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Pastor. Pacto y Presupuestos. 28.10.2013

El portavoz del PSE-EE en el Parlamento vasco y secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha asegurado que su partido va a estar "muy vigilante" para que los presupuestos vascos para 2014 recojan "efectivamente" lo acordado en el pacto alcanzado con el PNV. Pastor se ha pronunciado de este modo durante un homenaje tributado a Ramón Rubial este lunes en la Puerta de los Honorables en Bilbao, con motivo del 107º aniversario del nacimiento del expresidente del PSOE, en el que han participado también la presidenta de la Fundación Ramón Rubial, Lentxu Rubial, y numerosos representantes socialistas como los alcaldes de Barakaldo y Portugalete, Alfonso García y Mikel Torres, respectivamente, el portavoz en Bilbao, Alfonso Gil, o el senador Tontxu Rodríguez, entre otros. Tras la tradicional ofrenda floral a Ramón Rubial, José Antonio Pastor ha valorado el acuerdo alcanzado por el PNV y el PSE, al que posteriormente se sumó el PP, y que "en sí mismo es bueno para Euskadi". Asimismo, ha asegurado que los socialistas "vamos a estar muy vigilantes para que lo acordado se lleve efectivamente" a las cuentas autonómicas para 2014, cuyo proyecto se aprobará este martes en el Consejo de Gobierno vasco. "Vamos a conseguir que la defensa de los derechos y de los servicios esté, como decía Ramón Rubial, en el Boletín Oficial", ha añadido el dirigente socialista, que ha indicado que el PSE ha sido "exigente" y ha logrado introducir en el pacto la continuidad de las líneas básicas impulsadas por el Ejecutivo de Patxi López. En cualquier caso, ha advertido, seguirán "siendo exigentes en la aplicación de lo acordado". A su entender, el acuerdo es "una excelente herramienta" para evitar que en Euskadi la crisis "suponga la demolición de los servicios públicos", como en otras partes de España. Pastor ha asegurado que el PSE va a continuar siendo "un partido de oposición firme y leal, como siempre hemos sido y como tendría que ser siempre la oposición en una democracia", aunque "no siempre ha sido así". Por otro lado, ha lamentado que "los nacionalistas hayan tomado la decisión de suprimir la fiesta conmemorativa del Estatuto", sobre todo porque "se ha precipitado en razón de una absurda competencia dentro del mundo nacionalista por ver quién lo es más". Por su parte, ha defendido que el autogobierno es "uno de los mejores inventos de la democracia", que ha supuesto "un reforzamiento de nuestro país" y una mejora de las condiciones de vida de los vascos. De este modo, ha reiterado que el PSE está dispuesto a "cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, a desmontar lo que tiene sistema de ineficiente y de absurdo para salvaguardar lo importante: el respeto por la pluralidad y la existencia de un Estado efectivos y cercano que conozca y atienda las necesidades de la gente". "Queremos que los problemas tengan solución y nos comprometemos a encontrarlas. No es otra cosa lo que vamos a hacer en la Conferencia Política del PSOE", ha apuntado pastor, que, no obstante, ha precisado que "no vamos a aprovechar los problemas ni para separar a la gente por sus sentimientos ni tampoco para desmontar el sistema autonómico que España se dio democráticamente y que es una de las mejores herencias positivas de la democracia". El portavoz socialista ha asegurado que su formación participará "con ese mismo espíritu" en la Ponencia sobre Autogobierno del Parlamento vasco. En esta línea, ha señalado que le parece "muy bien" que se dé en la Cámara autonómica ese debate, si bien ha precisado que al PSE no le interesa "nada esa competición de a ver quién consigue romper antes la convivencia y la pluralidad entre los vascos". Aunque ha reconocido no saber "muy bien" qué es lo que plantea el PNV con la propuesta el nuevo estatus político, ha afirmado que, teniendo en cuenta que han decidido que "el Día del Estatuto no merece ser celebrado, probablemente vayan por donde todos imaginamos". "Ese camino no lleva a ningún sitio", ha advertido. LA VANGUARDIA Por su parte, la presidenta de la Fundación Ramón Rubial, Lentxu Rubial, ha alertado de que "no estamos sabiendo cómo llamar a la ciudadanía a la rebelión democrática que hoy necesitamos" y ha apostado por "dar un paso al frente" para "juntar mareas y conseguir el tsunami democrático". "Después de 134 años de Partido Socialista de España, estamos convocados otra ver para ofrecer una nueva esperanza a todas esas personas que ven como su proyecto de vida se tambalea. Los socialistas de Euskadi debermos volver a ser vanguardia", ha apelado.
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Pastor. Conferencia Política JSE. 12.10.2013

DICE QUE SU ESTRATEGIA ES LA DEL "EMPOBRECIMIENTO" EUSKADI.-AMP.- Pastor acusa al PP de aplicar una fiscalidad que "arrasa sin disimulo con los bolsillos de los ciudadanos" BILBAO, 12 Oct. (EUROPA PRESS) - El secretario general de los socialistas vizcaínos y portavoz parlamentario, José Antonio Pastor, ha acusado al Partido Popular de aplicar una política fiscal que "arrasa sin disimulo con los bolsillos de los ciudadanos" y al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de ser "alumno aventajado" en las "políticas de empobrecimiento". Pastor ha realizado estas manifestaciones en Bilbao, en el transcurso de la sesión de apertura de la Conferencia Política de las Juventudes Socialistas en la que también ha participado el secretario de Relaciones Institucionales, Políticas y Autonómicas del PSOE, Antonio Hernando. El dirigente socialista ha afirmado que el Partido Popular, "desde el día siguiente que llegó al poder", está aplicando una política fiscal que "arrasa sin disimulo con los bolsillos de los ciudadanos, no como sucede aquí", en referencia a Euskadi. Asimismo, ha acusado a los populares de estar llevando a cabo "una política del empobrecimiento, no de la austeridad" y ha considerado "terrible la operación" que, a su juicio, se está llevando a cabo para "acabar con el Estado de bienestar". "Con los humildes ya han hecho su trabajo y ahora le está tocando a las clases medias que son quienes están sufriendo una subida de impuestos indirectos que pagamos todos", ha indicado, para añadir que el PP, "desde el día siguiente de su llegada al poder, puso en marcha una política fiscal que esa sí, y no la que vamos a aprobar en Euskadi, arrasa sin disimulo alguno con los bolsillos de todos". Tras subrayar que no ha habido "ni una sola conquista de derechos para los jóvenes, mujeres y humildes" que no haya costado "muchos años y sacrificios", ha añadido que "ha sido la lucha de la gente de izquierda y los gobiernos progresistas los que han traído a España los servicios básicos, los derechos colectivos y la solidaridad". "Los servicios públicos han tenido siempre enemigos y los siguen teniendo", ha manifestado, para incidir en que es "terrible" la operación que se está llevando a cabo para "acabar con el modelo económico y social del Estado del bienestar". "La derecha, cuando habla de riqueza, entiende ésta cuando se encuentra a buen recaudo en sus cuentas. Nada le importa que el país sea más pobre y ésa es la estrategia con la que nos encontramos, con la del empobrecimiento, no la de la austeridad", ha advertido. En este contexto, ha acusado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de ser un "alumno aventajado" de las políticas de empobrecimiento y de ser capaz de conseguir que el paro esté "en cifras inimaginables y aparezcan problemas de desnutrición infantil". "ENGAÑO DESCARADO" En su intervención, Pastor también ha criticado la congelación de los sueldos de los funcionarios públicos, "la bajada de las pensiones, los recortes en sanidad y la eliminación de becas". "Siempre repetiré que no todos los que nos dedicamos a la política somos iguales pero, desde luego cuando veo estas actitudes de engaño descarado y permanente tampoco me extraña que la credibilidad de la política esté tan baja por culpa de algunos", ha concluido.
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Pastor. Fiscalidad del PP. 30.09.2013

