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Podcast dr. benway
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Miquel Amorós - La crítica situacionista como teoría de la acción histórica

A CRÍTICA SITUACIONISTA COMO TEORÍA DE LA ACCIÓN HISTÓRICA La comisión de políticas de la APC, dentro del ciclo de Charlas Populares, nos propone compartir la tarde del miércoles 23, a partir de las 19h, con Miguel Amorós, en una charla-debate. Miguel Amorós, historiador, teórico y militante anarquista, autor de varios artículos y libros fundamentales en la crítica política, histórica y social, entre los que se encuentran La Revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti (2003), Durruti en el laberinto (2006), José Pellicer, el anarquista íntegro (2009), sus textos sobre el situacionismo o su última colección de ensayos Salida de emergencia (2012).
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Os Cangaceiros: la hora española

Actas de la guerra social en el Estado Español (1868-1988) España en el corazón. Os Cangaceiros. Pepitas de Calabaza (2005). AUTONOMÍA Y CONSEJOS OBREROS La teoría que mejor podía servir a la autonomía obrera no era el anarco sindicalismo sino la teoría consejista. En efecto, la formación de “sindicatos únicos” correspondía a una fase del capitalismo español completamente superada en la que predominaba la pequeña empresa y una mayoría campesina subsistía al margen. El capitalismo español estaba entonces en expansión y el sindicato era un organismo proletario eminentemente defensivo. Los que conocen la historia previa a la guerra civil saben los problemas que causó la mentalidad sindical cuando los obreros tuvieron que defenderse del terrorismo patronal en 1920-24, o cuando hubieron de resistirse a los organismos estatales corporativos que quiso implantar la Dictadura de Primo de Rivera; y también en el periodo 1931-33, cuando los obreros trataron de pasar a la ofensiva mediante insurrecciones. Organizar sindicatos en 1976, aunque fuesen “únicos”, con un capitalismo desarrollado y en crisis, significaba integrar a los trabajadores en el mercado laboral a la baja. Prolongar la tarea de las Comisiones Obreras en el franquismo. El sindicalismo, si se llamaba revolucionario, no tenía otra opción que actuar dentro del capitalismo a la defensiva. La “acción directa”, la “democracia directa” ya no eran posibles a la sombra de los sindicatos. Las condiciones modernas de lucha exigían otra forma de organización de acuerdo con los nuevos tiempos porque ante una ofensiva capitalista paralizada el proletariado tenía que pasar al ataque. Las asambleas, los piquetes y los comités de huelga eran los organismos unitarios adecuados. Lo que les faltaba para llegar a Consejos Obreros era una mayor y más estable coordinación y la conciencia de lo que estaban haciendo. En algún momento se consiguió: en Vitoria, en Elche, en Gavá… pero no fue suficiente. ¿En qué medida pues la teoría consejista en tanto que expresión teórica más real del movimiento obrero sirvió para que “la clase llamada a la acción” tomase conciencia de la naturaleza de su proyecto indicándole el camino? En muy poca. La teoría de los Consejos tuvo muchos más practicantes inconscientes que partidarios. Las asambleas y los comités representativos eran órganos espontáneos de lucha todavía sin conciencia plena de ser, al mismo tiempo órganos efectivos de poder obrero. Con la extensión de las huelgas las funciones de las asambleas se ampliaban y abarcaban cuestiones extra laborales. El poder de las asambleas afectaba a todas las instituciones del Capital y el Estado, incluidos los partidos y sindicatos, que trabajaban conjuntamente para desactivarlo. Parece que los únicos en no darse cuenta de ello fueron los propios obreros. La consigna “Todo el poder a las asambleas” o significaba “ningún poder a los partidos, a los sindicatos y al Estado”, o no significaba nada. Al no plantearse seriamente los problemas que su propio poder levantaba, la ofensiva obrera no acababa de cuajar. Los trabajadores podían con menos desgaste renunciar a su anti sindicalismo primario y servirse de los intermediarios habituales entre Capital y Trabajo, los sindicatos. En ausencia de perspectivas revolucionarias las asambleas acaban por ser inútiles y aburridas, y los Consejos Obreros, inviables. El sistema de Consejos no funciona sino como forma de lucha de una clase obrera revolucionaria, y en 1973 la clase volvía la espalda a una segunda revolución.
Politic and economy 13 years
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Crédito a muerte: La princesa de Cléves hoy (y 2)

