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Modelo agroexportador-oligárquico de 1880 a 1930.
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Modelo agroexportador-oligárquico de 1880 a 1930.

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Modelo de acumulación en la formación del Estado argentino. Endeudamiento externo y extranjerización de la economía en la etapa agroexportadora oligárquica de 1880 a 1930.


Recordando con Celso Furtado, que no es tanto el problema de la presencia del capital transnacional sino la ausencia o debilidades (complicidades) de la clase política y dirigente nacional en regularlo y direccionar su comportamiento a un proceso de desarrollo nacional, resulta importante retrotraerse al momento de conformación del Estado Nación conducido por la elite oligárquica sobre la base de una economía exportadora de materias primas altamente endeuda con la metrópoli inglesa. En esta semana de fallos judiciales adversos para la Nación dictados en tribunales extranjeros parece crucial recordar estos inicios políticos y económicos del Estado-Nación argentino.

A partir de 1860 y luego de largas décadas de enfrentamiento los intereses políticos y económicos del puerto de Buenos Aires prevalecen sobre los de las provincias y en las décadas siguientes las elites unitarias avanzan sobre el vasto territorio del sur matando a la gran mayoría de la población de los pueblos originarios, conquistando sus tierras y disponiéndolas para la explotación ovina que comenzaba a consolidarse en la Argentina que iba naciendo. Al mismo tiempo comienza a estructurarse un Estado central que garantiza, no sin tensiones, el orden conservador en lo político que concluirá en 1916 con el acceso al poder político de Hipólito Yrigoyen mediante el voto secreto y obligatorio de la población masculina garantizado por la recientemente sancionada Ley Sáenz Peña. La economía argentina se insertaba en forma subordinada y dependiente con el gran centro capitalista mundial, Londres, y hacia fines del siglo XIX iba a producirse otra gran transformación en el plano demográfico y social con la llegada de la inmigración masiva que va a dar paso a la definitiva instalación de la cuestión social en el país. Una suerte de patrón neocolonial en lo económico se desplegó en esas décadas expuesto a las turbulencias de la economía capitalista global y en especial de la metrópoli en Londres que recibió su más duro golpe con la crisis global de 1930.

Resulta importante destacar que desde estos comienzos de la organización del Estado y la economía nacional el sistema impositivo continúo siendo, como en las primeras décadas del periodo independentista, “extraordinariamente regresivo” (Oslak, 1997) en el sentido que los gravámenes a las exportaciones fueron objetos de una errática política sin alcanzar jamás cifras significativas en su recaudación. Es decir, los sectores beneficiarios del modelo agroexportador de 1880 a 1930 no tributaban parte de sus ingresos al fisco del incipiente Estado precisamente porque conformaban los grupos que habían accedido mediante el fraude político a la conducción del Estado. ¿Cómo se financiaba éste en el marco de una economía que había desmantelado la capacidad productiva de los territorios provinciales? Aumentando los impuestos a las importaciones de bienes manufacturados que golpeaba la capacidad de consumo de las clases populares y a través de empréstitos tomados de la banca británica continuando con la tradición iniciada por Bernardino Rivadavia.

Vinculado a lo anterior, otros autores destacan la magnitud de la extranjerización de la economía argentina en sus etapas iniciales de inserción a la globalización capitalista. Cada uno de los países de AL tuvo una forma particular de inserción dependiendo del tipo de materias primas que aportaba al ciclo global del capital y de los antecedentes de las elites conservadoras que dominaban en cada uno de los países. Al respecto es interesante no dejar de mencionar la subsistencia de formas semi-esclavas de explotación de la mano de obra en muchos países latinoamericanos a fines del siglo 19 y principios del 20. El colega costarricense Juan Pablo Pérez Sainz (2016) se refiere a este periodo de orden oligárquico para AL como un momento de maximización de la proletarización minimizando la salarización entendida como la paga en dinero del salario que es una de las particularidades de la cuestión social en estas latitudes para aquellas épocas. Es importante recordar estas formas iniciales de explotación de la mano de obra en estos momentos actuales de precarización y sobre-explotación de las y los trabajadores, especialmente los sectores juveniles. En tiempos de apología por parte de algunos sectores de las formas individuales, no protegidas ni reguladas de inserción laboral resulta clave recordar estos inicios.