José Antonio Pastor Nueva Economía Forúm, Tribuna Euskadi. Lunes, 30 de septiembre de 2013 Señoras y señores: Agradezco a Fórum Nueva Economía su invitación a participar en este acto, a los patrocinadores que hacen posible su celebración y, por supuesto, a todas y todos ustedes la amabilidad que han tenido de estar hoy aquí. Abusando de esa misma amabilidad me permitirán que agradezca a mi amigo Ramón Jáuregui que haya accedido a presentarme ante ustedes. Para mí ha sido una gran satisfacción que aceptase mi petición y no quería empezar mi intervención sin hacérselo saber expresa y públicamente. La política como servicio público La semana pasada el partido de Ángela Merkel ganó las elecciones en Alemania y lo hizo con un resultado espectacular. A solo tres escaños de la mayoría absoluta. Poco después de conocer que la actual canciller iba a disponer de una mayoría tan excepcional en el Bundestag, el debate que se abrió en el conjunto de la nación alemana se centró en el tipo de acuerdos o de coaliciones a las que tendrá que llegarse para poder formar Gobierno. No solo eso sino que en ese debate, la opinión pública se ha mostrado claramente a favor de la llamada “gran coalición” entre la CDU y los socialdemócratas del SPD. A pesar de los escasísimos apoyos que precisaría el partido vencedor para alcanzar la mayoría, los alemanes se decantan muy mayoritariamente por un gobierno sólido, que cuente con apoyos sobrados para conducir al país en estos momentos difíciles. Quizás les sorprenda a ustedes que inicie mi intervención refiriéndome a lo que pasa a algunos miles de kilómetros de aquí, máxime cuando hago referencia a la victoria electoral de un partido diferente al que yo hubiera preferido, como a todo el mundo en esta sala se le alcanza, pero me parece relevante señalar las grandes diferencias entre la tradición política de otros países y la nuestra. Mientras que en Alemania nadie duda de que las elecciones democráticas tienen por objeto formar gobiernos para que éstos, efectivamente, gobiernen, aquí tenemos una cierta tendencia a prolongar el vistoso espectáculo electoral durante tanto tiempo y con tanta intensidad que a veces nos distraemos de lo que realmente es decisivo en política, que es precisamente tomar decisiones importantes y de trascendencia. Pero, claro, para hacer tal cosa hacen falta mayorías parlamentarias, acuerdos, compromisos. Hace falta “mojarse” como se suele decir popularmente. Los alemanes lo saben y lo toman con la mayor naturalidad, incluso aunque los resultados electorales del partido vencedor hayan sido excelentes como en este caso. Aquí, en cambio esas cosas nos cuestan bastante más y hasta hay ocasiones en que resultan imposibles. Que en España la política esté tan mal considerada como insisten en decirnos las encuestas y como escuchamos a cada momento, es una muy mala noticia y no les oculto que personalmente me parece que se dicen a menudo cosas bastante injustas de los políticos y de nuestra tarea pero también tengo que reconocer que algunas formas de funcionamiento de nuestra actividad sí que pueden hacernos merecedores de esa mala reputación que arrastramos. Un buen ejemplo es precisamente esta dificultad de la política vasca (y española) para el acuerdo y el compromiso, quizás por una mal entendida necesidad de estar permanentemente remarcando cada cual su propia posición. Ciertamente, la democracia en España ya tiene suficiente edad como para que estas actitudes merezcan la reprobación de la ciudadanía y bueno será que aprendamos de lo que otros hacen bien. Siempre he creído y siempre defenderé que la política democrática es estrictamente un acto de servicio público en el que tienen que primar la generosidad y la responsabilidad de quienes nos dedicamos a ella desde cualquier instancia, sea la concejalía del pueblo más humilde, sea la Presidencia del Gobierno o cualquier otro puesto de responsabilidad. Los políticos, pensemos como pensemos, tenemos que comprometer nuestro esfuerzo y nuestras convicciones para que la vida de la gente sea mejor. Esa y ninguna otra es la razón de ser de la acción política. Por encima de las lógicas diferencias de opinión y de proyecto, lo que todos los que estamos en política debemos compartir es el trabajo honesto y leal con la sociedad que nos ha dado su confianza. Lamentablemente, hoy no se nos percibe de esa forma y, precisamente por eso, también estamos obligados a modificar esa percepción con hechos visibles y notorios. Decía que hay una errónea forma de ejercicio de la política en la de que cada cual mira más a su propio perfil que a lo que es necesario para la sociedad. Bueno, pues la política vasca no ha sido, desde luego, una excepción. Por el contrario, en Euskadi el postureo político ha sido algo muy habitual. Hasta el punto de que aquí el desencuentro y la bronca han sido presentados a veces como virtudes insuperables. Sin embargo, y afortunadamente, Euskadi acaba de retornar, de la mano de los Socialistas Vascos a la senda del acuerdo y del compromiso entre diferentes. Ha regresado a la estrategia de reconocimiento y puesta en valor de esa misma diversidad que, en algún momento, se empeñaron en suprimir importantes sectores de todas las expresiones del nacionalismo. El acuerdo entre diferentes Porque, efectivamente, una parte muy importante del nacionalismo vasco vio esa diversidad como una imperfección que debía ser corregida. Se admitía, claro está, la pluralidad dentro del ideario nacionalista pero de ninguna manera era igual la percepción que se nos reservaba a los vascos que nos declarábamos abiertamente como no nacionalistas, entre los que, por cierto, existe igualmente una amplísima disparidad. La expresión más tremenda de aquella actitud fue la que se manifestó en la estrategia de Lizarra, que dinamitó la colaboración que hasta entonces había existido entre las distintas sensibilidades del país y que tuvo muchas consecuencias negativas. Quizás la parte menos negativa de todo aquello fue la constatación palpable de que aquel camino de exclusión o de homogeneización de la ciudadanía vasca no tenía salida. Que chocaba de frente con la realidad de nuestro país y que aquellas ensoñaciones identitarias que tuvieron muchos e importantes partidarios en la política vasca no nos llevaban a ningún lado. Y no es que lo digamos solo nosotros. Algunos de los que en su día avalaron el acuerdo de Lizarra, hoy reconocen públicamente y son conscientes de que aquello fue un error, un enorme fracaso. Precisamente por eso, espero y confío en que el actual Gobierno Vasco y el PNV, con su propuesta de nuevo estatus, no pretenda volver a embarcar a la sociedad vasca en una nueva etapa de fractura, división y enfrentamiento. No quiera volver a caer en errores pasados. El pacto Afortunadamente, esta situación ha cambiado radicalmente. Me gustaría que el acuerdo recientemente firmado entre mi partido y el PNV pudiese contar cuanto antes con otras visiones de esta misma pluralidad vasca que valoro y defiendo pero, en todo caso, me parece que es una buena noticia que desde este mismo momento permita al Gobierno del Lehendakari Urkullu gobernar efectivamente. Pero, además de esa virtud de la inmediatez, creo que este acuerdo para una Euskadi más moderna, solidaria, sostenible y competitiva, es también un acto político de primera magnitud al que auguro un largo recorrido. No soy en absoluto original si repito, como se ha dicho ya tantas veces estas semanas, que la décima legislatura empieza precisamente ahora. No lo digo como una expresión de prepotencia, sino como la constatación de que al Gobierno Vasco le ha costado casi un año entender que su táctica cortoplacista, que pretendía avanzar pero sin alcanzar compromisos con nadie no tenía posibilidades. Así se pudo comprobar con los primeros presupuestos no natos del Lehendakari Urkullu. Intentar un gobierno sin soporte parlamentario suficiente fue una mala decisión, un error, sobre todo en plena crisis, cuando más dificultades hay y cuando más falta hacen los grandes acuerdos de país pero fue especialmente sangrante que lo hiciese el partido que se había hartado de exigir un gobierno fuerte a partir del momento en que el Lehendakari Patxi López no contó con los apoyos que le permitían disponer de mayoría en la Cámara de Vitoria. Resultaba ya entonces sorprendente que alguien creyese de verdad que del reclamadísimo adelanto electoral iba a salir una mayoría sólida. Obviamente, tal cosa no iba a suceder. Y, claro, no sucedió. El error ha costado a Euskadi, a su ciudadanía y a sus empresas, un año de parón, de enconamiento de la crisis y, seguramente, otras pérdidas que nunca podremos conocer derivadas de la inacción de un gobierno durante estos meses. Afortunadamente, la situación ha cambiado. Se abre ahora una ventana de esperanza para que el Gobierno empiece a tomar decisiones y me complace especialmente que el acuerdo alcanzado apunte precisamente en la línea de las políticas que los Socialistas promovimos en la anterior legislatura, y que seguimos defendiendo: El mantenimiento de los servicios públicos esenciales, el apoyo a los sectores empresariales en dificultades, el impulso de la economía productiva y dos asuntos claves para Euskadi como son la revisión del entramado institucional y, en esa misma línea, la consecución de una política fiscal coordinada, justa, suficiente, razonable y también más eficiente en la lucha contra el fraude y la elusión fiscal. Terrorismo y nuevo escenario social Volveré sobre este importante asunto pero antes quiero referirme al que creo que va a ser el asunto clave de esta legislatura. Si la anterior fue,-como decía Jesús Eguiguren- “la legislatura de la paz”, aquella en la que la democracia venció al terrorismo, ahora toca que la sociedad vasca se sacuda las consecuencias profundas que la cultura de la violencia ha ido incrustando en nuestro tejido social durante décadas. No va a ser una tarea fácil, ni tampoco cómoda y no me atreveré a predecir cómo evolucionará esta decisiva e ineludible transformación pero me sobra sentido común para saber que es algo que la sociedad vasca tiene que hacer y que sin duda hará. En esa tarea todos tendremos algo que decir pero especialmente concernidos serán los medios de comunicación, el sistema educativo, los intelectuales, los investigadores sociales y también las personas que, como víctimas, tienen la memoria humana del terror y la legitimidad imborrable de haber confiado y defendido siempre el Estado de Derecho y la democracia. Una evolución que, por supuesto, no debe confundirse con las dificultades que el mundo del nacionalismo vasco radical pueda tener entre sus propias filas para administrar el fin de ETA. Ese es un proceso que les importa sobre todo a ellos y que, posiblemente, vaya languideciendo a medida que se haga evidente que no van a ser capaces de salir bien parados en su pretensión de justificar lo que nunca tuvo razón de ser: el terrorismo, y menos aún de sacar rentabilidad de su derrota. De hecho, la ciudadanía vasca ha dado por terminado el terrorismo, no está entre sus preocupaciones, se ha librado de ese yugo, aunque todavía necesite oxigenarse política y moralmente después de tanto concepto tóxico como hemos soportando que trataba de hacer pasar por expresiones normales en la calle el Gora ETA o el ETA mátalos. El nacionalismo vasco radical sabe en el fondo que el tiempo en el que aún hay gente dispuesta a escuchar sus bravatas se agota por momentos. No desdeño el peligro de quienes pretenden pasar página sin revisar las páginas más tristes y sangrientas de la historia vasca pero también creo que el tiempo juega en contra de la manipulación y a favor de la verdad. Siempre es así. Por eso mismo, resulta imprescindible que quienes siempre hemos defendido la democracia durante este tiempo nos esforcemos para que fracasen de plano los intentos de quienes pretenden que la paz venga acompañada del olvido. No podemos permitir que se pretenda pasar de puntillas, esquivando la mirada, por un asunto tan incómodo y espinoso y menos aún que la responsabilidad de ETA se quiera confundir y disolver en un tótum revolútum de conflictos, violencias y abusos genéricos y que en el colmo del ridículo hay quien pretende retrotraer hasta la Guerra Civil. Mientras Euskadi construía una democracia junto con el resto de España a través de la voluntad popular libremente expresada, un grupo terrorista pretendió imponer su voluntad a la sociedad mediante la amenaza, el terror y el asesinato. Y ese grupo contó con apoyos notables. Esa es la verdad –dramática- pero es el relato veraz al que nos tendremos que enfrentar en esta legislatura. La victoria definitiva contra el terrorismo se habrá alcanzado el día en que la vergüenza, el rechazo social y, ojalá también la reflexión personal e íntima de cada cual hagan que nadie se atreva a reconocer públicamente que algún día pronunció esos gritos terribles a los que me he referido antes. Para que me entiendan, algo así como lo que pasó tras la llegada de la democracia, cuando de la noche a la mañana descubrimos que no había ya nadie franquista. Las tareas del pacto Hecha esta alusión a la victoria sobre el terrorismo, permítanme que vuelva un momento al pacto firmado entre socialistas y nacionalistas porque como ya he dicho creo que es un acuerdo que tendrá recorrido y, desde luego, que va suponer la revisión de algunas importantes cuestiones que el País Vasco también tiene pendientes. Es el caso, por ejemplo, de la fiscalidad. La democracia trajo consigo la recuperación en Euskadi de las instituciones forales y también del Concierto Económico. La estructura institucional que, no sin polémicas, nos dimos los vascos ciertamente pudo resultar compleja para un territorio pequeño pero era innegable que conectaba con las tradiciones y usos que históricamente habían estado en el núcleo mismo de la vida política vasca, lo que no era virtud pequeña en un momento como aquel. La reinstauración de la foralidad se simultaneó con la construcción del nuevo entramado autonómico vasco y, como bien saben ustedes, no siempre la cosa se desarrolló de forma pacífica pero lo cierto es que finalmente la actual estructura política vasca, indiscutiblemente compleja, quedó implantada digamos que con “consenso suficiente”. En cuanto la diversidad política vasca se trasladó a esa misma estructura y, por consiguiente, el PNV perdió el control completo de la misma, las cosas empezaron a torcerse pero me importa señalar que, con la llegada de la crisis, aquella complicada arquitectura institucional del País Vasco empezó a representar un auténtico obstáculo para poder impulsar una política fiscal coordinada. Por supuesto, que la Ley dejaba clara la competencia del Parlamento de todos los vascos, del de Vitoria, en tareas de coordinación fiscal pero su ejercicio práctico resultaba bastante más complicado. El acuerdo entre el PSE y el PNV pone las bases para que esta dificultad pueda solventarse y, por fin podamos disponer de un sistema tributario progresivo, justo, razonable y suficiente. Y, naturalmente, de herramientas que nos ayuden a perseguir más eficazmente el fraude y la elusión fiscal. Yo sé que este punto de la fiscalidad ha merecido una especial atención por parte de un segmento de opinión que ha querido hacer ver que los socialistas pretendemos algo así como “sangrar” a las clases medias y otras falsedades interesadas. Evidentemente, habrá personas que tengan que hacer un esfuerzo fiscal mayor: quienes cobren más de 91.000 euros al año, o reciban más de 400.000 euros de herencia individual o tengan la posibilidad de destinar 5.000 anuales a su plan de pensiones. En fin que, por supuesto que va a haber personas que paguen más, sólo las que más tienen, pero que de ninguna manera se justifican esos mensajes apocalípticos que intentan asustar a una parte sustancial de la sociedad. Por el contrario, los Socialistas pensamos que lo que es un atentado contra la economía y el bienestar de las clases medias es la siempre negada pero finalmente cierta subida del IVA, son los recortes en becas, es el copago farmacéutico y son los recortes en la sanidad pública. La enorme incertidumbre que estas decisiones generan en una sociedad donde la pérdida de empleo está llevando al desastre a tantas personas que hasta hace poco vivieron con cierta holgura, sí que es un atentado a la clase media y un torpedo en la línea de flotación del consumo y de la actividad económica. Esto es así y muchos empresarios, también ellos de clase media, cuyos negocios dependen directamente del dinamismo económico, conocen en sus propias carnes que es así. Claro que comprendo que a nadie le gusta pagar y que es una costumbre que las rentas del capital tributen menos que las del trabajo, pero es una mala costumbre. También sé que tenemos una cierta cultura de a ver si yo me escapo. No he nacido ayer pero también sé que allí donde los contribuyentes poderosos se escapan, el resultado no es nunca bueno para nadie. Por el contrario, el mejor caldo de cultivo para la iniciativa empresarial es una sociedad segura, justa y decente, en la que la gente se sienta arropada, viva sin miedo y con expectativas. Porque eso es lo que la hace dinámica, creadora y próspera. Y por supuesto, el Estado y la inversión pública que desde él se hace es clave en el desarrollo y en la dinamización de la economía productiva, es decisivo en el apoyo a los sectores industriales que temporalmente pasan por dificultades y, por supuesto, sin una fiscalidad suficiente son imposibles las grandes infraestructuras, que nos hacen competitivos y que nadie construiría jamás con dinero privado. España y Euskadi tienen otros muchos problemas a la hora de la competitividad, problemas que sí debemos acometer: desde la burocracia ineficaz, la fragmentación del mercado, algunas estrategias sindicales ajenas al diálogo e incluso una cierta aversión social al riesgo y, por supuesto, en estos momentos por encima de todas ellas está la dramática dificultad para acceder al crédito. Pero no creo que se pueda decir honestamente que la fiscalidad de las rentas más altas sea lo que está lastrando nuestro desarrollo. Y al hablar de competitividad diré que precisamente la modernización del país, la supresión de duplicidades y la revisión de las ineficiencias que en otro tiempo pudimos equivocadamente aceptar con más o menos resignación, son otros de los objetivos que los Socialistas hemos introducido en la agenda de esta legislatura. Competimos en un mercado mundial en el que otros países y territorios disponen de herramientas que ni tenemos ni queremos tener, como son la inexistencia de derechos laborales, el desprecio por la salud o la destrucción de los recursos naturales, entre otras. Precisamente porque no queremos competir con esas armas, es por lo que estamos obligados, los políticos especialmente, a apoyar la investigación, la formación y, por supuesto a diseñar y mantener una administración todo lo eficiente y austera que seamos capaces. El pacto es también para eso. No quiero terminar este apartado que he dedicado a la fiscalidad sin denunciar con toda rotundidad otro de los males que asolan la política, que es el falso lenguaje que se utiliza en la comunicación política, la tergiversación y el disimulo culpable que resulta tan comunes como letales para la confianza de la ciudadanía. Me refiero a la costumbre de pretender decir con grandes aspavientos que se está haciendo lo contrario de lo que realmente se hace. Es, precisamente, esa falta de sinceridad y de valentía la que se ha visto claramente en la política fiscal impulsada por el Partido Popular desde el día siguiente a su llegada al poder. Una política fiscal que, esa sí, arrasa sin disimulo alguno, con los bolsillos de las clases medias. Sin disimulo alguno pero con la mentira siempre a mano. Es esa política que primero rebaja de la noche a la mañana y después congela los sueldos de los funcionarios. Es la política fiscal de quien esconde apresuradamente las pancartas donde despotricaba contra cualquier incremento del IVA para dispararlo inmediatamente. Es la desvergüenza de quien se hartó de decir día sí y día también que las pensiones jamás se tocarían para inmediatamente, subirles los impuestos a los pensionistas y ahora, pasado un tiempo que ellos estiman suficiente para que la gente haya olvidado bajarles, si, bajarles, las pensiones y no para hoy sino modificando el sistema para asegurarse de en adelante los pensionistas pierdan poder adquisitivo. Eso sí que es un atentado contra la clase media con cuya supuesta defensa se les llena ahora la boca. Son los recortes y las ruinosas privatizaciones de la sanidad, son las subidas asombrosas de los transportes, es el copago que quieren que incluso afecte a los enfermos ingresados en los hospitales públicos. Es la eliminación las becas y ayudas que servían como colchón a las familias (otra palabra que tanto les gusta utilizar). Por eso me irrita que quienes así actúan se permitan lanzarnos a los socialistas acusaciones de que estuviéramos pretendiendo esconder unas aviesas intenciones recaudatorias. Desde luego hay una cosa que sí nos diferencia muy claramente a unos políticos de otros: que mientras unos decimos con claridad, nitidez y valentía lo que pretendemos hacer y por qué, otros engañan, esconden, disimulan y tapan con palabras y titulares lo que evidentemente están haciendo un día sí y el siguiente también. No todos somos iguales pero cuando veo estas actitudes tampoco me extraña que la credibilidad de la política esté tan baja. La revisión del sistema democrático de la transición Al inicio de mi intervención he agradecido a mi compañero y amigo Ramón Jáuregui que hubiera accedido a presentarme hoy ante ustedes y le cito ahora porque quiero referirme a otra de las tareas que la política española tiene por delante, que no es otra que la revisión de la estructura institucional que los españoles nos dimos en la transición. Una revisión que en el seno de nuestro partido está coordinando Ramón, cosa que les aseguro a ustedes que es una garantía. Los Socialistas somos muy conscientes de que hay aspectos de aquel diseño institucional que trajo la transición que requieren una profunda y cuidada revisión. Y no solo somos conscientes de ello sino que hemos impulsado un proceso de reflexión profundo, con personas de dentro y de fuera de nuestro partido, con políticos y con expertos, con profesionales y con autoridades académicas, para cumplir con nuestra obligación que no es la de sumarnos cómodamente a la denuncia ruidosa de lo que funciona mal sino que es escuchar, reflexionar y proponer soluciones para que lo que funciona mal, funcione bien. Una obligación que, por cierto, me vuelve a llevar a lo que al inicio de mi intervención señalaba como objetivos reales de la política. Para empezar, en el PSOE somos conscientes de que los primeros que tenemos que cambiar somos los propios partidos políticos. Obviamente, hay una responsabilidad en el deterioro de la percepción que la ciudadanía tiene de la política que tiene mucho que ver con nuestro propio funcionamiento interno. No el del PSOE, sino el de todos los partidos, pero nosotros nos estamos ocupando del nuestro, como es lógico. Y este mismo mes empiezan los trabajos de la Conferencia Política que queremos que nos sirva para cambiar y mejorar. Los Socialistas no nos resignamos a dejar las cosas como están y nos autoexigimos mucho. Tanto que todo el mundo opina, día sí y día también sobre las primarias del PSOE, que son una forma indudable de renovar el funcionamiento de nuestro partido. Se insiste en las fechas y se hacen cábalas sobre los candidatos pero nadie señala, y me sorprende, que somos el único partido que está impulsando este importante cambio. En fin, sabemos que siempre hemos sido el partido de referencia que impulsa lo que luego se convertirá en estándar pero pocas veces es tan visible como en este caso que el PSOE avanza mientras los demás se quedan. Pero es indudable que también el entramado político de España requiere una revisión en profundidad. Una revisión que abarque desde el método de confección de listas electorales, las funciones y composición de las Cortes, y especialmente del Senado hasta el reconocimiento de alguna forma federal del Estado que tenemos. Hay toda una batería de reflexiones y propuestas que no han nacido de la genialidad ni de la improvisación sino que han requerido un trabajo de análisis, estudio y coordinación que, como decía, el PSOE ha encargado acertadísimamente a Ramón Jáuregui. Yerran quienes creen que esta reflexión sobre el modelo de estado autonómico/federal que los Socialistas estamos impulsando es para contentar y aplacar a los que sostienen que España debe romperse. No es así en absoluto. No tratamos de contentar a quien no se querrá dar nunca por satisfecho pero no somos tan torpes como para no ver que el sistema no funciona adecuadamente cuando hay un estruendo social en toda España en torno al mal funcionamiento de la política, al descrédito de las instituciones y en Cataluña particularmente con un componente de separación (y también de irresponsabilidad y de demagogia). Creo que nadie puede ignorar esa realidad si quiere tomarse la política en serio. El sistema autonómico ha resultado en España un éxito. Un éxito histórico, como pocos de los que ha vivido nuestro país: La asunción de la pluralidad, el acercamiento de las administraciones a los ciudadanos, el reconocimiento de las diversidades culturales y de las identidades múltiples de los españoles, y un sinfín de otras ventajas materiales e inmateriales que la descentralización de España nos trajo son incuestionables. Como lo son también las nuevas dificultades que también aparecieron. Y de entre estas últimas una de las más importantes ha sido el mantenimiento de una especie de permanente indefinición, de provisionalidad en cuanto a qué correspondía ser gestionado por una Administración o por otra. Esa indefinición ha dado lugar durante décadas a un permanente y agotador tira y afloja entre las Autonomías y la Administración Central. Según los vientos de las mayorías o las minorías se transferían o no a las Comunidades Autónomas competencias que nadie sabía bien si correspondían o no ser transferidas. Se hacían listas perfectamente opinables sobre asuntos supuestamente pendientes y podía ocurrir, como sucede ahora, que el Gobierno de España por la vía de los hechos desmonta de facto e interviene sin razón en las competencias y decisiones que corresponden claramente a las Comunidades Autónomas. Así ha sucedido con los sueldos de los funcionarios, con el copago farmacéutico, con el recorte de becas, con el currículo educativo, etc… A la inseguridad política en que se ha movido el Estado de las Autonomías se deben, a mi juicio, buena parte de los problemas que le aquejan. Y lo que los Socialistas queremos no es sino aclarar de forma nítida qué competencias deberán ser del conjunto de la nación y cuales serán competencias que se ejercerán desde las correspondientes administraciones autonómicas. Es decir, se trata de replantear el Estado de las Autonomías no para debilitarlo sino para que siga siendo el éxito que ha sido. Como ven, nada que ver con contentar o aplacar a nadie sino con tomar la responsabilidad de proponer soluciones para reparar lo que a todas luces ha terminado funcionando mal. De nuevo, la responsabilidad de la política para escuchar la realidad, analizarla, proponer soluciones y señalar el rumbo. Obviamente, si proponemos una revisión tan sincera y profunda es precisamente porque no creemos en la división, ni en la ruptura de la sociedad española. No estamos dispuestos a aceptar nada que pretenda quebrar la convivencia democrática, ni en Cataluña, ni en Euskadi ni en ninguna otra parte. Nuestro objetivo es respetar la identidad que cada cual quiera y aprovechar la diversidad, que es para nosotros una riqueza y no un problema. La sociedad decente No quiero terminar sin hacer una alusión directa a otro de los grandes retos que las personas progresistas tenemos por delante, en Euskadi, en España y desde luego en Europa, que es la defensa de sociedades decentes, que más que un criterio económico es una posición moral y ética. Es muy importante que no dejemos que se destruya el Estado del Bienestar pero para evitarlo no solo tenemos que impedir que quienes lo aborrecen se ocupen de dinamitarlo sino que también tenemos que detectar con mucho más tino y exactitud dónde están sus debilidades, sus injusticias, sus abusos. Es la sociedad civil la que hace el esfuerzo económico necesario para mantener los servicios esenciales que nos dan a todos seguridad y confianza y que también garantizan la dignidad de quienes atraviesan un momento malo, como les pasa a millones de personas en Europa en este momento. Pues bien: quienes creemos que debe seguir siendo así estamos obligados a que ese esfuerzo colectivo que pedimos a todos se administre de la forma más eficiente limpia y clara posible. Ya que sabemos que a la solidaridad colectiva no le faltarán nunca enemigos, que no seamos quienes la defendemos quienes les demos excusas a estos para acabar con ella. Los Socialistas hemos sido y vamos a seguir siendo un partido de referencia en la política vasca. En estos momentos vuelve a ser evidente que es así. Sabemos cuál es nuestra responsabilidad y no nos asusta asumirla. Es más creo que recuperar el prestigio que la política ha perdido, además de la indiscutible limpieza y honorabilidad de quienes la ejercemos también requiere que ejerzamos nuestra función con valentía y con las ideas claras sobre el futuro que queremos y proponemos a la ciudadanía antes de pedirle su voto. He empezado hablando de que los momentos difíciles reclaman acuerdos políticos plurales y políticas sólidas. Termino felicitándome de que aquí en Euskadi, donde estamos atravesando dificultades grandes y urgentes, los dos grandes partidos que representamos a buena parte de las muchas formas de ser vasco que existen, hayamos sido capaces de entendernos y de colaborar. Espero que este sea el inicio de un tiempo en el que Euskadi empiece a ser, por fin, origen de buenas noticias, algo que toda la ciudadanía vasca nos agradecerá y especialmente los profesionales de los medios de comunicación que hoy nos acompañan. Muchas gracias y quedo a su disposición. Bilbao, 30 de septiembre de 2013.
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Pastor. Pacto y Armonización en Parla. 30.09.2013