Crédito a muerte El declive del capitalismo, convertido ya en una evidencia, no siempre constituye la confirmación de las críticas que le han dirigido sus adversarios tradicionales. Se diría, por el contrario, que los viejos antagonistas caminan de la mano hacia el mismo vertedero de la historia. La cuestión de la emancipación social empieza a plantearse de una forma nueva. Hay que volver a pensarla. Y esto es lo que se ha propuesto la «crítica del valor» Ha surgido una crítica del capitalismo contemporáneo muy diferente de las evocadas hasta ahora. Una crítica que se pregunta: ¿y si la financiarización, lejos de haber arruinado la economía real, la hubiese, por el contrario, ayudado a sobrevivir más allá de su fecha de caducidad? ¿Y si le hubiese insuflado aliento a un cuerpo moribundo? ¿Por qué estamos tan seguros de que el capitalismo haya de escapar al ciclo del nacimiento, el crecimiento y la muerte? ¿No podría ser que contenga unos límites intrínsecos de su desarrollo, unos límites que no residen solamente en la existencia de un enemigo declarado (el proletariado, los pueblos oprimidos) ni en el simple agotamiento de los recursos naturales?
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Unica Zürn: Primavera sombría (completo)

Unica Zürn (Berlín, 6 de julio de 1916 - París, 1970) escritora y pintora alemana famosa por su poesía anagramática. Comenzó su carrera como guionista para la compañía cinematográfica alemana UFA. Tras la guerra, sobrevive vendiendo sus relatos y novelas por entregas a periódicos alemanes y suizos. Compañera desde 1953 del pintor y escultor Hans Bellmer, fascinado por el fetiche erótico, fue admirada por grandes artistas del surrealismo como Henri Michaux, André Breton, Man Ray, Hans Arp, Marcel Duchamp o Max Ernst. A partir de 1957, debió ingresar varias veces en centros psiquíatricos para superar sus crisis de esquizofrenia, especialmente tras ser fotografiada desnuda y encadenada por Bellmer para la portada del número 4 de Surréalisme même. Sus problemas mentales fueron aumentando durante los años siguientes, hasta que, en 1970, terminó por suicidarse arrojándose al vacío desde su casa en París. La fama de Unica se debe sobre todo a sus dos novelas póstumas El hombre jazmín (Der Mann in Jasmin) y Primavera sombría (Dunkler Frühling), en las que relata sus frecuentes estancias en el hospital psiquiátrico. También escribió varios relatos breves, recopilados en El trapecio del destino y otros cuentos. Obra Hexentexte, Berlín 1954 Dunkler Frühling, Hamburgo 1969 Der Mann im Jasmin, Frankfurt/M. [u.a.] 1977 Im Staub dieses Lebens, Berlín 1980 Das Weiße mit dem roten Punkt, Berlín 1981 Das Haus der Krankheiten, Berlín 1986 Gesamtausgabe, Berlín Bd. 1. Anagramme, 1988 Bd. 2. Prosa 1, 1989 Bd. 3. Prosa 2, 1991 Bd. 4,1. Prosa 3, 1991 Bd. 4,2. Prosa 4, 1998 Bd. 4,3. Anmerkungen, Briefe, Dokumente, 1999 Bd. 5. Aufzeichnungen, 1989 Bd. 6. Briefe, Dokumente, Hörfunk, 2001 Les jeux à deux, Berlín 1989 Orakel und Spektakel, Berlín 1990 Lettres au docteur Ferdière, París 1994 (zusammen mit Hans Bellmer)
History and humanities 13 years
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Unica Zürn - Primavera sombría

Primavera sombría es literatura de escalofrío. Lo que se nos cuenta en sus páginas (¿confesión?, ¿declaración?, ¿desahogo?) pose una naturaleza ardiente: la iniciación erótica, la formación de una personalidad, la respuesta personal ante los enigmas de la vida, contado todo con lengua de hielo y con la mirada distante del analista. Como el relato de un incendio en el que el secreto se nos transmite sin pizca de pudor La prosa de trazo breve de Primavera sombría, con constante sucesión de escenas simbólicas y de personajes que van marcando a la niña, atrae al lector de manera morbosa. Pero a la vez recrea un universo absurdo y gélido de búsqueda del placer sexual exento de cualquier connotación afectiva que conducirá al suicidio en la frontera de la adolescencia. Atrae y subyuga de forma morbosa la prosa implacable de Unica Zürn. Prosa de trazo breve y con sucesión de símbolos y escenas por las que desfilan personajes que van marcando a la adolescente y con las que recrea un mundo absurdo, infinitamente alejado de cualquier connotación poética. Al leer Primavera sombría y presenciar la iniciación sexual de la adolescente y cómo revienta el masoquismo, resulta imposible no imaginar el cuerpo adulto que Hans Bellmer utilizó como modelo para su famosa “Poupée”, carne desnuda atenazada con un cordel como un lomo de cerdo que va a ser asado en el horno. Carne de una alucinada que va a ser asada.
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Bodo Bodo Producciones - Cabaret Mortal