Volviendo a la magnitud de la extranjerización de la economía argentina, diversos autores coinciden en afirmar que las inversiones extranjeras representaban más del 80% de la inversión industrial en el país a principios del siglo XX. Principalmente los capitales ingleses en puertos y ferrocarriles y de manera incipiente los norteamericanos en los frigoríficos.

Un punto crucial de esta enorme dependencia del capital extranjero invertido en los sectores dinámicos de la economía es la escasa capacidad del Estado nacional para regular la reinversión de utilidades en otros sectores y tratar de evitar o disminuir la remisión de utilidades a las casas matrices.

Estos son los rasgos centrales de una economía argentina profundamente extranjerizada en la cual el Estado nacional y los provinciales van a ir desplegando lenta y fragmentadamente acciones de regulación de las relaciones laborales sin olvidar que es un periodo en el que se produjeron represiones sangrientas a las huelgas obreras. Retomaremos la descripción de las manifestaciones de la cuestión social para este periodo histórico en otra comunicación.




Bibliografía


Basualdo, Eduardo y Pablo Manzanelli (2022). Los sectores dominantes en la Argentina. Estrategias de construcción de poder desde el siglo XX hasta el presente, Siglo XXI Editores.

Oszlak, Oscar (1997). La formación del Estado argentino. Orden, progreso y organización nacional, Planeta.

Pérez Sainz, Juan Pablo (2016). Una historia de la desigualdad en América Latina. La barbarie de los mercados desde el siglo XIX hasta hoy. Siglo XXI Editores.

Schorr, Martín (2021). El viejo y el nuevo poder económico en la Argentina. Del Siglo XIX a nuestros días, Siglo XXI Editores.

Modelo de acumulación en la formación del Estado argentino. Endeudamiento externo y extranjerización de la economía en la etapa agroexportadora oligárquica de 1880 a 1930.


Recordando con Celso Furtado, que no es tanto el problema de la presencia del capital transnacional sino la ausencia o debilidades (complicidades) de la clase política y dirigente nacional en regularlo y direccionar su comportamiento a un proceso de desarrollo nacional, resulta importante retrotraerse al momento de conformación del Estado Nación conducido por la elite oligárquica sobre la base de una economía exportadora de materias primas altamente endeuda con la metrópoli inglesa. En esta semana de fallos judiciales adversos para la Nación dictados en tribunales extranjeros parece crucial recordar estos inicios políticos y económicos del Estado-Nación argentino.

A partir de 1860 y luego de largas décadas de enfrentamiento los intereses políticos y económicos del puerto de Buenos Aires prevalecen sobre los de las provincias y en las décadas siguientes las elites unitarias avanzan sobre el vasto territorio del sur matando a la gran mayoría de la población de los pueblos originarios, conquistando sus tierras y disponiéndolas para la explotación ovina que comenzaba a consolidarse en la Argentina que iba naciendo. Al mismo tiempo comienza a estructurarse un Estado central que garantiza, no sin tensiones, el orden conservador en lo político que concluirá en 1916 con el acceso al poder político de Hipólito Yrigoyen mediante el voto secreto y obligatorio de la población masculina garantizado por la recientemente sancionada Ley Sáenz Peña. La economía argentina se insertaba en forma subordinada y dependiente con el gran centro capitalista mundial, Londres, y hacia fines del siglo XIX iba a producirse otra gran transformación en el plano demográfico y social con la llegada de la inmigración masiva que va a dar paso a la definitiva instalación de la cuestión social en el país. Una suerte de patrón neocolonial en lo económico se desplegó en esas décadas expuesto a las turbulencias de la economía capitalista global y en especial de la metrópoli en Londres que recibió su más duro golpe con la crisis global de 1930.

Resulta importante destacar que desde estos comienzos de la organización del Estado y la economía nacional el sistema impositivo continúo siendo, como en las primeras décadas del periodo independentista, “extraordinariamente regresivo” (Oslak, 1997) en el sentido que los gravámenes a las exportaciones fueron objetos de una errática política sin alcanzar jamás cifras significativas en su recaudación. Es decir, los sectores beneficiarios del modelo agroexportador de 1880 a 1930 no tributaban parte de sus ingresos al fisco del incipiente Estado precisamente porque conformaban los grupos que habían accedido mediante el fraude político a la conducción del Estado. ¿Cómo se financiaba éste en el marco de una economía que había desmantelado la capacidad productiva de los territorios provinciales? Aumentando los impuestos a las importaciones de bienes manufacturados que golpeaba la capacidad de consumo de las clases populares y a través de empréstitos tomados de la banca británica continuando con la tradición iniciada por Bernardino Rivadavia.