José Antonio Pastor Nueva Economía Forúm, Tribuna Euskadi. Lunes, 30 de septiembre de 2013 Señoras y señores: Agradezco a Fórum Nueva Economía su invitación a participar en este acto, a los patrocinadores que hacen posible su celebración y, por supuesto, a todas y todos ustedes la amabilidad que han tenido de estar hoy aquí. Abusando de esa misma amabilidad me permitirán que agradezca a mi amigo Ramón Jáuregui que haya accedido a presentarme ante ustedes. Para mí ha sido una gran satisfacción que aceptase mi petición y no quería empezar mi intervención sin hacérselo saber expresa y públicamente. La política como servicio público La semana pasada el partido de Ángela Merkel ganó las elecciones en Alemania y lo hizo con un resultado espectacular. A solo tres escaños de la mayoría absoluta. Poco después de conocer que la actual canciller iba a disponer de una mayoría tan excepcional en el Bundestag, el debate que se abrió en el conjunto de la nación alemana se centró en el tipo de acuerdos o de coaliciones a las que tendrá que llegarse para poder formar Gobierno. No solo eso sino que en ese debate, la opinión pública se ha mostrado claramente a favor de la llamada “gran coalición” entre la CDU y los socialdemócratas del SPD. A pesar de los escasísimos apoyos que precisaría el partido vencedor para alcanzar la mayoría, los alemanes se decantan muy mayoritariamente por un gobierno sólido, que cuente con apoyos sobrados para conducir al país en estos momentos difíciles. Quizás les sorprenda a ustedes que inicie mi intervención refiriéndome a lo que pasa a algunos miles de kilómetros de aquí, máxime cuando hago referencia a la victoria electoral de un partido diferente al que yo hubiera preferido, como a todo el mundo en esta sala se le alcanza, pero me parece relevante señalar las grandes diferencias entre la tradición política de otros países y la nuestra. Mientras que en Alemania nadie duda de que las elecciones democráticas tienen por objeto formar gobiernos para que éstos, efectivamente, gobiernen, aquí tenemos una cierta tendencia a prolongar el vistoso espectáculo electoral durante tanto tiempo y con tanta intensidad que a veces nos distraemos de lo que realmente es decisivo en política, que es precisamente tomar decisiones importantes y de trascendencia. Pero, claro, para hacer tal cosa hacen falta mayorías parlamentarias, acuerdos, compromisos. Hace falta “mojarse” como se suele decir popularmente. Los alemanes lo saben y lo toman con la mayor naturalidad, incluso aunque los resultados electorales del partido vencedor hayan sido excelentes como en este caso. Aquí, en cambio esas cosas nos cuestan bastante más y hasta hay ocasiones en que resultan imposibles. Que en España la política esté tan mal considerada como insisten en decirnos las encuestas y como escuchamos a cada momento, es una muy mala noticia y no les oculto que personalmente me parece que se dicen a menudo cosas bastante injustas de los políticos y de nuestra tarea pero también tengo que reconocer que algunas formas de funcionamiento de nuestra actividad sí que pueden hacernos merecedores de esa mala reputación que arrastramos. Un buen ejemplo es precisamente esta dificultad de la política vasca (y española) para el acuerdo y el compromiso, quizás por una mal entendida necesidad de estar permanentemente remarcando cada cual su propia posición. Ciertamente, la democracia en España ya tiene suficiente edad como para que estas actitudes merezcan la reprobación de la ciudadanía y bueno será que aprendamos de lo que otros hacen bien. Siempre he creído y siempre defenderé que la política democrática es estrictamente un acto de servicio público en el que tienen que primar la generosidad y la responsabilidad de quienes nos dedicamos a ella desde cualquier instancia, sea la concejalía del pueblo más humilde, sea la Presidencia del Gobierno o cualquier otro puesto de responsabilidad. Los políticos, pensemos como pensemos, tenemos que comprometer nuestro esfuerzo y nuestras convicciones para que la vida de la gente sea mejor. Esa y ninguna otra es la razón de ser de la acción política. Por encima de las lógicas diferencias de opinión y de proyecto, lo que todos los que estamos en política debemos compartir es el trabajo honesto y leal con la sociedad que nos ha dado su confianza. Lamentablemente, hoy no se nos percibe de esa forma y, precisamente por eso, también estamos obligados a modificar esa percepción con hechos visibles y notorios. Decía que hay una errónea forma de ejercicio de la política en la de que cada cual mira más a su propio perfil que a lo que es necesario para la sociedad. Bueno, pues la política vasca no ha sido, desde luego, una excepción. Por el contrario, en Euskadi el postureo político ha sido algo muy habitual. Hasta el punto de que aquí el desencuentro y la bronca han sido presentados a veces como virtudes insuperables. Sin embargo, y afortunadamente, Euskadi acaba de retornar, de la mano de los Socialistas Vascos a la senda del acuerdo y del compromiso entre diferentes. Ha regresado a la estrategia de reconocimiento y puesta en valor de esa misma diversidad que, en algún momento, se empeñaron en suprimir importantes sectores de todas las expresiones del nacionalismo. El acuerdo entre diferentes Porque, efectivamente, una parte muy importante del nacionalismo vasco vio esa diversidad como una imperfección que debía ser corregida. Se admitía, claro está, la pluralidad dentro del ideario nacionalista pero de ninguna manera era igual la percepción que se nos reservaba a los vascos que nos declarábamos abiertamente como no nacionalistas, entre los que, por cierto, existe igualmente una amplísima disparidad. La expresión más tremenda de aquella actitud fue la que se manifestó en la estrategia de Lizarra, que dinamitó la colaboración que hasta entonces había existido entre las distintas sensibilidades del país y que tuvo muchas consecuencias negativas. Quizás la parte menos negativa de todo aquello fue la constatación palpable de que aquel camino de exclusión o de homogeneización de la ciudadanía vasca no tenía salida. Que chocaba de frente con la realidad de nuestro país y que aquellas ensoñaciones identitarias que tuvieron muchos e importantes partidarios en la política vasca no nos llevaban a ningún lado. Y no es que lo digamos solo nosotros. Algunos de los que en su día avalaron el acuerdo de Lizarra, hoy reconocen públicamente y son conscientes de que aquello fue un error, un enorme fracaso. Precisamente por eso, espero y confío en que el actual Gobierno Vasco y el PNV, con su propuesta de nuevo estatus, no pretenda volver a embarcar a la sociedad vasca en una nueva etapa de fractura, división y enfrentamiento. No quiera volver a caer en errores pasados. El pacto Afortunadamente, esta situación ha cambiado radicalmente. Me gustaría que el acuerdo recientemente firmado entre mi partido y el PNV pudiese contar cuanto antes con otras visiones de esta misma pluralidad vasca que valoro y defiendo pero, en todo caso, me parece que es una buena noticia que desde este mismo momento permita al Gobierno del Lehendakari Urkullu gobernar efectivamente. Pero, además de esa virtud de la inmediatez, creo que este acuerdo para una Euskadi más moderna, solidaria, sostenible y competitiva, es también un acto político de primera magnitud al que auguro un largo recorrido. No soy en absoluto original si repito, como se ha dicho ya tantas veces estas semanas, que la décima legislatura empieza precisamente ahora. No lo digo como una expresión de prepotencia, sino como la constatación de que al Gobierno Vasco le ha costado casi un año entender que su táctica cortoplacista, que pretendía avanzar pero sin alcanzar compromisos con nadie no tenía posibilidades. Así se pudo comprobar con los primeros presupuestos no natos del Lehendakari Urkullu. Intentar un gobierno sin soporte parlamentario suficiente fue una mala decisión, un error, sobre todo en plena crisis, cuando más dificultades hay y cuando más falta hacen los grandes acuerdos de país pero fue especialmente sangrante que lo hiciese el partido que se había hartado de exigir un gobierno fuerte a partir del momento en que el Lehendakari Patxi López no contó con los apoyos que le permitían disponer de mayoría en la Cámara de Vitoria. Resultaba ya entonces sorprendente que alguien creyese de verdad que del reclamadísimo adelanto electoral iba a salir una mayoría sólida. Obviamente, tal cosa no iba a suceder. Y, claro, no sucedió. El error ha costado a Euskadi, a su ciudadanía y a sus empresas, un año de parón, de enconamiento de la crisis y, seguramente, otras pérdidas que nunca podremos conocer derivadas de la inacción de un gobierno durante estos meses. Afortunadamente, la situación ha cambiado. Se abre ahora una ventana de esperanza para que el Gobierno empiece a tomar decisiones y me complace especialmente que el acuerdo alcanzado apunte precisamente en la línea de las políticas que los Socialistas promovimos en la anterior legislatura, y que seguimos defendiendo: El mantenimiento de los servicios públicos esenciales, el apoyo a los sectores empresariales en dificultades, el impulso de la economía productiva y dos asuntos claves para Euskadi como son la revisión del entramado institucional y, en esa misma línea, la consecución de una política fiscal coordinada, justa, suficiente, razonable y también más eficiente en la lucha contra el fraude y la elusión fiscal. Terrorismo y nuevo escenario social Volveré sobre este importante asunto pero antes quiero referirme al que creo que va a ser el asunto clave de esta legislatura. Si la anterior fue,-como decía Jesús Eguiguren- “la legislatura de la paz”, aquella en la que la democracia venció al terrorismo, ahora toca que la sociedad vasca se sacuda las consecuencias profundas que la cultura de la violencia ha ido incrustando en nuestro tejido social durante décadas. No va a ser una tarea fácil, ni tampoco cómoda y no me atreveré a predecir cómo evolucionará esta decisiva e ineludible transformación pero me sobra sentido común para saber que es algo que la sociedad vasca tiene que hacer y que sin duda hará. En esa tarea todos tendremos algo que decir pero especialmente concernidos serán los medios de comunicación, el sistema educativo, los intelectuales, los investigadores sociales y también las personas que, como víctimas, tienen la memoria humana del terror y la legitimidad imborrable de haber confiado y defendido siempre el Estado de Derecho y la democracia. Una evolución que, por supuesto, no debe confundirse con las dificultades que el mundo del nacionalismo vasco radical pueda tener entre sus propias filas para administrar el fin de ETA. Ese es un proceso que les importa sobre todo a ellos y que, posiblemente, vaya languideciendo a medida que se haga evidente que no van a ser capaces de salir bien parados en su pretensión de justificar lo que nunca tuvo razón de ser: el terrorismo, y menos aún de sacar rentabilidad de su derrota. De hecho, la ciudadanía vasca ha dado por terminado el terrorismo, no está entre sus preocupaciones, se ha librado de ese yugo, aunque todavía necesite oxigenarse política y moralmente después de tanto concepto tóxico como hemos soportando que trataba de hacer pasar por expresiones normales en la calle el Gora ETA o el ETA mátalos. El nacionalismo vasco radical sabe en el fondo que el tiempo en el que aún hay gente dispuesta a escuchar sus bravatas se agota por momentos. No desdeño el peligro de quienes pretenden pasar página sin revisar las páginas más tristes y sangrientas de la historia vasca pero también creo que el tiempo juega en contra de la manipulación y a favor de la verdad. Siempre es así. Por eso mismo, resulta imprescindible que quienes siempre hemos defendido la democracia durante este tiempo nos esforcemos para que fracasen de plano los intentos de quienes pretenden que la paz venga acompañada del olvido. No podemos permitir que se pretenda pasar de puntillas, esquivando la mirada, por un asunto tan incómodo y espinoso y menos aún que la responsabilidad de ETA se quiera confundir y disolver en un tótum revolútum de conflictos, violencias y abusos genéricos y que en el colmo del ridículo hay quien pretende retrotraer hasta la Guerra Civil. Mientras Euskadi construía una democracia junto con el resto de España a través de la voluntad popular libremente expresada, un grupo terrorista pretendió imponer su voluntad a la sociedad mediante la amenaza, el terror y el asesinato. Y ese grupo contó con apoyos notables. Esa es la verdad –dramática- pero es el relato veraz al que nos tendremos que enfrentar en esta legislatura. La victoria definitiva contra el terrorismo se habrá alcanzado el día en que la vergüenza, el rechazo social y, ojalá también la reflexión personal e íntima de cada cual hagan que nadie se atreva a reconocer públicamente que algún día pronunció esos gritos terribles a los que me he referido antes. Para que me entiendan, algo así como lo que pasó tras la llegada de la democracia, cuando de la noche a la mañana descubrimos que no había ya nadie franquista. Las tareas del pacto Hecha esta alusión a la victoria sobre el terrorismo, permítanme que vuelva un momento al pacto firmado entre socialistas y nacionalistas porque como ya he dicho creo que es un acuerdo que tendrá recorrido y, desde luego, que va suponer la revisión de algunas importantes cuestiones que el País Vasco también tiene pendientes. Es el caso, por ejemplo, de la fiscalidad. La democracia trajo consigo la recuperación en Euskadi de las instituciones forales y también del Concierto Económico. La estructura institucional que, no sin polémicas, nos dimos los vascos ciertamente pudo resultar compleja para un territorio pequeño pero era innegable que conectaba con las tradiciones y usos que históricamente habían estado en el núcleo mismo de la vida política vasca, lo que no era virtud pequeña en un momento como aquel. La reinstauración de la foralidad se simultaneó con la construcción del nuevo entramado autonómico vasco y, como bien saben ustedes, no siempre la cosa se desarrolló de forma pacífica pero lo cierto es que finalmente la actual estructura política vasca, indiscutiblemente compleja, quedó implantada digamos que con “consenso suficiente”. En cuanto la diversidad política vasca se trasladó a esa misma estructura y, por consiguiente, el PNV perdió el control completo de la misma, las cosas empezaron a torcerse pero me importa señalar que, con la llegada de la crisis, aquella complicada arquitectura institucional del País Vasco empezó a representar un auténtico obstáculo para poder impulsar una política fiscal coordinada. Por supuesto, que la Ley dejaba clara la competencia del Parlamento de todos los vascos, del de Vitoria, en tareas de coordinación fiscal pero su ejercicio práctico resultaba bastante más complicado. El acuerdo entre el PSE y el PNV pone las bases para que esta dificultad pueda solventarse y, por fin podamos disponer de un sistema tributario progresivo, justo, razonable y suficiente. Y, naturalmente, de herramientas que nos ayuden a perseguir más eficazmente el fraude y la elusión fiscal. Yo sé que este punto de la fiscalidad ha merecido una especial atención por parte de un segmento de opinión que ha querido hacer ver que los socialistas pretendemos algo así como “sangrar” a las clases medias y otras falsedades interesadas. Evidentemente, habrá personas que tengan que hacer un esfuerzo fiscal mayor: quienes cobren más de 91.000 euros al año, o reciban más de 400.000 euros de herencia individual o tengan la posibilidad de destinar 5.000 anuales a su plan de pensiones. En fin que, por supuesto que va a haber personas que paguen más, sólo las que más tienen, pero que de ninguna manera se justifican esos mensajes apocalípticos que intentan asustar a una parte sustancial de la sociedad. Por el contrario, los Socialistas pensamos que lo que es un atentado contra la economía y el bienestar de las clases medias es la siempre negada pero finalmente cierta subida del IVA, son los recortes en becas, es el copago farmacéutico y son los recortes en la sanidad pública. La enorme incertidumbre que estas decisiones generan en una sociedad donde la pérdida de empleo está llevando al desastre a tantas personas que hasta hace poco vivieron con cierta holgura, sí que es un atentado a la clase media y un torpedo en la línea de flotación del consumo y de la actividad económica. Esto es así y muchos empresarios, también ellos de clase media, cuyos negocios dependen directamente del dinamismo económico, conocen en sus propias carnes que es así. Claro que comprendo que a nadie le gusta pagar y que es una costumbre que las rentas del capital tributen menos que las del trabajo, pero es una mala costumbre. También sé que tenemos una cierta cultura de a ver si yo me escapo. No he nacido ayer pero también sé que allí donde los contribuyentes poderosos se escapan, el resultado no es nunca bueno para nadie. Por el contrario, el mejor caldo de cultivo para la iniciativa empresarial es una sociedad segura, justa y decente, en la que la gente se sienta arropada, viva sin miedo y con expectativas. Porque eso es lo que la hace dinámica, creadora y próspera. Y por supuesto, el Estado y la inversión pública que desde él se hace es clave en el desarrollo y en la dinamización de la economía productiva, es decisivo en el apoyo a los sectores industriales que temporalmente pasan por dificultades y, por supuesto, sin una fiscalidad suficiente son imposibles las grandes infraestructuras, que nos hacen competitivos y que nadie construiría jamás con dinero privado. España y Euskadi tienen otros muchos problemas a la hora de la competitividad, problemas que sí debemos acometer: desde la burocracia ineficaz, la fragmentación del mercado, algunas estrategias sindicales ajenas al diálogo e incluso una cierta aversión social al riesgo y, por supuesto, en estos momentos por encima de todas ellas está la dramática dificultad para acceder al crédito. Pero no creo que se pueda decir honestamente que la fiscalidad de las rentas más altas sea lo que está lastrando nuestro desarrollo. Y al hablar de competitividad diré que precisamente la modernización del país, la supresión de duplicidades y la revisión de las ineficiencias que en otro tiempo pudimos equivocadamente aceptar con más o menos resignación, son otros de los objetivos que los Socialistas hemos introducido en la agenda de esta legislatura. Competimos en un mercado mundial en el que otros países y territorios disponen de herramientas que ni tenemos ni queremos tener, como son la inexistencia de derechos laborales, el desprecio por la salud o la destrucción de los recursos naturales, entre otras. Precisamente porque no queremos competir con esas armas, es por lo que estamos obligados, los políticos especialmente, a apoyar la investigación, la formación y, por supuesto a diseñar y mantener una administración todo lo eficiente y austera que seamos capaces. El pacto es también para eso. No quiero terminar este apartado que he dedicado a la fiscalidad sin denunciar con toda rotundidad otro de los males que asolan la política, que es el falso lenguaje que se utiliza en la comunicación política, la tergiversación y el disimulo culpable que resulta tan comunes como letales para la confianza de la ciudadanía. Me refiero a la costumbre de pretender decir con grandes aspavientos que se está haciendo lo contrario de lo que realmente se hace. Es, precisamente, esa falta de sinceridad y de valentía la que se ha visto claramente en la política fiscal impulsada por el Partido Popular desde el día siguiente a su llegada al poder. Una política fiscal que, esa sí, arrasa sin disimulo alguno, con los bolsillos de las clases medias. Sin disimulo alguno pero con la mentira siempre a mano. Es esa política que primero rebaja de la noche a la mañana y después congela los sueldos de los funcionarios. Es la política fiscal de quien esconde apresuradamente las pancartas donde despotricaba contra cualquier incremento del IVA para dispararlo inmediatamente. Es la desvergüenza de quien se hartó de decir día sí y día también que las pensiones jamás se tocarían para inmediatamente, subirles los impuestos a los pensionistas y ahora, pasado un tiempo que ellos estiman suficiente para que la gente haya olvidado bajarles, si, bajarles, las pensiones y no para hoy sino modificando el sistema para asegurarse de en adelante los pensionistas pierdan poder adquisitivo. Eso sí que es un atentado contra la clase media con cuya supuesta defensa se les llena ahora la boca. Son los recortes y las ruinosas privatizaciones de la sanidad, son las subidas asombrosas de los transportes, es el copago que quieren que incluso afecte a los enfermos ingresados en los hospitales públicos. Es la eliminación las becas y ayudas que servían como colchón a las familias (otra palabra que tanto les gusta utilizar). Por eso me irrita que quienes así actúan se permitan lanzarnos a los socialistas acusaciones de que estuviéramos pretendiendo esconder unas aviesas intenciones recaudatorias. Desde luego hay una cosa que sí nos diferencia muy claramente a unos políticos de otros: que mientras unos decimos con claridad, nitidez y valentía lo que pretendemos hacer y por qué, otros engañan, esconden, disimulan y tapan con palabras y titulares lo que evidentemente están haciendo un día sí y el siguiente también. No todos somos iguales pero cuando veo estas actitudes tampoco me extraña que la credibilidad de la política esté tan baja. La revisión del sistema democrático de la transición Al inicio de mi intervención he agradecido a mi compañero y amigo Ramón Jáuregui que hubiera accedido a presentarme hoy ante ustedes y le cito ahora porque quiero referirme a otra de las tareas que la política española tiene por delante, que no es otra que la revisión de la estructura institucional que los españoles nos dimos en la transición. Una revisión que en el seno de nuestro partido está coordinando Ramón, cosa que les aseguro a ustedes que es una garantía. Los Socialistas somos muy conscientes de que hay aspectos de aquel diseño institucional que trajo la transición que requieren una profunda y cuidada revisión. Y no solo somos conscientes de ello sino que hemos impulsado un proceso de reflexión profundo, con personas de dentro y de fuera de nuestro partido, con políticos y con expertos, con profesionales y con autoridades académicas, para cumplir con nuestra obligación que no es la de sumarnos cómodamente a la denuncia ruidosa de lo que funciona mal sino que es escuchar, reflexionar y proponer soluciones para que lo que funciona mal, funcione bien. Una obligación que, por cierto, me vuelve a llevar a lo que al inicio de mi intervención señalaba como objetivos reales de la política. Para empezar, en el PSOE somos conscientes de que los primeros que tenemos que cambiar somos los propios partidos políticos. Obviamente, hay una responsabilidad en el deterioro de la percepción que la ciudadanía tiene de la política que tiene mucho que ver con nuestro propio funcionamiento interno. No el del PSOE, sino el de todos los partidos, pero nosotros nos estamos ocupando del nuestro, como es lógico. Y este mismo mes empiezan los trabajos de la Conferencia Política que queremos que nos sirva para cambiar y mejorar. Los Socialistas no nos resignamos a dejar las cosas como están y nos autoexigimos mucho. Tanto que todo el mundo opina, día sí y día también sobre las primarias del PSOE, que son una forma indudable de renovar el funcionamiento de nuestro partido. Se insiste en las fechas y se hacen cábalas sobre los candidatos pero nadie señala, y me sorprende, que somos el único partido que está impulsando este importante cambio. En fin, sabemos que siempre hemos sido el partido de referencia que impulsa lo que luego se convertirá en estándar pero pocas veces es tan visible como en este caso que el PSOE avanza mientras los demás se quedan. Pero es indudable que también el entramado político de España requiere una revisión en profundidad. Una revisión que abarque desde el método de confección de listas electorales, las funciones y composición de las Cortes, y especialmente del Senado hasta el reconocimiento de alguna forma federal del Estado que tenemos. Hay toda una batería de reflexiones y propuestas que no han nacido de la genialidad ni de la improvisación sino que han requerido un trabajo de análisis, estudio y coordinación que, como decía, el PSOE ha encargado acertadísimamente a Ramón Jáuregui. Yerran quienes creen que esta reflexión sobre el modelo de estado autonómico/federal que los Socialistas estamos impulsando es para contentar y aplacar a los que sostienen que España debe romperse. No es así en absoluto. No tratamos de contentar a quien no se querrá dar nunca por satisfecho pero no somos tan torpes como para no ver que el sistema no funciona adecuadamente cuando hay un estruendo social en toda España en torno al mal funcionamiento de la política, al descrédito de las instituciones y en Cataluña particularmente con un componente de separación (y también de irresponsabilidad y de demagogia). Creo que nadie puede ignorar esa realidad si quiere tomarse la política en serio. El sistema autonómico ha resultado en España un éxito. Un éxito histórico, como pocos de los que ha vivido nuestro país: La asunción de la pluralidad, el acercamiento de las administraciones a los ciudadanos, el reconocimiento de las diversidades culturales y de las identidades múltiples de los españoles, y un sinfín de otras ventajas materiales e inmateriales que la descentralización de España nos trajo son incuestionables. Como lo son también las nuevas dificultades que también aparecieron. Y de entre estas últimas una de las más importantes ha sido el mantenimiento de una especie de permanente indefinición, de provisionalidad en cuanto a qué correspondía ser gestionado por una Administración o por otra. Esa indefinición ha dado lugar durante décadas a un permanente y agotador tira y afloja entre las Autonomías y la Administración Central. Según los vientos de las mayorías o las minorías se transferían o no a las Comunidades Autónomas competencias que nadie sabía bien si correspondían o no ser transferidas. Se hacían listas perfectamente opinables sobre asuntos supuestamente pendientes y podía ocurrir, como sucede ahora, que el Gobierno de España por la vía de los hechos desmonta de facto e interviene sin razón en las competencias y decisiones que corresponden claramente a las Comunidades Autónomas. Así ha sucedido con los sueldos de los funcionarios, con el copago farmacéutico, con el recorte de becas, con el currículo educativo, etc… A la inseguridad política en que se ha movido el Estado de las Autonomías se deben, a mi juicio, buena parte de los problemas que le aquejan. Y lo que los Socialistas queremos no es sino aclarar de forma nítida qué competencias deberán ser del conjunto de la nación y cuales serán competencias que se ejercerán desde las correspondientes administraciones autonómicas. Es decir, se trata de replantear el Estado de las Autonomías no para debilitarlo sino para que siga siendo el éxito que ha sido. Como ven, nada que ver con contentar o aplacar a nadie sino con tomar la responsabilidad de proponer soluciones para reparar lo que a todas luces ha terminado funcionando mal. De nuevo, la responsabilidad de la política para escuchar la realidad, analizarla, proponer soluciones y señalar el rumbo. Obviamente, si proponemos una revisión tan sincera y profunda es precisamente porque no creemos en la división, ni en la ruptura de la sociedad española. No estamos dispuestos a aceptar nada que pretenda quebrar la convivencia democrática, ni en Cataluña, ni en Euskadi ni en ninguna otra parte. Nuestro objetivo es respetar la identidad que cada cual quiera y aprovechar la diversidad, que es para nosotros una riqueza y no un problema. La sociedad decente No quiero terminar sin hacer una alusión directa a otro de los grandes retos que las personas progresistas tenemos por delante, en Euskadi, en España y desde luego en Europa, que es la defensa de sociedades decentes, que más que un criterio económico es una posición moral y ética. Es muy importante que no dejemos que se destruya el Estado del Bienestar pero para evitarlo no solo tenemos que impedir que quienes lo aborrecen se ocupen de dinamitarlo sino que también tenemos que detectar con mucho más tino y exactitud dónde están sus debilidades, sus injusticias, sus abusos. Es la sociedad civil la que hace el esfuerzo económico necesario para mantener los servicios esenciales que nos dan a todos seguridad y confianza y que también garantizan la dignidad de quienes atraviesan un momento malo, como les pasa a millones de personas en Europa en este momento. Pues bien: quienes creemos que debe seguir siendo así estamos obligados a que ese esfuerzo colectivo que pedimos a todos se administre de la forma más eficiente limpia y clara posible. Ya que sabemos que a la solidaridad colectiva no le faltarán nunca enemigos, que no seamos quienes la defendemos quienes les demos excusas a estos para acabar con ella. Los Socialistas hemos sido y vamos a seguir siendo un partido de referencia en la política vasca. En estos momentos vuelve a ser evidente que es así. Sabemos cuál es nuestra responsabilidad y no nos asusta asumirla. Es más creo que recuperar el prestigio que la política ha perdido, además de la indiscutible limpieza y honorabilidad de quienes la ejercemos también requiere que ejerzamos nuestra función con valentía y con las ideas claras sobre el futuro que queremos y proponemos a la ciudadanía antes de pedirle su voto. He empezado hablando de que los momentos difíciles reclaman acuerdos políticos plurales y políticas sólidas. Termino felicitándome de que aquí en Euskadi, donde estamos atravesando dificultades grandes y urgentes, los dos grandes partidos que representamos a buena parte de las muchas formas de ser vasco que existen, hayamos sido capaces de entendernos y de colaborar. Espero que este sea el inicio de un tiempo en el que Euskadi empiece a ser, por fin, origen de buenas noticias, algo que toda la ciudadanía vasca nos agradecerá y especialmente los profesionales de los medios de comunicación que hoy nos acompañan. Muchas gracias y quedo a su disposición. Bilbao, 30 de septiembre de 2013.
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Tapia. Recogida material escolar JSEEgaz. 09.09.2013