Espectáculo con música en vivo donde tres singulares personajes (una femme fatale pasada de rosca, un músico ligeramente retrasado y un misterioso maestro de ceremonias) reciben al público en el enigmático y desconocido más allá. CABARET MORTAL - Cía. Bodó Bodó Production y Anímate Fifi, Gerlaldine y Gretchel trabajan en un cabaret que se encuentra justo a mitad de camino entre la vida y la muerte. Allí dan la bienvenida a los recién muertos a través de canciones, escenas de humor, coreografías y otros números típicos del cabaret, les enseñan las alternativas que les esperan en la eternidad. No saben por qué, ni desde cuándo están allí, repitiendo lo mismo una y otra vez. Pero esta noche será distinta... Se trata de un espectáculo con música en vivo donde tres singulares personajes (una femme fatale pasada de rosca, un músico ligeramente retrasado y un misterioso maestro de ceremonias) reciben al público en el enigmático y desconocido más allá. Cabaret Mortal parodia las distintas creencias que se tienen sobre lo que nos espera al morir. Esto es lo que ocurre cuando se conjuntan las visiones de cinco países distintos: Francia, Dinamarca, Italia, España y Mexico. Crítica de Javier Vallejo en El País.
History and humanities 13 years
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Dr. Benway - El exterminador II

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Al doctor le gustan las operaciones chapuceras y rara vez los pacientes salen sin las pinzas o el bisturí perdidos y olvidados a conciencia cerca de alguno de sus órganos vitales. El doctor aborrece las curaciones, eso sí, no tiene mal gusto musical,algo que reconocen incluso sus detractores. Disfruten del apocalipsis. Pasen y vean.
Politic and economy 13 years
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Dr. Benway - El abismo se repuebla 3

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Al doctor le gustan las operaciones chapuceras y rara vez los pacientes salen sin las pinzas o el bisturí perdidos y olvidados a conciencia cerca de alguno de sus órganos vitales. El doctor aborrece las curaciones, eso sí, no tiene mal gusto musical,algo que reconocen incluso sus detractores. Disfruten del apocalipsis. Pasen y vean.
Politic and economy 13 years
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Dr. Benway - La princesa de Clèves hoy I

Del libro de Anselm Jappe, Crédito a muerte: El declive del capitalismo, convertido ya en una evidencia, no siempre constituye la confirmación de las críticas que le han dirigido sus adversarios tradicionales. Se diría, por el contrario, que los viejos antagonistas caminan de la mano hacia el mismo vertedero de la historia. La cuestión de la emancipación social empieza a plantearse de una forma nueva. Hay que volver a pensarla. Y esto es lo que se ha propuesto la «crítica del valor» […]Ha surgido una crítica del capitalismo contemporáneo muy diferente de las evocadas hasta ahora. Una crítica que se pregunta: ¿y si la financiarización, lejos de haber arruinado la economía real, la hubiese, por el contrario, ayudado a sobrevivir más allá de su fecha de caducidad? ¿Y si le hubiese insuflado aliento a un cuerpo moribundo? ¿Por qué estamos tan seguros de que el capitalismo haya de escapar al ciclo del nacimiento, el crecimiento y la muerte? ¿No podría ser que contenga unos límites intrínsecos de su desarrollo, unos límites que no residen solamente en la existencia de un enemigo declarado (el proletariado, los pueblos oprimidos) ni en el simple agotamiento de los recursos naturales? […] * * * Teórico del valor y especialista en Guy Debord, Anselm Jappe es autor de: Guy Debord (Anagrama, 1998); Les Aventures de la marchandise. Pour une nouvelle critique de la valeur (Denoël, 2003) y Les Habits neufs de l’empire, con R. Kurz (Lignes, 2004). En Pepitas de calabaza publicó en 2009, junto a Robert Kurz y Claus-Peter Ortlieb, El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Ensayos sobre el fetichismo de la mercancía.El presente volumen reúne sus últimos trabajos de investigación. Revisados y enriquecidos para esta edición, los textos aquí incluidos se esfuerzan por exponer sus propios presupuestos teóricos y constituyen un primer acercamiento a la teoría del valor y, al mismo tiempo, su aplicación a diferentes propósitos. * * * […] La actual descomposición del sistema no es en modo alguno resultado de los esfuerzos de sus enemigos revolucionarios, ni siquiera de cierta resistencia pasiva —por ejemplo, frente al trabajo—. Se deriva más bien del hecho de que la base de la vida de todos y cada uno de nosotros en la sociedad mercantil, es decir, la perpetua transformación de trabajo en capital y de capital en trabajo —en consecuencia, el consumo productivo de la fuerza de trabajo y la valorización del capital— está agotándose a ojos vista, a causa esencialmente de la sustitución de la fuerza de trabajo vivo por las tecnologías. […]
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Sarah Kane - Psicosis 4:48 (entero)

