
Phil Spector 1
Phil Spector primera entrega.
Su música está presente en muchos directores de cine como Scorsese (Malas Calles, Uno de los nuestros...) pero no sólo en él. Sin ir más lejos el mítico tema Be my baby’ (1963) de las Ronettes está presente en películas tan dispares como Quadrophenia o Dirty Dancing...
Spector dio rienda suelta a su creatividad y sentó los cimientos de su sello personal: el muro de sonido.
Este “muro” estaba construido por un collage de instrumentos, coros y ecos. Dentro del estudio Phil Spector se convertía en un alquimista del sonido. Baterías, bajos, violines, castañuelas o saxofones resonaban sin dejar hueco a la improvisación. Spector medía con sumo cuidado dónde debía de sonar cada instrumento con la precisión de un desactivador de explosivos. El muro de sonido era Wagner haciendo música pop. Las pistas grabadas y regrabadas creaban una atmósfera densa. Un sonido divino que servía de lienzo perfecto sobre el que trazar epopeyas adolescentes. “Pequeñas sinfonías para chicos”, así denominaba Spector a sus canciones; aunque la revista “Rolling Stone” fue mucho más acertada al describir estos temas como “canciones que duran tres minutos y eternamente”. Phil Spector prefería poner todo su empeño y dinero en una sola canción, antes que en un álbum y ese esfuerzo siempre se veía recompensado. El sello Philles lanzó temas inmortales como ‘He’s a rebel’ (1962), ‘Da doo ron ron’ (1963) y ‘Then he kissed me’ (1963), de las Crystals (aunque la primera de ellas en realidad estuvo interpretada por Darlene Love); ‘Be my baby’ (1963) y ‘Baby, I love you’ (1964), de las Ronettes; o ‘You’ve lost that lovin’ feelin’ (1965) y ‘Unchained melody’ (1965), de los Righteous Brothers.
Phil Spector primera entrega.
Su música está presente en muchos directores de cine como Scorsese (Malas Calles, Uno de los nuestros...) pero no sólo en él. Sin ir más lejos el mítico tema Be my baby’ (1963) de las Ronettes está presente en películas tan dispares como Quadrophenia o Dirty Dancing...
Spector dio rienda suelta a su creatividad y sentó los cimientos de su sello personal: el muro de sonido.
Este “muro” estaba construido por un collage de instrumentos, coros y ecos. Dentro del estudio Phil Spector se convertía en un alquimista del sonido. Baterías, bajos, violines, castañuelas o saxofones resonaban sin dejar hueco a la improvisación. Spector medía con sumo cuidado dónde debía de sonar cada instrumento con la precisión de un desactivador de explosivos. El muro de sonido era Wagner haciendo música pop. Las pistas grabadas y regrabadas creaban una atmósfera densa. Un sonido divino que servía de lienzo perfecto sobre el que trazar epopeyas adolescentes. “Pequeñas sinfonías para chicos”, así denominaba Spector a sus canciones; aunque la revista “Rolling Stone” fue mucho más acertada al describir estos temas como “canciones que duran tres minutos y eternamente”. Phil Spector prefería poner todo su empeño y dinero en una sola canción, antes que en un álbum y ese esfuerzo siempre se veía recompensado. El sello Philles lanzó temas inmortales como ‘He’s a rebel’ (1962), ‘Da doo ron ron’ (1963) y ‘Then he kissed me’ (1963), de las Crystals (aunque la primera de ellas en realidad estuvo interpretada por Darlene Love); ‘Be my baby’ (1963) y ‘Baby, I love you’ (1964), de las Ronettes; o ‘You’ve lost that lovin’ feelin’ (1965) y ‘Unchained melody’ (1965), de los Righteous Brothers.







