Pioneros: John Mayall
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Pioneros: John Mayall

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John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo.
Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica.

En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres.

Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall.

Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'.

'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón).

Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'.

El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac.

Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa.

La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz.

El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana.

'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder.

Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo.

La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces.

En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie.

En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género.

El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo.
Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica.

En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres.

Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall.

Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'.

'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón).

Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'.

El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac.

Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa.

La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz.

El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana.

'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder.

Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo.

La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces.

En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie.

En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género.

El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.

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Pioneros: John Mayall (10de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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Pioneros: John Mayall (9de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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01:00:08

Pioneros: John Mayall (8de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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Pioneros: John Mayall (7de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
5
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389
59:47

Pioneros: John Mayall (6de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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Pioneros: John Mayall (5de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
5
0
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01:00:34

Pioneros: John Mayall (4de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
5
0
465
01:01:37

Pioneros: John Mayall (3de10) (incompleto)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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414
45:44

Pioneros: John Mayall (2de10) (incompleto)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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Pioneros: John Mayall (1de10)

John Mayall, el patriarca del blues inglés, creó las bases para el desarrollo de numerosos grupos, llenos de talento, en los años sesenta. En la práctica, gracias a él se formaron los núcleos creativos de Cream, Fleetwood Mac, Colosseum, con músicos procedentes de las varias formaciones de Bluesbreakers de Mayall, gente, en suma, que ha marcado (o marca) la historia del rock en todo el mundo. Nacido en Macclesfield, Cheshire, el 29 de noviembre de 1933, John Mayall creció en Bramhall, un suburbio metropolitano de Manchester (Inglaterra). Empezó a tocar la guitarra alrededor de los diez años y cuando hizo su debut, en un concierto con un trío de blues en el Bodega Jazz Club de Manchester, ya sabía tocar también el piano y la armónica. En definitiva, era un joven prodigio. Pero la música no era la única