La campaña de Juventudes Socialista para la recogida de material escolar llega esta tarde a Bilbao JSE-Egaz lo entregará posteriormente a Cruz Roja para su reparto entre las familias más necesitadas La campaña que está desarrollando JSE-Egaz para la recogida de material escolar llegará esta tarde a Bilbao (a partir de las 18.00 horas junto a El Corte Inglés), en la que será la primera de varias recogidas de este tipo que se van a realizar en Bizkaia. Las donaciones también se pueden realizar en las agrupaciones socialistas. Las Juventudes Socialistas entregarán posteriormente este material a Cruz Roja para garantizar su reparto entre las familias más necesitadas y reducir el impacto económico que les supone la vuelta al colegio de sus hijos/as. El Coordinador Provincial de JSE-Egaz Bizkaia, Endika Tapia, ha realizado un llamamiento para que “entre todos, contribuyamos activamente en esta campaña, ya que podemos lograr un aporte importante que les ayude en la vuelta al cole”. “Los recortes presupuestarios impuestos por el Gobierno del Partido Popular han supuesto un descenso sin precedentes en las condiciones de escolarización que se ha materializado en la reducción, desaparición en algunos casos, de las ayudas para libros, material escolar, transporte y comedores”, ha añadido. Además, se presentará una moción a través de los grupos socialistas en todos los ayuntamientos de Euskadi, con el objetivo de ayudar a las familias con menos recursos a que afronten el inicio del curso con menos cargas económicas. Esta campaña entra dentro de la planificación de recogidas solidarias que la organización realiza a lo largo del año, siendo septiembre el mes en el que precisamente realizan la de material escolar. En Navidades llegará el turno para la de recogida de juguetes y en primavera la de recogida de alimentos.
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Pastor. Naval. Reinauguración Casa Pueblo Cruces. 20.07.2013

La Agrupación Socialista de Cruces ha reinaugurado hoy su Casa del Pueblo en un acto al que han acudido varias decenas de militantes y simpatizantes. En la inauguración han tomado parte el Secretario General de la Agrupación de Cruces, Javier Seoane, el nuevo Alcalde de Barakaldo, Alfonso García, y el Secretario General de PSE-EE Bizkaia y portavoz parlamentario, José Antonio Pastor. También han estado presentes el anterior primer edil y actual Senador, Tontxu Rodríguez, y el Secretario de Organización de PSE-EE Bizkaia, Iñaki Egaña. Pastor ha defendido la corrupción que ha destapado el conocido como caso Bárcenas no tienen comparación en ningún proceso similar conocido en España, a pesar de que "un solo caso de corrupción es algo intolerable y condenable". "Los socialistas lo sabemos bien, porque hemos tenido afiliados que abusaron de su posición y bien que hemos pagado un gran precio por ello. Pero estos días estamos asistiendo a algo terrible: no a un caso de un político o de una persona con responsabilidades públicas que se aprovecha de su posición para estafar a los ciudadanos o al Estado, sino de una trama perfectamente organizada de sostenimiento de una red nacional de robo permanente al erario público y de corrupción absolutamente instalada durante nada menos que dos décadas en la misma sede central del, todavía, primer partido del País. Terrible. Nada que ver con lo hasta ahora conocido. Esa es la verdad", ha indicado. En este sentido, ha criticado la actitud de Mariano Rajoy que "parece seguir durmiendo la siesta a pesar de las nuevas y gravísimas revelaciones de Bárcenas", equivocado en su convencimiento de que "los votos y la mayoría absoluta le dan patente de corso" para no dar exlicaciones. "Los socialistas hemos pedido ya siete veces la comparecencia de Rajoy en el Parlamento. Se lo hemos pedido por tierra, mar y aire. Y otras siete veces ha sido rechazada esa petición por la mayoría absoluta del PP. Ante la gravedad de esta situación, vamos a presentar una moción de censura si se niega a dar explicaciones en el Congreso, que es el parlamento de todos. Y le vamos a pedir que dimita y se vaya, porque no puede seguir al frente de nuestro Gobierno. El daño al país en la opinión pública internacional empieza a ser intolerable", ha remarcado. URKULLU INVITA Por otro lado, también ha destacado que la actitud política de los socialistas tampoco es parecida a la del PNV, como ha demostrado recientemente el partido nacionalista con las Ayudas de Emergencia Social. "Resulta que el Gobierno de Urkullu ha eliminado algunos requisitos para acceder las Ayudas de Emergencia Social... Pero sin ampliar la aportación que hace el Gobierno Vasco a estas ayudas sociales. Eso tan viejo de invito yo y que paguen otros. Y los otros son los ayuntamientos. La partida del Gobierno Vasco para estas AES se mantiene fija, mientras que el número de estas ayudas solicitadas ha aumentado al eliminar algunos requisitos. ¿Consecuencia? Los municipios se ven obligados a hacer un esfuerzo. Los ayuntamientos que tienen tantas dificultades económicas tienen que afrontar una nueva carga económica por culpa de un Gobierno Vasco que les deja a los pies de los caballos", ha explicado. Pastor ha recordado que hasta EUDEL, la Asociación de Municipios Vascos, ha remitido una carta al Departamento Vasco de Empleo y Políticas Sociales pidiendo al gabinete de Urkullu que aumente el dinero aportado. Por otro lado, ha resaltado que los socialistas dan la cara y no se esconden también en el asunto de las ayudas al sector naval que el Colegio de Comisarios Europeo ha decidido que se deben devolver. "Y lo digo sin rodeos: los socialistas no compartimos la decisión tomada por la Comisón Europea. Al margen de los desajustes con la legislación de la UE sobre competencia que planteaba el anterior sistema de tax lease, la Comisión Europea debería haber tenido en cuenta el problema general de los astilleros en Europa. Y las consecuencias concretas que su decisión puede tener para el futuro de un sector del que dependen 87.000 familias en nuestro país, máxime en un gravísimo momento de recesión y paro. Si se dan miles de millones a la banca por qué no se pueden dar a los astilleros. Y quiero lanzar también hoy aquí un mensaje de esperanza. La sanción afecta a los inversores, pero no a los armadores ni a los astilleros. Además, finalmente sólo se aplicará desde 2007", ha añadido. El líder socialista ha asegurado que es tiempo de remar todos juntos por un sector tan importante como el naval, por lo que es momento de exigir a los gobiernos vasco y central que adopten cuantas medidas estén en su mano para la pervivencia del sector. "Es la hora de la responsabilidad del Gobierno de España. Se han acabado las soflamas y ahora tienen que gestionar cómo se devuelven esas ayudas y cómo se garantiza el futuro del sector", ha agregado. Por último, Pastor ha mostrado su respaldo expreso al nuevo Alcalde de Barakaldo y ha reiterado el compromiso de los socialistas en defender a la gente contra los abusos. "No vamos a renunciar ese compromiso. Lo ejerceremos con quien quiera acompañarnos y contra quien corresponda hacerlo, nos guste o no. Yo desde luego en nombre de todo el PSOE voy a seguir en esa actitud y sé que en este asunto tenemos la razón y será esta la que acabará imponiéndose", ha concluido.
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Pastor. Bárcenas. Reinauguración Casa Pueblo Cruces. 20.07.2013

