonas. Además, el hecho de tener un plan de alimentación te da una ventaja sobre otros sistemas como el cuadrar macros y otras de estas alternativas que también promueven que comas lo que tú quieras en lugar de lo que te imponga un tercero y es que con un plan de alimentación piensas mucho menos en comida. Porque si tú tienes que cuadrar macros y tienes que entrar cada vez que comes en tu app y escribir ahí lo que has comido y demás y cada vez que vas a comer mirar a ver qué macronutrientes te hacen falta para comer más de una cosa o comer menos de otra y así cuadrar tus macros siguiendo una calculadora totalmente arbitraria que te ha dado tu gurú de turno y que no sirve para nada. Mientras que si tienes un plan de alimentación tú sabes qué es lo que vas a comer en cada momento y no tienes que pensar en comida. Ni tienes que pensar en qué vas a comer mañana, ni tienes que pensar a la hora de hacer la compra porque compras lo que necesitas para seguir tu plan de alimentación, y ni siquiera piensas en si estás comiendo X calorías. Simplemente tienes un plan, lo sigues y no te preocupas de nada más. Yo tengo mi plan de alimentación y no tengo ni idea de las calorías que estoy comiendo. Lo hice con mi planificador nutricional que te puedes descargar gratis aquí y en su momento ahí estimas las calorías, pero ya no te preocupas de si el desayuno son 300 o 400 calorías. Son 50 gramos de avena, y te echas 50 gramos y ya está. Y si ves que el peso corporal no baja, pues reduces a 40. Porque si lo que comes ahora no te permite bajar de peso significa que necesitas comer menos de lo que estás comiendo ahora. Ya está. Y creo que tener un plan de alimentación, te da la flexibilidad de ser tú quien diseña tu dieta, y te da la estructura de comer siguiendo tus propias reglas generando un déficit calórico haciéndote obsesionarte menos con la alimentación. Porque la gente que mejores resultados tiene, es la gente que piensa menos en el fitness, o en comida. Los que están continuamente viendo si esto es bueno, si esto es malo, si este alimento es un ultra procesado, si este alimento que recomienda mi gurú favorito tiene muchas propiedades… Esos son los que más problemas tienen para perder peso y que habitualmente ya están bastante gordos porque están todo el rato pensando en comida y en alimentos y en dietas y en suplementos, y en alimentos buenos, malos, sanos, no sanos… Y cuanto menos espacio de tu cabeza le dediques a pensar en todo esto, más llevadero se te va a hacer y más natural te va a salir. Así que de entre todas las opciones: Yo elijo plan de alimentación. A partir de aquí, no voy a hacer nada loco ni voy a subir la proteína porque voy a pesar menos ni nada por el estilo. Voy a bajar ligeramente las cantidades. Si antes comía 120 gramos de arroz ahora serán 100, por poner un ejemplo simple. Bajaré también las licencias que me permito los fines de semana para que no haya tantas fluctuaciones de peso. Y poco más. Mantendré los entrenamientos de musculación, por supuesto. Ahora estoy entrenando entre 4-5 días por semana. No me gusta entrenar tanto, prefiero 3-4 días porque noto que me recupero mejor y sobre todo porque no me apetece tanto entrenar 5 días. Pero ahora no estoy entrenando solo y mi amigo prefiere entrenar más, así que llevo ya tiempo entrenando más de lo que suelo entrenar cuando entreno solo. No cambio el entrenamiento porque vaya a bajar de peso, eso es una estupidez, especialmente si no tienes un % graso extremadamente bajo, donde ahí si tendría sentido bajar un poquito las series o los días que entrenas y demás, ahora mismo no tiene sentido tocar nada de esto, así que sigo manteniendo el mismo entrenamiento. Tema cardio y esto es lo más novedoso que voy a hacer. El cardio a la hora de perder grasa es un bonus, pero nunca es la base. Aún así, creo que hay un problema bastante importante con el sedentarismo y que la gente está constantemente sentada todo el día y simplemente caminando de forma estructurada cada día, creo que la gente podría ver una mejora sustancial. Y esto es lo que voy a hacer, y quiero que lo hagas conmigo. Voy a hacer una caminata de 30 minutos cada día, durante 30 días. Y quiero que lo hagas conmigo porque si te comprometes a hacer algo tan simple como caminar cada día 30 minutos, dentro de 30 días estarás mejor de lo que estás hoy y eso creo que es suficiente. Así que quiero hacer un experimento. Como ves voy a seguir con el mismo plan de alimentación, reduciendo ligeramente las cantidades y los excesos de fines de semana y voy a implementar estas caminatas de 30 minutos cada día durante 30 días y vamos a ver qué pasa haciendo únicamente esto. Y quiero que me acompañes y para eso he abierto un grupo de telegram, donde cada día durante estas caminatas voy a ir compartiendo diferentes cositas o reflexiones sobre la pérdida de grasa para que pueda acompañarte durante los 30 minutos que camines tú y aplicar los consejos que voy a ir dando, también responderé dudas… Digamos que quiero que hagas esto conmigo, que pierdas grasa corporal y que veas que hacerlo es relativamente sencillo y quiero que no te encuentres solo, porque si tienes alguna duda me la puedes plantear y durante estas caminatas las iré respondiendo. Creo que es una buena idea porque creo que puede ayudar bastante. Va a ser un grupo gratuito porque estas caminatas es algo que iba a hacer igualmente así que lo único que voy a añadir es que en lugar de ir escuchando algún podcast o algún audiolibro como suelo ir, pues voy a ir compartiendo algunos consejos de pérdida de grasa, algunas relfexiones… Será como un podcast enfocado a la pérdida de grasa donde también iré respondiendo vuestras dudas. El resto del plan no tiene más misterio. Ahora mismo además no parto de haber hecho una fase de volumen ni nada por el estilo solamente rebajaré unos kilos (5-6, no creo que más) y ya está. Pero es lo que digo siempre, la cantidad de peso que bajes no es relevante porque lo importante es saber como perder 1 kilo, porque una vez que sabes como perder 1, puedes extrapolarlo para perder 5, 10 o los que necesites. Y en mi caso, este va a ser el plan y en el grupo de telegram os voy a contar todo, os diré si queréis el entrenamiento que estoy haciendo (que ya he dicho que es el mismo que estoy haciendo ahora), lo que meto dentro de mi plan de alimentación para llevar bien el tema del hambre y demás y cualquier duda que tengáis y que pueda servir al resto del grupo ponedlo y lo iré contestando. Pero este es mi plan para perder grasa, sin poner mi vida patas arriba, sin comer superalimentos, sin hacer entrenamientos locos, sin ir a crossfit, sin hacer un hyrox de estos que están de moda ahora y sin estar pendiente todo el día de lo que como o de como me veo. Simplemente un ajuste de hábitos que me permita tener y continuar un déficit calórico durante un tiempo prudencial Y si tú también quieres aprender a hacerlo mientras caminas fitnessenlanube.com/caminar Origen
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Cómo empezar a entrenar fuerza

