
El hombre que era nadie (Edgar Wallace)
Richard Horatio Edgar Wallace (Greenwich, Inglaterra, Reino Unido, 1 de abril de 1875 – Beverly Hills, Estados Unidos, 10 de febrero de 1932) fue un novelista, dramaturgo y periodista británico, padre del moderno estilo thriller y aclamado mundialmente como maestro de la narración de misterio. Además es el autor del guion original de la película King-Kong.
Ciertas historias nacen, a veces sin premeditación, con vocación de pasar a formar parte de la historia del cine universal.
Así ocurre con la mayoría de las obras del genio británico
Edgar Wallace, quien creó, en un período de unos treinta años, una colección de más de cien novelas, entre las que al menos ochenta eran de misterio. Todas desarrolladas en un tono ingenioso con las dosis justas de ironía y humor, y narradas, sobre todo, magistralmente.
Conciso, directo, nada sobra y nada falta en la cuidada escritura de Wallace quien, haciendo gala de una maestría que inspiró a reconocidos escritores del género negro como Agatha Christie, consigue mantener la intriga hasta el final. La viveza de los diálogos, la capacidad de despertar la curiosidad del lector, son características inherentes a la literatura de Wallace.
Hay un importante misterio oculto tras la figura del enigmático Pretoria Smith, indiscutible protagonista de El hombre que no era nadie, y sólo será revelado cuando se desentrañe el resto de circunstancias que rodean su oscuro pasado. Mientras tanto, una confundida Marjorie habrá de convivir con la duda, que la consume hasta la desesperación: ¿fue ese hombre el despiadado asesino que segó la vida de sir James Tynewood?.
Richard Horatio Edgar Wallace (Greenwich, Inglaterra, Reino Unido, 1 de abril de 1875 – Beverly Hills, Estados Unidos, 10 de febrero de 1932) fue un novelista, dramaturgo y periodista británico, padre del moderno estilo thriller y aclamado mundialmente como maestro de la narración de misterio. Además es el autor del guion original de la película King-Kong.
Ciertas historias nacen, a veces sin premeditación, con vocación de pasar a formar parte de la historia del cine universal.
Así ocurre con la mayoría de las obras del genio británico
Edgar Wallace, quien creó, en un período de unos treinta años, una colección de más de cien novelas, entre las que al menos ochenta eran de misterio. Todas desarrolladas en un tono ingenioso con las dosis justas de ironía y humor, y narradas, sobre todo, magistralmente.
Conciso, directo, nada sobra y nada falta en la cuidada escritura de Wallace quien, haciendo gala de una maestría que inspiró a reconocidos escritores del género negro como Agatha Christie, consigue mantener la intriga hasta el final. La viveza de los diálogos, la capacidad de despertar la curiosidad del lector, son características inherentes a la literatura de Wallace.
Hay un importante misterio oculto tras la figura del enigmático Pretoria Smith, indiscutible protagonista de El hombre que no era nadie, y sólo será revelado cuando se desentrañe el resto de circunstancias que rodean su oscuro pasado. Mientras tanto, una confundida Marjorie habrá de convivir con la duda, que la consume hasta la desesperación: ¿fue ese hombre el despiadado asesino que segó la vida de sir James Tynewood?.