ocupación del debutante Mayall: en 1952 se alistó como voluntario en el ejército por tres años y, a su regreso, se apuntó a un curso de cinco años en la escuela de arte. Al mismo tiempo, continuó cultivando su innata pasión por el blues y firmó contratos en locales de jazz, en solitario y como titular de un grupo, John Mayall Powerhouse Four. Acabados los estudios, Mayall empezó a trabajar como dibujante, dado que aún no podía vivir de la música. Durante su tiempo libre puso en pie un nuevo grupo, Blues Syndicate. Finalmente le llegó la ocasión propicia, materializada en la persona del "veterano" del blues Alexis Korner: tras quedar entusiasmado con un concierto de Blues Syndicate, Korner invitó a Mayall a trasladarse a la zona cálida de la escena rhythm and blues inglesa, a Londres. Era el año 1962 y Mayall se dedicó en seguida a la caza de nuevos músicos para formar un grupo nuevo. Finalmente, en 1963, nació la primera formación de Bluesbreakers, con Bernie Watson a la guitarra, John McVie (uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac) al bajo y Peter Ward a la batería. Juntos grabaron un single, 'Crawling up a hill' / 'Mr. James'. En 1965, Mayall, con Roger Dean a la guitarra, Hughie Flint a la batería y McVie al bajo, grabó su primer álbum para Decca Records: 'John Mayall plays John Mayall', una grabación en directo. Tras la aparición del álbum. Roger Dean fue remplazado por Eric Clapton, recién salido del grupo Yardbirds, y se inició la edad de oro de Mayall. Clapton, efectivamente, estaba infravalorado en el grupo pop Yardbirds y Mayall se acordó en seguida de las grandes dotes del guitarrista, de su deseo de hacer blues. Mayall decidió darle a Clapton el espacio que este músico necesitaba. El resultado, espléndido, es un "clásico" de la historia del rock, el álbum 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton', de 1966. Producido por Mike Vernon, el disco tiene todo el sabor eléctrico y potente del blues urbano y, aunque Clapton lo pone todo para "robarle" la escena, Mayall hace excelentes demostraciones con el piano, el órgano y la armónica. 'Parchman farm', por ejemplo, está cargada de una intensa armónica soul y por la tensa sección rítmica de McVie y Flint. Todo el álbum parece elaborado por pequeños genios impacientes por demostrar sus grandes dotes individuales: Clapton crea solos que se convertirán en clásicos en los temas 'Hideaway' y 'Steppin' out', Flint se desenfrena en un valiente solo de batería en 'What'd I say', y la voz de Mayall (que el crítico del New Musical Express, Steve Clarke, definió como "el aullido hambriento de una hiena") imprime precisas connotaciones "lacrimógenas" a canciones como 'Double crossing time' y 'Have you heard'. 'Bluesbreakers John Mayall with Eric Clapton' es doblemente importante: da comienzo a la buena costumbre rock de juzgar la calidad de un tema no sólo por su fascinante melodía o por su letra, sino sobre todo por la creatividad individual con un instrumento y, otro factor notable, el álbum establece las bases de un verdadero "boom" del blues. Esta formación de Bluesbreakers duró sólo hasta junio de 1966. Mayall se consideraba un músico con una misión que cumplir, la de dar vida nueva al blues, y se movía entre sus compañeros con un comportamiento decididamente paternalista. El primero en caer en desgracia fue McVie, expulsado en varias ocasiones del grupo por su exagerada pasión por el alcohol (su futuro colega Mick Fleetwood también fue despedido por Mayall por la misma razón). Se acercaba el momento del desmarque en solitario de John Mayall. A finales de 1966, Mayall entró en los estudios Decca de Hampstead por un día, lo suficiente para grabar el álbum 'The blues alone'. Es un vuelo extremadamente individualista: Mayall no sólo compone y canta todas las canciones, sino que también toca, sobre-grabándolos, todos los instrumentos excepto la batería, tocada por Keef Hartley. El resultado es fascinante, especialmente en el tema instrumental 'Marsha's mood' y en 'Broken wings'. El producto en solitario, tan rico, testimoniaba un período de enorme fertilidad creativa, y Mayall, efectivamente, fundó otra versión de Bluesbreakers: fichó a Peter Green para la guitarra y la voz, a Aynsley Dunbar