
Verónica Díaz Arcos
Revoluciones tecnológicas
El 2016 no se caracterizará tanto por la aparición de nuevas tecnologías como por la constatación de la irreversibilidad de su impacto en la distribución del poder, en el modelo económico e incluso en cuestiones éticas y legales. Cuatro ámbitos merecen una atención especial, una de ellas son.
Las energías renovables continuarán expandiéndose y siguen siendo competitivas en un contexto de precios de hidrocarburos bajos. El reto más importante será el almacenaje y su integración en las redes eléctricas. La irrupción en los mercados de las baterías Tesla para uso doméstico o los avances en la autonomía de los coches eléctricos auguran cambios de largo recorrido y con una fuerte dimensión geopolítica. Los exportadores de hidrocarburos perderán influencia global por la descartelización del mercado de la energía y, a nivel doméstico, aumentará la presión para diversificar sus economías. Por otro lado, aumentará la relevancia de los productores de materiales escasos y, de avanzar la investigación en el campo de las baterías, uno de los principales beneficiados sería Chile, el principal productor mundial de litio.
Se acelerarán la digitalización y la robotización de la economía en 2016 y se traducirán en un debate más intenso sobre el futuro del trabajo y la educación. ¿Continuarán existiendo empleos que hoy dan trabajo a centenares de millones de personas? ¿Qué nuevas ocupaciones aparecerán? ¿Será posible el reciclaje profesional y, de no serlo, cómo se afrontará el riesgo de exclusión social? ¿Vamos hacia una economía más terciarizada y precarizada, con un mayor peso en el mercado de trabajo de los servicios personales? ¿Cómo adaptar el sistema educativo, incluida la formación profesional, a estas transformaciones? Estos avances también abrirán nuevos desafíos en términos de seguridad en la medida que grupos terroristas y redes criminales aprovechan los ángulos muertos de la economía digital.
En 2016, se cumplen quince años de la creación de Wikipedia y diez del primer tweet: será inevitable reflexionar sobre cómo está cambiando la forma de informarnos y de comunicarnos. Y también sobre los intentos para controlar y censurar los flujos de información, sobre los límites a la libertad de expresión y sobre la recuperación de formas vintage de información, comunicación y activismo.
Por último, los avances en materia de inteligencia artificial y robotización generarán problemas de naturaleza ética y legal, parecidos a los que se han producido sobre los drones. La movilización de la comunidad científica, el liderazgo de activistas como Jody Williams.
Revoluciones tecnológicas
El 2016 no se caracterizará tanto por la aparición de nuevas tecnologías como por la constatación de la irreversibilidad de su impacto en la distribución del poder, en el modelo económico e incluso en cuestiones éticas y legales. Cuatro ámbitos merecen una atención especial, una de ellas son.
Las energías renovables continuarán expandiéndose y siguen siendo competitivas en un contexto de precios de hidrocarburos bajos. El reto más importante será el almacenaje y su integración en las redes eléctricas. La irrupción en los mercados de las baterías Tesla para uso doméstico o los avances en la autonomía de los coches eléctricos auguran cambios de largo recorrido y con una fuerte dimensión geopolítica. Los exportadores de hidrocarburos perderán influencia global por la descartelización del mercado de la energía y, a nivel doméstico, aumentará la presión para diversificar sus economías. Por otro lado, aumentará la relevancia de los productores de materiales escasos y, de avanzar la investigación en el campo de las baterías, uno de los principales beneficiados sería Chile, el principal productor mundial de litio.
Se acelerarán la digitalización y la robotización de la economía en 2016 y se traducirán en un debate más intenso sobre el futuro del trabajo y la educación. ¿Continuarán existiendo empleos que hoy dan trabajo a centenares de millones de personas? ¿Qué nuevas ocupaciones aparecerán? ¿Será posible el reciclaje profesional y, de no serlo, cómo se afrontará el riesgo de exclusión social? ¿Vamos hacia una economía más terciarizada y precarizada, con un mayor peso en el mercado de trabajo de los servicios personales? ¿Cómo adaptar el sistema educativo, incluida la formación profesional, a estas transformaciones? Estos avances también abrirán nuevos desafíos en términos de seguridad en la medida que grupos terroristas y redes criminales aprovechan los ángulos muertos de la economía digital.
En 2016, se cumplen quince años de la creación de Wikipedia y diez del primer tweet: será inevitable reflexionar sobre cómo está cambiando la forma de informarnos y de comunicarnos. Y también sobre los intentos para controlar y censurar los flujos de información, sobre los límites a la libertad de expresión y sobre la recuperación de formas vintage de información, comunicación y activismo.
Por último, los avances en materia de inteligencia artificial y robotización generarán problemas de naturaleza ética y legal, parecidos a los que se han producido sobre los drones. La movilización de la comunidad científica, el liderazgo de activistas como Jody Williams.



