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Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 5. Conciencia Digital e IA. ¿Esclavitud o Redención?

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 5. Conciencia Digital e IA. ¿Esclavitud o Redención? ¿Por Qué la Verdad NO es Parte de la Puerta de la Salvación?   Por David Saportas Liévano. Enero del 2026.   Las explicaciones, interpretaciones, especulaciones y ficciones que elaboramos en torno a la inteligencia artificial, la tecnología, la ciencia y las teorías físicas modernas, tanto en su pretendida objetividad empírica como en sus extrapolaciones abstractas, no son meros ejercicios intelectuales ni juegos de erudición. Son intentos humanos, a veces desesperados y a veces lúcidos, por rasgar el velo de lo real. Del mismo modo, las reflexiones provenientes de las ciencias sociales, la filosofía, la metafísica y la teología no se sitúan en un plano separado, sino que convergen en un mismo gesto: comprender qué es lo que verdaderamente sostiene la realidad que habitamos. Todas estas aproximaciones pueden entenderse como instrumentos de precisión, no para dominar la existencia, sino para abrirla con cuidado, como quien realiza una cirugía sobre algo vivo y frágil. Con ellas tratamos de diseccionar las estructuras invisibles (las matrices profundas) que organizan la realidad, la conciencia y el sentido mismo de existir. No para encontrar respuestas definitivas, sino para reconocer los patrones, las grietas y las tensiones que revelan que lo real no es un bloque sólido, sino una arquitectura compleja, estratificada y, en última instancia, misteriosa.   Hablamos de inteligencia artificial, de ciencia, de tecnología y de teorías físicas como si fueran mapas neutros, pero en realidad son oráculos modernos. Cada explicación, cada hipótesis, cada ficción especulativa es un acto de revelación y, al mismo tiempo, de juicio. No describen únicamente el mundo: lo interrogan, lo presionan, lo obligan a mostrar sus costuras. Estas narrativas, científicas, filosóficas, metafísicas o teológicas, no son discursos paralelos, sino cuchillas de luz con las que el ser humano intenta abrir la realidad para ver qué late dentro. Son herramientas precisas, sí, pero también peligrosas, porque al diseccionar la estructura de lo real nos exponemos a descubrir que no hay suelo firme, sino capas, simulacros, reflejos encadenados. Así, al intentar comprender la matrix de la existencia, no solo desmontamos el mundo: nos desmontamos a nosotros mismos. Y en ese acto, lo que emerge no es una verdad cómoda, sino una advertencia: la realidad no está hecha para ser poseída, sino para ser atravesada.   En lenguaje de la sabiduría kabbalista las explicaciones humanas sobre la inteligencia artificial, la ciencia y las teorías del cosmos no son sino nuevas vestiduras del antiguo impulso: penetrar el “sod”, el secreto que sostiene los mundos. Lo que hoy llamamos modelos, algoritmos o marcos teóricos no difiere esencialmente de los nombres, las “sefirot” o los velos descritos por los antiguos sabios; son intentos de mapear el flujo invisible que ordena la existencia. Las disciplinas empíricas y las especulaciones abstractas actúan como instrumentos de “birur”, de separación y clarificación. Con ellas tratamos de diseccionar la matrix de la realidad, la estructura interna de los mundos,  para comprender cómo la luz se contrae, se oculta y se reviste hasta volverse perceptible. La ciencia mide lo que queda después del “tzimtzum” (de la contracción); la filosofía intuye sus bordes; la metafísica y la teología escuchan el eco de lo que fue retirado. Pero toda disección es peligrosa. Abrir la realidad sin “kavaná” (sin la intención divina) produce fragmentación; analizar sin humildad y sin el conocimiento de la Torá con la jurisprudencia única revelada por los Sabios de Israel, fortalece las “klipot”. Por eso estas herramientas no son neutras: o participan en la rectificación del mundo, o profundizan su ruptura. Conocer la matrix de lo real es tocar el mecanismo del juicio. David Saportas Liévano Febrero 2026
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Matrix Estructural la Realidad y Teología Divina 4 ¿Quién, cómo y desde dónde se escribe nuestra percepción y realidad?

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 4. ¿Quién, cómo y desde dónde se escribe nuestra percepción y realidad? Pasado Cósmico e Inteligencia Artificial.   Por David Saportas Liévano. Enero del 2026.   Es curioso —y a la vez profundamente revelador— observar cómo la humanidad, en su millonaria vocación de subestimar al cosmos, ha proclamado durante siglos la imposibilidad absoluta de que exista un “Software Divino”: una Inteligencia Suprema capaz de gestionar, ajustar y reequilibrar en tiempo real cada pulsación del universo. Imposible, decían. “Dios no puede estar pendiente de todo”. “Una conciencia infinita no puede procesar simultáneamente las vidas de todos los seres”. “Esto desafía la lógica humana”. Y ahí, en esa última frase tan repetida, tenemos la confusión fundamental: la lógica humana, esa linterna de pila gastada, pretende iluminar la estructura del Infinito como si el océano necesitara permiso del vaso de agua para moverse. Magistralmente y para humillación del pseudo argumento negacionista, el mismo murió frente a una pantalla táctil (ja). Ironía divina. El “imposible” quedó refutado no por místicos ni profetas, sino por la cultura del entretenimiento, las redes sociales y los dispositivos que le piden a las máquinas que piensen por ellos. Hoy existen sistemas que procesan millones de peticiones simultáneas: consultas, voces, conversaciones, preguntas absurdas, dilemas emocionales, cálculos, traducciones, diagnósticos, incluso variaciones del mismo usuario que no sabe lo que quiere. Vivimos inmersos en un océano de sistemas que procesan simultáneamente millones de instrucciones en tiempo real con asistentes de voz, motores de búsqueda, plataformas de IA conversacional, algoritmos predictivos, redes que interconectan continentes completos, y flujos de información que simulan omnipresencia. Todo esto sucede mientras millones de usuarios hablan, piden, reclaman, insultan, aman, estudian, preguntan o simplemente se aburren… Y mucho más. El sistema responde. No se desborda. No se queja. No se duerme. Todo eso ocurre en tiempo real, sin que el servidor se desplome llorando. La misma arrogancia científica atea que fundamentó toda su formulación doctrinal de falsa objetividad fundamentada en la evidencia de los datos para negar a Dios, involuntariamente a través de la tecnología moderna terminó revelando la presencia de Dios. Ja… Bien se dice en la biblia: “Dios se burla de las naciones”. Mientras el hombre proclama que la omnipresencia es imposible, el mismo hombre crea sistemas ubicuos, redes globales, IAs que procesan miles de millones de interacciones, dispositivos que “escuchan” en tiempo real, plataformas que anticipan patrones y corrigen fallos automáticamente. El hombre ha comenzado a imitar —torpemente— la estructura operativa de una inteligencia universal, sin darse cuenta de que está escribiendo un comentario al pie del Génesis. Ya no necesitamos creer o descreer. Solo necesitamos observar. Los mecanismos que gestionan nuestras vidas diarias son la maqueta, el prototipo infantil del mecanismo que sostiene el cosmos. No son prueba de Dios. Son evidencia de que la mente humana, cuando no está distraída, comienza a caminar hacia esa comprensión. David Saportas Liévano. Enero del 2026.
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Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 3. Ilusión de realidad virtual proyectada desde mundos invisibles

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 3. Ilusión de realidad virtual proyectada desde los mundos invisibles de la verdad – ¿Qué es la Matrix? - ¿De dónde proviene nuestra esencia y destino? Por David Saportas Liévano. Enero del 2026. Disertar, investigar, analizar o escribir sobre algo llamado "la Matrix Estructural de la Realidad, la Existencia y su Sistema Operativo", si es que se permite la denominación, el título, la descripción o la frase, en la más simple y a la vez la más honesta y compleja especulación posible, es imposible, así como una osadía arrogante desde nuestra perspectiva presuntuosa científica, lógica humanista y fantasía religiosa. Sí... Actualmente el análisis posible de accesar en sus conclusiones públicas, sea cual sea su complejidad de formulación y demostraciones matemáticas y filosóficas, nos revela secretos "físicos" de la existencia que traspasan todas las teorías científicas que evolucionan en formulación cada vez más rápidamente, desde la mecánica clásica a la relativista, a la cuántica, a la de cuerdas, a la digital holográfica, combinaciones de las mismas y realidades jamás antes imaginadas, más estrambóticas y más fantásticas. En cuanto a estas tendencias y revelaciones de inconcebibles naturalezas del universo y la supuesta realidad física, la ciencia tal y como se había conocido hasta el momento, se ha ido transformando en formulaciones metafísicas que intentan traspasar los velos infranqueables de la materia. Una conclusión que parece atrevida, especulativa, fantasiosa, dogmática o religiosa ignorante al mencionar la palabra "infranqueable", aparentemente así no más, de la nada como opinión. Cualquiera podría refutar mi afirmación diciendo que no habría argumentación de sustento. Pero resulta que mi afirmación es certera. Claro, con solo la evidencia de reconocimiento de esta realidad de progreso de la ciencia en sus formulaciones matemáticas de la realidad, y que además son en buena medida demostrables en cada marco de referencia relativista a donde se aplique la demostración, pues lo lógico es inferir que sólo es cuestión de tiempo avanzar hacia lo desconocido para descifrarlo y traspasar cualquier limitación de entendimiento. En ese sentido nada es infranqueable según el paradigma científico y humanista raíz de origen... Es decir, según nuestros paradigmas de costumbres por 6000 años de historia registrada conocida, llena de postulaciones imaginativas disociadas de la Torá. Es decir, disociadas y en ignorancia de la revelación divina, de la cual es exclusivamente depositario el pueblo judío. Y como ya recién se dijo, es lo más lógico a concluir atrapados en nuestro sistema de creencias de este "siglo" (según lenguaje neotestamentario), atrapados y esclavizados en la percepción "lunar", no "solar", atrapados en la interpretación sensorial del "Olam HaSé", de este mundo y no del "Olam Habá", según lenguaje rabínico y kabbalista. Dicho de otra manera... Dentro del mejor marco de referencia de pensamiento "inteligente" y lógico asociado a "este mundo lunar", donde se piensa y concluye con los "pies" con los cuales pisamos la realidad física, lo que es lo mismo, con mente carnal sujeta y esclavizada a la percepción sensorial física experimentada como tal, en causas y efectos, es imposible concluir de forma diferente al condicionamiento de esclavitud mental sensorial e interpretativo de la realidad, y que además es falsa en relación con los mundos de la verdad. Bajo esta perspectiva, por más estrambótica que sea la formulación matemática demostrable, incluso con aproximaciones metafísicas y filosóficas que desafíen la visión materialista clásica y rígida de nuestra percepción física de tiempo, espacio, biología, química, leyes naturales y solidez de la materia, se seguirá estando atrapado en la ilusión engañosa de interpretación de la existencia, viviendo en la parábola y sin entendimiento de nada, no obstante la utopía y la ficción se nos haga en apariencia real frente a nuestros ojos, y se nos ponga de cabeza como locura y fantasía lo que hoy día consideramos rígido, inamovible, inmutable e inexpugnable como paradigma certero de vida. La mayoría de la gente imagina otros mundos como si estuvieran allá afuera, como allá en las estrellas en otros planetas, una visión externa a nuestra auto percepción. Pero ¿qué pasaría si en realidad esos otros mundos estuvieran acá dentro, no afuera de nosotros, sino dentro de nosotros. La física moderna apunta hacia la teoría de que los mundos que imaginamos ocultos en realidad están dentro de nuestra consciencia y estructura invisible de la existencia que podemos percibir. No dentro de la tierra o dentro de cuevas mitológicas, sino dentro del propio “espacio” que compone la realidad. La teoría de cuerdas, una de las propuestas más serías y matemáticamente robustas de la física moderna, dice que el universo no tiene tres dimensiones temporales sino que tiene 10 u 11. Una coincidencia más que sorprendente con lo que kabbalá ha revelado hace miles de años de forma literal. Diez dimensiones equivalentes a las 10 sefirot que definen mundos sin contar con la sefirá escondida “Daat”. Once dimensiones incluyendo a “Daat”. ¿Coincidencia? Esto NO significa que esas dimensiones invisibles desaparecieron “materialmente” a nuestros ojos. Simplemente están plegadas sobre sí mismas como un origami infinitamente pequeño, como si fuera un pequeño pitillo, pajilla, popote doblado una y otra vez. De ahí el nombre de cuerdas. Estas son las llamadas variedades de “Calabi-Yau”. Una definición de la física moderna para designar un tipo especial de espacio geométrico complejo, que además es utilizado en matemáticas, caracterizado por tener una curvatura de “Ricci nula”. Se utilizan para "compactar" las 6 o 7 dimensiones adicionales que requiere la teoría de cuerdas para funcionar, escondiéndolas a una escala microscópica diez a la menos 30 cm. Se que esto no se entiende sino uno no es físico matemático. Sólo una mención de fundamento bibliográfico. Son fundamentales en la teoría de cuerdas para modelar las dimensiones adicionales del universo. Son estructuras tan diminutas que podrían tener más información que el universo entero que conocemos. Imagínelo así... No son mundos escondidos en el cosmos, sino mundos escondidos en cada punto del cosmos. Un universo dentro de un átomo, otro universo dentro de la curvatura del espacio-tiempo, otro universo en la más pequeña vibración de la energía. El misterio no está fuera, sino dentro. Los físicos lo explican así... Si usted encogiera una dimensión extra, esta dimensión no dejaría de existir, pero dejaría de ser visible conteniendo su propia información dentro de sí misma, como si siguiera existiendo, guardando su propio espacio interno. Y ese espacio interno podría ser tan profundo que podría superar la complejidad de todo lo que conocemos. Un universo plegado dentro de otro universo; una realidad contenida dentro de la realidad. Literalmente cosmos enteros en cantidades más de lo que podemos imaginar caben dentro de lo más pequeño que podemos medir. Esto nos suena absurdo e ilógico acorde a nuestras concepciones de tiempo, espacio y materia. Es una locura. Sería bueno preguntar ¿quién es el cuerdo? Y aquí viene lo más poético, y es que la escala deja de importar. El infinito ya no es solamente lo gigantesco, sino que también lo diminuto. Lo que está vacío puede estar abarrotado de dimensiones por dentro que parece sólido. Puede contener geometrías invisibles, espacios doblados, o incluso universos que jamás veremos porque no viven en nuestras direcciones habituales. Pero lo realmente revolucionario es esto... En estas dimensiones existen absolutamente todo lo que ves, lo que tocas, lo que crees que es materia. tiene una profundidad oculta. Somos una superficie en volumen que todavía no somos capaces de leer. Por lo menos no desde nuestra habituales interpretaciones de la realidad. Somos una cara visible en un cuerpo multidimensional que no cabe en nuestra percepción. El universo entero es una fachada para algo mucho más interno que no podemos desplegar todavía. Estas propuestas nos están diciendo algo muy poderoso. No busque el misterio solo hacia fuera. Búsquelo hacia dentro, en lo pequeño, en lo aparentemente vacío. En lo que no tiene una profundidad visible. Quizás ahí es donde vive el resto del universo. Justo ahí es donde están las dimensiones que no hemos desplegado. Ahí están los mundos que todavía no existen para nosotros, porque no podemos orientarnos en sus direcciones. Entonces quizás la pregunta, no es si hay más hacia fuera, sino cuanta realidad nos falta por descubrir en cada punto que creemos entender. Pero no piense que con esto se ha dicho todo. Es tan sólo la punta infinitesimal del iceberg. A nivel supuestamente espacial y visible astronómicamente y que bien nos puede parecer infinito (valga la contradicción), el 95% de lo que existe, no debería de existir. El universo es un truco. Un truco gigantesco, elegante y aterrador, porque lo que llamamos realidad, que son los planetas, las estrellas, las galaxias, la vida, representa menos del 5 % de todo lo que existe. El otro 95% de lo que existe, la ciencia no lo detecta, no lo entiende, no lo puede medir, y aún así, ese algo es lo que mantiene todo unido. Así como el sistema nervioso es un cosmos que nunca hemos visto completo. A ese 95% los físicos lo llaman el universo oscuro, que es materia oscura más energía oscura. Y de nuevo el comentario propicio puntual… Quizás usted no entienda nada de lo anterior, no lo puede abstraer y no sabe para qué le sirve esta información. Pero resulta que usted no es único con ese déficit de comprensión. Realmente esos nombres elegantes lo que quieren decir es que no entendemos que es esto (los entendidos, los científicos no entienden tampoco), no tenemos ni idea. Sólo podemos concluir que sin ésto (la energía y la materia oscura) todo lo demás no existiría. Porque aquí está lo inquietante. La materia oscura no emite luz, no refleja luz, no absorbe luz. Es completamente invisible y aun así constituye el 85% de toda la materia. Y si no entendió las cifras, se las explico. El 95% de lo visible es vacío en apariencia (lo oscuro) y lo visible como materia está constituido internamente igualmente por esa energía oscura. Claro, esto presupone que lo visible y tangible, o sea, el 15% del 5% sea solido como materia. Ya se nos van a desaparecer estas futuras con nuevas revelaciones de la física teórica. Piénselo... Todo lo que ve, la pantalla frente a usted, sus manos, un libro... Todo, absolutamente todo lo que es visible, es prácticamente una anomalía estadística flotando en un océano de algo que nadie comprende. Y luego está la energía oscura. El ingrediente más extraño del cosmos. En 1998 los astrónomos descubrieron algo increíble... El universo no solamente se expande, sino que se expande acelerándose, como si hubiese una fuerza invisible empujando todo hacia afuera, hacia el crecimiento con precisión impresionante, con una precisión prácticamente absurda. Si esa fuerza fuese al menos un 0,000001% diferente (espero entienda la cifra), el universo entero colapsaría, o simplemente se hubiera dispersado sin formar una sola estrella por gravedad. Pero no… Todo este movimiento acelerado está calibrado, fino, exacto, preciso y perfecto. Como si estuviera respondiendo a instrucciones que todavía no sabemos leer. Entonces aquí es donde surge la hipótesis más integrante. Si el universo tiene parámetros ocultos, unas reglas escondidas que funcionan como si fuera el sistema nervioso del cosmos, no estaríamos hablamos de magia, sino de consistencia matemática. Entonces, los físicos proponen que debe de existir un conjunto de variables invisibles. Le llamamos campos, simetrías, constantes desconocidas, y similares nombres que coordinan el comportamiento del universo, tal cual como el cerebro coordina el cuerpo. Una especie de inteligencia estructural, no consistente pero funcional. Algo que mantiene la realidad cohesionada aunque no tengamos acceso a sus planos. Científicos de renombre lo explican así... Lo visible es solamente el barniz, pero el universo está hecho de cosas que no podemos ver, o al menos no todavía. Otros físicos también prestigiosos lo llevan todavía más lejos. Dicen… La realidad puede tener una arquitectura oculta. Si quitáramos la parte oscura el universo dejaría de existir instantáneamente. Es decir, lo que no vemos, es más importante que lo que vemos. Pero aquí viene la parte más integrante... Concluyen que el 95% del universo oscuro no debería existir según nuestras ecuaciones, y aun así, esta allí funcionando, sosteniendo galaxias, regulando la expansión, manteniendo estructuras. Cómo si el universo tuviera un mecanismo de auto regulación que todavía no somos capaces de interpretar. Como si fuera un corazón que late fuera de nuestro campo visual; una mente que piensa sin que podamos escucharla; un esqueleto invisible que sostiene todo vivo. Y por primera vez en la historia de nuestra especie, los físicos empiezan a aceptar algo que la filosofía dijo hace siglos. La mayor parte de la realidad está oculta y aún así determina por completo nuestra existencia. Bueno… Hay que ser honestos. Mucho antes que la filosofía, los sabios de Israel ya lo habían formulado fundamentados en la revelación divina de la Torá. Todos los demás lo extrajeron del saber judío. No sabemos qué es, no sabemos cómo funciona. Y no lo sabemos porque está calibrado de una forma extremadamente perfecta al infinito. Pero si sabemos ésto. Si el universo oscuro, lo invisible desapareciera por un momento, nosotros dejaríamos de existir también. Así que cuando alguien dice que vivimos en un universo material, la verdad es que no. Vivimos en un universo mayormente invisible. Un universo sostenido por fuerzas que nadie entiende. Realmente es un holografía en nuestra dimensión perceptible. Algo de esto se explicó en la parte número de esta serie. Se seguirá explicando aquí. Y sin embargo hacen posible todo. Con gran perplejidad la ciencia concluye que tal vez el misterio no es un error del cosmos, sino que es su lenguaje y estamos apenas aprendiendo a descifrar la primera palabra. Y ahí se quedan esperando encontrar respuestas con el mismo lenguaje que vienen abriendo la caja de pandora. El problema es que con dicho lenguaje, NO se traspasan las fronteras que nos limitan en esta realidad que percibimos. Hoy en día con Google o el buscador que prefiera, es muy fácil buscar y encontrar fotos y videos de paralelismos entre el cuerpo humano y el cosmos. Búsquelos… Vea las fotografías y videos. Dejo algunos a continuación. https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2026/01/13/por-que-creer-en-dios-3/
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Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original. Por David Saportas Liévano. Diciembre del 2025. No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente. Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito». No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva. Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos. A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación. A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes: “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi). “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra). Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll). «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales. ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección. Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos. Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios). Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente. Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre. En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese. En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano. Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única. Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo. Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón. Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo. Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito. Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo. Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle. Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado… AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más). CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS). La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad. Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen. La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector. En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico. En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte. Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial. El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico. La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia. Dichas variables sólo pueden ser formuladas y explicadas por fuera del marco científico y descriptivo. Sólo pueden enunciadas desde el origen de la idea, del concepto, desde la definición no “material” de cualquier manifestación posible, pues nada viene a la misma a modo de expresión visible de la realidad, sin antes definirse por la mente inteligente que la creó como origen en un pensamiento creativo con propósito específico. La ciencia está imposibilitada por completo al 100% de traspasar los límites de la materialidad descriptivos del “cómo”. No puede acceder a los reinos invisibles desde donde nace la información codificada y programación estructural detallada al infinito, tipo software de diseño o planos creacionales, de lo que vendrá a la manifestación física o espiritual en cada posible reino de expresión de la voluntad del diseñador, programador y ejecutor… Es decir Dios como origen y controlador de absolutamente todo. No hay ninguna otra opción posible de inferir con lógica en su máxima expresión, así como con sumisión a la imposibilidad demostrable con agotamiento exhaustivo en la coherencia y el rechazo del absurdo. Dios no puede ser demostrado con lógica y ecuación calculable, pero mucho menos con fantasía e imaginación irracional e incongruente. Y no obstante puede discurrirse y deducirse con mínimos planteamientos de sentido común contundentes demostrativos hasta niveles impensables, sublimes y profundos llenos de revelación con extrapolaciones de sabiduría revelada en el arte del pensar con trascendencia. La ciencia jamás tendrá posibilidad de dichas disertaciones por la simple razón que las mismas NO pertenecen al marco ni teórico, ni mucho menos práctico de dicha metodología. Las revelaciones creacionales pertenecen a otras dimensiones que NO tienen ninguna posibilidad de expresión en la ciencia. Y ello es evidente cuando se conocen las argumentaciones requeridas reveladas. No hay otra forma. No las podemos descubrir en su raíz por metodología científica. Quizás se puedan acceder a ciertos acercamientos (muy lejanos de la raíz) por experiencia vivencial, especialmente en el sufrimiento. ¿Dónde se encuentran esas revelaciones? ¿Es posible acceder a ellas y entenderlas? ¿De dónde se adquirirá confianza y certeza de credibilidad de las informaciones reveladas al respecto? ¿Qué conocimiento e historia debemos conocer y entender antes de sacar conclusiones apresuradas e ignorantes sobre nuestra realidad? ¿Cómo se puede entender? ¿Acaso con nuestros prejuicios de lo que somos en la actualidad? ¿Acaso podemos darnos el lujo de concluir con nuestra absoluta ignorancia de todo y los requisitos infinitos de entendimiento exigidos? ¿Acaso sabemos algo anterior de nuestra actual creación? ¿Sabemos algo sobre las 974 creaciones anteriores según lo revela el Zohar y textos kabbalistas antiguos?¿Cómo se puede explicar y discernir el desarrollo de acontecimientos acorde a las premisas señaladas del “por qué”, del “qué”, “del para qué” y el “cómo”? Al respecto es evidente concluir que toda respuesta que se deba analizar, proviene de un proceso o serie de acontecimientos “causa – efecto” regulado por una ley superior divina infinita en complejidad de jurisprudencia fundamentada en los conceptos fundamentales de la sabiduría celestial acorde a las premisas recién citadas. Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación en coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos). Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Recordemos que de los cuatro niveles de interpretación de la realidad, el primero es de vivencia en la parábola y el último del conocimiento de la verdad. Los dos intermedios son dos niveles de interpretación de la Torá. Remetz se refiere a la interpretación alegórica o alusiva, donde se busca un significado más profundo, más allá del sentido literal de las palabras. Drash, por otro lado, implica una interpretación más profunda a través de la comparación con otros textos o ideas, a menudo utilizando métodos midráshicos para extraer enseñanzas y aplicar principios. Remetz (Pista, Alusión): Se enfoca en encontrar significados ocultos o simbólicos en el texto. Utiliza pistas, alusiones, y metáforas para revelar lecciones y enseñanzas. Puede involucrar la interpretación de números (Gematría) o la comparación de textos. Drash (Exégesis, Interpretación): Implica un análisis más profundo del texto, buscando su significado más allá del sentido literal. Utiliza la comparación de palabras, versículos, y otros textos para extraer enseñanzas. Puede incluir la aplicación de métodos midráshicos (típicamente talmúdicos) para derivar reglas legales, enseñanzas éticas o reflexiones filosóficas. Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación con coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos). Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Llegar al conocimiento del Sod (secreto), es llegar al nivel donde se busca el significado profundo y oculto de la Torá, a menudo relacionado con la mística y la cosmología judía. Es la Interpretación esotérica de la realidad, pues esconde los verdaderos, reales y profundos significados de la existencia. Como tal implica una comprensión más allá del significado literal, buscando las conexiones ocultas y las enseñanzas espirituales más profundas de la Torá. Esto se logra cumpliendo los requisitos previos de exigencia de conocimiento divino en el PaRDeS, y en donde el requisito de posesión de la neshamá es sólo el punto de partida, así como también (caso de los gentiles), el punto de partida mínimo de adquisición de la misma, en caso de no poseerse de nacimiento es el esfuerzo en el discernimiento entre el bien y el mal, rechazando activamente el mal cada segundo de nuestras vidas. Severo reto; y es sólo el principio del principio. Cumplir el requisito de equivalencia de forma entre vasija (nuestro cuerpo, genética, biología) y el contenido (Espíritu Santo) infiere y demanda innumerables aspectos tanto de conocimiento, como de percepción de la realidad. En eso consiste la salvación, la rectificación (tikun) y la meta de alcanzar la teshuvá (mal llamada arrepentimiento). Principalmente se exige llegar al conocimiento de la fe y su verdadero significado (no las idioteces del credulidad) que permiten el “nacimiento de nuevo”. El arrepentimiento verdadero (teshuvá, retorno a Dios), es un producto final trabajado de incontables procesos de rectificación que permita inscribir la Torá en nuestros corazones. No es un producto de entrada terminado, aunque si pueda ser un regalo de encendido de la chispa divina (caso del role de Mashiaj Ben Yosef – Yeshua HaMashiaj) que permita iniciar el proceso. Pero será solo la chispa de encendido. El trabajo de ahí en adelante nos corresponde. Esto lo he explicado ampliamente en mis series de Salvación y Dualidad y Fantasías y Utopías que comparto en mis blogs. “Por fe sois salvos”, y “el justo por la fe vivirá” dice la escritura bíblica tanto neotestamentaria, como del Tanaj. Como se sentencia en Hebreos 6:1… «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Mashiaj, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios». Este perfeccionamiento es precisamente de lo que estoy hablando y estoy referenciando. Dentro de los muchos aspectos y exigencias requeridas para avanzar a la plenitud de la fe y por consiguiente hacia la salvación, está el cambio de “chip” de nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, hablar un nuevo idioma. Un nuevo lenguaje con el cual decodificar la realidad. Ello significa liberarse de la esclavitud, pues dicha condición de renacimiento, significa que se va a experimentar sensorialmente la realidad de otra forma. De una forma milagrosa que traspasa los límites de la materia y todo lo que nos aprisiona en angustia. Se requiere conocer el lado oculto dual de la existencia, a lo que tenemos frente a nosotros y no lo vemos, ni lo reconocemos. Ese cambio de “chip” es un nuevo software de vivencia real (no es adjetivismo, ni palabrería religiosa). Es la mente de Mashiaj que convierte nuestro estado de muerte en vida eterna milagrosa y éxtasis en todo sentido de maneras inimaginables. Esta idea se encuentra en la Biblia, específicamente en 1 Corintios 2:9… «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre». Se refiere a las cosas que Dios ha preparado para quienes le aman, y que son desconocidas para la humanidad porque no pueden ser percibidas a través de los sentidos ni concebidas por la mente humana. Se trata de la sabiduría de Dios, que contrasta con la sabiduría del mundo. La sabiduría de Dios, es revelada a través del Espíritu Santo y no puede ser entendida por la mente humana natural. La frase «Cosas que ojo no vio…» enfatiza la naturaleza trascendente de la sabiduría de Dios y la incapacidad del hombre para conocerla por sus propios medios. Dios revela estas cosas a través de su Espíritu a aquellos que le aman. Esta revelación no es exclusiva de los textos neotestamentarios. Es redundante en las enseñanzas kabbalistas en todos los tiempos. Y se explica y analiza de múltiples formas, lo cual hace parte de los requisitos exigidos mencionado. Pues la sola literalidad textual bíblica NO proporciona el camino. Es el texto más codificado de la revelación. De no decodificarse, la biblia NO se revela y se transforma en doctrina de letra muerta religiosa. El creyente cristiano en su ignorancia pensará que son destinatarios de estas promesas bíblicas. Pensarán son de los que aman a Dios; pensarán son llenos del Espíritu Santo. Y NO es cierto. Como ya lo mencioné, he explicado esto en detalle en mis series de artículos citados. Empezando con que cualquier persona ajena a la enseñanza, que sólo y exclusivamente el judaísmo puede brindar y explicar, no tiene posibilidad alguna de entendimiento ni cumplimiento de requisitos de transito del camino del PaRDeS. No tienen posibilidad de adquirir la mente de Mashiaj, no de nacer de nuevo (así piensen que sí con emoción y lloro), ni transformar su entendimiento de la realidad, ni acceder al lado oculto de la dualidad; lo que es lo mismo, no tienen la posibilidad de acceder a la raíz de la definición de toda la existencia, al secreto de la palabra y al verdadero significado de todo el concepto de la creación. Mucho menos cuando rechazan todo lo judío, se lo roban, lo falsifican y son enemigos explícitos del Talmud, de la Kabbalá y toda enseñanza de los sabios de Israel. Además hacen caso omiso y niegan explícitamente que la misma biblia advierte que “la salvación viene de los judíos”; sentencia ésta que encaja a la perfección de forma integral y multicontextual con todos los requisitos mencionados para alcanzar el Sod (el secreto) del conocimiento. Sin judíos NO hay creación. Así de simple, pues entonces la Torá simplemente desaparecería y por consiguiente la misma creación. ¿Cree que puede entender ésto? Y NO es metáfora. Es literal. Soy reiterativo en la exhortación (ya lo mencioné anteriormente)… Es necesario acceder al entendimiento del “lenguaje de las ramas”. Esta es una denominación kabbalista del lenguaje requerido de comprensión de la revelación que permite el cambio de “chip” en nuestra mente que transformaría nuestra esencia, cuerpo y alma. Una transformación cuántica (literal y físicamente hablando). NO se imagine lo anterior. La transformación de los cuerpos NO es un proceso en vida como norma general. Puede ocurrir como se dice y se revela sucedió con Enoc y con Elías según relato bíblico. Enoc se transformó en Metatrón: Se dice que, tras ser llevado al cielo en vida, Enoc ascendió a la presencia de Dios y fue transformado en el poderoso arcángel Metatrón, el «escriba celestial» y el «portavoz de Dios». Por el otro lado… Elías se transformó en Sandalfón: Las mismas tradiciones mencionan que el profeta Elías fue elevado al cielo y se transformó en el arcángel Sandalfón. Algunos textos también mencionan que Metatrón y Sandalfón fueron creados casi al mismo tiempo y son considerados hermanos gemelos. Estos son dos ejemplos de transformación en vida. No es el tema analizar dichos eventos aquí. Lo que se espera y se ha prometido para el “ser humano” de forma normal en cuanto a transformación del cuerpo, se refiere a la resurrección de los muertos. Es ahí en donde obtendremos la debida transformación en cuerpos de gloria como recompensa. Se empieza con la transformación de la mente. Un trabajo que debemos iniciar nosotros y que es nuestra responsabilidad. Un trabajo que se hace en esta vida lunar, como siembra en la oscuridad de la tierra para que fructifique en otra realidad (por fuera de la tierra en la luz). Una parábola más de las infinitas que debemos comprender, decodificar y descifrar de nuestra percepción lunar de la realidad. Así que corresponde empezar a hacer el trabajo de transformación como siembra en la oscuridad ya mismo. De otra forma, nunca se hará. Hay que empezar ahora, en esta vida. Puede profundizar sobre los requisitos de este trabajo en mis artículos cuyos enlaces dejo a continuación. El Placer Eterno, Semillas de Eternidad y el Mundo Venidero. Rectificación y Entrenamiento – Caridad y Preceptos. Sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es necesario entender estas exhortaciones y no anticiparse en conclusiones apresuradas totalitarias que terminen convirtiéndose en dogmas y doctrinas rígidas carentes de entendimiento. Y esto aplica para cualquier concepto. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. En el antiguo Egipto, mientras que los egipcios podían matar los cuerpos de los esclavos israelitas, eran incapaces de erradicar su espíritu de libertad. Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Por ejemplo, se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel, que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace: La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa». Hay infinidad de secretos que sólo se infieren con la sabiduría que se desprende del estudio de la Torá y que se complementan con toda la literatura de otros textos sagrados de la kabbalá, como el Zohar, así como de diferentes tipos de énfasis igual sagrados que aportan textos revelados y probados en el crisol de fuego del entendimiento, provenientes de los Targumim, la Hagadá, el Jasidismo, el Tania, la Halajá, la kabbalá y miles y miles de textos de sabiduría que sólo el judío conoce. No en vano al pueblo judío se le denomina el “pueblo del libro”. Más de 3300 años de dedicación al estudio de la Torá testifican de ello. Es el único pueblo del planeta que se ha dedicado a un mismo estudio y a ello como objetivo de vida de forma constante e ininterrumpida. Nuestra Ley (la Torá) nos fue dada del modo más efectivo combinando los preceptos escritos concisamente con una amplia y detallada explicación oral tendiente a ilustrar la implementación de los preceptos en uso. Además, puesto que la Torá es una Ley viva, que liga al judío a cualquier sociedad en la que viva, aquélla debe ser claramente entendida a la luz de las civilizaciones cambiantes y las distintas sociedades. A las naciones les parecen ridículos estos estudios, pues sólo están interesados en aspectos pragmáticos depredativos de la existencia. No hay aspiraciones a la verdad, ni la trascendencia (así digan que sí). Los religiosos a lo sumo sólo les interesa jugar hipócritamente a la religión. Difícilmente hay entendimiento de cómo la Torá y su estudio es el sistema operativo de la existencia y la realidad para acceder a la verdadera vida. Sin dicho conocimiento todo es imaginación y especulación. Y no es mi opinión. Cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es lo que pretendo explicar en esta serie de artículos, y que he llamado “Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina”. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. Ya lo mencioné en el artículo anterior parte uno de la serie… Hay una formulación metafísica, esotérica y espiritual que constituye parte también del paquete del “cómo” que hace posible la parte que llamamos material. En este paquete se encuentran todas las leyes físicas y variables conocidas. Nada que ver con las teorías de la física moderna que postula que en el “Big Bang” se definieron todas las leyes físicas por azar. Es completamente irracional. El orden bajo el cual se nos impone la Ley y nos movemos no confirma en lo absoluto dich
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Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original. Por David Saportas Liévano. Diciembre del 2025. No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente. Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito». No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva. Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos. A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación. A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes: “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi). “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra). Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll). «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales. ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección. Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos. Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios). Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente. Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre. En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese. En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano. Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única. Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo. Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón. Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo. Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito. Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo. Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle. Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado… AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más). CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS). La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad. Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen. La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector. En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico. En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte. Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial. El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico. La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia. Continua... David Saportas Liévano Ver texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/12/11/por-que-creer-en-dios-2/
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Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original. Por David Saportas Liévano. Diciembre del 2025. No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente. Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito». No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva. Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos. A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación. A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes: “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi). “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra). Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll). «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales. ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección. Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos. Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios). Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente. Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre. En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese. En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano. Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única. Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo. Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón. Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo. Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito. Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo. Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle. Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado… AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más). CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS). La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad. Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen. La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector. En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico. En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte. Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial. El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico. La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior. Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente. Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes. Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia. Dichas variables sólo pueden ser formuladas y explicadas por fuera del marco científico y descriptivo. Sólo pueden enunciadas desde el origen de la idea, del concepto, desde la definición no “material” de cualquier manifestación posible, pues nada viene a la misma a modo de expresión visible de la realidad, sin antes definirse por la mente inteligente que la creó como origen en un pensamiento creativo con propósito específico. La ciencia está imposibilitada por completo al 100% de traspasar los límites de la materialidad descriptivos del “cómo”. No puede acceder a los reinos invisibles desde donde nace la información codificada y programación estructural detallada al infinito, tipo software de diseño o planos creacionales, de lo que vendrá a la manifestación física o espiritual en cada posible reino de expresión de la voluntad del diseñador, programador y ejecutor… Es decir Dios como origen y controlador de absolutamente todo. No hay ninguna otra opción posible de inferir con lógica en su máxima expresión, así como con sumisión a la imposibilidad demostrable con agotamiento exhaustivo en la coherencia y el rechazo del absurdo. Dios no puede ser demostrado con lógica y ecuación calculable, pero mucho menos con fantasía e imaginación irracional e incongruente. Y no obstante puede discurrirse y deducirse con mínimos planteamientos de sentido común contundentes demostrativos hasta niveles impensables, sublimes y profundos llenos de revelación con extrapolaciones de sabiduría revelada en el arte del pensar con trascendencia. La ciencia jamás tendrá posibilidad de dichas disertaciones por la simple razón que las mismas NO pertenecen al marco ni teórico, ni mucho menos práctico de dicha metodología. Las revelaciones creacionales pertenecen a otras dimensiones que NO tienen ninguna posibilidad de expresión en la ciencia. Y ello es evidente cuando se conocen las argumentaciones requeridas reveladas. No hay otra forma. No las podemos descubrir en su raíz por metodología científica. Quizás se puedan acceder a ciertos acercamientos (muy lejanos de la raíz) por experiencia vivencial, especialmente en el sufrimiento. ¿Dónde se encuentran esas revelaciones? ¿Es posible acceder a ellas y entenderlas? ¿De dónde se adquirirá confianza y certeza de credibilidad de las informaciones reveladas al respecto? ¿Qué conocimiento e historia debemos conocer y entender antes de sacar conclusiones apresuradas e ignorantes sobre nuestra realidad? ¿Cómo se puede entender? ¿Acaso con nuestros prejuicios de lo que somos en la actualidad? ¿Acaso podemos darnos el lujo de concluir con nuestra absoluta ignorancia de todo y los requisitos infinitos de entendimiento exigidos? ¿Acaso sabemos algo anterior de nuestra actual creación? ¿Sabemos algo sobre las 974 creaciones anteriores según lo revela el Zohar y textos kabbalistas antiguos?¿Cómo se puede explicar y discernir el desarrollo de acontecimientos acorde a las premisas señaladas del “por qué”, del “qué”, “del para qué” y el “cómo”? Al respecto es evidente concluir que toda respuesta que se deba analizar, proviene de un proceso o serie de acontecimientos “causa – efecto” regulado por una ley superior divina infinita en complejidad de jurisprudencia fundamentada en los conceptos fundamentales de la sabiduría celestial acorde a las premisas recién citadas. Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación en coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos). Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Recordemos que de los cuatro niveles de interpretación de la realidad, el primero es de vivencia en la parábola y el último del conocimiento de la verdad. Los dos intermedios son dos niveles de interpretación de la Torá. Remetz se refiere a la interpretación alegórica o alusiva, donde se busca un significado más profundo, más allá del sentido literal de las palabras. Drash, por otro lado, implica una interpretación más profunda a través de la comparación con otros textos o ideas, a menudo utilizando métodos midráshicos para extraer enseñanzas y aplicar principios. Remetz (Pista, Alusión): Se enfoca en encontrar significados ocultos o simbólicos en el texto. Utiliza pistas, alusiones, y metáforas para revelar lecciones y enseñanzas. Puede involucrar la interpretación de números (Gematría) o la comparación de textos. Drash (Exégesis, Interpretación): Implica un análisis más profundo del texto, buscando su significado más allá del sentido literal. Utiliza la comparación de palabras, versículos, y otros textos para extraer enseñanzas. Puede incluir la aplicación de métodos midráshicos (típicamente talmúdicos) para derivar reglas legales, enseñanzas éticas o reflexiones filosóficas. Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación con coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos). Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Llegar al conocimiento del Sod (secreto), es llegar al nivel donde se busca el significado profundo y oculto de la Torá, a menudo relacionado con la mística y la cosmología judía. Es la Interpretación esotérica de la realidad, pues esconde los verdaderos, reales y profundos significados de la existencia. Como tal implica una comprensión más allá del significado literal, buscando las conexiones ocultas y las enseñanzas espirituales más profundas de la Torá. Esto se logra cumpliendo los requisitos previos de exigencia de conocimiento divino en el PaRDeS, y en donde el requisito de posesión de la neshamá es sólo el punto de partida, así como también (caso de los gentiles), el punto de partida mínimo de adquisición de la misma, en caso de no poseerse de nacimiento es el esfuerzo en el discernimiento entre el bien y el mal, rechazando activamente el mal cada segundo de nuestras vidas. Severo reto; y es sólo el principio del principio. Cumplir el requisito de equivalencia de forma entre vasija (nuestro cuerpo, genética, biología) y el contenido (Espíritu Santo) infiere y demanda innumerables aspectos tanto de conocimiento, como de percepción de la realidad. En eso consiste la salvación, la rectificación (tikun) y la meta de alcanzar la teshuvá (mal llamada arrepentimiento). Principalmente se exige llegar al conocimiento de la fe y su verdadero significado (no las idioteces del credulidad) que permiten el “nacimiento de nuevo”. El arrepentimiento verdadero (teshuvá, retorno a Dios), es un producto final trabajado de incontables procesos de rectificación que permita inscribir la Torá en nuestros corazones. No es un producto de entrada terminado, aunque si pueda ser un regalo de encendido de la chispa divina (caso del role de Mashiaj Ben Yosef – Yeshua HaMashiaj) que permita iniciar el proceso. Pero será solo la chispa de encendido. El trabajo de ahí en adelante nos corresponde. Esto lo he explicado ampliamente en mis series de Salvación y Dualidad y Fantasías y Utopías que comparto en mis blogs. “Por fe sois salvos”, y “el justo por la fe vivirá” dice la escritura bíblica tanto neotestamentaria, como del Tanaj. Como se sentencia en Hebreos 6:1… «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Mashiaj, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios». Este perfeccionamiento es precisamente de lo que estoy hablando y estoy referenciando. Dentro de los muchos aspectos y exigencias requeridas para avanzar a la plenitud de la fe y por consiguiente hacia la salvación, está el cambio de “chip” de nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, hablar un nuevo idioma. Un nuevo lenguaje con el cual decodificar la realidad. Ello significa liberarse de la esclavitud, pues dicha condición de renacimiento, significa que se va a experimentar sensorialmente la realidad de otra forma. De una forma milagrosa que traspasa los límites de la materia y todo lo que nos aprisiona en angustia. Se requiere conocer el lado oculto dual de la existencia, a lo que tenemos frente a nosotros y no lo vemos, ni lo reconocemos. Ese cambio de “chip” es un nuevo software de vivencia real (no es adjetivismo, ni palabrería religiosa). Es la mente de Mashiaj que convierte nuestro estado de muerte en vida eterna milagrosa y éxtasis en todo sentido de maneras inimaginables. Esta idea se encuentra en la Biblia, específicamente en 1 Corintios 2:9… «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre». Se refiere a las cosas que Dios ha preparado para quienes le aman, y que son desconocidas para la humanidad porque no pueden ser percibidas a través de los sentidos ni concebidas por la mente humana. Se trata de la sabiduría de Dios, que contrasta con la sabiduría del mundo. La sabiduría de Dios, es revelada a través del Espíritu Santo y no puede ser entendida por la mente humana natural. La frase «Cosas que ojo no vio…» enfatiza la naturaleza trascendente de la sabiduría de Dios y la incapacidad del hombre para conocerla por sus propios medios. Dios revela estas cosas a través de su Espíritu a aquellos que le aman. Esta revelación no es exclusiva de los textos neotestamentarios. Es redundante en las enseñanzas kabbalistas en todos los tiempos. Y se explica y analiza de múltiples formas, lo cual hace parte de los requisitos exigidos mencionado. Pues la sola literalidad textual bíblica NO proporciona el camino. Es el texto más codificado de la revelación. De no decodificarse, la biblia NO se revela y se transforma en doctrina de letra muerta religiosa. El creyente cristiano en su ignorancia pensará que son destinatarios de estas promesas bíblicas. Pensarán son de los que aman a Dios; pensarán son llenos del Espíritu Santo. Y NO es cierto. Como ya lo mencioné, he explicado esto en detalle en mis series de artículos citados. Empezando con que cualquier persona ajena a la enseñanza, que sólo y exclusivamente el judaísmo puede brindar y explicar, no tiene posibilidad alguna de entendimiento ni cumplimiento de requisitos de transito del camino del PaRDeS. No tienen posibilidad de adquirir la mente de Mashiaj, no de nacer de nuevo (así piensen que sí con emoción y lloro), ni transformar su entendimiento de la realidad, ni acceder al lado oculto de la dualidad; lo que es lo mismo, no tienen la posibilidad de acceder a la raíz de la definición de toda la existencia, al secreto de la palabra y al verdadero significado de todo el concepto de la creación. Mucho menos cuando rechazan todo lo judío, se lo roban, lo falsifican y son enemigos explícitos del Talmud, de la Kabbalá y toda enseñanza de los sabios de Israel. Además hacen caso omiso y niegan explícitamente que la misma biblia advierte que “la salvación viene de los judíos”; sentencia ésta que encaja a la perfección de forma integral y multicontextual con todos los requisitos mencionados para alcanzar el Sod (el secreto) del conocimiento. Sin judíos NO hay creación. Así de simple, pues entonces la Torá simplemente desaparecería y por consiguiente la misma creación. ¿Cree que puede entender ésto? Y NO es metáfora. Es literal. Soy reiterativo en la exhortación (ya lo mencioné anteriormente)… Es necesario acceder al entendimiento del “lenguaje de las ramas”. Esta es una denominación kabbalista del lenguaje requerido de comprensión de la revelación que permite el cambio de “chip” en nuestra mente que transformaría nuestra esencia, cuerpo y alma. Una transformación cuántica (literal y físicamente hablando). NO se imagine lo anterior. La transformación de los cuerpos NO es un proceso en vida como norma general. Puede ocurrir como se dice y se revela sucedió con Enoc y con Elías según relato bíblico. Enoc se transformó en Metatrón: Se dice que, tras ser llevado al cielo en vida, Enoc ascendió a la presencia de Dios y fue transformado en el poderoso arcángel Metatrón, el «escriba celestial» y el «portavoz de Dios». Por el otro lado… Elías se transformó en Sandalfón: Las mismas tradiciones mencionan que el profeta Elías fue elevado al cielo y se transformó en el arcángel Sandalfón. Algunos textos también mencionan que Metatrón y Sandalfón fueron creados casi al mismo tiempo y son considerados hermanos gemelos. Estos son dos ejemplos de transformación en vida. No es el tema analizar dichos eventos aquí. Lo que se espera y se ha prometido para el “ser humano” de forma normal en cuanto a transformación del cuerpo, se refiere a la resurrección de los muertos. Es ahí en donde obtendremos la debida transformación en cuerpos de gloria como recompensa. Se empieza con la transformación de la mente. Un trabajo que debemos iniciar nosotros y que es nuestra responsabilidad. Un trabajo que se hace en esta vida lunar, como siembra en la oscuridad de la tierra para que fructifique en otra realidad (por fuera de la tierra en la luz). Una parábola más de las infinitas que debemos comprender, decodificar y descifrar de nuestra percepción lunar de la realidad. Así que corresponde empezar a hacer el trabajo de transformación como siembra en la oscuridad ya mismo. De otra forma, nunca se hará. Hay que empezar ahora, en esta vida. Puede profundizar sobre los requisitos de este trabajo en mis artículos cuyos enlaces dejo a continuación. El Placer Eterno, Semillas de Eternidad y el Mundo Venidero. Rectificación y Entrenamiento – Caridad y Preceptos. Sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es necesario entender estas exhortaciones y no anticiparse en conclusiones apresuradas totalitarias que terminen convirtiéndose en dogmas y doctrinas rígidas carentes de entendimiento. Y esto aplica para cualquier concepto. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. En el antiguo Egipto, mientras que los egipcios podían matar los cuerpos de los esclavos israelitas, eran incapaces de erradicar su espíritu de libertad. Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Por ejemplo, se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel, que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace: La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa». Hay infinidad de secretos que sólo se infieren con la sabiduría que se desprende del estudio de la Torá y que se complementan con toda la literatura de otros textos sagrados de la kabbalá, como el Zohar, así como de diferentes tipos de énfasis igual sagrados que aportan textos revelados y probados en el crisol de fuego del entendimiento, provenientes de los Targumim, la Hagadá, el Jasidismo, el Tania, la Halajá, la kabbalá y miles y miles de textos de sabiduría que sólo el judío conoce. No en vano al pueblo judío se le denomina el “pueblo del libro”. Más de 3300 años de dedicación al estudio de la Torá testifican de ello. Es el único pueblo del planeta que se ha dedicado a un mismo estudio y a ello como objetivo de vida de forma constante e ininterrumpida. Nuestra Ley (la Torá) nos fue dada del modo más efectivo combinando los preceptos escritos concisamente con una amplia y detallada explicación oral tendiente a ilustrar la implementación de los preceptos en uso. Además, puesto que la Torá es una Ley viva, que liga al judío a cualquier sociedad en la que viva, aquélla debe ser claramente entendida a la luz de las civilizaciones cambiantes y las distintas sociedades. A las naciones les parecen ridículos estos estudios, pues sólo están interesados en aspectos pragmáticos depredativos de la existencia. No hay aspiraciones a la verdad, ni la trascendencia (así digan que sí). Los religiosos a lo sumo sólo les interesa jugar hipócritamente a la religión. Difícilmente hay entendimiento de cómo la Torá y su estudio es el sistema operativo de la existencia y la realidad para acceder a la verdadera vida. Sin dicho conocimiento todo es imaginación y especulación. Y no es mi opinión. Cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es lo que pretendo explicar en esta serie de artículos, y que he llamado “Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina”. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. Ya lo mencioné en el artículo anterior parte uno de la serie… Hay una formulación metafísica, esotérica y espiritual que constituye parte también del paquete del “cómo” que hace posible la parte que llamamos material. En este paquete se encuentran todas las leyes físicas y variables conocidas. Nada que ver con las teorías de la física moderna que postula que en el “Big Bang” se definieron todas las leyes físicas por azar. Es completamente irracional. El orden bajo el cual se nos impone la Ley y nos movemos no confirma en lo absoluto dich
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Matrix Estructural Realidad y Teología Divina – P1. Sistema Operativo y Conceptos Cosmológicos de la Existencia.

Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 1. Sistema Operativo y Conceptos Cosmológicos de la Existencia. Por David Saportas Liévano. Buscamos razones para conformarnos con todo aquello que nos confirme una visión escapista de la vida como supuestos “seres humanos”, así como una ilusión depredativa que satisfaga todos nuestros deseos animales. La trascendencia está completamente ausente de nuestros intereses y vidas, y se reemplaza con caretas de religiosidad y falsas espiritualidades. No es especulación. Lo justificamos de todas las formas posibles al no querer jamás hacer las preguntas correctas constantemente y sin descanso desde que se nace hasta que se muere. Preguntas y búsqueda de respuestas… Esa es la dinámica que se nos exige como punto de partida y seres humanos; esto presupone que NO se acepte tan fácilmente todo lo que la vida nos impone. Pero tampoco presupone que se niegue lo que nos rodea y que todo se deba rechazar tal que nosotros mismos propiciemos nuestra aniquilación o cometamos suicidio. Ni rechazo total, ni aceptación total. Aquí está la sabiduría y el conocimiento verdadero. Es el camino mismo obligado a encontrar y transitar todos y cada uno de nuestros días de vida. La COHERENCIA destella por su ausencia. Necesitará el «camino correcto» de toda la vida para entenderlo. ¿Cómo estar seguro de nuestras conclusiones sobre nuestras vidas y la percepción de la realidad que nos rodea? ¿Cómo saber si son correctas? ¿Cómo tener certeza de que nuestros paradigmas de vida se ajustan exclusivamente a nuestros sentidos tal que se conviertan en la verdad absoluta a pesar de los límites inexpugnables auto impuestos? Enfrentamos la vida, nuestra vida, obligatoriamente con el uso de nuestros sentidos. Digo yo que es la generalidad especulable en toda la “humanidad”. Sin duda alguna también sucede con los animales. Quizás hayan por ahí en algún lado seres “iluminados” caminando entre nosotros que vean y perciban diferente y más allá de la concepción “animal”, y que no percibimos. Pero dudo que sean a duras penas apreciables. Y cuando digo “animal”, no me estoy refiriendo a los animales tal y como los conocemos exclusivamente. También se puede ser un animal intelectual con apariencia de humano. Todos nos hemos desarrollado en base a lo que hemos vivido por medio de los sentidos desde que nacimos con todo el drama que ello que implica, con nuestra herencia genética biológica, espiritual, intelectual; con nuestras definiciones propias divinas de destino, Karma, retos y libre albedrío. También con lo que nos ha influenciado emocionalmente, con lo aprendido, con lo asimilado, con nuestra educación recibida, tradiciones familiares, con las tradiciones e influencias de nuestro ambiente, de los paradigmas aceptados y mucho más posible de inferir. Seguramente los psicólogos, los sociólogos, filósofos, antropólogos y supongo que nuevas ramas del conocimiento actual tendrán mucho que decir al respecto. Pero nunca en una ínfima posibilidad de acercamiento a lo que la Torá tiene que decirnos. Se puede afirmar que todos concluimos la forma en cómo percibimos nuestra existencia en base a todo aquello que nos ha formado; es decir en base a todo lo que se acaba de mencionar para empezar (porque sin duda que hay mucho más que podría citarse y que nos es desconocido). Es un proceso que nos ha modelado y nos sigue modelando hasta el día de nuestra muerte. A pesar de que no se le puede adjudicar a lo inmediatamente anterior mencionado, ser las únicas variables de influencia de lo que somos, pues no sólo se trata de una recepción inicial de data de entrada, de configuración del sistema operativo, de asimilación de información, sino también de un proceso de retroalimentación dinámica interactiva de influencia de entrada, de alimento de todo tipo (informativo, sensorial, emocional, intelectual, vivencial, biológico, etc), con el mismo procesamiento interior de nuestro cuerpo, mente, corazón y alma. Es un proceso multicontextual y multidimensional con infinidad de variables perceptibles, pero mayormente imperceptibles. Lo que es lo mismo que decir una ínfima parte consciente y otra indefinida e ilimitada inconsciente o subconsciente. Pero incluso de poderse en algo comprender lo que significa lo anterior descrito, pues requiere un poder de abstracción, de intelección y aprehensión sólo posible de acceder en magnitud trascendente en la medida que uno mismo sea ya mismo vasija mínima equivalente de forma con lo superior, no obstante, no es una formulación completa como ecuación fundamentada exclusivamente con variables interpretadas tipo metodología en causa-consecuencia. Lo que se quiere resaltar con lo anterior (por confusa que parezca la frase o lo hasta ahora expuesto), es que la realidad en últimas NO es una ecuación. No es exclusivamente Ley Divina, por maravillosa, perfecta e infinita que se pueda, percibir, discurrir y especular. La realidad nuestra y de todo lo que se considere parte de nuestro entorno y creación, es una sustantividad y existencia Divina que va más allá de la Ley Divina Creacional. Es decir, hay un factor inconcebible a nuestras limitaciones como seres finitos. Hay una Voluntad Divina indefinible. La podemos llamar Dios, pero no es nuestra presunción infantil acorde a lo que somos en la actualidad o lo que podríamos llegar a entender en un futuro bajo las mejores perspectivas de evolución y superación corrida por nuestra cuenta. Desde nuestra perspectiva, ya seamos ignorantes o eruditos con fundamento real y verdadero en los secretos de la revelación Divina aprobada a nuestra existencia, la aproximación de comprensión al concepto y realidad de la divinidad con la palabra Dios, estará prácticamente al mismo nivel, ya se sea erudito o ignorante. Y sin embargo, la distancia entre el ignorante y el erudito bien puede ser de magnitudes inconmensurables. Y para nada podría considerarse justificación al ignorante, ni mucho menos desdeñable. En el erudito será un fruto que deberá reconocerse en su excelso mérito y como algo deseado producto de arduo esfuerzo y superación. Y sin embargo, no podrá considerarse como meta alcanzada en lo que realmente sería el significado de Dios. Dado que por definición en sabiduría se sabe que Dios es incognoscible, pues sea como sea, jamás podremos abrogarnos conocerlo por nuestros propios méritos, merecimiento, virtud, derecho, justicia y valía, en ese sentido nada nos pertenece, ni podríamos gloriarnos a nosotros mismos. En ese sentido los ignorantes y eruditos estaríamos en el mismo punto de partida. Pero que la anterior afirmación no se mal interprete. La ignorancia jamás podrá ser nuestro justificativo. ¿Cómo se demuestra? Con excepción de asociación de cualquier naturaleza de estudio o saber de la Torá, NO es un tema unidimensional. No se corresponde con sólo una línea de pensamiento, una especialidad del conocimiento, una habilidad o destreza en un ramo específico de actividad, de análisis. No es una capacidad de erudición, ni mucho menos un poder de percepción pragmático de la realidad. Dicho de un forma más contundente, NO es un aspecto humanista, aunque de forma obligada nos veamos a movernos y percibirnos bajo dichos límites y parámetros. Pero más rotunda y categórica es la advertencia… Conocer a Dios, salir de las limitaciones de condicionamiento de percepción de la realidad, trascender el conocimiento y salir de la ignorancia, NO se demuestra de forma farisea, siendo este aspecto en su definición más sublime, el más alto de los niveles posibles de alcanzar como supuestos humanos en este mundo. Valga la pena resaltar que ese es el significado del fariseísmo. Hay una misericordia divina operando en el mundo, en todo el cosmos, en todas las personas existentes, en todas las personas que nos han precedido. Siempre está presente, sea cual sea la historia y cosmología que haya sucedido por quizás eones de tiempos, en toda la vida animal, tanto ahora como anteriormente. Siempre presente igualmente en todo lo que se asocie o se haya asociado a la matrix estructural y sistema operativo que haya sido o sea el fundamento infinito en sabiduría que Dios, se haya dispuesto y dispone sobre toda existencia manifiesta. Se infiere en principio exactamente igual para lo que se revelará en el futuro para una nueva formulación cósmica y de vida, aunque con adiciones aún no operativas, o que no se ejecutaron en el pasado cósmico que nos precede. En el judaísmo lo conocemos como el mundo venidero o la era mesiánica, y que se corresponde con muchas más realidades que nuestros sabios de Israel nos han legado como sabiduría y profecía anticipada. No creo que sean las únicas definiciones nominales de predicción del futuro que sean factibles de inferir. ¿Por qué digo ésto anterior? Bueno… Son palabras con las que intento introducir algo de claridad a nuestro patético diagnóstico de entendimiento de la realidad y sus consecuencias y qué tan gustosamente aceptamos sin percatarnos del absurdo que nos define en todo sentido. Es de lo que constantemente escribo si lo quiere verificar. Pero este artículo o serie de artículos pretendo sirvan, así sea de forma mínima, aportar una explicación fundamentada en una lógica superior revelada y a la misma vez extrapolada, de lo que se podría denominar los mecanismos raíz del sistema operativo de la realidad, de nuestra existencia, de nuestra percepción, de nuestra consciencia y de nuestra vivencia y destino en términos de karma (aunque éste no sea un término judío), de tikun (rectificación), de placer y dolor, de bendición y maldición, de éxito y fracaso, de alegría y sufrimiento, de vida y muerte, etc. Realmente serían infinitas definiciones vivenciales las que se asocian a las consecuencias de funcionamiento del sistema operativo de la realidad acorde a su estructura matrix raíz. Es imposible una formulación rígida como ecuación. No obstante la formulación general incipiente es obligada y factible abordarla. ¿Cuáles son los argumentos? ¿Cuánto nos llevará entender? ¿Es posible? ¿Quiere usted atajos? ¿No le importa? Quizás cuando le sea factible por lo menos ver una foto panorámica de esta realidad (a duras penas una foto panorámica borrosa, lejana… Muy lejana, sin detalles, sin experiencia), quizás le importe y sepa que la imagen es real y existe. El principio del verdadero entendimiento está en su interés y capacidad de discernimiento entre el bien y el mal… En la separación de ese «pequeño» detalle de infinita magnitud en influencia en nuestras almas. Y es solo el inicio. Es claro que hay innumerables y desconocidas variables que definen no sólo nuestra existencia, sino todas las percepciones sensoriales y no sensoriales que logramos sentir, vivir y experimentar consciente e inconscientemente. Acorde a ello direccionamos nuestras vidas en todo sentido. Nada tiene sentido y nada saldrá a la luz en entendimiento cuando se viven vidas inertes zombificadas. Vidas sin preguntas honestas y sentidas desde lo más profundo de nuestra esencia. Nada será posible extraer del misterio de nuestras vidas si se vive robóticamente, sólo preocupados por nuestra subsistencia en el mejor de los casos. Desde el punto de vista de revelación y claridad, todo lo que sea posible extraer de nuestra existencia sensorial, humanista, mística y religiosa será no sólo superficial, sino falso y difícilmente estará conectado con el lado oculto dual de la creación… Difícilmente se podrán extraer respuestas reales y veraces. Lo anterior significa que sólo podremos entender lo afirmado, únicamente si ya entendemos en algo qué significa «el lado oculto de la dualidad». Y este se conoce sólo por revelación divina dada en la Torá, bajo dirección de los sabios de Israel. Tampoco podremos pretender obtener claridad haciendo preguntas desde premisas superficiales de nuestra imaginación con presunciones egocentristas y defensas de zonas de confort, cultura, tradición, dogmatismo, religión, etc. Aquí se puede afirmar, que tanto la ignorancia y el conocimiento humanista, religioso, como todo aquello superficial que se concluye asociado a un solo lado de la realidad, con «un sólo ojo», es lo mismo y falso en cuestión de verdad y trascendencia. Sin duda que hay diferencias entre el ignorante y el supuesto «sabio» de este solo lado de percepción de la vida. Empero igualmente la percepción y aceptación dual de la realidad con «un solo ojo», ya se sea «sabio» o ignorante, califica tanto al uno como al otro, disociado de la verdad y la trascendencia. En lenguaje bíblico (que es el más exacto y certero) se les denomina ciegos y muertos. No es adjetivismo… Es una realidad vivencial trágica. Esto nos atañe a todos. Cada uno de nosotros estamos atrapados en esta percepción incompleta de la realidad, ya seamos el uno o el otro. Ya seamos supuestos «sabios» de este mundo o ignorantes. Hay ventajas y desventajas en cada uno de estos estados (ignorancia o supuesto conocimiento) comparativamente. Todo dependerá de las fuerzas invisibles de constitución de cada uno de ellos. De cada uno de nosotros. Es deseable tener conocimiento de este mundo… Claro. Pero ello conlleva peligros. Y viceversa (no tenerlo). Por ello es necesario el conocimiento de ese otro «lado oculto» de la realidad para poder integrarlo con la sabiduría requerida. La trampa del mundo es mantenerlo alejado de ese “otro lado” que le proporcionaría el conocimiento verdadero y el entendimiento de vida. Si usted cae en la trampa del mundo en completa ignorancia, usted no podrá jamás diferenciar el bien del mal y estará adherido por defecto al mal. Así de simple. El ignorante no puede ser bueno y lo sepa o no, lo quiera o no, será víctima de las consecuencias de adherencia al mal. A nivel social, cultural, histórico, antropológico, político, económico, filosófico, religioso, humanista, evolutivo e incluso a niveles psicológicos, gnósticos, místicos y esotéricos se intenta dar respuestas anticipadas o predictivas tipo ecuación regulada por variables que pensamos se conocen. Y ello es completamente falso, pues todas las variables estarían mal definidas de entrada, pues se fundamentan en el marco de referencia conocido de nuestro mundo, nuestra historia y recopilación de datos o especulado acorde a nuestras percepciones o interpretaciones de la realidad. Es lo que se reseña más adelante. Es partir de estas elucubraciones que se pretende explicar lo que sucede a manera de teoría o modelación de la realidad, ya sea de forma compleja con todo tipo de formulaciones, incluso matemáticas, informáticas y cuánticas con uso de herramientas sofisticadas como la inteligencia artificial en la actualidad, ya sea con formulaciones especulativas y abstractas desarrolladas con mucha imaginación y supuesta ciencia. Ja. Realmente todo éstos intentos son palos de ciego. Es lo que se analizará a la luz de la revelación de la Torá. El propósito de estas palabras no se corresponden a una exhortación de vida subjetiva personal acorde a una ética superior. No todo el mundo, o más bien casi nadie estaría interesado en una ética superior trascendental de vida. No tiene por qué importarle, a pesar de las consecuencias, que evidentemente desconoce. Pues como supuesto «ser humano con apariencia humana», supuestamente con potencial intelectual (lo cual podría ser o no ser cierto), en su supuesto libre albedrío (lo cual puede o no ser cierto), tiene potestad de escoger su nivel de consciencia. Bueno… Un animalito NO tiene dicho libre albedrío. Según la sabiduría esencial revelada, NO hay coerción en la espiritualidad. Así que este artículo NO tiene ese propósito. Tiene como objetivo demostrar que SI existe un conocimiento revelado sobre la estructura matrix operativa de la realidad proveniente de los mundos superiores invisibles a nuestros ojos y sentidos que define absolutamente con verdad y justicia perfecta. Un conocimiento que puede explicar exhaustivamente de forma comparativa con nuestras postulaciones aceptadas como fantasías y utopía completamente ignorantes, todo el caos en el que vivimos, así como la gracia, que no obstante a pesar de vivir de manera destructiva, aún así permite que podamos seguir con vida con infinidad de misericordias inmerecidas, pero que tienen límites en algún momento. Algo que conviene conocer, pero que exige un reto infinito de acercamiento con el estudio de dicho conocimiento (por lo menos en lo que nos corresponde y aprueba celestialmente). La realidad se puede entender hasta donde nos es permitido. Y NO se parece en nada, pero absolutamente en nada, a lo que la vivencia disociada de la Torá (depositada bajo custodia exclusiva en el pueblo judío), pueda especular o ha especulado, por lo menos en lo que sabemos de nuestro tránsito en el tiempo conocido. No se confunda con mis palabras. Trate de entender más allá de la literalidad de las mismas. Planteo un texto para una disertación híbrida, donde la voz filosófica se funda con una ironía elegante —una ironía que no destruye, sino que revela—. El propósito aquí será explicar en algo misterios de la estructura matrix de nuestra realidad, pero mantener al mismo tiempo la profundidad existencial y añadir una crítica lúcida y mordaz al estado humano, sin caer en cinismo, sino usando el sarcasmo como bisturí espiritual. Bueno… El tema es infinitamente más complejo. La recreación de bucles existenciales desde eones de tiempo de nuestras almas está revelada en la Torá de forma codificada y tiene que ver con el rol fundamental del Mesías de Israel. Se conoce como salvación. Esta recreación entre el destino y el libre albedrío tiene su origen y final en un mismo punto. Las masas borregas no quieren ver porque ya hicieron su elección desde el mismo inicio… «amaron más las tinieblas que la luz». Comienzo está disertación sobre la matrix estructural de la realidad que nos define con un diagnóstico inicial de nuestra realidad actual y quizás de siempre en cuanto a nuestras vivencias en lo que conocemos y denominamos experiencia física material a través de nuestros sentidos. Obviamente que es imposible hacer un diagnóstico integral y completo bajo las premisas que implican dicho objetivo. Es absurdamente presuntuoso hacer la postulación. No obstante, aclaro ser consciente de dicha tarea e imposibilidad, tal que sólo pretendo introducir el tema por niveles. Pretendo en algo hacer planteamientos que se desarrollen paulatinamente por capas de posible entendimiento. Algo diferente a la introducción que propongo aquí como inicio de este artículo, resaltando lo que nos rodea masivamente como defecto operativo de estupidez en vivencia y estado putrefacto de consciencia, en comparación con lo que debería ser nuestra responsabilidad como seres humanos creados a imagen y semejanza a Dios. ¿Como hemos llegado de un principio glorioso a la era de la estupidez? Si no se entiende cómo funciona la realidad, pues no se puede creer que tengamos un principio creacional divino. Sin comprensión de la realidad, simplemente negamos cualquier inferencia de orígenes divinos, y en consecuencia cualquier responsabilidad ética y moral de existencia. Si nos concebimos como producto de la evolución de un pantano prehistórico o una explosión cósmica, venidos a la existencia por el azar de una bacteria, del mono o similares, pues no hay temor a Dios, nadie a quien rendirle cuentas después de muertos, no se considera la justicia divina y sólo queda una aceptación de vida arrogante, depredativa, hipócrita, ausente de valores trascendentes, desinterés, negligencias, y mucho más posible de citar. Nuestro patrón de referencia será nuestro punto de partida según percibamos la realidad en la actualidad. Nuestro punto de referencia será la estupidez. Un Tributo al Genio Colectivo. Sí que tiempos tan luminosos vivimos. La Era de la Estupidez. Esa gloriosa sinfonía donde el individuo idiota no es un accidente, sino el protagonista indiscutible. Porque, ¿quién necesita a Einstein cuando tenemos a millones de genios en redes sociales, compartiendo «verdades» que harían sonrojar a un niño de kindergarten? Sí, supuestamente hemos evolucionado: de la caverna al caverno digital, donde la estupidez no es un defecto, sino una virtud colectiva. ¡Aplausos! Comencemos por el estúpido individual, ese ser magnífico que –en su infinita sabiduría– se corona como el más peligroso de todos. No el malvado calculador, no; ese es predecible. El estúpido es el que actúa sin beneficio propio ni ajeno, solo por el placer de joder al universo. Imagínense: un tipo que comparte un meme falso porque «le llegó por WhatsApp de su tía». ¡Genio! Él no gana nada, pero contagia a miles, que a su vez contagian a millones. Es el virus perfecto: no mata al huésped de inmediato, solo lo convierte en zombi ideológico. Y lo mejor: se siente héroe. «¡Estoy despertando a las ovejas!», grita mientras bala con el rebaño. Pero el verdadero espectáculo es la estupidez de las masas; esa masa amorfa y pegajosa que se aglutina como mermelada en un pan viejo. ¡Qué materia prima para las dictaduras! En el pasado, se necesitaban ejércitos; hoy, basta un tuit viral. «¡El líder dice que el enemigo come bebés! ¡Compartan!». Y boom: populismo en esteroides. Falsas democracias donde votas por el que promete más pan y circo, pero entrega circo y migajas. Caudillismos disfrazados de «pueblo unido», donde el borreguismo es la nueva religión. ¿Ética? ¿Principios rectilíneos? ¡Ja! Eso es para perdedores ilustrados. Aquí reina la inmoralidad camuflada de «realismo»: «Todos lo hacen, ¿por qué no yo?». Complicidades malignas en grupo: el vecino denuncia al disidente por un “like” equivocado, y todos aplauden la «justicia social». ¡Y no olvidemos la distorsión de valores, esa obra maestra! La tolerancia falsa, esa que grita «¡Viva la diversidad!» mientras lapida al que opina diferente. Es intolerancia nazi con filtro de Instagram: «Te tolero si piensas como yo, sino eres fascista». Sectarismos en burbujas: los de izquierda odian a los de derecha por odiar mal. Propagación de la mentira como deporte olímpico: fake news que viajan más rápido que la luz, porque ¿quién necesita hechos cuando hay emociones? Mediocridad elevada a arte: «¡No estudies, sigue tus pasiones!» –dice el “influencer” con “yacht” prestado– y el rebaño asiente, mientras el mundo se hunde en ignorancia gloriosa. “Nunca subestimes el poder de los estúpidos en grandes cantidades”… Dijo el famoso humorista George Carlin. Siempre han existido los idiotas. Pero en la actualidad estamos en la edad dorada del idiota ilustrado. Vivimos, sin duda, el más espléndido de los tiempos: el del triunfo de la estupidez. Nunca antes el estúpido había gozado de tanto prestigio, de tanta visibilidad, de tanta red social. Hoy el estúpido tiene voz, voto, plataforma, podcast y filtro de belleza. Se multiplica en los comentarios, se inmortaliza en memes, se siente libre, empoderado, «auténtico» y, sobre todo, orgullosamente ignorante. Ya no necesita leer: basta con sentir. Ya no argumenta: opina. Y cuando opina, exige respeto, aunque su opinión sea un monumento al disparate. El estúpido contemporáneo, dicho con la delicadeza que merece, se cree profundo porque su confusión tiene palabras largas. Su taxonomía bien puede describirse como la del «homo imbecilis». Hay que admitir que el estúpido de antaño era más entrañable. Apenas dañaba a su entorno inmediato: el bar, la plaza, el hogar. El de hoy, en cambio, daña en alta definición y a escala global. Publica su estupidez con entusiasmo apostólico, convencido de que “está despertando conciencias”. El Estúpido Moral, que se cree virtuoso por señalar defectos ajenos. El Estúpido Político, que cree que la corrupción se cura votando al corrupto que sonríe más. El Estúpido Espiritual, que confunde energía con electricidad y amor con dopamina. El Estúpido Académico, que cita “papers” sin entenderlos. El Estúpido “Influencer”, que ha sustituido la verdad por el algoritmo y la ética por los “likes”. Todos ellos comparten un credo: “yo tengo mi verdad”, ese dogma sublime que convierte la ignorancia en religión y la lógica en ofensa personal. Además se amparan y se les llena la boca con la palabra democracia… Sí, la democracia de los idiotas. Las antiguas civilizaciones temían a los bárbaros; nosotros, con admirable sentido del humor histórico, los elegimos como gobernantes. Y lo hacemos con una sonrisa, convencidos de ejercer “nuestros derechos ciudadanos”. El estúpido ama la libertad… hasta que alguien piensa diferente. Entonces se convierte en censor, inquisidor y policía del pensamiento. Su bandera es la tolerancia; su método, la lapidación moral. El resultado: una democracia de masas que vota contra la inteligencia, porque la inteligencia incomoda. El sabio duda, el estúpido proclama. Y como las redes premian la proclamación sobre la reflexión, hemos logrado una proeza evolutiva: la dictadura de los necios bajo el disfraz de la libertad de expresión. El idiota califica su estupidez como virtud cívica. Hoy la estupidez ya no se oculta: se celebra. Es inclusiva, diversa y tiene departamentos de relaciones públicas. Cualquiera que ose cuestionarla será inmediatamente etiquetado de “elitista”, “intolerante” o “fascista”, tres palabras mágicas que disuelven cualquier intento de pensamiento. El nuevo credo universal es simple: No pensarás. No sabrás. No dudarás. No destacarás, para no ofender al mediocre. La estupidez se volvió ética, la vulgaridad estética y la ignorancia democrática. Y el que resiste este carnaval corre el riesgo de parecer —¡oh, qué horror!— inteligente. El estúpido triunfa en el vacío. Se hace presidente de una nación y se empodera en el inepto vulgo igual de idiota. El estúpido es feliz. No porque comprenda, sino porque no necesita comprender. Su fe es su confort, su algoritmo su dios, su opinión su templo. Y aunque parezca triste, quizás sea él el verdadero heredero del mundo: pues mientras el sabio medita, el estúpido legisla; mientras el sabio observa, el estúpido censura; mientras el sabio duda, el estúpido grita. Y el mundo, siempre ha pertenecido a quien grita más fuerte. Así que brindemos por él, por el estúpido: el nuevo rey del siglo 21, el emperador de la vacuidad, el ciudadano modelo de la era digital. Sin él, nada de esto sería posible. Ni las masas, ni los mitos, ni la maquinaria gloriosa que convierte la mediocridad en tendencia. En esta era, el estúpido no es víctima; es rey. Gobierna desde el sofá, con el pulgar como cetro. Las dictaduras del futuro no necesitarán tanques; tendrán algoritmos que alimentan la estupidez adictiva. «¡Más dopamina, más likes, más idiotas unidos!». Y nosotros, los «iluminados» que criticamos… bueno, probablemente también seamos parte del show. Al fin y al cabo, ¿quién escribe disertaciones sarcásticas sino otro estúpido disfrazado de listo? ¡Brindemos por la Era de la Estupidez! Que dure eternamente, o al menos hasta el próximo meme viral. Porque, irónicamente, en un mundo de genios autoproclamados, la verdadera inteligencia es reconocer que todos somos un poco… ¿cómo decirlo? Estúpidos. ¡Salud! Triste y de forma absurda la ausencia de conocimiento y sabiduría, así como a la confirmación de todo lo afirmado como diagnóstico, lo llamamos VIDA. Así es la vida, dicen las canciones, los slogans, los poemas, la literatura, la existencia autómata, la ignorancia, el desconocimiento de la sabiduría esencial, etc. ¿Será cierto? ¿Cuál es la verdadera definición de vida? No la definición de humanistas y científicos. Tampoco la de los religiosos, académicos y pseudo gurús espirituales. ¿Acaso existe dicha definición? ¿Acaso espera encontrarla en un diccionario? ¿Acaso existe como definición? Ya hice la aclaración anteriormente… No pretendo hacer una exhortación con lo recién mencionado. Es simple diagnóstico. Lo que es relevante para este artículo es el énfasis en la pregunta sobre ¿Cómo llegamos aquí? ¿Por qué la realidad funciona así? ¿Qué lo permitió? ¿Cualquier cosa se permite? ¿Cómo se podría abordar un entendimiento fundamentado con un sentido común que prácticamente ha desaparecido bajo supuestas suspicacias que no son sino fantasías maquilladas de engaño, arrogancia y carente del conocimiento revelado? Todo tiene un origen. Nada viene de la nada. Y así como un lado de la moneda es la estupidez, en el otro lado de la misma moneda maligna, hay astucia. Una que está intrínsecamente relacionada con los orígenes del mal, nuestro pasado cósmico y las explicaciones de funcionamiento del sistema operativo de la matrix estructural de la realidad y la existencia. No pretendo abarcar todo el posible espectro de posibles explicaciones de principio a fin. Mucho menos en detalle. Ya lo dije… Es imposible. Sin embargo menciones contemporáneas si son posibles de mencionar y extrapolar. Hay una sofisticada ingeniería de la distracción que hoy día verifica como quizás el mayor agente de estupidización de la consciencia. Existen verdades que, como el aire, nos rodean sin cesar, pero a las que hemos decidido dejar de respirar. No porque falte oxígeno —ni inteligencia, en principio—, sino porque hemos cultivado un arte superior: el desinterés ilustrado. Sí, el ser humano moderno, orgulloso de su tecnología y de su “racionalidad crítica”, ha perfeccionado la capacidad de no ver lo evidente. Lo hace con una maestría casi poética. Podríamos decir que la humanidad ha alcanzado su punto más alto de evolución en un talento particular: la negación refinada. No se trata, claro está, sólo de estupidez. Sería injusto. Se trata más bien de un agotamiento espiritual, una pereza del alma tan extendida que ha pasado a formar parte del paisaje mental. La inteligencia —esa chispa divina que alguna vez aspiró a comprender el cosmos— ahora se entretiene con videos de diez segundos y siente que “aprende” cuando desliza el dedo sobre una pantalla. Todo es conocimiento instantáneo, sin digestión ni profundidad. Hemos logrado que la distracción se vista de sabiduría y que la ignorancia lleve el título de “opinión válida”. Y no es casualidad. La desidia se alimenta a sí misma. Es un ciclo exquisitamente diseñado: el desinterés produce ignorancia, la ignorancia refuerza el error, y el error multiplica el desinterés. Un circuito perfecto de autodestrucción cognitiva. Una Matrix biológica, instalada no en las máquinas, sino en nuestras propias sinapsis. El mal ya no necesita ángeles caídos; tiene algoritmos. El entretenimiento se ha convertido en la nueva liturgia global. El ocio sin propósito, en su credo universal. Y las pantallas, en su santuario de luz artificial donde se celebran los sacramentos del olvido. Porque —no nos engañemos— hoy, el mayor pecado no es la maldad, sino el aburrimiento. Todo se perdona menos el tedio. Y por eso la humanidad prefiere la distracción más vulgar antes que la confrontación más honesta. Las antiguas tentaciones del alma —la soberbia, la avaricia, la lujuria— eran, al menos, pasionales. Había en ellas fuego, transgresión, voluntad. Las de hoy son simplemente tibias: scroll, clic, “me gusta”. La caída se ha vuelto cómoda, silenciosa, higiénica. Ya ni siquiera necesitamos demonios: bastan las notificaciones. La disertación original acierta en algo esencial: hemos confundido el bien con la conveniencia. Ya no hay búsqueda de “bien mayor”, sino cálculo de beneficios. La moral es reemplazada por el mercado, y la ética por la estética del agrado. Queremos “palabras dulces”, “mensajes edificantes”, “energía positiva”. Que nada duela, que nada incomode. La filosofía del siglo 21 podría resumirse así: “No me hables de verdad, háblame bonito”. Y así seguimos, con un pie en el humanismo científico y otro en el dogmatismo religioso, creyendo que el equilibrio está en no pensar demasiado. Por un lado, la ciencia promete una sociedad perfecta administrada por algoritmos benevolentes —la utopía del control racional total—; por el otro, la religión se aferra a sus formas rígidas, como quien prefiere el sueño antiguo al insomnio del despertar. Ambas matrices se reflejan una a otra: una promete salvación por datos, la otra por dogmas. Y en ambas, el resultado es el mismo: la abdicación de la conciencia. Se nos dice en la cara y sin ambigüedad desde Hollywood «sabiamente» en la película Matrix (no porque sea ciencia ficción, sino porque es metáfora espiritual) que el “rebaño adicto al control” no es una exageración cinematográfica, es la descripción exacta del espíritu humano contemporáneo. Amamos la servidumbre siempre que venga acompañada de confort. Nos quejamos de la manipulación, pero exigimos más dosis de dopamina. La verdad podría escribirse en el cielo, y aun así miraríamos hacia el teléfono. Y así, entre luces, slogans y justificaciones, el hombre moderno repite su mantra favorito: “Todo está bien, mientras no me incomode. Mientras tanto, la inteligencia se disuelve, la voluntad se oxida, y el alma —esa palabra tan poco rentable— se queda a oscuras, esperando a que alguien recuerde cómo se enciende una lámpara interior. La humanidad, en suma, no ha sido vencida por el mal, sino seducida por la distracción. Y ese, quizás, sea el infierno más elegante jamás diseñado. David Saportas Liévano Noviembre 2025 Texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/11/20/por-que-creer-en-dios-1/
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Identidad Judía y Religión – Parte 1 – Percepción de la Realidad.

Identidad Judía y Religión – Parte 1 – Percepción de la Realidad. Desconexión de la Existencia y Olvido del Propósito – Definiciones Básicas de Trascendencia en la Finalidad de la Vida. Por David Saportas Liévano. Noviembre del 2025. Difícilmente se podría concluir que exista un interés genuino en las masas denominadas como “ser humano” un verdadero interés en conocer el propósito de sus vidas propias particulares. Mucho menos de manera extrapolada de manera sentida honesta y filosófica como generalidad. Se está muy ocupado en todo tipo de actividades, propósitos depredativos, de supervivencia, de reactividades en cadena sin cesar para suplir necesidades en relación con ambiciones, placeres, intereses temporales, obligaciones, adaptabilidades, justificaciones, banalidades, hipnosis individuales y masivas, imaginaciones, fantasías, negligencias, indiferencias, etc, etc. Es la condición por defecto a la que nos vemos enfrentados todos los que vivimos aquí en el mundo físico, ahora y en el pasado. Y se acepta en ignorancia como normalidad. Es el misterio de la vida y punto. Vive y deja vivir en el mejor de los casos. Pero ni siquiera, ello. Se concluye que cada vez es peor en el asunto de NO dejar vivir al tercero, en propagación de confusión, valores torcidos e invertidos, en robo, saqueo, rapiña, despojo, pillaje, devastación, engaño, caos, ignorancia, malicias, depravaciones y muchísimo más. Y se considera como el mejor de los casos ignorar todo el mal referido y posible de inferir con adaptaciones disonantes de todo tipo. La situación y diagnóstico no sólo merece una voz fuerte, crítica y reflexiva. También una disertación en principio orientada hacia una reflexión filosófica y antropológica sobre la condición existencial contemporánea del ser humano y su desconexión con el propósito de la vida. No es el énfasis que quiero presentar en este artículo. Mi reflexión va mucho más allá, y como debe ser desde el punto de vista judío. Sin embargo empiezo con una disertación muy breve precisamente filosófica y antropológica como introducción motivante que permita analizar y ampliar las ideas centrales de profundidad existencial, que solamente el pensamiento judío a través de la revelación de la Torá puede aportar. Se trata de plantear con agudeza las paradojas más profundas de la civilización sobre su indiferencia como supuesto ser humano hacia el sentido último de su propia existencia. En una época caracterizada por la hiperactividad, la aceleración tecnológica y la multiplicidad de estímulos, la pregunta esencial -¿por qué existo?- ha sido relegada al silencio interior. Lo que predomina, como bien, es una vida reactiva, mecánica, donde las acciones se encadenan sin conciencia plena de su dirección ni propósito. Bueno… Hay que decir, que no es una característica exclusiva de ésta época actual. Siempre ha sido así, según se constata, en todo lo que se califique como civilización NO judía. Esta “condición por defecto” no es un fenómeno aislado, sino una manifestación colectiva de alienación. El ser humano, absorbido por el ciclo de producción y consumo, termina por confundir movimiento con sentido, ocupación con propósito, placer con plenitud. La normalización de esta desconexión -aceptada “en ignorancia como normalidad”- constituye una forma de anestesia espiritual: una existencia superficial que evita confrontar el misterio de la vida. La expresión “vive y deja vivir” adquiere aquí un matiz irónico, pues ni siquiera ese principio mínimo de coexistencia logra sostenerse en la realidad actual. La competencia, la agresividad social y la indiferencia se han convertido en normas implícitas que erosionan el tejido humano. La sociedad, en su conjunto, parece haber renunciado a la introspección y a la búsqueda de significado, optando por una sucesión interminable de justificaciones, distracciones y adaptaciones al vacío. Sin embargo, el mi diagnóstico deja abierta una rendija luminosa: la minoría que sí se interroga, que asume la responsabilidad de ser verdaderamente humana. Esta minoría -aunque “insignificante” en número- representa la posibilidad de redención del espíritu humano. En ellos persiste el impulso filosófico, ético y trascendental que se niega a aceptar la existencia como mera sucesión de impulsos y supervivencias. Son los que buscan reconectar con el asombro, con la conciencia y con la responsabilidad ontológica de existir. En última instancia, mi crítica no solo denuncia, sino que invita. Invita a recuperar la capacidad de preguntar, de detenerse, de romper con la hipnosis colectiva. Invita a recordar que la vida no se reduce a su mecánica biológica o social, sino que posee una dimensión interior, simbólica y espiritual que exige atención y cultivo. El verdadero desafío, entonces, no es simplemente vivir, sino vivir conscientemente. Difícilmente el hombre, perdido entre el ruido de su propio espejismo, se detiene a mirar hacia adentro. Corre, corre sin destino cierto, persiguiendo reflejos, monedas, sonrisas prestadas, conquistas vacías. Confunde la agitación con vida, la abundancia con sentido, el brillo fugaz con eternidad. Y así, en su danza ciega, olvida que alguna vez nació con una pregunta ardiendo en el alma: ¿Para qué existo? El mundo -esa vasta maquinaria de deseos, de horarios, de urgencias que no perdonan- le susurra: no preguntes, vive… Y él obedece. Sigue la corriente de lo “normal”, se adapta, sobrevive. Construye muros de ocupaciones para no oír el eco del vacío. Cada pantalla le ofrece un nuevo sueño; cada obligación, una excusa para no despertar. Así transcurre la humanidad: entre fantasías y justificaciones, entre placeres que se evaporan y rutinas que esclavizan. Se ha decretado que el misterio de la vida es “misterio y punto”. Y el alma, cansada de golpear puertas cerradas, se sienta en silencio, esperando que alguien recuerde. Sin embargo, aún quedan algunos, pocos, tan pocos que apenas son susurro entre multitudes, que sienten la urgencia del espíritu, que no se conforman con la superficie, que buscan el sentido en el temblor del ser. Son los que miran el mundo y perciben su sueño como un velo. Los que saben que vivir no basta si no se despierta. Ellos caminan con paso incierto pero firme, hacia una dirección que no se encuentra en los mapas, sino en la conciencia. Se hacen responsables de existir. Luchan, no contra los otros, sino contra la costumbre de dormir. Y en ese combate silencioso, redimen -aunque sea por un instante- la dignidad perdida del nombre “ser humano”. Porque no hay mayor tragedia que respirar sin alma, ni mayor milagro que recordar que cada instante puede ser despertar. Es el sueño del alma divina en el mundo de las sombras. Del alma que descendió a la materia como una chispa a un océano oscuro. Que olvidó su origen entre el ruido de las máquinas, el murmullo de los mercados y el falso resplandor de los días. Cada verdadero hombre nació con una pregunta escondida en el pecho, una llama que ansiaba nombrar su propósito, pero el viento del mundo sopló con tanta fuerza, que el fuego se hizo brasa y la brasa, ceniza. Así, la humanidad camina en círculos, enredada en la tela de sus propias urgencias: sueños comprados, placeres que disuelven, rutinas que hipnotizan, una interminable cadena de movimientos sin dirección. El espíritu se duerme en los cuerpos, y los cuerpos creen estar despiertos. Nadie recuerda el lenguaje de la luz. De tanto mirar hacia afuera, el hombre perdió el mapa de su adentro. Ya no busca el sentido: lo sustituye con distracción. Ya no medita el misterio: lo declara absurdo. Y la vida, ese templo invisible donde cada instante susurra su secreto, es tomada por simple escenario para una obra sin guion. Pero en medio del ruido, aún resuena un murmullo. Unos pocos -tan pocos que parecen fantasmas de otro tiempo- aún sienten el llamado. Son los que se detienen en la noche y escuchan. Los que perciben el brillo sutil detrás de las apariencias. Los que saben que todo dolor es una puerta, y que detrás del velo de lo cotidiano habita la Presencia. Ellos recuerdan que vivir no es solo respirar, sino encender la chispa que vino a iluminar la sombra. Que el propósito no se encuentra afuera, sino en la quietud donde el alma se reconoce. Allí, donde el silencio se hace sagrado, el ser humano despierta del largo sueño del olvido. Y cuando despierta, aunque sea uno solo, la creación entera respira un poco más de luz. Y mientras el mundo entero deja de lado casi que totalitariamente el compromiso real sentido y coherente con la significancia de la existencia, no obstante hay una minoría, casi que insignificante, que sí le interesa abordar la responsabilidad como verdadero ser humano sobre el tema citado. Esa minoría es el pueblo judío exclusivamente. El verdadero ser humano. Se excluyen todos los demás pueblos, religiones, creencias, filosofías, prácticas devocionales y prácticas espirituales imaginativas. Suena muy agresiva, sectaria, fanática y algunos dirán que incluso hasta nazis mis afirmaciones. Ciertamente que NO son del agrado para todas las masas que realmente si son nazis, que predican tolerancia, progresismo, inclusión, igualdad; y al mismo tiempo que se delatan con sus conclusiones sin mayor reflexividad, con reactividad quizás antisemita, con indignación presuntuosa típicamente evidentes en mentes intransigentes, testarudas, soberbias, de mente cerrada, negacionistas, fanáticas, dogmáticas, disonantes, etc, y que califican como confirmación de aquellos que no aceptan críticas de aprendizaje o conveniencia, no pueden cambiar, no pueden evolucionar y no tienen ni intelecto, ni moral, ni capacidad de reflexión en el arte del pensar. Digo que estas características de exhortación sólo se encuentran dentro del pensamiento judío: es decir, dentro del pueblo judío. Pero también en aquellos que intentan acercarse a la sabiduría que exclusivamente hay dentro del pueblo judío como depositario exclusivo de la revelación divina. Todo lo demás es imaginación y presunción. Sin la misma solo hay perdición. Y es lo que pretendo demostrar en esta serie de artículos sobre la identidad judía y respectivas amenazas de interpretación de la misma dentro de la misma vivencia judía actual y las percepciones externas con sus postulados y conclusiones religiosos, humanistas y antropológicos. Mi critica introductoria no es externa, ni superficial. Es profunda y pesimista a la condición humana contemporánea e histórica, argumentando que la gran mayoría de las personas, las «masas denominadas como ‘ser humano'» carecen de un interés genuino por descubrir el propósito de sus vidas individuales, y mucho menos por reflexionar sobre ello de manera filosófica y honesta como una generalidad universal. Mi tesis central se sustenta en una observación de la vida cotidiana: los individuos están inmersos en un torbellino de actividades que, aunque necesarias para la supervivencia, se convierten en distracciones perpetuas que eclipsan cualquier indagación profunda sobre la significancia de la existencia. La distracción se acepta como condición por defecto. Bien se podría hacer un intento de enumeración de una serie de ocupaciones demostrativos e inobjetables que dominan la existencia humana: «propósitos depredativos, de supervivencia, de reactividades en cadena sin cesar» para satisfacer ambiciones, placeres, obligaciones, banalidades, hipnosis colectivas, fantasías e imaginaciones. Estas no son meras anécdotas, sino una descripción de la «condición por defecto» inherente al mundo físico, tanto en el presente como en el pasado. El «se» impersonal dicta las normas y absorbe al individuo en lo trivial, evitando la angustia de confrontar la propia finitud y el sentido del ser. Esta normalización de la distracción se acepta «en ignorancia», reduciendo el misterio de la vida a un simple «vive y deja vivir». Sin embargo ni siquiera se cumple este principio liberal mínimo: «cada vez es peor en el asunto de NO dejar vivir al tercero». En un mundo de crecientes conflictos, consumismo depredador y polarización social, la interferencia mutua agrava la alienación, convirtiendo la existencia en una lucha reactiva en lugar de una búsqueda intencional. Esto NO es pesimismo. Es realidad, por más que se intente maquillarla con utopías disonantes, que en realidad son mucho más perversas de lo que parecen. La ausencia de compromiso con la significancia existencial es la evidente manifestación generalizada. La tradición existencialista, ha planteado esporádicamente que «una vida sin examen no merece ser vivida», Y ésto es completamente cierto. También afirma que la existencia precede a la esencia, obligándonos a crear nuestro propio propósito en un universo absurdo. Bueno… Esto no debe ser entendido «a priori» sin que antes se hagan definiciones claras sobre qué es la existencia y qué es la existencia. Evidentemente las definiciones filosóficas humanistas distan mucho de las alturas excelsas provenientes de la Torá. Como definición humanista la postulación es falsa. El universo no es absurdo por su naturaleza intrínseca, sino por la naturaleza de nuestras decisiones y relaciones establecidas con el mismo. En cuanto a que debamos «crear nuestro propio propósito», ello es igualmente cierto como falso. Se necesita de la revelación divina de la Torá para comprender lo anterior. En términos filosóficos, la mayoría opta por la «mala fe» sartreana: justificaciones, adaptabilidades y banalidades que evaden la responsabilidad de autodefinirse. En términos nietzscheanos, se vive en el «rebaño», conformándose con valores impuestos y placeres efímeros, sin aspirar al «superhombre» que afirma la vida más allá de lo convencional. Dejo claridad que de ninguna manera estoy aprobando las filosofías de Nietzsche, ni de Sartre, ni autores similares, ni la filosofía. En nuestra realidad dual, todo tiene copia inversa de las realidades superiores celestiales de Dios. Pero todo es copia en espejo distorsiva asociada a la maldad. Es el default matrix constructivo de nuestra realidad física donde vivimos actualmente bajo la denominación kabbalista de Olam HaSé (este mundo). Por eso nos es obligado descifrar dicha dualidad con la cual Samael nos cabalga para perdición. De ninguna manera avalo las sutilezas de planteamientos nazis del “superhombre” que se desprenden de la filosofía de Nietzsche, ni el existencialismo deprimente de Sartre. Una cosa es el superhombre celestial propósito de la creación y otra el superhombre nazi que se plantea humanistamente en la filosofía con valores totalmente invertidos a la revelación de la Torá. Es en el judaísmo (aún estando también en un amplio espectro de grises en errores, desvíos, variaciones, confusiones, inexactitudes, yerros y falsedades) en dónde se encuentra esa minoría insignificante que se diferencia de la masa y la esperanza latente. Así que no se trata de pesimismo. No todo es nihilismo, pues a pesar del panorama desalentador en la masa, se matiza una esperanza con un «casi», el reconocimiento de la «minoría, casi que insignificante» que sí asume (aún en su estado de imperfección) «la tendencia de responsabilidad como verdadero ser humano»… El pueblo judío como ya se mencionó. De aquí el propósito de este artículo. En el humanismo gentil se diría que también existe también una minoría insignificante élite reflexiva dónde están filósofos, místicos, buscadores espirituales o simplemente individuos despiertos que representa una excepción que prueba la regla. Podría aludir a figuras como los filósofos estoicos con sus enseñanzas entradas en la aceptación de lo que no se puede controlar y en la concentración en la propia conducta y juicio, como un camino para alcanzar la libertad interior. Se podrían citar filósofos de este tipo como Epicteto, Séneca, Arriano, etc, que en medio de imperios caóticos priorizaban la virtud interior, o también referenciar a minorías contemporáneas en prácticas como la meditación “mindfulness” o la filosofía perenne. Solo un par de citas de “algunas” posibles de verificar en la actualidad. Aunque insignificantes en número, esta minoría gentil (o por lo menos no identificada con el judaísmo) podría decirse encarna otra posibilidad de autenticidad: un llamado a romper la hipnosis masiva y abrazar la pregunta por el “telos” (propósito) de la vida. Pero esto es errado. Es falso. Es otra ilusión distractora, aunque mucho más sofisticada, de la apariencia de la ilusión e inmersión en la mentira que este mundo nos seduce por defecto. En síntesis, la exhortación que pretendo motivar como introducción, pinta un retrato crudo de la humanidad como prisionera de su propia inercia, donde la búsqueda del propósito es suplantada por la supervivencia reactiva y el hedonismo vacío. Sin embargo, al destacar esa minoría, al judío, invito sutilmente al mismo judío y posible receptor destinatario de estas palabras a cuestionarse: ¿pertenecemos a las masas distraídas o a los pocos que asumen la «responsabilidad» existencial? En un era de hiperconectividad y crisis globales, esta disertación resuena como un recordatorio urgente: ignorar el misterio de la vida no lo disipa, sino que lo agrava. Solo mediante un compromiso honesto, individual y, ojalá, colectivo, podemos trascender la banalidad y honrar nuestra condición como seres pensantes. Pero mucho más… Podremos cumplir con el propósito divino de nuestro creador que tiene con nosotros. Según la Torá y nuestra mejor asunción, es imposible NO concluir que el propósito de la creación sea otorgar el mayor placer a sus criaturas. No podría ser de otra forma. No con las definiciones absolutas de lo que significa la palabra Dios. El Todopoderoso, el que es infinito en Bondad, el que todo lo sabe, el que está en todas partes, el que es justicia y verdad completa, el único, etc. Sólo Dios poseedor de tales características puede definir Su propósito con carácter infinito en la variable más sublime y fundamental de existencia… El placer. El propósito de Dios es otorgar placer infinito a su creación. No se puede deducir nada diferente a ésto. Aceptar está inobjetable conclusión (que incluso no requeriría ni siquiera revelación explícita en ese sentido), es aceptar de forma paralela y obligada, que el hombre, el Adam primordial (Adam Kadmón) como raíz del Adam HaRishón, el primer Adam celestial fue, ha sido, es y será el propósito de la Creación. La misma creación tiene como origen raíz antes que nada en la «mente» de Dios a «Adam Kadmón» (el hombre primordial) como planos de diseño de todo lo «creado». El hombre arquetipo propósito de la creación es la misma creación. Entender ésto es el aspecto más alto de la fe. No es una variable más del cosmos, del universo, de la existencia, de lo creado. Llámelo como mejor le parezca en asociación con todo lo infinito que podría inferirse en ello. Comprender la cosmología es comprender quién es el hombre, nuestra importancia, compromisos, retos, propósitos, significado y destino tanto para el bien máximo en victoria, como para lo opuesto en fracaso. De aquí que se requieran formulaciones continuas reflexivas fundamentadas en el conocimiento de la Torá tal que nos permita acercarnos a la percepción sentida y entendida de dicha cosmología, del hombre y de Dios. Reflexiones no sólo como ejercitación y aprendizaje en el arte de pensar, desarrollo del intelecto, capacidades cognitivas, capacidades deductivas, analíticas y similares en adquisición de conocimientos de la Torá y sus entendimientos multidimensionales, sino también en el diagnóstico de nuestro entorno y lo que somos con lo errado y lo acertado con propósito y ánimos correctivos. Hay que saber que algunas revelaciones son costosas. Uno debe estar dispuesto a pagar el precio. El religioso y dogmático jamás pagará el precio. El libre albedrío es hoy prácticamente un mito. Por otra parte, también lo es el determinismo, el destino y el propósito. Como individuos, normalmente no vemos el panorama general. Desde los albores de la historia, los “seres humanos” hemos intentado de todas las formas posibles encontrarle sentido al universo en el que vivimos. Aunque muchos lo han intentado también este día, nadie lo ha logrado por completo. Esencialmente, todas las religiones, caminos espirituales y filosofías del mundo pueden muy bien ofrecer grandes percepciones y revelaciones; sin embargo, a pesar de las afirmaciones de muchas religiones en sentido contrario, ninguna ha proporcionado hasta ahora a toda la humanidad una experiencia de la verdad indiscutible. Nunca lo harán. Nunca se ha tratado de religión. ¿A dónde debe llevarnos la búsqueda de sentido? ¿Deberíamos seguir explorando el mundo que nos rodea? Respuesta… ¡Por todos los medios! La mayoría de los lectores quieren claridad. Quieren leer palabras que tengan sentido, que comprendan y digan algo definitivo. Sin embargo, ¿qué pasa cuando las palabras no son suficientes? ¿Qué pasa cuando no hay claridad, cuando no hay un sentido claro y ciertamente nada definido? ¿Qué sucede si descubrimos que en lugar de estar parados en tierra firme, realmente estamos parados sobre la superficie acuosa de un océano profundo? ¿Podemos nadar? ¿Cuánto tiempo se puede andar en el agua? ¿Podemos caminar sobre el agua? El mundo que nos rodea solo refleja la complejidad y, por lo tanto, la confusión de los mundos internos que influyen tan fuertemente en nuestro mundo externo. Todos estos mundos internos son muy reales y, sin embargo, nunca debemos crear mitos, fantasías o pesadillas e inventar historias sobre estos otros dominios y las entidades imaginarias que viven allí, y lo que hacen y no hacen. La historia humana está llena de historias de tales entidades, sean buenas o malas, y de todas estas historias, ninguna de ellas es verdadera de la forma en que la mayoría piensa. Todas las entidades son reales y ficticias, ambas al mismo tiempo. Existen porque las hacemos existir, y si no existieran dentro de nosotros, no serían conocidas por nosotros. Por lo tanto, solo pueden existir, para nosotros, dentro de nosotros. No crea que no hay respuestas, pues si las hay. Es por eso que la búsqueda de la expansión de la conciencia se convierte en el único criterio a través del cual se pueden lograr revelaciones reales y percepciones universales. Nuestras mentes individuales deben continuar expandiéndose. Cada uno debe crecer hasta alcanzar el horizonte de la revelación. No se confunda y trate de conciliar caminos multidimensionales de entendimiento. No es fácil saber de las cosas oscuras que suceden en este mundo. Es su opción ignorarlo o exponerlo. Yo escojo exponerlo, porque es una obligación parte de los caminos de la fe. Puede ser depresivo para las mentes infantiles e inmaduras. Peor aun, enciende la ira de todo aquél que no quiere se le contradiga, que no quiere se le informe con verdad, se le disturbe su zona de confort, se le contamine su burbuja, se le advierta de lo tóxico, se le muestre el error y la enfermedad, se le pida coherencia, se le despierte de su sueño, se le desintoxique de su adicción, se le saque de la “traba” y embriaguez de su realidad, se le instruya, se le cuente, se le comparta, se le quiera ayudar, se le quiera advertir, se le quiera mostrar el peligro, se le quiera ilustrar con otra información, etc, etc. Acceder al conocimiento y el entendimiento que se nos otorga a través de la Torá, esencialmente significa acceder a un mensaje espiritual de libertad para el alma y que sólo a través de ésta se puede llegar a la libertad como individuos en una sociedad mayor que nos demanda muchas obligaciones y deberes que proporcionan libertad. Suena contradictorio, pero no lo es. Es la misma esencia del conocimiento espiritual. Si bien los religiosos todavía son medio «libres» de proclamar su creencia en la existencia de un Ser Divino, dichas creencias ya no son toleradas si violan las nuevas normas morales y sociales de la sociedad. Se tolera la creencia en Dios (cada vez menos); ¡Seguir la ley de Dios no se puede tolerar! La autoridad divina se considera fanática y contraria a la vida moderna. Sin embargo, la ley divina no es religión. La ley divina es la ley natural; es el camino del ser humano, incluidos sus potenciales espirituales superiores. Cuando esto se niega y finalmente se pierde, los seres humanos descienden al nivel de los animales, y los animales son mucho más fáciles de acorralar y controlar. Si se niega el alma divina y las responsabilidades que le son inherentes, nos quedamos con una «humanidad» que esencialmente no son más que animales. Enséñeles a las personas que son animales, hágales creer que son animales, y entonces podrá justificar el tratamiento de ellos como animales. Y no obstante se acepta se nos trate como animales, nos ofendemos si se nos dice que somos animales. La psicosis a la orden del día y en aumento. A mayor ignorancia, mayor cinismo y arrogancia. El ignorante presume tiene las respuestas a todo, y jamás pagaría el precio en esfuerzo por salir de su ignorancia. La Kabbalá está repleta de textos sagrados que explican muchos de los misterios del alma. Pues el alma se corresponde a la misma creación, al universo, al cosmos. No simplifique, ni crea que ya entendió. Cuando se nos dijo en la Biblia que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, es a éste aspecto a lo que se refiere. Porque toda la creación deviene de lo que es “alma divina”. Todo el reino físico tiene sus definiciones como Leyes o Ley Elokim en esa esencia que lo prediseño como software infinito y que son los planos completos de la realidad física y espiritual, en el alma que Dios comparte como raíz de nuestra existencia. Así que el alma no es en lo absoluto algo para simplificar. El Nombre de Dios está inscrito en ella. ¿Y qué es el Nombre de Dios? Son muchas cosas. Pero para empezar son los planos de la creación. Es el software inscrito en el alma que nos permite percibir e interpretar la realidad física y espiritual sensorialmente a través de la mente (el cerebro), el corazón y de nuestros sentidos en lo físico, así como de forma espiritual cuando los anula nuestro cuerpo biológico muerto. Cuando el cuerpo muere vamos a percibir e interpretar tanto la realidad física como espiritual sin los filtros que proporciona el cuerpo. Es decir, se percibirá de una forma más nítida y sustancialmente diferente. Pero el software o A D N del alma seguirá estando presente. Nuestra alma habrá sido impactada y modificada para rectificación, superación, degradación o perdición según sea el caso, por las experiencias e información con que la hayamos alimentado durante nuestras vidas. Lo anterior es sólo una descripción técnica, si se permite la expresión, muy simple de la función del alma en nuestra vivencia. No es solamente un software instalado en un hardware. Nuestra alma tiene muchos niveles fractales. La Kabbalá del Baal HaSulam decodificando el Sagrado Zohar, nos habla de 125 niveles. Desde lo más básico en los niveles de Nefesh, hasta llegar a los niveles divinos en Yehidá, el nivel del alma de unificación con Dios. Es la chispa divina que compartimos (si es que la tenemos) con Dios. Esa conexión la da Mashiaj cuando no se tiene en el nivel más alto de Keter. Si sabe algo de Kabbalá, de pronto pueda visualizar lo anterior. No digo que entender, lo cual requiere de mucho más de conocimiento y conexión. Hay que recordar que en la Biblia se nos relata la caída del hombre. Está narrado en Génesis con la historia de Adán y Eva, la Serpiente, el fruto prohibido, el árbol de la vida, el árbol de conocimiento del bien y el mal, etc. Claro… Entender lo anterior bien puede requerir toda una vida de estudio. Algunos postulan con suspicacia que el cerebro sólo decodifica lo que vemos en nuestra realidad para el observador que está detrás viendo. Está descripción es muy ignorante, pues la osada y estrambótica elucubración sólo queda a ese nivel descriptivo, sin explicaciones no más que imaginativas de existencia de entidades siniestras que nos manipulan, que absorben nuestra energía y todo lo demás especulativo que pulula en dichos ámbitos supuestamente inquisitivamente iluminados. No obstante es acertada a pesar de su ausencia completa de revelación y explicaciones de la existencia, en el sentido que efectivamente si hay una «entidad» que observa a través de nuestra mente. Pero no solamente la mente en el aspecto físico. También en el aspecto espiritual. Esa entidad es nuestro propio nivel de alma, ya sea infectada por otras entidades espirituales siniestras (posesión demoníaca), influencias y posesiones espirituales bajas (divukim, vagancia de almas humanas perdidas en el astral), ya sea como consecuencia de nuestro propio nivel no rectificado y degradado, ya sea como consecuencia de nuestro karma, tikun, genética y pasado cósmico, ya sea como resultado de nuestro origen espiritual y genético tanto celestial caído, como de oscuridad, manipulaciones e infiltraciones satánicas de huestes en rebelión. El espectro podría ser aún más extenso. Nuestra alma como observadora de la realidad y acorde a nuestro nivel de la misma, no solamente contempla, sino que también percibe la misma como existencia individual, la siente, la experimenta, la vive, la padece, la sufre, la advierte, la soporta, la goza y mucho más, tanto para bien, como para mal. Tanto en oscuridad, como con luz y claridad, tanto asociado a lo superior o a lo inferior, tanto en confusión, como en comprensión, tanto con odio o con amor, tanto en verdad como en falsedad, tanto asociado a lo infernal o lo angelical. El asunto a concluir es que no todos tenemos la misma calidad de alma, no todos tenemos el mismo origen, no todos somos iguales a nivel espiritual y del alma, y la mayoría de nosotros tenemos estados de alma muy bajos. No todos percibimos lo mismo, ni de forma igual. Esta última frase parece ridículamente obvia. Todos lo sabemos. Lo que NO sabemos son sus implicaciones. Hay que saber por lo menos que la descripción anterior, por estrambótica que parezca, es sabiduría kabbalista revelada que conviene conocer. Y no por ello es que se deba prestar atención a ello. Pues conviene saber cuál es la estructura matrix espiritual que nos define, pues es de vital importancia. Es lo que aquí trataré de explicar en relación con nuestras conclusiones de vida, principalmente como judíos en la percepción de vida más alta y sublime que convenga, sino también para quienes transiten de forma engañada en el cristianismo, o completamente capturados en la oscuridad secularmente y en otras religiones. David Saportas Liévano Texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/11/02/salvacion-y-dualidad-38/
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La Tiranía de la Certeza falsa. ¿Sabiduría o Profecía?