para la batería, recuperó a John McVie para el bajo y, con esta nueva formación, grabó el álbum 'A hard road'. El disco parece una copia del anterior con Eric Clapton: la misma atmósfera en la portada, con un retrato de los cuatro músicos pintado por el propio Mayall, y la misma atmósfera musical. Sólo que, esta vez, la revelación como prometedor talento musical recayó sobre el guitarrista Peter Green, gracias a sus prodigios instrumentales en 'The stumble' y 'The supernatural'. Si de la anterior formación surgió Cream, de ésta otra nació Fleetwood Mac. La cara B del single de Bluesbreakers 'Out of reach', la composición 'Sitin' in the rain', es de Green y está enteramente dominada por su guitarra y por su voz tan característica, al perfecto estilo de Fleetwood Mac. Cuando despues se unió por un breve período de tiempo el batería Mick Fletwood, la suerte estaba echada, y el núcleo de la formación de Fleetwood Mac estaba a punto: Mick Fleetwood, John McVie y, sobre todo, Peter Green. Aynsley Dunbar, por su parte, se unió a Jeff Beck en abril de 1967, antes de formar su grupo, Aynsley Dunbar Retaliation. Para grabar el álbum 'Crusade', en septiembre de 1967, Mayall reclutó a Keef Hartley a la batería, Mick Taylor a la guitarra y contó con John McVie al bajo durante unas pocas grabaciones. Los nuevos Bluesbreakers se enriquecieron con una sección de viento compuesta por Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al saxo barítono, pero el papel principal lo desempeñó aún la guitarra, y el chaval de dieciocho años Mick Taylor demostró estar a la altura, sobre todo en 'Oh, pretty woman', de Albert King, y en el tema instrumental 'Snowywood'. La atmósfera blues del disco es electrizante: Mayall quería que fuera una especie de cruzada en defensa del blues (de ahí el título 'Crusade') y había elegido material escrito por verdaderos bluesmen negros americanos, como Sonny Boy Williamson, Freddy y Albert King, Buddy Guy y Otis Rush. La intención de Mayall era clara: atraer el interés de nuevas generaciones de oyentes hacia una música poco conocida en Europa. La formación de Bluesbreakers de 'Crusade' permaneció intacta hasta febrero de 1968, a pesar de que Heckstall-Smith sustituyó a Rip Kant al saxo tenor y soprano y de que McVie se alternó con Keith Tillamn, Paul Williams y Andy Fraser (el joven talento que después formó Free). Y precisamente con esta formación, grabaron dos decepcionantes álbumes en directo, 'Diary of a band, volumes one and two'. Tras el fracaso, Keef Hartley les abandonó y formó su grupo, The Keef Hartley Band, con el que grabó siete álbumes. Le sustituyó John Hiseman, un "monstruo" de la técnica muy influido por el estilo del jazz. El nuevo bajista fue Tony Reeves y la sección de viento se amplió con la entrada de Henry Lowther a la trompeta (ocasionalmente también en el violín); Mick Taylor mantuvo su posición de guitarrista oficial. Con esta formación grabaron el último álbum que lleva el nombre de Bluesbreakers: 'Bare wires', una tentativa, de escaso éxito, de fundir el blues con un sonido más "progresivo". En junio de 1968, una vez acabadas las grabaciones, Hiseman, Reeves y Heckstall-Smith se fueron, y formaron un grupo histórico del rock "progresivo", Colosseum. Mayall, tras unas vacaciones en Los Ángeles, volvió a su patria y grabó un álbum para narrar su propia experiencia californiana. 'Blues from Laurel Canyon', así es como se titula el álbum, aún cuenta con la colaboración de Mick Taylor a la guitarra y sirve de debut para Stephen Thompson al bajo y Colin Allen a la batería. Es un óptimo álbum de transición entre el blues eléctrico ya "clásico" y ciertas sugerencias psicodélicas. El álbum no se vendió mucho y cerró la edad de oro de Mayall, iniciada con la llegada de Clapton. Después, en mayo de 1969, también Mick Taylor le abandonó, para sustituir al difunto Brian Jones en los Rolling Stones. Para Mayall llegaba el período de las elecciones arriesgadas. Su característica forma de imponerse como "amo y señor" dentro del grupo no era sólo una evidencia de un deseo de poder. Era también el único medio para poder experimentar con nuevos músicos, y por tanto nuevas situaciones, dentro de una música profundamente esquemática y conservadora como