Discurso José Antonio Pastor Inauguración de la casa del Pueblo de Cruces 20 de julio de 2013 Buenos días a todas y a todos, compañeras y compañeros de Cruces, amigas y amigos que estáis hoy acompañándonos en esta reinauguración de vuestra remozada casa del Pueblo. Los socialistas siempre estamos. Nunca ha sido difícil encontrarnos, ni siquiera en los momentos más duros. Siempre hemos estado y vamos a seguir estando. Nosotros damos siempre la cara y estamos allí donde hace falta una voz que hable en nombre de la gente trabajadora. Porque creemos que sí se puede construir una sociedad más justa y estamos dispuestos a esforzarnos para conseguirla. Llevamos empeñados en ello más de 150 años y no vamos a desfallecer, por mal que estén las cosas. Ni voy hacerlo yo, ni mis compañeros de Cruces, ni Alfonso García, el nuevo Alcalde de Barakaldo, ni ningún socialista. Seguimos y seguiremos, día a día. A veces como ahora para parar los destrozos de la derecha cuando gobierna y en otras ocasiones, cuando la ciudadanía nos de su confianza en las urnas, para avanzar en esa sociedad más justa e igualitaria, donde el origen familiar no determine el futuro de las personas. Porque esa es, amigas y amigos, la gran diferencia de ahora y de siempre entre los progresistas y los conservadores: tan simple y tan importante como eso: La derecha cree que debe ser la posición económica de la familia la que garantice el futuro de las personas mientras que los progresistas lo que queremos es que una sociedad más justa y solidaria se ocupe de compensar esas grandes diferencias de partida para que sea el esfuerzo y el valor personal de cada cual lo que marque su vida. Nada ha cambiado en eso desde hace siglo y medio, ni en los socialistas ni en la derecha, ambos seguimos defendiendo lo mismo. Esa sigue siendo nuestra principal diferencia, en las minas y en los comercios, en las fábricas y en los despachos, en la escuela y en la universidad. Que solo los pudientes puedan mejorar o que pueda hacerlo todo el mundo si se esfuerza es el auténtico abismo que nos separa a la derecha de los socialistas. Y como somos perfectamente conscientes de que hay que trabajar todos los días para conseguir avanzar en ese objetivo y de que necesitamos que contar con el apoyo de cuanta más gente mejor, por eso estamos también remodelando y reconstruyendo nuestras casas del pueblo, los espacios a través de los que nos presentamos a los ciudadanos, como estamos haciendo hoy aquí. Ésta de Cruces es una de las varias que voy inaugurando en las ultimas semanas y otro ejemplo de que los socialistas vamos a seguir estando a la vista de nuestros vecinos, con nuestras sedes abiertas a todos y en las mejores condiciones en que podamos tenerlas. Porque los socialistas no nos conformamos con estar en la calle sino que, además, queremos se nos vea bien, que los ciudadanos y ciudadanas sepan dónde estamos y sepan que nuestra casa es su casa y que estamos en nuestras sedes, donde hemos estado durante más de un siglo, contando con progresistas de todo signo y siempre al servicio de las personas y sus derechos. Sé que no son estos momentos buenos en los que la noble actividad de la política tenga reconocimiento. Soy consciente de que, como ya ocurrió en otros tiempos, la política tiene que esforzarse en ganarse la credibilidad de la ciudadanía. Precisamente por eso quiero empezar agradeciendo a las compañeras y compañeros socialistas de la Agrupación de Cruces que estéis aquí, en vuestro barrio, como continuadores de la labor que el socialismo ha hecho desde siempre. Vosotras y vosotros sois el PSOE y vuestros vecinos lo saben bien. Los militantes socialistas de Cruces, como los de toda España, nos hemos comprometido con nuestro país y con su futuro. Porque, insisto, sabemos que es perfectamente posible hacer una sociedad mejor y más justa, como también sabemos desgraciadamente, que también se puede construir una sociedad más injusta, más inhumana, más insolidaria y, por supuesto, más pobre. Vaya si es posible, tanto que lo estamos viendo cada día, con cada decisión del Consejo de ministros de Rajoy. Con cada escalón más en las políticas de empobrecimiento que se nos están aplicando desde Madrid y desde Europa. No hagáis caso cuando dicen que toda la política es lo mismo y que todos los políticos somos iguales. No es verdad. Lo sabéis perfectamente vosotros y lo saben vuestros vecinos, lo saben incluso quienes os lo dicen con intención de heriros. También ellos lo saben. Y si alguno creyó esas mentiras de que todos éramos iguales, ha tenido buena ocasión de comprobar que no es así desde que el PP ganó las elecciones. No somos iguales en absoluto. No es lo mismo que en España gobiernen los socialistas a que lo haga la derecha. No son iguales las decisiones ni son iguales los derechos de los trabajadores ni de las mujeres, ni de las personas dependientes, ni de los enfermos. Ni son iguales las oportunidades de los estudiantes y su futuro. Los socialistas no abandonamos a nadie en la cuneta. Conocemos las dificultades y las procuramos superar, a veces lo conseguimos y otras no. No siempre se nos ha reconocido ese esfuerzo pero desde luego que yo tengo que decir bien alto y bien claro que no somos nosotros los socialistas sino que es el Partido Popular quien está aprovechando la crisis para desmontar los derechos de las personas, los servicios públicos y las oportunidades de los jóvenes. Esa es la herencia que nos está dejando el PP a todos, incluidos a quienes les votaron confiando de buena fe en que ellos podrían hacer lo que que los socialistas parecía que no estábamos haciendo lo suficientemente bien. Ellos, que tanto hablan de herencias, esa es la herencia que van a dejar a España: la de la ruina, la pobreza y el atraso. No nos iban a sacar de la crisis, ni podían ni tenían la menor intención de hacerlo: iban a aprovecharla para desmontar los derechos de la gente, esos derechos que tanto les molestan, precisamente porque siempre han procurado que fuese el origen social de cada cual lo que marcase su futuro y no podían aguantar más con los derechos que durante décadas ha ido implantando en España la izquierda. Bueno, para ser más exactos, una izquierda concreta: El Partido Socialista, el PSOE. Lo digo para no confundir, no vaya a ser que alguien crea que el derecho a la sanidad universal lo implantó en España alguien distinto al PSOE. Pues no, fue el PSOE, el mismo partido que implantó el derecho universal a la Educación, el mismo que cuando había dinero subió las pensiones como nunca lo había hecho nadie y cuando no lo hubo peleó para que se mantuvieran y no desaparecieran. Ese PSOE, mi PSOE y vuestro PSOE. Ninguna otra izquierda. Ahora ya no hay ninguna duda de para qué quería el poder el Partido Popular. Para hacer todo lo contrario de los que decían y de lo que creían sus votantes que harían. En cuanto obtuvieron la mayoría salió la derecha de siempre, la derecha sin complejos, como dice Aznar; sin careta debería decir mejor. La derecha española de siempre, enemiga de la justicia, de la libertad de creencias, de los derechos de la gente humilde y muy poquito, poquísimo amiga de la libre competencia cuando en ella se juegan los intereses de sus amigos poderosos. Por eso tampoco dejéis que os digan que son lo mismo los casos en que militantes socialistas han abusado de su posición y han malversado caudales públicos (cosas que han pasado y que hemos perseguido) que la barbaridad que estamos conociendo en detalle estos días. Porque un solo caso de corrupción es algo intolerable y condenable, y los socialistas lo sabemos bien porque hemos tenido, como digo, afiliados que abusaron de su posición y bien que hemos pagado un gran precio por ello. Pero estos días estamos asistiendo a algo terrible: no a un caso de un político o de una persona con responsabilidades públicas que se aprovecha de su posición para estafar a los ciudadanos o al Estado, sino de una trama perfectamente organizada de sostenimiento de una red nacional de robo permanente al erario público y de corrupción absolutamente instalada durante nada menos que dos décadas en la misma sede central del, todavía, primer partido del País. Terrible. Nada que ver con lo hasta ahora conocido. Esa es la verdad. Porque no es tolerable la actitud de Mariano Rajoy, que parece seguir durmiendo la siesta a pesar de las nuevas y gravísimas revelaciones de Bárcenas. Los votos, la mayoría absoluta no da patente de corso. Los socialistas hemos pedido ya 7 veces la comparecencia de Rajoy en el Parlamento. Se lo hemos pedido por tierra, mar y aire. Y otras 7 veces ha sido rechazada esa petición por la mayoría absoluta del PP. Ante la gravedad de esta situación, vamos a presentar una moción de censura si se niega a dar explicaciones en el Congreso, que es el parlamento de todos. Y le vamos a pedir que dimita y se vaya, porque no puede seguir al frente de nuestro Gobierno. El daño al país en la opinión pública internacional empieza a ser intolerable. Y está también muy claro que tampoco somos lo mismo los socialistas y el PNV. Aquí en Cruces lo sabéis de sobra. Resulta que el Urkullu ha eliminado algunos requisitos para acceder las Ayudas de Emergencia Social… Pero sin ampliar la aportación que hace el Gobierno Vasco a estas ayudas sociales. Eso tan viejo de invito yo y que paguen otros. Y los otros son los ayuntamientos. La partida del Gobierno Vasco para estas AES se mantiene fija, mientras que el número de estas ayudas solicitadas ha aumentado al eliminar algunos requisitos. ¿Consecuencia? Los municipios se ven obligados a hacer un esfuerzo. Los ayuntamientos que tienen tantas dificultades económicas tienen que afrontar una nueva carga económica por culpa de un Gobierno Vasco que les deja a los pies de los caballos. Hasta EUDEL, la Asociación de Municipios Vascos, ha remitido una carta al Departamento Vasco de Empleo y Políticas Sociales pidiendo al gabinete de Urkullu que aumente el dinero aportado. He dicho que los socialistas damos la cara y no nos escondemos así que hoy no puedo dejar de referirme al caso de las ayudas al sector naval que el Colegio de Comisarios Europeo ha decidido que se deben devolver. Y lo digo sin rodeos: los socialistas no compartimos la decisión tomada por la Comisón Europea. Al margen de los desajustes con la legislación de la UE sobre competencia que planteaba el anterior sistema de tax lease, la Comisión Europea debería haber tenido en cuenta el problema general de los astilleros en Europa. Y las consecuencias concretas que su decisión puede tener para el futuro de un sector del que dependen 87.000 familias en nuestro país, máxime en un gravísimo momento de recesión y paro". Si se dan miles de millones a la banca por qué no se pueden dar a los astilleros. Y quiero lanzar también hoy aquí un mensaje de esperanza. La sanción afecta a los inversores, pero no a los armadores ni a los astilleros. Además, finalmente sólo se aplicará desde 2007. Es tiempo de remar todos juntos por un sector tan importante como el naval. Aquí, en la Margen Izquierda, no tengo que explicar a nadie el peso que la naval tiene en nuestra economía. Por eso quiero exigir a los gobiernos vascos y central que adopten cuantas medidas estén en su mano para la pervivencia del sector. Es la hora de la responsabilidad del Gobierno de España. Se han acabado las soflamas y ahora tienen que gestionar cómo se devuelven esas ayudas y cómo se garantiza el futuro del sector. Los socialistas tenemos también un mandato, un compromiso, y es defender a la gente contra los abusos, y no vamos a renunciar ese compromiso. Lo ejerceremos con quien quiera acompañarnos y contra quien corresponda hacerlo, nos guste o no. Yo desde luego en nombre de todo el PSOE voy a seguir en esa actitud y sé que en este asunto tenemos la razón y será esta la que acabará imponiéndose. Pero no quiero terminar sin aprovechar para manifestar mi apoyo incondicional al alcalde de Barakaldo, a Alfonso García, que hoy sábado no ha podido salir a correr por ahí con sus zapatillas porque está aquí con nosotros en la casa del Pueblo de Cruces. Donde debe, claro que sí. Ya hemos visto que has empezado con fuerza tu mandato, con un compromiso de transparencia y me imagino que con la ilusión y los nervios de quien asume una responsabilidad tan grande. Tú ya lo sabes, pero para que lo sepa todo el mundo, te recuerdo Alfonso que cuentas con el apoyo que necesites de todos los socialistas de Bizkaia, desde luego con el mío, con el de la ejecutiva y estoy seguro de que pronto vas a contar con el apoyo de muchos más ciudadanos de Cruces y de todo Barakaldo. Los que ya sabemos lo que significa ser alcalde y vivir 24 horas pegado a la realidad de tu pueblo y tus vecinos también te tenemos que decir, como seguramente habrá hecho Tontxu que es una responsabilidad dura pero también inolvidable para cualquiera que, como nosotros, crea que la política es la mejor herramienta para hacer esa sociedad más justa, más humana, más solidaria y más feliz, que es lo que en definitiva todos deseamos. Muchas gracias
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Pastor. Marcha por el sector Naval. 11.07.2013

En defensa del sector naval Pastor dice que está en juego la pervivencia de todo el sector naval europeo Representantes del socialismo vasco y los alcaldes socialistas de la Margen Izquierda han participado en la marcha que se ha celebrado entre Sestao y Santurtzi en defensa del sector Naval. El Secretario General del PSE-EE de Bizkaia, José Antonio Pastor, ha defendido la importancia de la lucha “por el futuro de nuestros astilleros, un sector estratégico para la comarca”. “El cierre de los astilleros vizcaínos puede significar el rejonazo definitivo a la economía de la Margen Izquierda. Creemos que hay posibilidades y hay que explicarlas todas para dar una solución definitiva a la no devolución de las tasas. No sólo porque sea un problema de justicia y de agravio comparativo con otros países, sino porque no perjudica sólo a los astilleros vascos y españoles, puesto que puede significar la desaparición total del sector naval en Europa”, ha añadido. El dirigente socialista ha explicado que la incertidumbre que se crearía con la aplicación de esta devolución a los astilleros españoles “probablemente provocaría incluso que los pedidos de barcos que existen ahora en otros países de Europa pudieran derivarse hacia otras zonas del planeta, especialmente hacia Asia y sería toda la economía europea la que se resentiría”. En este sentido, ha realizado un llamamiento expreso a las autoridades europeas y “especialmente al señor Alumnia, Comisario de la competencia, para que haga todo lo necesario para que los astilleros vascos y los astilleros del Estado puedan subsistir”. Además, ha recordado que este sector estratégico supone casi 90.000 empleos en el conjunto de España y más de 6.000 en la margen izquierda “Espero que esta cuestión se resuelva satisfactoriamente en Bruselas el próxima días 17”, ha concluido.
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Pastor. Todos juntos. 22.06.2013

El portavoz parlamentario del PSE-EE y secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha destacado que el día 1 julio los vascos perderán "una conquista social" con el "repago" farmacéutico, y ha criticado que el lehendakari, Iñigo Urkullu, lo aplique en Euskadi "sumisamente, sin rechistar", y sin establecer "compensación" para los pensionistas. Durante su discurso en el acto de reinauguración de la Casa del Pueblo Tomás Meabe, en Bilbao, Pastor se ha referido a la sanidad pública y ha recordado que "falta una semana para que todo el esfuerzo que hizo el Gobierno de Patxi López por mantener las medicinas gratuitas se acabe". Tras destacar que "no fue nada fácil conseguir mantener la gratuidad" y, en ese tiempo, los socialistas tuvieron "que oír de todo", ha apuntado que los nacionalistas, en concreto el PNV, "que tanto criticaron todo lo que hacía el Gobierno vasco de Patxi López y que hasta hablaban del 'pase foral', de que 'se obedezca, pero no se cumpla', ahora no solo han acatado, sino que van a aplicar sin rechistar las medidas de Rajoy y ni tan siquiera se han molestado en establecer algún tipo de compensación para los pensionistas". En este sentido, ha subrayado que, por ello, el día 1 de julio los vascos empezarán a pagar las medicinas, y quedará atrás "una conquista social que se pierde". "La vamos a tener que volver a recuperar los socialistas", ha añadido. En este sentido, ha señalado que el lehendakari, "sin protestar absolutamente nada, ha acatado sumisamente todo lo que dice el Gobierno de Rajoy y acepta sin rechistar que se aplique el 'repago' farmacéutico". "Y digo a todos los vascos porque eso de que los españoles 'se impongan a los vascos', como tanto le preocupa al portavoz parlamentario del PNV, Joseba Egibar, significa que, como siempre, ignora deliberadamente que hay muchos, muchísimos vascos, la mitad más o menos, que no somos de los suyos, de los que Egibar cree", ha añadido. A su juicio, "la mitad de los vascos" que no se suman a su soberanismo, defienden que "no es justo" pagar las medicinas, y sobre todo, que les parece "mal que lo tengan que hacer las personas que suelen tener más necesidad de medicamentos y menos recursos económicos: los pensionistas". "Ésas son las cosas que a nosotros nos mueven. No las que cree Egibar o el PNV. Pero, estas cosas relacionadas de verdad con los derechos y las necesidades cotidianas de la gente real, a los nacionalistas les siguen importando muy poquito en comparación con lo mucho que les gusta hablar de las cosas de la épica patria", ha indicado. CONCIERTO José Antonio Pastor ha manifestado que "ahora que la economía no trae más que problemas y resulta que eso de la crisis es mucho más incómodo de tratar que los símbolos y los sentimientos", se pretende "convertir una herramienta, como es el Concierto económico, en un pinpanpun político, a ver si así consiguen distraer la atención de los problemas que tiene cada uno, que son muchos". "Decían los independentistas catalanes que 'España nos roba', pero ahora parece que hay quien quiere que parezca que somos los vascos los que no pagamos a España", ha indicado. Tras manifestar que "es difícil manejarse en la crisis y que señalar cosas que pasan fuera es una tentación irresistible para algunos", ha manifestado que "Euskadi tiene un sistema propio de cobro de sus impuestos, un sistema que supone, naturalmente, el abono de las cantidades correspondientes al resto de España a través del Cupo y un sistema que se revisa cada cinco años". "Es decir, que ni robos, ni estafas, ni nada de nada, sino un sistema propio", ha añadido, para recordar que el Concierto lo reconoce la propia Constitución. EL PARLAMENTO Y LA ARMONIZACIÓN FISCAL Además, ha indicado que a los socialistas vascos lo que les interesa es que, "para que la recaudación en Euskadi funcione mejor y sea más justa y eficaz, el Parlamento vasco sea el que, atendiendo a las leyes vigentes en la actualidad, sin inventar nada raro ni oscuro, empiece a ejercer las competencias en materia de armonización fiscal". A su juicio, esta cuestión, junto con la lucha contra el fraude, "es un asunto importante, que nada tiene que ver con simbolismos históricos, sino con la riqueza que las instituciones dispongan para el bien común". "También son importantes, y mucho, el resto de aspectos que estamos intentando acordar con el PNV en materia de creación de empleo, de estímulo y modernización del tejido industrial y económico y de una reforma profunda del complejo y, a menudo, ineficiente entramado institucional en Euskadi, no sólo con todas sus muchas instituciones, sino también con sus empresas públicas, organismos, institutos, etc", ha apuntado. En este sentido, ha recordado que, precisamente, fiscalidad, empleo, modernización de la economía y optimización de la estructura pública son las cuatro grandes líneas de acuerdo que Euskadi necesita en este momento", cuestiones sobre las que los socialistas están negociando con el PNV. "Los Socialistas hemos estado viendo cómo se perdían todos estos meses de legislatura, mientras el PNV se iba enterando de que ya es un partido más y que no puede esperar que el resto asumamos la responsabilidad que solo a ellos corresponde", ha añadido. No obstante, ha subrayado que "parece que, finalmente, se han dado cuenta", aunque tarde, de que era "imposible" seguir sin colaboración de otros partidos. "No nos distraigamos con lo que es ruido y pongámonos a lo que tenemos que estar, a ver cómo colaboramos, mejor todos, en ayudar a que salgamos de la crisis mejor de lo que entramos", ha señalado. Para el dirigente del PSE-EE, todo lo que se haga, será "con transparencia, explicando cuál es nuestra postura a todos los grupos parlamentarios y procurando su apoyo". "Nadie va a saltarse la soberanía popular representada en el Parlamento. Los Socialistas no queremos apuntarnos ningún tanto, sino que Euskadi salga adelante con el acuerdo más unánime posible en esas cuatro líneas que decía: fiscalidad, empleo, reactivación económica e instituciones más eficientes", ha insistido. POLÍTICA DESDE LA IZQUIERDA Pastor ha emplazado a los partidos de izquierdas a mantener "una posición sólida para evitar que desde la derecha europea nos impongan políticas de destrucción de derechos". Además, ha destacado que "corre por las redes sociales un mensaje que dice: 'Mientras gritaba que PP y PSOE eran lo mismo, el PP me ha quitado la beca que me dio el PSOE'". Según ha explicado, "ésa es la realidad". "Precisamente, en materia de becas las Juventudes Socialistas están haciendo una campaña de denuncia para impedir los planes del Gobierno de Rajoy y del ministro Wert para dejar sin beca a 35.000 estudiantes este año y a 85.000 el que viene", ha añadido. Por ello, ha asegurado que los socialistas fueron y son "los defensores de los derechos de la gente y de los servicios públicos que son lo que permite ejercer esos derechos". "Sin sanidad pública, solo los ricos tienen derecho a la salud y, como decía hace un momento, sin becas, muchos estudiantes tendrán que dejar sus estudios e irse a un mercado ante el que no tendrán otra elección que aceptar lo que les ofrezcan", ha concluido.
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Pastor. Copago. 22.06.2013