El entrenamiento de fuerza es probablemente la mejor actividad física que puedes hacer que va a ayudarte a tu longevidad, a tu independencia, a tu estado de ánimo e incluso a practicar mejor otras actividades físicas. El problema es que el entrenamiento de fuerza es un concepto muy amplio y casi toda la información que hay es para gente que ya tiene contacto con el entrenamiento de fuerza. ¿Pero qué pasa con las personas que están empezando hoy a entrenar? ¿Qué debería hacer una persona el primer día que pisa un gimnasio? Entrenamientos personalizados para principiantes Estoy de acuerdo en que lo primero que debe hacer una persona al empezar a entrenar fuerza dependerá del contexto de la persona. Pero eso solo significa que habrá personas capaces de hacer unas cosas y otras personas que aún no son capaces de hacerlas, y eso dependerá del estado físico de la persona e incluso de su background deportivo como me gusta llamarlo a mi. Es decir, no es lo mismo una persona que nunca jamás ha hecho nada de deporte, a otra persona que de pequeño jugaba mucho al fútbol, o hacía baile o danza, porque aunque esas personas lleven muchos años de sedentarismo, la conexión neuromuscular y la propiocepción la tienen trabajada de cuando eran pequeños y esa gente progresa mucho más rápido que la persona que es una planta ahora y era una planta de pequeño. Por eso, lo primero que se hace al pisar un gimnasio debe ser un trabajo adaptable. Y esto no significa necesariamente personalizado. Los entrenamientos personalizados son una herramienta de marketing que te venden los entrenadores para que los contrates porque nadie necesita entrenamientos personalizados porque las similitudes entre los seres humanos son mucho más evidentes que las diferencias. Pero lo que si necesitas es una manera de adaptar el trabajo. Y eso es lo que yo creé hace muchos años con el programa lanzadera. El Programa Lanzadera: El mejor para empezar El programa lanzadera es precisamente un programa que recoge lo primero que debería hacer cualquier persona que empiece a entrenar fuerza y tuve que configurar ese programa de forma que pudiera hacerlo la persona de 20 años sana y deportista que empezaba hoy a entrenar y la persona de 68 años que no ha hecho deporte en su vida y que también empezaba hoy a entrenar. Y ambos necesitan hacer lo mismo, pero de manera distinta. No necesitas una cosa distinta o específica para ti. Necesitas una estructura que te permita entrar dentro del entrenamiento de fuerza. ¿Cuántos entrenar por semana? Para empezar, si alguien quiere comenzar con el entrenamiento de fuerza, tiene que responder una pregunta básica que es ¿Cuántos días a la semana vas a entrenar fuerza? Yo siempre recomiendo una horquilla entre 3 y 5 días por semana, pero me gusta fijar un mínimo. Es decir, mínimo 3 días. Esto significa que si una semana vas 4 días pues genial, si otra semana vas 5 días pues mejor aún, pero que si una semana vas solamente 3 días, sigue estando bien porque estás cumpliendo con el plan. Esta forma de ver el entrenamiento me gusta mucho más, especialmente para personas que empiezan porque te libera mucho la mente porque uno de los principales problemas de la gente es que se piensan que son Ferraris y que pueden pasar de 0 a 100 en 5 segundos y cuando quieren empezar con entrenamiento de fuerza van con la motivación por las nubes y dicen «vale, voy a entrenar 5 días a la semana». Y eso lo hacen una semana, la semana siguiente se te complica la agenda y vas solamente 4. Y 4 está bien, pero como te habías comprometido a entrenar 5, entrenar 4 lo ves como un fracaso. Por eso me gusta que la gente empiece con un mínimo y no con un objetivo muy ambicioso y todo lo que esté por encima del mínimo, es cumplir. Y es mucho más satisfactorio saber que llevas 4-5 semanas cumpliendo con lo que te has propuesto en lugar de proponerte algo que solo cumples una semana. Así que para empezar a entrenar fuerza, mínimo 3 días por semana. De ahí para arriba lo que quieras. Incluso al principio si quieres entrenar hasta 7 días a la semana (algo que no recomendaría nunca, pero en este contexto inicial del programa lanzadera si que es viable y ahora veremos por qué), pues si quieres entrenar 7 días a la semana entrena 7 días, pero fija un mínimo de 3. Entrena todo el cuerpo Una vez que ya hemos visto cuantos días entrenar, el siguiente punto es qué entrenar o como entrenar. Y aquí yo lo tengo claro, la mejor manera de empezar con los entrenamientos de fuerza es entrenando todo el cuerpo cada vez que vas a entrenar. Es decir, entrenamientos fullbody o de cuerpo completo ¿Por qué? Podría dar varios motivos, pero el principal motivo es el descarte. No tiene más sentido entrenar de cualquier otra forma, porque si estás empezando no tiene sentido estar una hora entrenando el pectoral con 40 ejercicios, diferentes ángulos ni nada de esto porque hasta ahora el único trabajo que tiene tu pectoral en tu día a día es abrir y cerrar una ventana. No tiene sentido pasar de eso, a 40 ejercicios de pecho. Entonces, lo que más sentido tiene es entrenar todo el cuerpo cada vez que vas al gimnasio. Ojo, esto no significa que este formato de entrenar todo el cuerpo sea solamente algo para principiantes. De hecho despues del programa lanzadera hacemos otros programas que son fullbody o de cuerpo completo, pero para gente avanzada entrenar el cuerpo completo puede ser una opción, para alguien principiante es LA MEJOR opción. Así que cada vez que vayas al gimnasio tienes que entrenar todo el cuerpo, no te centres en unos músculos concretos sino todo el cuerpo ¿Y cómo es la mejor forma de hacerlo? Y esto es un punto clave del programa lanzadera y es que empezamos con un único entrenamiento. Repite el mismo entrenamiento No me refiero a entrenar solo un día, me refiero que cada día que vayas al gimnasio vas a repetir el mismo entrenamiento. Es absurdo que una persona que hoy empieza a entrenar le de una rutina con 4 o 5 entrenamientos diferentes y que lo que haga el lunes sea diferente de lo que haga el martes y lo que haga el martes sea diferente de lo que haga el miércoles. Eso no tiene ningún tipo de sentido, porque precisamente lo que quieres que desarrolle una persona que está empezando a entrenar es coordinación neuromuscular. Y aquí es lo que decía antes, una persona con mucho background deportivo esa coordinación neuromuscular la cogerá antes que otra persona que jamas haya hecho ningún deporte. Pero independientemente de eso, la manera más rápida de generar coordinación neuromuscular es repetir lo mismo una y otra vez. Por eso solo se hace un único entrenamiento. Yo siempre pongo el mismo ejemplo, intentar empezar a entrenar fuerza siguiendo un programa con 3 o 4 entrenamientos diferentes, es como si quieres aprender inglés y el lunes estudias inglés, pero el martes estudias italiano, el miércoles estudias francés y el viernes estudias alemán ¿Quién crees que va a aprender más ingles? ¿El que estudia cada día inglés? ¿O el que cada día estudia un idioma distinto? Pues con el entrenamiento de fuerza es igual. Yo voy a darte un idioma y eso es un entrenamiento y quiero que lo repitas cada día que vayas a entrenar. ¿Qué ejercicios hacer siendo principiante? Hay una razón de haber escogido esos ejercicios en particular en el Programa Lanzadera y es porque esos ejercicios emulan patrones básicos de movimiento. Por ejemplo el primer ejercicio son las flexiones y el siguiente ejercicio son sentadillas y eso son patrones básicos de movimiento que te enseñan a moverte. Y este programa no solo respeta estos movimientos, sino que otra razón para usar estos movimientos es que pueden aplicarse progresiones y regresiones. Y aquí es donde entra la verdadera individualización y el por qué este programa lanzadera lo he usado tanto con personas completamente principiantes como con personas bastante avanzadas, porque los ejercicios se pueden manipular. Por ejemplo, si yo a mi madre le digo que haga 10 flexiones, mi madre que no ha hecho deporte en su vida no va a poder. Pero si le digo que haga 10 flexiones contra la pared, sí que va a poder hacerlo. Y si llega un chaval joven con buena condición física, hacer flexiones contra la pared le va a resultar muy sencillo, pero puedo ponerle a hacer flexiones normales sobre el suelo o flexiones elevando los pies sobre un banco, o flexiones con una banda elástica, o flexiones sobre unas anillas para hacérselo más difícil. Es el mismo movimiento pero aplicando progresiones y regresiones lo puedo usar para mi madre o para un atleta joven. Incluso, la idea es que mi madre a lo largo del tiempo vaya progresando y si hoy empieza haciendo flexiones contra la pared, en 2 meses pueda hacer flexiones sobre las rodillas. Y esa es la idea del programa lanzadera, usar los mismos movimientos pero que la persona pueda adaptarlos a lo que puede hacer. Y lo bueno de esto es que lo puedes hacer en casa o en cualquier gimnasio. A partir de aquí ¿Cómo podemos avanzar? Hasta ahora he probado diferentes métodos para pasar del programa lanzadera a otros programas y lo que mejores resultados me ha traído es hacer una acumulación dentro del mismo programa lanzadera. Y es muy sencillo, se trata de usar el programa lanzadera como punto de partida y empezar a agregar cosas tal y como te voy a enseñar ahora. Progresión en el Programa Lanzadera Para empezar, en el programa lanzadera comenzamos haciendo 2 series de cada ejercicio entre 10 y 20 repeticiones. Si