En enero de 1999, Sarah Kane ingresa voluntariamente en al Maudsley Hospital de Londres, mientras que la crítica se rinde ante su talento. Cada vez más enferma, Sarah escribe para desahorgarse un monólogo donde vuelca toda su desesperación, su deseo de vida y amor, pero que solo halla una salida en el suicidio. Este monólogo se titula 4:48 Psicosis, y hace referencia a la hora en que más suicidios se comenten ya que, según estadísticas inglesas, es en esa hora aproximada cuando acaban los efectos de los fármacos tomados la noche anterior. La obra muestra qué es lo que pasa por la mente de una persona cuando ya no distingue lo real de lo imaginario, los recuerdos de lo fantasioso, los sueños de la pesadillas. Tras terminar el texto, Sarah Kane intenta suicidarse tomando 150 pastillas antidepresivas y 50 somníferos, pero es encontrada a tiempo y trasladada al King's College Hospital. Tres dias después, durante unas horas en que estuvo sola, se ahorca en el baño con los cordones de sus zapatos. Acababa de cumplir 28 años dos semanas antes. 4:48 Psicosis es representado póstumamente en junio de 2000, y en 2001, el Royal Court Theatre dedicó una temporada entera a reponer todas sus obras.
Art and literature 13 years
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Dr. Benway - ¿Ya se volvió obsoleto el dinero?

