
PONIENDO LA MIRADA EN LO ETERNO
PONIENDO LA MIRADA EN LO ETERNO
2 Corintios 4:14-18
Pastor Conrado Serrano
“Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:14, 16-18.
En este pasaje encontramos una garantía poderosa para todos los creyentes: la resurrección de Cristo garantiza la resurrección de todos los cristianos. La esperanza de esta resurrección animará en el día de sufrimiento y nos pondrá por encima del temor a la muerte. También, debemos saber que los sufrimientos que pueda experimentar la iglesia de Cristo siempre serán para provecho de los creyentes y para la gloria de Dios.
Basados en esta verdad, podemos tener una perspectiva nueva ante la vida y la muerte, porque nuestra mirada debe estar puesta en las promesas que el Señor nos ha dado, promesas que son para nuestros días y hasta la eternidad. Esta esperanza de la dicha eterna fortalece nuestra fe y nos consuela en medio de nuestras tribulaciones.
Matthew Henry escribió: “Lo que el sentido estaba dispuesto a considerar pesado y largo, doloroso y tedioso, la fe lo percibe leve y corto y sólo momentáneo. El peso de todas las aflicciones temporales era leve en sí, mientras la gloria venidera era una sustancia de peso y duración más allá de toda descripción”.
Hay cosas invisibles y cosas que se ven, y entre ellas hay esta enorme diferencia: las cosas invisibles son eternas, las cosas visibles son temporales y pasajeras. Entonces, no miremos las cosas que se ven; pongamos nuestra mirada diligentemente en las cosas eternas.
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Romanos 8:11.
PONIENDO LA MIRADA EN LO ETERNO
2 Corintios 4:14-18
Pastor Conrado Serrano
“Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:14, 16-18.
En este pasaje encontramos una garantía poderosa para todos los creyentes: la resurrección de Cristo garantiza la resurrección de todos los cristianos. La esperanza de esta resurrección animará en el día de sufrimiento y nos pondrá por encima del temor a la muerte. También, debemos saber que los sufrimientos que pueda experimentar la iglesia de Cristo siempre serán para provecho de los creyentes y para la gloria de Dios.
Basados en esta verdad, podemos tener una perspectiva nueva ante la vida y la muerte, porque nuestra mirada debe estar puesta en las promesas que el Señor nos ha dado, promesas que son para nuestros días y hasta la eternidad. Esta esperanza de la dicha eterna fortalece nuestra fe y nos consuela en medio de nuestras tribulaciones.
Matthew Henry escribió: “Lo que el sentido estaba dispuesto a considerar pesado y largo, doloroso y tedioso, la fe lo percibe leve y corto y sólo momentáneo. El peso de todas las aflicciones temporales era leve en sí, mientras la gloria venidera era una sustancia de peso y duración más allá de toda descripción”.
Hay cosas invisibles y cosas que se ven, y entre ellas hay esta enorme diferencia: las cosas invisibles son eternas, las cosas visibles son temporales y pasajeras. Entonces, no miremos las cosas que se ven; pongamos nuestra mirada diligentemente en las cosas eternas.
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Romanos 8:11.