La Tiranía de la Certeza falsa. ¿Sabiduría o Profecía? Cuando la Arrogancia Silencia el Diálogo y el Acceso a la Sabiduría. Reactividad de Perdición. Por David Saportas Liévano. Tristemente la comunicación hoy día se torna cada vez más imposible si se trata de comunicación. Parece un enunciado estúpido, pero no lo es. Pues se supone que la comunicación debe ser un arte sublime de intercambio de ideas, de trasmisión de conocimiento, de acercamiento entre personas con un mínimo de sentido y relevancia, de unión en comprensiones compartidas, de adquisición y recepción de información de ayuda, de expresión de interés genuino (en el mejor de los casos), de intercambios de sentimientos y expresiones de afecto, de manifestaciones entre emisor y receptor de emociones, agradecimientos, reconocimientos, exhortaciones, etc, etc. Es mucho lo que podría traerse a colación. Es una ciencia de mucha complejidad y que ha sido secuestrada por las huestes del mal con técnicas de ingeniería social divulgada de forma masiva planetariamente e imperceptible como asalto a la mente, idiotización, nazificación y sumisión de todos los que aquí habitamos. No… estas palabras no tratan de eso. No se trata de un artículo de exposición de conspiraciones en ese sentido y que las hay por miles. El hecho de que una compañía china diseñe una herramienta provista de un algoritmo capaz de convertir prácticamente en adictos a unos usuarios que se pasan varias horas al día haciendo “scroll” con el dedo de vídeo corto, y que, además, la utilice de una forma marcadamente diferente en su país, en el que florecen los contenidos educativos y donde los jóvenes tienen rígidamente limitado su uso a 40 minutos al día, y de otra completamente diferente e ilimitada fuera del mismo, debería llevarnos a pensar. Sobre todo si hablamos de un país que se considera históricamente perjudicado por Occidente por un episodio concreto, las llamadas guerras del Opio, ocurrido durante lo que denominan “el siglo de la humillación”, y en el que se les obligó a aceptar un comercio de opio por parte de potencias extranjeras que claramente idiotizaba y privaba de voluntad a muchos de sus habitantes. Un solo ejemplo para resaltar que las agendas de ingeniería social existen, y que las mismas diseñadas y ejecutadas como dialécticas de engaño a las que estamos sometidos, si no nos percatamos de ello, tendrá consecuencias (ya tiene) fatales, desastrosos y funestos para nuestras almas. Para nuestro destino. Pero vuelvo y repito… Este artículo no trata de ello, aunque sí de forma implícita en el aspecto de diagnóstico que quiero resaltar y nos afecta lo sepamos o no. La casi totalidad de personas (digo yo con benevolencia), según se constata en la era de la información y por experiencia personal, de forma masiva se han convertido en zombies reactivos incapaces de escuchar con discernimiento. Por supuesto también incapaces de disertar y expresarse con sentido común e inteligencia más allá de la reactividad de ingeniería social inducida mediáticamente y diseños de paradigmas sociales impuestos a la fecha. Esto no sólo se manifiesta como evidencia de ausencia de intelecto, ausencia de interés, ausencia de compromisos morales con la existencia, ausencia de verdadera empatía entre interlocutores, sino peor incluso, con manifestación emocional reactiva automática y agresiva. Se verifica en todo ámbito, no sólo personalmente en todo círculo cercano, ya sea familiar, de trabajo, social, sino a la distancia del dedo al celular. Y se verifica a niveles cada vez más impensables de irracionalidad y psicopatía. Por ejemplo con reacciones profundamente neuróticas de paranoia y demencia con alaridos, gritos y chillidos. De allí a la violencia física ya no hay distancia alguna. Hay muchas actitudes que delatan con precisión quirúrgica que se está tratando con un imbécil. Son tan comunes y tan preocupantes que probablemente ni siquiera usted NO se da cuenta cuándo la comete. Pero atención, no es un desfile de defectos ajenos. Es un espejo. Y puede que en algún momento descubra que el idiota es uno mismo. Es usted. Sí, uno mismo, con sus buenas intenciones, sus opiniones bien ensayadas y ese aire discreto de superioridad. La estupidez En el siglo 21 aprendió a disfrazarse. Ya no llega exclusivamente sudada y gritando. Ahora viene vestida de argumento, de frases inspiradoras, de crítica social o incluso de aparente autoconciencia. Pero hay una forma de un patrón. Comportamientos pequeños que por separado parecen normales, pero juntos forman el perfil exacto de alguien que está intelectualmente perdido y convencido de que tiene razón. Y si este tipo de auto violencia filosófica le gusta, se sugiere buscar incomodarse con sentido. Para empezar, la primera actitud (una de incontables posibles de citar) es una de las más comunes, pero también una de las más difíciles de ignorar. El idiota funcional no necesita pruebas, o mejor dicho, sólo acepta aquellas que confirman lo que él ya cree las demás. Las llama manipulación, agenda ideológica, narrativa oficial o simplemente “tu opinión”. Puede mostrarle datos, estadísticas, documentos, estudios revisados por pares y él responderá con un vídeo sacado de TikTok, una frase de WhatsApp o una historia que escuchó de alguien que sabe. Y no lo hace por ingenuidad, lo hace porque está emocionalmente comprometido con su versión de los hechos. La verdad para él no es algo que se descubre, es algo que se defiende. El idiota moderno no analiza información, la filtra según el nivel de incomodidad que le genera. Si duele, es falsa. Si lo tranquiliza es cierta. Y, lo más grave, se cree escéptico, racional, libre, como si rechazar cualquier dato que lo confronte fuera una muestra de independencia intelectual y no una forma elegante de autoengaño. Negar la realidad, sin embargo, no es suficiente para sostener una estupidez estructurada. Por eso la segunda actitud aparece casi de inmediato como refuerzo la generalización apresurada. Aquí el idiota da un paso más. Ya no se conforma con ignorar lo que lo contradice. Ahora quiere construir su propio universo lógico usando como base una experiencia personal aislada. Y lo hace con la seguridad de quien cree está revelando una gran verdad. Si tuvo una mala experiencia con una mujer, ya sabe cómo son todas. Si su primo fue despedido de una empresa, entonces todas las empresas explotan. Si escuchó que un amigo fue mal atendido en un hospital, la salud pública entera es una basura. Y lo dice con una autoridad tan teatral que quien lo oye por primera vez hasta duda. Pero no hay razonamiento, solo hay proyección. Su experiencia se convierte en norma, y todo lo que no encaje con ella es descartado como excepción irrelevante. Lo más patético es que muchas veces ni siquiera le pasó a él. Basta con que lo haya escuchado, leído en un tuit o visto en un vídeo. Su criterio de verdad no es el contraste ni la lógica, sino la identificación emocional. Los hechos no existen, solo interpretaciones. Y el idiota se agarra de eso para justificar cualquier tontería que sienta como verdadera. Estas dos actitudes combinadas forman la base perfecta para un tipo de estupidez que se presenta como opinión personal, pero opera como dogma. El idiota sostiene ideas contradictorias sin darse cuenta. Y aun así se siente coherente. A medida que el idiota acumula experiencias personales convertidas en dogma, empieza a encontrarse con algo inevitable, las contradicciones. Porque incluso dentro de su universo de certezas mal construidas, los hechos no siempre cooperan. Es ahí donde entra la tercera actitud, y probablemente una de las más peligrosas a largo la disonancia cognitiva no resuelta. Cuando una idea que sostiene con fuerza se contradice con otra que también considera cierta, el idiota no corrige, justifica, acomoda, racionaliza y si hace falta, inventa una nueva historia que lo mantenga en paz. Consigo mismo. Un ejemplo clásico, el que cree que todos los políticos son corruptos pero vota siempre por el mismo y lo defiende a muerte, o el que dice valorarlas. Bueno… El propósito de este artículo no es describir la estupidez en detalle, no obstante es necesario reseñarla en algo. Como ya se dijo, son muchas las actitudes que describen al idiota y la condición generalizada que nos avasalla en todo sentido en este mundo. A menor capacidad de comunicación y argumentación, mayor intolerancia y reactividad automática violenta. Toda guerra a todo nivel proviene en gran medida de esta condición. Buscar dialogo con los monstruos fraudestinos para alcanzar acuerdos de paz es completamente imposible y un absurdo de locura. Y lo mismo aplica en primera línea con todo el mundo musulmán. El problema NO es Israel como la media mundial difama. El problema está en una sola de las partes… El problema está en los monstruos. Está en que todos los enemigos de Israel quieren cometer genocidio contra el pueblo judío, sin que haya justificación alguna. No queda más alternativa que la guerra. Y no es lo mismo la guerra que declaran los monstruos a Israel, que la guerra de defensa con la que Israel, no sólo se defiende, sino la que debería ejecutar con toda fuerza para aniquilar definitivamente al enemigo. No es lo mismo. No se califica con el mismo prisma a las dos partes. Y peor inclusive cuando se califica de justa la parte de los monstruos, como sucede con los fraudestinos en evidencia psicópata de la inversión de la verdad de las formas más grotescas como se hace con Israel. Un ejemplo de contexto de introducción de lo que se trata este artículo. Así que entrando en materia, imaginemos una situación de debate, conversación o discusión entre dos personas en donde terminan los mismos de forma recíproca señalándose el uno al otro como imbécil. Los dos se insultan mutuamente con la expresión de “usted es un imbécil”. Imaginemos la situación. Se empieza una conversación, las dos partes exponen sus ideas como inicio de comunicación, se controvierte en la argumentación de cada uno y de alguna forma, sea como sea según se haya desarrollado la interacción de intercambio de palabras, la comunicación se corta y concluye con los insultos mutuos. ¿Qué se podría extraer como enseñanza de esta narrativa? ¿Se puede extraer algo? Situación… Dos personas se insultan una a la otra con la palabra imbécil. Primera opción…. ¿Pueden las dos personas tener la razón en cuanto a su señalamiento a la otra persona? Dicho de otra manera. ¿Pueden las dos personas ser imbéciles? Respuesta: Por supuesto. No se están dando detalles de la naturaleza de la discusión. No hace parte del análisis. Bien puede ser una discusión estúpida (al margen del tema), con personas de bajo nivel intelectual, ambos ignorantes, ambos poco educados, ambos reactivos, ambos presuntuosos y arrogantes, ambos equivocados, ambos osados y cínicos con sus opiniones, ambos irreflexivos, ambos intolerantes, ambos agresivos, ambos muy empoderados y absolutamente seguros de sus propias opiniones, ambos fanáticos, ambos convencidos de sus verdades, etc. De hecho, esta sería una muy acertada descripción de las discusiones que inundan el espectro discursivo planetario. Es el nivel por defecto que se verifica. Para efectos del ejercicio disertativo e intelectual propuesto, se parte de la premisa que en este primer caso, las dos personas son estúpidas porque ninguno de los dos tiene la razón en la argumentación de su discusión, aunque tuviesen la razón en designarse el uno al otro como estúpido. No son automáticamente inteligentes por tener la razón de acusación sobre el otro. Sólo se calificará como inteligente en la medida que se asuma que se tiene razón en el señalamiento por asociación a que se infiera se tiene razón en la argumentación de la discusión entre ellos. Entonces, se deduce que dos personas estúpidas en una discusión llamándose estúpido el uno al otro, es perfectamente posible. Esa es la primera opción. Los dos son idiotas y ambos tienen la razón al insultarse con dicho señalamiento. Es una situación puntual de conversación donde se debate quien tiene la razón con el calificativo de estúpido si no se tiene la misma. No se trata de un diagnóstico de la persona como tal extrapolado a la costumbre de manifestación y evidencia de la persona. Es decir que sea estúpida o inteligente siempre. Se trata de caso específico puntual de ejemplo. Para el ejemplo si se trátase de una persona cuya evidencia se vida es siempre estúpida, pero en la discusión específica del ejemplo tuviese la razón la llamaríamos inteligente en un aras del análisis aquí propuesto. Valga la pena está aclaración para enfatizar el análisis deductivo. Ahora miremos una segunda alternativa. ¿Pueden las dos personas NO tener la razón en cuanto a su acusación a la otra persona? Es decir, significa que los dos al tiempo no son idiotas, y por lo tanto son inteligentes. Los dos al tiempo no son idiotas y al mismo tiempo están equivocados con su insulto. Dicho de otra manera… ¿Pueden las dos personas estar equivocadas y no ser imbéciles? ¿Pueden por lo tanto ser inteligentes? No obstante se insultan y están equivocados. Respuesta: No… Las dos personas al tiempo no pueden ser razonables e inteligentes. Percátese de la pregunta exacta y de la sintaxis gramatical de la frase. Estamos afirmando que NO pueden las dos personas al mismo tiempo calificarse como tal; es decir ser idiotas según la acusación del otro. Y no lo pueden ser porque NO tener la razón al calificar al oponente de estúpido, significa que el oponente es inteligente. Y el que está equivocado se evidencia de ser estúpido. Si los dos están equivocados (porque cada uno calificó al otro de estúpido), entonces son inteligentes; pero resulta que al estar equivocados, entonces los dos son idiotas. Si los dos fuesen inteligentes, entonces deberían reconocer la inteligencia en su oponente y no lo llamarían imbécil. Así que es imposible que los dos al tiempo estén equivocados. Sólo uno de los dos debe estar equivocado. ¿Quién? Obviamente que el estúpido. Porque el inteligente por definición debe tener la razón. En blanco y negro y bajo las premisas planteadas, los dos al tiempo NO pueden ser inteligentes. Es un asunto de lógica matemática. En esta premisa última, se concluye que uno de los dos no es estúpido. Es decir, en el caso que uno de los dos no sea idiota, es por lo tanto inteligente. Entonces la tercera opción es más que evidente. Si una de las dos personas es inteligente, ¿es posible que los dos se llamen el uno al otro imbécil? Respuesta… Por supuesto. Sólo que uno de los dos tendrá la razón en llamar a su oponente imbécil y el otro NO. Uno es bruto y el otro es inteligente. El que no es inteligente estará equivocado. El bruto llamará idiota y bruto a cualquiera que NO entienda, a cualquiera por defecto con tal de defender su posición estúpida. No puede reconocer la verdad en el otro que es inteligente y que tiene la razón. Y en el caso que el otro sea igual de estúpido, pues no necesariamente se le podría considerar inteligente, pues se parte de la premisa de que sólo uno de los dos es inteligente y es aquél que califica al otro de estúpido. No es el caso de que dos estúpidos se llamen el uno al otro estúpido teniendo los dos la razón, que fue la primera opción analizada. ¿De qué nos sirve toda esta disertación? ¿A quién le sirve? En primera instancia le sirve al estúpido. ¿Por qué le sirve? Porque tiene un oponente que le está comunicando una información correcta y que él mismo tiene equivocada, por lo cual recibe el calificativo de imbécil de parte del inteligente que tiene la razón. Sin duda alguna que conviene acceder a la información correcta y corregir el error por el cual soy calificado de imbécil. Lo inteligente es corregir, pues es lo correcto. Lo conveniente es recibir la información, es acceder a la misma y aceptarla porque esa es la decisión inteligente, ya que me conviene. En este sentido es inteligente buscar la conveniencia. Se debe procurar no desvirtuar el significado de conveniencia y lo correcto en trivializaciones relativistas e inversión de los valores que son absolutos de comprensión. Es obvio que la mente enferma a estas alturas de instrumentalización de paradigmas torcidos e ingeniería social masiva, va a contra argumentar con relativismos no sólo idiotas, sino asociados a la maldad. No es el tema a profundizar ahora. Sólo una advertencia ante la predecible reactividad inmediata del lector a lo escrito sin posibilidades de análisis, reflexiones o conclusiones trabajadas. La verdad es que día con día se verifica una disminución en la capacidad de comprensión y retención de la información que es espantosa. Bueno… Sea como sea, se hace referencia aquí que la conveniencia es sinónimo de lo correcto en términos absolutos. En la mejor comprensión de la situación ejemplificada, el estúpido con su reactividad autómata pierde la oportunidad de adquirir un bien conveniente para él. Pierde la oportunidad de rectificar, de aprender y abrir puertas al entendimiento. Si esta es la actitud predominante del estúpido, pues perderá toda oportunidad de crecimiento, o peor aun, de escape de las inconveniencias y peligros del mal que siempre están asociados a la estupidez. Porque tarde o temprano la estupidez pasa su factura. Cuando ese momento llegue, se será víctima con consecuencias trágicas, lo sepamos o no. De que ese momento va a llegar a nuestras vidas, va a llegar. Lo queramos o no, las consecuencias de nuestras decisiones nos alcanzan para bien o para mal. El problema es desconocer dichas consecuencias cuando son para mal. Para bien las podemos ignorar. Sea como sea las vamos a disfrutar. Pero no puede decirse lo mismo si son para mal. Pueden llegar a ser más trágicas de lo pensado, si es que siquiera se ha pensado en ello, lo cual no suele suceder con la estupidez, la ceguera voluntaria y la disonancia cognitiva en el mejor de los casos. Mucho pero cuando se trata de corrupción y asociaciones a la maldad voluntarias. La ignorancia no es buena consejera. Tema muy extenso para estudiar (como siempre digo para absolutamente todo de forma repetitiva). No en vano la misma biblia sentencia “mi pueblo se perdió por falta de conocimiento”. Las discusiones entre tontos, autómatas, o personas reactivas a la exhortación con características arrogantes, presuntuosas, adictas a sus condicionamientos, cómodas en sus zonas de confort de aceptación de paradigmas, conocimientos, negligencias, pereza, etc, lo que sea, es obvio que NO van a proporcionar oportunidades convenientes de superación y escape a las consecuencias del mal por estupidez e ignorancia. No son criticas mórbidas, maliciosas y destructivas per se. Nadie nace aprendido. Puede que se nazca estúpido, pero depende de nosotros salir de dicha condición. Conviene superar dicha limitación y circunstancia. Sin embargo hay que resaltar que la estupidez no es un mal menor y hay niveles y niveles de malignidad en ello. Pues de ninguna manera es sólo la cariturización o caracterización idiota del idiota baboso. Peor incluso cuando la estupidez se puede aprender. Se trae el ejemplo escenificado con adjetivos que bien pueden parecer agresivos y posicionados en extremos opuestos (inteligente y estúpido). Pero resulta que no podemos afirmar que haya alguien totalmente inmune a la estupidez siendo ejemplo incuestionable de ser poseedor del saber y la inteligencia infalible. Obviamente se exceptúan de esta apreciación a los sabios de Israel quienes están sentados en alturas celestiales, algo que el común de las personas no lo pueden imaginar, ni aceptar. Y no lo pueden como tal inferir, pues no tienen equivalencia de forma para ello. Sólo los sabios están en capacidad de reconocer a sabios, así como nadie de un nivel inferior puede entender a alguien de nivel superior. Por ejemplo en temas de trascendencia y conocimientos complejos, un estudiante de kabbalá difícilmente entenderá la obra de un verdadero kabbalista. A lo sumo podemos ir rasgando la información hasta ir ascendiendo en capacidad de entendimiento cuando logramos llegar al nivel del autor. En ese momento podremos comprender verdaderamente al autor y habremos adquirido equivalencia de forma mutua. Sucede con cualquier rama del conocimiento, artes y literatura, pero de forma absolutamente dramática con los estudios bíblicos y textos sagrados. ¿Acaso suponemos tenemos equivalencia de forma con las almas gigantescas de los patriarcas, de los profetas, de Moshé, de Mashiaj, de los grandes kabbalistas como el Santo Ari y la revelación divina inspirada? No es característica exclusiva de temas de alta exigencia intelectual, aunque valga la pena reseñar que en dichos aspectos, el diagnóstico se torna mucho más grave y absurdo. No obstante, puede también concluirse que en los asuntos simples y rutinarios es igualmente incoherente y psicótico, aunque menos relevante en principio por la misma condición de idiotez que verifica la costumbre reactiva idiota, reforzando, confirmando y consolidando cada vez más la condición idiota del idiota. La práctica hace al maestro (dice el eslogan). Si uno mismo decide por voluntad propia y por condicionamiento zombie autómata reafirmarse en su propia tiranía de la certeza desde los niveles más bajos de estupidez, pues ¿qué posibilidad tendrá uno mismo de asociarse algún día con oportunidades de aprendizaje que permitan superar en algo dicha esclavitud a la imbecilidad? En un mundo donde la información fluye a velocidades vertiginosas y las opiniones se multiplican en plataformas digitales, redes sociales y conversaciones cotidianas, emerge este fenómeno cada vez más común de arrogancia epistémica: la arrogancia de quienes se creen dueños de la verdad. Estas personas, aferradas a sus paradigmas, no sólo defienden sus posturas con vehemencia, sino que buscan imponerlas a los demás, cerrándose al diálogo y desestimando cualquier perspectiva que desafíe sus creencias. Este comportamiento, que podríamos denominar benévolamente como una forma de «psico rigidez», no sólo limita el intercambio de ideas, sino que también erosiona las bases de una convivencia respetuosa y constructiva. ¿Cuáles son las características, causas y consecuencias de esta actitud, así como posibles caminos para contrarrestarla? Este artículo NO pretende dar explicaciones típicamente psicológicas, humanistas o académicas, pues sí que mucho podría traerse a colación con dichos énfasis, pero que al apostre serán estériles y sin trascendencia por sus mismas definiciones de origen. Sin embargo hay aspectos que merecen mencionarse. La arrogancia de quienes se sienten poseedores de la verdad absoluta se manifiesta en varias actitudes observables. En primer lugar, estas personas tienden a adoptar una postura de superioridad intelectual, asumiendo que su visión del mundo es la única válida. Sus argumentos suelen estar cargados de dogmatismo, y cualquier intento de cuestionarlos es recibido con desdén, sarcasmo o incluso hostilidad. Además, muestran una notable incapacidad para escuchar activamente; en lugar de considerar otras perspectivas, las descartan como erróneas o irrelevantes sin un análisis profundo. Otro rasgo distintivo es la psico rigidez, entendida como una resistencia inflexible al cambio de ideas o paradigmas. Estas personas no sólo rechazan nuevas evidencias que contradigan sus creencias, sino que a menudo las interpretan de manera sesgada para que encajen en su narrativa preexistente. Este fenómeno, conocido en psicología como «sesgo de confirmación», les permite mantener una ilusión de infalibilidad, incluso frente a datos objetivos que desafían sus posturas. La imposición de sus opiniones es un sello característico. Ya sea en debates políticos, religiosos, científicos o culturales, estos individuos no buscan persuadir mediante el diálogo, sino dominar a través de la repetición, la intimidación o el menosprecio. En lugar de construir puentes, erigen murallas que dividen y polarizan. Este comportamiento puede tener raíces en diversos factores psicológicos, sociales y culturales. Desde el punto de vista psicológico, la necesidad de certeza puede estar ligada a inseguridades personales. Para algunos, aferrarse a una verdad absoluta es una forma de proteger su identidad o autoestima, ya que admitir un error o considerar una perspectiva diferente podría percibirse como una amenaza a su sentido de valía. A nivel social, la polarización creciente en muchas sociedades fomenta esta actitud. Las cámaras de eco, tanto en redes sociales como en círculos personales, refuerzan las creencias preexistentes al exponer a las personas únicamente a opiniones que las confirman. Los algoritmos de plataformas digitales, diseñados para maximizar la interacción, amplifican este efecto al priorizar contenido que resuena con las ideas del usuario, creando una burbuja de autocomplacencia. Este fenómeno social se hace patéticamente evidente con su más grotesca versión de manifestación en las polarizaciones de los seguidores de caudillos políticos, máxime cuando se trata de aquellos asociados a las ideologías progresistas, de izquierda, totalitarias, caudillistas nazis y fascistas. Cada país tiene sus propios ejemplos abominables en este sentido con sus exponentes de gobierno socialistas o comunistas que todo lo pervierten. Por ejemplo en Colombia con el guerrillero Petro y sus ejércitos de subversivos petristas. En Venezuela con los chavistas, con los que gritan por todo el planeta «Free Palestine» en apoyo a los monstruos fraudestinos. Los ejemplos son por miles. No se trata de relativismos de la verdad. Se trata de trascendencia con asociaciones a la verdad y principios fundamentales de vida. Culturalmente, algunas sociedades premian la confianza excesiva y penalizan la duda o la vulnerabilidad. En contextos donde la asertividad se equipara con la competencia, admitir incertidumbre puede ser visto como una debilidad. Esto incentiva a las personas a proyectar una imagen de infalibilidad, incluso cuando sus conocimientos son limitados o sus argumentos carecen de fundamento. Las consecuencias de este comportamiento son profundas y perjudiciales tanto a nivel individual como colectivo. En el ámbito personal, la psico rigidez limita el crecimiento intelectual y emocional. Al cerrarse a nuevas ideas, estas personas se privan de la oportunidad de aprender, evolucionar y enriquecer su comprensión del mundo. Además, su actitud puede alienar a quienes les rodean, deteriorando relaciones personales y profesionales. A nivel colectivo, la imposición de verdades absolutas alimenta la polarización y el conflicto. En lugar de fomentar un diálogo constructivo, donde las diferencias se resuelven a través del intercambio respetuoso, esta actitud genera enfrentamientos estériles que dificultan el consenso y la cooperación. En contextos como la política o la ciencia, donde la colaboración y la apertura son esenciales para el progreso, esta arrogancia puede tener efectos devastadores, retrasando soluciones a problemas urgentes como el cambio climático, la desigualdad o las crisis sanitarias. Contrarrestar la tiranía de la certeza requiere un esfuerzo consciente tanto a nivel individual como colectivo. En primer lugar, es fundamental cultivar la humildad intelectual, entendida como la disposición a reconocer los límites del propio conocimiento y a considerar otras perspectivas. Esto no implica renunciar a las convicciones personales, sino estar abiertos a cuestionarlas y enriquecerlas con nuevos puntos de vista. En segundo lugar, practicar la escucha activa es clave para fomentar un diálogo genuino. Escuchar no significa simplemente esperar el turno para hablar, sino esforzarse por comprender la posición del otro, incluso cuando no se comparte. Preguntas como «¿Por qué piensas así?» o «¿Qué te llevó a esa conclusión?» pueden abrir la puerta a un intercambio más profundo y respetuoso. Ideal y utópicamente, a nivel social, lo mejor de cualquier régimen de gobierno propone supuestamente promover entornos que valoren la diversidad de opiniones y premien la colaboración sobre la confrontación. Estamos inundados de trampas con dichas semánticas de engaño con procesos de paz, convivencias, inclusión, diversidades de género y un sin fin de narrativas falsas progresistas al respecto, agendadas como forma de lucha nazis desde las filas de la izquierda fascista. Esa es la verdad. Todo suena precioso como formulaciones superficiales. En esencia es mentira. Y lo es porque es la consecuencia de lo que ya es este mundo que debe ser comprendido desde otra perspectiva. Desde la perspectiva de la verdad revelada en la Torá. Es de lo que se trata este artículo. Se supone que las instituciones educativas, los medios de comunicación y las plataformas digitales tienen un rol crucial en este sentido, al fomentar espacios donde el debate sea inclusivo y las ideas se evalúen por su mérito, no por la vehemencia con la que se defienden. El problema es que una cosa es la teoría y otra la realidad. La utopía es imposible en este mundo lunar de lucha contra el mal. Es esencial recordar que la verdad no es un destino fijo, sino un proceso en constante evolución. Aceptar la incertidumbre como parte del aprendizaje humano permite construir una sociedad más abierta, empática y resiliente, donde el diálogo prevalezca sobre la imposición. Esa es la teoría. ¿Pero cuál es la verdad en esencia? La arrogancia de quienes se creen dueños de la verdad no sólo es un obstáculo para el entendimiento mutuo, sino también una amenaza para el progreso colectivo. Pero más importante aún, mucho más importante (porque en lo esencial ni siquiera se trata del buen colectivo como premisa humanista), es un obstáculo a la rectificación del alma y todo lo que ello significa. Es un obstáculo a la Teshuvá (el retorno a Dios). Es un obstáculo a la salvación y una garantía a la perdición, si es que entiende estos conceptos, lo cual dudo. Al aferrarse uno a sus paradigmas con psico rigidez e imponer sus visiones sin escuchar, se silencia el diálogo y se perpetúa la división. Sin embargo, al cultivar la humildad, la empatía y la apertura al cambio, podemos transformar los enfrentamientos en oportunidades para aprender y crecer juntos. Bueno… Esta sería la mejor propuesta humanista y social. Es importante sin duda alguna, pues hace parte de nuestra vivencia real en comunidad que es obligada y reto de superación. En un mundo cada vez más complejo, la capacidad de dialogar con respeto y escuchar con sinceridad no es sólo una virtud, sino una necesidad urgente para construir un futuro más justo y colaborativo. Esa es la utopía. Pero este artículo NO trata de ésto. Trata de la trascendencia del alma y de como todos quedamos atrapados con auto engaños arrogantes de iluminación y conocimientos que en realidad NO se tienen. Así que veamos de qué se trata todo este asunto de manera personal con referencia a la significancia de trascendencia de allegarse a la verdad mediante actitudes correctas. ¿Cómo pueden enfrentarse las situaciones en dónde se comparte con la arrogancia de quienes se creen dueños de la verdad y son psico rígidos con sus paradigmas queriendo imponer sus opiniones y visiones a los demás y que jamás escuchan? Hago la pregunta desde la perspectiva de toma de consciencia de la situación, se tiene percepción del problema de las interacciones de comunicación y vivencias absurdas y conflictivas sin sentido, y en dónde se concluye que nada se puede abordar con coherencia debido a la anticipación con conocimiento de la bajeza del interlocutor. Claro… Estoy asumiendo que esta toma de consciencia de la situación es exclusiva de la persona inteligente, tal que anticipa el conflicto y no se quiere participar en lo predecible del absurdo de intercambiar opiniones con una persona reactiva e ignorante. Algo así como denominar la situación como una discusión bizantina. Una situación sin sentido. Se sabe que NO hay interlocutor con sentido común. Recordemos las mismas palabras bíblicas sentenciadas por el Mesías de Israel, cuando dijo… «No tires tus perlas a los cerdos». Así que NO se habla con cualquiera. No se discute con cualquiera. No se discute con idiotas. No conviene y es estresante. No dan ganas cuando se sabe de qué se trata todo ésto. Se sufre por la incoherencia y locura que nos rodea. Se siente uno rodeado de zombies y de maldad. Se llama al cielo por justicia y verdad. El problema es que todos dicen y supuestamente sienten lo mismo. Idiotas e inteligentes. Pero resulta que NO todos pueden tener la razón como se ejemplificó anteriormente. La misma Torá nos revela de los que llaman al cielo por justicia y verdad. Obviamente la biblia no lo expresa desde la perspectiva relativista que yo aquí planteo. La biblia habla de quienes son justos que claman al cielo. Sólo claman al cielo los que tienen la razón sin relativismos. No son huestes demoníacas petristas las que claman al cielo, así dichos personajes existan. No se puede ser petrista (casi Colombia) y ser justo. Eso NO existe. Así como tampoco puede existir alguien que sea de izquierda y sea fiel seguidor de la Torá. Hay incompatibilidad absoluta entre las dos definiciones. El justo clama al cielo diciendo… NO hay con quien hablar. Esto está perdido. Y uno decide callar con ignorantes y con eruditos presuntuosos. Vamos más en detalle… Pueden suponerse muchas razones por las cuales se decide NO compartir información con otra persona. Tantas como intereses particulares se puedan inferir. Sin embargo hay sutilezas en casa particularidad tal que no siempre se trata de asuntos calculados de conveniencia egoístas o similares. Y dentro de dichas sutilezas las hay con justificaciones no egoístas en no aras de conservar la paz, evitar el conflicto, no ofender, no imponer, no confundir, no dañar, no trasgredir mandamientos divinos en entendimiento de la situación, cumplir halajot en escogencia según valores en conflicto, interactuar con la sabiduría derivada de la Torá y mucho más. Como dicen los sabios de Israel… No hay coerción en la espiritualidad. No siempre es conveniente la divulgación sin sabiduría. Depende del receptor. El ignorante no sólo NO es bueno, según sentencia el Talmud, sino que además NO le conviene saber si no cumple con los requisitos que se le exige. Un discernimiento que sólo los sabios de Israel pueden diagnosticar. Bien decía Mashiaj…. No tires tus perlas a los cerdos. Y también, no te hagas experto para que NO recibas mayor condenación. Esto último por supuesto que requiere de muy extensas explicaciones. En Mateo 12:37 está escrito… «Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado». Y los sabios de Israel establecen, al igual que el Zohar… «Ay de mí si lo digo y ay de mí si no lo digo». Igualmente dos sentencias que necesitan de mucho conocimiento de Torá para poder entenderlas. Hablar sin conocimiento crea «cielos de caos». Ejemplo evidente de ésto toda la predica cristiana por casi dos mil años. ¿Qué son los cielos de caos? ¿Lo sabe por pura imaginación? ¿Cree que lo puede saber sin haber transitado los caminos exigidos para allegarse a la sabiduría y conocer dicho significado? No es el tema a explicar aquí por ahora. Pero lo que si se quiere resaltar es que se recibe juicio por decir y por no decir, por escuchar y por no escuchar. Igualmente no es el tema a tratar y explicar. El hecho es que NO se le contesta o se le explica a todo el mundo por defecto. No se involucra uno en debates de forma automática, así se tengan poderosas razones y se tenga la razón. Todo depende; y sin embargo aquí NO hay ningún relativismo. Divina dialéctica y dualidad que absolutamente nadie entiende y por lo cual está capturado en tinieblas, pensándose además iluminado. Es la sabiduría halájica de jurisprudencia infinita y que sólo el sabio de la Torá sabe discernir. Bueno… Un tema infinito en disertaciones de lo cual he escrito miles y miles de páginas (por si acaso) en blanco y negro (no con elucubraciones abstractas personales) y fundamentado en análisis dialécticos palabra por palabra acorde al cuerpo de la Torá de forma integral y multicontextual (no fragmentada). Hablar con verdad es una responsabilidad que exige del fruto del conocimiento celestial alcanzado con denodado esfuerzo, y como regalo y gracia divina de confirmación de la humildad y trabajo en adquisición de la sabiduría, como necesidad de aire para respirar, con gemidos y sufrimiento honesto lishmá (en aras del cielo gratuitamente proveniente de un corazón en proceso de rectificación). Todo el mundo emite palabras sin responsabilidad alguna con lo primero que se le venga a la cabeza. Algunos lo llaman inspiración divina, otros naturaleza, estudio, conocimiento secular, ciencia, revelación, intuición, intelecto, percepción, subjetividad lícita, cultura, religión, doctrina, sensación interna, seguridad inefable, lo que sea. El espectro bien puede ser muy amplio y variado. En este sentido, todo vale y la verdad difícilmente o más bien de manera imposible podría ser formulada. Todo quedaría en los terrenos de la subjetividad y las verdades relativas. Nada podría confirmarse dentro de un marco de referencia absoluto. Dudo que éstas palabras se entiendan. Requeriría miles y miles de horas de estudio y confirmación de la misma Torá en evidencia de comprensión para a duras penas inferir un mínimo de qué se trata allegarse a la verdad y en relación con ésto que aquí escribo. La verdad se confirma con la sabiduría. ¿Pero qué es sabiduría? Y de nuevo… No pretenda saberlo de forma resumida con una definición, un versículos bíblico, un artículo, un libro o recibir la respuesta de cualquiera. Primero estudie algo del talmud por décadas y luego quizás, y sólo quizás podrá obtener una pequeña luz al respecto. Y sucede igual con cualquier rama del conocimiento. Todo el mundo habla y opina de lo que no sabe, y de lo que jamás estudió o ni siquiera conoció de lejos. Pero eso sí… Con presunción y arrogancia. Todo el mundo listo a pontificar en ignorancia. De eso se trata todo. Se trata de conocimiento y su comprensión. Entendimiento de la realidad y de la vida. Entienda lo que aquí se exhorta… Se trata de comprensión. Eso se llama sabiduría. ¿Cuál es su fruto? Ciertamente que NO lo es la imaginación sin certezas. Esto se desencadena en eslabones de asociación hasta el infinito. De ahí las definiciones infinitas de la fe superior. Primero hay que entender el mínimo prerrequisito. No se lo imagine. Busque y encuentre. No hay excusas cuando se sabe de qué se trata todo ésto. Bien se puede citar lo que sea. Es la norma y lo predecible para todo el mundo en un cien por ciento. Los estudiosos bíblicos citarán la biblia de memoria. Y sin embargo no entienden. Creen que sí, pero NO. Y lo afirmó categóricamente. La biblia es la parte más codificada de la Torá. Es el último eslabón, NO el primero. Es el último como fruto. Y sin embargo todo estudio de Torá empieza en la biblia sin entender. Divina dialéctica contradictoria. Así sucede con nuestra realidad física con absolutamente todo. Samael cabalgando la dualidad. Algo que se explica profundamente en la Kabbalá. Algo que muchos en ignorancia descalifican y otros creen que entienden sin haber primero transitado los obligados rudimentos talmúdicos. Ja. Sólo se aprende a pensar con el talmud. Y ello es demostrable (por si acaso). No se entiende la biblia sin todo el cuerpo de la Torá. No se entiende sin la Torá Oral, sin el Talmud , sin el Zohar, sin el Tania, sin la Kabbalá, etc, etc. Qué le vamos a hacer. Es demostrable de forma redundante y extensa con infinidad de discernimientos, pruebas, evidencias, razonamientos, lógicas, revelaciones, certezas, comprensiones multicontextuales integrales (completas, no fragmentadas) y mucho más. No es palabrería. ¿Alguien lo demuestra en blanco y negro de forma irrefutable? Respuesta: Sí… Los sabios de Israel en los textos que nos han legado por más de 3300 años. A eso es lo que se dedica el pueblo del libro. Nadie más lo hace. Así que no se vengan con los absurdos de creer se sabe más que quién es y ha sido el depositario legítimo de la revelación divina por más de 3300 años. Mucho menos cuando NO se tiene ni la más remota idea de qué se trata dicho conocimiento heredado generacionalmente y probado en el fuego. Incluye toda revelación mesiánica neotestamentaria interpretada e integrada a todo el cuerpo de la Torá. Eso existe… ¿Lo conoce usted? Y si usted es sólo bíblico, es obvio que NO lo conoce. Hablar de verdad es hablar de sabiduría revelada. Es hablar de los secretos del mundo espiritual asociados a la coherencia permitida de vida según revelación de la Torá del diagnóstico de la realidad y nuestra vivencia material en el mundo físico. La anterior frase parece simple y retóricamente intrascendente. Pero NO lo es en lo absoluto. Dudo que se entienda en toda la magnitud de posibilidades infinitas de comprensión que podrían inferirse cuando se tiene el conocimiento adecuado. Es decir, expresado en otras palabras, es el primer paso para deshacerse de las disonancias cognitivas en dónde estamos atrapados en esclavitud de pensamiento y percepción carnal de la realidad inmersos en la egolatría. Como bien lo expresó Mashiaj de forma exacta en orden, es el «camino, la verdad y la vida». En ese orden. La sabiduría es un camino que nos conduce a la verdad. Y después, y sólo después se acceden a la verdadera vida. Esto implica una sabiduría infinita que permita la comprensión. ¿Cuál comprensión? La comprensión de todo. De todo lo que nos sea permitido por gracia divina y que lo hayamos propiciado con evidencia de trabajo. No puede ser de otra forma. Ese el secreto y propósito del significado. Del propósito de la vida. En el principio era el verbo y el verbo era con Dios. En el principio era el significado. Y el significado era con Dios. No puede ser sino ésta definición… Si es que se entiende. No entenderla ya delata el diagnóstico de la esclavitud señalada. Esclavitud a todo lo errado, la mentira, la muerte, el mal y todo lo infinito (literalmente) posible de citar o especular. De ese tamaño son nuestras disonancias cognitivas. Es decir, nuestras auto justificaciones y auto engaños, así como nuestras presunciones de sabiduría y conocimiento que en ignorancia y arrogancia avalamos para defender nuestras zonas de confort, paradigmas y conclusiones de lo que sea. Claro… Es presuntuoso pensar que a estas alturas de evidente diagnóstico de nuestra realidad a niveles extremadamente bajos, depravados, psicóticos y demás, podamos pensar que exista alguien que siquiera se acerque una fracción infinitesimal a la comprensión infinita del significado de los propósitos de Dios en su verdadera esencia creacional del verbo en el principio según versículo bíblico. Ello es simplemente imposible por definición y por inferencia, si es que tienen capacidades de abstracción mínimamente lógicas fundamentadas en el conocimiento profundo de la Torá. ¿Acaso podemos tener la estatura de Dios? La Torá nos advierte que Dios es incognoscible. Bueno… Hay muchas definiciones kabbalistas muy profundas al respecto, las cuales he referenciado en algo en otros artículos. No es el énfasis de ello aquí. Pero igualmente, se puede inferir sin que obligatoriamente se haga la asociación al versículo de Juan 1.1 de que en el principio era el verbo y el verbo era con Dios. Algunos interpretan lo anterior, el verbo era Dios. No es la única referencia bíblica, ni mucho menos del cuerpo integral de la Torá que aborda este tema específico. Tampoco se trata de profundizar en ello aquí, lo cual bien puede ser de carácter infinito y sin exagerar. Lo que quiero decir es que NO podemos suponer entender lo que ésto significa. Mucho menos siendo lo que somos actualmente; por más eruditos y sabios en la Torá que creamos, nos imaginemos o supongamos ser. No se puede concluir que tenemos las capacidades intelectuales y espirituales requeridas. No se puede concluir que tenemos los méritos, que tenemos la evidencia, que nos apoya la misma o que algo divino nos avala y confirma nuestra imaginación. Simplemente NO tenemos el nivel requerido, ni en cuerpo, ni mente, ni en el alma con los requisitos mínimos de neshamá. Mucho menos para los niveles superiores de jayá y Yejidá. No tenemos el tamaño de las almas de nuestros patriarcas, ni de los profetas, ni de Moshé, ni del Rey David, ni del Rey Salomón, etc, ni de las grandes almas que bajaron a este mundo hace siglos como las de los tanaítas redactores del Talmud, ni de los grandes kabbalistas, etc. Ni que decir o mencionar a Mashiaj. No podemos suponer tenemos la equivalencia de forma con dichas almas gigantescas para ser receptores de su sabiduría y entenderla. ¿Acaso no es más que absurdo suponer entendemos a quien es gigantescamente más grande? ¿A quién es más sabio? ¿Más inteligente, más santo, más relevante? ¿A quién recibió la gracia divina y dejó testimonio de ello quedando aprobado por Dios en los anales de la eternidad? No puedo inferir que puedo entender a Albert Einstein sin tener el nivel de Albert Einstein? ¿Por qué habría de concluir que tengo el mismo nivel de quien estudio, sin antes verificar con honestidad que puedo verificarlo? ¿La verificación puede provenir de mi imaginación? ¿Soy honesto? ¿Tengo la capacidad intelectual para auto diagnosticarme con sintonía en el trabajo y requisito exigido de lo que se estudia? Y este es el mejor de los casos. Ni intelectual, ni espiritualmente puedo ir más lejos de lo que soy y que mi propia esencia me confirma a mí mismo. No puedo suponer soy genio en matemáticas sí ni siquiera sé sumar y restar. Pero sí que me puedo engañar. Ni hablar de los que ni siquiera saben que se necesita estudiar para no opinar con irresponsabilidad de lo que NO se sabe o simplemente se rechazó por arrogancia, presunción, imaginación, pereza, rebeldía, etc. ¿Puedo reconocer lo maravilloso sumido en la ignorancia? Toda capacidad y experticia de evaluación y comprensión de lo que sea, exige preparación, estudio, nivel y verificación certificada. No asocie ésto último a su corrupción deductiva. No hablo de las costumbres y prácticas humanistas que en este sentido se aceptan notarialmente como avales corruptos de la mentira, la estafa, el engaño y la mediocridad. La verificación certificada no es de notaría leguleya. Es de su testimonio de vida en verdad y en espíritu. Continua... Por David Saportas Liévano Ver texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/10/16/salvacion-y-dualidad-37/
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¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 6. Valores en Conflicto – Sabiduría de Vida. Parte 1.

¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 6. Valores en Conflicto – Sabiduría de Vida Aplicada. Parte 1. Por David Saportas Liévano. Sólo las Neshamot Saben y Deben Juzgar. Abordar un análisis explicativo sobre lo que significa acorde a la revelación divina la sabiduría de la vida de manera aplicada en acciones, emociones, intenciones y entendimiento es una tarea muy profunda que abarca múltiples dimensiones de la ética, la moral y la jurisprudencia judía (halajá) en relación con valores en conflicto, según la Torá, el Talmud, la Kabbalá y otros textos de sabiduría judaica. Cuando en la misma biblia se sentencia “mi pueblo se perdió por falta de conocimiento” se hace referencia a este énfasis de incapacidad para “escoger la vida” en el reto constante de uso de nuestro libre albedrío en el discernimiento del “bien del mal” y de los “valores en conflicto”. Pareciese que se trata de lo mismo, pero NO lo es. Saber diferenciar el “bien del mal” es el gran capítulo que nos direcciona hacia la verdadera vida. Es la diferencia entre la “vida y la muerte”. Atrapados en esclavitud en percepción sensorial de este mundo “lunar” (Olam HaSé), el defecto de nuestra supuesta existencia es de “muerte”. No se sabe que exista una jurisprudencia halájica que nos enseña a escoger a la vida a través del conocimiento anticipado de los “valores en conflicto” y la diferenciación del “bien del mal” para hacer la respectiva havdalá (separación). En este sentido, los “valores en conflicto” sería un subcapítulo del conocimiento exigido para rechazar el mal. Nuestro objetivo de vida es escoger el bien, escoger de forma correcta tal que cada acción y escogencia nuestra sea, no sólo para nuestro propio beneficio y rectificación, sino una acción correctiva sobre el mundo, sobre la matrix estructural de este mundo lunar que aporte rectificación en vez de mayor degradación. Quizás con estas simples palabras percibamos cuál es la dirección degradante de este mundo, en donde reina la ignorancia de la instrucción divina de correcta operatividad de nuestro accionar y de la realidad. No podremos suponer en consecuencia que nos dirigimos hacia un buen destino. Todo lo contrario es la evidencia apocalíptica inobjetable. Aprender a diferenciar el bien del mal adquiere su más compleja y exigente comprensión con los “valores en conflicto”. Ya se mencionó algo de ésto en el anterior capítulo de la serie sobre “quién es judío”. No se es judío por practica religiosa, ni tampoco por definiciones halájicas exclusivamente. No se es judío por una numerosa cantidad de definiciones o presunciones solamente, aunque pudiesen ser ciertas en los casos donde lo sea. Los requisitos de comprensión y discernimiento para rechazar el mal, bien pueden ser infinitos, desde los asuntos más simples y grotescos, hasta los más sutiles en su complejidad y caretas de falsificación y engaño. No solamente desde las perspectivas rutinarias de nuestra existencia verificadas en hipocresías, mentiras y adhesiones malignas de todo tipo, sino en lo más evidente de manifestaciones de maldad de aspecto global, popular, masivo, mediático y mucho más con lo que nos vemos avasallados día con día, más y más. Esto último se referenció con algo de detalle en la parte número dos de esta serie. Valga la pena resaltar que estas exhortaciones y explicaciones no deben interpretarse como predicas, doctrinas, fanatismos, dogmatismo, arrogancias religiosas o insinuaciones de escogencias vivenciales (aunque obviamente todo siempre sea un selección de lo cual no podemos escapar). Una escogencia más dentro del infinito espectro de alternativas posibles de selección que conducen a la confusión, la perdición y la muerte. Ese es su derecho, sin duda alguna. Pero hay una sóla alternativa que conduce a la vida. No se trata de ser judío. Se trata de ser el verdadero “ser humano” Adam, diseño matrix de la creación. Tan simple como eso… ¿Le interesa? Como tal, “ser judío” y “ser humano” son definiciones sinónimas. Porque el “ser humano”, todavía NO arriba a este planeta. Sin cumplir los mínimos requisitos, no somos humanos; a lo sumo somos demonios. Y este es un lenguaje exacto cuando se entiende. La sabiduría obligada para vivir, no está presente en prácticamente todo el planeta. Quizás entendiendo en algo de forma mínima lo que significan los “valores en conflicto”, se perciba lo afirmado. Trataré de abordar de manera estructurada el tema, comenzando de manera simple con los aspectos éticos y morales de los valores en conflicto, y luego explorando con mayor profundidad ejemplos específicos, citas y referencias de debates rabínicos y kabbalistas, analizando casos, desde perspectivas típicamente relativistas en corrupción, hasta extremos de vida y muerte. El tema es infinitamente amplio (sin exagerar), así que intento enfocarme en puntos clave y proporcionando ejemplos concretos con sus respectivas fuentes, manteniendo la respuesta clara y organizada. Por lo tanto, empiezo con lo más simple en contextos a manera de introducción. Sí, absolutamente. En la Halajá (ley judía), hay muchos casos donde valores fundamentales entran en conflicto —por ejemplo, entre la verdad y la paz, entre salvar una vida y guardar el Shabat, entre honrar a los padres y obedecer la Torá— y los sabios han desarrollado principios, precedencias y soluciones prácticas para resolver estos dilemas. Este artículo que es bastante extenso se aborda de forma paulatina con las temáticas escogidas repetidas varias veces en orden de complejidad y explicación. La idea es introducir el desarrollo de pensamiento y análisis que es típicamente la metodología de estudio y discernimiento en las academias talmúdicas. Veamos algunos ejemplos concretos simples a manera de introducción, con fuentes y comentarios: 1. Verdad versus Paz. Valor en conflicto: ¿Se puede mentir para mantener la paz?Los hermanos de Yosef le mienten a él después de la muerte de Yaakov, diciendo que su padre les pidió que Yosef los perdone (Bereshit 50:16-17). El Midrash dice que esto era una mentira para evitar la venganza y mantener la paz familiar.Hillel y Shamai discuten si se puede alabar a la novia con una mentira piadosa (Ketuvot 17a). Hillel permite elogiarla como “hermosa y piadosa” aunque no lo sea, para mantener la paz.“Grande es la paz” (Midrash Sifrei Bamidbar 42). Se permite alterar la verdad para lograr la paz. ¿Decir la verdad que causará conflicto o callar para preservar Shalom? Talmud Yevamot 65b: Permitido cambiar por paz (ejemplo historia de los ángeles y Sara). Zohar Toldot: La paz es el recipiente de toda bendición; a veces, la verdad se disfraza para no destruir. 2. Shabat versus Pikuaj Nefesh (Salvar una vida). Valor en conflicto: ¿Se pueden violar leyes del Shabat para salvar una vida?Una persona enferma que necesita tratamiento inmediato durante Shabat. Yoma 85a: Profana un Shabat para que pueda guardar muchos. Rambam (Hiljot Shabat 2:3): Es una mitzvá salvar una vida incluso si hay que violar el Shabat. Salvar una vida no sólo es permitido, sino obligatorio, incluso si implica hacer melajot (trabajos prohibidos) en Shabat. 3. Sacrificio espiritual propio para salvar a otros. Ejemplo: Judíos que transgredieron Shabat públicamente para salvar a otros durante la Shoá (el holocausto). Rambam, Hiljot Shabat 2:1: Pikuaj Nefesh (salvar vida) anula casi toda otra mitzvá. Reflexión Mística: Cuando el alma se mancha por el bien mayor, puede ascender si fue sin egoísmo. Baal Shem Tov: Incluso el pecado, si fue por amor verdadero al prójimo, puede elevarse como mitzvá. 4. Salvarse a uno mismo versus salvar al prójimo. Caso Clásico: Dos personas en el desierto con agua para uno solo. Solución: El dueño del agua bebe primero (Bavá Metzia 62a, historia de Ben Petura versus Rabi Akiva). Vida propia versus vida ajena en contexto de supervivencia exclusiva. Dos viajan por el desierto y uno tiene agua suficiente para que solo una persona sobreviva. Opiniones: Ben Petura: Que ambos beban y mueran, no debe uno ver morir al otro. Rabi Akiva: «Tu vida tiene prioridad sobre la de tu compañero» – Halajá como él. Comentario Kabbalista. Zohar 1:11a: La vida de uno es una chispa divina; destruirla por culpa ajena sin necesidad es profanación del Nombre. Reishit Jojmá (Shaar HaYirá, capítulo 12): La compasión debe equilibrarse con la estructura de juicio interno que evalúa posibilidades reales. 5. Delación y coerción en contextos extremos. Dilema: ¿Delatar a otro para salvarse de la muerte? Sanedrín 74a: «No se puede decir “mata a otro o te matamos” y optar por matar» – está prohibido. Rambam, Yesodei HaTorá 5:4: En idolatría, asesinato y relaciones sexuales prohibidas, se debe morir y no transgredir. Tzitz Eliezer 12:57: Prohibido entregar judíos incluso bajo coerción; no se puede tomar el juicio de Dios en nuestras manos. Caso histórico: Judíos obligados a entregar escondites bajo amenaza nazi. Debate rabínico: Si delatar con seguridad implica asesinato de otros, prohibido tajantemente. Igrot Moshe, YD II:174: Prohíbe delatar aunque sea para salvar la vida propia. Reflexión Kabbalista: Reishit Jojmá, Shaar HaTeshuvá 18: «Más vale el alma que sube entera por haber sido fiel, que la carne que vivió contaminada por el asesinato indirecto». 6. El dilema del tranvía. Supuesto: Desviar un tren que mataría a 5 personas hacia una vía donde solo mataría a 1. Análisis Halájico: Sanedrín 74a: No se puede seleccionar a una persona para ser sacrificada. Rav Shlomo Zalman Auerbach (citado por Nishmat Avraham, 4: 324): si uno no mata directamente, podría permitirse. Distinción clave: ¿Es el cambio un acto directo de asesinato o una reconfiguración de la situación inevitable? Reflexión Kabbalista: Zohar Mishpatím (2:94b): «El juicio no pertenece al hombre si no ha limpiado su interior de toda inclinación». Shaarei Kedusha (Rav Jaim Vital): El que interviene debe estar por encima del interés propio y del miedo. 7. Decisiones que afectan el tikún general del mundo. Caso: Intervenir o no en la vida de alguien cuya reencarnación es resultado de juicios anteriores. Shaar HaGilgulim capítulo 15: Algunos casos de tikún solo pueden completarse si se permite al alma sufrir cierto destino. Dilema: ¿Ayudar o dejar que el proceso cósmico se cumpla? Ramjal: La sabiduría divina guía; si se presenta la oportunidad de ayudar, hay mitzvá. 8. Defensa propia y licitud del homicidio preventivo. Contexto: Si alguien viene a matarte, debes adelantarte y matarlo. Sanedrín 72a – «Habá Lehorgejá, Hashkem LeHorgó». Rambam, Hiljot Rotzeaj 1:6: Aplicación a asaltos, intrusos, amenazas militares. Shulján Aruj, Joshen Mishpat 425:1: Mismo dictamen en la ley codificada. Reflexión Ético-Kabbalista: Zohar 2:200a: «Quien corta la raíz de Amalek, rectifica la sefirá de Guevurá para impedir su caída en destrucción». Baal HaSulam: La acción por miedo y odio mancha el alma; solo el juicio limpio, sin deseo personal, santifica el acto necesario. 9. Convertirse o Morir (yaharog ve’al ya’avor). Valor: Idolatría versus vida.Solución: Para idolatría, asesinato e inmoralidad sexual, es preferible morir (Sanedrín 74a). 10. Salvar a muchos versus salvar a uno solo conocido. Casos de vida y muerte. Solución: Se prefiere salvar al mayor número de vidas (principio de “rov”, mayoría). Pero si ya se empezó con uno, no se lo abandona (Horayot 13a). 11. Sacrificio propio para salvar a muchos. Caso: Terrorista con bomba va a matar a mil personas; intervenir puede reducir víctimas, pero causar la propia muerte o la de la familia. Rambam, Rotzeaj 1:11: Se puede detener al asesino incluso con fuerza letal. No hay obligación de autosacrificio halájicamente, pero es acto supremo de piedad. Ejemplo contemporáneo: Soldado que se lanza sobre bomba para salvar escuadra – heroísmo no obligatorio. Kabbalá: Arizal, Shaar HaGilgulim: Algunas almas bajan con misión específica de Tikún que implica sacrificio final. Baal Shem Tov: El que entrega su yo por el pueblo santifica el Nombre y asciende sin juicio. 12. Dilemas de donación de órganos. Problemática: ¿Está permitido extraer órganos de un cuerpo fallecido para salvar otras vidas? Poskim: Rav Moshe Feinstein permite si la muerte cerebral se ha confirmado; otros solo después de muerte cardiaca. Israel y Halajá: Acuerdo del Rabinato de aceptar muerte cerebral con ciertos parámetros. Reflexión Kabbalista: Zohar Jukat (3:180a): «La vida que continúa en otro es como si la chispa siguiera iluminando». Shaar HaGilgulim: Órganos pueden transmitir tikunim de un alma a otra. 13. Guardar Shabat para donar órganos. Permitido si salvan vidas reales e inmediatas (Rav Shlomo Zalman Auerbach, Nishmat Avraham YD 339). 14. Honrar a los Padres versus Cumplimiento de la Torá. Valor en conflicto: ¿Debe uno obedecer a sus padres si le piden violar una mitzvá?Un padre le pide al hijo que no estudie Torá en una yeshivá lejana. Yevamot 5b y Shulján Aruj YD 240:15: Si los padres ordenan algo que contradice la Torá, no se les debe obedecer. Prioridad a la Torá. El respeto a los padres no incluye desobedecer a Hashem. El respeto a los padres deriva de la Torá, y por eso no puede anularla. 15. Deseo de hacer Jesed (bondad) versus Pureza Ritual (Tumá veTahará). Un Cohen desea asistir al funeral de un amigo cercano (no pariente).Vaikrá 21:1-3: Un Cohen no puede impurificarse por un muerto, excepto parientes cercanos.Pesajim 8b: En ciertos casos excepcionales los sabios flexibilizan para honrar a los muertos.En general, el Jesed no supera la prohibición de tumá, pero en casos como un “met mitzvá” (muerto abandonado sin quien lo entierre), se permite al Cohen impurificarse. 16. Caridad versus Autopreservación Económica. Valor en conflicto: ¿Cuánto debe uno dar en tzedaká si también necesita para vivir? Ketuvot 50a y Rambam, Hiljot Matnot Aniyim 7:5: Uno no debe dar más del 20% de su riqueza, excepto en caso de muerte inminente o para kapará (cobertura que combina arrepentimiento, plegaria, actos de justicia y sacrificios, con el objetivo de purificar al individuo o la comunidad de los pecados y restaurar su relación con Dios). Se establece un equilibrio: máximo el 20%, para que la caridad no empobrezca a quien da. El judaísmo equilibra el altruismo con la responsabilidad personal. 17. Transparencia Médica versus Evitar Causar Angustia. Conflicto: ¿Debe un médico revelar un diagnóstico terminal? Depende del paciente. Se consulta la sensibilidad individual. A veces, se permite suavizar la verdad por paz mental (Igrot Moshe, YD 1:223). 18. Denunciar un Abuso versus Evitar “Lashón Hará” (chisme, murmuración). Solución: Obligatorio denunciar si es para prevenir daño futuro (Jafetz Jaim, Hiljot Lashón Hará 10:1-2). 19. Shabat versus Brit Milá. Caso Talmúdico Clásico: ¿Se puede hacer Brit Milá en Shabat? Solución: Solo si es el octavo día exacto, no si se pospuso (Shabat 132a). 20. Piedad Animal (tza’ar baalei jaim) versus Mitzvá. Shejitá, ritual que causa sufrimiento momentáneo. Solución: Permitido, ya que es mitzvá y está regulada para minimizar sufrimiento (Berajot 33a). 21. Meditación nocturna versus dormir con la pareja. Casos kabbalistas. El Arizal equilibraba tiempo de yijud espiritual y físico. La prioridad depende del tikún personal (Shaar HaKavanot, Inyanei Layla). 22. Uso del Nombre Divino para salvar vidas. Conflicto: Prohibición kabbalista de invocar nombres sin preparación versus salvar a alguien.En general está prohibido, pero algunos tzadikim lo han hecho en casos extremos (Sefer Hasidim 1123, Zohar 1:193a). 23. Decisiones de líder frente a su pueblo. Ejemplo bíblico: Moshé rogando a Dios por el pueblo tras el becerro de oro (Éxodo 32:32). Comentario de Rashi: Moshé pone su alma por delante del juicio divino. Kabbalá: Zohar 3:257a: El líder que se anula por su pueblo rectifica Maljut. Rav Najman de Breslov: El verdadero dirigente absorbe el juicio del pueblo como un escudo espiritual. Valga la pena resaltar este aspecto en semejanza con el sacrificio expiatorio del justo por el pecador, no sólo sustentado por cientos de referencias de los sabios de Israel y los textos sagrados del judaísmo, sino muy especialmente con el role de Mashiaj en la figura neotestamentaria como Yeshua (no Jesús). 24. Rezar con minyán (diez personas) versus ayudar a la pareja con los niños. Casos sutiles de la rutina. Solución: Algunos poskim dicen que ayudar al cónyuge puede tener precedencia como mitzvá de “shalom bait” – Paz del hogar. (Mishné Halajot XII:373). 25. Estudio de Torá versus escuchar a un amigo angustiado. Solución: Se suspende el estudio para hacer Jesed (Moed Katan 9b). 26. Silencio ante una injusticia familiar versus mantener la armonía. Casos de convivencia familiar/social. Solución: Se requiere intervenir si hay daño real; no por orgullo. Cada caso se analiza con un rabino. 27. Kibud av va’em (respeto a los padres) versus respeto al cónyuge. Ejemplo: Un padre ofende al cónyuge del hijo.Solución: El hijo debe defender al cónyuge sin ofender al padre (Shulján Aruj YD 240:10). 28. Dilemas contemporáneos: aborto, eutanasia, inteligencia artificial. Aborto: Halajá: Permitido solo si la vida de la madre está en peligro (Oraj Jaim 330; Mishné Torá, Rotzeaj 1:9). Reflexión Mística: Alma entra progresivamente; destruirla es grave excepto si es necesario para preservar otra alma. Eutanasia: Prohibida en la mayoría de casos: Solo se permite omitir esfuerzos extraordinarios si muerte es inevitable (Igrot Moshe, Joré Deá 2:174). Inteligencia artificial y decisiones automatizadas: ¿Puede una IA tomar decisiones de vida o muerte? Reflexión Halájica: Debe haber supervisión humana. No se puede delegar juicio moral a entidades sin alma. Reflexión Kabbalista: Zohar Bereshit 1:25a: Solo el que tiene neshamá puede discernir entre bien y mal 29. Justicia versus compasión. Ejemplo: Un juez que conoce la culpa de un acusado pero ve su teshuvá sincera. Halajá: El juicio debe ser imparcial (Devarim 16:20), pero el Sanedrín debía buscar méritos para no ejecutar. Reflexión Mística: Zohar Terumáh (2:163a): El mundo se sostiene en equilibrio entre Din y Rajamim. Arizal: El corazón del tzadik integra Guevurá (juicio) con Jesed (misericordia). 30. Privacidad versus seguridad. Ejemplo: Vigilancia de comunidades judías en peligro versus privacidad de miembros. Halajá: Proteger la vida es prioridad (Shmirat HaGuf), pero no se debe invadir más de lo necesario. Reflexión Ético-Mística: Meam Loez, Mishlei 11: La confianza social no puede basarse en sospecha constante. Baal Shem Tov: La fe crea protección; el miedo crea invasión. Los anteriores ejemplos seleccionados al azar son una minúscula mención del espectro gigantesco posible de encontrar como casos que se estudian en las academias talmúdicas. Pues hay que advertir que la verdadera naturaleza de la posible vivencia de “valores en conflicto” se infiere infinita, o lo que es lo mismo, de la misma dimensión y grandeza de lo que son las posibilidades de existencia interactiva entre seres humanos. Esto implica que bien se podrían clasificar estos análisis en innumerables categorías. Como tal se han clasificado en categorías como las siguientes a mencionar, incluso repitiendo algunos de los casos que se vayan citando. La idea es resaltar la metodología de clasificación. Esto nos ayuda en el ejercicio del pensar crítico con sentido común y perspicacia. Conflictos entre mitzvot activas (asé) y prohibitivas (lo ta’asé). Conflictos entre mitzvot del tiempo (zman grama). Conflictos entre normas éticas universales versus halajot exclusivas judías. Conflictos entre modestia (tzniut) y expresiones artísticas o terapéuticas. Conflictos entre derechos de privacidad y necesidad de vigilancia (cámaras, etc). Conflictos entre leyes de propiedad y ayuda a un necesitado. Conflictos entre educación secular versus educación de Torá en contextos modernos. Igualmente son tan sólo una mínima mención de categorías de análisis. Veamos una por una éstas clasificaciones con los detalles halájicos, opiniones de Rishonim y Ajaronim, aspectos de conciencia espiritual según la Kabalá (donde aplica) y comentarios que ejemplifican cómo esto puede vivirse en la vida contemporánea o sutil. CATEGORÍA 1: Conflictos entre Mitzvot Ase (mandamientos positivos) y Lo Ta’ase (prohibiciones). Definición del conflicto. En la halajá, a veces una mitzvá positiva (עֲשֵׂה) entra en tensión con una prohibición (לֹא תַעֲשֶׂה). La regla general en el Talmud es que una mitzvá “ase” puede anular una mitzvá “lo ta’ase”, pero sólo bajo condiciones muy específicas. Talmud, Yevamot 3b: “עֲשֵׂה דּוֹחֶה לֹא תַעֲשֶׂה” «Una mitzvá positiva desplaza una prohibición». Ejemplo 1: Tzitzit con lana y lino (Shaatnez). Conflicto: Mitzvá Ase: Usar tzitzit con hilado especial (Bemidbar 15:38). Lo Ta’ase: No mezclar lana y lino (Devarim 22:11). Resolución: El Talmud (Menajot 43a) enseña que la mitzvá de tzitzit puede incluir shaatnez (si el hilado azul es de lana sobre una prenda de lino) — pero sólo si incluye el hilo de “tejelet”. Hoy en día, sin certeza de “tejelet”, muchos poskim lo prohíben. Menajot 43a: «צִיצִית דּוֹחֶה כִּלְאַיִם בְּמִצְוָה» «Tzitzit desplaza la prohibición de mezcla de especies, en contexto de mitzvá». Valor en conflicto: Pureza de vestimenta (no mezclar especies). Cumplimiento estético y espiritual de mitzvá. En este sentido Menajot 43a si permite la mezcla en aras de la mitzvá. Devarim 22:11 prohíbe mezclar lana y lino: לֹא תִלְבַּש שַׁעַטְנֵז צֶמֶר וּפִשְׁתִּים יַחְד “No vestirás shaatnez: lana y lino juntos.” En el versículo siguiente (22:12), aparece la mitzvá de tzitzit: גְּדִלִים תַּעֲשֶׂה לָּךָ “Harás flecos para ti…” Talmud (Menajot 43a) conecta ambos versos. Rashi allí enseña que la proximidad indica que tzitzit permite shaatnez. Rambam (Hiljot Tzitzit 1:11): Sólo se permite si hay tejelet auténtico, ya que sólo este hilo (proveniente del chilazón) es el que se consideraba esencial para justificar el desplazamiento de la prohibición. Opiniones divergentes. Tosafot (Menajot 43a) sostienen que incluso sin tejelet, algunos permitieron la mezcla por razones técnicas (como duda sobre la composición). Shulján Aruj (Oraj Jaim 9:1): Prohíbe mezclar si no se tiene certeza de la presencia de “tejelet”. En la Kabalá, mezclar lana (din, guevurá) y lino (jesed, jésed de klipá) sin la presencia de la luz azul (tejelet – tiferet elevada) crea confusión energética, lo que explicaría por qué sin tejelet está prohibido. Aplicación contemporánea. Hoy, cuando no hay certeza sobre el tejelet verdadero, la mayoría de las comunidades prohíben usar tzitzit con lino. En tiendas de ropa en Israel, hay inspección de “shaatnez” incluso para trajes modernos por esta misma mezcla. Ejemplo 2: Milá en Shabat. Conflicto:Ase: Brit Milá al octavo día (Vayikrá 12:3).Lo Ta’ase: Prohibición de cortar y sangrar en Shabat (Shabat 73a).Resolución:Permitido realizar Brit Milá exactamente en el día 8 incluso si es Shabat. Si se pospone (por enfermedad, etc.), no se hace en Shabat. Vayikrá 12:3 exige la Milá en el día octavo: וּבַיּוֹם הַשְּׁמִינִי יִמּוֹל בְּשַׂר עָרְלָתוֹ “Y al octavo día se circuncidará la carne de su prepucio”. Shabat 132a: «מִילָה דּוֹחָה שַׁבָּת» «La circuncisión desplaza el Shabat.» Shabat 132a enseña que esto anula incluso las 39 melajot, si es exactamente al 8º día. Si el niño está enfermo y se retrasa, la “brit ya no puede hacerse en Shabat (Shulján Aruj, YD 266:2). Todos los preparativos deben hacerse antes de Shabat, salvo lo imprescindible. Conciencia espiritual. El Arizal enseña que el brit milá en Shabat eleva el alma del niño al nivel de neshamá y conecta los mundos superiores con el pacto eterno. Milá en Shabat es una «fusión de dos pactos»: el brit y el Shabat, ambos llamados «ot» (señal). Reflexión contemporánea. Algunas familias desean celebrar la milá en Shabat por honor social. Sin embargo, si el niño no nació exactamente 8 días antes, no puede hacerse. Este caso muestra el valor de la precisión halájica incluso sobre deseos festivos. Ejemplo 3: Tumar Cohen versus Levayat Hamet (acompañar a un difunto). Conflicto:Ase: Acompañar a un muerto y enterrarlo (Gran Jesed, Devarim 21:23).Lo Ta’ase: El Cohen no debe impurificarse con muerto (Vayikrá 21:1).Resolución:Sólo puede impurificarse por familiares cercanos, o si no hay quien entierre al muerto (met mitzvá). Vayikrá 21:1: לְנֶפֶשׁ לֹא יִטַּמָּא בְּעַמָּיו “A ningún muerto se impurificará entre su pueblo”. Bavá Metzia 30b: «מֵת מִצְוָה דּוֹחֶה כֹּהֵן גָּדוֹל» «Un cadáver sin quien lo entierre desplaza incluso al Gran Sacerdote». Talmud (Nazir 47b, Bavá Metzia 30b): El deber de Jesed shel Emet (dar honor al muerto) anula la prohibición de impurificación. Los Cohanim hoy evitan hospitales, cementerios sin barreras, vuelos con cadáveres. Sin embargo, si en la ruta alguien fallece y no hay quien lo entierre, el Cohen está obligado a impurificarse. Kabalá. El Zohar (Vayikrá 83a) considera que la mitzvá de enterrar a un “met” (muerto) repara chispas caídas (nitzotzot) que quedaron sin elevación. El alma del difunto también queda en paz sólo si es enterrada dignamente por un ser humano. Caso contemporáneo sutil. En comunidades pequeñas o en rutas desiertas (por ejemplo, en el desierto del Néguev), si un coche se vuelca y no hay nadie más, un Cohen que pasa debe actuar aunque sea día de fiesta. Este caso muestra cómo la ley sagrada se subordina a la dignidad de la vida y muerte, aun en los códigos más estrictos. Ejemplo 4: Shofar en Rosh Hashaná que cae en Shabat. La Torá manda tocar el shofar en Rosh Hashaná (Bamidbar 29:1).Sin embargo, cuando Rosh Hashaná cae en Shabat, los sabios prohibieron tocarlo (Rosh Hashaná 29b), por temor a que alguien lo lleve en público para aprender y transgreda el Shabat.Rambam (Hiljot Shofar 2:6) y el Shulján Aruj (Oraj Jaim 588) establecen esta prohibición rabínica, que en la práctica suspende una mitzvá de la Torá por un guezerá (decreto rabínico). Muchas personas se sorprenden de que se omita una mitzvá tan esencial. Este caso muestra cómo incluso los decretos preventivos rabínicos pueden suspender un precepto directo de la Torá — un gran ejemplo del poder de la autoridad halájica. Implicación profunda (Kabalá). El Arizal explica que en Shabat la elevación del alma sucede automáticamente sin necesidad del “despertador” del shofar, porque el día mismo tiene el poder de la Teshuvá elevada (teshuvá meahavá). El Baal HaTania enseña que el shofar de Shabat “suena en lo Alto” aunque no lo toquemos aquí. Ejemplo 5: Escribir Sifré Torá y prohibición de escribir en Shabat. Base del conflicto… Es mitzvá escribir un Sefer Torá (Devarim 31:19).Es prohibido escribir en Shabat — una de las 39 melajot.Caso específico: necesidad urgente en Shabat.Talmud y Poskim discuten casos donde una letra del Sefer Torá se borra en medio de la lectura en Shabat y no hay otro rollo disponible.¿Se puede escribirla para continuar la lectura?Decisión halájica:Prohibido escribir incluso una letra por Shabat (Shulján Aruj OJ 340), incluso para mitzvá.Se interrumpe la lectura, se continúa con otro texto permitido, o se corrige solo tras Shabat. Kabalá y sentido espiritual. Escribir la Torá representa traer luz espiritual a este mundo. Shabat es un canal activo de luz divina — no necesita intervención humana (Zohar Emor 97a). El hombre debe “cesar” incluso de las mitzvot activas para que la luz fluya sola. No toda acción espiritual debe ejecutarse. Hay momentos en que el retiro es el mayor acto de reverencia. Ejemplo 6: Ayuno en Yom Kipur versus salvar vida (Pikuaj Néfesh). Vayikrá 16:29 manda ayunar en Iom Kipur. Vayikrá 18:5: וָחַי בָּהֶם — “y vivirá por ellos”. Derivado: no morir por mitzvot, salvo las tres excepciones cardinales (Yomá 82a). Caso clínico común. Mujer embarazada siente fuertes contracciones o desmayo. Se le debe dar de beber, aun si no pidió, por sospecha de peligro. Shulján Aruj (Oraj Jaim 618) exige dar comida incluso si el enfermo duda si es necesario. Perspectiva del Zohar. El Zohar enseña que el alma se perfecciona más cuando se evita la muerte innecesaria que al cumplir un ayuno total (Zohar Emor 102b). El valor de la vida es mayor que el de la práctica ritual en sí misma. Conclusión… La Torá no es una colección rígida de reglas: es un sistema dinámico en el que las mitzvot pueden chocar y una debe ceder ante la otra. La resolución de esos conflictos revela la jerarquía interna de valores de la Halajá: Preservar la vida precede casi a todo. Evitar daño espiritual mayor puede suspender lo físico. Despertar de la conciencia puede reemplazar acciones externas en ciertos días sagrados. El equilibrio entre din (juicio) y rajamim (misericordia) guía la decisión práctica. CATEGORÍA 2: Conflictos entre mitzvot de tiempo específico (zemanit). Esta categoría aborda situaciones en que dos o más preceptos dependen del tiempo y entran en conflicto, y la Halajá debe establecer prioridades: ¿cuál mitzvá prevalece cuando solo una puede cumplirse? Ejemplo 1: Tefilín versus lectura de la Meguilá en Purim. Base del conflicto… El mandato diario de colocarse tefilín (Devarim 6:8).La lectura de la Meguilá en Purim, que es una mitzvá del día (Ester 9:28).Algunas costumbres (especialmente sefardíes y jasídicas) no usan tefilín en Purim, por considerarlo un día festivo (simjá), incompatible con el «temor y sujeción» de los tefilín (ver Beit Yosef, Oraj Jaim 31). Los Ashkenazim colocan tefilín en Purim, pero los remueven antes de leer la Meguilá.Algunos jasidim no colocan tefilín ese día.Razonamiento halájico…La mitzvá de la Meguilá no anula la de los tefilín, pero se evita la mezcla de emociones opuestas: simjá (alegría) versus ejadut/irat shamayim (unidad/temor reverente). Comentario jasídico… El día mismo “coloca el tefilín celestial”, y la alegría interna es superior al símbolo físico externo. Ejemplo 2: Brit Milá en Shabat versus nacimiento sin certeza de fecha. Base del conflicto… Milá al octavo día (Bereshit 17:12) incluso en Shabat (Shabat 132a).Pero solo si nació de día, sin dudas ni cesáreas.Caso… Nace el bebé cerca del anochecer, y no se sabe si nació aún en viernes o ya Shabat. ¿Se permite brit en el siguiente Shabat?Prohibido hacer brit en Shabat si hay duda de fecha, porque no se puede profanar Shabat por duda (Shulján Aruj YD 266:12).La mitzvá de la milá, aunque central, no permite desechar las reglas de certeza necesarias en Shabat.El tiempo exacto en la Halajá tiene peso ontológico: el «momento preciso» no es un dato externo, sino un canal espiritual exacto. Ejemplo 3: Oración de Shajarit versus acompañar al difunto (levaiá). Conflicto… Es obligación diaria rezar “Shajarit” (Berajot 26a).Acompañar un cuerpo al entierro es “jesed shel emet” (bondad suprema), que precede incluso al estudio de Torá (Ketuvot 17a).La “levaiá” se realiza temprano, antes del rezo.Se omite el rezo si no se puede hacer después, porque el “kavod hamet” (honra al fallecido) prevalece (Shulján Aruj YD 361:1).Perspectiva ética… Aquí vemos cómo una mitzvá de relación con el prójimo (bein adam lejavero) anula una mitzvá personal (bein adam lamakom), por el valor de la dignidad final. Ejemplo 4: Ayuno de Esther versus Purim en ciudades distintas. Si alguien viaja de un lugar que celebra Purim el 14 (ciudad abierta) a uno que lo celebra el 15 (ciudad amurallada), ¿cuándo debe ayunar Taanit Esther?¿Y si su viaje cambia el estatus halájico del Purim mismo? El Magén Avraham (OC 688) y el Mishná Berurá establecen que el estatus depende de dónde uno se encuentra al amanecer de Purim, lo que afecta también el ayuno previo. El ayuno, la lectura de la meguilá de Esther, las “matanot laevionim” (regalos a los pobres) y la seudá (la comida de Purim) se entrecruzan dependiendo del lugar y del momento. Esta situación revela cómo el tiempo y el espacio juntos determinan la obligación halájica, no sólo la persona ni la intención. Ejemplo 5: Sefirat HaOmer versus Kidush Levaná. Conflicto… Ambas son mitzvot de tiempo específico:Sefirat HaOmer (50 días de conteo del Omer de Pesaj a Shavuot) debe hacerse al anochecer (desde la salida de las estrellas). Kidush Levaná (santificación de la luna nueva) se hace por la noche, preferiblemente con ropas limpias y con alegría.Caso. En Motzaei Shabat, después de Arvit, ¿qué debe hacerse primero?Se cuenta el Omer primero, porque es más frecuente (tadir) y tiene una fecha límite clara (Menajot 66a, Shulján Aruj OC 426:2).Aunque Kidush Levaná implica kavaná mística alta (Zohar, Parashat Vayakhel), se cede ante el principio halájico de «tadir ve’she’eino tadir – tadir kodem» (lo frecuente precede). Ejemplo 6: Ayuno de un primogénito (Taanit Bejorot) versus participar en un siyum (fiesta por terminar un tratado de estudio talmúdico, por ejemplo). Conflicto… “Bejorot” (primogénitos) deben ayunar en víspera de Pesaj, pero hay costumbre de evitar el ayuno participando en un “Siyum” (ceremonia que celebra el logro de completar un ciclo de estudio).¿Es válido “escapar” del ayuno mediante un Siyum que no fue escuchado con intención (no entendido)? ¿Y si uno viaja y cambia de huso horario?La mayoría de los poskim permiten comer tras cualquier Siyum halájicamente válido aunque no se entienda el tratado (Mishná Berurá 470:10), siempre que se participe con intención.Un “bejor” (primogénito) que cruza de Australia a Israel y se pierde el “Siyum” por la diferencia de fechas: ¿debe ayunar doble?Cada situación se evalúa por la hora local de Erev Pesaj, lo que genera tensiones entre el tiempo objetivo y subjetivo. Ejemplo 7: Recitar Shemá antes de la medianoche versus honrar invitados. Situación… Persona en Shabat con invitados importantes se ve forzada a cenar tarde. ¿Debe dejar la mesa e interrumpir para cumplir Shemá antes de medianoche?Aunque se puede recitar Shemá hasta el amanecer, se aconseja hacerlo antes de la medianoche rabínica (hatzot halayla). Sin embargo, la mitzvá de “hakhnasat orjim” (recibir invitados) puede primar momentáneamente.Shulján Aruj OC 235:2 – Shemá debe ser recitado en su tiempo.Pero los Maharil y poskim jasídicos permiten interrumpir con Shemá en mente (o recitar rápidamente), para no deshonrar a los comensales.Muestra cómo la halajá regula el tiempo sin excluir la sensibilidad interpersonal. El ideal no siempre es absoluto. Ejemplo 8: Preparación de Shabat versus oración de Minjá del viernes. Problema… Una persona se ve apurada en los preparativos de Shabat y está por perder el horario de Minjá.Prioridad halájica…Debe interrumpir toda tarea y rezar Minjá antes de la puesta del sol. (Shulján Aruj OC 250:1; 233:1).Caso especial… En comunidades que encienden velas muy temprano (países nórdicos), a veces la persona ya encendió velas pero no rezó Minjá. ¿Se puede aún rezar?Solución… Sí: el encendido de velas no marca halájicamente la entrada de Shabat, mientras no se recitó “boí kaláh” o el mizmor leDavid del Kabalat Shabat (Mishná Berurá 261:31). Ejemplo 9: “Lel Haseder” en Pesaj versus Hora de dormir de los niños. El “Lel Haseder” incluye múltiples mitzvot: contar la historia (hagadá), beber 4 copas, comer “matzá” y “maror”, etc.Pero los niños se duermen temprano y no participan activamente.Solución… Avanzar temprano el seder (orden de la cena y rezo de Pesaj), hacerlo accesible para que los niños pregunten (“ma nishtaná”), incluso si los adultos deben repetir ciertos pasajes después.La mitzvá de “vehigadta lebinjá” (y le contarás a tu hijo) (Éxodo 13:8) es central, y a veces prima sobre la estética o la formalidad. CATEGORÍA 3: Casos de vida y muerte – Pikuaj Nefesh versus otras mitzvot. La halajá establece que el principio de “pikuaj nefesh doje kol haTorá kula” – “salvar una vida precede (anula momentáneamente) casi todos los preceptos de la Torá” – es uno de los fundamentos más poderosos del sistema legal judío (Yomá 85b). No obstante, existen matices, excepciones y casos menos conocidos que merecen análisis profundo. Ejemplo 1: Transgresión de Shabat para salvar una vida. Se permite (y se debe) profanar el Shabat si hay peligro real para una vida humana (incluso potencial), por ejemplo, encender fuego para calentar a un enfermo, conducir al hospital, etc.Talmud Yomá 85a-85b, Shulján Aruj, Oraj Jaim 328, Rambam, Hiljot Shabat 2:1–3. Comentario del Rambam… Mejor violar un Shabat para que esa persona pueda guardar muchos otros” (Hiljot Shabat 2:3).Caso menos conocido… Se permite encender luz eléctrica si una persona anciana sufre ansiedad o pánico extremo en la oscuridad, si se estima que podría generarle daño real a la salud (Anshei Emet, teshuvá sobre ancianos en residencias). Ejemplo 2: Pikuaj nefesh en Yom Kipur – Alimentar a alguien. Dilema… Una persona enferma duda si debe ayunar. El médico dice que tal vez ayunar le provoque una crisis.Se permite e incluso se obliga a comer si hay “safek pikuaj nefesh” – duda razonable de peligro (Shulján Aruj Oraj Chaim “OC” 618).Se puede dar comida en porciones pequeñas (“shiurim”) si el enfermo puede sostenerse así. Pero si el enfermo se angustia o debilita por eso, es mejor que coma normalmente.Cita de Rav Ovadia Yosef… No hacemos experimentos con vidas humanas. La vida precede al ayuno.” (Yabía Omer, Oraj Chaim “OC” volumen 8). Ejemplo 3: Cirugía de urgencia versus Kedushá del cuerpo. Conflicto… Operaciones que implican amputaciones, extirpaciones u otras violaciones a la kedushá del “guf” (santidad del cuerpo judío).Regla… Se permite cualquier acción médica que salve una vida, incluso si implica pérdida de miembros o mutilaciones (Noda BiYehudá, Mahadura Tinyaná YD 210).Comentario kabbalista… El Zohar enfatiza la preservación del cuerpo como reflejo de la forma divina (Zohar 3, 29b), pero cuando se trata de vida o muerte, la prioridad es clara: el alma necesita el cuerpo para seguir sirviendo a Hashem. Ejemplo 4: Donación de órganos. Se puede donar órganos vitales sólo si no acelera la muerte del donante (muerto clínicamente). Esto depende de la definición de “muerte” – ¿muerte cerebral o cardíaca?Posturas.Jajam Ovadia Yosef, Rav Unterman: permiten bajo ciertos criterios médicos confiables.Jazón Ish, Rav Shlomo Zalman Auerbach: más restrictivos – consideran solo la muerte cardíaca completa. Un judío firma tarjeta de donación de órganos. El hospital quiere extraer órganos cuando aún hay latido artificial. ¿Qué hacer?Algunos poskim permiten si el paciente había expresado voluntad clara, y si se cumplen protocolos muy estrictos. Aun así, no hay consenso y muchos poskim lo consideran prohibido. Ejemplo 5: Abortos en casos de peligro para la madre. Conflicto… El feto tiene potencial de vida, pero pone en riesgo la vida de la madre. Halajá… Antes del parto, si la vida de la madre está en riesgo, el feto se puede eliminar (Mishná Ohalot 7:6; Rambam Hiljot Rotzeaj 1:9). Si ya salió parte del cuerpo, la situación cambia: se considera nefesh y no se le puede tocar. El valor de la vida materna es prioritario hasta que el feto sea considerado una vida plena. Esta frontera muestra cómo el judaísmo distingue entre potencial y plenitud del alma. CATEGORÍA 4: Conflictos sutiles de rutina – que suelen pasar desapercibidos. Estos son casos donde no hay vida o muerte en juego, pero surgen tensiones entre valores halájicos en el día a día. Muchos pueden parecer triviales, pero requieren sensibilidad halájica y espiritual. A menudo, se pasa por alto su profundidad. continua... David Saportas Liévano Texto Completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/08/12/judaismo-6/
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¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 5 La Neshamá manifestada evidencia de ser humano. Parte 3.

¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 5 La Neshamá manifestada como evidencia mínima de ser humano. Parte 3. Por David Saportas Liévano. Abordar todo lo que pudiese inferirse toca aspectos explicativos de los significados de la neshamá, y mucho más si trata de allegarse a las comprensiones correctas de dichas explicaciones, por definición misma proveniente de la Torá, es una tarea imposible de abarcar en su completitud; pues la misma neshamá como soplo divino de vida a imagen y semejanza de Dios es de carácter infinito por la misma razón de la definición en asociación con la divinidad. Esta misma definición que se nos revela en la biblia en Genesis 1.27… “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, y también en Genesis 2.7… “Entonces Adonai Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”. Entrar a explicar y demostrar que estos versículos se refieren a la “neshamá” como el “aliento divino” insuflado a “Adán HaRishón” como el primer “hombre” y precursor de lo que se debe deducir es el verdadero “ser humano”, implicando infinidad de secretos, no es el propósito de éste artículo, ni de la serie. Ello pertenece a otro énfasis disertativo de cosmología y secretos de la matrix estructural de la realidad y su sistema operativo. Aquí en esta serie de artículos el hincapié se hace sobre las características de la neshamá asociadas a nuestro estado actual de existencia y percepción de la realidad como diagnóstico y como definiciones de prerrequisitos de sintonía y equivalencia con la misma. Hay un realidad que es sostenida por quien emite toda definición, toda palabra, todo concepto y por consiguiente toda manifestación. Ese quien sostiene la realidad, porque le da forma y vida a la palabra en infinitas manifestaciones es Dios. Pero que se entienda bien… Una cosa es el que emana y otra lo emanado. Dios NO es lo emanado. Lo emanado en lenguaje bíblico se llama SU NOMBRE. Toda su creación emanada de “su boca” es todo su propósito, toda su palabra, todo concepto, toda forma, toda realidad. El Nombre es la concretización de la potencialidad infinita de manifestación. En dicho potencial está la predefinición posible e infinita de toda la sabiduría de Dios. Un concepto contradictorio a nuestras limitadas capacidades de entendimiento. Se le denomina kabbalistamente como “Or Ein Sof”, la Luz infinita que abarca todas las posibilidades. La Kabbalá establece que Dios se auto conoce en el “Ein sof”. Ello implica que hace predefiniciones de lo que Él Es, o quiere Ser como Manifestación. Pero NO es Su Esencia; pues “antes” (si se permite la expresión “antes”) del “Ein Sof” está Su Esencia, lo Incognoscible. Dios por definición es Incognoscible, no tiene forma, no tiene definición alguna. En la Kabbalá se le llama “ATZMÚT”. ATZMÚT es la esencia inmanifestable del Creador y su «lugar» está por encima de la palabra y toda articulación posible. De acuerdo con los maestros de la Kabbalá nada se puede expresar acerca de SU ATZMÚT, ya que no tenemos alcance alguno. Todo lo que digamos acerca de la ATZMÚT del CREADOR estará basado en meras suposiciones e imaginación, y la Kabbalá sólo trata de lo que el hombre tiene la potencialidad de alcanzar. Todo el vocabulario que maneja la Sabiduría de la Kabbalá no tiene realidad en Atzmút, es decir en la Esencia del Creador, sino sólo en la Luz que se expande desde EL, en Su manifestación. Por otro lado, el EIN SOF es el Infinito donde se encuentra el «programa de la Creación», cuya finalidad y voluntad es beneficiar a las creaturas infinitamente. “Ein Sof” es el «lugar» de encuentro entre la Esencia del Creador y la “Neshamá” (el Alma Divina del hombre), entendiendo este vínculo como la voluntad original de dar placer y completitud a todas las creaturas. Por lo tanto “Ein Sof” es el espacio de relación entre la Esencia del Creador, “Atzmút” y su Creación. Entiéndase la palabra “espacio” como un concepto metafórico referente al máximo punto de encuentro de dos realidades. La nuestra como potencial de regalo del Creador y la Divina. El alma divina se llama “NESHAMÁ” y es aquella a la cual le está destinada toda la plenitud, beneficio y completitud contenidos en el “Ein Sof”. La Luz del Infinito / “Or Ein Sof”, al ingresar dentro del ámbito de la Creación adquiere voluntad y conciencia diferenciada, lo cual se traduce en diferentes seres y formas. Este proceso ocurre simultáneamente en todas las particularidades de la Creación, adoptando así la Luz del Infinito diversos grados e índoles. En el hombre estos grados de voluntad y conciencia conforman los diversos estratos del alma, llamados: Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá y Yejidá. Como podrá advertirse se mencionan más niveles del alma. Dos de ellos son superiores a la “Neshamá”. Y dos son inferiores. El más bajo de todos es “Nefesh”. Este es el nivel que prevalece de forma casi totalitariamente en la actual “humanidad” caída. Es el alma animal; la de los instintos; la de nuestras percepciones sensoriales más primitivas y condicionadas que se vienen mencionando, y que damos por única opción e ideal humanista. Los niveles superiores a “Neshamá”, es decir los niveles del alma de “Jaiá y Yejidá” son de unificación con la Divinidad. Sin entrar en detalles y explicaciones, cada alma viene a este mundo con su software particular definido y escrito acorde a su origen, su pasado cósmico, su karma, acorde a sus bendiciones y maldiciones particulares, familiares y ancestrales, acorde a destino y definición astral, a sus méritos o ausencia de ellos, a su tikun y particular y nacional, acorde a su genética bilógica heredada, acorde al nivel de su alma, su rectificación alcanzada, acorde a los retos de superación que se le impongan a dicha alma, al contrato firmado en mundos superiores o inferiores antes de encarnar, acorde a los designios y soberanía de Dios para definir todo aspecto en detalle con anticipación, y en perfecta justicia, pesar absolutamente toda variable en la balanza del juicio con verdad, acorde a las previsiones de bondad, misericordia o castigo que se definan en los tribunales celestiales, y acorde a mucho más que hace parte de las quizás incontables variables a ser consideradas. Sea como sea, todo ello se nos escribe y ya está inscrito en nuestras almas como software. En la vida tendremos la oportunidad de reescribir dicho software para bendición o maldición, para rectificación o perdición, para superación o para degradación, etc, etc. Depende de uno… Y será sólo una de las facetas de vivencia y experimentación de nuestras almas en el concierto cósmico y propósito creacional divino. No es sólo un asunto de causa y efecto. No es sólo un asunto de rectificación. No es sólo un asunto de aprendizaje. No es sólo un asunto de transito académico y justicia. Es mucho más. Nada es la simpleza que se concluye de maneras cada vez más estúpidas y que no es sino evidencia de cuan afectados estamos en nuestra psiquis y estado enfermizo del alma, tal que todo se trivializa, se minimiza, se generaliza y se define irracionalmente en cosmologías y percepciones de vida sin sentido, sin trascendencia, sin entendimiento, esclavizados a la materia, esclavizados a los placeres, a las ambiciones egocéntricas y la degeneración infernal del alma; ni siquiera como animales. Mucho peor aún. Pero muchísimo peor; pues los mismos animales no se degradan como lo hace el supuesto “ser humano”, que a estas instancias no es sino un ente demoniaco, según se evidencia. ¿Acaso toca demostrarlo? Muchos softwares informáticos definen nuestra alma. Y es la información con la cual vamos a poder percibir la realidad en nuestra vivencia física en esta realidad en la actualmente nos movemos con nuestros cuerpos. Todo lo que aparece en esta existencia primero está predefinido en otro lado invisible como información. Todo proveniente de una complejidad infinita predefinida por Dios. Se le denomina o llama “Ley”. En términos bíblicos en hebreo se llama “Elokim”. Ya he escrito de esto extensamente en otros artículos. Toda la biología, la genética y la química hace parte de dicho paquete informativo preinstalado. Y es de inferir que mucho más que no podemos todavía imaginar. Pero también todo mecanismo neuronal y espiritual que nos permite percibir el tiempo, el espacio, la materia y toda manifestación posible sensorial. Percibir el lenguaje informático y sistemático que faculta y posibilita se advierta y se distinga la verdadera “naturaleza” holográfica de la realidad como ilusión material. Nada viene de la nada como por arte de magia y estúpidamente concebido. Sobre todo cuando lo que se evidencia es un orden cósmico y existencial infinito en complejidad. La consciencia no se auto percibe de la nada. Es primitiva y redundantemente lógico. La materia simplemente NO existe, pero es muy real para nuestros sentidos. Esta capacidad implícita pre instalada o pre escrita informáticamente en nuestra alma es la que nos posibilita llegar a percibir lo que vemos como cosmos y creación al infinito. De otra forma sería imposible no solamente percibirlo, sino menos aún interpretarlo y entenderlo sensorialmente como vivencia y manifestación de la realidad. Dicho de otra forma y que puede ser extrapolada literalmente al infinito… Usted NO camina. Usted se imagina que camina. Usted no ve el paisaje realmente. Usted percibe interiormente una visión compartida del paisaje que actúa en conjunto con su supuesta capacidad de caminar. Todo evento concebido como movimiento físico o como sea que se pueda extrapolar como vivencia al infinito es una proyección mental interpretada. Es una realidad virtual. Hoy día lo podemos entender gracias a los avances de informática que en este sentido se nos dispone como usuarios. NO se puede negar. Más aún… Hace parte de esta descripción holográfica de la realidad la percepción del tiempo. Bien podría explicarse con muchas extrapolaciones sobre la consciencia que permitan una formulación sensata de lo que significa el tiempo y la eternidad, más allá de las formulaciones solamente físicas y matemáticas. Y no obstante la conexión matemática con todas las variables posibles de inferir y lo mencionado es la estructura matrix constructiva. Es está capacidad de percepción de la realidad la que se denomina en lenguaje kabbalista como planos de la creación. Todo está definido en ese sentido perceptivo definido y escrito informáticamente en nuestra almas, cada cual acorde a su realidad existencial propia e individual. Y es por esto mismo que el “ser humano” propósito de la creación, el “Adam Kadmón” (el hombre primordial) y “Adam HaRishón”, el primer hombre manifestado como arquetipo creacional a imagen y semejanza de Dios (entendido en sus verdaderos significados trascendentes y no antropológicamente de forma primitiva y tonta), se corresponde con toda la creación, con todo el cosmos, con todas las dimensiones posibles, con los planos de la creación, con la Torá y con el alma de la Torá. Mashiaj el verbo hecho carne, la Torá hecha carne. La percepción completa de la divinidad y de la creación está ya dentro del potencial escrito como software dentro del alma humana. Pero ojo con la afirmación… Dentro del alma a imagen y semejanza divina, dentro del “ben adam” (el hijo del hombre). Dicho de otra manera… Toda la creación con sus infinitas posibilidades de manifestación para cada evento, cada existencia, cada manifestación en cualquier reino de la “naturaleza”, en cualquier ser viviente, en cualquier “ser humano” (verdadero y falso), en cualquier ángel, en cualquier demonio, en cualquier entidad, está escrita e inscrita en el “alma” equivalente como planos de la creación. No son los planos iguales para toda manifestación. Cada fragmento con su software infinito (valga la dialéctica contradictoria) de posibilidades de manifestación y funcionamiento, pero con una singular definición única y exclusiva como propósito y significado de la creación… El alma (con todos sus niveles) del verdadero ser humano, es decir Adán Kadmón. Sin entrar en más detalles explicativos (que se infieren infinitos), por lo menos a nuestras posibilidades y nivel, el nivel de alma de conexión inicial con la divinidad es la neshamá humana. Es la imagen y semejanza con Dios, con nuestro creador, plasmada, escrita e inscrita en la neshamá como planos creacionales (la vivencia y experiencia propósito de Dios) y como árbol de la vida, libro de la vida, vida eterna, salvación y conceptos similares. Cada cual con su propia e individual equivalencia de forma de software, si se permite el término. Lo revelado en su predefinición y proceso mismo de definición y manifestación es “invisible” acorde a nuestra percepción. Es la Creación, es la misma Torá, los planos de la creación, la voluntad divina, el NOMBRE de Dios, es lo emanado, es el “Reshit” en donde Dios se contrae (Tzimtzum) para darle cabida a lo creado. Esa sería una interpretación en términos “físicos”, siendo no físico en lo absoluto, lo que aquí yo referencio como invisible. Esa es la verdadera “invisibilidad” a nuestros sentidos del Olam HaSé; de este mundo. Pero sepa, el NOMBRE NO es la esencia de Dios. NO es Dios, aunque SÍ es su manifestación. Dios se revela con Su Nombre. Se revela con Su Propósito, Su Torá, con la Creación; y la entrega en el alma (neshamá) que decide compartir con el verdadero “hombre” Adán. La Esencia de Dios, NO es el “Ein Sof”, como muchos confunden. El “Ein Sof”, lo que es lo mismo que la Luz de Dios (Or Ein Sof), se le conoce también como el infinito. La designación “Ein Sof” literalmente en hebreo se traduce como “Sin Fin”. Al ser una de las definiciones de Dios que es “infinito”, se ha concluido que Dios y “Or Ein Sof” es exactamente lo mismo. Y NO lo es literalmente. Aunque en cierta forma sí lo es como Su Evidencia Divina de lo que quiere manifestar. Es una potencialidad infinita, pero no necesariamente una predefinición absolutamente cumplida. Es una preconcepción infinita en sabiduría de anticipación al drama cósmico en todas sus dimensiones y posibilidades, pero no es la construcción rígida de estructura del diseño acorde a planos. Dicha interpretación en lenguaje bíblico se le denomina escritura en piedra. Lo que quiero resaltar es que los planos de la creación son los mismos planos de nuestra alma divina a imagen y semejanza de Dios; De la neshamá que es la misma Torá en su plena manifestación como objetivo ideal. Es un camino de sintonía en equivalencia de forma del cuerpo con la divinidad. Y este es el tema de inicio de este capítulo como sigue, con su respectivo desarrollo. Los capítulos anteriores de esta serie se han abordado principalmente desde una perspectiva académica que enfatiza referencias, fuentes, citas, conclusiones y enseñanzas que popularmente son aceptadas en el judaísmo rabínico, la kabbalá y en la colectividad del pueblo judío mayoritariamente. Que sea dicho saber, docencia, instrucción, educación, pedagogía, cátedra, magisterio o doctrina lo que se acepta por la feligresía, no le quita lo valioso y verdadero del saber, pero tampoco lo ratifica como la verdad absoluta. Todo fragmento puede servir como herramienta de acercamiento a la revelación; pero también puede que no. Depende de la persona misma y no de la enseñanza misma, siempre y cuando ésta se fundamente en la verdad. Y las fuentes de la Torá citadas de los sabios de Israel, y que se han citado en los anteriores capítulos son verdad en ese sentido. Pero NO se pueden minimizar como fragmentos sin posibilidades de extrapolación sin distorsiones, tal que se contextualicen integralmente sin contradicciones dialécticas (lo cual es la norma). Esto quiere decir que la metodología de exposición de argumentos seleccionada, escogida como fundamento soporte (no imaginación) de toda explicación y disertación, es eso… Cimientos establecidos por nuestros sabios de Israel. No obstante susceptibles de profundizarse, decodificarse y conciliarse a mayores clarificaciones. La Neshamá, la Equivalencia de Forma y la Elección del Mal Según el Judaísmo y la Kabbalá. Establecido lo anterior, se tocó superficialmente en el capítulo 4 de esta serie, lo que se usualmente se deduce y se comenta en algunos ámbitos rabínicos (no todos), sobre la esencia de Ismael, de Esav y de todo lo que se considera humanidad, como si todo fuese igual ecuménicamente. Se enseña rabínicamente, que todo el mundo tiene neshamá, así sea de que se trate de malvados de la peor clase. Según esta generalización no existen los demonios, pues incluso los mismos (se infiere) tienen neshamá; de esta forma se enseña y se afirma con dicho postulado lo contrario a lo que explícitamente se revela en muy extensas enseñanzas en la Torá, en el Zohar, en el Talmud y en textos sagrados de nuestros sabios de Israel, sobre el tema y la confirmación de entidades de apariencia humana, no humanas sin neshamá. Igualmente como también explícitamente al respecto de los demonios y entidades no adámicas con formulaciones sin ambigüedades de su existencia demoniaca. La contradicción (no dialéctica conciliable) y el absurdo se manifiestan en abierta disonancia cognitiva y doble estándar. Se avala un ecumenismo color rosa simplificando el papel del mal en la creación, así como un final feliz para todo el mundo, no obstante muchos textos sagrados antiguos y kabbalistas establecen lo contrario. Son la típicas contradicciones dialécticas que se encuentran a todo lo largo y ancho de la Torá y que el doble estándar y la disonancia cognitiva (que como defecto de este mundo lo tenemos todos) ignora a sabiendas o no, para evitarse entrar en conflictos de entendimiento. La equivalencia de forma con lo superior o con lo inferior es un concepto muy utilizado en el lenguaje kabbalista. Aplica en ambas direcciones hacia el bien y hacia el mal, hacia la virtud o la degeneración, hacia la santidad o la impureza, hacia la bendición o la maldición de manera equivalente. He escrito extensamente de ello en mis blogs. Siempre deberá ser exacta, tal cual aplica para absolutamente todo, incluyendo mundo físico y espiritual. Se concluye entonces que de acuerdo a la equivalencia de forma, por ejemplo con lo superior y la virtud (ya sea ésta mayor o menor entre vasija y contenido) es la manifestación de los atributos de la neshamá en una persona. En cuanto a las definiciones que se analizaron en el capítulo anterior y respecto a lo que es neshamá y sus niveles de manifestación, se entiende que a mayor equivalencia de forma entre vasija (cuerpo y nefesh) y contenido (neshamá y ruaj), mayores atributos de la neshamá. Pero si no hay mayores manifestaciones de la misma, porque su «contenido» es mínimo, entonces prepondera lo que no es neshamá. Es decir, lo demoniaco es lo predominante. Por ejemplo las inclinaciones al mal y al materialismo. La mayoría en el rabinismo por ejemplo dicen, aceptan y enseñan que Ismael y Esav (no obstante su maldad) tienen neshamá. Escondida, pero la tienen. Una conclusión que solo se postula, pero no se demuestra explícitamente. Personalmente yo no la he visto como tal. Pero que yo no la haya visto no significa nada. Sólo una referencia de paso como refuerzo de contexto, pues no obstante, he investigado por décadas estos temas. Y la reflexión es válida… ¿De dónde se concluye? Si, es cierto. Se sustenta con citas de los textos sagrados del judaísmo; pero ya se dijo… Las referencias como fragmentos se deben contextualizar integralmente. No por solamente verlas o citarlas se puede concluir de manera contundente y consumada. En algunos casos si y en otros no. Habrá que analizar cada caso por separado y de forma exhaustiva. No hacerlo y quedarse en la mitad del camino, o quedarse sólo en el principio es rigidez farisea. Y sin embargo, en este tema sobre Ismael y Esav, hay un análisis evidente a plena vista que serviría de confirmación a las enseñanzas rabínicas de las que yo digo que “no he visto” demostraciones de conclusión diferentes a las citas de textos. La lógica inicial es muy simple. Si se establece por halajá que se es judío por línea materna, y según todo lo expuesto hasta ahora en esta serie de artículos, por consiguiente la misma neshamá la aporta la madre como sintonía, equivalencia de forma y consecuencia, pues ¿qué se podría deducir de Ismael y Esav? La mamá de Ismael no era judía, luego Ismael no hereda la neshamá. Pero Esav es hijo de Rebeca que si era judía, luego por deducción hereda la neshamá. ¿Son éstos razonamientos así de simples y concluyentes? Para responder esta pregunta se debe conocer y tener un contexto profundo de TODA la Torá como cuerpo integral (Zohar, Talmud, Midrash, Tania, Textos Antiguos, Apócrifos, comentarios de sabios de Israel, etc) para deducir integralmente y NO de forma simple y fragmentada. Puede que se confirme o no la deducción inicial. De eso se trata la Torá. Y sea como sea que se confirme, incluso con las dos respuestas contradictorias (si y no), no obstante, la conclusión inicial como postulado general halájico NO se descalifica y se mantiene inmutable. ¿Cómo puede ser eso posible? Precisamente es a esto a lo que se le llama conciliación dialéctica. Y la respuesta puede ser NO a pesar del postulado inicial, sin contradecir el mismo. De hecho, Sara como madre de Isaac, sin duda alguna heredó, propició, transmitió la neshamá a Isaac. Hagar era la madre biológica de Ismael y se concluiría que entonces NO hereda, no propicia, no transmite neshamá a Ismael. Pero resulta que la adopción según el judaísmo convierte al adoptado en hijo legítimo como si fuese bilógico. Es la misma situación de un converso que se adhiere al judaísmo. ¿Entonces cómo se concilian integralmente todas estas preguntas? Se irá poco a poco trabajando en estas respuestas. La sabiduría en el judaísmo no se alcanza con atajos y respuestas blanco y negro (es lo que todo el mundo sin neshamá anhela). Nadie quiere recorrer el camino, no hacer el trabajo correspondiente en el entendimiento y demás requisitos obligados. Surge otra pregunta adiciona en este tema… Si la halajá de ser judío se estableció con Esdras (mucho después de la muerte Sara y Rebeca), ¿se podían llamar judías Sara y Rebeca? ¿Cómo se aplican los misterios del alma en esos dos periodos de tiempo distantes? ¿Y la halajá? ¿Acaso la misma es un asunto antropológico e histórico coyuntural? Sean cuales sean las respuestas a estas últimas preguntas (para no salirnos del tema), NO se debería concluir por inferencia lineal que haya neshamá en Ishmael, Esav y demás pueblos rechazados por Dios. Todo lo contrario se debería concluir que dichos pueblos o simientes al rechazar la Torá y los roles divinos que sólo la neshamá puede identificar, pues entonces Dios mismo los rechaza. Y no se trata de una interpretación a nuestras costumbres humanistas de relación. ¿Acaso la neshamá puede escoger el mal? La respuesta es que NO. Estas preguntas profundamente reflexivas y buscan clarificar la relación entre la neshamá, su manifestación según la «equivalencia de forma» entre la vasija (cuerpo y nefesh) y el contenido (ruaj y neshamá), y cómo esto se aplica a casos como Ismael, Esav y otros que parecen rechazar el propósito divino asociado con la neshamá. Esto plantea la cuestión de si la neshamá puede elegir el mal y cómo interpretar su presencia en aquellos que se inclinan hacia el materialismo o las klipot. Conecto todas las disertaciones previas sobre la neshamá, la elección de Israel y el libre albedrío con las respuestas que de aquí se deriven. 1. La Equivalencia de Forma y la Manifestación de la Neshamá. Las enseñanzas sobre la «equivalencia de forma» son asuntos fundamentales de comprensión y están profundamente arraigadas en la Kabbalá. El principio de equivalencia de forma (d’mut tzurah), articulado por el Baal HaSulam en Talmud Eser Sefirot (Parte 1, capítulo 3) y en Introducción al Zohar (página 68), establece que la capacidad de un recipiente (kli, en este caso el cuerpo y la nefesh) para contener y manifestar la luz divina (neshamá y ruaj) depende de su alineación con los atributos divinos, como la santidad, la justicia y la misericordia. A mayor equivalencia de forma, mayor es la manifestación de la neshamá; a menor equivalencia, la neshamá es incipiente o simplemente no se tiene. En la Kabbalá, la neshamá es el nivel más elevado del alma, seguido en nivel inferior por el ruaj (espíritu) y la nefesh (alma vital). El Tania (capítulo 2) explica que la neshamá judía es una «parte literal de Dios de lo Alto» (Jelek Eloka mi-ma’al), mientras que la nefesh está más vinculada al cuerpo y al mundo material. La nefesh behemit (alma animal), presente en todos los “humanos” (los que lo sean), inclina hacia el egoísmo y el materialismo, mientras que la neshamá impulsa hacia la santidad. La equivalencia de forma entre el kli (cuerpo y nefesh) y la neshamá determina cuánto de esta chispa divina se manifiesta en la vida de la persona. ¿Qué Sucede si la Neshamá es «Mínima»? Si la equivalencia de forma es baja (en caso se tenga como potencial), la neshamá no se manifiesta plenamente, y la nefesh behemit domina, inclinando a la persona hacia el materialismo o el mal. Si se tiene potencial, si se tiene esa mínima parte de chispa divina, ésto no significa que la neshamá esté ausente, sino que está «oculta» por las klipot (cáscaras espirituales), que son las fuerzas de impureza que bloquean la luz divina (Zohar, 1, 205b). El AriZal (Sha’ar HaKlipot) enseña que las klipot se fortalecen cuando la persona elige el mal, reduciendo la equivalencia de forma superior y limitando la expresión de la neshamá. Sin embargo, la neshamá nunca desaparece mientras se conserve dicha característica humana, ya que es una chispa divina inherente a todos los “humanos” que como tal permanecen (Zohar, 1, 81a). En la enseñanza tradicional rabínica del judaísmo se dice que en casos extremos, como los de Ismael y Esav, la neshamá está presente, pero su manifestación es mínima debido a la falta de equivalencia de forma superior. Sus elecciones los alinean con las klipot, lo que da la apariencia de que «prepondera lo que no es neshamá» (es decir, la nefesh behemit y las inclinaciones materiales). Bueno… Valgan las aclaraciones recién hechas en este artículo sobre dichas conclusiones que son susceptibles de cuestionarse a mayores profundidades de discernimientos. 2. Ismael, Esav y el Rechazo de la Torá. ¿Tienen Neshamá? La pregunta de cómo Ismael, Esav y otros pueden tener una neshamá si rechazan el propósito divino es central. La Kabbalá ofrece varias explicaciones al respecto: Ismael: En el Zohar 1:118b se encuentra una discusión sobre Génesis 25:6, que menciona a los «hijos de las concubinas» de Abraham, a quienes envió «al este, a la tierra del este». Esta sección del Zohar explora temas místicos relacionados con las fuerzas espirituales, la creación de mundos superiores e inferiores, y la interacción entre lo humano y lo sobrenatural. En particular, 1:118b aborda la noción de las «concubinas» de Abraham y su descendencia, interpretada en un sentido místico como relacionada con fuerzas espirituales o demoníacas. Esta sección del Zohar incluye referencias a la generación de entidades espirituales o demoníacas a partir de uniones humanas, lo cual podría estar relacionado con Lilith, los shedim (demonios) o los nefilím. Dado que el Zohar está escrito en arameo y su traducción varía según la edición, ofrezco una traducción al español basada en la edición estándar de Pritzker Volumen 1, traducido por Daniel C. Matt. La cita exacta en 1:118b dice lo siguiente: «Y a los hijos de las concubinas que tuvo Abraham, les dio regalos y los envió lejos de su hijo Isaac, al este, a la tierra del este (Génesis 25:6). Rabbi Shimon dijo: ¿Quiénes son los hijos de las concubinas? Estos son los hijos de las fuerzas inferiores, las que se derivan del lado de la impureza (Sitrá Ajará). Abraham, en su sabiduría, conoció los secretos de los mundos superiores e inferiores, y dio regalos a aquellos que procedían del lado oscuro, para apartarlos de la santidad de Isaac, quien es del lado de la santidad. Estos son los espíritus que emergen de las uniones nocturnas, los que se generan en los mundos inferiores, y que son enviados a la tierra del este, el lugar de las fuerzas de la oscuridad». Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace: La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa». Analizar este solo texto del Zohar podría extrapolarse con fundamentos a muchos niveles y de maneras extensas. No es el propósito aquí. Solamente quiero dejar constancias de lo que se trata sumergirse en los textos sagrados para intentar clarificar conceptos y cosmologías que son claves a entendimientos primarios que son prerrequisitos de avance, a diferencia a la costumbre de la simplificación de las doctrinas. En este caso específico la dilucidación en algo de lo que significa la neshamá en lo que concluimos superficialmente como “humanidad” con un brochazo ecuménico igualitario para todo el mundo, cuando la misma evidencia de nuestra historia y diagnósticos de la realidad nos muestran una complejidad en desigualdades e inmersión en el mal desastrosa y trágica. Cuando se habla en la biblia y la Torá de que Abraham después de la muerte de Sara tuvo concubinas, se seduce que eran varias, además de Ketura. Y también se habla de los hijos de las concubinas en génesis 25. Lo primero que podría preguntarse respecto al texto traducido “y a los hijos de las concubinas que tuvo Abraham”, es ¿cómo se interpreta ésta sola frase? ¿Se trata de hijos de las concubinas que NO son de Abraham? ¿Se trata de hijos bilógicos de Abraham? ¿Eran biológicamente hijos de otros hombres diferentes de Abraham? ¿Ya los tenían cuando Abraham las conoció? ¿De dónde salieron dichas concubinas y en qué época de Abraham? ¿Después de Sara? En las interpretaciones rabínicas más literales y populares se concluye que son hijos bilógicos de las concubinas y de Abraham. Y la palabra concubinas en plural infiere que eran varias concubinas sexuales. ¿Abraham tenía relaciones sexuales con las concubinas? ¿Relaciones sexuales con estas concubinas dando rienda suelta a sus deseos carnales y sexuales, aún a sabiendas de sus orígenes impuros? ¿Tenía Abraham su harén de conjunto de concubinas sexuales al mejor estilo de un sultán árabe? ¿Cómo así que varias concubinas? ¿Adulterios? Lo mismo sucede cuando se interpretan las esposas de Jacob. No obstante dado todo el contexto de grandeza de Abraham en toda la Torá, ¿Cómo es posible que se asocien interpretaciones de concubinas que mantienen relaciones sexuales con Abraham, sin considerar la grandeza de Abraham, que se supone estaría espiritualmente muy por encima de los deseos e instintos sexuales de la carne? ¿Máxime cuando los mismos textos kabbalistas y de la Torá establecen que los hijos de las concubinas representan la impureza? Todo lo opuesto a lo que representa Abraham. Note que literalmente la frase “las concubinas que tuvo Abraham, bien puede interpretarse de forma disociada de la mención de los “hijos”. Estas interpretaciones comúnmente aceptadas sin mayores consideraciones, según nuestras hipócritas costumbres actuales con sus doble estándar, no dejan de sorprendernos moralmente. Esto para empezar. La verdad es que en la literalidad nadie entiende. Ni siquiera en algunas veces en los excelsos niveles provenientes del rabinismo. Pero el asunto es más insidioso si se quiere, teniendo en cuenta las narrativas del Zohar. El texto de este versículo dice literalmente… ¿Quiénes son los hijos de las concubinas? Estos son los hijos de las fuerzas inferiores, las que se derivan del lado de la impureza (Sitrá Ajará). Esto significa que Abraham los engendró como hijos biológicos del Sitrá Ajará (del lado de la impureza) ¿Cómo es ello posible? Sin duda ésto deja en shock a más de un religioso dogmático santurrón hipócrita que se jura bueno, santo y puro. ¿Cómo es posible que de Abraham provengan hijos de las fuerzas de la oscuridad? ¿Generados de los mundos inferiores? ¿Entonces Abraham de dónde era? Más aún… Abraham poseedor de sabiduría “conoció los secretos de los mundos superiores e inferiores”. ¿De los mundos inferiores? ¿No será eso brujería? Jeje. El ignorante sólo puede sorprenderse con sus hipocresías cuando son confrontadas, en evidencia de ausencia de Neshamá. ¿Cómo se debe interpretar todo lo anterior? Sea como sea que se interprete, lo cierto es que esta sola mención del texto del zohar con dudas al respecto de su dilucidación , nos demuestra que nada en estos terrenos es blanco y negro en simplezas deductivas. La cita exacta del Zohar 1:118b puede variar ligeramente según la edición (por ejemplo, la de Soncino o la de Scholem), pero el contenido principal se centra en la interpretación mística de los «hijos de las concubinas» como entidades espirituales o demoníacas asociadas con el Sitrá Ajará (el «otro lado», el reino de la impureza). ¿Pero se trata acaso sólo de entidades espirituales? ¿Se excluye de la interpretación mística kabbalista los hijos biológicos de las concubinas? El rabinismo acepta principalmente la interpretación física de los hijos en la carne. El asunto es que las dos revelaciones son validas y son complementarias. La pregunta persiste… ¿Cuál es el origen espiritual y biológico de dichas entidades demoniacas? Porque todo lo que no sea santo es demoniaco (así de simple). No convine que nos creamos angelitos que NO lo somos. Y ese reconocimiento es el principio de los caminos de retorno y tikun. La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Continua... David Saportas Liévano Ver texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/08/10/judaismo-5/
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¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 4. La Neshamá como evidencia mínima de ser humano. Parte 2.

¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 4. La Neshamá manifestada como evidencia mínima de ser humano. Parte 2. Por David Saportas Liévano. Como continuación del capítulo anterior sobre la neshamá como evidencia mínima de manifestación de la condición del verdadero ser humano, a continuación, profundizo en la relación de la neshamá con el discernimiento entre el bien y el mal, así como su conexión con los conceptos de verdad, justicia y el rechazo del mal como evidencia de la conexión divina, basándome en fuentes tradicionales del judaísmo, especialmente la Kabbalá, el jasidismo y las enseñanzas rabínicas. La Neshamá y su Relación con el Discernimiento, la Verdad, la Justicia y el Rechazo del Mal. 1. La Neshamá y el Discernimiento entre el Bien y el Mal. En la tradición judía, la neshamá es el nivel del alma que conecta al ser humano con la sabiduría divina, permitiendo un discernimiento elevado entre el bien (la voluntad de Dios) y el mal (la inclinación egoísta o yetzer hara). Según el Tania de Rabí Schneur Zalman de Liadi (capítulo 1), la neshamá es una «chispa literal de Dios de lo Alto» (Jelek Eloka mi-ma’al), que otorga al ser humano la capacidad de percibir la verdad divina más allá de las limitaciones del cuerpo y la mente material. Este discernimiento no es meramente intelectual, sino espiritual, y se manifiesta como una intuición divina que alinea al individuo con los principios de la Torá. El Zohar (1, 81a) describe la neshamá como «la luz de la mente que ilumina el camino de la verdad». Esta luz permite al ser humano distinguir entre el bien, que está alineado con las sefirot superiores (como Jojmá -sabiduría- y Bináh -entendimiento-), y el mal, que surge de las klipot (cáscaras espirituales que ocultan la luz divina). El discernimiento de la neshamá es progresivo: a medida que el individuo refina su alma a través del estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot con intención pura (lishmá), la neshamá se fortalece, otorgando una claridad cada vez mayor. Como señala el Baal HaSulam en Panim Meirot uMasbirot (Introducción al Zohar, página 56), «la neshamá no puede manifestar su pleno potencial hasta que el hombre haya rectificado sus niveles inferiores del alma (nefesh y ruaj), lo que permite que la luz divina revele la distinción entre el bien y el mal con absoluta claridad». El Talmud (Berajot 61b) asocia este discernimiento con la lucha interna entre el yetzer hatov (inclinación al bien, vinculada a la neshamá) y el yetzer hara (inclinación al mal, vinculada a la nefesh animal). La neshamá proporciona la capacidad de elegir el bien incluso en medio de la confusión moral, porque está conectada con la Jojmá Ilaá (Sabiduría Suprema), que trasciende las limitaciones humanas. Por ejemplo, el versículo «El temor del Señor es el principio de la sabiduría» (Proverbios 9:10) se interpreta en el jasidismo como una referencia a la neshamá, que despierta un temor reverencial (yirat Hashem) que guía al discernimiento ético. Ejemplo Práctico: Un ejemplo de este discernimiento es la capacidad de un judío observante para rechazar una acción que parece beneficiosa desde una perspectiva material (como un negocio deshonesto), porque la neshamá percibe que viola la voluntad divina. Esta percepción no surge de la lógica humana, sino de la conexión con la verdad divina, como enseña el Zohar (3, 25a): «La neshamá ve lo que los ojos del cuerpo no pueden ver, porque su luz proviene de la fuente de toda verdad». 2. La Neshamá y la Verdad. La verdad (emet) en el judaísmo no es un concepto abstracto, sino la esencia de la realidad divina, representada por la sefirá de Tiferet (armonía y verdad) y la Torá misma, que se describe como «Torat Emet» (Salmos 119:142). La neshamá, al estar conectada con Tiferet y las sefirot superiores, permite al ser humano percibir y alinearse con esta verdad divina. Según el Tania (capítulo 4), el estudio de la Torá fortalece la neshamá, porque la Torá es la «expresión escrita de la voluntad divina», y su estudio «despierta la chispa divina en el alma, permitiendo que la verdad ilumine la mente». El Baal HaSulam en Matan Torá (página 15) explica que la verdad no es relativa, sino absoluta, y que la neshamá es el vehículo para alcanzarla: «El hombre, a través de su neshamá, puede ascender a la percepción de la verdad divina, que es la raíz de toda existencia». Esta verdad no se limita a hechos objetivos, sino que incluye la comprensión de los propósitos espirituales del mundo, como el tikún olam (reparación del mundo). Por ejemplo, la neshamá permite reconocer que el propósito de la vida es servir a Dios y elevar el mundo, en lugar de perseguir deseos egoístas. El Zohar (2, 94b) añade que la neshamá es «la lámpara de Dios» (Proverbios 20:27), que ilumina la verdad incluso en medio de las tinieblas de las klipot. Esto significa que la neshamá no solo percibe la verdad, sino que también la defiende activamente, guiando al individuo a rechazar la falsedad y las ilusiones del yetzer hará. 3. La Neshamá y la Justicia. La justicia (tzedek) en el judaísmo está intrínsecamente ligada a la sefirá de Gevurá (juicio, disciplina) y a la aplicación de la verdad divina en el mundo. La neshamá, al estar conectada con las sefirot, permite al ser humano ejercer la justicia de acuerdo con los principios de la Torá, como se expresa en Deuteronomio 16:20: «Justicia, solo justicia seguirás». Según el Tania (capítulo 10), la neshamá impulsa al individuo a buscar la justicia no por motivos egoístas, sino por un deseo de alinear el mundo con la voluntad divina. El Mesilat Yesharim de Rabí Moshe Jaim Luzzatto (capítulo 19) enseña que la justicia verdadera surge de la humildad y la conexión con Dios, cualidades que la neshamá fortalece. Por ejemplo, un juez que actúa con rectitud, guiado por la Torá, refleja la influencia de la neshamá, que percibe la justicia divina más allá de los intereses personales. El Baal HaSulam en Arvut (página 23) enfatiza que la justicia es un reflejo del propósito colectivo de Israel: «La neshamá de Israel está destinada a establecer la justicia en la tierra, porque está conectada con la fuente de toda rectitud». La neshamá también permite al individuo practicar la tzedaká (caridad), que en el judaísmo es una forma de justicia, ya que restaura el equilibrio en el mundo al compartir los recursos divinos. El Talmud (Bavá Batra 10a) cita que «la tzedaká salva de la muerte», lo que el jasidismo interpreta como una manifestación de la neshamá, que eleva al alma por encima de las limitaciones materiales. 4. El Rechazo del Mal como Evidencia de la Conexión Divina. El rechazo del mal es una manifestación directa de la neshamá, ya que esta, al estar conectada con la santidad divina, repele naturalmente las klipot (fuerzas de impureza). El Zohar (1, 205b) describe el mal como «la sombra que oculta la luz divina», y la neshamá como el medio para disiparla. Este rechazo no es pasivo, sino activo: implica elegir el bien en cada decisión, incluso frente a la tentación. Como enseña el Tania (capítulo 12), el beinoní (el hombre intermedio) lucha constantemente contra el yetzer hara, y esta lucha es posible gracias a la neshamá, que proporciona la fuerza espiritual para resistir. El Baal Shem Tov, fundador del jasidismo, enseñaba que el rechazo del mal no es solo evitar el pecado, sino transformar el mal en bien (birur nitzotzot), liberando las chispas santas atrapadas en las klipot. Este proceso, conocido como tikún, es una evidencia de la conexión divina, ya que solo la neshamá puede percibir y redimir estas chispas. Por ejemplo, el acto de realizar una mitzvá en un contexto difícil (como perdonar a alguien que ha causado daño) refleja la capacidad de la neshamá para trascender el impulso egoísta y elegir la santidad. El AriZal en Sha’ar HaGilgulim explica que el rechazo del mal es un paso esencial en la rectificación del alma, porque purifica las partes inferiores (nefesh y ruaj), permitiendo que la neshamá se manifieste plenamente. El Talmud (Kidushín 40b) refuerza esto al decir que «quien se aparta del mal es considerado como si hubiera cumplido una mitzvá», lo que indica que el rechazo del mal es un acto positivo que refleja la luz de la neshamá. 5. Evidencia de la Conexión Divina. El discernimiento entre el bien y el mal, la búsqueda de la verdad y la justicia, y el rechazo del mal son manifestaciones de la neshamá porque reflejan la conexión del alma con la fuente divina. Según el Zohar (3, 73a), «la neshamá es el canal a través del cual la luz de Dios desciende al mundo». Cuando un individuo actúa con rectitud, verdad y resistencia al mal, está cumpliendo el propósito de la neshamá: ser un vehículo para la revelación divina. El Baal HaSulam en Introducción al Zohar (página 68) escribe: «La neshamá alcanza su plenitud cuando el hombre se convierte en un socio de la Creación, alineando sus acciones con la voluntad de Dios». Este alineamiento se manifiesta en: Discernimiento: Elegir el bien sobre el mal en cada decisión. Verdad: Vivir de acuerdo con la Torá, que es la verdad absoluta. Justicia: Actuar con rectitud y equidad, reflejando los atributos divinos de Gevurá y Tiferet. Rechazo del mal: Transformar las inclinaciones negativas en acciones santas, liberando las chispas divinas. 6. Fuentes y Referencias. Zohar (1, 81a, 2, 94b, 3, 25a, 3, 73a): Describe la neshamá como la luz divina que ilumina la verdad y rechaza las klipot. Tania (capítulos 1, 2, 4, 10, 12): Explica la neshamá como una chispa divina que impulsa el discernimiento, la verdad y la lucha contra el mal. Baal HaSulam (Panim Meirot uMasbirot, Matan Torá, Arvut, Introducción al Zohar): Detalla la rectificación del alma y su conexión con la verdad y la justicia. AriZal (Etz Jaim, Sha’ar HaGilgulim): Describe los niveles del alma y el proceso de tikún. Mesilat Yesharim (capítulo 19): Enfatiza la justicia y la humildad como frutos de la neshamá. Talmud (Berajot 61b, Kidushín 40b, Bavá Batra 10a): Proporciona la base ética para el discernimiento y la justicia. Baal Shem Tov y Rabí Najman de Breslav (Likutey Moharan 1, 65): Enseñan la transformación del mal como un acto de la neshamá. 7. Conclusión. La neshamá es el núcleo espiritual que permite al ser humano discernir entre el bien y el mal, vivir en la verdad divina, practicar la justicia y rechazar el mal. Estas cualidades son evidencia de la conexión divina, ya que reflejan la capacidad de la neshamá para alinear al individuo con la voluntad de Dios. A través del estudio de la Torá, el cumplimiento de las mitzvot y la rectificación del alma, la neshamá se fortalece, iluminando el camino hacia la santidad y el tikún olam. Perdón, Justicia y Guerra. La Neshamá y la Dialéctica entre Perdón y Justicia en el Judaísmo. Establecen nuestros sabios de Israel que el perdón ante una situación de agresión injusta, donde justificadamente podríamos no perdonar y hasta vengarnos, puede ser una manifestación de evidencia de la neshamá en sintonía con la santidad. Y estoy de acuerdo (en el cristianismo dicen por ejemplo… Pon la otra mejilla). Pero en el otro lado de la moneda, también se nos dice en la biblia que justicia, justicia (dos veces) buscarás. De aquí se desprenden innumerables halajot de aplicación de justicia y castigo según la Ley de la Torá. ¿Cómo se concilia está dialéctica entre perdón y juicio con relación a lo que se viene explicando de la neshamá y su evidencia de divinidad? ¿Qué pasa en situación de guerra? Sobre todo en situaciones extremas que sean monstruosas (para ser más explícito), donde aplicar perdón y misericordia sea imposible? Esta pregunta aborda una tensión fundamental en la tradición judía: la dialéctica entre el perdón (asociado con la misericordia, Jesed) y la justicia (asociada con el juicio, Gevurá), especialmente en el contexto de la neshamá como reflejo de la conexión divina. Esta cuestión se vuelve aún más compleja en situaciones extremas, como la guerra o actos monstruosos, donde el perdón parece imposible. A continuación, exploro esta relación basándome en fuentes de la Torá, la Kabbalá, el jasidismo y las enseñanzas rabínicas, con un enfoque en cómo la neshamá media entre estos principios y cómo se aplican en contextos extremos. También abordaré el caso específico de la guerra y las situaciones «monstruosas», asegurando un análisis profundo y fundamentado. 1. La Neshamá como Mediadora entre Perdón (Jesed) y Justicia (Gevurá). En la Kabbalá, la neshamá es la chispa divina que conecta al ser humano con las sefirot, las emanaciones divinas que reflejan los atributos de Dios. Entre estas, Jesed (misericordia, bondad) y Gevurá (juicio, justicia) son fundamentales, y su equilibrio se logra en la sefirá de Tiferet (verdad, armonía). La neshamá, al estar vinculada con Tiferet, actúa como un canal para integrar estos atributos aparentemente opuestos, permitiendo al ser humano actuar con rectitud divina en situaciones complejas. Perdón y Jesed: El perdón refleja la misericordia divina, como se expresa en Éxodo 34:6-7: «El Señor, el Señor, Dios misericordioso y clemente..”.. Según el Tania de Rabí Schneur Zalman de Liadi (capítulo 32), la neshamá impulsa el amor y la compasión hacia los demás, incluso hacia quienes han actuado injustamente, porque reconoce la chispa divina en cada persona. Este acto de perdón no es debilidad, sino una manifestación de la conexión divina, ya que imita el atributo de Jesed de Dios. El Baal Shem Tov enseñaba que perdonar a otro es un acto de tikún (reparación), ya que libera chispas santas atrapadas en el conflicto (Likutey Moharan 1, 282). Justicia y Gevurá: La justicia, por otro lado, es un reflejo de Gevurá, que establece límites y corrige el mal para preservar el orden divino. El versículo «Justicia, justicia seguirás» (Deuteronomio 16:20) enfatiza la importancia de aplicar la justicia de manera rigurosa, especialmente en la Halajá, que incluye castigos para delitos graves (Talmud, Sanedrín 56a-57b). La neshamá, conectada con Gevurá, permite discernir cuándo es necesario aplicar la justicia para restaurar el equilibrio, como se ve en las leyes de dinim (tribunales) y las sanciones por transgresiones (Shulján Aruj, Joshen Mishpat). Equilibrio en Tiferet: La neshamá, al operar desde Tiferet, busca armonizar Jesed y Gevurá. El Zohar (3, 25a) explica que la verdad divina (emet) surge cuando la misericordia y el juicio se combinan: «La neshamá ilumina el camino de la verdad, que no es ni exceso de misericordia ni rigor excesivo, sino el equilibrio que refleja la voluntad de Dios». Por ejemplo, un juez guiado por su neshamá puede perdonar en casos menores, pero aplicar justicia estricta en delitos graves para proteger a la comunidad. Ejemplo Práctico: Un caso clásico es el del Yom Kipur, donde se busca el perdón divino (selijá) a través del arrepentimiento (teshuvá). La neshamá impulsa al individuo a perdonar a otros (reflejo de Jesed) para recibir el perdón divino, pero también a aceptar la justicia divina (Gevurá) si el arrepentimiento no es completo. El Talmud (Yomá 87b) enseña que «quien perdona a otros, Dios lo perdona», pero también que los pecados graves requieren justicia divina si no hay teshuvá. La neshamá guía esta dualidad, discerniendo cuándo perdonar y cuándo exigir justicia. 2. Conciliando la Dialéctica: Principios Generales. La tradición judía ofrece principios para conciliar el perdón y la justicia, guiados por la neshamá: Intención (kavaná) y Contexto: La neshamá permite evaluar la intención detrás de una acción. Según el Mesilat Yesharim de Rabí Moshe Jaim Luzzatto (capítulo 11), el perdón es apropiado cuando el ofensor muestra arrepentimiento genuino, mientras que la justicia es necesaria cuando el daño es intencional y persiste. Por ejemplo, el Talmud (Bavá Kamá 92a) permite el perdón en casos de ofensas personales, pero exige justicia en casos de daño público. Propósito Espiritual: La neshamá, como chispa divina, busca el tikún olam (reparación del mundo). El Baal HaSulam en Matan Torá (página 16) explica que tanto el perdón como la justicia tienen el mismo fin: alinear el mundo con la voluntad divina. El perdón repara el alma del ofensor, mientras que la justicia repara el daño causado al orden divino. Precedencia de la Justicia en lo Colectivo: Mientras que el perdón es ideal en disputas personales, la justicia tiene prioridad en el ámbito colectivo para proteger a la comunidad. El Talmud (Sanedrín 46a) enfatiza que un tribunal debe aplicar la justicia para mantener el orden social, incluso si el individuo está dispuesto a perdonar. Rol de la Neshamá: La neshamá, conectada con Tiferet, discierne el equilibrio correcto. Como enseña el Zohar (1, 205b), «la neshamá ve la verdad detrás de las acciones humanas», lo que permite decidir cuándo el perdón eleva espiritualmente y cuándo la justicia es necesaria para erradicar el mal. 3. La Neshamá en Situaciones de Guerra. En el contexto de la guerra, la tradición judía prioriza la justicia y la defensa de la vida sobre el perdón, especialmente cuando la amenaza es existencial. La Torá (Éxodo 22:1) permite la autodefensa, y el Talmud (Sanedrín 72a) establece que «si alguien viene a matarte, levántate y mátalo primero». La neshamá, al estar conectada con Gevurá, reconoce la necesidad de la justicia en tales casos para proteger la santidad de la vida, que es un valor supremo (Deuteronomio 30:19). El Shulján Aruj (Oraj Jaim 329:6) y las enseñanzas de Maimónides (Mishné Torá, Hiljot Shabat 2:23) permiten violar el Shabat para salvar vidas en una guerra, lo que refleja la prioridad de la supervivencia. La neshamá guía esta decisión al discernir que la justicia (proteger a la comunidad) supera el perdón cuando la amenaza es inminente. El Baal Shem Tov enseñaba que incluso en la guerra, la neshamá debe buscar minimizar el daño y actuar con intención pura, evitando el odio innecesario (Tzava’at Harivash 137). 4. Situaciones Extremas y «Monstruosas». En casos de actos monstruosos (como genocidios, crímenes atroces o agresiones masivas), la tradición judía es clara: la justicia debe prevalecer para erradicar el mal y proteger la santidad de la vida. El Zohar (3, 73a) describe el mal extremo como una manifestación de las klipot más densas, que ocultan completamente la luz divina. La neshamá, al rechazar estas klipot, impulsa al individuo o a la comunidad a actuar con Gevurá para restaurar el orden divino. Ejemplos Bíblicos: La Torá relata casos donde la justicia divina es implacable frente al mal extremo, como la destrucción de Sodoma (Génesis 19) o la orden de destruir a Amalek (Éxodo 17:14-16). Maimónides (Mishné Torá, Hiljot Melajim 6:1) explica que Amalek representa un mal absoluto que amenaza la existencia del pueblo de Dios, y su erradicación es un mandato divino. La neshamá, en estos casos, discierne que el perdón no es viable, ya que permitiría la perpetuación del mal. Holocausto y Contextos Modernos: En situaciones como el Holocausto, los sabios modernos, como el Rabino Joseph B. Soloveitchik, enseñaron que el perdón no puede aplicarse a crímenes de lesa humanidad sin arrepentimiento genuino (Confrontación, 1964). La neshamá, conectada con la verdad divina, reconoce que tales actos requieren justicia para restaurar el equilibrio moral y proteger a las víctimas futuras. Sin embargo, el Rabino Abraham Joshua Heschel enfatizó que incluso en la justicia, la neshamá debe evitar el odio vengativo, manteniendo la santidad (Los Profetas, página 185). Límites del Perdón: El Talmud (Meguilá 28a) y el Shulján Aruj (Yoré Deá 241:2) indican que el perdón es ideal cuando el ofensor se arrepiente, pero en casos de maldad intencional y sin remordimiento, la justicia es obligatoria. La neshamá guía esta decisión al percibir la ausencia de chispas divinas redimibles en el agresor. 5. La Neshamá y la Evidencia de la Conexión Divina. La neshamá manifiesta su conexión divina tanto en el perdón como en la justicia, dependiendo del contexto: Perdón como Conexión Divina: Perdonar en una situación de ofensa personal refleja Jesed y la capacidad de la neshamá para trascender el ego. Como enseña el Tania (capítulo 12), el beinoní perdona porque ve la chispa divina en el otro, imitando la misericordia de Dios. Justicia como Conexión Divina: Aplicar justicia en casos de maldad extrema refleja Gevurá y el compromiso de la neshamá con el tikún olam. El Baal HaSulam en Arvut (página 24) escribe: «La neshamá de Israel está destinada a ser un canal de justicia divina, para que el mundo sea reparado». En situaciones monstruosas, la justicia es un acto sagrado que protege la santidad de la vida. Evitar la Venganza: La neshamá, al estar conectada con Tiferet, evita que la justicia degenere en venganza. El Talmud (Yomá 23a) distingue entre justicia (que restaura el orden) y venganza (que surge del odio). La neshamá asegura que incluso en la guerra o frente al mal extremo, las acciones estén motivadas por la santidad, no por el rencor. 6. Aplicación en Situaciones Prácticas. Ofensas Personales: Si alguien insulta o daña personalmente, la neshamá impulsa el perdón si hay arrepentimiento, siguiendo el principio de «No guardarás rencor» (Levítico 19:18). El Mesilat Yesharim (capítulo 11) enfatiza que el perdón fortalece la neshamá al liberar al alma de la amargura. Guerra: En un conflicto como una guerra defensiva, la neshamá prioriza la justicia para proteger vidas, pero busca minimizar el daño innecesario. Por ejemplo, las leyes de guerra en la Torá (Deuteronomio 20) exigen ofrecer la paz antes de la batalla, reflejando el equilibrio entre Jesed y Gevurá. Actos Monstruosos: Frente a crímenes atroces (como genocidios), la neshamá reconoce que el perdón sin justicia perpetúa el mal. La justicia, en este caso, es un acto de tikún, como se ve en la persecución de criminales nazis tras la Segunda Guerra Mundial, respaldada por rabinos como el Rabino Menachem Mendel Schneerson, quien enfatizó la necesidad de justicia para sanar a las víctimas (Igrot Kodesh, volumen 7). 7. Fuentes y Referencias. Zohar (1, 205b, 3, 25a, 3, 73a): Describe la neshamá como mediadora de la verdad y el equilibrio entre Jesed y Gevurá. Tania (capítulos 12 y 32): Explica el perdón y la lucha contra el mal como frutos de la neshamá. Baal HaSulam (Matan Torá, Arvut): Detalla el rol de la neshamá en la justicia y el tikún olam. Mesilat Yesharim (capítulo 11): Enfatiza el perdón y la justicia como virtudes espirituales. Talmud (Sanedrín 46a, 72a; Yomá 23a, 87b; Bavá Kamá 92a): Proporciona la base halájica para la justicia y el perdón. Maimónides (Mishné Torá, Hiljot Melajim 6:1, Hiljot Shabat 2:23): Establece las leyes de guerra y autodefensa. Baal Shem Tov (Tzava’at Harivash 137): Enseña la santidad en la acción, incluso en la guerra. Rabí Najman de Breslav (Likutey Moharan I, 282): Describe el perdón como un acto de tikún. 8. Conclusión. La neshamá, como chispa divina, media entre el perdón (Jesed) y la justicia (Gevurá), buscando el equilibrio en Tiferet. En situaciones personales, fomenta el perdón para reparar el alma; en casos colectivos o extremos, prioriza la justicia para proteger la santidad de la vida y erradicar el mal. En la guerra o frente a actos monstruosos, la neshamá guía hacia la justicia sin venganza, asegurando que las acciones reflejen la voluntad divina. Esta dialéctica es una evidencia de la conexión divina, ya que la neshamá permite al ser humano imitar los atributos de Dios, adaptándose al contexto para cumplir el propósito del tikún olam. La Neshamá, la Guerra y los Decretos Divinos en el Judaísmo. Nunca los temas, coherencias y contradicciones a las que estamos sometidos en este mundo lunar se puede afirmar se tienen completamente legislados, conciliados o son explícitamente nítidos en claridad, tal que se considere ya se tienen todas las respuestas posibles. Es el reto infinito de la neshamá en constante estudio de la Torá. Una Torá, que siendo absoluta, es a la misma vez infinita en redefiniciones halájicas acorde a las circunstancias y tiempos, sin que se pueda inferir de ninguna manera relativismos corruptos. Una confirmación del carácter infinito y eterno de la Torá. Es así que bajo el énfasis anterior y sus respectivas explicaciones, siempre surgen infinidad de interrogantes adicionales que deben ser abordados, de los cuales se ejemplifican sólo unos cuantos casos. Por ejemplo en caso de guerra, caso real en la segunda guerra mundial… ¿Cómo se explica la decisión de lanzar bombas atómicas? Y no sólo bombas atómicas… Cualquier otro procedimiento de intervención masivo, donde se sabe van a morir los civiles. ¿Hay inocentes en ese caso? ¿Tiene algo que ver con decretos divinos que decide quién vive y quien muere? En guerra los daños y víctimas colaterales ¿cómo se interpretan? ¿Son inocentes? ¿acaso Dios no usa al mismo ser humano como herramienta de juicios masivos? ¿No se aplica también justicia con los desastres naturales? ¿Quién vive y quién muere? ¿No dicen los sabios los sabios de Israel que cada bala ya tiene marcada el nombre de la víctima? Lo mismo decían de los escorpiones. ¿Cómo se justifica y se explica todo lo anterior? Estas preguntas abordan cuestiones profundas y complejas sobre la moralidad en la guerra, las víctimas colaterales, la justicia divina y el papel de la neshamá en la comprensión de estos eventos, especialmente en contextos extremos como el uso de bombas atómicas en la Segunda Guerra Mundial o intervenciones masivas que afectan a civiles. También son planteamientos sobre temas teológicos sobre los decretos divinos, la noción de «inocentes» y la interpretación de desastres naturales y bélicos según la tradición judía. A continuación, analizaré de forma breve sistemáticamente, basándome en fuentes de la Torá, la Kabbalá, el jasidismo y las enseñanzas rabínicas, con un enfoque en la neshamá como guía espiritual y en el marco ético y teológico del judaísmo. 1. La Guerra y las Intervenciones Masivas: El Caso de las Bombas Atómicas. El uso de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki (1945) plantea un dilema ético extremo: la decisión de causar un daño masivo, incluyendo la muerte de civiles, para poner fin a una guerra devastadora. Desde la perspectiva judía, la guerra se rige por principios halájicos y éticos que priorizan la preservación de la vida, pero también permiten acciones defensivas cuando la amenaza es existencial. Justicia y Defensa en la Guerra: La Torá (Éxodo 22:1) y el Talmud (Sanedrín 72a) permiten la autodefensa: «Si alguien viene a matarte, levántate y mátalo primero». En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus aliados representaban una amenaza genocida, especialmente contra el pueblo judío. Maimónides (Mishné Torá, Hiljot Melajim 5:1) distingue entre guerras obligatorias (miljemet mitzvá), como las defensivas contra un enemigo que amenaza la existencia, y guerras opcionales (miljemet reshut). La lucha contra los nazis se considera una miljemet mitzvá, justificando acciones extremas para proteger vidas. Víctimas Colaterales y Civiles: La Halajá es estricta respecto a minimizar el daño a civiles. Deuteronomio 20:10 exige ofrecer la paz antes de una guerra, y el Shulján Aruj (Oraj Jaim 329:6) prioriza la protección de la vida. Sin embargo, en casos de guerra total, donde la supervivencia de una nación está en juego, los sabios reconocen que las decisiones pueden implicar daños colaterales. El Rabino Joseph B. Soloveitchik (The Halakhic Man, 1944) argumenta que en situaciones de pikuaj nefesh (salvación de vidas), las acciones que salvan a la mayoría pueden justificarse, aunque causen pérdidas trágicas. En el caso de las bombas atómicas, el argumento secular fue que aceleraron el fin de la guerra, evitando mayores pérdidas. Desde la Halajá, esto sería permisible solo si no había alternativa viable para detener la agresión japonesa, aunque la escala de destrucción plantea preguntas éticas. La Neshamá en la Decisión: La neshamá, conectada con Tiferet (armonía) y Gevurá (juicio), guía al individuo o líder a discernir el equilibrio entre salvar vidas y minimizar el daño. El Zohar (3, 25a) enseña que la neshamá percibe la verdad divina, lo que implica buscar la justicia sin caer en la crueldad. En el contexto de Hiroshima, un líder guiado por su neshamá habría pesado el sufrimiento de los civiles contra la necesidad de detener una guerra genocida, buscando la opción menos destructiva posible dentro de las circunstancias. Inocentes en la Guerra: La noción de «inocentes» es compleja en el judaísmo. El Talmud (Bavá Kamá 60a) y el Zohar (1, 205b) sugieren que en un mundo interconectado, nadie está completamente exento de responsabilidad espiritual, ya que las acciones colectivas pueden contribuir al mal (klipot). Sin embargo, los niños y los civiles no combatientes son considerados víctimas trágicas, no responsables directas. El Rabino Abraham Joshua Heschel (The Prophets, página 187) enfatiza que el sufrimiento de los inocentes es un misterio teológico, pero la neshamá impulsa a los seres humanos a minimizar ese sufrimiento, incluso en la guerra. 2. Decretos Divinos y la Voluntad Humana. La tradición judía sostiene que todos los eventos, incluidas las guerras y los desastres, están bajo la providencia divina (hashgajá pratit), pero esto no elimina la responsabilidad humana. La neshamá, como chispa divina, permite al ser humano comprender parcialmente los decretos divinos, aunque su alcance completo es un misterio. Dios y los Juicios Masivos: El Talmud (Bavá Kamá 60a) y el Zohar (2, 94b) enseñan que Dios puede usar a seres humanos o eventos naturales como instrumentos de justicia divina. Por ejemplo, la destrucción de Sodoma (Génesis 19) o la orden contra Amalek (Éxodo 17:14-16) reflejan juicios divinos ejecutados a través de medios humanos o naturales. En el caso de las bombas atómicas, la perspectiva judía podría interpretarlas como un instrumento de un decreto divino para detener un mal mayor (el nazismo y sus aliados), pero esto no exime a los líderes humanos de la responsabilidad ética por sus decisiones. ¿Quién Vive y Quién Muere? El Talmud (Moed Katán 28a) y el jasidismo citan la idea de que «cada bala tiene un nombre», lo que implica que la providencia divina determina el destino de cada individuo. El Rabino Najman de Breslav (Likutey Moharan 1, 24) enseña que la neshamá de cada persona está conectada a un propósito divino específico, y su destino (vida o muerte) está ligado a ese propósito. Sin embargo, esto no significa fatalismo; la neshamá impulsa al ser humano a actuar con justicia y misericordia para influir positivamente en los decretos divinos (teshuvá y mitzvot pueden cambiar un decreto, Talmud Rosh Hashaná 16b). Desastres Naturales: Los desastres naturales, como terremotos o tsunamis, son vistos en la tradición judía como parte de los decretos divinos, pero su propósito es incomprensible para la mente humana. El Zohar (3, 73a) describe estos eventos como «juicios de lo Alto» que purifican el mundo, liberando chispas santas atrapadas en las klipot. La neshamá permite al ser humano aceptar estos eventos con humildad (Mesilat Yesharim, capítulo 9) mientras busca mitigar el sufrimiento a través de tzedaká y jesed. 3. Víctimas Colaterales y la Noción de Inocencia. La pregunta de si las víctimas colaterales son «inocentes» es un tema teológico profundo. Según la Kabbalá, todas las almas (valga aclarar que sean “legítimamente divinas”) tienen un propósito divino, y su destino está ligado a la rectificación del mundo (tikún olam). Sin embargo elucidaciones y explicaciones al respecto son obligadas: Responsabilidad Colectiva: El Baal HaSulam en Arvut (página 23) explica que las almas están interconectadas, y las acciones de una sociedad pueden generar consecuencias colectivas. Por ejemplo, una nación que apoya tácitamente un régimen opresivo (como en la Segunda Guerra Mundial) puede compartir una responsabilidad espiritual, aunque los individuos no sean directamente culpables. Esto no significa que los civiles merezcan el sufrimiento, sino que el mundo opera bajo un sistema de causalidad espiritual. El Sufrimiento de los Inocentes: El Talmud (Berajot 7a) y el Rabino Akiva abordan el sufrimiento de los justos como un misterio, sugiriendo que puede ser una prueba, una expiación o parte de un plan divino más allá de la comprensión humana. La neshamá, conectada con Jojmá (sabiduría divina), ayuda al ser humano a aceptar este misterio con fe, mientras trabaja para reducir el sufrimiento (Talmud, Shabat 55b). Niños y Verdaderos Inocentes: Los niños, que no tienen responsabilidad moral, son considerados víctimas puras. El Zohar (1, 81a) sugiere que sus almas pueden cumplir un propósito divino incluso en su muerte, como elevar la conciencia espiritual de los sobrevivientes. Sin embargo, la neshamá impulsa a los seres humanos a proteger a los más vulnerables, como se refleja en las leyes de pikuaj nefesh. 4. La Neshamá y la Respuesta Humana. La neshamá, como chispa divina, guía al ser humano a responder a estas tragedias con un equilibrio entre Jesed (misericordia) y Gevurá (justicia): Responsabilidad Humana: Aunque los decretos divinos son últimos, la neshamá impulsa al ser humano a actuar éticamente dentro de su libre albedrío. El Tania (capítulo 10) enseña que la neshamá permite discernir entre el bien y el mal, evitando acciones crueles incluso en la guerra. Por ejemplo, los líderes que decidieron usar las bombas atómicas debían pesar el daño contra la necesidad de detener la guerra, y la neshamá habría guiado hacia la opción menos destructiva posible. Evitar la Crueldad: El Baal Shem Tov (Tzava’at Harivash 137) enfatiza que incluso en la guerra, las acciones deben estar motivadas por la justicia, no por el odio. La neshamá asegura que la justicia no degenere en venganza, como se ve en la distinción del Talmud (Yomá 23a) entre justicia y rencor. Reparación Post-Guerra: Tras eventos como las bombas atómicas, la neshamá impulsa a los sobrevivientes a realizar tikún a través de teshuvá, tzedaká y esfuerzos para reconstruir el mundo. El Rabino Menachem Mendel Schneerson (Igrot Kodesh, volumen 7) abogó por la justicia contra los perpetradores del Holocausto, pero también por la reconstrucción espiritual y material de las comunidades afectadas. 5. La Metáfora de la Bala y el Escorpión. La expresión de que «cada bala tiene un nombre» o que los escorpiones atacan según un decreto divino proviene de enseñanzas jasídicas y del Talmud (Moed Katán 28a), que reflejan la creencia en la hashgajá pratit (providencia individual). Esto no implica que cada muerte sea un castigo, sino que cada alma tiene un propósito divino, y su destino está determinado por Dios. El Zohar (3, 73a) sugiere que incluso las tragedias sirven para liberar chispas santas, aunque el propósito exacto es un misterio. El Rabino Najman de Breslav (Likutey Moharan 1, 65) enseña que la neshamá permite al ser humano confiar en la justicia divina, incluso cuando las tragedias parecen injustas. Por ejemplo, la muerte de civiles en Hiroshima puede ser vista como parte de un decreto divino incomprensible, pero la neshamá impulsa a los sobrevivientes a buscar tikún a través de la compasión y la reconstrucción. 6. Desastres Naturales y Juicios Divinos. Los desastres naturales, como los terremotos o huracanes, son interpretados en la tradición judía como juicios divinos o parte del plan cósmico. El Talmud (Taanit 19a) y el Zohar (2, 94b) los ven como oportunidades para teshuvá colectiva, ya que despiertan a la humanidad hacia la fragilidad de la vida y la necesidad de alinearse con Dios. La neshamá, conectada con Bináh (entendimiento), ayuda al ser humano a aceptar estos eventos con humildad y a responder con jesed (ayuda a las víctimas). El Baal HaSulam en Introducción al Zohar (página 68) explica que los desastres son parte del proceso de tikún olam, ya que purifican el mundo al liberar chispas santas. Sin embargo, la neshamá impulsa al ser humano a mitigar el sufrimiento, como se ve en las leyes de tzedaká y pikuaj nefesh. Ver Texto completo en https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/07/20/judaismo-4/
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¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 3. La Neshamá como evidencia mínima de ser humano. Parte 1.

¿Quién y Qué se Considera Ser Verdaderamente Judío? Parte 3. La Neshamá manifestada como evidencia mínima de ser humano. Parte 1. Por David Saportas Liévano. En mis disertaciones de diagnóstico de la realidad y lo que sucede en el mundo y que se evidencia a través de los medios de comunicación, redes y manifestaciones de todo tipo de entornos tanto particulares como masivos, verificables en la era de la información, así como personalmente, muy frecuentemente me expreso sin ambigüedades sobre la condición de lo que se ve y se constata. Sin entrar en detalles (si los quiere ver, mis blogs y libros con miles de páginas escritas al aspecto están disponibles) lo que se ve es pensamiento absurdo y psicótico. Peor aun, no sólo pensamiento con adhesiones a todo lo que se concluye es inmoral y criminal, sino que se actúa acorde. A todo esto lo califico como demoniaco e infernal. Parecería adjetivismo subjetivo, exagerado y con seguridad, en evidente inversión de todo concepto y realidad en verdad, como neurosis enfermiza disociada y desadaptada de lo que se disfraza con caretas falsas de tolerancias y entendimientos progresistas. Las masas enfermas psicópatas calificando de enfermos y psicópatas a quienes luchan por la verdad. Este es el panorama que muchos desestiman adheridos a la mentira con ínfulas de ética y supuestamente espiritualidad. Todo el mundo luchando por adaptarse a una condición planetaria profundamente enferma e infernal. Esos son adjetivos exactos. No es imaginación y se demuestra de miles de formas. Yo las demuestro en detalle y forma explícita inequívocamente sin tergiversación y lo llamo con descripciones exactas. Una de ellas es calificando como “demonios” o “subhumanos” a quienes se corresponden en sintonía con toda la mentira que nos avasalla en todo sentido. ¿Acaso exagero? ¿Acaso es imaginación? ¿Acaso es sólo mi percepción subjetiva y delirante? ¿Se puede demostrar con argumentación relevante profunda y reveladora sobre los misterios de la creación y del supuesto “hombre” sin imaginación y de maneras contundentes a la luz superior de la razón y respuestas sublimes trascendentales integrales y multicontextuales reveladas a partir de la Torá, la revelación divina? Ciertamente un reto y una tarea no apta para quienes se regodean en la ignorancia, adheridos a la mentira en confirmación de su condición “demoniaca”. Porque ese es el nombre exacto descriptivo para quienes carecen de manifestación o ausencia completa de chispa divina que conoce en la terminología kabbalista como la parte del alma denominada “NESHAMÁ”. ¿De qué se está hablando? No es imaginación, no es especulación, no es teología, no es filosofía, no es humanismo ignorante, no es nada de lo que podría postular cualquier supuesto conocimiento de “este mundo” disociado de la Torá… Es revelación divina de insondable e infinita sabiduría. Abarca múltiples dimensiones abordar el tema de la neshamá (el nivel superior del alma en el judaísmo) según las enseñanzas de la Torá, la Kabbalá y el rabinismo. A continuación, abordaré los aspectos fundamentales poco a poco entrando en complejidad progresiva de manera sistemática, basándome en fuentes tradicionales judías, especialmente de la Kabbalá (como el Zohar, las enseñanzas de Isaac Luria, el Baal HaSulam y otros) y el pensamiento jasídico, para confirmar, ampliar o matizar las típicas interpretaciones dentro del judaísmo al respecto. También incluiré citas y referencias de los sabios de Israel donde sea posible, manteniendo un enfoque claro y conciso, aunque el tema sea extremadamente complejo. Los énfasis seleccionados de estudio o disertación en principio son principalmente académicos referenciales respecto a las fuentes fariseas de donde proviene la información. Es decir, fuentes que son autorizadas celestialmente al pueblo judío como poseedor escogido de la revelación divina, no obstante sea el nivel que sea. Una dialéctica llena de misterios que todavía NO serán abordados en profundidad y complejidad (como debe ser siempre), pero que al igual que todo en la existencia se percibe y se comprende poco a poco, nivel por nivel. Esto anterior quiere decir que se presenta a manera de evidencia inobjetable la argumentación que los mismos sabios de Israel han revelado y dejado testimonio por escrito. Cada cual a su manera. Así que este artículo, extraído de mis trabajos más profundos disertativo en profundidad, empieza con reseñar las mismas palabras con que se ha estudiado y explicado este tema de la neshamá de forma FARISEA. Esta última aclaración es obligada, pues se constatará acorde a citas y referencias, con el aporte de mis explicaciones limitadas a las explicaciones fariseas iniciales, que las conclusiones si se dejan en la fragmentación exclusiva farisea perteneciente al pensamiento deductivo en la letra de este mundo lunar constituido en la rigidez de la forma y por lo tanto de la percepción limitada no dialéctica en pensamiento inductivo blanco y negro por exclusión, se llegan a conclusiones que pueden conducir al error, cuando se asumen como la totalidad de la respuesta. Esto poco a poco se irá entendiendo. Eso espero. No obstante se aclara que las conclusiones deben ser interpretadas fragmentos incompletos de lo que se debe conciliar contextualmente con la revelación del reino de los cielos (introducción a la Torá de Mashiaj para el mundo venidero) y que, aunque implícita en toda la enseñanza farisea obligada y prerrequisito como puerta de entrada a la comprensión solar de la existencia, implícita y revelada entre líneas, la carencia de reconocimiento explícito de las palabras de Mashiaj en los textos neotestamentarios, no permiten ver el panorama completo. Las explicaciones profundas sobre esto acabado de decir, NO se dan en esta serie inicial de artículos fragmentados. Pues como ya se dijo, hacen parte de un trabajo integral más extenso. Así que empiezo desde lo simple a lo más complejo, y como ya se dijo, con énfasis principal académico, aunque no completamente. 1. Definición y Significado de la Neshamá. La neshamá, según la tradición judía, es uno de los cinco niveles del alma descritos en la Kabbalá: Nefesh (alma vital, asociada con la existencia física), Ruaj (espíritu, relacionado con las emociones y el carácter), Neshamá (alma superior, vinculada a la mente y la conexión divina), Jayá (vida espiritual, conexión con la esencia divina) y Yehidá (unidad, el nivel más elevado que refleja la unión total con Dios). La neshamá es considerada la «chispa divina» que otorga al “ser humano” una conexión directa con lo divino, reflejo de la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Como señalas, es el «soplo de vida» (nishmat jayim, Génesis 2:7) que Dios insufló en Adam, otorgándole una dimensión espiritual única. ¿Quién es el ser humano? ¿Qué significa ser humano? El Zohar (Zohar 1, 81a) describe la neshamá como «la luz que emana de lo Alto», una chispa de la esencia divina que permite al “ser humano” comprender y conectarse con la voluntad de Dios. Según el rabino Schneur Zalman de Liadi en el Tanya (capítulo 2), la neshamá es «una parte literal de Dios de lo Alto» (Jelek Eloka mi-ma’al), lo que confirma la interpretación de que es un reflejo progresivo de la divinidad en el hombre. Esta chispa no depende de nuestras acciones, creencias o pecados, sino que es un regalo divino intrínseco. Fue un regalo en el momento de la creación del verdadero ser humano. ¿Todavía la tenemos? ¿La tiene todo el mundo con apariencia de humano? La neshamá es la parte del alma que empieza a tener chispa divina con equivalencia de forma con el soplo de divinidad que nos proporciona una imagen y semejanza con Dios de manera progresiva, dada nuestra actual condición de caída. Según las explicaciones del Baal HaSulam, se deben rectificar los 125 niveles del alma para unirse a Dios nuevamente. Sólo cuando se llega en rectificación a los niveles inferiores de neshamá en un mínimo requisito, se empieza progresivamente a halar de arriba partes adicionales de la misma poco a poco, para que se integre con las otras partes de nuestra alma (inferiores hasta entonces). Esto último se logra a través del estudio de la Torá y cumplimiento de mitzvot de forma “lishmá” (en aras del cielo y forma gratuita con verdadera devoción del corazón en sabiduría y comprensión) para empezar. 2. Rectificación de los 125 Niveles y la Neshamá según Baal HaSulam. El Baal HaSulam (Rav Yehuda Ashlag), en su comentario al Zohar y en textos como Talmud Eser Sefirot, desarrolla la idea de los 125 niveles de rectificación del alma, que corresponden a las combinaciones de las diez sefirot (emanaciones divinas) a través de los cinco mundos espirituales (Adam Kadmón, Atzilut, Beriáh, Yetziráh y Asiyáh). Según Baal HaSulam, el proceso de rectificación (tikún) implica purificar el alma para que pueda ascender progresivamente y recibir más luz divina. La interpretación de que la neshamá se «hala de arriba» por partes es precisa. Baal HaSulam explica que el alma, en sus niveles inferiores (nefesh y ruaj), está inicialmente limitada por el ego y las inclinaciones materiales (yetzer hará). A través del estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot con la intención pura (lishmá, por amor a Dios y no por recompensa), el individuo refina su alma, permitiendo que la neshamá descienda e ilumine las partes inferiores. Este proceso no es automático, sino que requiere esfuerzo consciente. En “Panim Meirot uMasbirot”, Baal HaSulam escribe: «La neshamá no puede manifestarse plenamente en el hombre hasta que haya rectificado su nefesh y ruaj mediante el trabajo espiritual». La rectificación de los 125 niveles implica que la neshamá se integra gradualmente, aportando mayor claridad espiritual y conexión con Dios. Solo cuando se alcanzan niveles superiores de rectificación, la neshamá puede manifestarse plenamente, preparando al alma para recibir los niveles de Jayá y Yehidá, que son aún más elevados y raros. 3. Aportes de la Neshamá: Discernimiento y Atributos Espirituales. Rasgos de carácter virtuosos, cualidades, naturaleza bondadosa, propiedades altruistas y similares bien pueden ser considerados como lista de atributos que la neshamá aporta al alma y son en todo sentido consistentes con las enseñanzas judías, particularmente en la Kabbalá y el jasidismo. La maldad y la locura se manifiesta en exacta medida en cada persona que carece de las cualidades celestiales que sólo la neshamá puede aportar en equivalencia de forma. La neshamá, al ser la chispa divina, otorga al ser humano verdadero la capacidad de trascender su naturaleza animal (nefesh) y conectar con valores espirituales. Estos valores nunca serán relativos. Son absolutos y se fundamentan en la comprensión de la verdad y el discernimiento entre el bien y el mal, para empezar. Como posible lista de atributos de la neshamá se pueden citar cualidades tales como el discernimiento entre el bien y el mal (un atributo que se aprende, y que como ya se mencionó, es el principio rector fundamental de entrada), sentido común, empatía y amor al prójimo, humildad, paciencia y benevolencia, honestidad y objetividad, lógica celestial, respeto, justicia y verdad, inteligencia y sabiduría espiritual, devoción, temor y amor a Dios, alegría espiritual, conexión con la eternidad, etc. La lista bien puede ser interminable en evidencia de sabiduría. El ignorante jamás podría siquiera imaginarla de forma mínima. A continuación, amplío con explicaciones breves la lista de atributos ejemplificada basándome en fuentes tradicionales. Estas explicaciones aunque breves en comparación con lo insondable posible de mencionar, no obstante reflejan una dimensión prácticamente desconocida para casi todo el mundo. No se puede decir que sean valores que se perciban en las masas, ni en ámbitos académicos, mucho menos en círculos de poder, en la cultura, en la historia, en ninguna sociedad, excepto en el pueblo judío al cual todos difaman. Una evidencia de diagnóstico de lo que realmente nos rodea en oscuridad. En los círculos de los sabios de Israel y por más de 3500 años, el pueblo judío ha dejado testimonio de esta sabiduría de forma especifica y detallada a niveles impensables para el profano ajeno a la Torá. Por lo tanto también en cada una de las explicaciones sobre los atributos señalados y muchos más. Libros y libros de tomos enciclopédicos se han escrito sobre cada aspecto referenciado y dejado como herencia para nuestro pueblo, y como luz a las naciones. Una luz que siempre han rechazado las mismas con prejucio y antisemitismo. Esto no viene de la nada. Ya se explicará con algo de detalle más adelante. La luz molesta a las huestes demoniacas. Así de sencillo. Discernimiento entre el bien y el mal: El Tania (capítulo 1) explica que la neshamá otorga la capacidad de distinguir entre el bien (la voluntad divina) y el mal (el egoísmo que oculta la verdad divina). Este discernimiento es más claro en la neshamá porque está conectada directamente con la sabiduría divina (Jojmá) y la inteligencia (Bináh) de las sefirot. En el judaísmo, el discernimiento entre el bien (tov) y el mal (ra) es un principio ético y espiritual que guía la conducta humana y refleja la responsabilidad de alinearse con la voluntad divina. Algunas ideas clave al respecto: La Torá como guía: La Torá (la ley divina) y los mandamientos (mitzvot) son la base para discernir entre el bien y el mal. En Deuteronomio 30:15-16, Dios presenta al pueblo la elección: «He puesto ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal… escoge la vida». Esto implica que el ser humano tiene libre albedrío para elegir, pero la Torá proporciona las directrices claras para identificar lo correcto. El yetzer hatov y el yetzer hará: El judaísmo enseña que los seres humanos poseen dos inclinaciones: el yetzer hatov (inclinación al bien, asociada con la conciencia moral y la búsqueda de lo divino) y el yetzer hara (inclinación al mal, ligada a los deseos egoístas o instintivos). El discernimiento implica escuchar al yetzer hatov y controlar el yetzer hara. Según el Talmud (Berajot 5a), el estudio de la Torá y la práctica de las mitzvot ayudan a transformar el yetzer hara en una fuerza positiva. La razón y la conciencia moral: Los sabios judíos, como Maimónides, enfatizan que el discernimiento requiere cultivar la razón y la sensibilidad ética. En su obra Guía de los Perplejos, Maimónides explica que el conocimiento de Dios y la adherencia a los mandamientos desarrollan la capacidad de distinguir entre acciones que promueven la santidad (kedushá) y aquellas que llevan al pecado. Consecuencias de las elecciones: El judaísmo subraya que el bien y el mal no son abstractos, sino que tienen consecuencias prácticas. Por ejemplo, en Proverbios 3:7 se aconseja: «No seas sabio a tus propios ojos; teme a Dios y apártate del mal». El discernimiento implica evaluar las acciones según su impacto en uno mismo, en los demás y en la relación con Dios. Discernimiento entre el bien y el mal en la kabbalá: La kabbalá ofrece una perspectiva más mística sobre el discernimiento, vinculándolo con la estructura del universo y la lucha espiritual. La dualidad de las sefirot y el sitrá ajará: En la kabbalá, el bien está asociado con las sefirot (emanaciones divinas), que canalizan la luz de Dios hacia el mundo. El mal, por otro lado, está relacionado con el sitrá ajará (el «otro lado»), las fuerzas espirituales que se separan de la santidad y promueven el caos o la desconexión de lo divino. El discernimiento implica reconocer las influencias de las sefirot (como Jesed, la bondad) frente a las distorsiones del sitrá ajará. El mundo como campo de prueba: Según el Zohar, el mundo físico es un lugar donde las almas enfrentan pruebas para distinguir entre el bien y el mal. La kabbalá ve el mal como una «cáscara» (klipá) que oculta la luz divina. El acto de discernir implica «romper las cáscaras» al elegir acciones que eleven lo material hacia lo espiritual. Transformación del mal: En el jasidismo, una rama influenciada por la kabbalá, se enseña de forma farisea que el yetzer hará no es inherentemente malo, sino una energía que puede redirigirse hacia el bien. Por ejemplo, el deseo material puede transformarse en un deseo apasionado por servir a Dios. Este proceso requiere un discernimiento profundo para identificar el potencial redentor incluso en lo que parece «malo». Rechazo al mal como obligación divina: El judaísmo y la kabbalá consideran el rechazo explícito al mal como una obligación divina, ya que alinearse con el bien es parte del propósito humano y de la alianza con Dios. Mandato de apartarse del mal: La Torá ordena explícitamente evitar el mal. En Salmos 34:14 se dice: «Apártate del mal y haz el bien». Este mandato implica no solo evitar acciones pecaminosas, sino también rechazar activamente cualquier comportamiento o influencia que aleje de la santidad, como la idolatría, la mentira o la injusticia. Lucha contra la injusticia: Los profetas, como Isaías (1:16-17), enfatizan que rechazar el mal incluye combatir la opresión y la corrupción: «Lavaos, purificaos, quitad la maldad de vuestras obras… buscad la justicia, socorred al oprimido». Esto convierte el rechazo al mal en una responsabilidad social y ética, no solo personal. Tikún (rectificación): La kabbalá ve el rechazo al mal como parte del tikún olam (reparación del mundo). Al rechazar las influencias del sitrá ajará y elegir el bien, el ser humano contribuye a restaurar el equilibrio espiritual del universo. Por ejemplo, el Ari (Rabino Isaac Luria) enseñaba que cada mitzvá realizada debilita las fuerzas del mal y fortalece la presencia divina. Responsabilidad colectiva e individual: El Talmud (Shabat 54b) enseña que quien tiene la capacidad de protestar contra el mal y no lo hace, es considerado cómplice. Esto aplica tanto a nivel personal (evitar pecados) como comunitario (denunciar injusticias). En el jasidismo, se enfatiza que el rechazo al mal debe hacerse con amor y humildad, buscando siempre la redención de los demás, no solo la condena. Esto requiere aclaraciones. Estudio de la Torá: El estudio constante de la Torá y los textos éticos (como el Pirkei Avot) afina el discernimiento, ayudando a identificar el bien y el mal en situaciones complejas. Teshuvá (arrepentimiento): La práctica de la teshuvá implica reconocer el mal cometido, rechazarlo y volver al camino del bien, lo cual es una obligación divina especialmente destacada en los Días de Arrepentimiento (entre Rosh Hashaná y Yom Kipur). Ejemplo de los patriarcas: Figuras como Abraham, quien desafió la idolatría de su tiempo A costa de la seguridad de su propia vida y enfrentando la muerte), ejemplifican el rechazo activo al mal como un acto de fe y obediencia a Dios. En el judaísmo, el discernimiento entre el bien y el mal se basa en la Torá, la razón y la lucha interna entre el yetzer hatov y el yetzer hará, con el objetivo de elegir la vida y la santidad. En la kabbalá, este discernimiento se profundiza al entender el mal como una distorsión espiritual que debe ser transformada o rechazada para revelar la luz divina. El rechazo explícito al mal es una obligación divina, tanto en el ámbito personal (evitando el pecado) como colectivo (combatiendo la injusticia), y se considera esencial para cumplir el propósito humano y reparar el mundo (tikún olam). Sentido común: La neshamá permite un entendimiento intuitivo de la realidad, alineado con la lógica celestial (no con cálculos egoístas). El Zohar (2, 94b) describe esto como «la luz de la mente que percibe la verdad divina». El concepto de «sentido común» no se aborda en el judaísmo o la kabbalá con un término único, ya que estas tradiciones tienden a enfocarse en conceptos como la sabiduría (jojmá), el entendimiento (biná), el discernimiento (daat) y la razón práctica, que podrían considerarse análogos o relacionados. Sin embargo, podemos explorar cómo el judaísmo y la kabbalá abordan ideas que se asemejan al sentido común, entendido como la capacidad de razonar de manera práctica, intuitiva y alineada con los principios éticos y espirituales. A continuación, presento definiciones y explicaciones basadas en estas tradiciones. En el judaísmo, el sentido común puede entenderse como una combinación de razón práctica, juicio ético y la aplicación de los principios de la Torá a la vida cotidiana. Algunas ideas clave: Sabiduría práctica (sejel): El término hebreo sejel se refiere a la inteligencia práctica o sentido común, que implica tomar decisiones sensatas basadas en la experiencia, la lógica y los valores de la Torá. En el Talmud (por ejemplo, Shabat 31a), se valora la capacidad de aplicar el conocimiento de manera práctica para resolver problemas y vivir éticamente. La Torá como fuente de juicio: El judaísmo considera que el sentido común está informado por la Torá, que proporciona un marco moral y ético. Por ejemplo, en Proverbios 3:13-14 se exalta la sabiduría y el entendimiento como más valiosos que las riquezas, sugiriendo que el «sentido común» judío implica alinear las decisiones con los principios divinos. Un ejemplo práctico es la enseñanza de Hilel (Pirkei Avot 2:5): «En un lugar donde no hay hombres, esfuérzate por ser hombre», que apela a la responsabilidad y al juicio práctico. Discernimiento ético: El sentido común en el judaísmo no es sólo instintivo, sino que se cultiva mediante el estudio y la reflexión. Maimónides, en su obra Mishné Torá (Hiljot Deot 1:4), enfatiza que una persona debe desarrollar un carácter equilibrado, lo que implica usar la razón para tomar decisiones que eviten los extremos y promuevan el bienestar personal y colectivo. Comunidad y consenso: En la tradición judía, el sentido común también se refleja en las decisiones colectivas de la comunidad, como las interpretaciones rabínicas del Talmud. Por ejemplo, el principio de seguir la mayoría (rov, Éxodo 23:2, interpretado en el Talmud, Sanedrín 2a) sugiere que el consenso razonado de los sabios puede ser una guía para lo que es «común» o sensato. Esto no tiene los significados torcidos de las naciones respecto a la democracia. No se sigue la mayoría de las masas ignorantes. Se sigue la mayoría de un consenso de sabios probados y según necesidades del pueblo judío que vive bajo los designios de la Torá y acorde a la Torá. No es lo mismo en resultados obviamente, así como no tiene nada que ver con las costumbres de las supuestas y falsas democracias fundamentadas en intereses corruptos, conveniencias particulares y ausencia de verdadera ética. Sentido común en la kabbalá: En la kabbalá, el sentido común se relaciona con conceptos místicos como la integración de las sefirot (emanaciones divinas) y la capacidad de percibir la verdad espiritual en el mundo material. Daat como discernimiento intuitivo: La sefirá de Daat (conocimiento) en el árbol de las sefirot representa la capacidad de integrar la sabiduría (jojmá) y el entendimiento (biná) para tomar decisiones prácticas y espirituales. En este sentido, Daat puede considerarse un equivalente místico del sentido común, ya que implica una comprensión intuitiva de cómo aplicar los principios divinos en la vida diaria. El Zohar (Zohar 1, 30b) describe Daat como la conexión entre lo abstracto y lo práctico. Equilibrio entre lo espiritual y lo material: La kabbalá enseña que el mundo físico es un reflejo del mundo espiritual. El sentido común, en este contexto, implica reconocer las «chispas divinas» (nitzotzot) presentes en la realidad cotidiana y actuar de manera que eleve lo material hacia lo espiritual. Por ejemplo, el Baal Shem Tov, fundador del jasidismo, enseñaba que incluso las decisiones más mundanas (como comer o trabajar) pueden ser actos sagrados si se hacen con la intención correcta. Humildad y apertura: En la kabbalá, el sentido común está ligado a la humildad (anavá), ya que una persona humilde está abierta a aprender de los demás y a reconocer la sabiduría divina en todas las cosas. Esto se refleja en la enseñanza jasídica de que el verdadero entendimiento surge cuando uno reduce el ego (bitul) y se conecta con la verdad universal. Percepción de la unidad divina: La kabbalá ve el sentido común como la capacidad de percibir la unidad subyacente en la creación. Una persona con sentido común, en términos kabbalistas, no se deja engañar por las apariencias externas (klipot, cáscaras) que ocultan la verdad divina, sino que busca decisiones que armonicen con el propósito espiritual del mundo. Estudio y reflexión: El estudio de la Torá y los textos éticos (como Pirkei Avot o los Salmos) ayuda a desarrollar un sentido común alineado con los valores judíos. Por ejemplo, el consejo de Pirkei Avot 4:1, «¿Quién es sabio? El que aprende de todos», refleja un enfoque práctico para adquirir juicio sensato. Consulta con los sabios: En el judaísmo, el sentido común a menudo se refuerza consultando a rabinos o maestros, quienes combinan el conocimiento de la Torá con la experiencia práctica. Esto es evidente en la tradición de las psakim (resoluciones halájicas) que resuelven dilemas prácticos. Meditación y kavaná: La práctica de la kavaná (intención consciente) en las mitzvot y las oraciones fomenta un sentido común espiritual, ayudando a tomar decisiones que reflejen la voluntad divina. Por ejemplo, el jasidismo enfatiza la importancia de actuar con claridad y propósito en cada acción. En el judaísmo, el sentido común se asocia con la inteligencia práctica (sejel), el juicio ético basado en la Torá y la capacidad de tomar decisiones equilibradas que promuevan el bien personal y colectivo. En la kabbalá, se vincula con Daat, la integración de la sabiduría y el entendimiento para percibir la verdad divina en lo cotidiano, actuando con humildad y alineándose con el propósito espiritual del universo. Ambas tradiciones ven el sentido común como una habilidad que se cultiva mediante el estudio, la reflexión y la conexión con lo divino, y que se aplica en la vida diaria para vivir de manera ética y significativa. El prerrequisito obligado se fundamenta por supuesto, en el conocimiento de la Torá. Empatía y amor al prójimo: Según el rabino Schneur Zalman (Tania, capítulo 32), la neshamá impulsa el amor incondicional hacia los demás, basado en la comprensión de que “todas” las almas provienen de la misma fuente divina. Por supuesto, ello exige se comprenda qué significa la designación “todas”. Esto se refleja en el mandamiento «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19:18), que Hillel consideró la esencia de la Torá. No es tan simple como jugar al buenismo progresista sin discernimiento alguno en ignorancia de la sabiduría celestial desmenuzada en entendimiento específico aterrizada en blanco y negro, y según dialéctica de jurisprudencia halájica revelada como rudimentos de la Torá. Bien puede tomarle a uno estudiar toda la vida el Talmud sin descanso y arduo esfuerzo para medio inferir de qué se trata el asunto. El ignorante NO puede ser bueno como se sentencia en el mismo Talmud. En el judaísmo, la empatía se relaciona con la capacidad de ponerse en el lugar del otro y actuar con compasión, un valor central expresado en varios principios: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19:18): Ya se dijo… Este versículo de la Torá es uno de los pilares éticos del judaísmo. La empatía implica tratar a los demás con el mismo cuidado, respeto y consideración que uno desearía para sí mismo. El rabino Hilel lo resumió diciendo: «No hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti; el resto es comentario, ve y estudia». Jesed (Bondad amorosa): La empatía está vinculada al concepto de Jesed, que implica actos de bondad y compasión hacia los demás, incluso hacia extraños. Esto incluye ayudar a los necesitados, consolar a los que sufren y compartir sus alegrías o penas. La empatía en este contexto no es solo un sentimiento, sino una acción práctica. Justicia y sensibilidad: Los profetas judíos, como Isaías y Jeremías, enfatizan la necesidad de empatizar con los vulnerables (huérfanos, viudas, pobres). La empatía se manifiesta en la justicia social y en la responsabilidad colectiva de cuidar a los demás. Amor al prójimo en el judaísmo: El amor al prójimo (Ahavat Israel en el caso de los judíos, pero extensible a toda la humanidad) es un mandato divino que promueve la unidad y el respeto mutuo. Unidad del pueblo: En el judaísmo, el amor al prójimo fomenta la cohesión comunitaria. Se enseña que “cada persona” es creada a imagen de Dios (Tzelem Elokim), lo que otorga una dignidad inherente a todos, promoviendo el respeto y el amor incondicional. Mitzvot relacionadas: Muchas de las 613 mitzvot (mandamientos) de la Torá están orientadas al amor al prójimo, como dar caridad (tzedaká), visitar a los enfermos (bikur jolim) o acoger al extranjero. Estas prácticas reflejan el compromiso de actuar con amor y responsabilidad hacia los demás. Perdón y reconciliación: El amor al prójimo también implica perdonar y buscar la paz. En Yom Kipur, por ejemplo, se enfatiza la necesidad de reconciliarse con los demás antes de buscar el perdón divino. Empatía y amor al prójimo en la kabbalá: La kabbalá, la tradición mística judía, ofrece una perspectiva espiritual más profunda sobre estos conceptos, conectándolos con la estructura del universo y la relación con lo divino. Sefirot y Jesed: En la kabbalá, la empatía y el amor al prójimo están asociados con la sefirá (atributo divino) de Jesed, que representa la bondad, la generosidad y el amor incondicional. Jesed es la fuerza expansiva que busca dar sin esperar nada a cambio, pero debe equilibrarse con Gevurá (disciplina) para evitar excesos. Unidad cósmica: La kabbalá enseña que todas las almas están interconectadas, formando parte de una unidad divina. Amar al prójimo es, en esencia, reconocer esta conexión espiritual y actuar para fortalecerla. La empatía surge al entender que el dolor o la alegría del otro es, en un nivel profundo, parte de uno mismo. Tikún Olam (Reparación del mundo): La kabbalá ve el amor y la empatía como herramientas para el tikún olam, la misión de reparar el mundo a través de actos de bondad y compasión. Cada acto de empatía contribuye a elevar las «chispas divinas» dispersas en la creación, acercando al mundo a su redención. El alma y la compasión: Según la kabbalá, el alma humana (neshamá) tiene la capacidad de percibir el sufrimiento de los demás a un nivel espiritual. Practicar la empatía es alinear el alma con su propósito divino, que es reflejar las cualidades de Dios, como la misericordia (Rajamim). Diferencias y complementariedad: En el judaísmo tradicional, la empatía y el amor al prójimo se expresan a través de mandamientos prácticos y éticos, con un enfoque en la acción (mitzvot) y la responsabilidad comunitaria.En la kabbalá, estos conceptos adquieren una dimensión mística, conectando las acciones humanas con la reparación del cosmos y la manifestación de las cualidades divinas.Un judío que practica estos valores podría, por ejemplo, visitar a un enfermo (bikur jolim) no solo como un acto de bondad, sino como una forma de conectar con el alma del otro, reflejar jesed y contribuir al tikún olam. La empatía se manifestaría en escuchar activamente y ofrecer consuelo, mientras que el amor al prójimo se reflejaría en el compromiso de ayudar sin esperar recompensa. Valga la pena resaltar que todos y cada uno de los ejemplos citados (de entre cientos y miles posibles de inferir con sabiduría), han sido estudiados y desmenuzados por los sabios de Israel dejando testimonio escrito de dichos estudios y debates. Por ejemplo en el Talmud y en miles y miles de obras y textos antiguos de nuestros sabios. Humildad: La verdadera humildad, según la Torá, no es autodegradación, sino el reconocimiento de que todo proviene de Dios. El rabino Moshe Jaim Luzzatto en Mesilat Yesharim (capítulo 22) explica que la neshamá fomenta esta humildad al conectar al individuo con la grandeza divina, haciéndolo consciente de su pequeñez relativa. En el judaísmo, la humildad (en hebreo, anavá, ענווה) se considera una virtud esencial que refleja la consciencia de la grandeza de Dios y la propia limitación como ser humano. Se trata de reconocer el lugar de uno en el universo y actuar con sinceridad y respeto hacia los demás. Se trata de reconocimiento de la grandeza divina. Según el judaísmo, la humildad surge al entender que nada proviene de mí, excepto mi poder de elección. El Talmud (Sotá 5a) destaca que Moisés, descrito como «el hombre más humilde sobre la tierra» (Números 12:3), era humilde porque reconocía que sus logros y habilidades eran dones divinos, no méritos propios. Se trata de equilibrio entre autoestima y modestia: Los sabios judíos, como el Rabino Abraham Twerski, explican que la humildad no implica sentirse inferior, sino tener una autoestima sana sin arrogancia. Es saber que cada persona tiene un propósito único, pero nadie es intrínsecamente superior a otro. Es una práctica en la vida diaria. La humildad se manifiesta en acciones como escuchar a los demás, evitar el orgullo, y tratar a todos con dignidad, independientemente de su estatus en condiciones normales (diferente a cuando se trata de rechazar el mal explícitamente). El Pirkei Avot (Ética de los Padres, 4:1) enseña: «¿Quién es sabio? El que aprende de todos. Y por sobre todo de sus enemigos. ¿Quién es fuerte? El que controla sus impulsos». Esto refleja la humildad como apertura y autocontrol. En la kabbalá, la humildad está profundamente vinculada a los conceptos espirituales de las sefirot (emanaciones divinas) y la conexión con lo divino. Aquí algunos puntos relevantes: Anulación del ego (bitul): La kabbalá, especialmente en las enseñanzas del jasidismo, enfatiza el concepto de bitul, que implica reducir el ego para alinearse con la voluntad divina. La humildad no es solo una actitud externa, sino un estado interno de «anulación» del yo ante la presencia infinita de Dios (Ein Sof). Esto no significa destruir la individualidad, sino reconocer que el ser humano es un canal para la luz divina. Bien decía Mashiaj… “El que me quiera seguir, niéguese a sí mismo”. Relación con la sefirá de Maljut: En el árbol de las sefirot, Maljut (el reinado) está asociada con la humildad, ya que representa la receptividad y la capacidad de reflejar la luz divina sin apropiarse de ella. Maljut es el recipiente que recibe de las sefirot superiores, simbolizando que la verdadera grandeza está en ser un vehículo para lo divino, no en buscar gloria personal. Humildad como conexión con los demás: Según el Zohar, la humildad permite al ser humano conectar con la chispa divina presente en cada persona. Al ser humilde, uno reconoce que todos los “seres humanos” (los que lo son) son parte de un todo mayor, lo que fomenta la unidad y el amor hacia el prójimo. Moisés como modelo: Tanto en el judaísmo como en la kabbalá, Moisés es el arquetipo de la humildad. A pesar de ser el líder elegido por Dios y de hablar directamente con Él, nunca buscó glorificarse a sí mismo, sino que sirvió con devoción al pueblo y a Dios. Enseñanzas jasídicas: El Baal Shem Tov, fundador del jasidismo, enseñaba que la humildad implica alegrarse por los éxitos de los demás y no sentir envidia, porque todos forman parte del plan divino. Decía que una persona humilde es como un río que fluye hacia abajo, nutriendo todo a su paso. Práctica de la anavá: En la vida cotidiana, la humildad se expresa al evitar hablar en exceso sobre uno mismo, aprender de los errores, y tratar a los demás con empatía. Por ejemplo, el Talmud (Shabat 30b) relata que un sabio debe ser «suave como un junco y no rígido como un cedro», simbolizando flexibilidad y humildad. En el judaísmo, la humildad es un equilibrio entre reconocer el propio valor como creación divina y evitar el orgullo o la arrogancia. En la kabbalá, se profundiza en la idea de anular el ego para conectar con lo divino y los demás, viendo la humildad como un estado espiritual que acerca al ser humano a su propósito superior. Ambas tradiciones coinciden en que la humildad no es debilidad, sino una fortaleza que permite vivir con autenticidad, propósito y conexión con lo trascendente. Ver texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/07/03/judaismo-3/
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¿Quién es judío? – Parte 2. Halajá y Discernimiento del Mal – Sionismo y Amor por Israel Como Requisito.

