
¿Qué podemos aprender del estudio de los no primates humanos?
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitado:
Dr. Jorge Martínez Contreras, jomaco@xanum.uam.mx
Departamento de Filosofía
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa
Los monos son los mamíferos que nos precedieron en el proceso evolutivo, y tienen como su
antecesor inmediato a los lémures, menos numerosos y variados que los monos, en la
actualidad. Los primates superiores se denominan simios; sus rasgos más indicativos son
poseer uñas planas, cara cortada y con muy poco pelo, y en general tienden a parecerse a
nosotros los humanos. En los primates, el pulgar se presenta opuesto a los otros dedos, lo que
le permite agarrar con mayor precisión los objetos.
Los monos son los primates superiores más primitivos y se han clasificado con base en la
separación que existe entre las fosas nasales. Los catarinos provienen de África y Asia, y los
platirrinos de América. Se calcula que estos grupos comenzaron a divergir de sus ancestros las
musarañas y lémures hace unos setenta millones de años. Una característica notoria es que el
hocico de estos grupos disminuye en aquellos que ocupan más las manos. Entre los primates
con mayor tamaño, corpulencia e inteligencia están los orangutanes y los gorilas que se
distribuyen en África y Asia.
Se propone que el ancestro en común entre los gibones y los póngidos junto con los
homínidos es un primate del género Aegyptopithecus que existió hace 30 millones de años.
Los registros más antiguos de los primeros póngidos y homínidos se encuentran entre 25 y 15
millones de años atrás. Estos organismos habitaron en Europa, Asia y África. En Francia se
encontró un ejemplar que posiblemente esté relacionado con el antecesor del orangután. Se
propone que las separación de los homínidos y póngidos fue hace 15 o 20 millones de años; el
nexo común entre los simios y los humanos es el género Australopithecus, que vivieron en el
centro y sur de África hasta hace aproximadamente un millón de años.
27:09
Relación de los ambientes externos y la adaptación
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitado:
Dra. Georgina Jiménez Ambriz, geor_ambriz@hotamail.com
Facultad de Ciencias, Departamento de Biología Celular
Universidad Nacional Autónoma de México
Los metales pesados se refieren a cualquier elemento químico metálico que presente
toxicidad o veneno en bajas concentraciones. Estos componentes se encuentran
naturalmente en la corteza terrestre y no pueden ser degradados o destruidos. También
pueden ser bioacumulables, esto es, que el organismo los incorpore. Las formas para
incorporarlos pueden ser vía el alimento, el agua potable y el aire. Algunos metales pesados
como el cobre, el selenio o el zinc, son esenciales para mantener el metabolismo del cuerpo
humano. Como se puede ver, el problema de los metales no es que se puedan acumular sino
la cantidad acumulada, puesto que los mismos metales pesados que ayudan a mantener el
metabolismo, en cuanto aumenta su concentración pueden causar envenenamiento.
Generalmente, cuando se plantea que un sitio está contaminado por metales pesados es
porque se manifiesta toxicidad o envenenamiento en los organismos que ahí habitan. Aun así
hay especies que pueden responder a esta toxicidad. Este tipo de respuestas biológicas nos
sorprenden y motivan a preguntarnos cuáles son los mecanismos con los que cuentan estos
organismos para desarrollarse en condiciones extremas. Sin embargo, las condiciones
extremas no sólo son producto de la actividad humana, pues también se encuentran de
manera natural. Algunos ejemplos de ello son los organismos anhidribióticos, que sobreviven
sin agua; los acidófilos, que viven en ambientes con una acidez alta; los endolíficos, que se
encuentran en suelos profundos; los radiófilos, que soportan grandes cantidades de
radiación, lostermófilos, que soportan más de 45°C, o los halófilos que sobreviven en
ambientes hipersalinos, entre otros.