es el blues. En 1969 Mayall tuvo una idea revolucionaria, formar un grupo sin batería y sin guitarra eléctrica. El resultado, 'Turning point' (primer álbum con Polydor), es, como bien dice el título, un verdadero cambio de dirección para la música de los setenta: al lado de Mayall, que canta y toca la armónica, están John Mark a la guitarra, Johnny Almond al saxo (más tarde estos dos formarán una banda de soft-jazz lamada Mark-Almond) y Stephen Thompson al bajo. La atmósfera general es una mezcla de jazz, blues, samba y boogie que se repitió también en el siguiente álbum, 'Empty rooms'. Pero el investigador Mayall no se detuvo ahí y, en 1970, recuperó el sonido más sólido y martillante del jazz-rock, con el álbum 'USA Union'. Éste y el siguiente, 'Memories', ilustran las primeras colaboraciones de Mayall con músicos americanos y, sobre todo, con los dos ex Canned Heat, Harvey Mandel, a la guitarra, y Larry Taylor, al bajo, y con el violinista Don "Sugarcane" Harris. En 1971 tuvo lugar la "reunión" con Eric Clapton, Mick Taylor y Keef Hartley para el álbum 'Back to the rooots', que sólo significó un momentáneo regreso a las raíces. En efecto, Mayall se acercaba cada vez más hacia el ambiente jazz y, en 1972, realizó en América el álbum 'Jazz blues fusion', con Blue Mitchell a la trompeta, Clifford Solomon al saxo, el guitarrista de Stax, Freddie Robinson, Larry Taylor al bajo y Ron Selico a la batería. Con algunos cuantos cambios, incluida la repesca de Keef Hartley, este grupo grabó a continuación 'Moving on' (1973) y 'Ten years are gone' (1973). El álbum 'The latest edition', de 1974, es el último de Mayall con Polydor. Contratado por ABC, en 1975 realizó un decepcionante 'New year, new band, new company', en clave de soul-rock para permitir lucirse a la cantante Dee McKinnie. En 1976 Mayall se recuperó, produciendo un inmejorable trabajo con el gran pianista y autor de Nueva Orleans, Allen Toussaint, titulado 'Notice to appear'. A finales de los años setenta Mayall se trasladó definitivamente a América. Allí grabó, entre otros y con altibajos, álbumes como 'A banquet in blues' (1976), 'Lots of people' (1977), 'The last of the British blues' (1978). Después, durante los años ochenta, Mayall firmó un nuevo contrato discográfico con la inglesa DJM y publicó álbumes como 'Bottom line' (1979) y 'Road show blues' (1981), que no añaden nada nuevo a su sonido tradicional. Ahora el sabor genuino de los orígenes ha desaparecido, igual que el deseo de sorprender reaventando un género. El Mayall de los años ochenta se pierde entre intentos de azucarados funky-rock y nostálgicos regresos a la fórmula del blues eléctrico más tradicional. No sólo los álbumes, sino también los conciertos se resienten de este estancamiento creativo, a pesar de contar con Mick Taylor. Un nuevo brote de habilidad compositiva y ejecutiva llegó en 1988, con el álbum, grabado con la Island americana, 'Chicago line'. Un momento feliz en un panorama que muestra a un Mayall alejado del gran negocio discográfico. Por lo demás, John Mayall ya ha dado mucho y puede permitirse estar a un lado.
Blues and Jazz 12 years
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Pioneros: Otis Redding Otis Redding fue un cantante de “soul”, de los años sesenta, apodado “El rey con alma” (King of soul), en reconocimiento a su habilidad para transmitir emociones a través de su voz. Nacido en Dawson, Georgia, el 9 de septiembre de 1941, con cinco años su familia se traslada a Macon, la tierra de Little Richard. De joven y para ayudar económicamente a su familia empezó a trabajar con la banda The Upsetters. En esa época participaba en un concurso de talentos. Después de ganarlo 15 veces no le permitieron participar más. En sus inicios se vio influenciado por Little Richard. Sus primeras grabaciones revelan esa tendencia, si bien ejecuta bien los temas, estos carecen de la originalidad que posteriormente le caracterizaría. En 1960 y aprovechando los minutos restantes, ya pagados, de una sesión de grabación de otro artista para el sello Stax, le dejan a Otis grabar dos temas, uno de ellos fue el conocido “These arms of mine”, que posteriormente sería su primer éxito. Su estilo no era revolucionario en su concepto, pero sí