¿Quién y qué se considera ser verdaderamente judío? – Parte 2. Halajá y Discernimiento del Mal – Sionismo y Amor por Israel Como Requisito. Por David Saportas Liévano. La pregunta central de esta serie de artículos es ¿Quién es judío? Según todo lo expuesto hasta hora, y si se debe responder a la pregunta en términos de trascendencia, se puede deducir (y no solamente como reflexión o afirmación) que la respuesta no puede ser una formulación halájica solamente o una simple definición. Hay demasiadas variables asociadas a la respuesta. Igualmente cada variable tampoco podrá considerarse de similar forma como formulación halájica o definición. Es una deducción asociativa en cadena extrapolada a todas las variables inicialmente enunciadas (superiores en orden si se quiere) que se van asociando con la definición de la variable en nivel superior primeramente enunciada. Es decir, la definición inicial sobre quién es judío, yendo más allá de la más simple formulación de serlo por madre judía, se asocia con conversión (tanto para el judío natural nominal, como para el converso). Sea como sea, se es judío a través de una confirmación de “conversión” llamada teshuvá. Es una conversión, pues se exige o se tiene como prerrequisito un cambio de mente y de percepción de la vida. Los judíos y gentiles que no hacen teshuvá (que no se arrepienten) se van para el infierno según muchas enseñanzas rabínicas ortodoxas fariseas rígidas en la letra. Punto… El guehinon es el destino de perdición eterna del alma. Eso enseñan muchos rabinos con mucho orgullo y presunción, muy empoderados en su palabra y predica, sintiéndosen salvadores de almas. Lo hacen con soberbia y arrogancia según expresión verbal y corporal; y no obstante intentan ponerse careta de humildad con cierta sorna y socarronería. Se dedican al “kiruv” (exhortación a la teshuvá para salvar almas del infierno) y sus exhortaciones, cátedra y catequesis son verdaderas películas de horror sustentadas por los mismos textos talmúdicos, místicos y sabios de Israel. Tal cual e igual a como enseñan y predican los curas católicos y misioneros evangélicos apoyados en la biblia. Y NO están mintiendo en cuanto a las referencias bíblicas ni de un lado, ni del otro. Caso por ejemplo en el judaísmo de rabinos muy populares en youtube como Yaron Reuven, Yosi Mizrahi, Tobia Singer, para citar sólo tres ejemplos entre muchos más como evidencia. Todos ellos rabiosamente anti Yeshu, anti cristianos y anti muchas otras facetas de vida a no mencionar aquí. Quizá mi comentario anterior parece critica a dicha práctica del “kiruv”, y entonces se deduzca que yo afirmo que miente la biblia, miente el zohar, miente el talmud y mienten los sabios de Israel. ¿Es eso así? Respuesta contundente… NO. De ninguna manera mienten. Pero todo fragmento no explicado con contexto integral y multidimensional es rigidez, es fariseísmo en letra muerta, es mentira y es muerte. NO aporta vida y allí se convierte en falsedad. Los textos son verdaderos y las exhortaciones serán verdaderas, pero bajo contexto NO fragmentados, tal que se revele su comprensión. ¿Tiene todo esto que ver la identificación y entendimiento de lo qué es y quién es Mashiaj? ¿Tiene que ver con los textos neotestamentarios decodificados con verdad? Respuesta… Por supuesto que sí, aunque NO con las doctrinas del cristianismo. Siguiendo esta línea de razonamientos y según todo lo expuesto, para ser verdaderamente judío se requiere teshuvá. ¿Pero qué es teshuvá? ¿Es una enunciación? ¿Es la conversión? ¿El converso cómo hace teshuvá? ¿Y el judío nominal? ¿Por un rito de inmersión en la “mikve”, el aval de un “beit din” y un curso de judaísmo para el converso acompañado por un período de prueba? Es cierto… El proceso es necesario. Todo aquí en esta dimensión requiere de procesos físicos de activación de los mundos espirituales. ¿Pero es así en este caso de la conversión o teshuvá para considerarse judío? Un conocimiento profundo integral hace suponer que no necesariamente en cuanto al rito, no necesariamente en cuanto al curso de instrucción, no necesariamente en cuanto al periodo de prueba (así dure décadas, como sucede muchas veces donde se tiene en espera al aspirante durante años y años considerado como un advenedizo de segunda clase mientras tanto). Todo depende del contexto individual y específico del aspirante y de los miembros del “beit din”. Hay mucho que decir al respecto de las conexiones espirituales de influencia que mueven los mundos superiores y sus efectos sobre quienes las invocan. Es parte de los misterios de la fe y salvación por fe que tanto se descalifica en el rabinismo, no obstante se contradigan en todo con lo que, no solamente se acepta en la práctica judía a conveniencias subjetivas cuando se hace disonancia cognitiva, sino también con lo que verdaderamente está inobjetablemente revelado y escrito en los textos de sabiduría del judaísmo. Nada es “pase mágico”, tal cual lo interpreta el cristianismo, excepto cuando se verifica que hay verdadera magia. Y tampoco nada es ecuación rígida, ni procedimiento en letra muerta como proceso productivo industrial causa – efecto inexpugnable para torcerle la mano a Dios. Como bien se expresa con total verdad en los textos judíos revelados neotestamentarios (no cristianos), “no se es salvo por obras, sino por gracia para que nadie se gloríe”. El proceso y el rito lo debe confirmar Dios únicamente. No porque lo concluyamos nosotros aquí, sin antes haber agotado con sabiduría la fidelidad de Dios a sus decretos y su palabra. Ese derecho si lo tenemos, pero debe invocarse con absoluto mérito en sumisión o con absoluta humillación. A Dios le podemos exigir y rogar… Pero hay requisitos previos. Así que en cadena asociativa, primero que todo ¿quién es el aspirante a converso? ¿Cuál ha sido su proceso de teshuvá? ¿Cómo se puede confirmar que es un baal teshuvá? ¿Qué es teshuvá? ¿Cuáles son las verdaderas motivaciones del aspirante? ¿Se le puede avalar? ¿Conviene al aspirante que se le avale? ¿Cuál era su vida? ¿Se le puede creer? Y no digo lo inmediatamente anterior solamente para inferir que quizás el aspirante miente a la comunidad judía a la cual quiere pertenecer. Quizás quiere hacer un proceso de “Aliyá” (inmigración a Israel con todos los gastos pagos) por consideraciones no necesariamente espirituales asociadas a la teshuvá. La misma Torá confirma esta eventualidad con la tierra de Israel (y sobre todo se infiere para estos tiempos actuales que quizás sean los que consideran los tiempos de dolores y del parto de Mashiaj), donde la tierra de Israel tendría que vomitar a todos aquellos que NO hacen parte de Am Israel (del pueblo judío) y que habitan supuestamente como judíos dentro de Israel. Obviamente esto no puede discernirse con ojos humanistas, aspectos progresistas, ni paradigmas de lo políticamente correcto. En este sentido, NO todos los que se dicen que son judíos lo son, y NO todos los que se dicen que no son judíos, no lo son. Esto tendrá que explicarse más en detalle, tanto para Israel, como para la diáspora; tanto para los tiempos actuales, como para en el pasado. No todo es lo que parece. Y sucede con todo, por si acaso. Cuando se habla de judaísmo y del judío las asociaciones inmediatas que vienen a la mente de cualquier persona son religiosas. Tal cual se hacen las mismas asociaciones cuando se trata de cualquier otra mención a otra religión. Como tal, todo concepto religioso es interpretado como una opción de escogencia de creencias, costumbres, prácticas, rituales, códigos (supuestamente éticos), comunidades, instituciones, escrituras, mitos, narrativas, cosmologías y valores que supuestamente conectan a los individuos con lo trascendente, lo sagrado o lo divino, y que suelen proporcionar un marco para entender el sentido de la vida, la moralidad y la relación con el cosmos. Esa sería la mejor interpretación de búsqueda de sentido de la vida para feligreses y creyentes. Pero no todo el mundo es religioso, ni seguidor de una fe. Sin embargo, todo el mundo si tiene una definición del concepto como un sistema de creencias de costumbres tradicionales. Las definiciones pueden variar según el contexto cultural o académico. Por ejemplo, algunas religiones, como el budismo, no siempre se centran en un dios (aunque si se centran en un panteón idolátrico), mientras que otras, como el animismo, enfatizan espíritus en la naturaleza. En sociología, bien la pueden definir como un sistema que une a una comunidad mediante lo sagrado, distinguiéndolo de lo profano. En contraste, enfoques psicológicos, bien pueden destacar la experiencia personal de lo divino. Así que hablar de judaísmo para la gran mayoría (excepto los judíos) es hablar de una opción más en el espectro religioso, o una consideración humanista. La religión, sea cual sea, podrá ser trascendente de maneras subjetivas, será costumbre, será un aspecto psicológico, será una vivencia incoherente con disonancias cognitivas, absurdos, fantasías auto justificativas (lo que sea); o será intrascendente como un hábito más de la vida cotidiana con las misma características recién anotadas. Este artículo se escribe precisamente para resaltar que NO es así con el judaísmo. No se trata de una religión más, ni de una escogencia igualitaria entre muchas otras opciones. No se trata de algo irrelevante. Se trata de un camino de transformación que es “obligado” de seguir para el que quiera acceder a la vida verdadera. Bien puede llamarse un proceso que se acepta por libre albedrio, ya que Dios NO obliga a nadie a cumplir dichos requisitos únicos. Como dicen nuestros sabios de Israel, “NO hay coerción en la espiritualidad”. Esto quiere decir que el judaísmo es el camino y el proceso que proporciona la vida. Y por ello es trascendente y aplica para todo el mundo que quiera alcanzar la estatura de “ser humano” a imagen y semejanza de Dios. Recomiendo profundizar en este último concepto en mi artículo cuyo enlace dejo a continuación. Cumplimiento de Mitzvot, Fariseísmo y Entendimiento. Transformación y retorno a Dios se conoce popularmente como arrepentimiento. De eso se trata todo. Liberación de Egipto, liberación de la esclavitud, nacer de nuevo, adquirir una nueva comprensión de la realidad, etc. Esto NO se logra con religión. Sólo es posible arrepentirse (lo cual es una mala traducción del concepto), entendiendo de qué se trata el retorno a Dios (Teshuvá). No es sólo un minúsculo aspecto emocional. Es el mismo significado de nacer de nuevo y la resurrección. Y para ello se debe adquirir la mente de Mashiaj. Una nueva percepción de la realidad. Si no se adquiere esa comprensión “igual todos pereceréis” (palabras de Mashiaj). Todos estamos adheridos a las huestes satánicas. Al sistema del príncipe de este mundo, al César, al engaño de Samael, a la dualidad, al Satán, a la esclavitud en Egipto, en la estrechez de Mitzraim, la esclavitud del cuerpo. Estamos prisioneros en la estructura matrix de ilusión y mentira de los sentidos y los placeres físicos incorrectos, el ego del intelecto y mucho más. ¿Cómo se va a librar usted de todas las cadenas que lo aprisionan si no sabe que ni siquiera está aprisionado? ¿Si no puede discernir y está incapacitado para ver las mismas? La Kabbalá maneja con maravillosa profundidad y sabiduría las diferencias entre los conceptos de la realidad fragmentada y la realidad unificada. Este tema se desarrolla con toda la complejidad que va implícita en la Kabbalá Luriánica, el jasidismo, los mekubalim, etc. Es la cosmología que explica el mundo antes del Tzimtzum conocido como el mundo de la Alef (la unidad) y el mundo de la Bet (la dualidad) en dónde habitamos como fragmentos con todo lo demás también fragmentado. Sin querer entrar en detalles, pues sería imposible entender dichas cosmologías de manera resumida, se sabe que todo fragmento (nosotros) no puede visualizar la totalidad (aun el que se encuentra situado correctamente) al poseer una verdad parcial, si considera que dicho fragmento representa una verdad “total”, tiende al mal. Es justo lo aquí en todo este artículo de forma implícita se explica con lo que se resalta son las exhortaciones mesiánicas desde una perspectiva solar (de unificación) y no lunar (de fragmentación). La forma de elevación de cada fragmento se realiza por el proceso continuo de unificaciones que requiere de extensos estudios. El mal se produce, pues, cuando una verdad parcial (del nivel del Daat) se autodefine como una verdad total (del nivel de Keter). Si lo fragmentario no tiene conciencia de ser un fragmento y se siente una “totalidad”, toda verdad fragmentaria, al transformarse en verdad absoluta, puede provocar la aparición del dogmatismo. Porque la idolatría real es la elevación de un fragmento a la categoría de totalidad en el intento de reemplazar la verdadera totalidad divina. Cuando una religión determinada se autodefine como la única verdad absoluta, está reemplazando a Dios. Esta conclusión no es tan simple como parece. Hay una muy vasta y amplia argumentación explicativa al respecto. Si toda fragmentación proviene de la unidad, es decir de Dios, pues siendo toda fragmentación (nosotros y todo) manifestación de Dios, pues todo es divino y confirmación de Dios. Bajo dicha conclusión todo conflicto entre fragmentos es manifestación divina. Y si lo divino, la unidad, es decir Dios, es la definición absoluta de bondad, justicia, verdad, amor, y lo bueno, pues el conflicto entre fragmentos en últimas no sería conflicto que niegue las definiciones absolutas de lo bueno. Obviamente este planteamiento es muy simple. Todo es infinitamente más complejo. Sin embargo, la misma Kabbalá enseña que la fragmentación es parte del origen del mal. La fragmentación por sí sola, y por ese ese solo hecho, crea el mal. Vemos aquí una dialéctica contradictoria típica. Por un lado, se concluye que la fragmentación por ser evidencia de esencia procedente de la unidad, pues nada puede proceder de ninguna otra fuente, pues sus manifestaciones son divinas y así como proceden de Dios, así mismo por su propio camino pueden retornar a Dios y la unidad, igualmente de manera fragmentada. Por el otro lado la fragmentación como evidencia de ruptura de la unidad es origen del mal, pues sólo en la unidad se define la perfección del bien y de Dios. Texto Completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/05/24/judaismo-2/
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¿Quién y qué se considera ser verdaderamente judío? Parte 1. ¿Se Nace o se Hace?

¿Genética, Rectificación, Meta o Halajá? – ¿Se Nace o se Hace? Por David Saportas Liévano. Este artículo que aquí desarrollo tiene énfasis principalmente académico a diferencia de la mayoría de mis escritos que son desarrollados con realces disertativos direccionados a la coherencia, la lógica primaria y la trascendencia. Como tal es igualmente un extracto más referencial de otros trabajos que si son ampliamente disertados y abordados con profundidad sobre este mismo tema planteado. La idea de este énfasis en particular, no obstante también incluye a manera de inferencia implícita (no explícita) aspectos disertativos trascendentales para denunciar los absurdos, disonancias cognitivas, malicias, ignorancias y deshonestidad (entre más aspectos posibles de citar) que se verifican en el debate que hoy día es posible evidenciar a través de la masificación de la información, de las redes y doctrinas en el ámbito del judaísmo sobre este tema. Por supuesto… Es una pieza más del rompecabeza que es obligado construir con contexto integral para acceder a la verdad de la real importancia en el entendimiento de una cosmología trascendental que conviene entender sobre el rol principal de los significados del papel de judaísmo y el arquetipo Israel como propósito de la Creación. Justamente hace poco más de dos semanas se celebró la festividad de Pesaj (Pascua) en el calendario judío. Una convocación cósmica de profundos y los más fundamentales significados y propósitos de la existencia. Una conexión que en caso de ser aprovechada proporciona lo que en el judaísmo de forma Kabbalista se conoce el nacimiento del punto en corazón que produce una transformación trascendental de la consciencia. En ese sentido se le denomina religiosamente como la fecha de nuestra libertad de la esclavitud Egipto. No voy a entrar a profundizar en este tema. Sólo una mención de paso para resaltar un aspecto relevante muy en consonancia con el propósito de esta información que de manera catedrática se presenta como demostración de inconsistencia y negligencia cínica del estado mental y espiritual de nuestra consciencia, que sólo nos califica en estado de esclavitud; es decir en estado de confusión y falta de entendimiento, y no obstante con presunciones arrogantes. Aplica para cualquier tipo de persona, ya se sea judío o no, para cristianos y para cualquier denominación religiosa imaginativa  y fantasiosa. En la noche de Pesaj los judíos participamos de un “orden” ritual de una cena que llamamos el “Seder de Pesaj”. No es cualquier rito ignorante o costumbre intrascendente. Participar con conocimiento y la intención adecuada causa transformación en la consciencia. Algo que nadie ajeno al judaísmo podría entender qué significa. Y es una transformación de orden cósmico. El asunto es que en una sección específica en el transcurso del Seder (del orden de la cena), se lee de nuestros textos sagrados que existen cuatro tipo de hijos sentados a la mesa. Ellos son… El inteligente que sabe y le interesa preguntar; el que le interesa y no sabe preguntar; el que ni le interesa y no sabe preguntar; y el malvado que le interesa pero para contradecir. Sobre éstos prototipos de personas se hacen disertaciones relacionadas a la importancia de la fecha. Por supuesto, de aquí se extrapola con sabiduría (y debe ser obligado) para extraer enseñanzas sobre el significado de la fecha y sus relaciones con lo que sea nuestra mente y alma. De los cuatro tipos de persona ¿Cuál es el peor? Se dirá inmediatamente que el malvado. Sin embargo, en profundidad ello no es cierto. Por lo menos se involucra en el tema (así sea para contradecir). Quizás se pueda cambiar su condición en la interacción. Quizás… Puede que NO suceda y se confirme su estatus de malvado. David Saportas Liévano https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/05/10/judaismo-1/
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Fantasías y Utopías Parte 9 - La Importancia del Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma

Fantasías y Utopías Parte 9. La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa». Por David Saportas Liévano. Buscamos razones para conformarnos con todo aquello que nos confirme una visión escapista de la vida como supuestos “seres humanos”, así como una ilusión depredativa que satisfaga todos nuestros deseos animales. La trascendencia está completamente ausente de nuestros intereses y vidas, y se reemplaza con caretas de religiosidad y falsas espiritualidades. No es especulación. Lo justificamos de todas las formas posibles al no querer jamás hacer las preguntas correctas constantemente y sin descanso desde que se nace hasta que se muere. Preguntas y búsqueda de respuestas… Esa es la dinámica que se nos exige como punto de partida y seres humanos; esto presupone que NO se acepte tan fácilmente todo lo que la vida nos impone. Pero tampoco presupone que se niegue lo que nos rodea y que todo se deba rechazar tal que nosotros mismos propiciemos nuestra aniquilación o cometamos suicidio. Ni rechazo total, ni aceptación total. Aquí está la sabiduría y el conocimiento verdadero. Es el camino mismo obligado a encontrar y transitar todos y cada uno de nuestros días de vida. Aquí está la verdadera esencia y significado de la separación del bien del mal, de lo puro y lo impuro, de lo santo de lo profano, de lo limpio y lo sucio, de lo importante y lo no importante, de la havdalá (en hebreo), del discernimiento e involucramiento, del pensamiento y de la acción, del uso de los tefilím en el judaísmo, de la diferenciación y fusión entre la mano y la cabeza, de la obligada coexistencia en la mezcla y contemplación investigativa de toda la creación con pasión, de la razón del sufrimiento, de la búsqueda de entendimiento, etc. La COHERENCIA destella por su ausencia (así todos los gurús, religiosos, académicos y exitosos pragmáticos piensen lo contrario). Necesitará el «camino correcto» de toda la vida para entenderlo. Triste y de forma absurda a la ausencia de todo lo inmediatamente anterior mencionado, así como a la confirmación de todo lo afirmado como diagnóstico, lo llamamos VIDA. Así es la vida, dicen las canciones, los slogans, los poemas, la literatura, la existencia autómata, la ignorancia, el desconocimiento de la sabiduría esencial, etc. ¿Será cierto? ¿Cuál es la verdadera definición de vida? No la definición de humanistas y científicos. Tampoco la de los religiosos, académicos y pseudo gurús espirituales. ¿Acaso existe dicha definición? ¿Acaso espera encontrarla en un diccionario? ¿Acaso existe como definición? La verdad es que nadie piensa con trascendencia y compromiso existencial. Con imaginación, fantasía, negligencia, irresponsabilidad y desinterés damos respuestas auto justificativas y excusa a nuestra actitud ante la vida. Y lo hacemos con una disonancia cognitiva espantosa y aplastante. No se vive precisamente un vida color de rosa en nuestra existencia (quizás unos muy pocos piensen que sí). Pero el mundo está lleno de sufrimiento y tragedia. El «ser humano» simplemente bloquea todo cuestionamiento inteligente y acepta sumisamente en el mejor de los casos su devenir existencial. En el peor, simplemente decide tomar decisiones de vida que lo hunden más en el caos y confusión. Sea como sea, siempre decidimos actuar y concluir de forma idiota y condicionada robóticamente. La verdad es que casi nadie piensa con trascendencia y compromiso existencial, y la gran mayoría en el mundo vive como animal (incluyendo a los que juegan como religiosos y gurús de lo que sea). Tenemos una existencia animal y como tal sólo esperamos la vida animal. Subsistencia, comer, dormir, placer, sexo, relaciones egocéntricas, ambición, poder, status, confort, adaptabilidad, miedo, reconocimiento, superficialidad, desinterés y muchas facetas similares del comportamiento animal (dizque humano) son los que definen toda la fantasía de justificación. Sólo anhelamos una jaula donde podamos evadir nuestras responsabilidades como verdaderos seres humanos creados a imagen y semejanza de Dios. Hay numerosas verdades muy importantes que siempre nos rodean. Podemos observarlas y aprender de ellas en cada momento. Sin embargo, no las notamos; no porque nos falte inteligencia en principio, sino más bien porque nos falta el interés y el deseo de aprender. La falta de interés, por otro lado, debido a nuestra desidia, sí se convertirá en la causa de pérdida de nuestra inteligencia, en una operación de bucle de retroalimentación continua de causa – efecto, que cada vez, no sólo nos vuelve más brutos, sino más poseídos con paradigmas de error y confusión que se asocian a la mentira y el mal. La desidia conduce a la ignorancia y a la maldad. Ese camino es una realidad que debe evitarse. Esencialmente, nos hemos convertido en criaturas perezosas. Sólo nos interesa la búsqueda del entretenimiento y el estímulo del momento; interesarse y mucho menos preocuparse por cualquier cosa que requiera tiempo y esfuerzo para adquirir adecuadamente algo diferente, sólo sucede por ambición ególatra o por necesidad de supervivencia. Nos aburrimos y distraemos muy rápidamente. Al final las distracciones se convierten en una muy sofisticada estructura matrix del mal. ¡Distracciones! Esta sola palabra debería resumir para nosotros las tentaciones del mal. Aquello que nos impide recibir un mayor bien puede, de hecho, definirse como mal. Y por favor… No distorsione el significado de “bien mayor” con ambiciones de corrupción, cuyo significado más preciso se relaciona con beneficio de transacción materialista. “Nadie da puntada sin dedal” (dice el proverbio popular). Y así, para nosotros hoy, las distracciones son el mayor mal. ¡Pero esto es así sólo porque lo permitimos! ¿Está listo para desconectarse de lo intrascendente y sus vanas aspiraciones? ¡No, no está listo! Que así sea, y Matrix continúa… ¡Lo sé! Le gustan las palabras que sean edificantes, dulces, positivas y agradables y, por supuesto, más entretenidas. Las palabras de este artículo definitivamente NO le van a gustar. Querer entender es un camino que va en contravía de las ansias de la distracción. ¿Entendimiento? ¿Quién lo quiere? ¿Cuáles son los requisitos de entendimiento? La seducción del mundo y sus paradigmas son incuestionables para todo el mundo. La realidad se impone en su materialismo con infinidad de necesidades y apetitos insaciables. Y todo se justifica. ¿Cómo no justificarlo? Las razones son infinitas. Se juegan infinidad de roles con todo tipo de disfraces (incluidos todos los religiosos de cualquier religión). Se citan frases, se citan sabios, se traen slogans, se hacen disertaciones, se estudia, se imagina, se acepta, se vive… Y se concluye que se tiene la razón. Se concluye que NO hay camino de desafío. Se concluyen infinitas falsedades. ¿Cuáles son los argumentos? ¿Cuánto nos llevará entender? ¿Es posible? ¿Quiere usted atajos? ¿No le importa? Quizás cuando le sea factible por lo menos ver una foto panorámica de esta realidad (a duras penas una foto panorámica borrosa, lejana… Muy lejana, sin detalles, sin experiencia), quizás le importe y sepa que la imagen es real y existe. El principio del verdadero entendimiento está en su interés y capacidad de discernimiento entre el bien y el mal… En la separación de ese «pequeño» detalle de infinita magnitud en influencia en nuestras almas. Y es solo el inicio. Es claro que hay innumerables y desconocidas variables que definen no sólo nuestra existencia, sino todas las percepciones sensoriales y no sensoriales que logramos sentir, vivir y experimentar consciente e inconscientemente. Acorde a ello direccionamos nuestras vidas en todo sentido. Nada tiene sentido y nada saldrá a la luz en entendimiento cuando se viven vidas inertes zombificadas. Vidas sin preguntas honestas y sentidas desde lo más profundo de nuestra esencia. Nada será posible extraer del misterio de nuestras vidas si se vive robóticamente, sólo preocupados por nuestra subsistencia en el mejor de los casos. Desde el punto de vista de revelación y claridad, todo lo que sea posible extraer de nuestra existencia sensorial, humanista, mística y religiosa será no sólo superficial, sino falso y difícilmente estará conectado con el lado oculto dual de la creación… Difícilmente se podrán extraer respuestas reales y veraces. Lo anterior significa que sólo podremos entender lo afirmado, únicamente si ya entendemos en algo qué significa «el lado oculto de la dualidad». Y este se conoce sólo por revelación divina dada en la Torá, bajo dirección de los sabios de Israel. https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/04/16/salvacion-y-dualidad-36/
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Fantasías y Utopías Parte 8 – Cosmología y Requisitos Genéticos de la Fe.

Fantasías y Utopías Parte 8 – Cosmología y Requisitos Genéticos de la Fe. Por David Saportas Liévano. Hablar de fe parece algo sencillo. Se puede abordar con énfasis secular o con énfasis religioso. Sea cual sea el énfasis, no se puede negar que por lo menos en occidente, la influencia cristiana sobre dicho concepto es predominante. Tanto el uno como el otro tienen un factor común en su interpretación de la fe… La consideran una práctica positivista de creencia. Como tal se parecen mucho en sus autodefiniciones depredativas según sus deseos sin ningún tipo de frenos o conocimiento de la Torá. Y no estoy hablando de prácticas y ambiciones explícitamente ilícitas o criminales. Si se trata del énfasis religioso, se añade la creencia en Jesús y quizás una devoción imaginativa con algunos tintes de supuesta piedad. Al final, y en el mejor de los casos, todo bien puede resumirse en costumbres adaptativas hipócritas para empezar. Pero resulta que la fe desde el punto de vista bíblico revelado es otra cosa. Si usted leyó y en algo entendió los dos artículos o capítulos anteriores de esta serie tendrá algo de claridad sobre ésto. En este sentido vale la pena estudiar los dos capítulos precedentes. Y sin embargo el tema no queda agotado y es muchísimo más amplio. Es lo que se quiere mostrar aquí en este artículo. La fe no es para nada un tema sencillo. Y mucho menos es la simpleza recién mencionada secular y cristiana. Debe considerarse lo escrito aquí como continuación de todo lo anterior explicado al respecto. En correspondencia retomo como introducción algunos de los conceptos ya expuestos anteriormente. La fe cristiana difícilmente se puede considerar como señal de vida. Y digo «difícilmente», con benevolencia cuando realmente y siendo más coherente y lógico debería decirse y concluirse que es imposible que sea evidencia de vida. Y no lo es porque el cristianismo para empezar está disociado de la Torá. No obstante dejo la posibilidad abierta en la palabra «difícilmente», pues mal haría, y además es imposible abrogarse la soberanía divina y saber quién es quién históricamente en el planeta. Pregunta ésta que se fundamenta en una cosmología revelada de nuestro pasado que se relaciona con la trascendencia de entendimiento de la fe como prerrequisito para la vida eterna. Para la verdadera vida. Una condición que está ausente de nuestra existencia actual de «este siglo» (Olam Hasé) y por lo cual no podemos considerarnos con vida, sino muertos. Se explicó en detalle previamente como la adquisición de la vida eterna según se revela en la Torá es un proceso que se recorre. Es un camino único diario lleno de obstáculos muy exigente y comprometido fundamentado en el entendimiento que nos direcciona al encuentro con la Verdad de Dios y Su Creación. Es el tránsito obligado de acceso a la sabiduría espiritual raíz de toda realidad física con la cual se puede «dar en el blanco», cada uno en su propia esencia y adquisición del alma divina, la Neshamá que nos conecta con Dios y nos permite diferenciar el bien del mal y recibir la bondad y placer infinito de Dios. Pues sólo la sabiduría nos conecta con la verdad y nos permite someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios por fe en verdad y justicia. Sólo así nos podremos transformar en bondad equivalente con el altruismo perfecto y divino, pues es a través de la bondad y la sabiduría que se adquiere la fe que nos propiciará retornar a Dios (hacer teshuvá), cumpliendo la exigencia de Mashiaj… «Si no os arrepentís igual todos pereceréis». Primero se recorre el camino hacia la verdad, se adquiere la fe verdadera y luego se puede uno arrepentir o retornar a Dios. No es a la inversa como se predica. No obstante valga la pena aclarar que el conocido «arrepentimiento», que NO es teshuvá, ni verdadero arrepentimiento (pues no es retorno a Dios), puede ser encendido de motor. Una apertura de inicio o entrada al camino que debe ser transitado con los requisitos de adhesión a la Torá, su estudio, rectificación y el cumplimiento de Mitzvot para empezar. Sin sabiduría y sin certezas de la verdad, NO es posible seguir los caminos de la fe y por lo tanto conseguir la Teshuvá como fruto de conexión y retorno a Dios. Este es el propósito y destino del alma que así lo entienda y asuma su responsabilidad de salvación. Anteriormente se planteó como punto de partida a estos razonamientos los siguiente versículos: 1 Tesalonicenses 4.14-17… «Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor». Los versículos anteriores son traducciones populares al español de la web. Ya se explicó todo lo que se desprende en errores de ello, así como doctrinas del cristianismo distorsionadas por falta de conocimiento de la Torá. Se trae a colación como contexto de introducción a lo que sigue inmediatamente. El punto a resaltar a partir de aquí es la simpleza doctrinal de interpretación ignorante del cristianismo respecto a la fe como pase mágico requisito para la resurrección y adquisición de la vida eterna. Obviamente hay una gran cantidad de versículos bíblicos que el cristianismo distorsiona de la misma forma relacionados con el tema. De hecho sucede con toda la biblia en todos los aspectos posibles de mencionar. Y mucho peor inclusive cuando se trata de difamar a las mismas escrituras judías con el judaísmo y el cuerpo entero de la Torá. Se escogieron estos versículos de Tesalonicenses por los conceptos involucrados en relación con la cosmología de la fe aquí propuesta y revelada. Conceptos tales como muerte, resurrección, dormir, el arrebatamiento, salvación y las implicaciones religiosas singulares inaceptables a la visión materialista y humanista de la vida y la existencia. Es a partir de la dilucidación de estos conceptos en contexto bíblico que se podrá descifrar una cosmología de nuestra existencia que explica a manera de diagnóstico la confusión y esclavitud de nuestra existencia en el sufrimiento. Dicha cosmología diagnóstica nuestra condición como muertos según lenguaje bíblico. Muertos espiritualmente y muertos a la vida eterna, así todavía no se sepa de qué se trata el asunto. ¿Entonces todos estamos muertos? Respuesta… No necesariamente. Hay quienes están «vivos» (muy pocos diría yo). Y también están los que «duermen» (también muy pocos). ¿Quién es quién? Para saberlo se tendrá ahora que profundizar en el término «dormir». ¿Qué significa morir y dormir en el sentido bíblico y kabbalista? Porque el lenguaje que toca conocer es el de la Torá. Se estudia en la Kabbalá que durante el sueño, el alma llega a un reino más allá del tiempo y el espacio, donde el pasado, presente y futuro son todos uno. El panorama de nuestra vida está totalmente en pantalla, desde el nacimiento hasta la muerte. Por supuesto, comprender esta aparentemente sencilla frase precedente parece fácil. Pero no lo es. Habría primero que saber qué es el alma y cuáles y cuántos son sus niveles, a qué mundos se corresponde cada nivel de la misma, cómo se subdivide, qué y cuáles atributos se corresponden a cada nivel. Y mucho más por supuesto. La Kabbalá está repleta de textos sagrados que explican muchos de todos estos misterios del alma. Pues el alma se corresponde a la misma creación, al universo, al cosmos. Cuando se nos dijo en la Biblia que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, es a éste aspecto a lo que se refiere. Porque toda la creación deviene de lo que es alma. Y también al mismo tiempo, bien se puede inferir se refiere también a una interpretación opuesta espejo en significado. Es decir a imagen física y su correspondencia espiritual de huestes en rebelión. Entender esta inferencia no es sencillo. Hace parte del entendimiento dialéctico y multidimensional de la Torá. Todo el reino físico tiene sus definiciones como Leyes o Ley Elokim en esa esencia que lo prediseñó como software infinito y que son los planos completos de la realidad física y espiritual, en el alma que Dios comparte como raíz de nuestra existencia. Así que el alma divina no es en lo absoluto algo para simplificar. El Nombre de Dios está inscrito en ella. Ponga cuidado… Inscrito en el alma divina. En la Neshamá. Porque hay niveles y almas en donde no se encuentran los atributos de divinidad. Ciertamente NO en aquello denominado demoníaco. ¿Y qué es el Nombre de Dios? Son muchas cosas. Son literalmente infinitas cosas. Tanto las de atributos divinos (llamado pureza), como aquello no divino que bien puede traspasar a límites NO aprobados, pero aún así contemplados en la mente infinita de Dios. Porque todo proviene de Dios y NADA puede no provenir de Él. Para empezar son los planos de la creación. Es el software inscrito en el alma que nos permite percibir e interpretar la realidad física y espiritual sensorialmente a través de la mente (el cerebro), el corazón y de nuestros sentidos en lo físico, así como de forma espiritual cuando los anula nuestro cuerpo biológico muerto. Cuando el cuerpo muere (cualquier cuerpo) vamos a percibir e interpretar tanto la realidad física como espiritual sin los filtros que proporciona el cuerpo. Es decir, se percibirá se una forma más nítida y sustancialmente diferente. Pero el software o A D N del alma seguirá estando presente. Nuestra alma habrá sido impactada y modificada para rectificación, superación, degradación o perdición según sea el caso, por las experiencias e información con que la hayamos alimentado durante nuestras vidas. Lo anterior es sólo una descripción técnica, si se permite la expresión, muy simple de la función del alma en nuestra vivencia. No es solamente un software instalado en un hardware. Nuestra alma, como ya se mencionó, tiene muchos niveles fractales. La Kabbalá del Baal HaSulam decodificando el Sagrado Zohar, nos habla de 125 niveles. Desde lo más básico en los niveles de Nefesh, hasta llegar a los niveles divinos en Yejidá, el nivel del alma de unificación con Dios. Es la chispa divina que compartimos (si es que la tenemos) con Dios. Esa conexión la da Mashiaj cuando no se tiene en el nivel más alto de Keter. Si sabe algo de Kabbalá, de pronto pueda visualizar lo anterior. No digo que entender, lo cual requiere de mucho más de conocimiento y conexión. Hay que recordar que en la Biblia se nos relata la «caída» del hombre. Está narrado en Génesis con la historia de Adán y Eva, la Serpiente, el fruto prohibido, el árbol de la vida, el árbol de conocimiento del bien y el mal, etc. Claro… Entender lo anterior bien puede requerir toda una vida de estudio. https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/02/02/salvacion-y-dualidad-35/
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Fantasías y Utopías Parte 7 – Exigencias Literales Bíblicas, Mesiánicas y del PARDES de la Fe

Fantasías y Utopías Parte 7 – Exigencias Literales Bíblicas, Mesiánicas y del PARDES de la Fe. Muerte y Resurrección. Por David Saportas Liévano. Antes de entrar en materia en el estudio propósito de este capítulo será necesario hacer una breve reseña de introducción a la mención de la palabra PARDES en el título. Se escogió hacer uso de esta palabra para asociar de forma implícita el significado de la palabra PARDES con las explicaciones que aquí se dan según énfasis escogido para resaltar las exigencias de estudio que siempre se deben considerar para abordar cualquier intento de estudio y entendimiento de la Torá. Algo que desconocen todos aquellos disociados del cuerpo de la Torá y del judaísmo. La forma moderna de interpretar el texto bíblico que comúnmente se llama exégesis . Este método se ocupa sobre todo con el contexto literario y gramatical de versículos bíblicos. Los cuatro niveles de interpretación se llaman: Peshat, Rémez, Drash y Sod La primera letra de cada palabra PRDS se toma, y las vocales se agregan para la pronunciación, dando la palabra PARDES (lo que significa “jardín” o “huerto”). Cada capa es más profunda y más intensa que la anterior, como las capas de una cebolla. El primer nivel es el “Peshat”, el cual es el “sentido pleno del texto”. El segundo nivel es el “Rémez”, el cual es el “Nivel de principio que conduce a la homilética, sermones”. Cuando tu conscientemente se estudian las Escrituras se está a el nivel Remetz. El tercer nivel es el “Drash”, el cuál es el nivel “esotérico, escondido, o pistas.” Esta trata con patrones escondidos, mensajes, y temas y a lo que se refiere como el “midrash”. Los más dominantes de estos temas y mensajes son acerca del Mesías. El cuarto nivel es el “Sod”, el cual es el nivel misterioso. Obviamente lo anterior no lo he explicado. Es tan sólo una mención. Bueno… Hecha la aclaración, se entenderá a medida que se lea este artículo el porqué de la misma. Así que empecemos… Este artículo como continuación en la parte 6 con referencia a los significados de la fe, decido iniciarlo con un énfasis académico bíblico que es explicativo en sus fundamentos vivenciales trascendentes obligados de transformación de unificación con Dios. Esta se diferencia de la fe cristiana en su formulación más simple literal, acorde a la letra de la Torá, sobre el significado literal de la misma para empezar y sin descontextualizar con imaginación, descifrando de manera explícita en qué consiste la fe hebrea revelada por Dios en Su Palabra (emuná en hebreo). La fe bíblica es real. La fe de la religión y de cualquier otro origen, sea humanista, sea esotérico, sea psicológico, lo que sea… es imaginación. En este aspecto, casi todas las personas cristianas (principalmente) y mesiánicas han fundamentado sus creencias en sus propios principios o en los principios de la religión de donde éstos nacen con imaginación mayormente y por sobre todo ignorancia. Incluso dentro del mismo judaísmo, aunque en menor grado, sucede lo mismo cuando se trata de la fe en su verdadera dimensión trascendente. Mashiaj mismo nos enseñó: Separados de mi nada podéis hacer. Bajo esta lupa, haga el siguiente ejercicio: Tome una planta cualquiera que produzca hojas abundantes. Retire una hoja de la planta y espere dos o tres días, para observar qué sucede. Lo natural es que la hoja se marchita hasta morir, dependiendo de la savia que ésta contenga. Pues ese es el fundamento más literal e importante de la fe bíblica. Y por consiguiente de la fe como requisito de trascendencia de la verdadera vida y el significado de la salvación. Cada mandato de la Torá es un tallo de una planta, mientras que usted es una hoja. Muchos se las han dado de vivos que con saber ciertas cosas, siendo religiosos o creyéndose iluminados, ya son aptos para tener vida disociados del tallo, del tronco y del árbol, tomando sus propios y particulares rumbos, ignorando la instrucción, la revelación y la sabiduría de la Torá. Así hayan tenido un principio de encuentro con los caminos de la fe, así hayan encendido en algo su alma, hayan recorrido un largo trecho de búsqueda de la verdad y la trascendencia, hayan sido devotos feligreses de su fe, etc, finalmente ellos terminan apagándose. Esta es la importancia de la conexión con el verdadero Mashiaj. No con falsificaciones del mismo, ni mucho menos los personales imaginados por conveniencia. Muchas de estas hojas se las ha visto arrojadas entre la basura o alimentando la hoguera. Se secan paulatinamente, pues sus creencias personales (interpretaciones) fueron antepuestas a la palabra que ADONAI les dio, precisamente antes, cuando militaron en la verdad de inicio, de arranque del motor. El justo en su emuná vivirá… Habacuc 2:4. Quien permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer… Juan 15:5. Cuando se lucha por alcanzar el entendimiento de la fe verdadera, es entonces cuando dichas personas toman la biblia, la Torá completa y se auto habilitan para tener vida. La letra de la Torá literal, del Jumash, de la Biblia, la letra en piedra toma vida cuando Mashiaj le da vida. La palabra viva de la Torá, la palabra del Padre, de Adonai, de Dios, cobra vida cuando se entiende. ¿A quién Mashiaj le ha dado dicho entendimiento? Mashiaj empezó con Abraham. Así mismo lo testifica Él mismo con Su Palabra. Los Patriarcas y los Profetas lo testificaron. Igualmente muchos sabios de Israel. ¿Quiénes más de épocas previas al advenimiento por primera de Mashiaj como Ben Yosef? Respuesta… Se concluye que muchos. Pero, ¿Entonces por qué la venida en carne hace dos mil años? Esto requiere una explicación extensa. No es el tema de este artículo. No obstante y sea cual sea la respuesta, en lo que se refiere a nosotros y a estas alturas y desde entonces, si Mashiaj personalmente no viene a darle vida a la Torá personalmente a usted, entonces su vida lejos de Él, será «pan comido» de la imaginación, o quedará en las manos de dioses ajenos que comienzan a manipularle con discernimientos y sueños de todo tipo muy convincentes, sea usted creyente o no, sea usted religioso o no, en los que usted pensará que son suyos o de Dios (siendo religioso), pero que no son de Él sino del Diablo o de sus huestes. Popularmente y de forma errada, el siguiente versículo bíblico se ha traducido así: Hebreos 1: 1-2… “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo». La traducción más exacta en griego para Hebreos 1: 1.2, sin embargo dice… «Al final de los días exactos, los “Adonim” nos hablaron por el Hijo, a quien constituyeron heredero de todo, y por medio de quien se restableció el orden en el Olam Habá». ¿Por qué son importantes estos dos versículos del libro Hebreos del Nuevo Testamento? Primero porque es una confirmación más escritural bíblica (de las muchas que hay) de que Dios habló al pueblo de Israel por medio de los profetas, incluso antes la primera venida de Mashiaj. Segundo, que en el tiempo exacto (no en los postreros), se habló la Torá por medio de Mashiaj como herramienta de rectificación del mundo y establecimiento del mundo venidero (no que hizo el universo). Aclarar el término «Adonim» no es el objeto por ahora. Lo anterior dicho de otra manera significa que hoy día y desde entonces se nos habla por medio de Mashiaj. ¿Cuál es el proceso y cómo se verifica, o cómo se logra? Ese es también otro tema a no ser tratado por ahora. Entonces pretender que una fe personal o religiosa tiene el matiz de la emuná, es un engaño de haSatán. El mismo Mashiaj lo confirmó a Pedro, siendo uno de sus apóstoles… Simón, Simón, he aquí haSatán os ha pedido a vosotros para zarandearos como a trigo. Mas yo he rogado por ti para que tu emunáh no falte… Lucas.22:31-32. ¿Será que el apóstol Pedro no tenía fe? ¿Acaso no conocía a Mashiaj personalmente? Cualquiera diría que entonces no necesitaría fe en Mashiaj como lo predica el cristianismo interpretando las palabras del mismo Yeshua HaMashiaj citadas en el nuevo testamento. ¿Entonces en qué se debe creer? ¿Qué significa tener fe o creer en Jesús? ¿Es lo mismo que creer en Yeshua? ¿En qué estaba fallando el apóstol Pedro para que HaSatán lo estuviese pidiendo para zarandearlo? ¿En qué consiste que HaSatán lo zarandee a uno? Observe: Si la emuná falta, el edificio se derrumba. Si Adonai no edifica una casa, en vano trabajan quienes la edifican… Salmos 127:1. Observe que solamente el justo en su emuná (fe) vivirá. Nadie que no sea justo, puede vivir en la emuná. ¿Pero en qué consiste ser justo? ¿Qué significa? ¿Justo es solamente alguien que cumple los mandatos de Adonai? Dios es quien nos justifica. Y esto no es imaginativo. Él personalmente deberá comunicarnos una palabra suya, bien sea en Yom Kipur, en una fiesta suya de convocación, o en algún momento, lo cual habla de una relación con comunicación real, no imaginativa y permanente. No temporal del pasado, sino continua. Si esto no es así, usted ya se ha marchitado. Está muerto. Pero esta comunicación NO es escuchando vocecitas en la cabeza. La comunicación con Dios se da a través del entendimiento de Su Palabra ya revelada en la Torá y en los sabios de Israel que se abre y se extrapola al infinito por medio del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) con discernimientos verificados en la evidencia y en la fe. Esto parece contradictorio entre evidencias, certezas y la misma palabra fe en su más simple definición de confianza en lo que no se ve. Esta dialéctica ya se explicó al final del artículo de la serie parte 5 y en todo el capítulo parte 6. Hace parte de éstas reflexiones explicarlas más ampliamente aquí mismo más adelante y en capítulos adicionales. Cualquiera podría concluir no obstante que lo que se está planteando como comunicación personal con Mashiaj a través del Ruaj (el espíritu), es lo mismo que imaginación, es lo mismo que interpretación unilateral, es lo mismo que sentimiento subjetivo personal, que es relativismo, que es auto justificación, etc, etc. Exactamente lo mismo que se descalifica sobre escuchar vocecitas propias o no propias en la cabeza. Finalmente así funcionamos en nuestras conclusiones, pensamientos, imaginaciones, abstracciones, entendimientos, expresión oral y corporal, cada uno según su propio software constituyente, su propia educación o ausencia de ésta, ya sea con verdad o con mentira. Así se justifica el progresismo, el humanismo, las religiones, la filosofía, la psicología y demás. Al final sí todo es relativo y subjetivo, pues la verdad no existe. Ja. ¿Pero entonces lo inmediatamente anterior dicho significa que la verdad y la fe queda en la entelequia subjetiva, relativa e imaginativa? Todo el mundo está completamente seguro se sus conclusiones y supuestas verdades. Todo el mundo puede argumentar que como siente y cómo piensa son verdades absolutas. Más aun los religiosos. Dirán… No lo puedo explicar pero así lo siento en mi corazón. El espíritu me lo reveló. Hay algo que me dice que es así. Yo creo que es así y punto. Es mi verdad y punto. Yo muero en mi ley y usted no me va a cambiar. Bueno, el espectro de justificaciones bien puede ser infinito. Es más, se defiende a cualquier costo. Incluida la violencia cuando no hay argumentaciones, lógicas, sentido común y razonamientos objetivos. Es como intentar negociar la paz con los nazis fraudestinos. Llegar a un acuerdo o a una instancia honesta de intercambio de ideas, pruebas y la verdad con asesinos psicópatas es imposible. Allí la violencia es el único camino cuando se trata de status de guerra. https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/27/salvacion-y-dualidad-34/
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Fantasías y Utopías Parte 6 – Requisitos y Verdaderos Significados de los Caminos de la Fe.