de algún ejercicio soy capaz de hacer 20 repeticiones, pues pasaría a hacer una versión más difícil. La idea es que intentando hacer las máximas repeticiones posibles no pueda hacer más de 20. Y esta es la base del programa y como empieza todo el mundo. A partir de aquí empezamos a construir sobre el programa lanzadera ¿Y cómo lo hacemos? Pues lo hacemos a lo largo de 5 semanas. Semana 1 La primera semana realizamos el programa lanzadera haciendo 2 series de cada ejercicio entre 10 y 20 repeticiones. Semana 2 La segunda semana, seguimos haciendo ese único entrenamiento, pero en lugar de hacer 2 series pasamos a hacer 3 series también entre 10 y 20 repeticiones. Es decir, la segunda semana estamos haciendo más trabajo que la semana 1, porque la semana 2 hacemos 3 series y la primera semana hacíamos 2. Semana 3 En la tercera semana, después de haber estado 2 semanas repitiendo el mismo entrenamiento con los mismos ejercicios ya debemos haberlos interiorizado más o menos bien, así que en esta tercera semana seguimos haciendo 3 series, pero añadimos otro entrenamiento también de cuerpo completo. Es decir, no cambiamos el entrenamiento, sino que agregamos uno nuevo, de tal forma que ahora tenemos un programa de entrenamiento que consta de 2 entrenamientos diferentes y cada día que voy a entrenar voy rotando entre ellos. Por ejemplo si voy a entrenar el lunes el miércoles y el viernes, pues el lunes hago el entrenamiento 1, el miércoles hago el entrenamiento 2 (que es este nuevo) y el viernes vuelvo a hacer el entrenamiento 1. Es básicamente ir rotando entre el entrenamiento que ya venía haciendo antes y este nuevo que contiene otros ejercicios diferentes que van a complementar a los otros que ya estaba haciendo. Semana 4 En la semana 4, sigo alternando entre esos 2 entrenamientos, pero ahora en lugar de hacer 3 series, voy a pasar a hacer 4 series de cada ejercicio, también entre 10 y 20 repeticiones. Semana 5 Y en la quinta semana voy a agregar un tercer entrenamiento y voy a seguir haciendo 4 series de 10-20 repeticiones. De tal forma que el primer día que pisé el gimnasio empecé haciendo un solo entrenamiento con 2 series de cada ejercicio y en la quinta semana estoy haciendo 3 entrenamientos, con 4 series de cada ejercicio. Es decir, es una rampa, una lanzadera para que la persona vaya acumulando trabajo poco a poco haciendo cada semana un poquito más. Y a partir de esa quinta semana, mínimo hasta la semana 8 o así mantenemos todo igual: 3 entrenamientos 4 series por ejercicio 10-20 repeticiones cada serie. Y en esas 5 semanas acabas haciendo mucho más trabajo pero has empezando haciendo muy poco y has ido progresando y haciendo cada vez un poquito más un poquito más un poquito más etc. Porque así es como se empieza a hacer entrenamiento de fuerza, se empieza por lo mínimo necesario y a partir de ahí se escala a lo máximo tolerable. Es algo muy sencillo y dentro de la academia están estos 2 entrenamientos que se suman al entrenamiento original con todas las condiciones para pasar al siguiente programa de entrenamiento. Porque realmente este programa lanzadera se podría mantener muchísimo tiempo si quisieras. Yo recomiendo mantenerlo como mínimo 8 semanas (es decir, esas 5 primeras semanas y 3 semanas más), pero realmente lo podrías mantener mucho más tiempo siempre que fueras progresando. Y si haces el programa tal y cómo he explicado, es imposible que no progreses. Así es cómo una persona que no tiene ni idea de hacer entrenamientos de fuerza puedes conseguir que en solo 5 semanas esa misma persona se desenvuelva a la perfección y mejore su fuerza y su coordinación neuromuscular aplicando esta progresión que es extremadamente simple, pero muy muy efectiva. Así que descárgate el programa y pruébalo porque como digo siempre: cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti. Origen
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Llevo levantando pesas +10 años. Esto es lo que he aprendido

Llevo levantando pesas hace ya más de 10 años y hay cosas que me hubiera gustado mucho aprender antes de lo que las aprendí y hoy te las voy a contar para que tu puedas mejorar mucho tus entrenamientos y puedas tener muchos más resultados y mucho antes de lo que los tuve yo. No hay ejercicios obligatorios ni «básicos» Para empezar, lo primero que me costó aprender es que no hay ejercicios secretos ni obligatorios. Yo he conocido a mucha gente bastante fuerte, me he formado con muchos también y cuando ves sus entrenamientos son entrenamientos estúpidamente simples que tienen los mismos ejercicios que me ponía el monitor de gimnasio el primer día que empecé yo a entrenar. Es decir, que alguien esté mucho más fuerte que tú, no significa que haga algo que no estás haciendo tú. Probablemente se deba al esfuerzo y la intensidad que pone esa persona y que tú no pones y a la genética que puede que tenga esa persona y que tú no tienes. Pero esto es sota caballo y rey. Y los ejercicios son los mismos para todos. Y esto es curioso porque yo probablemente fui el primero en España que empezó a hablar del tema de la biomecánica en el entrenamiento de fuerza, explicando cómo algunos ejercicios que son los más usados quizás no sean los mejores y esto es cierto, porque los 4 principios del entrenamiento de fuerza que ya los expliqué en otro episodio anterior, y si no lo has visto revísalo, pero especialmente 2 de esos principios eran eficiencia y seguridad. Porque a igualdad de eficiencia hacer un ejercicio menos seguro no tenía mucho sentido. Y aquí es donde puedes jugar con el uso de diferentes ejercicios, si tienes una máquina de pecho convergente en tu gimnasio, pues usa esa máquina porque tú la tienes. Pero no significa que el que no la tenga no pueda entrenar el pecho, porque ese podrá hacer un press con mancuernas. Pero tampoco significa que el que tenga un pecho muy musculado haciendo toda su vida press de pecho con mancuernas, diga que una máquina de press convergente es inútil porque él nunca la ha hecho y ha conseguido tener un pecho muy fuerte usando solo mancuernas. Y no significa ni que la máquina de press convergente sea inútil, ni que esa máquina sea el secreto. Significa lo que digo siempre y es que el equipamiento de un gimnasio son herramientas, y habrá gente que tenga más herramientas disponibles y gente que tendrá menos. Pero no hay ningún ejercicio que sea obligatorio. Y esto va para los dos lados. Tanto para el entrenador old school que dice que esto de la biomecánica y las máquinas nuevas de los gimnasios y demás son gilipolleces, como también para el ultraoptimizador que intenta hacer el ejercicio super eficiente. Porque recuerda que los principios del entrenamiento eran 4: Eficiencia, seguridad, progresión y constancia. Y he visto auténticas barbaridades de chavales intentando perfeccionar la eficiencia pero haciendo el ejercicio mucho más inseguro, menos progresivo y cuestionablemente menos constante porque para hacer el ejercicio necesitas 2 bancos 3 gomas elásticas, una polea, dos muñequeras y sangre de una virgen. Y eso probablemente no lo pueda hacer casi nadie en su gimnasio y casi seguro que tú tampoco. Así que no os obsesioneis con los ejercicios mágicos porque no hay. Al final, el entrenamiento de musculación no es otra cosa que conocer la función que hace ese músculo y poner resistencia a esa función para que el músculo tenga que vencer esa resistencia. Por eso me gusta más llamarlo entrenamiento de musculación en lugar de entrenamiento de fuerza, porque creo que es un término más apropiado para lo que se busca en esta actividad que es que el músculo venza la resistencia que le dificulta hacer su función. Las repeticiones NO IMPORTAN Segunda cosa que he aprendido es que el rango de repeticiones no es demasiado relevante. Por supuesto, hacer menos repeticiones para ganar volumen y más repeticiones para perder grasa es un mito que espero que ya esté muerto y enterrado y si no lo está pues aprovecho ahora para que quien no lo sepa lo tenga claro: Las repeticiones no sirven ni para ganar músculo ni para perder grasa. Las repeticiones sirven para escoger una carga apropiada. Porque en función de las repeticiones que tengas que hacer usarás una carga u otra. No es lo mismo hacer un ejercicio