El portavoz parlamentario del PSE-EE y secretario general de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha destacado que el día 1 julio los vascos perderán "una conquista social" con el "repago" farmacéutico, y ha criticado que el lehendakari, Iñigo Urkullu, lo aplique en Euskadi "sumisamente, sin rechistar", y sin establecer "compensación" para los pensionistas. Durante su discurso en el acto de reinauguración de la Casa del Pueblo Tomás Meabe, en Bilbao, Pastor se ha referido a la sanidad pública y ha recordado que "falta una semana para que todo el esfuerzo que hizo el Gobierno de Patxi López por mantener las medicinas gratuitas se acabe". Tras destacar que "no fue nada fácil conseguir mantener la gratuidad" y, en ese tiempo, los socialistas tuvieron "que oír de todo", ha apuntado que los nacionalistas, en concreto el PNV, "que tanto criticaron todo lo que hacía el Gobierno vasco de Patxi López y que hasta hablaban del 'pase foral', de que 'se obedezca, pero no se cumpla', ahora no solo han acatado, sino que van a aplicar sin rechistar las medidas de Rajoy y ni tan siquiera se han molestado en establecer algún tipo de compensación para los pensionistas". En este sentido, ha subrayado que, por ello, el día 1 de julio los vascos empezarán a pagar las medicinas, y quedará atrás "una conquista social que se pierde". "La vamos a tener que volver a recuperar los socialistas", ha añadido. En este sentido, ha señalado que el lehendakari, "sin protestar absolutamente nada, ha acatado sumisamente todo lo que dice el Gobierno de Rajoy y acepta sin rechistar que se aplique el 'repago' farmacéutico". "Y digo a todos los vascos porque eso de que los españoles 'se impongan a los vascos', como tanto le preocupa al portavoz parlamentario del PNV, Joseba Egibar, significa que, como siempre, ignora deliberadamente que hay muchos, muchísimos vascos, la mitad más o menos, que no somos de los suyos, de los que Egibar cree", ha añadido. A su juicio, "la mitad de los vascos" que no se suman a su soberanismo, defienden que "no es justo" pagar las medicinas, y sobre todo, que les parece "mal que lo tengan que hacer las personas que suelen tener más necesidad de medicamentos y menos recursos económicos: los pensionistas". "Ésas son las cosas que a nosotros nos mueven. No las que cree Egibar o el PNV. Pero, estas cosas relacionadas de verdad con los derechos y las necesidades cotidianas de la gente real, a los nacionalistas les siguen importando muy poquito en comparación con lo mucho que les gusta hablar de las cosas de la épica patria", ha indicado. CONCIERTO José Antonio Pastor ha manifestado que "ahora que la economía no trae más que problemas y resulta que eso de la crisis es mucho más incómodo de tratar que los símbolos y los sentimientos", se pretende "convertir una herramienta, como es el Concierto económico, en un pinpanpun político, a ver si así consiguen distraer la atención de los problemas que tiene cada uno, que son muchos". "Decían los independentistas catalanes que 'España nos roba', pero ahora parece que hay quien quiere que parezca que somos los vascos los que no pagamos a España", ha indicado. Tras manifestar que "es difícil manejarse en la crisis y que señalar cosas que pasan fuera es una tentación irresistible para algunos", ha manifestado que "Euskadi tiene un sistema propio de cobro de sus impuestos, un sistema que supone, naturalmente, el abono de las cantidades correspondientes al resto de España a través del Cupo y un sistema que se revisa cada cinco años". "Es decir, que ni robos, ni estafas, ni nada de nada, sino un sistema propio", ha añadido, para recordar que el Concierto lo reconoce la propia Constitución. EL PARLAMENTO Y LA ARMONIZACIÓN FISCAL Además, ha indicado que a los socialistas vascos lo que les interesa es que, "para que la recaudación en Euskadi funcione mejor y sea más justa y eficaz, el Parlamento vasco sea el que, atendiendo a las leyes vigentes en la actualidad, sin inventar nada raro ni oscuro, empiece a ejercer las competencias en materia de armonización fiscal". A su juicio, esta cuestión, junto con la lucha contra el fraude, "es un asunto importante, que nada tiene que ver con simbolismos históricos, sino con la riqueza que las instituciones dispongan para el bien común". "También son importantes, y mucho, el resto de aspectos que estamos intentando acordar con el PNV en materia de creación de empleo, de estímulo y modernización del tejido industrial y económico y de una reforma profunda del complejo y, a menudo, ineficiente entramado institucional en Euskadi, no sólo con todas sus muchas instituciones, sino también con sus empresas públicas, organismos, institutos, etc", ha apuntado. En este sentido, ha recordado que, precisamente, fiscalidad, empleo, modernización de la economía y optimización de la estructura pública son las cuatro grandes líneas de acuerdo que Euskadi necesita en este momento", cuestiones sobre las que los socialistas están negociando con el PNV. "Los Socialistas hemos estado viendo cómo se perdían todos estos meses de legislatura, mientras el PNV se iba enterando de que ya es un partido más y que no puede esperar que el resto asumamos la responsabilidad que solo a ellos corresponde", ha añadido. No obstante, ha subrayado que "parece que, finalmente, se han dado cuenta", aunque tarde, de que era "imposible" seguir sin colaboración de otros partidos. "No nos distraigamos con lo que es ruido y pongámonos a lo que tenemos que estar, a ver cómo colaboramos, mejor todos, en ayudar a que salgamos de la crisis mejor de lo que entramos", ha señalado. Para el dirigente del PSE-EE, todo lo que se haga, será "con transparencia, explicando cuál es nuestra postura a todos los grupos parlamentarios y procurando su apoyo". "Nadie va a saltarse la soberanía popular representada en el Parlamento. Los Socialistas no queremos apuntarnos ningún tanto, sino que Euskadi salga adelante con el acuerdo más unánime posible en esas cuatro líneas que decía: fiscalidad, empleo, reactivación económica e instituciones más eficientes", ha insistido. POLÍTICA DESDE LA IZQUIERDA Pastor ha emplazado a los partidos de izquierdas a mantener "una posición sólida para evitar que desde la derecha europea nos impongan políticas de destrucción de derechos". Además, ha destacado que "corre por las redes sociales un mensaje que dice: 'Mientras gritaba que PP y PSOE eran lo mismo, el PP me ha quitado la beca que me dio el PSOE'". Según ha explicado, "ésa es la realidad". "Precisamente, en materia de becas las Juventudes Socialistas están haciendo una campaña de denuncia para impedir los planes del Gobierno de Rajoy y del ministro Wert para dejar sin beca a 35.000 estudiantes este año y a 85.000 el que viene", ha añadido. Por ello, ha asegurado que los socialistas fueron y son "los defensores de los derechos de la gente y de los servicios públicos que son lo que permite ejercer esos derechos". "Sin sanidad pública, solo los ricos tienen derecho a la salud y, como decía hace un momento, sin becas, muchos estudiantes tendrán que dejar sus estudios e irse a un mercado ante el que no tendrán otra elección que aceptar lo que les ofrezcan", ha concluido.
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Pastor en Radio Popular. 12.03.2013

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Pilar Grados. Día de la Mujer. 07.03.2013

PSE-EE de Bizkaia reclama la implicación de las instituciones ante el elevado desempleo femenino Los Socialistas elaboran un manifiesto con motivo del Día Internacional de las Mujeres, que trasladarán a las Juntas Generales de Bizkaia El Área de Igualdad del PSE-EE en Bizkaia ha elaborado un Manifiesto, con motivo de la celebración mañana del Día Internacional de la Mujer, en el que reclama la implicación de las instituciones ante el elevado desempleo femenino. En esta declaración, que los Socialistas trasladarán a las Juntas Generales de Bizkaia, se destaca que el paro en Bizkaia alcanza en la actualidad a más de 49.300 mujeres, una cifra que ha aumentado en el último mes en 1.240 paradas más. “Ante la gravedad de esta situación, la Diputación vizcaína no puede quedarse a la espera de que el desempleo femenino se solucione por sí solo. Debe tomar cartas en el asunto y, en la medida de sus competencias idear y actualizar iniciativas, planes y programas específicos dirigidos a paliar el elevado desempleo femenino”, indica el Manifiesto. Asimismo, en el texto elaborado para celebrar el 8 de Marzo, se destaca el recorte de derechos que ha supuesto para la mujer la reforma laboral del PP, por lo que se pide su derogación, así como el desarrollo de un Plan de Empleo para las mujeres, que incluya políticas activas específicas, la promoción del autoempleo y el desarrollo de un Plan de Igualdad de las mujeres en el empleo, dirigido a promover la igualdad y a eliminar la desigualdad salarial. Además, se reclama el mantenimiento de los derechos recogidos en la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y la promoción de políticas que permitan la corresponsabilidad en la vida laboral y familiar de hombres y mujeres, y el cumplimiento de la Ley para la Igualdad efectiva de Mujeres y Hombres. Del mismo modo, los Socialistas Vizcaínos piden el mantenimiento de la Ley actual de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, el impulso de políticas y servicios de prevención de la violencia de género y apoyo a las mujeres que la sufren y la derogación de la Ley de tasas judiciales porque provoca una “desigualdad en el acceso a la justicia, que dejará a muchas mujeres sin la posibilidad de acudir a ella incluso en aquellas ocasiones que pretendan escapar de una situación de violencia de género”. “La derecha intenta instalar la idea de que la crisis económica es responsable de todo, pero la realidad es que la utilizan como excusa para aplicar su ideario de ataque al Estado de Bienestar”, señala el texto. Reforma Laboral En este sentido, el Manifiesto del PSE-EE de Bizkaia agrega que, durante este último año, en el que el Partido Popular ha asumido el Gobierno, “asistimos a unos de los mayores despropósitos de la historia de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”. “La Reforma Laboral expulsa a los sectores más vulnerables del empleo, y ahí están las mujeres. Además, deja sin derechos a las mujeres trabajadoras, a todas en general y específicamente a las que tienen trabajo a tiempo parcial, trabajo temporal, o a aquellas que tienen responsabilidades familiares”, indica. El Manifiesto llama la atención también en la reducción de los derechos relacionados con la educación, con la salud, con la atención a la dependencia, con los programas y actuaciones dirigidos a mejorar la calidad de vida, “lo que hace que las mujeres se queden en desempleo y además que tengan más dificultades para la conciliación”. “Y, precisamente, para paliar en cierta medida estos recortes, los Socialistas Vizcaínos propusimos, como enmienda a los Presupuestos del Territorio, crear una partida de 1,7 millones dirigida a la Ley de Dependencia, que fue rechazada por el PNV y por el PP”. “Todo lo ocurrido en el último año –agrega- nos lleva a un mismo lugar, bastante familiar, nuestros propios hogares. Porque, en definitiva es lo que está promoviendo la derecha: la vuelta al hogar de las mujeres”. Por este motivo, asegura que los Socialistas siguen trabajando por la igualdad y la emancipación de las mujeres porque “creemos que la igualdad entre mujeres y hombres es un pilar de nuestra democracia, y porque estamos comprometidos/as con un modelo social que garantiza la justicia y la equidad”. “Sin duda, el cambio que necesitamos para salir de esta crisis, que es económica, pero también política y social, pasa por contar con todos y con todas, hombres y mujeres, sin desperdiciar capacidades. Sólo de esta manera podremos salir reforzados/as de esta terrible crisis en la que nos hallamos inmersos/as. Lo haremos si hacemos que la igualdad sea el centro del cambio”, concluye.
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SebastianMora. Cáritas. 19.02.2013

El responsable de Cáritas española ofrece mañana una conferencia sobre la importancia de defender la justicia social como herramienta frente a la crisis El Grupo de Cristianos Socialistas de PSE-EE Bizkaia organiza una charla en la sede de Juntas Generales El Secretario General de Cáritas española, Sebastián Mora, ofrecerá mañana por la tarde en Bilbao una conferencia titulada ‘Políticas sociales: reconocimiento, participación y justicia social’, en la que defenderá la importancia de la justicia social como herramienta frente a la crisis. En la charla, organizada por el Grupo de Cristianos Socialistas de PSE-EE Bizkaia, también intervendrán el Director de Cáritas Diocesana de Bizkaia, Carlos Bargos, en calidad de presentador, así como la periodista María Guijarro. La cita será a partir de las 19.00 horas en la sede de las Juntas Generales de Bizkaia en la capital bilbaína (C/ Hurtado de Amezaga, 6). El máximo responsable de Cáritas española planteará que “vivimos tiempos de injusticia patente” en los que el “sufrimiento humano está siendo de una intensidad muy grande”. A su entender, “necesitamos instrumentos para construir justicia, participación, esperanza”, puesto que “la justicia social sigue siendo posible si ponemos medios, instrumentos y si nuestro imaginario colectivo nos da la capacidad de crear, de comprometernos y de ser solidarios con los que más sufren”. Este encuentro será el primero de una serie de conferencias y debates organizados por el Grupo de Cristianos Socialistas de PSE-EE Bizkaia centrados en la solución a la actual crisis. Las siguientes citas se centrarán cuestiones como la democracia económica o la dimensión ética del actual momento político, social y económico que estamos viviendo.
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Pastor. VII Congreso. Clausura. 17.02.2013

José Antonio Pastor, reelegido Secretario General de los Socialistas Vizcaínos La Ejecutiva entrante se renueva en más de un 55% y cuenta con un total de 27 miembros José Antonio Pastor ha sido hoy reelegido como Secretario General de los Socialistas Vizcaínos con un 76,88% de los votos (153 a favor, y 46 abstenciones), durante el Congreso que se ha celebrado esta mañana en el Bizkaia Aretoa de Bilbao. La nueva Ejecutiva del PSE-EE de Bizkaia se ha renovado en más del 55% y cuenta con un total de 27 miembros, con una media de edad que ronda los 40 años. La Ejecutiva ha contado con el visto bueno del 77,04% de los votos (151 votos a favor y 45 en blanco). La nueva dirección de los Socialistas Vizcaínos, presidida por Txema Rodríguez Orrantia, cuenta con José Antonio Pastor como Secretario General, y le sigue en la lista Mikel Torres como Vicesecretario General, Iñaki Egaña como responsable de Organización y Administración, y Begoña Gil al frente del área de Institucional y Electoral. Asimismo, Susana González se encargará de la Secretaría de Estudios y Programas, Pilar Grados de Igualdad, Teresa Laespada será responsable de Formación, Charli García encabezará Nuevas Tecnologías, Alfonso García será el responsable de Infraestructuras, mientras que Oscar Seco estará al frente de Políticas Sociales, Janire Galarraga en Economía, Francisco Fernández en Relación con las Agrupaciones, Mikel Benito en Industria y Empleo y Marta Ares en Cooperación y ONGs. El resto de miembros de esta Ejecutiva serán Gorka Echave, Alex Gómez, Esther Rodríguez, Liz Justel, Iñaki Jerónimo, Fernando Castillo, Maitana Martínez, Olga Sainz, Elena Pérez, Marian Muñoz, Alaitz Jimenez y Unai Ortuzar. La gestión de la Ejecutiva saliente se ha aprobado con un 77,3% de los votos, mientras que la Resolución presentada a este VII Congreso titulada ‘Por la cohesión social, el empleo y la revitalización económica de Bizkaia’, ha sido aprobada por unanimidad.
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Pastor. No comodín. Radio Popular. 07.01.2013

Pastor: "El PSE no será un comodín para sacar las castañas del fuego al PNV" Advierte de que "no existe esa famosa pinza de los socialistas con Bildu con la que el PNV quiere asustar" 05/01/2013 EFE Pastor asegura que la reforma fiscal en Euskadi es "absolutamente imprescindible" y "de caracter previo" a que el PSE-EE pueda apoyar un Presupuesto al Lehendakari Urkullu. El Portavoz del PSE-EE y Secretario General de los Socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha asegurado que su formación no será "un comodín del que se quiera tirar en la política vasca para sacar las castañas del fuego a nadie", en alusión al PNV. Pastor ha subrayado que el Partido Socialista de Euskadi hará una oposición al nuevo Gobierno vasco "con toda responsabilidad pero también con toda firmeza y contundencia". "Vamos a ser responsables, probablemente bastante más de lo que fue el PNV en la oposición con el anterior Gobierno (del PSE), y capaces de llegar a acuerdos en aquellos temas que nos parezcan importantes para el país, pero desde luego no vamos a ser una especie de comodín del que se quiera tirar en la política vasca para sacar las castañas del fuego a nadie", ha expuesto. El dirigente socialista ha considerado una "irresponsabilidad absoluta" que el PNV pretenda "trasladar a la oposición" la responsabilidad de la aprobación de los próximos presupuestos de la comunidad autónoma, después de que los nacionalistas hayan opinado que los demás partidos deben "arrimar el hombro" dado el difícil momento económico. "Quien tiene la responsabilidad de intentar alcanzar acuerdos es quien gobierna, y quien está en el Gobierno ha tomado una decisión política temeraria de ir en solitario en una situación dificilísima desde el punto de vista económico", ha reprochado Pastor al PNV. El Gobierno vasco, que dispone de minoría mayoritaria en el Parlamento de Vitoria, con 27 escaños del PNV sobre un total de 75, tiene pendientes de aprobación los presupuestos para el presente ejercicio, por lo que deberá llegar a acuerdos con algún grupo de la oposición: EH Bildu (21 escaños), PSE-EE (16), PP (10) y UPyD (1). Para el portavoz de los socialistas vascos, que el Gobierno esté en minoría es una cuestión únicamente achacable al PNV, ya que "nadie más que Urkullu ha tomado la decisión de no alcanzar pactos previos con ninguna fuerza política". Ha recordado que los socialistas reclaman una reforma fiscal que emane del Parlamento Vasco y que, manteniendo la competencia tributaria de los territorios forales, sea aprobada después por las Juntas Generales. Pastor ha recalcado que esa reforma "es el tema estrella del que hay que hablar en el Parlamento Vasco" y ha dicho que, para su partido, este asunto "es absolutamente imprescindible y, además, previo a la discusión de los presupuestos". "Si se nos va a presentar un presupuesto en el que simplemente se nos dice de dónde se quita y de dónde se recorta", pero sin abordar los ingresos fiscales, "ese no es el presupuesto que vamos a poder aprobar los socialistas", ha indicado. El Ejecutivo vasco, si quiere tener más ingresos para poder cuadrar las cuentas, aminorar el déficit o reducir la deuda, "tendrá que tocar la política fiscal en todo Euskadi", porque "hay que tener más ingresos para no tener que meter ningún tijeretazo sangrante desde el punto de vista social", ha subrayado Pastor. Ha apreciado algún "guiño" del PNV hacia el PSE-EE, como el acuerdo para elegir como senador autonómico al socialista Tontxu Rodríguez, aunque ha puntualizado que eso "no es el inicio de ningún compromiso a posteriori" entre ambos partidos. Pastor ha asegurado que los acuerdos del PSE-EE con Bildu "han estado restringidos a un pacto fiscal en Gipuzkoa" y ha añadido que "no hay una hay una postura estratégica de fondo de recorrer caminos con Bildu". "Coincidiremos con ellos en otras muchas ocasiones con toda seguridad a lo largo de la legislatura, pero eso no quiere decir ni mucho menos que haya una decisión estratégica de plantear en todos los casos alianzas políticas con Bildu", ha remarcado Pastor. Según el portavoz socialista, "no existe esa famosa pinza de los socialistas con Bildu con la que el PNV quiere asustar; esa especie de espantajo que saca de vez en cuando para meter miedo a su gente".
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Pastor. Presupuestos. Radio Popular. 07.01.2013

Pastor: "El PSE no será un comodín para sacar las castañas del fuego al PNV" Advierte de que "no existe esa famosa pinza de los socialistas con Bildu con la que el PNV quiere asustar" 05/01/2013 EFE Pastor asegura que la reforma fiscal en Euskadi es "absolutamente imprescindible" y "de caracter previo" a que el PSE-EE pueda apoyar un Presupuesto al Lehendakari Urkullu. El Portavoz del PSE-EE y Secretario General de los Socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, ha asegurado que su formación no será "un comodín del que se quiera tirar en la política vasca para sacar las castañas del fuego a nadie", en alusión al PNV. Pastor ha subrayado que el Partido Socialista de Euskadi hará una oposición al nuevo Gobierno vasco "con toda responsabilidad pero también con toda firmeza y contundencia". "Vamos a ser responsables, probablemente bastante más de lo que fue el PNV en la oposición con el anterior Gobierno (del PSE), y capaces de llegar a acuerdos en aquellos temas que nos parezcan importantes para el país, pero desde luego no vamos a ser una especie de comodín del que se quiera tirar en la política vasca para sacar las castañas del fuego a nadie", ha expuesto. El dirigente socialista ha considerado una "irresponsabilidad absoluta" que el PNV pretenda "trasladar a la oposición" la responsabilidad de la aprobación de los próximos presupuestos de la comunidad autónoma, después de que los nacionalistas hayan opinado que los demás partidos deben "arrimar el hombro" dado el difícil momento económico. "Quien tiene la responsabilidad de intentar alcanzar acuerdos es quien gobierna, y quien está en el Gobierno ha tomado una decisión política temeraria de ir en solitario en una situación dificilísima desde el punto de vista económico", ha reprochado Pastor al PNV. El Gobierno vasco, que dispone de minoría mayoritaria en el Parlamento de Vitoria, con 27 escaños del PNV sobre un total de 75, tiene pendientes de aprobación los presupuestos para el presente ejercicio, por lo que deberá llegar a acuerdos con algún grupo de la oposición: EH Bildu (21 escaños), PSE-EE (16), PP (10) y UPyD (1). Para el portavoz de los socialistas vascos, que el Gobierno esté en minoría es una cuestión únicamente achacable al PNV, ya que "nadie más que Urkullu ha tomado la decisión de no alcanzar pactos previos con ninguna fuerza política". Ha recordado que los socialistas reclaman una reforma fiscal que emane del Parlamento Vasco y que, manteniendo la competencia tributaria de los territorios forales, sea aprobada después por las Juntas Generales. Pastor ha recalcado que esa reforma "es el tema estrella del que hay que hablar en el Parlamento Vasco" y ha dicho que, para su partido, este asunto "es absolutamente imprescindible y, además, previo a la discusión de los presupuestos". "Si se nos va a presentar un presupuesto en el que simplemente se nos dice de dónde se quita y de dónde se recorta", pero sin abordar los ingresos fiscales, "ese no es el presupuesto que vamos a poder aprobar los socialistas", ha indicado. El Ejecutivo vasco, si quiere tener más ingresos para poder cuadrar las cuentas, aminorar el déficit o reducir la deuda, "tendrá que tocar la política fiscal en todo Euskadi", porque "hay que tener más ingresos para no tener que meter ningún tijeretazo sangrante desde el punto de vista social", ha subrayado Pastor. Ha apreciado algún "guiño" del PNV hacia el PSE-EE, como el acuerdo para elegir como senador autonómico al socialista Tontxu Rodríguez, aunque ha puntualizado que eso "no es el inicio de ningún compromiso a posteriori" entre ambos partidos. Pastor ha asegurado que los acuerdos del PSE-EE con Bildu "han estado restringidos a un pacto fiscal en Gipuzkoa" y ha añadido que "no hay una hay una postura estratégica de fondo de recorrer caminos con Bildu". "Coincidiremos con ellos en otras muchas ocasiones con toda seguridad a lo largo de la legislatura, pero eso no quiere decir ni mucho menos que haya una decisión estratégica de plantear en todos los casos alianzas políticas con Bildu", ha remarcado Pastor. Según el portavoz socialista, "no existe esa famosa pinza de los socialistas con Bildu con la que el PNV quiere asustar; esa especie de espantajo que saca de vez en cuando para meter miedo a su gente".
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Pastor. Presupuestos y estructura institucional. 24.11.2012

