ORACION DE LA MAÑANA MIERCOLES 16 DE NOVIEMBRE 201
«Todo tiene alma e historia»
Era un joven como tantos otros. Bien que mal habÍa terminado sus estudios de Bachillerato. Estaba, eso sÍ. muy acostumbrado a que todo se lo dieran hecho: sus padres, sus educadores, la parroquia... le sobreprotegÍan. Siempre pedÍa consejo o siempre le llovIan aunque no los pidiera. Llegó, así lo sentía él, el momento de probarse quién era de verdad al tener que marchar a la universidad a una gran ciudad lejana. Acertó a pasar por allí un renombrado profesor universitario, amigo de la familia. Mientras tomaban un café, el joven preguntó cómo valerse solo en la facultad, qué orientaciones seguir, a quién acudir, cómo seguir madurando... El buen profesor, con la seguridad que da la experiencia y el conocimiento del alma joven, y con la responsabilidad del educador, le dijo casi con tono de misterio: «Tú eres tu mejor consejero y te lo vas a probar. Analízate en todos tus actos y sentimientos, observa todo lo que sucede a tu alrededor, en las personas y en las cosas, trata de interpretar la sonrisa y la lágrima, el letrero y el gesto del anciano..., dialoga humilde y valientemente con todo». Al llegar a casa, cogió una libreta y escribió en la portada: Diario de un hombre. Y en el interior: «Hoy, 24 de marzo de 1996, empiezo».
«Todo tiene alma e historia»
Era un joven como tantos otros. Bien que mal habÍa terminado sus estudios de Bachillerato. Estaba, eso sÍ. muy acostumbrado a que todo se lo dieran hecho: sus padres, sus educadores, la parroquia... le sobreprotegÍan. Siempre pedÍa consejo o siempre le llovIan aunque no los pidiera. Llegó, así lo sentía él, el momento de probarse quién era de verdad al tener que marchar a la universidad a una gran ciudad lejana. Acertó a pasar por allí un renombrado profesor universitario, amigo de la familia. Mientras tomaban un café, el joven preguntó cómo valerse solo en la facultad, qué orientaciones seguir, a quién acudir, cómo seguir madurando... El buen profesor, con la seguridad que da la experiencia y el conocimiento del alma joven, y con la responsabilidad del educador, le dijo casi con tono de misterio: «Tú eres tu mejor consejero y te lo vas a probar. Analízate en todos tus actos y sentimientos, observa todo lo que sucede a tu alrededor, en las personas y en las cosas, trata de interpretar la sonrisa y la lágrima, el letrero y el gesto del anciano..., dialoga humilde y valientemente con todo». Al llegar a casa, cogió una libreta y escribió en la portada: Diario de un hombre. Y en el interior: «Hoy, 24 de marzo de 1996, empiezo».