a 5 repeticiones, que hacerlo a 20 repeticiones. Y las repeticiones las dicta tu programa de entrenamiento. Por eso digo siempre que todo el mundo debería tener un programa de entrenamiento, y si no tienes uno puedes empezar con el programa lanzadera que es con el que empiezan todos mis alumnos. Y aunque no es algo importante, a mi me gusta aplicar un concepto que aprendí de Juan Carlos Santana en sus libros antiguos de programación de entrenamiento que era surfear la curva. Este concepto viene de la curva de fuerza-velocidad donde si tengo que hacer menos repeticiones y por tanto tengo que usar más peso, si hay más fuerza, la velocidad es menor. Y si tengo que hacer más repeticiones y por tanto uso menos peso, hay menos fuerza y la velocidad es mayor. Entonces surfear la curva significa que en los programas de entrenamiento que hagas, debes tener espacio para hacer menos repeticiones y por tanto menos velocidad y hacer más repeticiones y por tanto más velocidad. Por eso en la academia a lo largo del año y en los diferentes programas de entrenamiento trabajamos con diferentes rangos de repeticiones, pero no porque ninguno sea mágico, probablemente podrías quedarte con un rango de repeticiones estándar como de 8-15 repeticiones y estar toda la vida haciendo ejercicios en ese rango y obtendrías los mismos resultados. Pero variar rangos de repeticiones te da primero variedad, y hace que el entrenamiento sea más ameno sin ser menos efectivo y también te da la posibilidad de hacer el mismo ejercicio pero usando diferentes pesos en función de las repeticiones que tengas que hacer y eso te permite progresar en diferentes rangos de repeticiones, incluso hacer más repeticiones te permite potenciar más el trabajo cardiovascular etc. Así que, en mi sistema de trabajo yo utilizo diferentes rangos de repeticiones y uso programas de entrenamiento con diferentes rangos de repeticiones, pero no es porque unos sirvan y otros no. Es decir, la pregunta de ¿Cuántas repeticiones tengo que hacer para ganar músculo? Solo se puede contestar con: Las que diga tu programa. Y aquí vuelvo a reivindicar la importancia de tener un programa de entrenamiento, porque por definición una rutina de entrenamiento debe estar basada en lo que hiciste ayer y en lo que vayas a hacer mañana. Y eso es lo que forma un programa de entrenamiento. Y al mismo tiempo, un programa de entrenamiento debe contemplar lo que hiciste en el programa de entrenamiento anterior y lo que vayas a hacer en el siguiente programa de entrenamiento. Eso es una programación y probablemente casi nadie se preocupe de estas cosas, pero como en cualquier deporte, tú tienes un calendario donde dice qué es lo que tienes que hacer en cada momento del año. Lo que un futbolista hace en marzo no es lo mismo que lo que hace en septiembre. Pues yo siempre me ha gustado tratar el entrenamiento de musculación como si fuera un deporte más. Y para ello yo trabajo con diferentes programas que se van construyendo sobre el anterior. Loas aspectos cualitativos son igual (o más) importantes que los cuantitativos Lo tercero que he aprendido es que los aspectos cualitativos son igual o más importantes que los cuantitativos, especialmente conforme más avanzas en el gimnasio. Esto es algo que aprendí de mi mentor Scott Abel que es el círculo del entrenamiento, y es básicamente que si tú dibujas un círculo y te pones a avanzar como si fuera un reloj desde las 12 hasta las 6, esa primera mitad del círculo son tus primeros años entrenando y son muy cuantitativos, porque ahí es donde se construye tu capacidad de trabajo y por eso puedes hacer más series, hacer más repeticiones, usar más peso. Y todo esto es medible. Si antes hacia 2 series ahora puedo hacer 3, si antes con un mismo peso hacía 8 repeticiones ahora con ese peso hago 10. Si antes hacía 10 repeticiones con un peso ahora puedo hacer con ese peso 15 repeticiones. Es todo muy fácil de ver. Pero a partir de las 6 en punto en adelante, el progreso se vuelve más cualitativo y menos cuantitativo, y aquí es donde ya no es viable hacer más y más series, incluso usar más peso es muy complicado y tienes que confiar en factores menos medibles, como esa proximidad al fallo muscular, la técnica del ejercicio etc. El descanso forma parte del entrenamiento Lo cuarto que he aprendido es que el descanso forma parte de la programación del entrenamiento. Esto lo he dicho muchas veces pero dedicar semanas de descanso total donde no entrenes, es muy útil tanto a nivel ortopédico porque dejas que el cuerpo se recupere y se regenere sin estar constantemente metiéndole peso y peso y peso, pero también a nivel mental es muy bueno desconectar. Yo lo aprendí desde el principio afortunadamente porque el gimnasio donde yo iba, todas las navidades cerraba 7-10 días y en agosto cerraba 15 días. Cosa que ahora es impensable porque las cadenas de gimnasio te abren los 7 días de la semana 365 días al año. Y esto aún siendo algo bueno porque puedes ir a entrenar el día que quieras, a mi me obligaban a parar y me di cuenta de que tanto para el rendimiento como para mi forma de ver el fitness o el gimnasio me ayudó mucho porque además recuerdo que los 8-10 que nos juntábamos del gimnasio hacíamos una cena en navidad y nos despedíamos hasta después de Reyes y era algo bueno, positivo, hasta bonito, yo tengo recuerdos bonitos de esa época con esa gente. Y no le dabas vueltas. Y eso ahora me ha hecho que yo me voy de vacaciones y aunque respeto mucho a la gente que lo primero que hace al irse de vacaciones es mirar un gimnasio para poder entrenar, yo no lo hago así. En vacaciones no me preocupo de entrenar. Ya entrenaré cuando vuelva. Y eso es un desahogo mental importante porque te ayuda a darte cuenta de que hay un tiempo para entrenar y un tiempo para no entrenar. Y paradójicamente durante las navidades cuando todo el mundo está preocupado por las comilonas, las cenas de empresa, las comidas familiares y todo eso y la gente está obsesionada con no engordar y van al gimnasio y hacen más ejercicio, es justo el periodo de tiempo que yo me tomo de vacaciones y no entreno. Porque si son vacaciones son vacaciones. Si hay 52 semanas al año y hay 2-3 semanas que decido no entrenar, asumiendo que las otras 49 semanas sí que lo voy a hacer, esas 3 semanas que no entreno al año no me están restando nada y me están aportando una recuperación física y mental que no tendría si siempre estuviera a full con el gimnasio. Además que volviendo al tema de antes, en ningún deporte no se para. En cualquier deporte hay un calendario de competiciones, y cuando terminan las competiciones haces un parón y es lo más normal del mundo ¿Por qué para levantar pesas no? Es que no tiene sentido. Así que déjate 2-3 semanas al año para no entrenar. Eso sí, las otras 49 las tienes que entrenar, y no es negociable, que ya estoy viendo a alguno que empezó hace 3 días a entrenar y decir que la semana que viene se la toma de descanso y eso no va así. Primero entrenas, incluso te sobreentrenas, te ganas el descanso y luego descansas. La ÚNICA ecuación del progreso Y el último punto que aprendí hace años es que cualquier ejercicio que vayas a hacer se puede resumir en una ecuación. Y esa ecuación es: Torque = Carga x Brazo de Momento Esta ecuación implica que para que haya más torque, yo puedo o aumentar la carga o aumentar el brazo de momento. Esto puede ser un poco técnico, pero esta ecuación implica que para aumentar el torque no es necesario aumentar la carga porque puedo aumentar el brazo de momento. Y esto es importante porque rescata una frase que leí hace muchos años de Bob Paris que era un culturista bastante popular en su época que decía algo así como que él no buscaba levantar 100 kilos, sino que prefería usar 10 kilos y que sus músculos lo percibieran como si fueran 100. Y esto implica básicamente que cuando vayas a hacer un ejercicio tienes que ver cómo puedes hacer el ejercicio más difícil, no más fácil. Porque si haces el ejercicio más fácil, por ejemplo acortando el rango de movimiento, sí, vas a necesitar usar más peso para igualar el torque en la ecuación, pero podrías generar el mismo torque usando menos peso y aumentando el brazo de momento teniendo un mayor rango de recorrido. Y esto es