El secretario general del PSE-EE de Bizkaia, José Antonio Pastor, ha considerado que es "responsabilidad" del próximo Gobierno vasco trabajar por "la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca" y ha advertido que el que será próximo lehendakari, Iñigo Urkullu, "tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En el acto de homenaje de las Juventudes Socialistas a su fundador, Tomás Meabe, celebrado este sábado en Derio, Pastor se ha referido, de esta forma, a la imposibilidad de UPN de aprobar los presupuestos de Navarra para 2013, tras salir adelante en pleno, con los votos PSN, NaBai, Bildu, Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai, la enmienda a la totalidad presentada por NaBai al proyecto presupuestario. Pastor ha señalado que "si algo quiere la gente en este momento es un Gobierno que trabaje por la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca", por lo que ha advertido de que "será responsabilidad del próximo lehendakari que todo esto se haga realidad" y ha añadido que Urkullu, "y sólo él, tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En su opinión, el PNV "ha empezado mal, apostando por un Gobierno en minoría porque ni ha sido capaz ni ha tenido voluntad de entenderse con nadie". Según ha dicho, el Gobierno de Patxi López "se trabajó previamente acuerdos con otras fuerzas parlamentarias, que el PNV no se ha molestado en trabajar pensando en el suyo". Pastor ha criticado que el Gobierno del PNV "pretende que sean otros los que le hagan el trabajo, dándole un cheque en blanco para la aprobación de sus Presupuestos". "El PNV vuelve al Gobierno sin haber aprendido nada de su paso por la oposición, sin darse cuenta de que ya no es el partido que reparte las cartas a su antojo, porque sigue sin entender que el régimen nacionalista que quisieron instalar se ha acabado en Euskadi", ha afirmado. A su juicio, "una vez más, el PNV ha demostrado que carece del entrenamiento para el acuerdo que tenemos y que siempre hemos desplegado los socialistas vascos" y "considera que sus deseos son órdenes que otros tienen que cumplir, porque sigue entendiendo que oponerse al PNV es oponerse a Euskadi". Por eso, ha indicado, el PNV "no pide acuerdos, sino adhesiones y cheques en blanco, sin explicar a las fuerzas de oposición cuáles van a ser sus políticas sociales y fiscales, aunque Urkullu diga que su Gobierno será un Gobierno de programa". Según ha señalado, "lo cierto es que, hoy por hoy, el programa del PNV brilla por su ausencia, lo mismo que los compromisos que está dispuesto a asumir", y "se han limitado a decir sin más que los socialistas no estábamos por el acuerdo, aunque lo hemos procurado, con un documento propio". "LLEVAR LA INICIATIVA" Pastor ha asegurado que el Partido Socialista "va a llevar la iniciativa" en el Parlamento vasco y no va a permitir que "se desmonte el sistema público vasco que tanto esfuerzo y tantas dificultades nos ha costado mantener a los socialistas". Tras insistir en que ese va a ser su "principal objetivo", ha criticado que "otros tienen objetivos distintos" y, en ese sentido, ha criticado que el PNV "no ha querido acordar nada" y "su obsesión por recuperar cuanto antes el poder para su partido no le ha permitido ni siquiera intentar un acuerdo con nadie". "Ni lo querían ni lo pretendieron y ahora vamos a ver cómo hacemos en Euskadi para salir de esta situación con el gobierno más endeble y con el lehendakari más débil de toda la historia de Euskadi". Pastor ha destacado que el PNV "recibe un ejecutivo sin una sola factura en un cajón, con el déficit controlado, con los servicios públicos funcionando y hasta con dinero para pagar la paga extra a los funcionarios". Sin embargo, ha censurado que, "una vez más, han demostrado el nivel moral del PNV que ni supo perder con dignidad en el 2009 ni ha sabido ganar con esa misma dignidad en 2012" y, "mientras los socialistas sí hemos querido hacer una transición correcta y responsable, con un traspaso de poderes ordenado y leal, nos hemos encontrado, por desgracia, con los desplantes y las falsedades del PNV". El dirigente socialista ha criticado el intento, por parte del PNV, de "embarrar el trabajo impecable del Ejecutivo de Patxi López que, contrasta enormemente con las apresuradísimas contrataciones y adelantos que sí se produjeron efectivamente cuando la llegada de los socialistas era entonces inminente". En ese sentido, ha recordado "el escándalo del instituto Etxepare, paralizado durante años pero impulsado justo en las semanas anteriores a la entrada del lehendakari socialista, o los avales millonarios que empresas públicas como EiTB firmaban apresuradamente horas antes del cambio de dirección". Pastor ha manifestado que "el partido que hizo eso, el PNV, de forma indigna, seguramente asustado de la responsabilidad que le viene encima y de las reacciones que la sociedad vasca pueda tener ante sus próximos recortes, pone en marcha su máquina de maledicencia". Según ha augurado, "Euskadi va a echar de menos muy pronto el Gobierno de Patxi López". Tras recordar los "logros" del Gobierno vasco liderado por el PSE-EE, "que ha liderado el fin del terrorismo y que ha abierto las puertas de la paz en Euskadi", ha advertido que, desde la oposición, los socialistas van a defender esta "herencia con uñas y dientes, para que el próximo Gobierno del PNV no la dilapide". En ese sentido, ha asegurado que tendrán la mano tendida al próximo Gobierno, "si está dispuesto a defender el estado de bienestar", mientras que el PNV se encontrará con una "oposición frontal, si lo que pretende es aplicar los recortes sociales que todas las derechas europeas se empeñan en aplicar". Pastor ha asegurado que los socialistas no van a "inventarse problemas ficticios", pero "tampoco va a haber cheques en blanco como el PNV quiere". Así, ha adelantado que "lo que sí habrá será exigencia al nuevo lehendakari y a su Gobierno". "Ahora tendrán que preparar un presupuesto y esos son los números que nos interesa conocer, a nosotros y a todos los ciudadanos de Euskadi", ha subrayado. El líder de los socialistas vizcaínos ha señalado que verán "qué números proponen en el Parlamento antes de fin de año y sabremos entonces cuáles son las prioridades del PNV y con quién va a acordar" y ha reiterado que "la responsabilidad principal corresponde ahora a Urkullu y a su partido". "Han querido ir solos en un momento en el que hacerlo no era una buena idea. A ver lo que proponen, pero me temo que no nos va gustar mucho viendo los antecedentes desde el 21 de octubre", ha aseverado. LÍNEAS ROJAS El dirigente del PSE-EE ha advertido de que van a poner "líneas rojas" que no permitirán que se "traspasen" en "la educación, que hemos defendido, son los servicios sociales que hemos ampliado, en la sanidad, que hemos adaptado a los cambios sociales que ya están aquí, y en el apoyo a la economía productiva que hemos impulsado". Tras insistir en que los socialistas van a estar "en la defensa de lo público", ha asegurado que, "en cuanto Urkullu forme su débil Gobierno, lo primero que va a hacer es empezar a aplicar los recortes y a dejar para otro día o mejor para nunca, la revisión de la injusta estructura de impuestos que padecemos". Otro de los debates "inevitables" de la nueva legislatura será, según Pastor, sobre la revisión de la estructura política de Euskadi, "eso de lo que no han querido ni van a querer hablar nadie de la derecha, ni el PP ni el PNV".
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Pastor. Oposición socialista. 24.11.2012

El secretario general del PSE-EE de Bizkaia, José Antonio Pastor, ha considerado que es "responsabilidad" del próximo Gobierno vasco trabajar por "la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca" y ha advertido que el que será próximo lehendakari, Iñigo Urkullu, "tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En el acto de homenaje de las Juventudes Socialistas a su fundador, Tomás Meabe, celebrado este sábado en Derio, Pastor se ha referido, de esta forma, a la imposibilidad de UPN de aprobar los presupuestos de Navarra para 2013, tras salir adelante en pleno, con los votos PSN, NaBai, Bildu, Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai, la enmienda a la totalidad presentada por NaBai al proyecto presupuestario. Pastor ha señalado que "si algo quiere la gente en este momento es un Gobierno que trabaje por la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca", por lo que ha advertido de que "será responsabilidad del próximo lehendakari que todo esto se haga realidad" y ha añadido que Urkullu, "y sólo él, tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En su opinión, el PNV "ha empezado mal, apostando por un Gobierno en minoría porque ni ha sido capaz ni ha tenido voluntad de entenderse con nadie". Según ha dicho, el Gobierno de Patxi López "se trabajó previamente acuerdos con otras fuerzas parlamentarias, que el PNV no se ha molestado en trabajar pensando en el suyo". Pastor ha criticado que el Gobierno del PNV "pretende que sean otros los que le hagan el trabajo, dándole un cheque en blanco para la aprobación de sus Presupuestos". "El PNV vuelve al Gobierno sin haber aprendido nada de su paso por la oposición, sin darse cuenta de que ya no es el partido que reparte las cartas a su antojo, porque sigue sin entender que el régimen nacionalista que quisieron instalar se ha acabado en Euskadi", ha afirmado. A su juicio, "una vez más, el PNV ha demostrado que carece del entrenamiento para el acuerdo que tenemos y que siempre hemos desplegado los socialistas vascos" y "considera que sus deseos son órdenes que otros tienen que cumplir, porque sigue entendiendo que oponerse al PNV es oponerse a Euskadi". Por eso, ha indicado, el PNV "no pide acuerdos, sino adhesiones y cheques en blanco, sin explicar a las fuerzas de oposición cuáles van a ser sus políticas sociales y fiscales, aunque Urkullu diga que su Gobierno será un Gobierno de programa". Según ha señalado, "lo cierto es que, hoy por hoy, el programa del PNV brilla por su ausencia, lo mismo que los compromisos que está dispuesto a asumir", y "se han limitado a decir sin más que los socialistas no estábamos por el acuerdo, aunque lo hemos procurado, con un documento propio". "LLEVAR LA INICIATIVA" Pastor ha asegurado que el Partido Socialista "va a llevar la iniciativa" en el Parlamento vasco y no va a permitir que "se desmonte el sistema público vasco que tanto esfuerzo y tantas dificultades nos ha costado mantener a los socialistas". Tras insistir en que ese va a ser su "principal objetivo", ha criticado que "otros tienen objetivos distintos" y, en ese sentido, ha criticado que el PNV "no ha querido acordar nada" y "su obsesión por recuperar cuanto antes el poder para su partido no le ha permitido ni siquiera intentar un acuerdo con nadie". "Ni lo querían ni lo pretendieron y ahora vamos a ver cómo hacemos en Euskadi para salir de esta situación con el gobierno más endeble y con el lehendakari más débil de toda la historia de Euskadi". Pastor ha destacado que el PNV "recibe un ejecutivo sin una sola factura en un cajón, con el déficit controlado, con los servicios públicos funcionando y hasta con dinero para pagar la paga extra a los funcionarios". Sin embargo, ha censurado que, "una vez más, han demostrado el nivel moral del PNV que ni supo perder con dignidad en el 2009 ni ha sabido ganar con esa misma dignidad en 2012" y, "mientras los socialistas sí hemos querido hacer una transición correcta y responsable, con un traspaso de poderes ordenado y leal, nos hemos encontrado, por desgracia, con los desplantes y las falsedades del PNV". El dirigente socialista ha criticado el intento, por parte del PNV, de "embarrar el trabajo impecable del Ejecutivo de Patxi López que, contrasta enormemente con las apresuradísimas contrataciones y adelantos que sí se produjeron efectivamente cuando la llegada de los socialistas era entonces inminente". En ese sentido, ha recordado "el escándalo del instituto Etxepare, paralizado durante años pero impulsado justo en las semanas anteriores a la entrada del lehendakari socialista, o los avales millonarios que empresas públicas como EiTB firmaban apresuradamente horas antes del cambio de dirección". Pastor ha manifestado que "el partido que hizo eso, el PNV, de forma indigna, seguramente asustado de la responsabilidad que le viene encima y de las reacciones que la sociedad vasca pueda tener ante sus próximos recortes, pone en marcha su máquina de maledicencia". Según ha augurado, "Euskadi va a echar de menos muy pronto el Gobierno de Patxi López". Tras recordar los "logros" del Gobierno vasco liderado por el PSE-EE, "que ha liderado el fin del terrorismo y que ha abierto las puertas de la paz en Euskadi", ha advertido que, desde la oposición, los socialistas van a defender esta "herencia con uñas y dientes, para que el próximo Gobierno del PNV no la dilapide". En ese sentido, ha asegurado que tendrán la mano tendida al próximo Gobierno, "si está dispuesto a defender el estado de bienestar", mientras que el PNV se encontrará con una "oposición frontal, si lo que pretende es aplicar los recortes sociales que todas las derechas europeas se empeñan en aplicar". Pastor ha asegurado que los socialistas no van a "inventarse problemas ficticios", pero "tampoco va a haber cheques en blanco como el PNV quiere". Así, ha adelantado que "lo que sí habrá será exigencia al nuevo lehendakari y a su Gobierno". "Ahora tendrán que preparar un presupuesto y esos son los números que nos interesa conocer, a nosotros y a todos los ciudadanos de Euskadi", ha subrayado. El líder de los socialistas vizcaínos ha señalado que verán "qué números proponen en el Parlamento antes de fin de año y sabremos entonces cuáles son las prioridades del PNV y con quién va a acordar" y ha reiterado que "la responsabilidad principal corresponde ahora a Urkullu y a su partido". "Han querido ir solos en un momento en el que hacerlo no era una buena idea. A ver lo que proponen, pero me temo que no nos va gustar mucho viendo los antecedentes desde el 21 de octubre", ha aseverado. LÍNEAS ROJAS El dirigente del PSE-EE ha advertido de que van a poner "líneas rojas" que no permitirán que se "traspasen" en "la educación, que hemos defendido, son los servicios sociales que hemos ampliado, en la sanidad, que hemos adaptado a los cambios sociales que ya están aquí, y en el apoyo a la economía productiva que hemos impulsado". Tras insistir en que los socialistas van a estar "en la defensa de lo público", ha asegurado que, "en cuanto Urkullu forme su débil Gobierno, lo primero que va a hacer es empezar a aplicar los recortes y a dejar para otro día o mejor para nunca, la revisión de la injusta estructura de impuestos que padecemos". Otro de los debates "inevitables" de la nueva legislatura será, según Pastor, sobre la revisión de la estructura política de Euskadi, "eso de lo que no han querido ni van a querer hablar nadie de la derecha, ni el PP ni el PNV".
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Pastor. Dignidad PNV. 24.11.2012

