LA AUTORA
Rosario Castellanos Figueroa nació el 25 de mayo de 1925 en la Ciudad de México porque su familia se encontraba de paso en la capital durante un viaje. Inmediatamente, fue llevada a Comitán, Chiapas, donde vivió toda su infancia. Su madre, Adriana Figueroa y su padre, César Castellanos, eran una pareja tradicional en todos los sentidos: mientras él se dedicaba a los negocios de la plantación de café y del ingenio azucarero, ella se distraía en reuniones domésticas. La reforma cardenista produjo la pérdida de muchos de los territorios paternos entre 1936 y 1940. A la muerte de sus padres, la autora recibió como herencia parte de las tierras que su padre había conservado: ella decidió devolverlas a los dueños originarios.
Posteriormente, emigró a la Ciudad de México donde, en 1950, se graduó como maestra en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México y se relaciona con Ernesto Cardenal, Jaime Sabines y Augusto Monterroso. De 1950 a 1951, estudió estética en la Universidad de Madrid, con una beca del Instituto de Cultura Hispánica.
Fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado y en la Universidad de Indiana. Escribió durante años en el diario mexicano Excélsior, fue promotora del Instituto Chiapaneco de la Cultura y del Instituto Nacional Indigenista, y secretaria del PEN Club (Poetas, Ensayistas y Novelistas). En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores.
En 1958 Se casó con el profesor de filosofía Ricardo Guerra Tejada, tres años después se divorció dedicándose a una extensísima parte de su obra y de sus energías a la defensa de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano.
Como promotora cultural, trabajó en el Instituto de Ciencias y Artes de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y dirigió el Teatro Guiñol del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil, auspiciado por el Instituto Nacional Indigenista. En la UNAM, trabajó como titular de la Dirección General de Información y Prensa (1960-1966) y fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras.
En 1971 fue nombrada embajadora de México en Israel, y trabajó como catedrática en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
CARRERA LITERARIA
Su obra trata de temas políticos, ya que concebía al mundo como "lugar de lucha en el que uno está comprometido". Consideraba la poesía "un intento de llegar a la raíz de los objetos". Cada tema lo trataba ligado con lo cotidiano y con el interés por el papel de la mujer en la sociedad y por la crítica del enfoque sexista, así lo apunta en su cuento “Lección de cocina"
“Cocinar, callarse y obedecer al marido”
Sus letras estaban enfocadas en estudiar y reflexionar sobre la cuestionable situación de la mujer y de los pueblos originarios. Respecto a la mujer, Castellanos creía firmemente que debía deshacerse de los títulos de “víctima” y “sexo débil”, además de valorarse a sí misma, superarse y entonces, ser libre.
En cuanto al sector indígena, como cita Carlos Monsiváis en sus Notas sobre la cultura mexicana del siglo XX, criticaba a la corriente indigenista y denunciaba a una sociedad clasista que clasificaba como exóticos a los pueblos sin entenderlos como lo que eran: seres humanos, así como los blancos, negros, amarillos o grises. Y por lo mismo, no se les permitía ser autónomos ni defenderse por sí mismos, además de ser menospreciados por considerárseles inferiores a “los blancos”.
Otros temas que explora son entre miembros del mismo sexo y del sexo duro y el optimismo.
Sus propios sentimientos se reflejan en sus escritos: en el cuento "Primera revelación", describe su experiencia como niña discriminada frente a su hermano; el poema en prosa "Lamentación de Dido" se inspira en el desamor de su amor de muchos años, Ricardo Guerra; la novela “Rito de iniciación”, también de connotaciones autobiográficas, se enfoca en los conflictos de una mujer dedicada a los estudios para escapar de los prejuicios conservadores de la provincia y enfrentar la competencia profesional en la ciudad. Esta obra se publicó sólo de manera póstuma.
Muchas de sus obras llaman la atención sobre la diferencia entre dos grupos, principalmente entre hombres y mujeres, pero también entre los blancos y los indios. Destacamos algunas del vasto acervo bibliográfico:
CUENTOS: Lecciones de cocina, Ciudad Real, Álbum de familia, Los convidados de agosto, Rito de iniciación.
NOVELA: De la vigilia estéril, El rescate del mundo, Balún-Canán, Oficio de tinieblas.
ENSAYO: La novela mexicana contemporánea y su valor testimonial, Mujer que sabe latín, El uso de la palabra, El mar y sus pescaditos.