lo era la forma de ejecutarlo. Su voz podía pasar de ser aterciopelada a ser una voz rasgada, rota y rompedora. Pasaba de las baladas más tiernas a canciones como “Shake” o su versión de “Satisfaction”, que sorprendió agradablemente a los mismos Rolling Stones. Otis Redding compuso muchos de sus temas más conocidos, y mantuvo un control inusual sobre ellos, llegando a fundar Jotis, una productora con la que produciría a otros cantantes que estaban empezando, siendo unos de sus aciertos la producción de la canción “Sweet Soul Music”, interpretada por Arthur Conley Jr. A comienzos de 1967, la revista Melody Marker le otorga el título de mejor cantante del año, reemplazando a Elvis Presley que lo había sido durante los nueve años anteriores. En junio de ese mismo año, en el Festival benéfico Internacional de Monterrey, entre un plantel de figuras del Rock como Jimi Hendrix o The Who, es aclamado por una multitud de 55.000 jóvenes norteamericanos en pleno verano del amor, siendo así adoptado por el movimiento hippie. Un desgraciado accidente la mañana del 10 de diciembre de 1967 en Lake Monona, en las afueras de Madison (Wisconsin), a sólo tres minutos de su destino, acabó con su vida, al estrellarse su avioneta. A sus funerales asistieron más de 5.000 personas en el auditorio municipal de su adoptiva Macon. Mientras la multitud seguía los oficios en las calles, en la ceremonia se vieron muchas caras conocidas del mundo soul como James Brown, Aretha Franklin, Stevie Wonder; cantaron Joe Simón y Johnny Taylor con acompañamiento al órgano de Booker T. Jones, mientras Sam and Dave y la pléyade de la casa Volt transportaban el féretro. Desaparecía con tan sólo 26 años uno de los mejores, si no el mejor, interprete de soul. No disfrutó del éxito de su primer número uno con el tema “Sittin' on the dock of the bay”, editado con posterioridad y un tema que marcaba un cambio en su manera de interpretar, algo que él mismo denominó «folk-soul», un estilo que marcaba un quiebro con el soul más tradicional. El Salón de la Fama del Rock nombró tres canciones suyas (“Shake”, “(Sittin on') The dock of bay” y “Try a little tenderness”) en su lista de las 500 canciones más representativas del Rock & Roll. La revista musical Rolling Stone declaró a Redding el artista número 21 en su lista de los 100 mejores artistas de todos los tiempos y en el 2008 lo nombró el octavo mejor cantante de la historia. Updated
Pioneros: The Smiths The Smiths fue una banda de Rock formada en Mánchester, Reino Unido en 1982, por Johnny Marr (guitarra, teclados, mandolina, bajo y armónica), Stephen Patrick Morrissey (voz y piano), Mike Joyce (batería y coros) y Andy Rourke (bajo y cello). Se apoyaron en dos piezas básicas, el trabajo guitarrero de Johnny Marr, de notoria expresividad, palpitante, repicante y traslúcida sonoridad que enaltecía las letras de Morrissey, enigmático poeta anclado en la angustia existencial y una perspectiva afligida sobre su contexto sociocultural, desde una ascendencia mitómana y un acercamiento intimista y sensible que le aupó como icono de una juventud descorazonada y contrariada. El melancólico y solitario Morrisey, vegetariano y apóstol del celibato sexual, de vocalidad crooner cercana a la teatralidad, expandía sus emociones en composiciones que alternaban la roturación sentimental y la contemplación social con sutiles cargas sarcásticas. Fue convertido en mito tras el éxito de los Smiths. Era también un gran mitómano, cinéfilo empedernido y amante del rock'n'roll y el pop de los 60's, con fijación por los sonidos femeninos (con tributos a Sandie Shaw o Twinkle) y desde una heterogeneidad melómana que le llevó a ser el presidente del club de fans de los “New York Dolls”, de los que escribió su biografía, al igual que también hizo sobre la figura del actor James Dean. Devorador de libros, entre sus influencias literarias se encuentran escritores como Oscar Wilde, W. B. Yeats, John Keats o Dorothy Parker. Poco a poco el número de seguidores de la banda fue creciendo y las casas discográficas se hicieron eco de ello, firmaron con el sello londinense Rough Trade, en donde publicaron su primer album grande, "The Smiths" (1984), con el actor Joe Dallesandro en la portada y con el single "Hand in glove". El disco, además. contenía temas como "Pretty girls make graves", "Reel around the fountain", "What difference does it make?" (número 12) o la efervescente "This charming man" (número 25). Era un hecho que la densidad de guitarras, la originalidad melódica y la perspicacia lírica volverían a dominar el horizonte musical inglés. Tras el recopilatorio "Hatful of hollow" (1984), esencial disco (número 7) que incluía singles, piezas en directo con John Peel y rarezas, con cortes tan interesantes como "William, it was really nothing" (número 17), "These things take time", "Heaven knows I'm miserable now" (número 10) o "Please please please let me get what I want", publicaron su primer número 1 en disco grande, "Meat is Murder" (1985), un Lp que desarrollaba sus sonidos y temáticas en imprescindibles temas como "The headmaster ritual", revisitación de los días colegiales de Morrisey o la hechizante "That joke isn't funny anymore" (número 49), en algunas ediciones también se incluye el single "How soon is now" (número 24), aparecido previamente en "Hatful of hollow". En 1986 sacaron al mercado "The Queen is Dead" (1986), su gran obra (número 2), con la estrella del cine francés Alain Delon en la portada y producida por Morrissey y Marr, con el single "The boy with the horn in his side" (número 23), gran canción continuada por "Bigmouth strikes again" (número 26). El sensacional tema "There is a light that never goes out", una de las cumbres de su carrera, fue elegido como single para publicitar el recopilatorio de 1992, "The Best of The Smiths, Vol. II". Las relaciones personales entre los dos líderes del grupo estaban deterioradas y los rumbos musicales divergían bastante, con Marr acogiendo con gusto nuevos sonidos mientras que Morrissey persistía en destilar desde su propia óptica su amor por músicas pretéritas. "Strangeways, here we come" (número 2) fue un meritorio testamento final de una de las bandas más influyentes de Gran Bretaña en la década de los 80, con temas tan destacados como "Girlfriend in a coma" (número 13), "Last night I dreamt that somebody loved me" (número 30) o "I started something I couldn't finish" (número 23). El directo "Rank" (1988), grabado en la gira posterior a la publicación de "The Queen is dead", puso punto y final a la banda que Morrissey había disuelto tras la noticia de la marcha de Marr El recopilatorio "Bona Drag" (1990) o nuevos trabajos en estudio, como "Kill Uncle" (1991), "Your arsenal" (1992), producido por el mismísimo Mick Ronson, "Vauxhall and I" (1994), "Southpaw Grammar" (1995) y "Maladjusted" (1997) prolongaron el legado de uno de los nombres clave de la música inglesa: los Smiths. Updated
Pioneros: Franco Battiato Franco Battiato. Cantautor y músico, nacido en Sicilia (Italia) el 23 de marzo de 1945. Personalidad entre las más eclécticas y originales de cuantas han aparecido en el panorama cultural italiano de las últimas décadas, ha pasado por múltiples estilos musicales: los inicios románticos, el progressive pop, la música culta o la música étnica, consiguiendo siempre un gran éxito de público y trabajando con colaboradores excepcionales. Muy unido a su madre Grazia, que murió en 1994, nunca le ha gustado la vida social, prefiriendo vivir de manera discreta en las faldas del Etna. Habiéndose mudado a Milán a los 19 años, después de haber terminado el secundario, pronto entra en contacto con el ambiente musical: es Giorgio Gaber, en 1968, quien le produce el primer single. A finales de la década de los ’60, el interés de nuestro autor se mueve hacia argumentos espirituales y la práctica de la meditación. Eso es reflejado también en los aspectos artísticos: alejándose de la música ligera, debuta con un álbum, “Fetus” (1971), dedicado al escritor Aldous Huxley, caracterizado por un experimentalismo atestiguado por el recurso abundante a la electrónica. Con las mismas características se lanza el sucesivo "Pollution" (1972), que mezcla a Bach y Strauss con los usuales ingredientes. En 1973 publica "Sulle corde di Aries - En las cuerdas de Aries" (1973), “Clic” (1974) y sigue un tríptico de obras de transición, “M.elle le “Gladiator” (1975), “Battiato” (1976, que marca su llegada a la casa discográfica