Los medios y las instancias oficiales ya nos están preparando: muy pronto, va a desencadenarse una nueva crisis financiera mundial, y será peor que la de 2008. Se habla abiertamente de « catástrofes » y de « desastres ». Pero, ¿qué pasará después? ¿Cómo viviremos después del derrumbe a amplia escala de los bancos y las finanzas públicas? Argentina ya vivió esto en 2002. Posteriormente, pagando el precio de un empobrecimiento en masa, la economía argentina pudo recuperarse un tanto : pero, en este caso, se trataba de un solo país. Actualmente, todas las finanzas europeas y norteamericanas se encuentran a punto de hundirse juntas, sin salvador posible. ¿En qué momento el crack de las bolsas dejará de ser una noticia que descubrimos en los medios para volverse perceptible al pasear en la calle? Respuesta : cuando el dinero haya perdido su función habitual. O bien haciéndose raro (deflación), o bien circulando en cantidades enormes pero desvalorizadas (inflación). En ambos casos, la circulación de mercancías y servicios se hará más lenta, quizás hasta pararse por completo. Quienes poseen mercancías u ofrecen servicios ya no encontrarán a nadie con capacidad de pagarlos con dinero creíble, lo que les permitiría comprar a su vez otras mercancías o servicios. Por lo tanto, los conservarán para ellos mismos. Veremos tiendas llenas, pero sin clientes, fábricas en perfectas condiciones pero sin nadie para trabajar, y también escuelas donde los profesores dejarán de presentarse, después de llevar meses sin recibir sueldos. Entonces, nos daremos cuenta de una verdad tan evidente que ya no la veíamos : no existe ninguna crisis en la producción misma. La productividad en todos los sectores aumenta continuamente. Las superficies cultivables de la tierra pueden alimentar a toda la población del mundo, mientras los talleres y las fábricas producen incluso mucho más de lo que es necesario, deseable y sustentable. Las miserias del mundo no se deben, como en la Edad Media, a catástrofes naturales, sino más bien a una especie de hechizo que separa a los hombres de sus productos. Lo que ya dejó de funcionar, es la “interfaz” que se impuso entre los hombres y lo que producen: el dinero. En la modernidad, el dinero se volvió la “mediación universal” (Marx). La crisis nos confronta con la paradoja fundadora de la sociedad capitalista: en ella, la producción de bienes y servicios no es un fin, sino sólo un medio. El único fin es la multiplicación del dinero, es invertir un euro o un dólar para conseguir dos. Y cuando este mecanismo se descompone, es toda la producción “real” que sufre y hasta puede bloquearse por completo. Así que, como el Tántalo del mito griego, nos encontramos frente a riquezas que, al momento de querer agarrarlas, se alejan: sólo, porque no podemos pagarlas. Esta renuncia forzada siempre ha sido el destino del pobre. Pero ahora, y es algo inédito, nos puede pasar a todos, o casi. La última palabra del mercado es dejarnos morir de hambre en medio de montañas de alimentos que se pudren, sin que nadie pueda tocarlas. Sin embargo, los críticos del capitalismo financiero nos aseguran de que las finanzas, el crédito y las bolsas de valores no son más que verrugas sobre un cuerpo económico sano. Una vez que haya estallado la “burbuja”, habrá turbulencias y quiebras, pero al final será una sangría saludable y se podrá volver a iniciar con una economía real más sólida. ¿De veras? Hoy, conseguimos casi todo pagando. Es el caso, más específicamente, pero no exclusivamente, de la mayoría de la población que vive en las ciudades y que no podría ni alimentarse con su propia producción, ni calentarse con sus propios recursos, ni tener luz, ni curarse, ni desplazarse de manera autónoma. Ni siquiera durante tres días. Si el supermercado, la compañía de luz o el hospital dejaran de aceptar une dinero “bueno” (por ejemplo una moneda extranjera fuerte, y no los billetes impresos por el banco nacional, ya completamente desvalorizados), o si ya no hubiera mucho, llegaríamos muy pronto al desamparo más completo. De estar lo suficientemente numerosos y listos para la “insurrección”, todavía podríamos asaltar el supermercado o conectarnos directamente a la red eléctrica. Pero una vez que la tienda deje de ser abastecida y que la central eléctrica se pare por no poder pagar sus trabajadores y proveedores, ¿qué haremos? Podríamos organizar un sistema de trueque, nuevas formas de solidaridad e intercambios directos : hasta sería una magnífica ocasión para renovar el “vínculo social”. Pero, ¿quien puede creer que lo lograremos en poco tiempo y a larga escala, en medio del caos y los pillajes? Regresaremos todos al campo, dicen algunos, para tener acceso directo a las materias primas. Que pena que durante tantos años la Comunidad Europea haya pagado a los campesinos para cortar sus árboles frutales, arrancar sus viñedos y sacrificar a su ganado... Después del derrumbe de los países de Europa del Este, millones de personas sobrevivieron gracias a algún pariente que vivía en el campo y tenía una pequeña hortaliza. ¿Quién podría decir lo mismo en Europa occidental o Norteamérica? Quizás no lleguemos a estos extremos. Pero, incluso un derrumbe parcial del sistema financiero nos confrontaría con las consecuencias de este hecho : nos encontramos atados de pies y manos con el dinero, ya que se le encomendó la tarea exclusiva de asegurar el funcionamiento de la sociedad. Dicen que el dinero existió desde los primeros momentos de la historia. Pero, en las sociedades precapitalistas, tenía un papel meramente marginal. Sólo en las décadas más recientes hemos llegado al punto de que cada manifestación de la vida (o casi) pasa por el dinero. Ahora, este se ha infiltrado en los rincones más profundos de la existencia individual y colectiva. Sin el dinero que hace circular las cosas, somos como un cuerpo privado de sangre. Pero el dinero sólo es “real” cuando es la expresión de un trabajo efectivamente realizado y del valor en el cual se representa este trabajo. Por lo demás, el dinero no es más que una ficción, basada exclusivamente en la confianza mutua de los actores - una confianza que puede llegar a evaporarse, tal como lo estamos viendo actualmente. Asistimos a un fenómeno que la ciencia económica no había previsto: no la crisis de una moneda y de la economía que esta representa, creando así una ventaja para otra moneda más fuerte. El euro, el dólar y el yen están todos en crisis, y los pocos países a los cuales las agencias evaluadoras todavía atribuyen un AAA, no tendrán la capacidad suficiente como para salvar a la economía mundial. Ninguna de las recetas económicas propuestas está funcionando. En ninguna parte. El mercado libre no funciona mejor que el Estado, la austeridad no sirve más que la reactivación mediante la demanda, el keynesianismo no más que el monetarismo. El problema se ubica en un nivel más profundo. Asistimos a una desvalorización del dinero en cuanto tal, a la perdida de su papel, a su obsolescencia. No por una decisión consciente por parte de una humanidad por fin cansada de lo que ya Sófocles llamaba “la más funesta de las invenciones humanas”. Sino en un proceso no controlado, caótico y extremadamente peligroso. Es algo como quitarle su silla de ruedas a alguien después de haberlo privado del uso de sus piernas durante mucho tiempo. El dinero es nuestro fetiche: un dios que nosotros mismos hemos creado, del cual creemos que dependemos y al cual estamos dispuestos a sacrificar todo con tal de aplacar su ira. ¿Qué hacer? No hacen falta los vendedores de recetas alternativas: economía social y solidaria, sistemas de intercambios locales, monedas alternativas (como monedas fundantes), ayuda mutua ciudadana... En el mejor de los casos, esto sólo podría funcionar en algunos pequeños nichos, mientras alrededor lo demás sigue funcionando. Por lo menos, hay algo seguro: no es suficiente “indignarse” frente a los “excesos” de las finanzas y la “codicia” de los banqueros. Aunque ésta existe efectivamente, no es la causa, sino la consecuencia del agotamiento de la dinámica capitalista. La sustitución del trabajo vivo – única fuente de valor que, bajo la formadinero, es la finalidad exclusiva de la producción capitalista – por tecnologías que no crean valor, llegó a secar casi por completo la fuente de la producción de valor. Obligado por la presión de la competencia a desarrollar nuevas tecnologías, el capitalismo ha cortado la rama sobre la cual estaba sentado. Este proceso, que desde un principio es parte de su lógica fundamental, ha rebasado en las últimas décadas un umbral crítico. La no rentabilidad del uso del capital no ha podido ser ocultada sino a través de una expansión cada vez más masiva del crédito, que es un consumo anticipado de las ganancias esperadas para el futuro. Ahora, hasta esta prolongación artificial de la vida del capital parece haber agotado todas sus posibilidades. Por lo tanto, debemos plantearnos la necesidad – pero al mismo tiempo constatar la posibilidad, la oportunidad – de salir de un sistema basado en el valor y el trabajo abstracto, el dinero y la mercancía, el capital y el salario. Este salto hacia lo desconocido puede asustar, incluso a quienes no dejan de denunciar los crímenes de los “capitalistas”. Por el momento, prevalece la cacería de los malos especuladores. Aunque no podamos sino compartir la indignación frente a las ganancias de los bancos, hay que subrayar que dicha actitud se queda muy por debajo de una crítica del capitalismo como sistema. No es de sorprenderse si Obama y Georg Soros dicen entender esta indignación. La verdad es mucho más trágica : si los bancos caen y empiezan a darse quiebras en cadena, si dejan de distribuir dinero, estamos en peligro de hundirnos todos con ellos, pues desde hace mucho tiempo se nos ha privado de la posibilidad de vivir de una forma que no sea gastando dinero. Sería bueno volver a aprenderlo. Pero, ¡quien sabe a que “precio” esto ocurrirá! Nadie puede decir honestamente que sabe cómo organizar la vida de decenas de millones de personas cuando el dinero habrá perdido su función. Por lo menos sería bueno admitir que ahí está el problema. Quizás, así como se perfila un después del petróleo, es tiempo de prepararnos para lo que vendrá después del dinero. * * *
Politic and economy 13 years
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Sarah Kane - Psicosis 4:48