interesante porque te permite poner menos estrés en tus articulaciones. Y esto es algo primordial si quieres tener longevidad entrenando y longevidad en general. Hay muchos culturistas y gente dedicada al entrenamiento de fuerza que tienen clavos en la rodilla o caderas ortopédicas porque se han destruido. Entonces para obtener lo mejor del entrenamiento de musculación y evitar lo peor, es más interesante usar la menor carga posible maximizando esa carga para tus músculos. Porque repito, si torque es carga x brazo de momento, puedes generar el mismo torque aumentando la carga o aumentando el brazo de momento. Que esto es lo que ocurre por ejemplo al comparar una sentadilla con barra y una sentadilla sissy. Si tú haces una sentadilla con barra el brazo de momento hacia la rodilla es relativamente bajo. Si quieres que haya mucho torque tienes que poner mucho peso. Pero si haces una sentadilla sissy, el brazo de momento es enorme y solamente usando tu peso corporal tienes un torque que puede ser igual o seguramente superior al que tendrías con una sentadilla con barra. Y esto no es una cuestión de vieja escuela o nueva escuela, es una cuestión matemática y cualquier ingeniero lo podría ver esto perfectamente, pero la enseñanza es de nuevo, usar el peso como una herramienta y tratar de usar el menor peso posible para trabajar el músculo lo máximo posible. Y ya está, estos son 5 aprendizajes, que algunos los vi enseguida, otros me costaron bastante más tiempo entenderlos, pero que espero que a ti te puedan ayudar independientemente del punto en el que te encuentres. Si eres muy principiante, pues mejor aún porque los habrás aprendido enseguida y si ya llevas tiempo entrenando espero que alguno de estos te sirva para mejorar los años que te queden en el gimnasio que espero que sean muchos. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti Origen
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3 Ejercicios que tus hombros necesitan

Los hombros son una de las partes más importantes a la hora de entrenar fuerza, no solamente a nivel estético, sino también a nivel funcional, esta palabra que ahora le encanta usar a todo el mundo, sencillamente porque para casi todos los ejercicios de tren superior, vas a tener que usar los hombros, así que necesitas unos hombros para empezar sanos, que te permitan moverte, y fuertes, para que te permitan realizar los ejercicios no solamente para los mismos hombros sino para el resto de músculos. Y además, volviendo al tema estético, los hombros son una zona de especial interés tanto para las mujeres, como para los hombres, porque a los hombres les da un aspecto más amplio y a las mujeres comparativamente unos hombros más anchos te hacen ver la cintura más estrecha. Pero de todos las decenas o quizás cientos de ejercicios que podemos hacer para unos hombros fuertes y bonitos, solo necesitas estos 3. Las diferentes zonas del hombro Para empezar, hay que entender que el hombro está dividido en 3 zonas, aunque algunas teorías apuntan a que en realidad se divide en hasta 7 zonas, pero como aquí somos muy clásicos vamos a entender este concepto de 3 zonas: La zona frontal, la zona media o lateral y la zona trasera. De ahí que si queremos un buen trabajo para los hombros tengamos que hacer 3 ejercicios, uno para cada zona. De estas 3 zonas, las más importantes son la zona lateral, porque es la que te va a dar más amplitud y la zona posterior porque es la que va a complementar el trabajo de tu espalda y además de lado te puede dar un aspecto más bonito para tus brazos. La menos importante sería la zona frontal, no porque sea menos importante sino porque cuando hacemos cualquier tipo de ejercicio de empuje (es decir, de alejar algo de nosotros), ya vamos a estar trabajando la zona frontal. Entonces en muchos casos la zona frontal no necesita más trabajo. Y por esa razón en muchos entrenamientos de la academia, si hacemos estos 3 ejercicios, el último es el de la zona frontal, a diferencia de lo que suele hacer la gente habitualmente que es poner este ejercicio como el primer ejercicio, yo me gusta más ponerlo al final. Y como me gusta más ponerlo al final, voy a empezar por el primer ejercicio para tener unos buenos hombros y es un ejercicio para la porción lateral, que son elevaciones laterales. Todo lo que sea llevar el brazo lejos de mi lateralmente. Puedes hacerlo como quieras, pero mi forma favorita es hacerlo con una polea. Elevaciones laterales en polea Si solo tengo una polea puedo hacer primero un brazo y luego el otro, pero si tengo una máquina dual, prefiero trabajar con los 2 brazos a la vez (simplemente por ahorrar tiempo) y además, aunque se puede hacer de pie o tumbado, prefiero hacerlo tumbado porque tienes más estabilidad, y cuanto más estabilidad más capacidad de producir fuerza. Este ejercicio de estar tumbado que puede ser en un banco pero también podría ser en el suelo me gusta llamarlo elevaciones mariposa porque se parecen un poco a las elevaciones mariposa con mancuernas, solo que con polea. Pero con polea me gustan más porque lo que consiguen las poleas es ofrecerte más resistencia cuando más fuerte eres y menos resistencia cuando más débil eres. En otras palabras, ajustan el movimiento, a lo que tú eres capaz de hacer, cosa que las mancuernas por ejemplo que es la versión más usada, no consigue, porque con las mancuernas cuando tienes los brazos en cruz es cuando más te pesan las mancuernas y es justo cuando tus hombros son más débiles, así que no sería lo más eficiente. No digo que no funcione, solo digo que puestos a escoger, prefiero que el ejercicio me ofrezca más resistencia cuando más fuerte soy y me ofrezca menos cuando más débil soy. Y eso me lo dan las poleas. Pero si no tienes poleas, una alternativa muy válida sería hacer elevaciones laterales con mancuernas. De hecho, si quieres usar mancuernas y tener una curva de resistencia parecida a las poleas, puedes trabajar con una sola mancuerna, en lugar de 2, e inclinar tu cuerpo. Pero no inclinarlo hacia el lado de la mancuerna como hace todo el mundo, porque esto hace peor aún el ejercicio, sino inclinarte hacia el lado contrario o tumbarte sobre un banco inclinado. Esto consigue exactamente lo mismo que las poleas, solo que te obliga a trabajar primero un brazo y luego el otro. Y si quieres trabajar ambos brazos a la vez aunque pierdas esta ventaja de la curva de resistencia, mi versión favorita es hacer las elevaciones laterales sentado o incluso mejor, con el pecho apoyado en el respaldo de un banco para tener más estabilidad. Y con este ejercicio ya tendríamos la parte lateral del hombro cubierta. Hazlo con mancuernas, con polea, a una mano, a 2 manos, como te de la gana, o como te permita el equipamiento que tengas. Elevaciones posteriores de hombro El siguiente ejercicio es un ejercicio para la zona posterior de los hombros. Esta zona posterior de los hombros es curiosa porque técnicamente pertenece a la espalda, y cualquier ejercicio que hagas de espalda ya la va a trabajar. El ejercicio más utilizado son los típicos pájaros, pero a mi no me gusta hacerlos de forma completamente horizontal, sino más bien diagonal porque es el mejor plano de trabajo para esta zona. Pero aquí ocurre lo mismo que antes, que las mancuernas en los pájaros me ofrecen más resistencia cuando más débil soy, por eso aquí también me gusta más usar poleas. En concreto me gusta más usar un ejercicio que yo le puse el nombre de X-flyes. Porque es como trazar una X con las poleas. Y esto lo puedes hacer de pie, o de pie con el pecho apoyado, pero la forma que más estable me encuentro es hacerlas tumbado boca abajo en un banco. Exactamente igual que harías los pájaros con mancuernas pero haciéndolos con poleas. Pero de nuevo, si no tienes poleas, las mancuernas siguen siendo una buena opción, así que no te fustigues por ello. Press de hombro high incline El tercer y último ejercicio para tener unos buenos hombros es la porción frontal y aquí es donde metería el típico press de hombros. Pero ojo, aquí hay varias cosas que mencionar. Para empezar, el press militar tiene el problema de que no todo el mundo tiene la movilidad necesaria en el hombro para colocar la barra sobre la cabeza, y eso es un problema porque esas personas