Fantasías y Utopías Parte 6 – Requisitos y Verdaderos Significados de los Caminos de la Fe. Por David Saportas Liévano. LA FE La palabra traducida como fe en el Nuevo Testamento (pisti en griego y Emuná en hebreo) significa algo más que creencia. Significa otra clase de pensamiento. Citemos un ejemplo de los Evangelios. En Mateo 16:5-12, se dice: «Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan. Y Yeshua les dijo: Mirad y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan. Y entendiéndolo Yeshua les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan? ¿No entendéis aún ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil y cuántas canastas tomasteis? ¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos». Se ve claro en este incidente que los discípulos interpretaron lo que les dijo Mashiaj en un sentido superficial sensual, o sea conforme al significado literal de las palabras. Mashiaj les dijo que esto era señal de que tenían poca fe. No se trata de creer. Ni literal, ni infantilmente. Los discípulos podían haber creído mucho en el Mashiaj visible; sin embargo, tenían poca fe. ¿Qué significa esto? Que la fe es algo más que la creencia y credulidad. En este caso fe significa entender a un nivel distinto del literal, lo cual exige según esta misma definición que haya una comprensión adjunta adicional asociada. En cadena, esto significa que anteriormente a la comprensión se debe haber adquirido un conocimiento que permita una interpretación diferente a la sensual inmediata. El entendimiento literal no puede conectar con los significados que contiene la enseñanza de Mashiaj. Mashiaj no se refería a una levadura literal, sino a una levadura intelectual psicológica que proviene de nuestra capacidad intelectual, nuestra educación, nuestros paradigmas aceptados, nuestras costumbres, nuestra tradición, cultura, sanidad o enfermedad emocional, etc; no habló en un sentido literal sino metafórico. Sus palabras no tenían un significado sensual, sino un significado psicológico. La levadura a que se refirió no era una levadura literal, ni el pan era el mero pan; sino que se refirió a lo falso que contamina lo bueno. Los fariseos y los saduceos los llevamos siempre con nosotros. Los saduceos pueden compararse a los hombres de ciencia modernos. No creen que haya vida alguna después de la muerte. Tal es su falsa levadura. Los fariseos se pueden asemejar a las personas que viven de apariencias. Esto por supuesto es mucho más extenso en explicaciones y que ya se han citado en los anteriores artículos de la serie. Son a quienes, por así decirlo, les parece que lo importante, por ejemplo es escuchar la misa el Domingo para ser vistos de los hombres, ir por costumbre, satisfacer su religiosidad y mucho más. Se explicó esto en detalle en el artículo parte 4 de la serie. Esa es su levadura. Se les estigmatizó llamándoles hipócritas, carentes de una creencia interior. Y es en este punto en el que Mashiaj conecta la falta de entendimiento trascendente de los discípulos y su consiguiente incapacidad para darse cuenta de lo que significa la pequeñez de su fe. Dicho de otro modo, Mashiaj relaciona la capacidad de un entendimiento trascendente con el tener fe. El entendimiento literal lo conecta con la poca fe o con una ceguera completa, con una total falta o ausencia de fe y con la muerte interior. La fe es necesaria para abrir aquella parte de la mente que los sentidos no pueden abrir. Muchos son los que han creído en Cristo, la versión egipcia, como en un milagro visible. Obviamente es una referencia al cristianismo en todas sus versiones. Creer en Cristo no es lo mismo que creer en Mashiaj. Creyeron verlo sobre la base de las pruebas que les daban los sentidos. Pero en Hebreos 11:1, se dice que la fe es la substancia para poder creer en lo que no se ve. «Es pues la fe la substancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven». No sólo es una convicción de lo invisible, sino que constituye la base o nivel en que se puede alcanzar otro mundo de relación y de valores. Un mundo que está por sobre el mundo visible, y que es la causa del visible. Hebreos 12:3… «Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía». En seguida describe cómo mediante la fe se hicieron ciertas cosas. Verdad es que en ningún punto de las Escrituras bíblicas se define la fe de una manera exacta; sólo se definen sus efectos. Sin embargo, algo se dice sobre ella, para demostrar que tiene que ver con una percepción interna de escala. Valga la pena reseñar que no obstante la decodificación de los secretos de la fe si se pueden extraer de la misma Biblia y también se encuentran extensas disertaciones y revelaciones asociadas en la tradición oral del judaísmo que hace parte de la Torá. O sea, Talmud, Kabbalá, sabios de Israel y muchos más. Si la fe hace que uno pueda percibir con la mente la existencia de un mundo invisible por encima del visible, y que es la causa del visible, bien puede decirse que uno percibe en términos de escala, o sea en términos de niveles superiores e inferiores. En los relatos evangélicos cuando el centurión dijo que era hombre bajo la potestad de superiores en cuanto a autoridad, y que a su vez tenía él potestad sobre otros que le eran inferiores en rango, y agregó que debía de ser lo mismo con Mashiaj, estaba hablando en términos de escala. Significó que Mashiaj sólo tenía que dar la orden y su siervo sanaría. Al oír esto Mashiaj exclamó que jamás, había hallado a quien entendiese más acabadamente el significado de la fe. El relato es el de un centurión que envía mensajeros a Mashiaj para pedirle que sane a su siervo. Lucas 7:6-10… «Y Yeshua fue con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos a él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno de que entres debajo de mi tejado, por lo cual no me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Lo cual oyendo Yeshua se maravilló de él, y vuelto dijo a las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y vueltos a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo». Este relato es una pieza más del rompecabezas de lo que hay detrás de los misterios y requisitos de la fe. Si nos atenemos exclusivamente a este relato como enseñanza de lo que es la fe, definitivamente no se va a entender de qué se trata, ni mucho menos se va a caminar en los senderos de la fe como rutina diaria y constitución de vida celestial, valga el término. Pero de ninguna manera lo inmediatamente anterior dicho significa desprecio o rebaja en importancia del relato y exhortación mesiánica. Me explico mejor. Las palabras de Mashiaj sobre la fe del centurión no sólo son contundentes en aprobación, sino también son evidencia de manifestación de un milagro de sanación, de un evento sobrenatural. Es un relato de poder a través de la fe. Cabe la pregunta obligada… ¿De dónde provino el milagro? ¿De la fe del centurión o del mismo Mashiaj? ¿Quién hizo la sanación? Más aun, acorde a todo lo que se ha señalado en el artículo anterior y todas sus correlaciones con lo explicado con los demás previos de la serie sobre la necesidad y requisito de entendimiento, de cambio de «chip», de adquisición y comprensión de un nuevo lenguaje, de conocer la Torá, el Talmud, la Kabbalá y demás, es obvia entonces obvia la pregunta, ¿acaso el centurión sabía o cumplía dichos requisitos para ejercer el poder de la fe? ¿Es la fe una manifestación sobrenatural de milagros? ¿Es posible sea el fruto visible momentáneo puntual de una creencia sentida con fervor inusual? Mucho podría preguntarse en estos sentidos de forma específica asociadas con las expectativas que de común se aceptan e interpretan de manera popular a partir del cristianismo principalmente y corrientes positivistas, con referencia a milagros venidos de la nada o más específicamente magia. Deberán aclararse estas posibilidades y creencias. ¿Fe es magia? ¿Fe es la expectativa de milagros? Respuesta… Si y No. Si, desde la perspectiva de la verdadera «naturaleza» de la estructura Matrix de la existencia en donde todo proviene de la Voluntad, Soberanía y Poder infinito de Dios. En hebreo se dice «Ein Od Milvadó» (no hay nada fuera del Él). En ese sentido TODO es milagro. Pero también la respuesta es NO, pues Dios definió Su Ley de funcionamiento como prerrequisito. Dios la define, la mantiene y la aprueba para cada manifestación en Su Absoluta Soberanía, pero respetando la jurisprudencia de Su Ley infinita predefinida en el Reshit antes de la Creación. https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/26/salvacion-y-dualidad-33/
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Secretos del Sueño y la Muerte – El Camino al Templo – Primera Parte.

Conviene en vida, ahora mismo mientras estamos vivos en este mundo físico, significar la conexión entre aquello que aquí conocemos y vivimos como el día a día y lo fundamental. Porque, ¿Qué utilidad puede tener dividir su vida en una parte en la cual se afirma estar en relación con lo fundamental (tal como cada cual lo quisiera denominar, ser místico, espiritual, religiosos) y otra parte dedicada a la carrera profesional, la diversión, el darse importancia, el ser malo o bueno o como cualquiera quisiera denominarlo? ¿Qué sentido tiene estar rodeado en la vida de artículos y cosas que no dicen nada a excepción de su utilidad? Un vaso, es útil: debo poder utilizarlo para beber; ¿le doy acaso una forma que me permita beber de el con placer? ¿Qué sentido tienen los muebles, las mesas, las sillas, cuadros, de los cuales nos rodeamos? Todas estas cosas no nos dicen más que: Se deben tener en una casa. El propósito es confort principalmente, aunque hay que ser sinceros… Hay más motivaciones tanto de conveniencia material, como ególatras. Uno tiene que ser más o menos progresista de manera que se necesiten cuadros. No es que estos cuadros no digan algo; puede que sí; puede que no. Pero aquellas personas que los cuelgan no tienen ninguna relación con ellos. Así usted diga que sí. Falso. No se encuentra el sentido d la vida en un cuadro. Y así ocurre con la Vida. Se tiene una profesión porque es necesario trabajar, pero no se tiene relación con el Sentido de la Vida. Incluso se puede tener un trabajo que en la sociedad le dé a uno un cierto estatus, aun cuando los métodos en esa profesión sean extremadamente deleznables y mezquinos. Se habla de un abogado déspota, de un médico que se siente tan importante que le hace esperar a uno tres meses hasta que le recibe (entretanto te puedes haber muerto tres veces). Cosas como éstas significan estatus que lo identifican a uno mismo. Como “Ser Humano” no se encuentra en este oficio (el del actual “homo sapiens” humanista dizque civilizado) ninguna satisfacción, porque la satisfacción atañe solamente a esa parte del mundo y de la vida. Es decir, la parte de la supervivencia, la ambición materialista y todo lo que nos define nuestra realidad física. A la “otra parte” no se la considera, es más, se la influye negativamente. ¿A qué otra parte me refiero? ¿Acaso existe otra parte que no conozco? Por eso se puede observar que aquellas personas que realizan profesiones que son tan extremadamente importantes no solamente padecen de dificultades estomacales y neurosis, sino que además son totalmente infelices. Buscan placer y diversión en todos los terrenos posibles; es más, lo exigen como un derecho porque emana de una especie de mentalidad infantil: Es porque no sé por qué vivo aquí, así que, lo menos que me corresponde es diversión. Y se enfadan, porque eso no se realiza. Se convierten en seres agresivos porque sus deseos no son satisfechos. Cuando se llega a la edad de jubilación para los privilegiados, se acaba el esfuerzo y los egos respetivos que acompañaron la vida productiva y se concluye que sin el trabajo la vida es muy aburrida y sólo nos espera la muerte. Para muchos la vida es sólo el trabajo y se idealiza como justificación de grandeza. Ja. Al fin y al cabo, el hombre no ha sido arrojado a este mundo con la intención del “Arréglatelas como puedas, la experiencia ya te hará más listo”. Todos sabemos que en el caso de ser padres que quieren a sus hijos, deseamos darle todo lo que sea posible. Queremos contarles lo que es fundamental para que no se sientan perdidos y sepan para qué están aquí. Queremos decirles para qué existe esta Vida (como sí nosotros lo supiésemos). Porque todos estos niños que estudian no son felices sino que en muchas ocasiones son infelices. Pero son los Padres que los hacen todavía más infelices diciendo que un diploma más y luego otro, etc. Presumimos frente a otros padres con el esfuerzo de nuestros hijos, creemos que con eso seremos felices pero la realidad nos enseña muy claramente que eso no tiene ninguna relación con la felicidad. Lo llamado “Importante” es olvidado con mucha rapidez. ¿Quién habla hoy todavía de los grandes personajes de la historia de cada nación de forma cotidiana? Eso es pasado. Pero en la época en la que vivieron fueron aceptados como personas muy importantes y además lo fueron realmente para esa vida. Pero hubo otros personajes en tiempos antiguos, que en su época fueron una especie de iconos nacionales, caudillos, líderes. Se averigua que crecieron por encima de todo y se puede afirmar que “Eso” fue lo decisivo para la “Historia del Mundo” y no otras cosas. Todo lo demás está olvidado; solamente fue el decorado para esos personajes tan importantes. Sin duda que en todas las culturas como en Asia, África, etc, también existieron esos personajes que allí fueron determinantes. Si usted en su vida propia no quiere reflexionar sobre el porqué hace las cosas que hace; no quiere reflexionar en todo ello que da por sentado de única alternativa de vida, sus cotidianidades reactivas e interpretaciones sensoriales limitadas sobre su entorno, como por ejemplo con lo que sucede en su vida profesional o el estudio y solamente encuentra importante la religión o al revés, entonces usted está desechando esa “otra parte oculta”. Corre el riesgo de quedar atrapado en un solo lado de la vida. Sin embargo y siempre y cuando usted todavía conserve algo de chispa divina, quizás llegará el momento que sus respuestas de este lado no le satisfagan. Será entonces cuando usted cuestione lo que siempre aceptó en su Vida Consciente y empiece a trabajar de una forma completamente diferente. ¿Por qué, por qué hago ésto, cual es el Sentido de todo esto? Sea cual sea el lugar lejano que podamos imaginar, puedo asegurar que ahí se sufre exactamente de la misma manera que nosotros. Cualquiera que viva ahí, allá y acá está tan enfermo como uno aquí. Ya sea que no despierte o sí despierte. Morir, alegría, suerte, todo es exactamente igual que aquí. Ahí también hay personas que tienen la sensación de haber alcanzado la cima, de acercarnos al Creador. Pero lo hacen de una manera bien diferente. ¿Por qué? ¿Cuál puede ser el sentido de que ahí funciona de una manera y aquí de otra? ¿Qué opina nuestro “Conocimiento” al respecto? Me refiero al “Conocimiento” que ya se nos entrega con el Nacimiento. Y no preguntamos, ni hacemos nada. Pues nada de aquello diferente a mí me interesa. Y así nos justificamos… ¡Nosotros somos nosotros, el resto no nos interesa! Nos convertimos en personas torcidas y torticeras; nos convertimos en la caricatura de un Ser Humano. Te avergüenzas de ti mismo y eres cínico contigo mismo porque sabes que no has tomado en serio al Mundo, y cuándo sino ahora debo tomarlo en serio. Cada día que no lo hago es un día que he perdido. ¿Porque, qué ocurre con las demás personas, en donde quedan, cuál es su camino? Si esas otras personas solamente fuesen seres despreciables, asesinos, estafadores y otros parecidos, se podría decir que al fin y al cabo, ellos no quieren; ellos se lo merecen. ¿Seguro? Si en Occidente se escribe sobre asuntos asiáticos, entonces sí que es casi siempre un absoluto disparate. Parece ser que eso tiene que ser así, porque no se sabe nada de esos asuntos. El escaso o nulo contacto que se tenga con esas personas de culturas lejanas demuestra que ahí la opinión del occidental no se toma la molestia de hablar sobre los asuntos que para todo ser en cualquier parte del planeta serían destacables. Y viceversa… Lo mismo sucederá con aquellos de otras culturas cuando hablen u opinen de occidente. Sólo se abordan los diagnósticos, sean cuales sean, de forma fragmentada y subjetiva con los propios lentes, paradigmas y limitaciones. Existe una barrera… Se sabe que muchos europeos que llegan a esos países solamente buscan el sensacionalismo porque quieren darse importancia ante su grupo. Lo que quiero decir, es que sabemos muy poco de esas personas. Así se argumente que haya expertos de opinión con postgrados y doctorados de estudios extranjeros y similares. Ja. Al final todo es una fantasía hipócrita, repleta de intereses corruptos adaptativos y depredativos. La aportación de la literatura es casi nula. Lo que se encuentra en Google, reportajes de viajes, tanto en periódicos como en revistas es muy superficial. Es imposible sacar conclusiones sobre el conocimiento y la cultura. La liberación del mundo vale para “todas” las personas en su humanidad, puesto que “todos” fuimos Creados por Dios a su Imagen y Semejanza. ¿Quiénes son todos? Los que tienen Imagen y Semejanza con Dios. Porque quizás no es tan así que seamos “todos”. Hay mucho que aclarar al respecto. Y tal y como cuenta la Biblia hay un momento después de Adam en el que Noaj, el Ser Humano es el “único” que queda junto a sus hijos, es decir que también aquí vemos al hombre en su humanidad, el Hombre como tal. ¿Por qué esto es así? Debemos ocuparnos del significado de que en la humanidad haya tantas sombras, tantos colores. ¿En qué consiste la Unidad de todas estas diferencias? La Salvación vale para “toda” la humanidad y para “todos” los humanos. Nadie se puede sustraer a ella. La Salvación se ve como la liberación de los vínculos, de las cadenas que tienen preso al Hombre. Antes de ser liberados, estaremos atados. Suena esperanzador. Pero… ¿Quién es el ser humano? ¿Cuál es la humanidad? Sí… Humanidad, libertad y Salvación son conceptos y realidades sinónimos. El asunto está en que primero se alcanza el título de humanidad y como consecuencia se obtiene libertad y salvación. Sólo el ser humano obtiene salvación, por el mismo hecho de ser humano. ¿Acaso se entiende? En otras palabras… Cuando el ser humano arriba a este mundo obtiene la salvación. El asunto está en que todavía no hemos llegado. Tenemos apariencia de humanos, pero, ¿acaso lo somos? En la Tradición hebrea se habla del MATIR ASURIM, que significa liberación de los presos o de los atados. En la tercera bendición de la oración “Shemone Ezré” (las 18 bendiciones) que rezamos los judíos todas las mañanas al levantarnos, se dice esta bendición de gratitud por la liberación. La guematría reducida de estas dos palabras hebreas es de valor 22, haciendo referencia a las 22 letras del alfabeto hebreo y a la expresión Alef-Tav (la primera letra y la última del alfabeto). En el nuevo testamento Mashiaj lo expresa y se ha traducido como el Alfa y el Omega. Esta referencia, explican los kabbalistas, es una alusión a la salvación. Es la “Liberación de las Ataduras” o de “Los Presos”. ASURIM, significa “Atado”, es la “Resurrección de los Muertos”, la “Liberación de los Atados y la Salvación”. La Palabra ya lo dice. La “Liberación de las Ataduras” que condenan al Hombre por la “Fuerza”. ¿Y es que acaso estamos atados? Sin excepción todos pensamos que “Nosotros” hemos sido “Escogidos”, “Nosotros” lo “Sabemos”. Eso, es una obligación. Así lo formulamos y así lo interpretamos religiosamente. Si usted no lo hace como “yo digo”, entonces usted se va a ir para el infierno eternamente. Así predicamos y condenamos a todo el mundo. Ciertamente estamos prisioneros si se habla de esa forma. Pero resulta que no es cierto que mi predica de condenación se ajuste a mis conclusiones. Uno olvida que el “otro” (al que condeno), puede ver el mundo como yo lo veo. Y también es cierto que dicha Vida (la del otro), “TAMBIÉN” ha sido Creada por Dios, o por lo menos todavía es sustentada en el caso que sea procedente de un origen no aprobado en el pasado. Porque eso también puede ser posible según revelaciones de la Torá. Pero más incluso es cierto que al igual que como sucede con uno, cada minuto que siga existiendo ese “otro”, al igual que yo y todos los demás, es un Milagro; que todo funciona hasta el mínimo detalle de maneras infinitamente correlacionadas de complejidad maravillosa que no conocemos y ni siquiera podríamos conocer jamás. No hay microscopio que tenga la capacidad de mostrarnos esos detalles, pues están dentro de cada persona para mantener cada Vida. Tampoco hay telescopio que nos muestre cómo nos relacionamos con el cosmos y el todo. Mucho menos podríamos siquiera inferir de forma minúscula las relaciones con lo invisible. Nosotros, mirando estos asuntos con mirada superficial, pensamos que estamos bien enterados, pero nos damos cuenta que las cosas se pueden ver siempre con más detalle, que el Milagro es cada vez más grande y que la región del “No Saber”, de dejarlo como está, del credo y la confianza también va aumentando continuamente hasta el infinito. Cada persona ES el Mundo y simultáneamente cada persona ES una parte pequeña del enorme Cuerpo Humano. Y ambas cosas son una sola unidad y lo es todo al mismo tiempo. Debemos acostumbrarnos al sentido de la Palabra “Dualidad”. No es cierto decir: solamente esto es cierto, pues al mismo tiempo, la parte oponente también es cierta. Nos gusta utilizar un sólo lado para llegar a la meta y provocar la disolución; eso es muy sencillo; pero con ello ya hemos realizado el mayor acto criminal, en primer lugar frente a nosotros mismos; pero también frente al mundo y frente a Dios, puesto que “eliminamos” simplemente la otra parte de la Creación. Se está tan dominado por el Mal, que parece que uno está enamorado del mismo, que además uno se enorgullece, que el Mal se nos muestra con todo su desprecio de manera que ya no existe lo “Otro”, o por el contrario, no se puede hablar de ello, no encaja en nuestros círculos, y volvemos a realizar un terrible crimen. Y es un crimen porque simplemente matamos a la otra mitad de la vida que nos conviene conocer. Si Dios dice que hay un Desarrollo del Saber del Bien y del Mal, que existe el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Árbol del Conocimiento, el desarrollo, el crecimiento), entonces este Árbol es “EXCLUSIVO” de Dios, lo que significa que, en Este Mundo (como un solo lado, la mitad), “no se puede” entender; que el Bien y el Mal tienen “un solo sentido”. Pero de ninguna manera que el bien y el mal sean relativos (como gusta la mentalidad progresista). Se dice en la Creación que tanto el Bien como el Mal tienen un Sentido. No hay Mal sin Sentido. No ocurre nada “despreciable” sin tener un Sentido, ni tan siquiera un insulto carece de Sentido. Pero esto no es debido, en el sentido de nuestra “casualidad” superficial sino debido a la “causalidad” del Núcleo Central que solamente aparece pasados siglos o después de la muerte; por lo tanto, sí tiene Sentido. Esto significa, que si queremos enfrentarnos a la Vida “despiertos y sinceros”, DEBEMOS preguntarnos, en esta Vida, por el “Otro Lado”. Entonces diremos… Yo sé y creo ciertamente, que existe una “Dualidad”. En cada cosa que yo entiendo, aparece igualmente “Lo Otro”. A “Este Lado” (el que percibimos sólo con nuestros sentidos inmediatos) no me puedo aproximar de la misma manera que me aproximo al “Otro Lado”, al que, si lo pienso, a “este lado”, sólo me acerco con mi cerebro y mi racionalidad mundana; o sea, con una fe razonable. Y viceversa, dicho de otra manera. Al “Otro Lado” no me puedo aproximar siendo lo que soy actualmente con mi actual lenguaje y conocimiento de “este lado”. Entonces… ¿Cómo me puedo acercar a ese Otro Lado? Porque EXISTE. Pues no podremos comentar con sinceridad sobre el Ser Humano si despreciamos el Otro Lado. Se podría decir que el Ser Humano y el Mundo se encuentran en un punto decisivo. Y con ello no se desvela ningún secreto sobre que estamos en un “Punto Final del Desarrollo”, en un “Punto Final” que nos conduce a un estallido, que parece ser que ha llegado la hora de hablar sobre ello. Toca considerar ahora al Ser Humano en su Totalidad, “primordialmente” en nosotros mismos preguntándonos: ¿Qué hacemos nosotros? ¿Cómo podemos vernos a nosotros mismos en todo esto? Y a partir de ahí, aprenderemos a ver también el Otro Lado. Lo que generalmente llamamos “Nuestra Realidad” es la Realidad que conocemos siempre que estamos Despiertos o como también decimos, mientras “Vivamos con Sentido”. De continuo decimos “el Otro Lado, no sirve”; simplemente negamos la otra Realidad y la borramos de nuestra Vida. Negar la realidad del Otro Lado, es no ver el sentido de la existencia. El resultado ha sido que la realidad, en el día a día se nos recuerda permanentemente. Porque esta “Otra Realidad”, si bien la hemos arrinconado en nuestros sentidos, no la podemos eliminar del Ser Humano. En las personas, esa “Otra Realidad” permanece viva y da señales en múltiples formas; da señales de maneras terriblemente deformadas. Se anuncia, de la misma manera que se anuncian dolencias en un enfermo; se ingresa en grupitos y sectas, se leen revistas y panfletos que sólo informan sobre apariciones sensacionalistas de la “Otra Realidad”. Se cae en adiciones de drogas y nirvanas metafísicos; se ingresa en grupos religiosos, creencias, fanatismos, dogmatismos, etc, etc. Se necesita la “Otra Realidad”; muchos lo niegan y se avergüenzan de que los otros se den cuenta de ello. Personas que se presentan hacia afuera como directivos muy duros pero que a la vez consultan todos los días su horóscopo y siguen todo tipo de supersticiones. Todos tienen en su vida muchas cosas, aunque sólo sea en el pensamiento y en sus expectativas o en sus sueños diarios. Se puede, ciertamente, intentar “arrinconar la realidad personal” con la intención eventualmente de aproximarse a esa “Otra Realidad”. Se puede tomar ese camino y lo hacemos cuando se reconoce con nuestra esencia más interior que no se deben tomar estos asuntos de forma histórica sino de manera “Absoluta”. Se toma este camino de aproximación a la otra realidad cuando se asocia nuestra propia experiencia y diagnóstico del mundo al relato bíblico y su código infinito con entendimiento trascendente, y no solamente como hechos históricos lineales en el tiempo. Seguramente, también son hechos históricos. La Biblia se nutre de una “Fuente” que “Fluye Eternamente”; la cuestión histórica aparece todos los días de nuevo; de la misma manera como decimos acorde a la Torá que “Dios Realiza la Creación Todas las Mañanas de Nuevo”. Esto significa que esta “Fuente” que Realiza la Creación, tiene el efecto de que esa Creación se realiza de nuevo en cada Instante. Ciertamente, de “Nuevo”. De la misma manera que cualquier hecho que se cuenta en la Biblia ya ha aparecido en otra ocasión, pero seguirá apareciendo siempre de “Nuevo”, pues de no hacerlo, la “Fuente” sería una “Fuente Temporal” que ya estaría agotada y solamente tendría importancia porque existió en otra época. Debemos relativizar lo histórico y fortalecernos en el hecho de que esta “Fuente” EXISTE y que continuamente nos vuelva a entregar este Regalo. Y de esa forma vamos a transitar el camino para salir de “Esta Realidad”, salir del tiempo y de la trampa de la temporalidad (salir del agua), para acceder a esa “Otra Realidad”, allí en donde EXISTE esta “Fuente” en donde se encuentra la vida eterna. Debe quedar claro que al hablar sobre el Agua, significa que el Agua es “Tiempo”. El Agua está siempre en lo concreto, en lo material y en lo externo, y es expresión de lo que vivimos como “Tiempo”. Solamente podemos actuar de esa forma (en el tiempo) hasta un cierto punto. Sólo mientras estamos supuestamente “vivos” aquí experimentando el tiempo. En ese punto (la hora de nuestra muerte física) aparece un “Zócalo”. Realmente un “Zócalo” tal y como lo conocemos de una “Puerta”. Pero de la misma manera, hablamos del “Miedo al Zócalo”; se trata de un “Zócalo” ante el cual muchos “humanos” tienen miedo de superarlo. La Antigua Sabiduría habla mucho de “Zócalos y Puertas” que son “atravesados” por los que se acercan a la condición de ser “Humanos” para “conocer” nuevas realidades; debe “atravesarlos” por su propio Bien. Se le llevará por un camino “Atravesando Jardines y Palacios Celestiales”, uno más espectacular que el otro. Percátese bien de lo dicho. Sólo atraviesan dichas “puertas” quienes de alguna u otra manera en algo han conectado con ese “Otro Lado” y se acercan a la condición de “Ser Humano”. Ciertamente no la condición animal, ni mucho menos la demoniaca. Cuando se ha “Visto y Vivido” uno de ellos (Jardines y Palacios Celestiales), se suele afirmar: “Ahora tengo suficiente para una Eternidad; tan bonito y tan espectacular es esto”. Hasta que, según se dice en dicha antigua sabiduría (kabbalá), un Ángel le “Entrega la Llave” para “Abrir” la siguiente “Puerta”. Entonces, ya se ha olvidado uno de lo anterior pues lo “Nuevo” es Espectacular y Maravilloso. Decía el kabbalista Friedrich Weinreb (de bendita memoria)… Yo mismo he experimentado en mi pequeña vida el haber “Oído y Entendido” cosas de las cuales he dicho, “Es Enorme”; “Esto es Todo”. Era tan grande que tuve que parar de escribir y de pensar. No podía ser más grande. Si pienso hoy en día en esos momentos, los continúo viendo muy grandes, como cosas que siempre estarán conmigo, como si fueran la mayor suerte que una persona puede tener. Pero desde entonces he vuelto a ver otros muchos “Palacios” y digo: “Que pequeño fui, que aquello lo encontré tan Espectacular”; en aquel instante lo fue. ¿De qué se trata todo esto de “Umbrales y Puertas” con asociación a nuestro camino de trascendencia y conocimiento de ese otro lado? Debemos estar dispuestos a atravesar esas “Puertas”, pero ¿qué ocurre en ese instante? En muchos casos no deseamos “Esta Nueva Realidad”, nos agarramos a ella como Israel que no quiso abandonar Egipto, Mitzraim, y en Realidad hubo que “Echarlos”, tal y como tiene que experimentar toda persona en su vida, en el sentido de que hay que “Echarlo” para hacerle “Libre” puesto que de no hacerlo se vinculará a la “Antigua Realidad”. Tú tienes que salir, Tú no debes permanecer dentro. Así también ocurre en la Muerte; el Hombre “Lucha y Patalea” para quedarse “Aquí” y NO entiende que todo continua, porqué ¿de dónde se procede? ¿Es que cuando se nace simplemente se está “Aquí” y listo? ¿Caímos de la nada? ¿Aparecemos aquí porque sí? ¿Porque se es un accidente probabilístico evolutivo, como postula la idiotez científica? Sabemos que en “Nuestra Realidad” se pueden establecer datos hereditarios, cromosomas, etc., que nos confirman una relación con nuestros Ancestros, pero también que a través de nuestra Alma, “Lo Otro”, existe una relación con otro tipo de Seres. En la Kabbalá, el Antiguo Conocimiento se dice: “No sólo tus padres biológicos, son tus padres”. El Alma tiene su Origen en “Lo Otro” (no desde una perspectiva temporal) puesto que el Alma es Intemporal. Es una forma de Vida de la que se podría decir: “Esta Alma procede de “Allí”. Tal y como nuestros Santos y Sabios pueden Leer algún Versículo de la Biblia que “Significa” la Vida de alguien diciendo: “Tú eres tal y tal..”. Esto es definitivo, y es más seguro que la hora que puedo leer en un reloj. Y aunque esto último que digo también es seguro, no obstante resulta ser bastante más “Relativo” que la “Otra Sabiduría”. Esa “Sabiduría” que no se puede demostrar pero que para nosotros al acceder a esa “Nueva Realidad”, tiene fuerza probatoria a partir del hecho de que conocemos el Versículo Bíblico, un Texto o una Palabra. Se sabe de inmediato, se “Abre”, lo que nos permite “Mirar” a través de ello (obviamente esto presupone se ha transitado la búsqueda del conocimiento de la palabra bíblica y la Torá). Se ve toda una vida de personas y lo que ha ocurrido con ellas; por ello debemos preguntarnos ¿De dónde venimos? Pero estamos tan “atados” a esta Realidad (la que vivimos sensorialmente) que la pregunta anterior simplemente la “borramos”. No es científico formular esa pregunta. El Nacimiento de la mayoría de las personas es como un tipo de accidente. Fue un error; con posterioridad fueron sorprendentemente “Paridos”. Muchos niños y personas llegan a decir: ¡Yo he sido un niño no deseado! ¡Yo no pedí nacer! Lo que no se acepta, es que todo esto no tiene nada que ver con “Deseado o No Deseado”. “Tuvo” que ser así y ahora simplemente usted está “Aquí”. Y usted, tiene que preguntarse ¿De qué viene esto, esta Realidad en la que yo estoy “Aquí”, incluso contra la voluntad de mis Padres? Realmente ¿De dónde vengo? Estos Padres también tienen Padres, esto afecta a millones. Si uno investiga su Árbol Genealógico se apoya, por lo general, en una sola línea que es aquella que le enorgullece especialmente, lo demás es simplemente olvidado, pero siendo sinceros hay que decir que Todos procedemos de Todos, NADIE puede afirmar que no procede de Adam; de una u otra forma tiene conexión con dicha genética. Así haya sido infiltrada, modificada, manipulada, robada, distorsionada, etc. Pero esta pregunta que nadie formula, ¿De dónde vengo? Es la misma pregunta que ¿A dónde voy? Usted está aquí en una corriente sobre una línea que junto a los acontecimientos anteriores a su nacimiento y los posteriores a su vida forman una Unidad. Cuando “Naciste”, “Atravesaste un Umbral” y cuando vas a la “Muerte” vuelves a “Atravesar un Umbral”; pero según se nos dice, durante “Nuestra Existencia”, “Atravesamos muchos Umbrales”. La Torá Escrita es la Fuente de lo Absoluto; la Torá Verbal aquello que se ha “Deducido” en su momento de lo Absoluto. Ambas se pueden considerar como ciertas. Se complementan mutuamente tal y como la “Aparición Corporal” del Hombre y su “Aparición del Alma” se complementan. Su vida se compone de la Unidad de estos extremos. Una de estas Transmisiones Orales dice: “Antes de que aparezca este Mundo ya existen 974 Mundos, lo que ahora viene no es solamente un Mundo, sino que son 26 Mundos que completan los 1000”. En hebreo Mil se dice “ELEF” 1-80-30 = 111 que es lo mismo que “ALEF” 1-80-30 = 111, la Unidad; conocemos Cifras “Relativas y Absolutas”. Una Cifra Absoluta no puede ser comparada con ninguna otra puesto que confirma un Mundo por Si Misma y además al ser una Absoluta, no puede ser comparada con “Otros Mundos”. Para completar el Mil 1000, tenemos aquí todavía 26 puntos, es decir 26 “Fases”. En este Mundo existen 26 Generaciones. El Nombre de Dios que se escribe en guematría 10-5-6-5 = 26 ESTÁ en las 26 Generaciones; eso significa que tienes que se tiene que “Atravesar” en la Vida estas 26 “Fases”. Si se afirma que la “Fase” en la que ahora uno está ya es la determinante, que ya se ha llegado, se quedará uno, por ejemplo en la “Fase” 975 y no podrá “Progresar”; por lo tanto, usted TIENE que “Atravesar estos Umbrales”, y que deben “Abrirse” para usted. El “Atravesar un Umbral”, significa ante todo que usted debe ver esta Realidad de forma que la pueda “Relativizar Totalmente”. Es decir, existe, pero ahora “Atravieso un Umbral” hacia “Otra” Realidad. “Ahí” suelen ocurrir las cosas en contradicción a como ocurren “Aquí”. Lo que “Aquí” es pequeño e insignificante, “Ahí” es grande. “Precisamente, aquellos que “Aquí” no quieren Nada, lo “Reciben” Todo” allí. Viven “Ese Mundo”, precisamente aquellos que se “Retiran de “Este Mundo”. ¿Pero, qué es recibir todo? ¿Acaso lo que usted está deseando de éste mundo con su visión materialista incompleta? Precisamente, se nos enseña la existencia de “Otra Realidad” en donde todo “Aparece” de forma diferente y en donde se aplican paradigmas para lo grande y lo pequeño de una forma muy distinta a lo que aquí aceptamos y conocemos. “Ahí” hay personas que son determinantes para el “Destino del Mundo” y que NO SON aquellos que “Aquí” aparecen en la prensa y se consideran muy importantes, próceres de la humanidad y similares. Son Importantes, precisamente “aquellos” que Viven sin “Llamar la atención”, sin que sean los acontecimientos de “Este Mundo” que como titulares de prensa resplandecen. Son “aquellos”, de los que se averigua en “Otro Lugar”, que precisamente lo que hicieron o dijeron fue muy importante en ese “Lugar” y “Determinante” para el “Caminar del Mundo”. Es en la Biblia donde se dice “QUÉ ES” importante para “Este Mundo”. De ahí la importancia de comprender la Biblia. En esta “Otra” Realidad puede ser que lo que “Aquí” es una Silla, sea, o bien un Trono o simplemente sea Invisible. Una Mesa “Ahí”, una Comida “Ahí”, es un “Encuentro” con el Mundo; “Aquí” una Mesa o una Comida no es tan importante, a no ser que se celebre la Comunión o algo parecido; pero “Ahí” una Mesa, “Estar Sentado o de Pie” es “determinante para el todo”; pero no en el sentido simbólico de que esto significa “Ahí” esto o aquello; seguimos permaneciendo “Aquí”. Y ese es precisamente el problema. Seguimos permaneciendo “Aquí”. Ese otro mundo, esa otra realidad paralela a nuestra existencia aquí, está disponible para que nos conectemos con ella, pero no lo hacemos. No nos soltamos de aquí. Porque ni siquiera sabemos que algo así pueda existir y somos esclavos de este mundo. No debe ser así. Hay que “Soltar” las cosas “Aquí” y hay que “Ir hacia Allá”. En el bien entendido que “Soltar” también hay que entenderlo como “No Mirar hacia Atrás”. Lea y entienda las narrativas bíblicas. Ya sucedió con la Mujer de Lot, a su “Salida de Sodoma”; La mujer de Lot NO pudo “Soltarse” y por ello se convirtió hasta nuestros días en una “Estatua de Sal”. Esto será trágico para usted el día que muera. No se crea que el tema es opcional o no es con usted. Usted va a morir algún día. Y ese día usted sólo podrá avanzar o paralizarse con lo que usted ya escogió ser aquí. Hay personas, de las que se dice que ni “Muertos” pueden “abandonar este mundo”; siguen “andando o vagando por ahí”, no pueden “Atravesar el Umbral” después de “Muertos”, pues carecen de Confianza y además, para ellos, todo está bien tal y como está. A ellos se les ha “Inculcado” durante su vida que lo “determinante” es lo que ocurre “aquí”. Durante toda su Vida no han tenido ni un solo pensamiento hacia “Lo Otro”, se han endurecido de tal manera y han vivido tan apartados de Dios que se llevan esta Vida a la “Muerte”, es decir, no “van hacia delante, ni hacia atrás”. Se dice que en este “Umbral” se acumulan gran cantidad de Seres que NO pueden continuar. Parece claro que este “Umbral” es algo muy difícil. Usted piensa que una vez entendidas las cosas, ya se verá. Pero no es tan sencillo. Hay que darse cuenta que esto no es un asunto de la intelectualidad o al menos de la intelectualidad únicamente. Sin esta intelectualidad es absolutamente imposible moverse en esta “Realidad”. También el Hombre tiene en esta Vida otros aspectos. Sólo la intelectualidad, sólo el análisis y la comprensión, no son suficientes para que alguien “Traspase el Umbral”. El Hombre debe aportar de su Vida algo “Adicional” que es, en primera línea, la pregunta fundamental que se espera de cada persona, es decir, la pregunta que es idéntica a “Ser una Persona”, es decir la Palabra “Qué”, MaH en hebreo; esto significa ¿Qué es esta Vida? ¿Para qué se está “Aquí”? ¿Por qué? “Madua” en hebreo. La palabra DUA en hebreo, viene de “Saber”. Lo que es lo mismo, la palabra “Madua”, el “por qué” viene a significar ¿Qué es el Saber en esta Vida? Si esta pregunta no se la plantea nunca el Hombre, NO ayuda para nada el “analizar”. La mayoría de los habitantes de Occidente, así sean cristianos religiosos, viven de tal manera que jamás sienten necesidad de formularse esta pregunta con coherencia y sentido de trascendencia no imaginativo. Ni tan siquiera son conscientes de que esta pregunta pueda ser formulada. Y en caso de haber especulaciones de falsa aproximación honesta a la pregunta del saber, la verdad es que al final se evidencia que es sólo formulación corrupta justificativa de la búsqueda del placer y la depredación. Para la muestra todo postulado científico de la evolución, del origen de las especies, de la causa – consecuencia de la materia, de la utopía tecnológica, de la supuesta naturaleza y cuidado de ella, fantasías sociológicas y filosóficas, la medicina, etc. Al final puras consideraciones eugenésicas nazis. El objetivo es la búsqueda unilateral de felicidad de una élite, con engaños populistas de esclavitud sobre las masas. Jamás podría aceptarse una ley superior impuesta que restrinja nuestros deseos de lujuria y placer con todo tipo de aberraciones y ambiciones codiciosas. Si se tratase del punto de vista iluso occidental en el mejor de los casos y al margen de la agenda criminal planetaria, es por ello por lo que no entienden a aquellas personas que no son occidentales. Piensan que a aquellas personas también hay que hacerlas “felices”, creando grandes empresas, construyendo y construyendo carreteras y fábricas. Es decir, todo aquello que a las personas de Occidente les hace “felices”, según creen ellos. Bueno… Esa es la versión de fachada. Pero los otros tienen una vida totalmente diferente y no contiene estas cosas. Ahora, ¿Saben lo no occidentales que esta Vida no es la única. Quizás ellos saben que la vida viene de alguna parte, se va a alguna parte, resulta importante, y que no es la única. Pero ¿Lo saben con coherencia mínima sin la fantasía religiosa dogmática e ignorante? Ahí están igual de atrapados occidentales y orientales, si se acepta la designación. El “Traspasar el Umbral” tiene por lo tanto como condición previa la palabra hebrea MaH; el “Qué” como requisito fundamental. Es un sentimiento, una actitud razonada exhaustiva integrando mente y corazón. Esto se explica extensamente en la Kabbalá con los mundos y las sefirot. La pregunta del “Qué”, es decir, en qué consiste la vida, solamente se la pueden plantear aquellas personas que llevan una vida en la que existe la posibilidad de plantearse esa pregunta. En la Halajá (CAMINO en hebreo), hay una conocimiento que trata sobre aquellas personas que practican una aproximación a ese otro lado. Ese camino tiene como objetivo la TeSHUBá, es decir, la capacidad de “Retornar”. ¿Retornar a dónde? En la terminología del Nuevo Testamento el significado de “Saberse Convertir”, metanoia, arrepentimiento, cambio de mente, es “Darse la Vuelta” en el “Camino” y “avanzar” en “Dirección Opuesta”. “Retornar” en realidad, al “Padre”. TeSHUBá es “REGRESO”. Es la Salvación; es Ser Consciente que a través de lo que es la Salvación, se “Regresa” al Padre. Este “Regreso” está por lo tanto “Cerrado” a todas aquellas personas para las cuales Dios NO es determinante en Todo con trascendencia, entendimiento y sumisión con fe por encima de la razón, y que además opinan y transmiten esa opinión a otros. Esto parece ser muy duro. Quien cae en ese camino y provoca la caída de otros, no tendrá en esta vida ninguna TeSHUBá. Lo que ocurra con dicha persona está fuera de esta Verdad. Para poder “Traspasar” en esta Vida este “Umbral”, hay que tener una cierta proyección y además deseo y necesidad. Porque aquél que vea estas cosas sólo por sensacionalismo, quien quiera presumir con ellas, quien simplemente quiera participar en una conversación, no “traspasará JAMÁS el Umbral”. Puede que se acerque mucho, incluso muy próximo pero no hay esperanza pues llegará un cierto momento en donde ya no podrá entender. En muchos casos se vuelve agresivo muy pronto y dice que esto no coincide con lo que yo se había imaginado sobre esta vida. Dirá para sí mismo… Con este planteamiento me siento bien, por lo tanto no continúo. En ese caso no se puede hacer nada, pues no es posible obligar a la persona a “Traspasar el Umbral” utilizando un látigo. Se les puede “Echar del Templo” a latigazos si es que no les corresponde estar “Ahí”, pero “Cruzar el Umbral” es algo que tiene que hacer usted mismo, porque de otra manera no lo “Traspasará Nunca”; por eso se dice que “delante del Umbral” se apelotonan gran cantidad de Almas. Es el “Lugar” en que viven los “SHeDIM”, demonios, que se “Mezclan” entre todo lo que pulula por ahí y que no pueden “continuar”. Porque los “SHEDIM” son precisamente, aquellos Seres que quieren seguir “Desarrollando” Este Mundo. Llegan al finalizar el Sexto Día como personas que son muy “monstruosas”, una especie de Superhombre. De estas personas se puede decir que su Alma, incluso durante su vida YA ESTÁN “Delante del Umbral”. Después de su muerte, se quedan ahí, hasta que llegue “Algo”. En los textos midráshicos nos dicen los sabios de Israel como al final del sexto día estos “seres” denominados demonios NO fueron completados por Dios. Muchas revelaciones y detalles hay al respecto. Igualmente muchas enseñanzas. ¿Qué significa todo esto? ¿qué tiene que ver con todo lo que suponemos es la humanidad y que es sólo apariencia? ¿Quién es demonio y quién es humano? Puede ser que alguien conozca la historia que aparece en todos los pueblos de una u otra manera. Por ejemplo con la historia del Holandés Errante, al que hay que “Salvar” para que pueda “Regresar” a “Puerto”. El que contó esta historia por primera vez, sabía muy bien lo que era ese Mar (Sitrá Ajará) y esa Agua (Torá y TIEMPO). Vale la pena “reflexionar” sobre el hecho de que a ese Hombre, a quien tanto le cuesta “Atravesar el Umbral”, fuera identificado como Holandés. Pero finalmente “Recibe” la “Salvación” y “Regresa a Casa”. Quizás un dato coyuntural histórico. Una historia de una persona “errante” que se encuentra en muchos otros pueblos. Hasta en los Midrashim a través de esta “enseñanza se cuenta de este “errante” que NO se puede “Atravesar el Umbral” hacia “Arriba”. No se puede hacer la TeSHUBá a nuestra manera pues el Padre lo impide. Y Dios Dice: “Yo he dado la Vida, el Sacrificio y Tú te ocupas constantemente con otras cosas para convertirte y convertir a la Humanidad en dios; para ganar todo lo que se te aparece en tus “Sueños Diarios”. Por eso no hay forma de “Atravesar el Umbral”. Detrás del “Umbral” se abre “Otra Realidad” y sólo a partir de ahí se puede entender la Biblia. Una vez “Atravesado el Umbral”, “recogiendo” esas “enseñanzas” desde la otra “Realidad”, viviendo, “Aquí” y estando “Ahí”… Ahora todo tiene un Sentido. Ahora se entiende cada Palabra y cada Letra porque Ahora “Lo Otro”, “Vive”. Como todo aquello que ocurre en lo Fundamental, el “Atravesar el Umbral” lo experimenta el Hombre en su Vida, de la misma manera que cuando se acuesta por las noches y duerme. Al menos, puede ser así. Porque durante el “Sueño”, y eso ya ocurre desde la Creación, se desconecta esa Conciencia tanto si lo queremos como si no. Primero nos volvemos somnolientos, damos respuestas “medio dormidos” y nos “Aproximamos al Umbral” del “Ya no Continuar” y durante el “Sueño” Todo se “Desconecta”. Luego viene la “Fase” que es comparada con el estado de “Muerte” por eso se dice que el “Sueño” es en lo absoluto la sesentava parte de la “Muerte”. No una sesentava en la estadística, en lo “relativo” sino en lo “absoluto”. Esto significa que a partir del 60, la Serpiente, en el Círculo que se “Cierra”, se puede comparar al Sueño con la Muerte. Ese número 60 es el mismo valor numérico de la letra hebrea Samej, cuya geometría o figura es la de un círculo, semejante al símbolo de la serpiente que se muerde la cola. Este símbolo de la serpiente pertenece a muchas culturas antiguas como la egipcia, la nórdica, la china, las indígenas de América, etc. ¿Qué simboliza la serpiente que se muerde la cola? Se le conoce en otros lenguajes como el uróboro y simboliza el ciclo eterno de las cosas, el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo. Ciertamente el conocimiento sagrado de la Torá es eterno y como tal se ha filtrado en los ciclos cósmicos de la existencia del hombre en muchas culturas. El asunto toma relevancia como revelación total al pueblo judío. ¿Hasta dónde han llegado los pueblos de antaño de otras culturas en el mejor de los casos con fragmentos de la revelación divina de la Torá? Ese es otro tema. David Saportas Liévano Texto completo https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/12/salvacion-y-dualidad-32/
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