En enero de 1999, Sarah Kane ingresa voluntariamente en al Maudsley Hospital de Londres, mientras que la crítica se rinde ante su talento. Cada vez más enferma, Sarah escribe para desahorgarse un monólogo donde vuelca toda su desesperación, su deseo de vida y amor, pero que solo halla una salida en el suicidio. Este monólogo se titula 4:48 Psicosis, y hace referencia a la hora en que más suicidios se comenten ya que, según estadísticas inglesas, es en esa hora aproximada cuando acaban los efectos de los fármacos tomados la noche anterior. La obra muestra qué es lo que pasa por la mente de una persona cuando ya no distingue lo real de lo imaginario, los recuerdos de lo fantasioso, los sueños de la pesadillas. Tras terminar el texto, Sarah Kane intenta suicidarse tomando 150 pastillas antidepresivas y 50 somníferos, pero es encontrada a tiempo y trasladada al King's College Hospital. Tres dias después, durante unas horas en que estuvo sola, se ahorca en el baño con los cordones de sus zapatos. Acababa de cumplir 28 años dos semanas antes. 4:48 Psicosis es representado póstumamente en junio de 2000, y en 2001, el Royal Court Theatre dedicó una temporada entera a reponer todas sus obras.
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Anna Kavan - Julia y el Bazoka