acaban compensando el ejercicio con la zona lumbar, así que el press militar nunca lo recomiendo. Así que, si voy a hacer un press de hombro, las 2 mejores opciones o que más me gustan, son, o bien un press sentado, pero sin tener el respaldo completamente vertical, con lo que sería un press muy inclinado y esto te permite hacer el ejercicio sin necesitar demasiada movilidad. Y esto lo puedes hacer con barra o con mancuernas, aunque suelo preferir hacerlo con barra porque colocarse es más fácil. Si lo haces con mancuernas, cuando usas mancuernas relativamente grandes llevarlas hasta los hombros es un poco más jodido, y con la barra es más fácil. Si que es verdad que las barras no suelen ser muy ergonómicas, y una mejor opción sería usar una barra suiza, que yo no tengo y en la mayoría de gimnasios tampoco la tienen, pero otra opción es hacer un press vikingo. Yo en mi gym con la máquina de palancas lo puedo hacer y en muchos gyms tienen también la opción de hacerlo y si no, cualquier press de hombro en máquina va a ser parecido, porque aquí lo bueno es que normalmente puedes usar un agarre neutro que es mucho mejor para trabajar esa zona del hombro frontal. Y una versión bonus que voy a dar para trabajar esta zona del hombro, especialmente para personas que no pueden poner los brazos sobre la cabeza, y esto lo he usado mucho con pintores, mecánicos y gente que del sobre uso los tendones del hombro los tienen muy delicados y les duele poner el brazo sobre la cabeza, es hacer un press inverso. Es un press horizontal, como un press de pecho, pero con las palmas de las manos mirando hacia arriba en lugar de mirar hacia abajo. Esto hace que el hombro se reclute más porque se pega más el brazo a ti y tienes un buen recorrido para contraer el hombro. Y aquí de nuevo me gusta más hacerlo en polea por la comodidad, pero sino tienes acceso a esta versión puedes hacer un press con mancuernas normal sobre un banco plano solo que con las palmas de las manos mirando hacia arriba. Es como unas elevaciones frontales pero involucrando solo del codo hacia arriba que es lo que cuenta para trabajar el hombro. Origen
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Cómo integrar el fitness dentro de tu estilo de vida

La eficiencia es una palabra que cada vez está más prostituida y que cuesta horrores encontrarla, especialmente dentro del mundo del fitness donde siempre parece que hacer más es mejor. Y en cierto modo es así, pero en este episodio voy a explicarte cómo puedes lograr ese equilibrio perfecto entre fitness, trabajo, y vida. Vaya por delante que cada vez le tengo más repulsión a la palabra fitness y que aunque mi marca y mi web y mi academia se llame fitness en la nube, si hoy la montara probablemente le pondría otro nombre porque lo que hace ahora la gente bajo la bandera del fitness, es de todo menos fitness. Pero sea como sea, el principal argumento que impide a la gente ponerse en forma y «llevar una vida fitness» es la falta de tiempo. Pero en realidad no es una falta de tiempo, sino una falta de eficiencia. Porque la eficiencia es la consecución de algo usando la menor cantidad de recursos posibles y casi todo el mundo opera desde la perspectiva de emplear los máximos recursos posibles y esto no es para todo el mundo y ni siquiera para toda la vida. Por eso a mi no me gustan los planes de entrenamiento ni tampoco creo que lo que necesite nadie sea otro entrenamiento, ya hay 1000 entrenamientos en internet y la gente sigue gorda, fofa y enferma, porque los entrenamientos no marcan la diferencia. A ti te da un entrenamiento tu influencer favorito, con su pdf y el logo de tu influencer puesto en la cabecera y dentro de 10 años ese pdf seguirá exactamente igual. No habrá cambiado lo más mínimo porque es estático. Pero tu vida no es estática. Quizás te has mudado, has cambiado de trabajo, has tenido un hijo o diferentes cuestiones que te pueden pasar, por eso lo que necesitas no es un entrenamiento. Lo que necesitas es aprender los principios básicos que te permitan optimizar tu estilo de vida y aplicar esos principios en función del contexto que tengas ahora. Eso es integrar el fitness dentro de tu estilo de vida. Y por eso yo tengo una academia, porque es ahí donde te enseño todas estas cosas. No te doy un programa de entrenamiento con mi logo. Eso no sirve para nada, de verdad. Especialmente los entrenamientos que no son adaptables, por eso todos los entrenamientos de la academia son adaptables: Adaptables al equipamiento que tengas, a los días que puedas o quieras entrenar, adaptables incluso a lo que dura cada entrenamiento, porque las personas que lo van a seguir tienen contextos diferentes e incluso una misma persona tendrá contextos diferentes a lo largo de su vida y quiero que sepa adaptar ese entrenamiento a lo que esa persona pueda hacer ahora. Pero aquí lo que hay que entender es que cada persona en función de sus preferencias y de sus circunstancias, tiene que aplicar el fitness en un baremo que vaya entre lo mínimo necesario para obtener resultados y lo máximo tolerable para obtener resultados. Si haces menos de lo mínimo no obtendrás resultados y si haces más de lo máximo tampoco los obtendrás, pero entre esos 2 límites suele haber bastante distancia y la pregunta es ¿Cómo consigo meterme ahí en ese sandwich? Y es sencillo, para empezar si tienes dudas de cómo empezar, probablemente no seas una persona que le guste demasiado esto de entrenar. Por eso yo siempre recomiendo empezar con la mínima dosis efectiva, y afortunadamente se ha visto que los beneficios del entrenamiento de fuerza se pueden obtener con solo 2 sesiones por semana. Esto es algo fantástico, aunque yo siempre recomiendo fijar un mínimo de 3 días en lugar de 2, para ir ligeramente por encima de esa barrera mínima. Pero la clave es esa palabra: Mínimo de 3 días. Eso es lo que hace que si una semana tienes más lío puedas ir solo 3 veces por semana y que si otra semana tienes menos lío, menos trabajo o tienes más ganas puedas ir 4 días. Siempre y cuando cumplas con ese mínimo autoimpuesto, es suficiente. Y esto es muy importante, porque cuando la gente quiere empezar a ponerse en forma se acaba quemando porque quiere dar más de lo que en realidad está dispuesta a dar. Porque la gente dice que quiere ponerse en forma cueste lo que cueste, salvo que lo que cueste sea hacer esto, esto, esto y esto. Por eso la constancia siempre vence a la vehemencia y es mejor ir a entrenar 3 veces por semana durante un año, que 6 veces durante un mes. Además, 3 veces por semana me parece el equilibrio ideal porque especialmente cuando alguien quiere ponerse en forma lo primero en lo que piensa es en el ejercicio y en la dieta, nadie piensa en el sueño, el descanso y la recuperación. Por lo que cada día adicional que vas al gimnasio es una barrera más para tu recuperación, por lo que 3 días es una cantidad muy manejable casi para cualquier persona sea cual sea su nivel de recuperación. A partir de aquí, si quieres o puedes ir más días, tendrás que ver si puedes recuperarte o no. Pero aquí está otra de las claves: Hay personas para las que ir al gym es ocio, y como es ocio disfrutan estando ahí y se pueden tirar toda la tarde en el gimnasio porque el tiempo invertido en el gym es ocio. Pero si para ti el gimnasio simplemente es salud, no tienes que estar toda la tarde y ahí es donde tienes que aplicar la eficiencia. Porque yo siempre digo que el entrenamiento de fuerza es indispensable si quieres mejorar tu salud y ya lo he hablado, explicado y argumentado un montón de veces el por qué, pero al mismo tiempo a muchísima gente no le gusta hacer entrenamientos de fuerza. Y es normal y absolutamente legítimo. Yo no puedo obligar a nadie a que le guste el gimnasio. Si vienes a mi academia no te va a gustar más el gimnasio y no me voy a preocupar tampoco de que te guste porque no te tiene por qué gustar, solo tienes que entender por qué lo haces e intentar emplear ahí la menor cantidad de recursos necesaria. Porque quizás, a ti no te guste el gimnasio pero si que te guste salir con la bicicleta. O a lo mejor si te gusta la zumba o el bodycombat o la bachata. Y esas actividades físicas para ti son ocio, entonces tiene más sentido dedicar menos recursos al