Vinculado a lo anterior, otros autores destacan la magnitud de la extranjerización de la economía argentina en sus etapas iniciales de inserción a la globalización capitalista. Cada uno de los países de AL tuvo una forma particular de inserción dependiendo del tipo de materias primas que aportaba al ciclo global del capital y de los antecedentes de las elites conservadoras que dominaban en cada uno de los países. Al respecto es interesante no dejar de mencionar la subsistencia de formas semi-esclavas de explotación de la mano de obra en muchos países latinoamericanos a fines del siglo 19 y principios del 20. El colega costarricense Juan Pablo Pérez Sainz (2016) se refiere a este periodo de orden oligárquico para AL como un momento de maximización de la proletarización minimizando la salarización entendida como la paga en dinero del salario que es una de las particularidades de la cuestión social en estas latitudes para aquellas épocas. Es importante recordar estas formas iniciales de explotación de la mano de obra en estos momentos actuales de precarización y sobre-explotación de las y los trabajadores, especialmente los sectores juveniles. En tiempos de apología por parte de algunos sectores de las formas individuales, no protegidas ni reguladas de inserción laboral resulta clave recordar estos inicios.

Volviendo a la magnitud de la extranjerización de la economía argentina, diversos autores coinciden en afirmar que las inversiones extranjeras representaban más del 80% de la inversión industrial en el país a principios del siglo XX. Principalmente los capitales ingleses en puertos y ferrocarriles y de manera incipiente los norteamericanos en los frigoríficos.

Un punto crucial de esta enorme dependencia del capital extranjero invertido en los sectores dinámicos de la economía es la escasa capacidad del Estado nacional para regular la reinversión de utilidades en otros sectores y tratar de evitar o disminuir la remisión de utilidades a las casas matrices.

Estos son los rasgos centrales de una economía argentina profundamente extranjerizada en la cual el Estado nacional y los provinciales van a ir desplegando lenta y fragmentadamente acciones de regulación de las relaciones laborales sin olvidar que es un periodo en el que se produjeron represiones sangrientas a las huelgas obreras. Retomaremos la descripción de las manifestaciones de la cuestión social para este periodo histórico en otra comunicación.




Bibliografía


Basualdo, Eduardo y Pablo Manzanelli (2022). Los sectores dominantes en la Argentina. Estrategias de construcción de poder desde el siglo XX hasta el presente, Siglo XXI Editores.

Oszlak, Oscar (1997). La formación del Estado argentino. Orden, progreso y organización nacional, Planeta.

Pérez Sainz, Juan Pablo (2016). Una historia de la desigualdad en América Latina. La barbarie de los mercados desde el siglo XIX hasta hoy. Siglo XXI Editores.

Schorr, Martín (2021). El viejo y el nuevo poder económico en la Argentina. Del Siglo XIX a nuestros días, Siglo XXI Editores.

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Modelo agroexportador-oligárquico de 1880 a 1930.