“Mientras la literatura se vuelve más y más comercial, la “verdadera” literatura está destinada a tomar formas cada vez más personales y oscuras hasta que finalmente sea legible sólo para un grupo reducido de personas sensibles.” (Anna Kavan) Anna Kavan nació en Cannes bajo el nombre de Helen Emily Woods en 1901 y murió en Londres de sobredosis en 1968, a los 67 años. Marcada por el suicidio de su padre, se mantuvo bajo el influjo de una madre adinerada, que no contribuyó a mejorar su equilibrio psíquico. En sus relatos, en particular en la recopilación titulada Julia and the Bazooka, que muchos consideran su testimonio de suicidio, sugiere que la vida no es más que un amargo y doloroso peregrinaje. Se casó y divorció dos veces, perdió a su hijo durante la Segunda Guerra Mundial, amigos suyos muy queridos murieron y ella casi siempre tuvo una salud quebradiza. Trató de suicidarse en tres ocasiones, pero antes de ser Anna Kavan también formó parte de las “chicas de sociedad”, según denominación de su amigo Brian Aldiss, en la década de los veinte, cuando en Nueva York pintaba, decoraba interiores además de escribir. Conocía bien esa ciudad y California, amaba la vida muelle y cosmopolita. Durante su primer matrimonio vivió en Birmania. Pasó algún tiempo en Nueva Zelanda. También estuvo en Sudáfrica y residió en distintos países europeos, incluida la península escandinava, de donde seguro extrajo esa pasión descriptiva por los paisajes helados. Es probable que visitase en su hábitat natural a los lémures de Madagascar, su símbolo de un modo de vida mejor que hace su aparición a lo largo de las gélidas páginas de Hielo, como una meta inalcanzable. Y también en Mercury aunque con un significado más oscuro. Pasó largos periodos recluida en hospitales psiquiátricos de los que extrajo amplios conocimientos de psiquiatría y psicoanálisis. Y su primer libro como Anna Kavan, Asylum Piece, basado en estas experiencias, fue publicado en Inglaterra en 1940. En este primer libro como Anna Kavan, tan distinto a la literatura que había cultivado hasta entonces, ya aparece una de las constantes de su obra: un perseguidor, un perseguidor que tanto podrá adoptar una posición benévola, -el perseguidor busca a la chica por su propio bien- como todo lo contrario. En cualquier caso, como esa figura del perseguidor rendirá abundantes frutos literarios, dulcificará la angustia paranoica de Kavan: el apaciguamiento que se deriva del paso de lo real -la experiencia subjetiva- a lo simbólico del lenguaje. Antes había sido otra mujer y otra escritora que se llamaba Helen Ferguson, apellido tomado de su primer marido Donald Ferguson con el que se casó a los 17 años. Helen Ferguson escribía convencionales novelas rosa que se desarrollaban en el condado de Home Counties, uno de los más ricos y conservadores de Gran Bretaña. En el curso de la década de los treinta, Helen Ferguson comenzó a experimentar una profunda metamorfosis, que algunos críticos como Brian Aldiss considera en parte fruto de su descubrimiento de Kafka. La Ka de su apellido nuevo nos podría facilitar una pista, pero es probable que más que Kafka, se desarrollara en ella una percepción brutalmente aguda de sí misma y del mundo, siempre considerado por Kavan como “demasiado grande, demasiado hostil, demasiado ruidoso” y que comenzase a experimentar delirios paranoicos a los que el consumo de heroína no pudo más que favorecer. Sin embargo debe ser cierto que la lectura de Kafka la situó, literariamente hablando, en un mundo nuevo en el que decir cosas distintas, puesto que Anna siente un extraño placer en deformar imágenes convencionalmente poéticas. Según explica el escritor Rhys Davis, que la conoció profundamente, “su conducta en público tendía a ser errática. Podría tratar a sus invitados con la mayor delicadeza, y luego, bruscamente, arrojarles encima un pollo asado, refugiarse después en su bazooka –su jeringuilla- y ser finalmente descubierta en su cama leyendo una novela y comiendo bombones”. Tras esta transformación, que implicó incluso un cambio físico, las novelas de amor desaparecieron tan rápido como su segundo matrimonio con Stuart Edmons, se recluyó en su casa los Chitterns, unas colinas cercanas a Londres y se rodeó de perros feroces con los que se sentía protegida. Se dedicó a la cría de bulldogs y al cultivo de un jardín que decían, alcanzaba proporciones babilónicas. Su público, los lectores de sus novelas rosa se olvidaron de ella por completo. Cuando en el 1940 surge esa enigmática autora llamada Anna Kavan, con una colección de relatos que describen sus experiencias en los psiquiátricos de Suiza e Inglaterra y varias intentonas de suicidio, que dejó atónita a la crítica, nadie asociaba a esta escritora rotunda e implacable, con la frívola señora que devoraba, lánguidamente, bombones en su dormitorio. La señora Helen Ferguson, escritora de masas, viajera, y buena conocedora de países remotos, o ciudades perfectamente civilizadas, había dejado de existir para transmutarse en aquella escritora que deja claro que la verdadera literatura es subjetiva, oscura y destinada a unos pocos. Podría decirse que cuando Anna Kavan elige su nuevo nombre –lo cambió oficialmente, no era un seudónimo- se refugió en un mundo literario tan personal y excelso- que no sólo rebasó con mucho sus exigencias como escritora de novelas populares, sino que con frecuencia, resultó de una genial eficacia, parodiándose a sí misma. Esa contemplación cuasi narcisista estaba destinada a borrar del mundo el recuerdo de la mujer que fue y ya nunca más sería Helen Ferguson. La obra de Kavan está poco traducida el español. Sólo se pueden encontrar tres novelas: Hielo, Mi alma en China y Mercury, (las tres en la editorial valenciana El Nadir) y algunos relatos: el mencionado Julia y su bazooka, Anochecer de verano, ¿Uno de los liberados? Arriba en las montañas, y La citación. Estos relatos están en el edición que acompaña a la novela Mi alma en China que editó Grijalbo, en la colección Espejo de tinta.
History and humanities 13 years
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dr. benway - llamada a los revolucionarios de Argelia y de todos los países