El secretario general del PSE-EE de Bizkaia, José Antonio Pastor, ha considerado que es "responsabilidad" del próximo Gobierno vasco trabajar por "la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca" y ha advertido que el que será próximo lehendakari, Iñigo Urkullu, "tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En el acto de homenaje de las Juventudes Socialistas a su fundador, Tomás Meabe, celebrado este sábado en Derio, Pastor se ha referido, de esta forma, a la imposibilidad de UPN de aprobar los presupuestos de Navarra para 2013, tras salir adelante en pleno, con los votos PSN, NaBai, Bildu, Izquierda-Ezkerra y Geroa Bai, la enmienda a la totalidad presentada por NaBai al proyecto presupuestario. Pastor ha señalado que "si algo quiere la gente en este momento es un Gobierno que trabaje por la estabilidad y los grandes acuerdos para solucionar los problemas de la sociedad vasca", por lo que ha advertido de que "será responsabilidad del próximo lehendakari que todo esto se haga realidad" y ha añadido que Urkullu, "y sólo él, tendrá que decidir si quiere resignarse a ser más o menos como la Yolanda Barcina de Euskadi". En su opinión, el PNV "ha empezado mal, apostando por un Gobierno en minoría porque ni ha sido capaz ni ha tenido voluntad de entenderse con nadie". Según ha dicho, el Gobierno de Patxi López "se trabajó previamente acuerdos con otras fuerzas parlamentarias, que el PNV no se ha molestado en trabajar pensando en el suyo". Pastor ha criticado que el Gobierno del PNV "pretende que sean otros los que le hagan el trabajo, dándole un cheque en blanco para la aprobación de sus Presupuestos". "El PNV vuelve al Gobierno sin haber aprendido nada de su paso por la oposición, sin darse cuenta de que ya no es el partido que reparte las cartas a su antojo, porque sigue sin entender que el régimen nacionalista que quisieron instalar se ha acabado en Euskadi", ha afirmado. A su juicio, "una vez más, el PNV ha demostrado que carece del entrenamiento para el acuerdo que tenemos y que siempre hemos desplegado los socialistas vascos" y "considera que sus deseos son órdenes que otros tienen que cumplir, porque sigue entendiendo que oponerse al PNV es oponerse a Euskadi". Por eso, ha indicado, el PNV "no pide acuerdos, sino adhesiones y cheques en blanco, sin explicar a las fuerzas de oposición cuáles van a ser sus políticas sociales y fiscales, aunque Urkullu diga que su Gobierno será un Gobierno de programa". Según ha señalado, "lo cierto es que, hoy por hoy, el programa del PNV brilla por su ausencia, lo mismo que los compromisos que está dispuesto a asumir", y "se han limitado a decir sin más que los socialistas no estábamos por el acuerdo, aunque lo hemos procurado, con un documento propio". "LLEVAR LA INICIATIVA" Pastor ha asegurado que el Partido Socialista "va a llevar la iniciativa" en el Parlamento vasco y no va a permitir que "se desmonte el sistema público vasco que tanto esfuerzo y tantas dificultades nos ha costado mantener a los socialistas". Tras insistir en que ese va a ser su "principal objetivo", ha criticado que "otros tienen objetivos distintos" y, en ese sentido, ha criticado que el PNV "no ha querido acordar nada" y "su obsesión por recuperar cuanto antes el poder para su partido no le ha permitido ni siquiera intentar un acuerdo con nadie". "Ni lo querían ni lo pretendieron y ahora vamos a ver cómo hacemos en Euskadi para salir de esta situación con el gobierno más endeble y con el lehendakari más débil de toda la historia de Euskadi". Pastor ha destacado que el PNV "recibe un ejecutivo sin una sola factura en un cajón, con el déficit controlado, con los servicios públicos funcionando y hasta con dinero para pagar la paga extra a los funcionarios". Sin embargo, ha censurado que, "una vez más, han demostrado el nivel moral del PNV que ni supo perder con dignidad en el 2009 ni ha sabido ganar con esa misma dignidad en 2012" y, "mientras los socialistas sí hemos querido hacer una transición correcta y responsable, con un traspaso de poderes ordenado y leal, nos hemos encontrado, por desgracia, con los desplantes y las falsedades del PNV". El dirigente socialista ha criticado el intento, por parte del PNV, de "embarrar el trabajo impecable del Ejecutivo de Patxi López que, contrasta enormemente con las apresuradísimas contrataciones y adelantos que sí se produjeron efectivamente cuando la llegada de los socialistas era entonces inminente". En ese sentido, ha recordado "el escándalo del instituto Etxepare, paralizado durante años pero impulsado justo en las semanas anteriores a la entrada del lehendakari socialista, o los avales millonarios que empresas públicas como EiTB firmaban apresuradamente horas antes del cambio de dirección". Pastor ha manifestado que "el partido que hizo eso, el PNV, de forma indigna, seguramente asustado de la responsabilidad que le viene encima y de las reacciones que la sociedad vasca pueda tener ante sus próximos recortes, pone en marcha su máquina de maledicencia". Según ha augurado, "Euskadi va a echar de menos muy pronto el Gobierno de Patxi López". Tras recordar los "logros" del Gobierno vasco liderado por el PSE-EE, "que ha liderado el fin del terrorismo y que ha abierto las puertas de la paz en Euskadi", ha advertido que, desde la oposición, los socialistas van a defender esta "herencia con uñas y dientes, para que el próximo Gobierno del PNV no la dilapide". En ese sentido, ha asegurado que tendrán la mano tendida al próximo Gobierno, "si está dispuesto a defender el estado de bienestar", mientras que el PNV se encontrará con una "oposición frontal, si lo que pretende es aplicar los recortes sociales que todas las derechas europeas se empeñan en aplicar". Pastor ha asegurado que los socialistas no van a "inventarse problemas ficticios", pero "tampoco va a haber cheques en blanco como el PNV quiere". Así, ha adelantado que "lo que sí habrá será exigencia al nuevo lehendakari y a su Gobierno". "Ahora tendrán que preparar un presupuesto y esos son los números que nos interesa conocer, a nosotros y a todos los ciudadanos de Euskadi", ha subrayado. El líder de los socialistas vizcaínos ha señalado que verán "qué números proponen en el Parlamento antes de fin de año y sabremos entonces cuáles son las prioridades del PNV y con quién va a acordar" y ha reiterado que "la responsabilidad principal corresponde ahora a Urkullu y a su partido". "Han querido ir solos en un momento en el que hacerlo no era una buena idea. A ver lo que proponen, pero me temo que no nos va gustar mucho viendo los antecedentes desde el 21 de octubre", ha aseverado. LÍNEAS ROJAS El dirigente del PSE-EE ha advertido de que van a poner "líneas rojas" que no permitirán que se "traspasen" en "la educación, que hemos defendido, son los servicios sociales que hemos ampliado, en la sanidad, que hemos adaptado a los cambios sociales que ya están aquí, y en el apoyo a la economía productiva que hemos impulsado". Tras insistir en que los socialistas van a estar "en la defensa de lo público", ha asegurado que, "en cuanto Urkullu forme su débil Gobierno, lo primero que va a hacer es empezar a aplicar los recortes y a dejar para otro día o mejor para nunca, la revisión de la injusta estructura de impuestos que padecemos". Otro de los debates "inevitables" de la nueva legislatura será, según Pastor, sobre la revisión de la estructura política de Euskadi, "eso de lo que no han querido ni van a querer hablar nadie de la derecha, ni el PP ni el PNV".
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Pastor. Ortuella. Teatrillo conversaciones. 17.11.2012

125 aniversario de la Casa del Pueblo de Ortuella 17 de noviembre de 2012 Buenos días compañeras y compañeros de la Agrupación Socialista de Ortuella, vecinos, amigas y amigos. Hoy empiezan los actos de conmemoración y yo diría que de reivindicación de los 125 años de la fundación de la Casa del Pueblo de Ortuella, que van a inaugurar en estos días un foro de debate sobre la historia y, sobre todo, sobre el futuro y los retos de la izquierda. Es un placer que me hayáis invitado a abrir estos trabajos y os lo agradezco de corazón. 125 años son muchos años. Realmente impresiona pensar con un poco de calma que algo que yo siempre he visto como cotidiano: la sede socialista de mi pueblo, sea algo que tiene detrás tantos años de luchas obreras, tantos esfuerzos, tantas huelgas, tanto sufrimiento, pero también tantas cosas conseguidas. A mí mismo me ha tocado recibir algunas alegrías y también algunas tristezas. También de esas ha habido. A la generación de nuestros padres le tocó reimpulsar el partido socialista después de una de las dictaduras más terribles que ha sufrido España en esos 125 años de historia de la casa del Pueblo de Ortuella. Después, a mi generación nos correspondió construir, también en nuestros pueblos, la democracia que ya iba ganando terreno, no sin problemas y esfuerzos, en las instituciones de todo el País. Recuerdo bien que renovar y dignificar nuestros municipios fue una tarea enorme, a la que nos pusimos con una ilusión también enorme y con dificultades inmensas que algunas veces rememoro en estos días cuando pienso en aquellos momentos en que otras crisis asolaban Euskadi y particularmente Ortuella, donde como sabéis fui alcalde durante bastantes años. Ya veis que hablo de Ortuella, de la Casa del Pueblo, y se me encadenan los recuerdos personales y los recuerdos de la política. Pero claro, no tengo 125 años de recuerdos personales. Ese enorme bagaje de recuerdos y de sentimientos le corresponde en este municipio a muchas generaciones de vecinas y vecinos para los que la Casa del Pueblo ha sido parte de su paisaje y de sus vidas durante mucho más de un siglo. Generaciones de socialistas y de no socialistas pero en todos los casos vecinos que conocían y visitaban la sede de los socialistas, que la tenían ahí, como un hito en su pueblo, como un espacio abierto y cercano en el que participar, en el que encontrar alguien que les escuchase, en el que debatir o incluso en el que discutir. En todas partes hay monumentos para que sean vistos y espacios para que sean vividos. A mí la casa del Pueblo me parece que ha sido y es un espacio para ser vivido. Así lo ha sido durante 125 años y así lo va seguir siendo en el futuro. La generación de socialistas que han impulsado esta conmemoración que hoy iniciamos es garantía de que así va a ser. Porque en todas esas décadas muchas cosas han cambiado y la lucha de quienes buscamos una sociedad más justa y más solidaria también ha cambiado. Desde luego que es un orgullo estar hoy conmemorando la lucha de los obreros de las minas, plasmada en algunas viejas imágenes de gran miseria económica pero de enorme dignidad humana. Es un orgullo recordar el esfuerzo que hicieron en la transición todos los alcaldes y concejales de este municipio, socialistas y no socialistas, por cambiar y mejorar lo que la dictadura nos dejó, no solo lo que nos dejó de falta de libertades y de derechos sino de falta de todo: de calles de infraestructuras, de equipamientos, de abastecimientos, de todo. Fue un gran esfuerzo, desde luego y merece ser recordado también hoy. Han cambiado muchas cosas, en Ortuella y en todo el mundo, pero las mujeres y hombres de la casa del pueblo han estado siempre impulsando esos cambios. Eso no ha cambiado en absoluto. En otros tiempos se luchaba para poder comprar en una tienda y no en una cantina, para poder dormir en una vivienda y no en un barracón, hoy se lucha por otras cosas concretas pero el esfuerzo es tan importante como siempre, y ahora mismo más claramente que nunca. Cambian las personas y las formas de luchar por la justicia: no se pelea igual desde las cantinas mineras de hace un siglo que desde internet y las redes sociales de hoy, ni se pelea igual desde el Congreso de Diputados que desde la fábrica, ni tampoco pelea igual el minero que reclamaba entonces 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de estudio a como lo hace su biznieto universitario que hoy pelea para conseguir no solo trabajar 8 horas sino para que sus oportunidades de investigación y de mejora profesional no sean laminadas por la derecha. Ni tampoco pelean las mujeres de ahora por sus derechos del mismo modo que lo hacían sus bisabuelas para que sus hijos pudieran tener simplemente atención médica o una escuela. La sociedad ha cambiado muchísimo, es más compleja, más libre, más dinámica. Los jóvenes ya no están abocados a hacer lo mismo que sus padres y madres. Luchamos por que tuvieran oportunidades y quieren seguir teniéndolas y aprovechándolas. No están en absoluto dispuestos a perderlas. Yo, desde luego, pienso seguir implicándome para que nada de eso se pierda y estoy seguro de que mis compañeros de la casa del Pueblo de Ortuella también lo van a seguir haciendo. Hay muchas cosas diferentes y por eso son otras las formas de lucha y los motivos concretos de cada tiempo pero el convencimiento de que la sociedad es injusta y que esa injusticia debe ser eliminada; la seguridad de que hay que cambiar lo que no está bien es algo que se mantiene exactamente igual entonces y ahora. Exactamente igual. Y es así porque ese ímpetu de indignación contra la injusticia, esa solidaridad con quienes tenemos a nuestro lado forma parte de un sentimiento que no es solo político sino que es sobre todo un sentimiento humano. Los socialistas que hace 125 años trabajaban en la casa del Pueblo de entonces y los que estamos hoy puede que luchemos de forma distinta pero tenemos muchísimo en común. Tenemos lo más importante, lo decisivo: nuestro deseo intenso y nuestro compromiso firme de que la nuestra sea una sociedad más justa, en la que sintamos que el mundo que entregamos a nuestros hijos es un lugar mejor y más justo que el que recibimos nosotros y que ese cambio ha sido producto de nuestro esfuerzo. No es difícil de entender pero es muy importante. Es lo más importante que nos ha movido y nos mueve a los socialistas de entonces y de ahora. Y ahora precisamente estamos viviendo un momento muy duro, con una situación terrible en la que precisamente están en peligro real muchas de las conquistas sociales que tanto costó conseguir. Esta semana España y Europa entera han sabido que la izquierda no está dispuesta a consentir que se destruya el futuro de nuestra gente y el de los países de la Unión Europea. Hemos demostrado una vez más que no vamos a permitir a la derecha más insolidaria y más reaccionaria que quiera hacer que retrocedamos en la justicia y en los derechos. Ellos aprovechan la crisis, que nadie niega, para meter su programa ultra, el que siempre han tenido guardado en el cajón, el programa de ir desmontando los derechos de la gente, para dar de nuevo el poder a quienes tienen el dinero. No lo vamos a permitir. No vamos a abandonar la lucha a estas alturas. No vamos a retroceder hacia los tiempos en los que la falta de derechos y de justicia llevó a los socialistas de Ortuella a abrir esta Casa del Pueblo. Porque, como os decía, queremos dejar un mundo mejor y no peor a nuestras hijas e hijos. No siempre habremos acertado, no siempre habremos sabido estar a la altura de lo que se pedía de nosotros. Nos habremos equivocado en ocasiones pero quienes de verdad se equivocan son quienes creen que van a poder con los ciudadanos de Europa, quienes piensan que podrán aprovechar esta crisis para volvernos atrás. No lo van a conseguir. He dicho que los socialistas nos hemos equivocado, como todo el mundo que hace algo, todo lo contrario a los que nunca adquieren compromisos ni responsabilidades, que esos no se equivocan nunca, claro. Pero los socialistas también podemos estar orgullosos de muchas cosas que hemos hecho. En este momento, de todo lo mucho que los socialistas hemos hecho con un Lehendakari socialista, hijo de una familia de trabajadores solo voy a recordar una cosa. Tal vez la más decisiva y a que más ha cambiado y va seguir cambiado la vida y la política vasca, y ha sido acabar con ETA, hacer que la democracia venza al terror y que miles de personas en Euskadi recuperen la libertad. No negaré jamás a ninguna de las personas y organizaciones que han tenido un papel destacado y una contribución decisiva en esa victoria de la democracia, pero nadie puede negar jamás que fue con un Lehendakari socialista en Ajuria Enea y con un Presidente socialista en la Moncloa cuando se terminó definitivamente con el terrorismo en Euskadi. Ahora estamos en otro momento, muy difícil pero con un Gobierno al que nadie amenaza, como sí ocurrió al entrar Patxi López de Lehendakari. Es un momento muy difícil porque la crisis terrible que estamos atravesando va a requerir toda la responsabilidad y toda la imaginación de los que estamos en la política. Y en medio de esta crisis, es cuando más necesitaba Euskadi un gobierno capaz, con apoyos, con menos partidismo y más generosidad. En este momento en el que los esfuerzos de todos son pocos para manejar las enormes dificultades de la crisis, justo ahora, en el peor momento económico de la historia reciente, el PNV se nos descuelga con que ha decidido que vamos a tener el Gobierno más débil y el Lehendakari con menos apoyos de toda la historia de Euskadi. Así va a ser. Se hartaron de decir que necesitábamos un Gobierno fuerte, capaz de acometer las indudables dificultades que estamos atravesando, cosa que es verdad, y ahora nos salen con que se las arreglarán más o menos como puedan durante toda una legislatura completa con solo 2 parlamentarios más de los que tenía el PSE-EE. Es evidente para todo el mundo que el PNV tuvo claro desde el mismo día de las elecciones que no iba a poner en peligro sus frágiles equilibrios internos de partido y que se quedaría sólo con sus 27 parlamentarios de 75. Y ahora se permiten decir que somos los demás quienes hemos negociado en clave interna. El Gobierno de Urkullu va a ser precisamente un gobierno creado en clave absolutamente interna del PNV. No va a ser el Gobierno que le convenga al País sino el que ha sido capaz de hacer el PNV, que ni se ha molestado siquiera en intentar un acuerdo con nadie, cuando más falta hacía. Dicen ahora como gran novedad que han descubierto que a los socialistas no nos gusta su forma de gobernar y desde luego que es así. Ahora, con lo que han hecho ya les digo desde aquí que aún nos gusta menos de lo poco que nos gustaba antes, pero lo malo no es que eso lo pensemos los socialistas, lo malo es que esa irresponsabilidad no va a gustar a mucha gente en Euskadi que se va sentir defraudada por los mismos que le insistieron en que lo primero sería la crisis y que ve ahora cómo no era verdad, que para los jeltzales lo primero era, es y será siempre el partido: el PNV. Porque lo que les importa el país ya lo demostraron en la anterior legislatura, cuando llegaron a poner en peligro la credibilidad de Euskadi con falsedades y mentiras sobre las cuentas. Euskadi, amigas y amigos, va a echar de menos y bastante pronto el Gobierno de Patxi López. En el PNV no saben ni qué decir para aplacar una opinión pública que no les va a perdonar su irresponsabilidad. Y para disimular lo que ya tenían decidido de entrada montaron esas reuniones, ese teatrillo que yo decía en las últimas semanas. Para decirnos que les apoyásemos en lo que ellos hicieran, fuese esto lo que fuese. Obviamente, sabían que tal cosa no podía ser, pero daba igual. No hubo intención ninguna de que aquello llegase más allá de la foto para la prensa, que no se creyó, por cierto, nada en ningún momento. Por si no lo sabéis, aún estamos esperando los Socialistas Vascos que nos contesten a la propuesta por escrito que les presentamos en la última fase de conversaciones. Un documento con ideas concretas de lo que los socialistas consideramos que era imprescindible para acordar una política consensuada y conveniente para Euskadi, para la crisis. No sabemos nada. No sabemos qué les gustó y qué no de lo que contenía el documento, que les pareció correcto y negociable y qué no. No nos han respondido nada, ni sí ni no, ni blanco ni negro. Esa es la verdad. Pero es normal, porque en el fondo se trataba únicamente de poder decir en la rueda de prensa que la culpa la teníamos los demás. Siempre los demás. Y ahora vuelven a decir que estamos acordando cosas hasta con Bildu para hacerles la puñeta a ellos, y eso es porque ya están buscando a quién echar las culpas de su previsibles dificultades antes incluso de que sea elegido el nuevo Lehendakari, lo más probable es que sólo con sus 27 votos. Tanta obsesión no les deja ver que el mundo gira alrededor del Sol y no alrededor del PNV. Que nadie se levanta por la mañana pensando en cómo fastidiar al PNV, yo desde luego que no. ¡No tengo otra cosa que hacer! Pero su visión cerrada y partidista les hace creerse el centro del universo y pensar que todos nos movemos y actuamos en función de lo que el PNV piense o deje de pensar. Una locura y no solo una locura, sino que es alarmante que encerrados en esa especie de miopía hayan despreciado cualquier posibilidad de acuerdo, cualquier negociación y se atrevan ahora a presentarse ante la cámara en absoluta minoría y a la espera de que seamos los demás los que les saquemos las castañas del fuego. Tendremos –y es una lástima decirlo- el Gobierno más débil, y el Lehendakari con menos apoyo de todos los que han sido y eso precisamente en el momento más difícil de la economía de Euskadi. Eso es lo que el PNV ofrece a Euskadi. Esa es la clase de responsabilidad que nos hemos encontrado en el Partido Nacionalista Vasco. Los socialistas desde luego vamos a trabajar, como lo hemos hecho siempre con toda seriedad, con propuestas y con deseo de consenso y de acuerdo, porque eso es lo que Euskadi necesita, pero por ahora los antecedentes que el PNV ha demostrado antes incluso de iniciar la legislatura apuntan a que no va a ser nada fácil. Bueno, compañeras, amigas y amigos, he empezado hablando del compromiso histórico de los socialistas, plasmado en 125 años de historia de la casa del pueblo de Ortuella y quiero terminar también asegurando que nuestro compromiso con un país más justo y más solidario, en el que a nadie se le abandone en la cuneta cuando tiene dificultades, se ha demostrado en estos años de Gobierno Vasco con un Lehendakari socialista y va seguir demostrándose en los próximos años. Mejor que sea así porque si no aportamos nosotros seriedad, altura de miras y compromiso, no tengo nada claro que nadie más vaya a hacerlo. Ortuella, 17 de noviembre de 2012.
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