26:37
Evolución biológica y áreas naturales protegidas
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitado:
Dr. Rurik Hermann List Sánchez, r.list@correo.ler.uam.mx
Departamento de Ciencias Ambientales
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma
Por su posición geográfica, México es uno de los cinco países con mayor biodiversidad. Aquí se
encuentran mares fríos y cálidos, selvas bajas y altas, desiertos enigmáticos y bosques tanto de
encinos como de pinos. La diversidad que vive en estos lugares representa la riqueza más
importante con la que cuenta el ser humano. Por ello, conocer y cuidar lo que en ellos hay es de
suma importancia. En México, se han establecido como áreas protegidas los sitios donde el
impacto causado por la actividad humana es relativamente bajo y no se ha modificado la
diversidad que los constituye. Estas áreas se establecen por decreto presidencial con el objetivo
de asegurar el futuro de nuestros hábitats, así como su flora y fauna. La primer área protegida
decretada fue en 1937, por el entonces presidente Lázaro Cárdenas. Se trata del Desierto de los
Leones, que se localiza en el Distrito Federal. Estas áreas pertenecen al fuero federal, sin
embargo, también existen áreas protegidas estatales, comunitarias o privadas y están sujetas a
regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías
establecidas en la Ley.
De acuerdo a sus características, las áreas protegidas se dividen en las siguientes categorías:
a) Reserva de la Biosfera: es un área en donde habitan especies consideradas como endémicas,
amenazadas o en peligro de extinción. Un ejemplo es la Reserva de la Biosfera de Celestún.
b) Parque Nacional: es un área que se conserva por su valor científico, histórico, educativo, de
recreo, y su aptitud para el desarrollo del turismo. Como ejemplo tenemos el Parque Nacional
Bahía de Loreto, Baja California Sur.
c) Áreas de Protección de Recursos Naturales: son áreas destinadas a la preservación y
protección del suelo, las cuencas hidrográficas, las aguas y, en general, los recursos forestales.
Un ejemplo es Valle de Bravo, Estado de México.
d) Áreas de Protección de Flora y Fauna: son áreas de cuya preservación depende la existencia,
transformación y desarrollo de especies de flora y fauna silvestres. Como ejemplo tenemos la
Laguna de Términos, Campeche.
e) Monumentos Naturales: son áreas que contienen uno o varios elementos naturales que, por
su carácter único, valor estético histórico o científico, se incorporan a un régimen de protección
absoluta. Un ejemplo es Bonampak, Chiapas.
f) Santuarios: son áreas establecidas en zonas categorizadas por una considerable riqueza de
flora o fauna o por la presencia de especies, subespecies o hábitats de distribución restringida.
Como ejemplo tenemos Rancho Nuevo, Tamaulipas.
Actualmente, en México tan sólo se conserva cerca de 13% del territorio nacional, por lo que
todavía no es suficiente nuestro esfuerzo en términos de conservación.
28:07
Evolución y la introducción de especies
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Podcast La Libélula azul
Invitado:
Dr. Rurik Hermann List Sánchez, r.list@correo.ler.uam.mx
Departamento de Ciencias Ambientales
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma
En Biología, nos referimos a una extinción cuando una o varias especies desaparecen parcial o
totalmente. Aunque estamos muy acostumbrados a recibir información acerca de extinciones
debido a causas antropocéntricas y ello tiene su fundamento, las especies también se han
extinguido por causas naturales. El caso más difundido de una extinción natural,
probablemente sea el de los grandes dinosaurios durante el periodo geológico conocido
como cretácico.
Entre las causas naturales más importantes que conducen a una especie a la extinción, se
encuentran los cambios ambientales y la disminución radical de los tamaños poblacionales.