entrenamiento de fuerza para dedicarle más recursos a esas otras actividades físicas que te gustan más. Y tal vez en ese contexto decides que al gimnasio vas a ir 2 veces a la semana y a bailar bachata vas a ir 3 porque te gusta más. Eso es integrar el fitness dentro de tu estilo de vida, es determinar qué acciones son obligatorias si quieres mejorar tu «fitness» y buscar el método más directo para realizarlas y a partir de ahí el resto de actividades que también van a contribuir a mejorar tu «fitness» realízalas a modo de hobby dedicándole todos los recursos que quieras. Porque aquí hay que entender también una cosa que comenté hace unos episodios hablando de la población Tsimane, que era la población con menor riesgo cardiovascular del mundo y una cosa que hacían era tener un estilo de vida muy activo. Y creo que emular ese estilo de vida activo es algo muy útil y por alguna razón en el mundo del fitness es la única actividad donde te dicen que puedes obtener más resultados haciendo menos. Sin embargo si te vas a un centro de alto rendimiento y ves los atletas olímpicos de cualquier disciplina entrenan una brutalidad de horas y cuanto más quieren conseguir, más horas entrenan. Y no estoy diciendo que tú tengas que hacer lo mismo porque evidentemente su contexto y el tuyo o el mío son diferentes. Por eso dije al principio que aplicar eficiencia en el fitness es tan importante. Y las cosas importantes como el entrenamiento de fuerza, puedes aplicarlas usando pocos recursos realmente y dedicar todos los demás a otros hobbies físicos que tengas y que no te parezca un esfuerzo. Porque si te gusta ir un par de veces por semana a jugar al fútbol con los amigos, eso no lo vas a ver como una losa, sino más bien como un escape y un buen rato. Y creo que ahí está la clave, en determinar qué cosas tienes que hacer, ver si esas cosas disfrutas hacerlas o no, y si no las disfrutas, adoptar una visión de mínima dosis efectiva, ya está. Lo mismo con la alimentación. Hay gente que se piensa que la alimentación en el fitness es para personas que disfrutan cocinando y haciendo recetas super largas y tediosas y no es así. Porque si tomamos como algo obligatorio llevar una alimentación saludable si quieres mejorar tu vida fitness, tienes que tener un sistema para comer de manera óptima. Igual que con el entrenamiento tienes que ver lo mínimo que necesitas hacer y lo máximo que puedes hacer y dependerá de tus preferencias y tu contexto. Yo hace años si mi entrenador me decía que tenía que comer piedras, yo comía piedras, lo que hiciera falta. Pero eso a día de hoy no sería sostenible para mi y cada persona tiene que ver qué alimentación puede ser sostenible para ella. Por eso no creo en las dietas con nombre propio (tipo dieta keto, dieta paleo, dieta de la piña dieta de lo que sea), ni tan siquiera creo en las dietas que te puede dar un nutricionista por muy ajustada que sea esa dieta a lo que tú necesitas, sencillamente porque si no disfrutas esa dieta no la vas a seguir. Y para que disfrutes tu dieta tienes que involucrarte en ella y diseñarla tú, por eso yo recomiendo a todo el mundo que use el planificador nutricional, porque ahí te puedes armar tu propia dieta y es mucho más fácil que sigas tu dieta a que sigas la mía. Pero tienes que involucrarte en ella y ver qué cosas necesitas porque son obligatorias y qué cosas puedes ajustar. Por ejemplo, si quieres perder peso necesitas un déficit calórico, eso es imperativo, y lo más efectivo y eficaz sería tener no demasiada variedad en la alimentación para poder estandarizarla lo máximo posible. La pregunta es ¿Tú podrías seguir una dieta sin demasiada variedad? Yo por ejemplo si que podría, siempre y cuando fueran las recetas que a mi me gustan (para eso sirve el planificador) podría comer lo mismo todos los días. Pero como no vivo solo y cocino para mi y para mi novia y a ella si que le gusta tener más variedad, tengo un plan de alimentación más variado. Es menos eficaz pero es más eficiente a mi contexto. Y eso es lo importante, que consigas detectar las acciones necesarias y las dispongas en un contexto que se adapte a tu vida, porque aunque no sea la mejor forma de implementar esas acciones, es la mejor forma para ti, dadas tus preferencias y dada tu vida actual. Quizás en un futuro cambian tus preferencias o cambia tu vida y esas acciones también puedan cambiar, pero lo inteligente de esto es ver qué es lo que tengo que hacer y adaptarlo a lo que quiero y a lo que puedo hacer. Porque el fitness puede ser un estilo de vida pero no es una vida. No intentes llevar una vida fitness, porque acabarás hasta los huevos de tu vida y del fitness. Mejor adapta las cosas que necesites hacer porque esa es la única manera de transformar tu estilo de vida, no haciendo lo mejor, sino haciendo lo mejor para ti. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti Origen
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La Gran Mentira de la Dieta Ancestral

Tenemos que comer como comían nuestros antepasados. Esa es la forma correcta de comer porque estamos diseñados para ello. Por eso cada vez estamos más enfermos que nunca, porque no estamos comiendo como se supone que debemos comer, ya que nuestros antepasados se alimentaban principalmente de la carne que cazaban y esporádicamente de algún fruto que podrían recoger por ahí, pero eran principalmente casi carnívoros y de ahí que la dieta carnívora, la dieta ancestral o la dieta animal based son la mejor manera en la que podemos alimentarnos. Por eso cada 2×3 te va a salir alguno con unas gafas rojas diciendo que hay que comer mucha carne, especialmente carne roja porque así es como hemos evolucionado. O lo que es lo mismo, alimentarse de manera opuesta a esto, es ir en contra de tu evolución y por tanto es lo contrario a la auténtica salud. Sin embargo, hoy quiero demostrar que esto no es otra cosa que marketing encubierto. Y quiero hacerlo exponiendo un estudio que es del año 2017 que creo que ya he utilizado en alguno de mis libros, pero como esto de las dietas es como los mundiales de fútbol y cada 4 años se va repitiendo la dinámica y antes la llamaban dieta paleo, luego dieta carnívora y ahora dieta ancestral que no deja de ser lo mismo. Es decir, una dieta que prácticamente repudia a los carbohidratos sobre todo complejos, vamos a ver qué es lo que dice este estudio. Este estudio se llama Ateroesclerosis coronaria en los Tsimane, una población indígena de la Amazonía boliviana. Los resultados sugieren que este grupo tiene los niveles más bajos de enfermedades cardiovasculares jamás registrados en cualquier población estudiada por la ciencia moderna. Y es una población que vive dentro del estilo de vida «preindustrial» (caza, recolección, pesca y agricultura de subsistencia), o sea, muy ancestral todo. Estado físico de los Tsimane El 85% de los Tsimane no presentaba riesgo de calcio coronario (puntuación de 0). Solo el 3% tenía una puntuación superior a 100 (considerada indicativa de enfermedad significativa). Incluso entre los mayores de 75 años, el 65% no tenía placa arterial, en comparación con solo el 14% de los estadounidenses de la misma edad. Tenían niveles muy bajos de colesterol LDL (el «malo»), niveles bajos de glucosa en sangre, presión arterial baja y casi no existía el tabaquismo ni la obesidad a pesar de tener niveles elevados de marcadores inflamatorios (como la proteína C reactiva) debido a infecciones crónicas. Pero esto no parecía traducirse en daño a las arterias, desafiando la idea de que toda inflamación conduce a enfermedades cardiacas. Hallazgos clave de este estudio: «Los Tsimane tienen una progresión extremadamente lenta de la aterosclerosis. Presentan un retraso de 24–28 años respecto a poblaciones occidentales en acumulación de calcio coronario. Un Tsimane de 80 años tiene una “edad vascular” similar a un estadounidense de unos 50–55 años. Incluso los hombres Tsimane tienen menos enfermedad que mujeres japonesas (una de las poblaciones más sanas en este aspecto)» Esto sugiere que la aterosclerosis coronaria puede evitarse en la mayoría de las personas si se mantiene durante toda la vida: LDL muy bajo presión arterial baja glucosa baja índice de masa corporal normal no fumar alta actividad física