
Valoran de positivas nuevas medidas económicas
El gobierno cubano anunció hace unos meses la puesta en marcha de una amplia gama de medidas, relativas al funcionamiento económico del país. Aunque falta por conocerse detalles de su alcance e instrumentación, se trata de decisiones aprobadas previamente en los dos últimos congresos del Partido Comunista de Cuba (2011 y 2016), por todos los órganos de dirección del país y consultadas con el pueblo en diversos momentos.
No se puede decir entonces que fueron concebidas para enfrentar las consecuencias económicas de la Covid-19, pero resulta evidente que la pandemia catalizó la toma de decisiones y ayudó a superar la resistencia de los sectores que hasta ahora ralentizaron su aplicación, por lo que también pudiera reflejar una nueva correlación en el cuerpo político del país, respecto a estos asuntos.
De hecho, uno de los retos del gobierno será sobreponerse a la desconfianza generada por esta etapa de inmovilismo y convencer a la opinión pública, nacional y extranjera, que está dispuesto a avanzar a la mayor celeridad posible en la aplicación de las reformas. El propio presidente, Miguel Díaz-Canel, enfatizó que del éxito de esta gestión dependía el sostenimiento del apoyo popular y lo relacionó con sus consecuencias para el nivel de vida de la población.
El gobierno cubano anunció hace unos meses la puesta en marcha de una amplia gama de medidas, relativas al funcionamiento económico del país. Aunque falta por conocerse detalles de su alcance e instrumentación, se trata de decisiones aprobadas previamente en los dos últimos congresos del Partido Comunista de Cuba (2011 y 2016), por todos los órganos de dirección del país y consultadas con el pueblo en diversos momentos.
No se puede decir entonces que fueron concebidas para enfrentar las consecuencias económicas de la Covid-19, pero resulta evidente que la pandemia catalizó la toma de decisiones y ayudó a superar la resistencia de los sectores que hasta ahora ralentizaron su aplicación, por lo que también pudiera reflejar una nueva correlación en el cuerpo político del país, respecto a estos asuntos.
De hecho, uno de los retos del gobierno será sobreponerse a la desconfianza generada por esta etapa de inmovilismo y convencer a la opinión pública, nacional y extranjera, que está dispuesto a avanzar a la mayor celeridad posible en la aplicación de las reformas. El propio presidente, Miguel Díaz-Canel, enfatizó que del éxito de esta gestión dependía el sostenimiento del apoyo popular y lo relacionó con sus consecuencias para el nivel de vida de la población.