Cuando una especie desaparece totalmente, no hay nada que hacer. En cambio, cuando ésta
desaparece de algún lugar pero sobrevive en otro lado, todavía es posible reintroducirla al
sitio en donde se ha perdido. Pues es justo en los esfuerzos de reintroducción de especies,
donde muchos de los biólogos ambientales han dedicado sus mejores esfuerzos. En México
por ejemplo, se han emprendido iniciativas importantes para intentar la reintroducción de
varias especies como el hurón de patas negras, el lobo mexicano o el bisonte. Sin embargo y a
pesar del esfuerzo que implica no perder la diversidad biológica con la que contamos, resulta
necesario incorporar a la biología evolutiva a los programas de reintroducción y sumar su
conocimiento a las aproximaciones tradicionales derivadas de la ecología. Por ejemplo,
aunque dos especies nos parezcan iguales, al estar separadas geográficamente, tienen cambios
evolutivos. Entre los más importantes, pero poco evidentes, están los relacionados con la
adaptación local. Por lo tanto, si no conocemos este tipo de procesos que estudia la biología
evolutiva, podemos mover una especie de su lugar original a otro y desconocer que su desempeño
será, en el mejor de los casos, mucho peor que el que tenía en su lugar de origen.
23:39
Evolución biológica
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitados:
Dra. Celia Oliver Morales, c.oliver@correo.ler.uam.mx
Dr. César A. Abarca García, c.abarca@correo.ler.uam.mx
Departamento de Ciencias Ambientales
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma
La historia del conocimiento nos ha mostrado claramente, entre otras cosas, que las teorías que
tienen como resultado el cambio de un paradigma por otro son en principio escasas, muchas
veces sencillas de comprender, pero paradójicamente, siempre difíciles de aceptar. Un ejemplo
indiscutible de ello, es la teoría de la evolución por selección natural que Darwin postuló hace
ciento cincuenta años en su famoso libro El origen de las especies. Gracias a esta teoría, por
primera vez el hombre no solamente pudo explicarse por medio de procesos históricos,
naturales, y no atribuibles a lo divino, sino que además pudo comprender mejor los procesos
naturales que dieron origen a todos los seres vivientes y su posterior diversificación.
En otras palabras, la teoría de la evolución darwiniana unificó el estudio de la vida dándole
coherencia. Además dio origen a una plataforma sin precedente para una revolución
intelectual, en lo científico, en lo filosófico y en lo social.
La biología evolutiva contemporánea, además de ser la columna vertebral de la Biología, pues
es el espacio en el que confluyen todas las áreas que la integran, se ha convertido en un
poderoso instrumento de reflexión que puede abordar problemas de orden diverso, tanto
académicos como sociales. Por ejemplo, desde los estudios epistemológicos o de género, hasta
la toma de decisiones políticas relacionadas con el medio amiente (como es el cambio climático
global o la reforestación), la emergencia de enfermedades novedosas o la entrada de cultivos
transgénicos a países tan diversos, en términos biológicos y culturales, como el nuestro. Por
tales motivos, una universidad con una visión moderna y de futuro no debe prescindir de la
biología evolutiva, área sustancial que ha impulsado algunos de los mayores avances en los
conocimientos biológicos. Así, en la actualidad no existe ninguna universidad de prestigio
internacional, que no haya incorporado desde un laboratorio o un departamento, hasta un
centro o incluso un instituto dedicado a la investigación en biología evolutiva.
Para finalizar, es importante decir que la teoría evolutiva sostiene un postulado filosófico
primordial, que es el de cambio sin ninguna dirección predeterminada, lo que significa que el
futuro no determina el pasado. Por lo tanto, no existe ninguna dirección en evolución, no hay
mejor ni peor, ni más primitivo o más avanzado, ni tampoco inferior o superior, ni mucho menos
más o menos evolucionado y jamás involucionado. Algo más, el resultado de la evolución
siempre es el mismo: la diversidad, de especies, de pensamiento, de alimentación, ¿por qué no?
26:07
Evolución y conservación
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitado:
Dr. Rurik Hermann List Sánchez, jefe del Departamento de Ciencias Ambientales,
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma
La teoría moderna de la evolución proviene de los trabajos pioneros que Darwin dio a conocer
hace un poco más de ciento cincuenta años. Gracias a esta obra revolucionaria, ahora
sabemos que el principal producto de la evolución es la diversidad biológica. Paradójicamente,
aunque estamos viviendo en una de las eras geológicas con mayor diversidad de especies, al
mismo tiempo, hemos propiciado una de las tasas de extinción masiva más altas de la historia
del planeta propiciada en gran medida por la alteración del ambiente en todos sus grados.