Llamada a los revolucionarios de Argelia y de todos los países: Internacional situacionista
Politic and economy 13 years
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dr. benway - Contribución al programa de los consejos obreros en España

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Al doctor le gustan las operaciones chapuceras y rara vez los pacientes salen sin las pinzas o el bisturí perdidos y olvidados a conciencia cerca de alguno de sus órganos vitales. El doctor aborrece las curaciones, eso sí, no tiene mal gusto musical,algo que reconocen incluso sus detractores. Disfruten del apocalipsis. Pasen y vean.
Politic and economy 14 years
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dr. benway - el exterminador

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Al doctor le gustan las operaciones chapuceras y rara vez los pacientes salen sin las pinzas o el bisturí perdidos y olvidados a conciencia cerca de alguno de sus órganos vitales. El doctor aborrece las curaciones, eso sí, no tiene mal gusto musical,algo que reconocen incluso sus detractores. Disfruten del apocalipsis. Pasen y vean.
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dr. benway - el abismo se repuebla

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Al doctor le gustan las operaciones chapuceras y rara vez los pacientes salen sin las pinzas o el bisturí perdidos y olvidados a conciencia cerca de alguno de sus órganos vitales. El doctor aborrece las curaciones, eso sí, no tiene mal gusto musical,algo que reconocen incluso sus detractores. Disfruten del apocalipsis. Pasen y vean.
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dr. benway - crash

Pasan por las manos del Dr. Benway diversos textos, ruidos músicas., pero su intención no suele ser agradar. Disfruten del apocalipsis.
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