Ricordi) y “Juke Box” (1977): en este último álbum comienza su colaboración con un violinista de la Scala, Giusto Pio, que tendrá un rol importante en el desarrollo de su obra. En “L’Egitto prima delle sabbie – El Egipto antes de las arenas” (1978), constituido por dos largos temas, tenemos el reflejo de esas repeticiones "minimales" que constituirán el centro de "Music for Airports" de Brian Eno. Un segundo cambio de etiqueta, en favor de la Emi, marca el cambio de paso definitivo: “L'era del cinghiale bianco – La era del jabalí blanco” (1979) anuncia el día nuevo – sobre todo en el tema que da el título al disco y en el hermoso “Stranizza d’amuri” - y “Patriots” (1980) funde instancias experimentales con sonidos pop, de forma tan efectiva que se convierte en un objeto de culto para las radios. Ambos Álbumes parecen una especie de ensayo general para "La voce del padrone - La voz del patrón" (1981), admirable síntesis de las materias más diferentes, la sencillez para los rankings y la elegancia elíptica de las letras, los ritmos bailables y las exquisiteces exótico-históricas. Más de un millón de ejemplares vendidos convierten al cantautor siciliano en una auténtica pop star: para confirmar, el autor firma temas exitosos para varias intérpretes femeninas, desde Alice (que con “Per Elisa – Por Elisa” gana en el año 1981 el Festival de San Remo) a Milva (por ejemplo, la soberbia Alexanderplatz”, en 1982), hasta Giuni Russo (triunfadora en los rankings del año 1982, gracias a la muy agradable “Un'estate al mare – Un verano en la playa”). Sin embargo, el rol no tiene que resultar grato al artista de Catania, ya que, con “L’arca di Noe – El arca de Noé” (1982), se interna en zonas musicalmente ásperas – creando desconcierto en los fans más recientes, a causa, también, de letras bastante crípticas – y en “Orizzonti perduti – Horizontes perdidos” (1983) insiste con los mismo temas, causando una inevitable reducción de las ventas. Sin embargo, alcanza un vértice en “Mondi lontanissimi – Mundos muy lejanos” (1985), disco de síntesis y de recapitulación, rico de temas extraordinarios (“No Time No Space”, “L’animale – El animal”, “Chan-son egocentrique”, y aquella “I treni di Tozeur – Los trenes de Tozeur” ejecutada en 1984, en pareja con Alice, en el escenario del Eurofestival). En del año 1987 la primera verdadera ópera de Battiato: presentada en el Teatro Regio de Parma, “Genesi – Génesis” (1987) obtiene buenos comentarios de la crítica y un buen éxito de público, permitiendo el lanzamiento de "Fisiognómica” (1988), óptima obra en que se encuentran, entre otros temas, “E ti vengo a cercare – Y voy a buscarte” y “Nomadi - Nómadas”. Un año más tarde, al fin, sale un doble cd en vivo, que incluye tres temas nunca grabados antes (“Lettera al governatore della Libia – Carta al gobernador de Libia", "Alexander platz” y “Mesopotamia”, inicialmente asignada a Gianni Morandi). El período tal vez más feliz de Battiato termina aquí: aunque sucesivamente siempre quede muy activo (con títulos como “Come un cammello in una grondaia – Como un camello en un canalón”, 1991; “Caffè de la Paix”, 1993; “L’ombrello e la macchina da cucire – El paraguas y la máquina de cocer”, 1995; “L’imboscata – La emboscada”, 1996; “Gommalacca – Goma laca”, 1998), a pesar de que no falten canciones de absoluto nivel (desde “Povera patria – Pobre patria” a “Breve invito a rinviare il suicidio – Breve invitación a aplazar el suicidio”, de “Strani giorni – Días extraños” a “La cura”, de “Shock in my town” a “E’ stato molto bello – Ha sido muy hermoso”), parecen haberse perdido el entusiasmo, la fuerza, la capacidad de asombrar. Los siempre agradables “Fleurs” (1999-2002; tres recopilaciones de covers de antaño, italianas y no) demuestran dificultades en la proposición de inéditos, confirmada por la forma no excelsa mostrada en “Ferro battuto – Hierro forjado” (2001, con una versión de “Hey, Joe” de Hendrix) y en “Dieci stratagemmi – Diez estratagemas” (2004). Ni siquiera su actividad de director cinematográfico, desde “Del perduto amor – Del perdido amor” (2003) a “Musikanten” (2005), ha, encontrado, lamentablemente, el aprecio de la crítica y del público. Updated
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