A raíz de la pérdida tan acelerada de la diversidad biológica, en la era de los ochenta nace un
área científica novedosa: la biología de la conservación. Esta disciplina intenta al mismo
tiempo encontrar tanto las causas más importantes de la pérdida de la diversidad biológica,
como la manera de frenarla. Entre los principales motivos de extinción que los biólogos de la
conservación han encontrado, están las siguientes tres: a) la sobre explotación de los recursos
naturales, b) la pérdida y fragmentación de un hábitat y 3) la introducción de especies en
hábitats en donde no existían. Aunque las causas y muchas de las consecuencias de la pérdida
de la diversidad se encuentran relativamente bien entendidas, ponerle un freno o tan solo
disminuir su impacto, no ha sido tan fácil.
Aunque hay muchos intereses obvios como los sociales o los económicos que impiden ponerle
un freno a la pérdida de diversidad biológica, el factor biológico más importante para poder
restaurar el deterioro ambiental, lo desconocemos casi en su totalidad: la historia evolutiva de
las especies. Por tanto, es trascendental que de ahora en adelante, tanto la biología evolutiva
como la conservación vayan de la mano. Necesitamos unir ambas disciplinas si en verdad
queremos hacer algo que valga la pena.
25:33
La relación entre la evolución biológica y las ciencias ambientales
Episode in
Podcast La Libélula azul
Invitado: Dr. José Francisco Flores Pedroche, Rector de la Unidad Lerma
Universidad Autónoma Metropolitana
Una de las preocupaciones científicas, sociales y filosóficas que ha cobrado más relevancia
conforme nos acercamos a la última década de este siglo, ha sido la íntima relación que existe
entre el ser humano y la naturaleza. Una manera de darse cuenta de tal aseveración, es a
través de los cambios que han ocurrido en cualquier parte del mundo, respecto al lenguaje
que utilizamos para referirnos a los recursos naturales. Por ejemplo, hace tan solo treinta o
cuarenta años, era poco común oír a un abogado hablando acerca de la relación que tienen las
políticas públicas y la contaminación, o a un ciudadano común acerca del cambio climático
global. De igual forma, tampoco se hablaba de temas ambientales con tanta frecuencia como
ahora se hace en los medios públicos, ni en la escuela se trataban temas ambientales porque
no tenía ningún sentido hacerlo, mucho menos existían licenciaturas en biología ambiental
como la que recientemente se imparte en la UAM Lerma.
Desafortunadamente es sencillo explicar porqué las ciencias ambientales han cobrado tal
relevancia en la vida contemporánea de las sociedades. Aunque podía ser de otra forma, la
realidad es que la discusión alrededor del ambiente se ha originado después de las graves
consecuencias que ha tenido el desarrollo industrial como la forma más importante de
producción social a partir del siglo XVIII. Tal ha sido el grado de perturbación que se ha causado
al planeta a partir de entonces que podría ser equiparable a los cambios climáticos que
naturalmente ocurrieron en distintos periodos geológicos y que modificaron drásticamente la
evolución de todas las especies. Tan importantes han sido los cambios ambientales que han
ocurrido naturalmente, que por ejemplo, se ha sugerido que de no haber desaparecido los
grandes dinosaurios producto de una de las glaciaciones, nunca hubieran surgido los grandes
mamíferos, incluido el ser humano dentro de éstos. Sin embargo, como los procesos evolutivos
son tan poco evidentes a pesar de que ocurren todo el tiempo, muy pocas veces han sido
tomados en cuenta en las discusiones relacionadas con los cambios ambientales. No obstante,
una verdadera labor social alrededor de las problemáticas ambientales que nos rodean, no
puede ser seria si no tomamos en cuenta la evolución de los seres vivo, pues es evidente que
cualquier alteración ambiental por menor que sea o nos parezca, cambia la historia natural de
las especies.
25:59
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