Pero ¿Cómo se consigue esto? Seguramente sea por la dieta ancestral que se está poniendo ahora de moda. Comerán testículos de toro crudos y muchísima carne roja y algo de fruta. Pues resulta que… no. La dieta «ancestral» de los Tsimane El 17% de su dieta viene de la carne de caza. El 7% viene del pescado que logran pescar. El resto viene de cultivos principalmente del arroz, maíz, tubérculos y plantain (similar a las bananas) Lo que significa que:; El 72% de su dieta procede de los carbohidratos (mientras que en Estados Unidos el 52% son carbohidratos), el 14% procede de la grasa (mientras que en EEUU el 34% es grasa) y el 14% viene de la proteína. Por tanto una dieta muy alta en carbohidratos y baja-moderada en grasa y en proteína. El resultado de esto son los corazones más sanos del mundo. No es lo único, el estudio también dice que son altamente activos en su día a día, y que los hombres dan una media de 17000 pasos cada día mientras que las mujeres dan una media de 16000 Incluso los que tienen más de 60 años superan la barrera de los 15000 pasos, mientras que en occidente hacer 10000 pasos es un logro épico. De hecho, esto rompe un poco con la idea de hacer ejercicio un par de veces por semana durante 20 minutos, que puede sonar muy sexy, pero que es mantener el listón extremadamente bajo si lo que quieres es mejorar tu salud. Porque si quieres mejorar tu salud, tienes que hacer tiempo para mejorarla y salir el domingo con la bici, con la cervecita del final de etapa, sin mantener un estilo de vida activo, no es suficiente y este tipo de estudios lo demuestran. No te digo que necesites irte al bosque a cazar, o a pescar tu propia comida, pero lo que parece estar claro es que probablemente necesites hacer más de lo que haces. De hecho, este es un argumento que a veces he escuchado a favor de dietas paleo, cetogénicas, ancestrales y toda la retaíla esta y es que dicen que para las personas sedentarias van muy bien porque los carbohidratos hay que ganárselos, y si estás todo el día sentado es mejor no comer muchos carbohidratos. Pero en lugar de decirle eso a una persona, ¿No sería mejor decirle que deje de ser sedentario? Y voy a exponer también un artículo de la BBC desglosando este mismo estudio: «Los científicos buscaron calcio en las arterias coronarias o “CAC”, que es un indicador de arterias obstruidas y del riesgo de sufrir un infarto. Examinaron el corazón de 705 personas mediante un escáner de tomografía computarizada (TC), tras colaborar con un grupo de investigación que estudiaba cuerpos momificados. A los 45 años, casi ningún tsimane tenía CAC en sus arterias, mientras que el 25% de los estadounidenses sí lo presenta. A los 75 años, dos tercios de los tsimane siguen sin CAC, en comparación con la gran mayoría de los estadounidenses (80%), que muestran signos de CAC. Los investigadores llevan mucho tiempo estudiando a este grupo, por lo que no se trata simplemente de que los tsimane menos saludables mueran jóvenes. Michael Gurven, profesor de antropología en la Universidad de California en Santa Bárbara, declaró a la BBC: “Es mucho más bajo que en cualquier otra población de la que se tengan datos.” El Dr. Gavin Sandercock, profesor de fisiología clínica (cardiología) en la Universidad de Essex, dijo: “Este es un estudio excelente con hallazgos únicos. Los tsimane obtienen el 72% de su energía de los carbohidratos. El hecho de que tengan los mejores indicadores de salud cardiovascular jamás registrados es exactamente lo contrario de muchas afirmaciones recientes que dicen que los carbohidratos son perjudiciales.” El profesor Naveed Sattar, de la Universidad de Glasgow, afirmó: “Este es un precioso estudio de la vida real que reafirma todo lo que sabemos sobre la prevención de enfermedades cardíacas. Dicho de forma simple: seguir una dieta saludable muy baja en grasas saturadas y rica en alimentos no procesados, no fumar y mantenerse activo durante toda la vida, se asocia con el menor riesgo de que las arterias se obstruyan.” Yo ya, sinceramente, me estoy cansando mucho de este ciclo continuo, de que cada X años se repita lo mismo con otros nombres, yo llevo con mi podcast 10 años y ya he hablado de esto muchísimas veces y he visto como estas tendencias subían bajaban y volvían a subir y esto solo sirve para hacer a unos cuantos más ricos a costa vuestra. Y yo sé que no voy a aguantar mucho más hablando de estas cosas porque lo que tenía que decir ya lo he dicho, y como siempre, habrá gente que lo entenderá y gente que no. Porque si comiendo el 72% de tu dieta consigues que tu corazón sea el más sano de la Tierra, ¿Cómo puede decir alguien que los carbohidratos son malos? Es más, los carbohidratos precisamente fueron lo que permitió a la raza humana sobrevivir. En Sudamérica sería el maíz, en el mediterráneo sería el trigo, en oriente sería el arroz, en Irlanda serían las patatas. Pero la gente comía estas cosas para sobrevivir. Es más, es que yo siempre he dicho, que intentar replicar la dieta de nuestros antepasados es una estupidez, porque nuestros antepasados no eran un ejemplo de nada. Pasaban calamidades y tenían una esperanza de vida ridícula comparada con ahora. Y si le preguntaras a cualquier paleolítico de la época, cómo prefiere vivir, si con sus circunstancias y su entorno o con nuestras circunstancias y nuestro entorno, cualquier paleolítico se cambiaría por ti ¿Por qué quieres tú cambiarte por él? ¿Por qué quieres emular lo que hacía él, si él vivía en un mundo de escasez y tú en un mundo de abundancia? ¿Por qué quieres cambiar abundancia por escasez? Porque yo al menos, prefiero vivir en un mundo repleto de alimentos en lugar de vivir en un mundo donde no hay alimentos. Puede que sea mi percepción, pero siempre ha sido así. Si a mi me dan la elección de vivir hace 10.000 años y vivir ahora, prefiero vivir ahora, y me temo que ese trato lo cogería también cualquier ancestro paleolítico, así que no sé por qué ese afán de comer como ellos. Sobre todo teniendo en cuenta que eso que nos dicen que es cómo comían ellos, no es ni siquiera verdad y que las poblaciones que más cerca viven de ese estilo de vida, comen precisamente de forma opuesta a como nos dicen que hay que comer según este estilo de vida ancestral. Si intentas quitar los carbohidratos o les tienes miedo, o piensas que estás gordo porque comes carbohidratos, no solo es que en el medio plazo no vayas a adelgazar, sino que también vas a empeorar tu salud. Porque si, los carbohidratos arrastran agua, cada gramo arrastra casi 3 de agua. Por eso cuando quitas los carbohidratos adelgazas enseguida, pero es solamente una ilusión. Y ya lo he dicho en todos los idiomas posibles, pero cada 4-5 años el círculo se cierra y se vuelve a empezar con las mismas mierdas que confunden a la gente y que hacen endiosar a nuevos gurús que terminan cayendo y volviéndose a levantar en la siguiente vuelta del círculo, y eso es lo que ha pasado con la dieta paleo 2.0 ahora llamada ancestral por algún motivo que desconozco, porque ni es ancestral, ni es paleolítica, ni tampoco es una alimentación saludable. Aunque como siempre, esto de saludable o no saludable no es dicotómico, si venías de alimentarte a base de panojitos y risketos, la dieta paleo es super saludable, pero si quieres optimizar tu salud, lo mismo no te viene mal fijarte en las poblaciones categorizadas como las más saludables y ver qué hacen ellas. Y si quieres un corazón a prueba de balas, los tsimane parece que lo tienen claro: El 72% de su dieta son carbohidratos y apenas tienen riesgo de incidencia cardiovascular siendo cinco veces menor que en poblaciones industrializadas, con un colesterol LDL medio (91 mg/dL) y el HDL de (39,5 mg/dL) donde la obesidad, hipertensión, hiperglucemia y tabaquismo regular eran raros. Sintetizo por si alguien se ha perdido: Más carbohidratos, menos colesterol, menos obesidad, menos hipertensión, menos hiperglucemia. Es decir, la dieta ancestral que te venden es una sucia mentira y de ti depende seguir apoyando esos cuentos chinos o no hacerlo. Yo lo tengo claro, pero por supuesto cada uno que haga lo que quiera, como digo siempre: Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti. Origen
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