POESÍA: Trayectoria del polvo, El rescate del mundo, Presentación en el templo, Poemas: 1953-1955, Salomé y Judith, Lívida Luz, Poesía no eres tú, obra poética 1948-1971.
TEATRO: El eterno femenino.
EL ADIÓS DE LA ESCRITORA
Rosario Castellanos se desempeñaba como embajadora de México en Israel cuando falleció el 7 de agosto de 1974, a los 49 años, a consecuencia de una descarga eléctrica, provocada por una lámpara cuando acudía a contestar el teléfono, al salir de bañarse. Sus restos descansan en la Rotonda de las Persona Ilustres de la ciudad de México.
BALÚN CANÁN
En 1957, Rosario Castellanos publicó su primera novela titulada Balún Canán, que en maya antiguo (Balunem K’anal) significa "nueve estrellas".
Balún Canán es una novela con tintes autobiográficos donde la autora recupera, a través de la memoria, un pasado añorado a la vez que doloroso; su niñez entre dos mundos antagónicos que, no obstante, están en contacto: el de los blancos terratenientes y el de los indígenas que lo mismo son explotados y abusados por los grandes poseedores de tierras, que vengativos.
Al igual que su protagonista, Rosario Castellanos fue hija de terratenientes, vivió su infancia en Comitán y estuvo al cuidado de su nana Rufina, quien abandonó la casa de la familia cuando el reparto agrario casi arruinó a los dueños de fincas y los Castellanos emigraron hacia Ciudad de México.
En Balún Canán, la figura de la nana india es muy significativa, ya que proporciona a la niña "ladina" el sentido de la comprensión y la solidaridad entre los individuos. Es esta mujer la que le cuenta historias indígenas y trata de que la protagonista no experimente el mismo desprecio que sienten sus padres hacia los indios; la introduce a un mundo "entre" la cultura occidental y la indígena. Al igual que la protagonista, la nana carece de nombre dentro de la narración, pues en un sentido familiar y social ambas carecen de valor, no tienen identidad; la niña por haber nacido mujer, y la nana porque además de ser una mujer que trabaja para los ladinos, es indígena.
En resumen, Balún Canán es una novela que expone varias líneas temáticas: el mundo indígena con su cosmovisión, los conflictos entre terratenientes y nativos, el destino trágico de todos los personajes femeninos, el gran cariño e identificación entre la nana india y la niña blanca, el mundo "entre", "transculturado" de la protagonista, así como la muerte de Mario y el sentimiento de culpa en la niña. La novela de Castellanos sigue siendo muy actual en cuanto a las dificultades de supervivencia de los indígenas de los Altos de Chiapas, así como por la indiferencia y desprecio de los poseedores y gobiernos.
ADAPTACIÓN RADIOFÓNICA DE BALÚN CANÁN
En 1988, Radio Educación, emisora de la ciudad de México y Radio Tabasco, de la CORAT (Comisión de Radio y Televisión de Tabasco realizaron la coproducción de la radionovela “BALUN CANAN” de Rosario Castellanos, misma que consta de 22 capítulos y se transmitió a nivel nacional.
Te invitamos a escuchar el podcast “La Radionovela, un eco nostálgico del pasado”. Hasta ahora hemos compartido con ustedes los capítulos del 1 al 10; mismos que podrán escuchar en este perfil, con tan solo dar un clic en la imagen, o bien a través de: https://twitter.com/Juanma_guz
Hoy continuamos con los capítulos 11 y 12.
Créditos
Novela original: Balún Canán de Rosario Castellanos
Adaptación radiofónica: Andrés King
Actrices y actores, por orden de aparición
Ludmila Martínez, Lilia González, Julia Alfonso, Federico Engels, Dunia Rodríguez, Baltazar Gutiérrez, Juana Indira Rosas, Francisco Alcudia. Ángeles Íñiguez, René Rosique, Gabriela Orozco, Abelardo Romellón, Juan Manuel Guzmán, José Cortés, Isaías Rodríguez y Lupita Bañuelos.
Dirección de escena: Margarita Orrico.
Efectos físicos: Vicente Gómez.
Coordinación de producción: Andrés Perez y Raúl Aguirre.
Musicalización: Vicente Morales.
Operación técnica: Lázaro Palma Salaya.
Producción: Josefina King, para Radio Tabasco y Radio Educación.