Recordando con Celso Furtado, que no es tanto el problema de la presencia del capital transnacional sino la ausencia o debilidades (complicidades) de la clase política y dirigente nacional en regularlo y direccionar su comportamiento a un proceso de desarrollo nacional, resulta importante retrotraerse al momento de conformación del Estado Nación conducido por la elite oligárquica sobre la base de una economía exportadora de materias primas altamente endeuda con la metrópoli inglesa. En esta semana de fallos judiciales adversos para la Nación dictados en tribunales extranjeros parece crucial recordar estos inicios políticos y económicos del Estado-Nación argentino. A partir de 1860 y luego de largas décadas de enfrentamiento los intereses políticos y económicos del puerto de Buenos Aires prevalecen sobre los de las provincias y en las décadas siguientes las elites unitarias avanzan sobre el vasto territorio del sur matando a la gran mayoría de la población de los pueblos originarios, conquistando sus tierras y disponiéndolas para la explotación ovina que comenzaba a consolidarse en la Argentina que iba naciendo. Al mismo tiempo comienza a estructurarse un Estado central que garantiza, no sin tensiones, el orden conservador en lo político que concluirá en 1916 con el acceso al poder político de Hipólito Yrigoyen mediante el voto secreto y obligatorio de la población masculina garantizado por la recientemente sancionada Ley Sáenz Peña. La economía argentina se insertaba en forma subordinada y dependiente con el gran centro capitalista mundial, Londres, y hacia fines del siglo XIX iba a producirse otra gran transformación en el plano demográfico y social con la llegada de la inmigración masiva que va a dar paso a la definitiva instalación de la cuestión social en el país. Una suerte de patrón neocolonial en lo económico se desplegó en esas décadas expuesto a las turbulencias de la economía capitalista global y en especial de la metrópoli en Londres que recibió su más duro golpe con la crisis global de 1930. Resulta importante destacar que desde estos comienzos de la organización del Estado y la economía nacional el sistema impositivo continúo siendo, como en las primeras décadas del periodo independentista, “extraordinariamente regresivo” (Oslak, 1997) en el sentido que los gravámenes a las exportaciones fueron objetos de una errática política sin alcanzar jamás cifras significativas en su recaudación. Es decir, los sectores beneficiarios del modelo agroexportador de 1880 a 1930 no tributaban parte de sus ingresos al fisco del incipiente Estado precisamente porque conformaban los grupos que habían accedido mediante el fraude político a la conducción del Estado. ¿Cómo se financiaba éste en el marco de una economía que había desmantelado la capacidad productiva de los territorios provinciales? Aumentando los impuestos a las importaciones de bienes manufacturados que golpeaba la capacidad de consumo de las clases populares y a través de empréstitos tomados de la banca británica continuando con la tradición iniciada por Bernardino Rivadavia. Vinculado a lo anterior, otros autores destacan la magnitud de la extranjerización de la economía argentina en sus etapas iniciales de inserción a la globalización capitalista. Cada uno de los países de AL tuvo una forma particular de inserción dependiendo del tipo de materias primas que aportaba al ciclo global del capital y de los antecedentes de las elites conservadoras que dominaban en cada uno de los países. Al respecto es interesante no dejar de mencionar la subsistencia de formas semi-esclavas de explotación de la mano de obra en muchos países latinoamericanos a fines del siglo 19 y principios del 20. El colega costarricense Juan Pablo Pérez Sainz (2016) se refiere a este periodo de orden oligárquico para AL como un momento de maximización de la proletarización minimizando la salarización entendida como la paga en dinero del salario que es una de las particularidades de la cuestión social en estas latitudes para aquellas épocas. Es importante recordar estas formas iniciales de explotación de la mano de obra en estos momentos actuales de precarización y sobre-explotación de las y los trabajadores, especialmente los sectores juveniles. En tiempos de apología por parte de algunos sectores de las formas individuales, no protegidas ni reguladas de inserción laboral resulta clave recordar estos inicios. Volviendo a la magnitud de la extranjerización de la economía argentina, diversos autores coinciden en afirmar que las inversiones extranjeras representaban más del 80% de la inversión industrial en el país a principios del siglo XX. Principalmente los capitales ingleses en puertos y ferrocarriles y de manera incipiente los norteamericanos en los frigoríficos. Un punto crucial de esta enorme dependencia del capital extranjero invertido en los sectores dinámicos de la economía es la escasa capacidad del Estado nacional para regular la reinversión de utilidades en otros sectores y tratar de evitar o disminuir la remisión de utilidades a las casas matrices. Estos son los rasgos centrales de una economía argentina profundamente extranjerizada en la cual el Estado nacional y los provinciales van a ir desplegando lenta y fragmentadamente acciones de regulación de las relaciones laborales sin olvidar que es un periodo en el que se produjeron represiones sangrientas a las huelgas obreras. Retomaremos la descripción de las manifestaciones de la cuestión social para este periodo histórico en otra comunicación. Bibliografía Basualdo, Eduardo y Pablo Manzanelli (2022). Los sectores dominantes en la Argentina. Estrategias de construcción de poder desde el siglo XX hasta el presente, Siglo XXI Editores. Oszlak, Oscar (1997). La formación del Estado argentino. Orden, progreso y organización nacional, Planeta. Pérez Sainz, Juan Pablo (2016). Una historia de la desigualdad en América Latina. La barbarie de los mercados desde el siglo XIX hasta hoy. Siglo XXI Editores. Schorr, Martín (2021). El viejo y el nuevo poder económico en la Argentina. Del Siglo XIX a nuestros días, Siglo XXI Editores.
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